La manifestación, a la que acudieron más de 10.000 personas (5.000 según la policía) convocada por la Coordinadora de Plataformas en Defensa del Sistema Sanitario Público de Castilla y León, partió a las 12:30 horas desde la Plaza Mayor y recorrió las calle Santiago y el Paseo de Zorilla para terminar en la Consejería de Sanidad.
Miles de personas han protestado en Valladolid en defensa de la sanidad de Castilla y León: “¡Nos va la vida en ello!”. Colectivos de las nueve provincias reclaman el fin de las privatizaciones y alertan del “grave deterioro” del sistema sanitario y la falta de profesionales, especialmente en el medio rural, a semanas de las elecciones autonómicas del 15 de marzo. Más de 5.000 personas según los primeros datos de Policía Nacional y 25.000 según los organizadores, convocadas por las Plataformas por la Sanidad Pública de Castilla y León, ha salido por la ciudad del Pisuerga para denunciar lo que consideran un “grave deterioro” del sistema sanitario y exigir una sanidad “pública, gratuita, universal y de calidad”.
LAS PLATAFORMAS CONVOCANTES:
Más de una quincena de plataformas han convocado esta manifestación en Valladolid bajo el lema 'Defendamos la sanidad pública, paremos su destrucción, nos va la vida en ello' en lo que consideran una muestra de "organización y compromiso colectivo" para "frenar el deterioro" del sistema sanitario público y su "privatización encubierta", así como para denunciar la mala gestión de la Junta de Castilla y León (del PP) y de sus responsables.
Bajo lemas como “Sanidad pública no se vende, se defiende”, “La privada no quiere tu salud, quiere tu dinero” o “Más inversión en sanidad pública”, la movilización estuvo marcada además por las reivindicaciones concretas como la defensa del Hospital Valle del Tiétar o del Hospital de Ponferrada, contra las plantas de Biogás, críticas a los “comisionistas” frente a la falta de especialistas, peticiones de dimisión del consejero de Sanidad o advertencias sobre el abandono de la salud rural “sin médicos”. Las reclamaciones venían principalmente de las comarcas con peticiones de construir un hospital en el Valle del Tiétar (Ávila) o una mayor dotación de medio humanos y servicios como Oncología y Pediatría en la comarca del Bierzo. También se ha pedido la gestión pública del Hospital Universitario de Burgos.
Susana Simón, de la Plataforma Independiente de Sanidad Pública de Valladolid, ha celebrado la respuesta ciudadana ante un llamamiento que, a su juicio, conecta con “lo más querido por la población”. “Estamos convencidos de que la mayoría tiene un gran apego a nuestra sanidad pública, que ahora mismo se encuentra en un periodo de liquidación total”, ha afirmado, subrayando la unidad de las plataformas de toda la Comunidad. Preguntada por la cercanía de la cita electoral, Simón ha asegurado que el trabajo de las plataformas es “diario” y no depende de los calendarios políticos, aunque ha reclamado compromisos claros a quienes aspiren a gobernar tras el 15 de marzo.
Desde Segovia, Enrique Arrieta, de la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública, ha insistido en que la defensa de la sanidad “da igual el momento que sea”, al tratarse del servicio público “más cercano” y más valorado por la ciudadanía. En la convocatoria, las plataformas han denunciado que la Junta destina solo el 17% del gasto sanitario a Atención Primaria —lejos del 25% recomendado—, han acusado al Gobierno autonómico de manipular las listas de espera al no incluir a pacientes pendientes de cita y de priorizar conciertos con la sanidad privada. Reclaman, entre otras medidas, un máximo de dos días de espera en Primaria y un mes en especializada, refuerzos urgentes de plantilla —especialmente en zonas rurales— y la integración efectiva de salud mental, fisioterapia y odontología en la cartera pública.
EL MOMENTO POLÍTICO.
Por su parte, partidos políticos de la oposición de izquierdas se han manifestado, en un intento de capitalizar el descontento. El candidato del PSOE a la Presidencia de la Junta, Carlos Martínez, ha enmarcado la movilización como “un grito de esperanza” (recordamos el "Canto de esperanza") y ha defendido que la sanidad debe ser “realmente universal” y garantizar el derecho a la salud en todo el territorio. Pero nada ha dicho de las leyes privatizadoras apoyadas por su propio partido o de que están en el gobierno de la nación desde hace 7 años y la situación de la sanidad sigue empeorando, sobre todo desde la pandemia.
El candidato de Podemos–Alianza Verde, Miguel Ángel Llamas, ha acusado al Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco de “maltratar y destrozar” la sanidad pública y ha situado la defensa del sistema sanitario como eje central de su campaña. Ha denunciado el cierre de consultorios en el medio rural, las listas de espera “eternas” y la precariedad del personal.
El candidato de IU–Movimiento Sumar–Verdes Equo–En Común, Juan Gascón, ha lamentado la ausencia del PP en la protesta y ha responsabilizado al partido que gobierna la Junta desde hace 38 años de orientar las políticas hacia la privatización. Marina Echebarría, número dos por Valladolid, ha señalado que la manifestación supone “hacer la radiografía” de las políticas sanitarias del Ejecutivo autonómico, denunciando la falta de especialistas y el deterioro hospitalario.
Por su parte, Marta Martínez, de Verdes Equo, ha puesto el foco en el medio rural y en la salud mental, subrayando que “las enfermedades no se toman vacaciones” y reclamando atención sanitaria constante en todos los municipios.
El sindicato CCOO alerta de que el deterioro del sistema no es casual, sino que responde a una falta de inversión sostenida que está sirviendo de coartada para avanzar en procesos de privatización encubierta y para fomentar la contratación de seguros privados como vía para acelerar pruebas diagnósticas y consultas especializadas. Esta deriva pone en riesgo la equidad y rompe el principio de igualdad en el acceso a la atención sanitaria. CCOO denuncia que esta situación afecta a las personas más vulnerables, a quienes viven en zonas rurales, a las personas mayores y a las familias con menos recursos. Para el sindicato es imprescindible reforzar en recursos humanos, con empleos de calidad y condiciones laborales dignas.
En la manifestación, dominada como se puede ver por la izquierda regional, también se han dejado sentir las reivindicaciones de los trabajadores, aunque destaca -como no podía ser de otro modo- la ausencia de los médicos (que justamente acaban de hacer varios días de huelga convocados por el sindicato corporativo CESM). Los trabajadores sanitarios y los trabajadores usuarios deberán romper con todas las trabas y superar la manipulación de unos y otros para defender su sanidad, más aún en este contexto de creciente reacción y militarismo.
LA LUCHA DE LA CLASE TRABAJADORA
A lxs usuari@s y sanitari@s nos toca luchar juntos por la sanidad, por nuestras condiciones de vida y de trabajo. Llevamos décadas viendo como la sanidad adolece de medios y de personal que provocan una atención deficiente y unas condiciones de trabajo insoportables. Una situación injusta pues tod@s trabajamos y pagamos nuestros impuestos religiosamente... paralelo a este proceso, hemos visto el desarrollo de una ingente cantidad de instituciones y empresas como mutuas, aseguradoras o congregaciones religiosas que gestionan esa otra sanidad, la privada y concertada que vive de las subvenciones, conciertos, externalizaciones y mutualidades. Una inversión que se debiera hacer en la pública bajo una lógica de bienestar común, pero que se destina a promover la privatización y la desigualdad social. O sea una sanidad que sea rentable, como cualquier sistema de producción en la lógica capitalista. Los culpables del deterioro de la sanidad son los gestores del gobierno sea cual sea su signo político y los parásitos que la destruyen poco a poco son las empresas privadas.
Debemos enfrentar con unidad y solidaridad de clase todas las medidas antiobreras con las que los distintos gobiernos autonómicos y centrales desmantelan la sanidad, endurecen nuestras condiciones de trabajo y refuerzan la privada. Señalando a tod@s los responsables que participan en el negocio privado, incluidos los médicos. La reciente huelga del sindicato médico CESM sólo busca mantener sus privilegios con una movilización corporativa y derechista. Estamos con los médicos que se preocupan por nuestra salud.
Da igual del color que sean los gobiernos, todos están de acuerdo en defender las necesidades del capital y no las necesidades humanas. El estado protege sus ganancias mientras nosotr@s, la clase obrera, seguimos peleando por sus migajas… los escándalos del hospital de Torrejón y las negligencias andaluzas con los miles de cánceres de mama no son una casualidad ni un error humano, se deben a la falta de medios y personal que vive toda la sanidad y que van en aumento. Deben cortar el grifo a la privada y seguir aumentando la inversión en sanidad para que no adolezca de falta de medios, de personal, cuidando al resto de trabajador@s de forma justa y digna... las empresas privadas parasitan a la sanidad mientras el gobierno les hace la cama. No van a parar hasta que tod@s tengamos nuestra póliza y la sanidad no sea más que un sistema de beneficiencia. No podemos permitirlo.
DEROGACIÓN DE LA LEY 15/97 Y DEL ARTÍCULO 90 DE LA LEY GENERAL DE SANIDAD que legalizan la gestión privada y la privatización de la sanidad.
RESCATE DE TODO LO PRIVATIZADO. NO A LAS PRIVATIZACIONES NI EXTERNALIZACIONES. Todos los recursos a la sanidad pública. Incompatibilidad absoluta público-privado.
SANIDAD UNIVERSAL, PARA TOD@S. Independientemente de la situación administrativa.
DEDICACIÓN EXCLUSIVA de tod@s lxs trabajador@s de la sanidad pública. Toca elegir entre PÚBLICO o PRIVADO.
TRATO DIGNO A L@S MAYORES. Derecho a una plaza en las residencias en condiciones dignas para todas las personas mayores que lo precisen.
MÁS MEDIOS Y MÁS PERSONAL en todos los centros sanitarios. Las listas de espera matan.
Por un SISTEMA SANITARIO CENTRADO EN LOS DETERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD y la enfermedad.
Por un sistema sanitario para tod@s l@s trabajador@s, autogestionado y socializado.
[recibimos y publicamos]
Estos días estamos viendo en los medios dos clases de hipócritas: los que se presentan como sorprendidos por lo que a cuentagotas, y de una forma absolutamente planificada se está filtrando sobre el funcionamiento del hospital de Torrejón (y por ende de todos los de este modelo PPP- Public Private Partnerships) y anuncian (por enésima vez) que van a blindar la sanidad y a derogar la ley 15/97, pero manteniendo la “colaboración público-privada”; y otro sector que defiende que no está ocurriendo absolutamente nada extraño dentro de lo que es la gestión privada y, que todo se explica como un enfrentamiento entre directivos de dos bandos. Ninguno de los dos sectores es de fiar, y aunque intentan aparentar diferencias para mantener la falacia del juego político, defienden el mismo modelo sanitario, en base a lo que vamos a exponer.
Hay cosas más viejas que la pana. Una de ellas es la evidencia científica que demuestra que el riesgo de muerte se incrementa cuando existe lucro en el proceso de atención sanitaria: un 8 % más en los centros de hemodiálisis, un 9,5 % en atención perinatal, un 2 % en adultos. El tamaño, también importa, y los centros privados suelen ser de ese tipo por razones económicas obvias. En España, los pacientes ingresados en hospitales pequeños (100-199 camas) tienen 1,5 veces más riesgo de sufrir un efecto adverso que los que ingresan en hospitales de más de 500 camas. Es decir, lucro y tamaño es la combinación perfecta. ¿Que podría salir mal?
Y más vieja que la pana también es la norma que permite la gestión privada de centros sanitarios. La 15/97, o de “Nuevas Formas de Gestión en el ámbito del SNS” fue aprobada con los votos de PP, PSOE, CC, PNV y CiU, y a pesar de que la portavoz socialista Ángeles Amador jurara en sede parlamentaria que, con ella, “se cierra el paso a la privatización de la sanidad” y que “garantiza la titularidad pública de los centros sanitarios”, la realidad parece contradecirla. Así, se extendió, como una mancha de aceite por todo el Estado, el modelo de hospitales privados gestionando la atención sanitaria de cientos de miles de personas durante décadas. Por cierto, con el beneplácito de gobiernos municipales y autonómicos de todos los colores que les regalaron suelo público gratis. Modelo de gestión que el propio Tribunal Constitucional ha sentenciado como avalado por dicha ley.
Desde el inicio de su funcionamiento fue evidente, para todo humano con sentido común, que su objetivo era lograr el máximo beneficio posible a costa de la salud de los pacientes. En el primero de ellos, Alzira, en 1999 en su web figuraba el sistema de incentivos para alcanzar tan loable objetivo. Desde CAS lo denunciamos pero todo el mundo guardó silencio: Los incentivos económicos son perjudiciales para la salud, donde quedaba manifiestamente claro que «entre el 30% y el 50% del salario de los médicos estaba vinculado a objetivos de ahorro económico que, con toda seguridad, ponían en riesgo la salud y la seguridad de los pacientes«. Lo mismo ocurría en el hospital de Torrevieja, de la misma empresa, Ribera Salud, donde se incentivaba entre 18.000 y 24.000 €/año1, a los médicos de primaria que redujeran las derivaciones a especializada y al hospital (es decir, hasta 2.000 euros/mes): Torrevieja Salud incentiva a los médicos de Primaria por resolver casos y evitar citas al especialista.
En el caso de Madrid, a poco de comenzar a funcionar los 4 hospitales PPP (Valdemoro, Torrejón, Móstoles-Rey Juan Carlos y Villalba), tuvimos información sobre el sistema de incentivos médicos que implantaron (en el caso de algunos facultativos hasta 40.000 euros al año), con el beneplácito del sindicato médico, ese que tan preocupado está estos días por la “dignidad de los pacientes”. Se premiaba económicamente por cada paciente atendido en la urgencia que no ingresaba y por tanto no ocupaba cama en planta. También por cada alta hospitalaria firmada (cama libre). Se trataba de «ser resolutivo» y «agilizar» el proceso asistencial, aumentado la rotación para liberar camas y atraer pacientes de los hospitales públicos (que se facturaban aparte), y suponía un ingreso añadido a la “cápita fija” que reciben por cada uno de los centenares de miles de personas que les habían asignado (a estos había que intentar mantenerlos alejados del hospital todo el año para que la cápita fuera integra a los accionistas). Los datos públicos de aquella época ya demostraban, por ejemplo, que Torrejón (privado) tenía una estancia media de unos 3 días frente a Alcalá de Henares (estatal) que tenía casi 6. Estaba claro que Alcalá de Henares se «comía» los viejos y los procesos complejos mientras lo rentable iba a Torrejón.

En 2008 ante la presión que estaba suponiendo nuestra campaña para derogar la Ley 15/97, el PSOE lanzó un argumentario para justificarse y negar la necesidad de la derogación, lo que no impidió que entregásemos en el Congreso 500.000 firmas exigiendo la derogación que el PSOE había mantenido vigente durante dos legislaturas pudiendo haberla modificado, pero esta vez Zapatero y sus chicos, pese a las evidencias sangrantes, pusieron el modo autista y ni siquiera recibieron a las plataformas que habían luchado durante dos años para lograr dichas firmas.
En 2010 publicamos ¿Por nuestra salud? La privatización de los servicios sanitarios, donde uno de los autores, el doctor Juan Benedito Alberola, presidente del SIMAP, ya denunciaba las practicas perversas de Alcira: reducción de ingresos para dejar camas libres para pacientes «de pago», rechazo de pacientes crónicos y expulsión de los pacientes “no rentables” a los hospitales públicos para así reducir la estancia media, falta de reparación de tecnología diagnóstica en centros públicos para forzar la derivación de esos pacientes a Alcira, captación de pacientes “no cápita” (que son facturados aparte) para actividades no complejas como por ejemplo paritorios “cadena de montaje” curiosamente con la mitad de plantilla medica que los públicos, índices de ocupación de casi el 95 % (por encima de los considerados óptimos por la OMS), altas prematuras con los consiguientes reingresos, estancias más cortas, y por supuesto, un oscurantismo (permitido por todas las Administraciones) total. A pesar de ello, el TSJ de la Comunidad Valenciana sentenció que este modelo de centro estaba avalado por la 15/97.
En 2013, denunciamos que el hospital privado Móstoles-Rey Juan Carlos derivaba pacientes propios “no rentables” al hospital “público” de Móstoles sin pagar por dicha atención al centro público. O que los hospitales “públicos” mantenían infrautilizados mamógrafos para derivar forzosamente a las pacientes a los privados (se ofrecían 9 centros privados y ninguno público).
En 2013 y en 2014, junto con la Asociación el Defensor del Paciente nos dirigimos por carta a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Dña. Cristina Cifuentes, y a su Consejero de Sanidad, solicitando información respecto a los incentivos médicos en dichos hospitales: “Así, incentivar económicamente por cada paciente que, siendo atendido en urgencias no ingresa en planta podría estar provocando el no ingreso en los centros de pacientes que podrían necesitarlo. En la misma línea, incentivar por cada alta hospitalaria producida podría estar provocando altas prematuras”. Y como teníamos información en el sentido de que los anestesistas podrían estar llevando más de un quirófano (y por tanto paciente) a la vez, solicitábamos que se prohibieran los anestesistas multipacientes y se aplicaran las normas vigentes para los centros públicos, “que establecen que cada anestesiólogo se encarga de un único paciente durante las intervenciones, no estando en ningún caso a su cargo más de un paciente simultáneamente, en aras de no poner en riesgo a los pacientes y garantizar una atención sanitaria de calidad” Para hablar de todo ello solicitamos una entrevista, que nunca fue concedida.
El sistema era escandaloso y perfectamente conocido por el Ministerio, la Consejería de Sanidad, sindicatos, Colegio y Consejo Médicos, partidos políticos, sociedades profesionales… pero el 90% de los médicos de estos centros miraba para otro lado…y para su cuenta corriente. Todos han callado durante estos más de 15 años.
Por eso ahora es vergonzoso el montaje mediático de los medios de formación de masas que, por supuesto tienen vetados a los colectivos que pusieron en marcha esta lucha, hace ya más de 20 años, porque rompe su relato. La ministra de sanidad, Mónica García sabe de sobra desde hace años lo que estaba ocurriendo. No hacen falta audios. Están utilizando esta filtración como mecanismo de distracción. No van a prohibir el ánimo de lucro en el SNS. Hemos demostrado que han tenido muchas oportunidades de hacerlo, incluso mayorías absolutas, y no lo han hecho. En plena desescalada del encierro Covid, en abril de 2020, un Pedro Sánchez lloroso nos anunció que “iba a blindar la sanidad en la Constitución” y, a los tres meses PP, PSOE y Unidas Podemos aprobaron el “Dictamen para la reconstrucción de la sanidad” en el que la palabra privatización no aparecía en sus 33 páginas. Por ello, en 2021 lanzamos una ILP para obligarles a retratarse ante el blindaje del sistema sanitario, pero la “izquierda del capital” la boicoteó.
Este mismo año Mónica García tuvo la oportunidad de ejecutar una de los mandatos pendientes de la Ley General de Sanidad: integrar a Muface (y resto de mutualidades) en el SNS. Amagó con el desmantelamiento de este modelo…para acabar plegándose a los intereses de la patronal sanitaria privada subiendo un 41,2% la aportación a las aseguradoras, nada que ver con la subida de la financiación de los centros públicos. ¿por qué habremos de creerla ahora, cuando promete derogar la ley 15/97, pero manteniendo la colaboración publico privada? ¿es posible la cuadratura del círculo? Es evidente que no. ¿Cómo es posible que tenga la desfachatez de anunciar la derogación y al mismo tiempo reconocer públicamente que “tiene mucho respeto por la sanidad privada”, cuando es evidente que la privada no podría sobrevivir sin la degradación previa de la pública y su parasitación posterior? ¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza cuando anuncian que la colaboración con entidades privadas ha pasado de ser un recurso excepcional para convertirse en una práctica estructural, cuando han sido ellos los que lo han permitido? Nos mean y creemos que llueve. Aprovechando el caso Torrejón, que les ha venido como anillo al dedo, su jefe, Pedro Sánchez de nuevo nos anuncia otro blindaje de la sanidad en la Constitución, esta vez apoyándose en el artículo 43. ¿a quién quieren engañar?
No nos engañemos, el capitalismo ya no necesita mantener sistemas sanitarios que atiendan adecuadamente a la totalidad de la población. Hay un pacto de Estado que une a todos los partidos políticos. Todo es un teatro perfectamente planificado, entre la derecha cavernaria (la que hace el trabajo sucio) y la izquierda del capital que lo permite. Llevamos tres legislaturas desde 2018 y, ni PSOE, Unidas Podemos, Sumar y el resto de la llamada «izquierda institucional» han tenido las agallas de meterle mano a las leyes privatizadoras, y por supuesto, tampoco a la Ley Mordaza, aunque en este último caso si prometieron que la iban a derogar «en cuanto lleguemos al Gobierno«.
Por todo lo explicado, sería conveniente abrir la posibilidad de entender el affaire Torrejón, como lo que hemos sospechado desde el primer día: como un posible ajuste de cuentas entre las multinacionales del sector. ¿En manos de quien acabará Torrejón? Se abren las apuestas.
FUENTE: https://www.casestatal.org/es/2025/12/hipocritas-sobre-el-affaire-del-hospital-de-torrejon/
La justificación para privatizar es la INSUFICIENCIA de los servicios sanitarios públicos para atender las demandas de la población, pero como podemos ver día a día, la sanidad pública se deteriora y se vuelve insuficiente por la gestión voluntaria de ciertos partidos políticos.
El aumento de provisión y del aseguramiento privado va unido a una creciente y cada vez mayor desigualdad social: la privatización produce un aumento de la mortalidad evitable porque va unida a una falta de financiación paralela de la sanidad pública.
La privatización en nuestro país proviene ya de la Ley General de Sanidad (1986) y se acelera a raíz de la ley 15/97. Actualmente se ha extendido a todo el Sistema Nacional de Salud con intensidad variable según las CCAA atendiendo al grupo político en el gobierno y a otras circunstancias, profundizándose a partir de la finalización de las transferencias sanitarias en 2001 y del primer gobierno del PP a nivel central. Se acentuó con la crisis económica de 2007 y con la pandemia de covid19 que ha sido aprovechada por varias CCAA, especialmente la de Madrid, para profundizar esta deriva privatizadora del sistema sanitario.
La realidad es esta: por eso no nos pueden extrañar las noticias sobre el Hospital de Torrejón o el Grupo Quirón. Pero la realidad también es que mientras miramos a Madrid, en Castilla y en León se está produciendo un deterioro progresivo de la Sanidad Pública, impulsado por las mismas fuerzas que operan en Madrid: el grupo Recoletas en Valladolid es el equivalente al grupo Quirón madrileño... el Hospital Campo Grande, el Sagrado Corazón, son muestras del incremento de la Sanidad Privada que ya se está comiendo una buena parte del pastel.
¿Y LOS USUARIOS? ¿Y LOS SANITARIOS?
Los usuarios vemos día a día como siguen aumentando las LISTAS DE ESPERA para los especialistas, sobre todo, vemos como no nos dan cita cuando la necesitamos, sino para "la semana que viene", vemos que nuestros médicos de familia están cansados...
Por su parte, los sanitarios sufren la presión de todos: de la administración y de los usuarios, de la falta de medios y de la falta de personal.
LOS USUARIOS Y LOS SANITARIOS SOMOS LOS PAGANOS DE ESTA SITUACIÓN. Deberíamos unirnos contra los que parasitan el sistema sanitario. Nuestra responsabilidad es denunciar la situación y luchar contra el deterioro y la degradación del sistema sanitario.
La clase trabajadora deberá responder: con la lucha por sus condiciones de vida y de existencia, por la sanidad universal y unas condiciones higiénicas y sanitarias dignas. Por los verdaderos intereses de la clase trabajadora, seamos "responsables"...
A los sanitarios les toca elegir: O PÚBLICA O PRIVADA: DEDICACIÓN EXCLUSIVA
A los usuarios y sanitarios, juntos, NOS TOCA LUCHAR: POR LA SANIDAD, POR NUESTRAS CONDICIONES DE VIDA Y DE TRABAJO.
CONTRA LA GESTIÓN SANITARIA DE LA JUNTA, NUESTRA RESPONSABILIDAD:
LA LUCHA DE LA CLASE TRABAJADORA.
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NOTICIAS y TEXTOS anteriores:
> Informe sobre la privatización de la sanidad 2025: https://fadsp.es/privatizacion-sanitaria-espana-2025/
> Contra la privatización de la sanidad, derogar la Ley 15/97: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2021/02/contra-la-privatizacion-de-la-sanidad.html
> Sobre el desmantelamiento de la atención primaria en Madrid: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2022/07/de-aquellos-barros-estos-lodos-sobre-el.html
> Las privatizaciones matan: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2023/02/las-privatizaciones-matan.html
> Lo que todos ocultan en la destrucción de la sanidad pública: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2023/03/lo-que-todos-ocultan-en-la-destruccion.html
> Valladolid, sanidad: La lucha es el único camino: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/02/sanidad-la-lucha-es-el-unico-camino.html
[recibimos y publicamos]
LA MANIFESTACIÓN HA REUNIDO ALREDEDOR DE 5000 personas en Valladolid: https://www.bierzodiario.es/?p=160280
Varios miles de personas asisten a la manifestación por las calles de Valladolid que finalizó frente a la Consejería de Sanidad.
«Si la montaña no viene, ya vamos nosotr@s». Haciendo bueno este lema, una docena de autobuses y numerosos vehículos particulares han trasladado este sábado a Valladolid a cientos de ciudadanos de las comarcas del Bierzo, Cabrera y Laciana para reclamar médicos y más medios, siguiendo la convocatoria de OncoBierzo, para formar una gran marea blanca –el color de la camiseta que vestían buena parte de los asistentes– reivindicativa. «El Bierzo, la Cabrera y Laciana, agonizan. La Consejería de Sanidad nos ignora. El cáncer no entiende de tiempo», rezaba la pancarta que abría la marcha.
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La Plataforma Oncobierzo convoca a una manifestación «masiva» este sábado, 22 de febrero, en las calles de Valladolid hasta donde llegarán hasta diez autobuses fletados por el colectivo, además de todos aquellos solidarios que acudan por sus propios medios.
El objetivo es protestar por la situación sanitaria del Bierzo, especialmente en el área de oncología, donde faltan profesionales para atender a los pacientes de forma adecuada.
La plataforma se muestra «muy contenta con la respuesta de los bercianos», que a día de hoy llenan ya casi nueve autobuses, por lo que esperan que de aquí al sábado se complete la lista con diez vehículos. El objetivo, según uno de los portavoces de Oncobierzo, Tito Gago, es que la Junta de Castilla y León les oiga «lo más cerca posible y que intenten poner fin a esto de una vez». Gago lamenta que las medidas tomadas hasta el momento no hayan solucionado los problemas del área de Oncología del Hospital del Bierzo. «Seguimos igual que estábamos».
La manifestación partirá a las 12 horas desde la Plaza de las Cortes de Valladolid y finalizará frente a la Consejería de Sanidad. Gago recuerda que esto no es una manifestación «política» y que la plataforma está formada por enfermos y familiares que solo buscan una menor sanidad pública, según informa la Agencia Ical. «Somos una organización que no estamos ligada a ningún tipo de partido político. No queremos que la gente vea nuestra manifestación como algo político», concluye
Instagram de oncobierzo: https://www.instagram.com/oncobierzo/?hl=es
Noticia en prensa: https://www.elbierzonoticias.com/bierzo/oncobierzo-espera-protesta-masiva-valladolid-diez-autobuses-20250217131231-nt.html
Un poco de historia sobre las movilizaciones por la Sanidad pública en el Bierzo y Laciana: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/01/la-asamblea-de-usuarios-de-la-sanidad.html
Otras movilizaciones: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2021/02/valladolid-cuellar-palencia.html
Dossier "Y a ti quién te cura":
Dossier Sanidad Yatiquiente... by Valladolor
Varios miles de personas tomaron ayer domingo las calles de Ponferrada, en la manifestación multitudinaria convocada por OncoBierzo, una voz unánime que reclama inversiones 'de urgencia' para la Sanidad en El Bierzo.
Miles de personas (más de 15.000) tomaron
este domingo las calles de Ponferrada, en una manifestación
multitudinaria organizada por OncoBierzo, un grupo de enfermos y familiares que arrancó hace meses a
difundir las condiciones en las que se atiende a los enfermos de
Oncología,. A través de las redes sociales, cartelería y vallas
publicitarias con mensajes de indignación, ha creado un movimiento que está rompiendo la paz en esta ciudad de 62.000 habitantes con el apoyo en la calle de un tercio de su población.
La manifestación supone un grito unánime que reclama inversiones 'de urgencia' para la Sanidad en El Bierzo, así como más profesionales de otras especialidades y mejoras en todo el ámbito sanitario del área del Bierzo y Laciana.
La manifestación partió de la plaza Lazúrtegui, desde donde los ciudadanos caminaron hasta la plaza del Ayuntamiento, llenando de consignas las calles del recorrido y terminando con la lectura de un manifiesto, con el objetivo de que “se les escuche” y se tomen, las medidas necesarias para revertir la pésima situación que vive la sanidad en el Bierzo.
Fieles a su lema “Algún día es mucho tiempo”, en referencia a las reiteradas promesas del consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez, algunos de los carteles y pancartas que han podido verse en la protesta zanjaban que “El cáncer no entiende de tiempo”,“Tu salud se merece otra cosa”, "Hoy necesitamos oncólogos Si no hacéis nada, mañana serán flores", así como “Menos políticos, más médicos”.
La denuncia de la fragilidad de la asistencia sanitaria en la zona, que comenzó a manos de los enfermos oncológicos y sus familiares, ha ido extendiéndose poco a poco a otros servicios del hospital. Así, junto a las proclamas de Oncobierzo pudieron leerse también pancartas con reclamaciones de pacientes de traumatología, neumología u otras especialidades que sufren similar escasez de profesionales o interminables listas de espera y han comenzado también a agitar la bandera de la precariedad de los medios del hospital de referencia en la comarca.
El responsable de la cartera de Sanidad en el ejecutivo de Alfonso Fernández Mañueco, a la vista del polvorín que se está desatando en la comarca berciana y la cita en Ponferrada de este pasado domingo, anunció el miércoles un plan que llevaba el nombre y apellidos de la polémica. Vázquez anunció “un aumento de la plantilla orgánica de oncología en dos puestos adicionales, de forma que pasa de cuatro a seis”, así como la incentivación de puestos en zonas de difícil cobertura y la creación de un grupo de trabajo con los jefes de Oncología Médica de los hospitales de Castilla y León y varias asociaciones profesionales.
El portavoz de Oncobierzo, José Miguel Abraila, se mostró muy contento con la respuesta de la sociedad, no solo en esta manifestación sino desde que la plataforma se creó, con una fuerte campaña de sensibilización a través de las redes sociales y colocación de carteles y vayas publicitarias por toda la capital del Bierzo. “Queremos que la gente defienda lo suyo. Todo esto ha empezado porque en septiembre nos encontramos con que no había médicos en Oncología, y poco a poco, viendo la problemática del hospital, nos hemos dado cuenta que en otras especialidades, como Cardiología, Traumatología o Anestesia, pues también están en precario”, explicó. Abraila insistió en que “nadie está exento de sufrir una enfermedad” y por eso cree que es fundamental que la sociedad esté unida para reclamar lo que es justo.
A Oncobierzo se unió la Plataforma en defensa de la Sanidad Pública del Bierzo y Laciana. “Todos somos pacientes y acompañantes, no tenemos ninguna afiliación política y lo que queremos es que salga la gente, que sepan lo que hay, que tomen conciencia y que los gestores trabajen”.
Debemos recordar cómo, allá por 2018, la Asamblea de Usuarios de la Sanidad Pública del Bierzo y Laciana se convirtió en la punta de lanza del movimiento por la SANIDAD universal, protagonizando un destacado encierro en el mismo Hospital del Bierzo para el que aún hoy se reclama personal y mejoras de relieve (ver: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/01/la-asamblea-de-usuarios-de-la-sanidad.html).
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INFORMACIÓN EN PRENSA sobre la manifestación:
Movilizaciones por la SANIDAD:
> Sobre el encierro en el Hospital del Bierzo: https://mats-sanidad.com/tag/asamblea-de-usuarios-por-la-sanidad-publica-del-bierzo-laciana/
> Jornadas de lucha por la SANIDAD: [2018] https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/06/despues-de-los-aplausos.html ; [2020] https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/10/concentraciones-por-la-sanidad.html
La Sanidad Pública sufre un deterioro creciente en todo el Estado, independientemente de quien gobierne, con una gestión en beneficio de la lógica empresarial capitalista que atenta contra la idea de servicio y contra la propia atención sanitaria de la población. Desde los centros de salud a los hospitales, pasando por la salud mental, o el transporte sanitario, el deterioro se plasma en las listas de espera más elevadas de la historia, pacientes que fallecen sin ser atendidos, excesos de mortalidad no investigados, falta de médicos, cierre de servicios, etc., etc.
Todo lo que está ocurriendo es, desgraciadamente legal, gracias a las leyes de ámbito estatal 15/97, y los artículos 67 y 90 de la Ley General de Sanidad, que el gobierno “más progresista de la historia” mantiene en vigor pudiéndolas derogar. Es decir, unos hacen el “trabajo sucio” y los otros se rasgan las vestiduras. Puro espectáculo.
Hoy la realidad es esta: uno de cada tres euros dedicados a sanidad acaba en los bolsillos de empresas privadas mientras los centros públicos agonizan por falta de medios y los seguros privados se disparan. En cuanto a los trabajadores, tras los aplausos, el maltrato ha alcanzado niveles escandalosos, lo que ha provocado la huida y el abandono de muchos de ellos en busca de mejores condiciones laborales.
CIERRES DE CAMAS Y FALTA DE MÉDICOS EN CASTILLA Y EN LEÓN
La Consejería de Sanidad de la Junta cerrará este verano 459 camas en los hospitales de Castilla y León y firmará 1.922 contratos para enfermería con el fin de cubrir las vacaciones. Un total de 1.467 contratos cubrirán las sustituciones en los hospitales y 455 en la Atención Primaria. Sanidad, que no ampliará la plantilla de médicos, desembolsará algo más de 29 millones de euros por este plan de contingencia, de los que 17,6 millones corresponden a los contratos en hospitales. En vez de aumentar la plantilla permanente, se realizan parches que se presentan como "planes de contingencia" año tras año. ¿Cómo se puede hablar de contingencia si es algo previsto y anunciado? Parche tras parche.
Castilla y León no podrá contratar a los MIR que concluyen su formación, como indicó el consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez, molesto por la planificación del Sistema Nacional de Salud. "Castilla y León no tiene competencias, corresponden al Ministerio. Lo planteamos el pasado 5 de junio en la Interterritorial pero la ministra se lavó las manos. No se nos ha hecho caso", añadió. “La ministra no ejerce sus competencias de recursos humanos y formación pero se inmiscuye en las de las comunidades autónomas, hace un uso cínico y partidista del Consejo Interterritorial", denunció el consejero. Lo que no dice es que los MIR no han acabado su formación y por eso mismo no pueden ser contratados todavía.
Al igual que en veranos anteriores, Sanidad cerrará camas en los hospitales debido a lo que ellos denominan "disminución de la demanda". El número de camas cerrada será de 459. El Hospital de León es el que más cerrará, 113, mientras que los hospitales burgaleses de Miranda de Ebro y Aranda de Duero y el de Soria mantendrán abiertas todas. En Valladolid se cerrarán casi un centenar de camas (97 en concreto).
Según afirma Sanidad "no cerrará ni consultorios ni centros de salud". Pero lo que YA estamos viendo son cierres de servicios (tanto en los pueblos como en las ciudades) por falta de personal. Los usuarios nos estamos acostumbrando a los carteles en los que se anuncia que "hoy no hay servicio" o "falta médico". Y esto es una muestra bien evidente del deterioro paulatino de nuestra sanidad que se ha acelerado después de la infausta pandemia.
En el caso de los consultorios habrá la misma frecuencia de asistencia pero si de forma puntual no se puede garantizar, "existirá un sistema de transporte a la demanda", "organizado y gratuito" para el paciente. Otro parche.
En los centros de salud se establecerán medidas de organización asistencial para garantizar que los pacientes sean atendidos "en un plazo no inferior a 48 horas".
Mientras esto sucede en nuestra sanidad, los hospitales privados crecen como setas y las externalizaciones y derivaciones son el pan de cada día.
La Junta responsabiliza a sus ciudadanos, pero no se responsabiliza de lo que le toca y corresponde. Nuestra responsabilidad es denunciar la situación. La clase trabajadora deberá responder: con la lucha por sus condiciones de vida y de existencia, por la sanidad universal y unas condiciones higiénicas y sanitarias dignas. Por los verdaderos intereses de la clase trabajadora, seamos "responsables"...
Más infos:
> Lo que todos ocultan en el destrucción de la sanidad pública: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2023/03/lo-que-todos-ocultan-en-la-destruccion.html
> Contra la atención sanitaria de la Junta: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2021/02/contra-la-gestion-sanitaria-de-la-junta.html
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| Cartel en el Centro de Salud de Pilarica (Valladolid) |
Lo que todos ocultan en la destrucción de la Sanidad Pública
La Sanidad Pública hace aguas en todo el Estado, independientemente de quien gobierne. Desde los centros de salud a los hospitales, pasando por la salud mental, o el transporte sanitario, el brutal deterioro se plasma en las listas de espera más elevadas de la historia, pacientes que fallecen sin ser atendidos, excesos de mortalidad no investigados, etc.
Todo lo que está ocurriendo es, desgraciadamente legal, gracias a las leyes de ámbito estatal 15/97, y los artículos 67 y 90 de la Ley General de Sanidad, que el gobierno “más progresista de la historia” mantiene en vigor pudiéndolas derogar. Es decir, unos hacen el “trabajo sucio” y los otros se rasgan las vestiduras. Puro espectáculo.
Hoy la realidad es esta: uno de cada tres euros dedicados a sanidad acaba en los bolsillos de empresas privadas mientras los centros públicos agonizan por falta de medios y los seguros privados se disparan. En cuanto a los trabajadores, tras los aplausos, el maltrato ha alcanzado niveles escandalosos, lo que ha provocado la huida y el abandono de muchos de ellos en busca de mejores condiciones laborales.
Lo llevamos advirtiendo dos décadas, la agresión no va a acabar aquí. Con la justificación de la crisis están desmantelando todos los “servicios públicos”, y van a convertir la sanidad, en un Sistema de Beneficencia. Los “Ayuso dimisión (o el político que corresponda)”, o “La sanidad no se vende, se defiende” son reclamos vacíos. Si queremos salvar la sanidad no nos tenemos que dejar engañar por los síntomas, hay que actuar sobre las causas (las leyes estatales) y señalar a los responsables (todos los partidos que las mantienen). Están todos en el ajo, los partidos y sindicatos que han permitido esta situación son parte del problema y no pueden formar parte de la solución. Son los mismos que desmantelan las pensiones, han pasado página en la masacre de las residencias, mantienen la ley Mordaza, no derogan la reforma laboral, siguen sin garantizar el acceso a la vivienda….
O recuperamos la movilización autónoma, al margen de los privatizadores, o nos despojaran de todo.
Cronograma de la privatización de la Sanidad
- 1986:Ley General de Sanidad. Incorporó avances como la creación de la Atención Primaria, pero se suprimieron propuestas iniciales como la creación de un sistema público de Farmacia, o la atención integral de salud mental y bucodental. Se introducen los artículos 67 (convenios singulares) y 90 (conciertos) que van a permitir trasvasar miles de millones de euros a empresas privadas, por actividad que se podría hacer en los centros públicos si estuvieran dotados de plantillas suficientes.
- 1997:Ley 15/97 (de “Nuevas Formas de Gestión”), que va a permitir, con dinero público, la apertura de centros sanitarios privatizados durante décadas.
- 1999: Primer hospital de modelo concesión (Alzira, Valencia), cedido a una empresa privada por 20 años. Posteriormente se abren otros 4 del mismo modelo.
- 2004-2011:Madrid aplica el mismo modelo poniendo en manos privadas por 30 años (hasta 2038-2040)11 hospitales privados, lo que implicó el cierre de más de 2.000 camas públicas y el trasvase de cientos de millones de euros anuales que se detraen de los centros públicos.
- 2010: Se extiende el modelo de hospitales privatizados a Baleares, Cataluña, Castilla y León, Galicia, etc. Paralelamente se privatizan ambulatorios y laboratorios públicos, citas médicas, extracción de sangre, lavandería, limpieza, informática, mantenimiento, almacenaje, vacunas, etc.
- 2018-2023: Se disparan las listas de espera hasta cifras récord, lo que les ha permitido justificar el brutal incremento de los conciertos privados (art. 90 Ley General de Sanidad), mientras se cerraban o reducían servicios en los centros públicos. La crisis del Covid es aprovechada para derivar cientos de millones de euros hacia empresas privadas, abrir “hospitales” innecesarios, cerrar servicios de urgencias, rematar la Atención Primaria y maltratar aún más a los trabajadores.
LAS PRIVATIZACIONES MATAN
Todos los trabajos que tienen una repercusión social colectiva (cuidados, sanidad, educación, psicología…) en tanto cubren necesidades de la clase (aún en manos capitalistas), son susceptibles de ser mercantilizados, tanto por la empresa privada como por el estado, pues ambos son los mayores sustentos del capitalismo.
En el caso de la sanidad, la intromisión del sector privado se incrementa cada año gracias a varios factores como las leyes 15/97 y el art. 90 de la LGS que abrieron la sanidad al mercado y que ningún partido político quiere suprimir; las externalizaciones y subrogaciones de muchas tareas como la restauración y la limpieza de los hospitales; de los conciertos y convenios con las empresas privadas por parte del Sistema Nacional de Salud (SNS) para derivar ciertos tratamientos; las competencias sanitarias de las mutuas y aseguradoras de accidentes de trabajo en las contrataciones laborales; las financiaciones con dinero público de estos centros y entidades (las derivaciones también lo son); los pelotazos inmobiliarios derivados de las construcciones de muchos centros hospitalarios; del poder que ejercen las farmacéuticas en el control sanitario; los anuncios y publicidad sobre sanidad privada que inundan todos los medios de formación de masas… los gobiernos nacionales y regionales provocan el colapso de la sanidad al no invertir lo suficiente en ella, como vemos en la atención primaria con la falta de medios y personal, las urgencias abarrotadas de múltiples hospitales o las listas de espera que nunca desaparecen, para crear en la población esa sensación de que la sanidad pública no es suficiente y así, ante la falta de expectativas, la gente se tenga que hacer un seguro privado como forma complementaria a la seguridad social. De este modo, lanzan el mensaje de que la sanidad privada es necesaria porque el SNS, que el propio gobierno limita, no da abasto. Una vez más, nos chantajean con el miedo.
Según estadísticas del 2020, 13 grupos hospitalarios concentran el 47% de los hospitales privados y el 59,4% de camas privadas en todo el territorio estatal. Concentrándose la mayor parte en Madrid, Andalucía y Cataluña. Quirónsalud concentra el 11% de los hospitales privados y el 14% de camas y la Orden de San Juan de Dios cuenta con el 8% de los hospitales y otro 14% de camas. Les siguen Vithas y HM Hospitales. Con todo, señalan una subida anual del 3,96% para el mercado hospitalario privado entre 2015 y 2019.
El número de seguros privados crece cada año y en 2019 superó los 10,5 millones de personas (76% de seguros médicos), un 3,1% más respecto al año anterior, salvo en Valladolid y Ciudad Real para ese año. A la cabeza están Madrid y Cataluña, respectivamente, que de hecho, son las comunidades con menor gasto sanitario per cápita. Las principales aseguradoras y en orden descendente de primas son: Caixa Adeslas, Sanitas, Asisa, DKV y Mapfre.
El gasto sanitario privado en el estado español supera la media de la OCDE, un 23,1%, según datos de la Fundación IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad). Del mismo modo, el gasto sanitario público ha ido incrementándose en los últimos años (1,63%), pero aun así, sigue por debajo de la tasa de crecimiento anual del privado, que entre 2008 y 2018 supuso un 2,63%. El 57% de los hospitales del estado son privados, y se concentran en Madrid, Cataluña y Andalucía. Disponen del 32% del total de camas hospitalarias, unas 51.000 en suma.
Destacando los centros generales, médico quirúrgicos y materno infantiles, como el 52% de todos los centros de este tipo a nivel estatal. Cataluña representa la única Comunidad Autónoma donde hay más camas privadas que públicas, el 57% de ellas. Proporcionalmente respecto a su población y al total de camas por comunidad, le sigue Navarra con el 39,3% de ellas en manos privadas.
Esta forma de sistema sanitario es un atentado contra la clase obrera puesto que el derecho a una atención sanitaria se refiere a una cuestión de renta y nivel económico. Nos quieren llevar al modelo estadounidense donde no hay atención gratuita alguna, donde cualquier cuidado que precises lo tienes que pagar, y si no, te endeudas o te mueres. La sanidad pública o gratuita pasaría a un tercer plano en relación a un sistema de beneficencia para las personas más desfavorecidas. Si esto no es una declaración de guerra encubierta por parte de los capitalistas y su estado contra la clase trabajadora, no sabemos cómo llamarlo. Porque a Isabel D. Ayuso o al Emérito o a su nieta o Ana Botín está claro que no les va a faltar de nada, volcarán todos los recursos privados y/o públicos para cuidarles, más del segundo en verdad…
El mayor pelotazo de la sanidad privada son, sin duda, las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales. Cuyo baluarte son las mutuas del funcionariado público (MUFACE), porque alrededor del 80% de ellos eligen una entidad privada. La Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) presentó en Junio del año pasado el informe sobre absentismo laboral derivado de la Incapacidad Temporal por Contingencias Comunes (ITCC) del ejercicio 2021. En el cual, entre otras barbaridades, atacan al Sistema Público de Salud por su mala gestión de la prestación, reclamando mayores competencias en su control e incluso arremetiendo contra los trabajadores en el disfrute de su derecho por dudar de su veracidad. El papel de estas mutuas es fundamental para el mercado sanitario privado y para la represión laboral, pues suponen el 50% de la actividad sanitaria privada estatal.
Ni hablemos de la gran aportación de estos centros privados en la gestión de la pandemia de covid-19 ¿verdad? ¡Salvaron muchísimas vidas y arrimaron el hombro cuando los hospitales públicos no daban abasto! Evidentemente no. No hay otro ejemplo tan claro donde veamos el verdadero carácter caníbal que tienen y las intenciones gubernamentales demostradas en no hacer nada para cambiarlo, más si cabe, fomentarlo.
¡DEDICACIÓN EXCLUSIVA
DE TODO EL PERSONAL SANITARIO DEL SNS!
¡RESCATE DE TODO LO PRIVATIZADO!
Febrero 2023 / 324 -
Comité de Solidaridad de los Trabajadores
"Si tomamos el caso de la medicina, vemos que ni siquiera su objeto es un hecho natural. De hecho, tanto el hombre como sus enfermedades están determinadas en gran medida por el conjunto de sus condiciones de vida. Lo mismo ocurre con las enfermedades infecciosas, en la medida en que la forma en que el organismo reacciona ante tal o cual agente patógeno (microbio, virus, etc.) depende de la totalidad de su estado y de su mayor o menor grado de equilibrio. Así, la proliferación de nuevas enfermedades puede sin duda tener su origen en cambios en los microorganismos patógenos, pero no cabe duda de que también deriva de una modificación de las propias defensas del organismo.
Si existe una historia de la medicina, no es sólo porque los conocimientos médicos se amplíen, sino sobre todo porque cada forma social tiene sus propias enfermedades y su propia actitud ante la enfermedad (piénsese en las diferentes formas de reaccionar ante el dolor en las distintas comunidades históricas). Además, dentro de una sociedad dividida en clases, cada clase tiene sus enfermedades características: y no hablamos aquí de enfermedades "profesionales" (silicosis de los mineros, saturnismo de los impresores, etc.), sino de las que dependen del conjunto de condiciones de vida, tanto materiales en sentido propio (trabajo, alimentación, vivienda, etc.) como "psicológicas", es decir, dependientes de las relaciones recíprocas entre los hombres en un modo de producción dado.
(...)
Pero, algo también previsto por Marx, el capital tiende a sustituir la explotación extenuante por la explotación intensiva, la plusvalía absoluta por la plusvalía relativa: hoy el "desgaste" del proletariado adquiere así aspectos menos directamente físicos, la duración de la vida vuelve a aumentar, pero al mismo tiempo se multiplican los trastornos circulatorios, digestivos, etc., y sobre todo los desequilibrios nerviosos con todas sus secuelas, efecto de la tensión nerviosa del trabajo no menos que de la creciente ansiedad social.
Esto explica el aumento de las afecciones mórbidas, frente a las cuales la medicina acaba agarrándose las manos por estar condicionada por la industria farmacéutica -el capitalismo la condena a la impotencia, o más bien le impone una orientación y un objetivo que hacen inútiles sus mayores logros.
Una medicina que se precie debe aspirar a mantener al hombre en buena salud, a preservar o restablecer un equilibrio satisfactorio. Este era el objetivo de la antigua medicina china; a diferencia de hoy, el mandarín pagaba al médico cuando estaba bien y recortaba sus honorarios cuando estaba enfermo. Bajo el capitalismo, el hecho de que en nuestra sociedad al médico le interese que enfermemos, muestra el papel que el sistema capitalista impone a la medicina: remendar al hombre agotado por la vida que se ve obligado a llevar.
Sería un error creer que lo que impide a la medicina prevenir los males y la reduce a intentar curarlos es una "insuficiencia científica" o una "incapacidad técnica". El problema no es científico sino social, la medicina es incapaz de prevenir porque las condiciones de vida de los trabajadores ya están determinadas por las exigencias de la producción capitalista, sobre las que la medicina no tiene ningún poder. Solo cuando la tasa de morbilidad amenaza la producción del capital, el propio capital orienta la medicina en la dirección de la prevención (caso de las enfermedades infecciosas de carácter epidémico). Pero, en general, la tendencia "natural" de la medicina (y de los ilusos jóvenes médicos) hacia la prevención se rompe por las férreas exigencias del capital. No hace falta ser físico para saber que la atmósfera de las ciudades está cada vez más contaminada y envenena a las personas que las habitan (...). Todo el mundo lo sabe; pero ¿de qué sirve saberlo si las cosas siguen como están?
Es evidente que la situación en la que se encuentra la medicina burguesa determina todo su desarrollo (...)
Sería muy fácil dar mil ejemplos del calvario impuesto por el capitalismo a la investigación médica, incluso en el ámbito terapéutico. Se dedica un gran esfuerzo a acortar la duración de las enfermedades para que el trabajador vuelva rápidamente a la producción (antibióticos, por ejemplo), a riesgo de dejarlo mal curado o incluso descompuesto por un "remedio de caballo", para que posteriormente tenga que luchar contra los efectos nefastos de la "cura" primera. Pero sin entrar en las particularidades de las contradicciones en las que se desenvuelve la medicina burguesa, en general podemos decir lo siguiente: el capitalismo necesita trabajadores que puedan ser explotados, pero esta misma explotación es la condición que los arruina. Esta es la contradicción en la que se ve aplastada la medicina bajo el capitalismo y que la determina por completo".
Extraído de Marxismo e scienza borghese, reprint Il Comunista, suplemento nº 2-3/1986.
Durante el presente año, según los datos aportados por el Instituto de Salud Carlos III a través del sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo), se está produciendo en el Estado español un incremento de la mortalidad por todas las causas muy superior al esperado, hasta el punto de que según el último informe, de 7 de septiembre de 2022, hay un exceso de mortalidad de 30.861 personas 1, de las cuales 5.783 son atribuibles a la temperatura, mientras que del resto, 25.078 se desconoce la causa.
Estos datos ponen de manifiesto, que a estas fechas, el exceso de muertes por todas las causas ya es superior al exceso de mortalidad observado durante todo el año 2021, que fue de 24.490 personas.
Desde la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad mostramos nuestra preocupación por esta situación, al tiempo que asistimos estupefactos al silencio que sobre este asunto guardan todos los organismos oficiales, colegios profesionales, sindicatos del sector, sociedades científicas, etc. Curiosamente el mismo silencio que han mantenido las mismas organizaciones durante el proceso de privatización/destrucción del SNS que se lleva a cabo desde hace años.
Dada la gravedad de la situación, que muy posiblemente sea debida a diferentes factores, pero que con toda seguridad podría estar afectando en mayor medida a la población trabajadora y sectores en exclusión, exigimos que desde la recién creada Agencia Estatal de Salud Pública, así como desde las instancias de investigación dependientes del Ministerio de Sanidad, y las Consejerías de Sanidad de las diferentes Comunidades Autónomas, se realicen de forma urgente las investigaciones necesarias, sin descartar ninguna hipótesis, así como se hagan públicos todos los datos brutos que puedan servir para conocer la causalidad de estas muertes y poder actuar sobre ellas desde criterios estrictamente de salud pública.
Enlaces:
Cuando hace 18 años Esperanza Aguirre anunció el Plan “La sanidad del futuro ya está aquí” comprendimos perfectamente lo que se escondía detrás de esa promesa, y decidimos crear la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad (CAS) para explicar por barrios y pueblos lo que se nos avecinaba. En aquellos años, muchos de los que hoy se escandalizan por la situación de la sanidad madrileña, nos tildaron de “talibanes” que estábamos exagerando y engañando a la población.
Durante esos años (2004-2012), mientras se privatizaba y deterioraba la sanidad:
- Establecimos contactos con otros compañeros del resto del Estado que vieron, como nosotros, que el problema radicaba en las leyes que permitían la privatización y el desmantelamiento de la sanidad.
- Advertimos a los grupos de la izquierda institucional de lo que se nos vendría encima. Recogimos 500.000 firmas en las calles explicando que la privatización solo era posible por la existencia de dichas leyes y las entregamos en el Parlamento en 2009, pidiendo al PSOE, que tenía en aquel momento mayoría, que las derogase y blindara la sanidad antes de que fuera tarde.
- Fuimos silenciados por todos los medios mientras miles de personas salían a la calle pidiendo la derogación de la ley 15/97.
El proceso de demolición se extendió por todo el Estado, de forma que se comenzó desmantelando plantillas y servicios sanitarios (aquí, aquí, aquí, aquí), cerrando consultorios en la España vaciada/vacilada (aquí), ambulancias (aquí), puntos de urgencias (aquí, aquí), etc. Entonces, a la mayor parte de la población no le importó porque no le afectaba de forma directa.
Sin embargo, ahora la destrucción del sistema sanitario ya está afectando a zona más densamente pobladas (aquí), con cierres de centros de salud por las tardes (aquí), de paritorios (aquí), de servicios de urgencias en localidades de más de 100.000 habitantes (aquí), supresión de plazas de medicina y de pediatría sobre todo en barrios marginales (aquí), cierre de servicios hospitalarios (aqui, aquí), retrasos en tratamientos oncológicos de hasta casi 200 días (aquí), etc.
Ningún lugar del Estado se salva. Incluso en el “oasis vasco” ya avisan de que tendrán que acostumbrarse a desplazarse los kilómetros que ellos decidan para ser atendidos (aquí, aquí), cierran ambulancias municipales que llevaban funcionando 110 años (aquí), y hasta copian del nuevo modelo de centros de salud sin médicos de Ayuso (aquí). Mientras este cierre de recursos ocurre, nuestro dinero fluye cada vez más hacia los centros privados (aquí).
En este contexto, el cierre desde hace dos años (aprovechando la nefasta gestión del COVID) de los servicios de urgencias de Madrid (SUAP) es solo un paso más del plan, perfectamente diseñado, para convertir la sanidad pública en un modelo de beneficencia. Si a las limitaciones derivadas de la falta de atención urgente le sumamos la escalada de las listas de espera hasta cifras nunca antes vistas, está asegurado el crecimiento de los seguros privados. Así, 2,5 millones de madrileñxs (jn 37%) ya tenían una póliza privada en 2020, mientras que a nivel estatal se alcanzaba ya el 23 % (aquí). Este crecimiento está alimentado por los que se creen “clases medias” que, en lugar de luchar por el sistema sanitario público, huyen en una suerte de sálvese quien pueda, para regocijo de los accionistas de estas empresas.
Esta situación es resultado de la connivencia de todos los partidos políticos y sus satélites. Es más, desde marzo de 2020 y pese a las promesas de blindar la sanidad en la Constitución, no se ha hecho nada para frenar en serio el deterioro del sistema sanitario en ningún lugar del Estado. En cuanto a los trabajadores del sector, solo existen promesas cosméticas (aquí), ya que en la práctica no crecen las desmoralizadas plantillas. Al contrario, se las ha precarizado con la ayuda inestimable del sindicalismo colaboracionista, pieza indispensable desde hace décadas en el desmantelamiento sanitario.
El acceso a la atención sanitaria empeorará con toda seguridad a medida que la crisis económica derivada del fin de la era de los combustibles fósiles y materiales baratos se haga más evidente. El Estado perderá capacidad recaudatoria y aplicará medidas de “decrecimiento” a los sectores trabajadores, lo que supondrá no solo el empobrecimiento de amplias capas de la población, sino su abandono sanitario. En este contexto, cuando ya no se garantiza la atención sanitaria en tiempos adecuados, cuando se pone en riesgo la salud de la población, solo una respuesta contundente, lo más amplia posible, puede revertir el proceso. Al mismo tiempo, convendría recoger enseñanzas: los servicios públicos solo sobrevivirán si son gestionados democrática y descentralizadamente entre usuarios y profesionales.
Ahora más que nunca: www.recuperatusanidad.org
[Actualizado, 15 de junio]
El sábado 12 de junio, desde la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad-Estatal se convocaron movilizaciones en todo el estado contra el desmantelamiento y la privatización de la sanidad pública.
En Valladolid se realizó una CONCENTRACIÓN junto al Hospital Clínico, por la c/ Real de Burgos, desde las 12'00.
Un grupo de solidarixs de la sanidad y otros compañeros se concentraron, portando varias pancartas, al grito de "nada nada nada para la privada" y lemas a favor de la sanidad pública y universal. Se repartieron multitud de octavillas y se leyó el comunicado del CAS. La concentración se disolvió sin mayores problemas.
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| Una de las pancartas de la protesta en Valladolid |
En Cuéllar (Segovia) se realizó una manifestación a las 19'30h. Unas 50 personas se reunieron para defender la sanidad pública, la atención primaria en los pueblos y comarcas y en contra de la privatización de nuestra salud. Convocadas por Solidarixs de la Sanidad dentro de la convocatoria estatal de CAS-estatal, salieron en manifestación desde el Instituto Marqués de Lozoya hasta los Paseos de San Francisco donde se culminó con la lectura del manifiesto propio y el de CAS. Al grito de "menos toros y mas consultorios", "atención primaria reforzada y prioritaria", "sanidad pública y de calidad" o "al capitalismo tu salud le da lo mismo" se buscaba la complicidad de la gente que se iba sumando según avanzábamos por el recorrido marcado, intentando despertar algo de rabia y conciencia entre aquellas que observan con recelo o apatía sin mostrar actividad o ningún interés para la lucha por nuestros bienes comunes. Pensamos que si no es ahora ¿cuándo?, si no somos nosotrxs ¿quién?.
No nos cansaremos de reivindicar una sanidad pública de calidad y de que el sector privado no se lleve nada, pues la gestión de la salud tiene una parte colectiva muy importante que no debe ser objeto de negocio, debiendo declararse bien común, y como tal, no reparar en gastos. Aquí lo que falta no es dinero, sino objetivos prioritarios para la población. El derecho a la salud es uno de ellos.
Por eso reiteramos la derogación de la ley 15/97 y el art. 90 de la ley general de sanidad que ampara todo este despropósito lucrativo que ahoga especialmente a nuestros hospitales generales públicos. De este modo, y con el aumento de la inversión de nuestros impuestos en ella, podremos evitar que la mayor parte de las consecuencias de una pandemia semejante no vuelvan a repetirse. Con recortes y privatización desde hace décadas podemos seguir aplaudiendo a nuestrxs compas sanitarixs: camas cerradas pero las farmacéuticas haciendo su agosto, listas de espera inaceptables que obligan a pagarte un seguro, aseguradoras que en 2020 han ingresado más que nunca (9.000 millones)…
Así mismo, nada ha cambiado en nuestros pueblos, y la atención sigue siendo precaria. Precisamos de atención presencial ya y mayor dotación de medios y trabajadorxs sanitarixs. Reapertura de todos los consultorios cerrados tras y previos a la pandemia, así como una gestión pública de calidad de las residencias de nuestrxs mayores que han sido los más damnificados durante esta tragedia. Basta de hacer negocios con nuestra salud, basta de chanchullos entre las instituciones y los grandes magnates. Si nada cambia, es porque afecta a los intereses de unxs pocxs (y de todxs los partidos sin excepción) que llevan manejando los hilos toda la vida gracias a vuestros votos. Mucho se alardea de la Transición, pero nosotrxs preferimos llamarlo transacción de poderes, porque lo de escuchar y beneficiar al pueblo sigue brillando por su ausencia. Nos estamos cansando de aguantar a esta banda de ladrones y mentirosxs, ¿ustedes no? Resistencia, solidaridad y movilización popular para cambiarlo todo.
En León la movilización tuvo lugar en la Plaza de Botines a las 12:30 horas. En Ponferrada a las 12'00h se concentraron frente al Mercado Municipal.
En Burgos realizaron una concentración este miércoles 9 de junio a las 18:30 en el Centro de Salud de Gamonal antigua. (v. más info)
En Palencia se movilizaron el 10 de junio, mediante una concentración a las 19'00h en la Calle Mayor.
Listado de movilizaciones en otras localidades: https://www.casestatal.org/es/2021/06/listado-de-movilizaciones-de-cas-a-nivel-estatal-el-12-de-junio/
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¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LA SANIDAD?
Más de un año después del comienzo de la pandemia el deterioro de la sanidad pública es cada día mayor. Antes de empezar con el COVID ya estaba colapsada tras décadas de recortes y privatizaciones. El personal sanitario, aplaudido hace unos meses, ahora está agotado y desmoralizado.
La mayor parte del dinero ha ido a parar a empresas privadas: vacunas, rastreadores, pruebas diagnósticas, fármacos de dudosa eficacia, y hospitales innecesarios, mientras permanecen cerradas miles de camas en hospitales públicos. Otro tanto va a suceder con los Fondos Europeos: irán a engrosar negocios privados y luego los pagaremos nosotros como Deuda.
Ante las enormes listas de espera que producen muertes evitables por diagnósticos tardíos (el 20% de los cánceres), lejos de reforzar la sanidad pública, los gobiernos aumentan los contratos de las patologías más rentables con la sanidad privada.
Los retrasos en la atención sanitaria pública han llevado a mucha gente desesperada a hacerse pólizas con aseguradoras privadas. Éstas, en 2020 han ganado más dinero que nunca: 9.000 mi-llones de facturación y once millones de clientes. Casi 1 de cada 4 personas tiene un seguro privado a nivel estatal.
En las residencias de mayores, casi todas privadas y con condiciones penosas, se han producido casi la mitad de las muertes totales por COVID. Las denuncias de las familias por haber dejado morir a sus seres queridos son archivadas por los jueces.
Mientras las patentes protegen los multimillonarios negocios de las multinacionales farmacéuticas, los gobiernos no han adoptado medidas preventivas y de salud pública básicas como la actuación sobre el hacinamiento en viviendas y transportes, detección precoz y aislamiento de casos, etc.
ASISTIMOS AL DESMANTELAMIENTO DE LA SANIDAD PÚBLICA Y AL SAQUEO DE LOS FONDOS PÚBLICOS PARA QUE LA EMPRESA PRIVADA HAGA, MÁS QUE NUNCA, SU AGOSTO.
ESTE ATAQUE COTIDIANO A NUESTROS DERECHOS SE REALIZA AL AMPARO DE LEYES ESTATALES VOTADAS POR LA DERECHA Y LA SUPUESTA IZQUIERDA Y CON LA COMPLICIDAD DIRECTA DE GOBIERNOS DE TODOS LOS COLORES POLÍTICOS.
Por todo esto, EXIGIMOS:
1. DEROGACIÓN DE LA LEY 15/97 y del art. 90 de la Ley general de Sanidad, que legalizan la gestión privada y la privatización de la sanidad.
2. RESCATE DE TODO LO PRIVATIZADO. NO a las privatizaciones ni externalizaciones. Todos los recursos a la sanidad pública.
3. SANIDAD PARA TODOS, independientemente de la situación administrativa.
4. DEDICACIÓN EXCLUSIVA de todos los trabajadores de la sanidad pública. Toca elegir entre PÚBLICO o PRIVADO.
5. TRATO DIGNO A NUESTROS MAYORES. derecho a una plaza en las residencias en condiciones dignas para todas las personas mayores que lo precisen.












