Solidaridad con la revuelta en Colombia: 

Abajo el genocidio estatal

 
 
 
¡Proletarixs del mundo, uníos!
 
Colombia es, desde hace cuatro días, escenario de una revuelta proletaria con características similares a la que sacudió a la región chilena durante las jornadas de octubre-noviembre del 2019. La continuación del ciclo de lucha abierto por las revueltas en Ecuador y Chile es un síntoma de que el capital, en su reestructuración postpandemia, está en una crisis de magnitudes históricas.
 
El impulso que volcó a las multitudes a la calle es una reforma tributaria (impuesto a la renta e IVA), que el proletariado colombiano comprendió, en una lúcida crítica práctica, como un modo de dirigir el costo de la catástrofe hacia la población.
 
La crisis del capital, que la pandemia sólo ha acelerado, es un proceso que se manifiesta de diversas formas, siendo las reformas tributarias una de ellas, que se suma a la destrucción acelerada y extendida de la naturaleza y a la expulsión de grandes masas de asalariados fuera del proceso productivo -con la creación de población descartable para el capital- y sus secuelas encarnadas en oleadas migratorias y un creciente crimen organizado alimentado por la miseria, entre otras manifestaciones que se harán cada vez más cotidianas. En este sentido, es prioritario comprender que cualquier intento de reforma es sólo un mecanismo para eternizar a este verdadero zombi que es el capital, perpetuando la relación social fetichista, superponiendo la producción de valor por sobre las necesidades humanas, en síntesis, destruyendo en el altar del capital todo a su paso.
 
La respuesta del Estado colombiano -como también ha sido la del Estado chileno, y la de todos los Estados del mundo- no puede ser otra que la represión sangrienta contra nuestr@s herman@s: al momento de escribir estas palabras de solidaridad ya van más de 20 muert@s, much@s compañer@s pres@s y herid@s, además de inmigrantes expulsad@s por participar activamente de las protestas.
Cali, una de las ciudades más grande de Colombia, ha sido militarizada el 30 de abril. Se han desplegado 3.000 policías: un verdadero déjà vu del 19 de octubre en Santiago de Chile. El problema no es solo Iván Duque, es el sistema productor de mercancías, que se ha mostrado tal y como es, evidenciando que el verdadero rostro de la democracia no es más que la forma que asume el capital para imponer su dominación, criminalizando y dejando sentir toda su brutalidad sobre quienes luchan por la liberación de esta forma nefasta de relación social.
 
La necesidad de articular la lucha a nivel internacional, de vislumbrarla contra todas las separaciones que se nos ha impuesto como humanidad con la irracionalidad genocida, es una realidad que nos explota en las manos: urge generar lazos de apoyo y continuar la lucha en los territorios para superar este mundo. El movimiento del capital sólo seguirá produciendo miseria y, frente a esto, la lucha de clases estalla, y seguirá estallando, en distintos tiempos y espacios producto de este movimiento: sólo el proletariado es capaz de frenar este sinsentido en que se ha convertido este mundo.
 
¡Sólo la revolución comunista internacional nos hará libres!
 
 
 
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OTRAS INFORMACIONES sobre la situación en Colombia:
 
 
> 7 de mayo: manifestación global contra la represión en Colombia: https://tarcoteca.blogspot.com/2021/05/manifestacion-global-embajadas-y.html
 
> Tras 5 días de protestas, cae reforma tributaria en Colombia: https://www.briega.org/es/noticias/tras-5-dias-protestas-cae-reforma-tributaria-colombia
 
 

 

Madrid: Maquinaria de guerra electoral contra el proletariado


Las elecciones a la presidencia de la Comunidad de Madrid se han presentado como una especie de plebiscito sobre las diferencias existentes entre el gobierno central y el de esta comunidad y, a partir de estas, como un enfrentamiento entre las pretendidas diferencias entre la gestión que ambas instituciones han realizado, cada una en sus ámbitos, de la pandemia Covid-19 y sus consecuencias económicas, políticas y sociales. De un lado, el bloque de gobierno madrileño, con el Partido Popular en primer lugar y flanqueado por los ultras de Vox y el centro derecha de Ciudadanos. Del otro lado, el bloque de izquierdas conformado por PSOE, Más Madrid y Podemos.


Entre los primeros, el Partido Popular madrileño ostenta el poder en uno de los últimos territorios con proyección nacional del PP y, en cierta medida, es la barrera que separa a este partido de hundirse en una más que probable crisis de descomposición, toda vez que la Comunidad de Madrid ha estado bajo su mando durante los últimos 26 años y en ella se ha desarrollado buena parte de su estructura nacional, sus vínculos con los sectores de la burguesía que han apoyado sus gobiernos, sus fuentes de financiación, etc. Por su parte Ciudadanos, un partido que en los últimos años ha servido como comodín para cubrir un espectro electoral de centro derecha deshecho por los casos de corrupción imputados al PP, culminará con su probable salida del parlamento regional un lento mutis por el foro que comenzó con su fracaso como mascarón de proa de las corrientes constitucionalistas en las elecciones catalanas de 2017. Finalmente, Vox es una escisión del Partido Popular reflotada precisamente ante el fracaso de la operación Ciudadanos y que aglutina sin disimulos a ultraderechistas junto a las corrientes derechistas más duras que durante décadas cohabitaron con los liberales y los demócrata-cristianos en el PP, y ejerce precisamente como fuerza de estas corrientes para imponer su criterio desde fuera al PP.

En el bloque de izquierdas, el PSOE todavía controla buena parte de los votos obreros de la periferia madrileña y habla sin tapujos de reeditar en Madrid la coalición gubernamental que salió de las elecciones generales de 2019 sumando a ella a Más Madrid. Este último partido es básicamente un conglomerado de arribistas sin otro criterio político que mantener cierto volumen de votos entre la pequeña burguesía profesional que padece las consecuencias de una presión económica cada vez mayor para mantener su status quo regional. En último lugar Podemos trata de reverdecer la posición como verdadero partido de la izquierda popular que pudo tener desde 2014 hasta 2017 y que, desde luego está muy comprometido por sus dos años en el gobierno nacional.

Democracia o fascismo, comunismo o libertad, ese es el tono grandilocuente con el que ambos bloques quieren presentar las elecciones madrileñas como una prueba de fuego para el conjunto del país y como una muestra de la oposición irreconciliable entre ambos bloques. Las amenazas de muerte, el abandono de los debates, etc., cumplen con esa función, mientras los mitos de la “libertad” o el antifascismo se esgrimen de nuevo en los mítines. Por su parte la prensa, verdadero altavoz de unos partidos que apenas tienen militancia propia y que por sus propios medios pasarían desapercibidos, se esfuerza a diario por presentar las elecciones como una crisis de la democracia que sólo uno de los dos bloques puede solventar: la libertad de Ayuso contra el traidor Sánchez, para los medios de la derecha, o los derechos sociales que abanderaría la coalición izquierdista contra los ultras de Vox y PP, para los medios de “izquierdas”.

Pero esta crisis de la democracia no es real, no existe. La democracia, en todas sus formas, es el sistema que el conjunto de la clase burguesa utiliza para gobernar a la clase proletaria y al resto de clases subalternas. En ella, lo esencial no es la victoria de uno u otro partido, pese a que cada uno represente intereses de un sector específico de la burguesía y la pequeña burguesía, sino imponer en el proletariado la creencia de que el Estado de clase burgués es realmente un instrumento neutral mediante el cual defienden los intereses generales. Y, por lo tanto, que la competición electoral, la representación parlamentaria, los diferentes gobiernos que surgen de esta, etc., pueden representar de manera total o parcial los intereses individuales o colectivos de los “ciudadanos”. Esta ilusión cumple la función de desmovilizar a una clase proletaria que debido a la posición que ocupa en la sociedad burguesa, se ve continuamente empujada a luchar, a resistir las agresiones que continuamente padece contra sus condiciones de vida. La ficción de un Estado que representa a todas las clases sociales y que es capaz de armonizar sus intereses tiene como objetivo que la clase proletaria abandone cualquier atisbo de lucha en defensa de sus propios intereses y busque amparo en ese Estado que realmente pertenece, de manera exclusiva, a su enemigo de clase. Es por ello que tanto PP-VOX-Ciudadanos como PSOE-Más Madrid-Podemos ponen todo su empeño en salvaguardar, en primer lugar, la necesidad de fortalecer la democracia a través del voto a su bloque. Ambos se acusan mutuamente de querer acabar con la democracia, bien sea transformándola en una dictadura “bolivariana” o en una “fascista”.

Esta confrontación tan melodramática, estos aspavientos tan vistosos que se hacen en favor de un Estado que estaría al borde de su ruptura, responden en realidad a una tensión social larvada que requiere altas dosis de propaganda democrática para no salir a la superficie. La verdadera crisis social, la que afecta a la clase proletaria con especial dureza desde que comenzó la pandemia, tiene una fuerza muchísimo mayor que el teatro que se representa en la campaña electoral.

Es una crisis basada en dos aspectos fundamentales: en primer lugar en una crisis económica de gran escala que, precipitada por las medidas tomadas para la contención de la pandemia, ha hecho crecer la miseria entre amplios estratos proletarios hasta niveles desconocidos en las últimas décadas. Así, al paro, mal tapado por ahora con los ERTEs, a la falta de ingresos de buena parte de las familias obreras que ya antes padecían situaciones terribles, se suma un colapso de los resortes básicos de la sanidad, la asistencia social, etc., que ha contribuido a empeorar drásticamente las condiciones de vida de la parte más débil del proletariado. Por otro lado, las medidas que la burguesía en su conjunto ha tomado tanto para amortiguar el efecto de la pandemia como para reflotar la economía, se han cargado directamente sobre los hombros de este proletariado exhausto. Desde los ERTEs que ha permitido aplicar sin restricciones el gobierno de PSOE y Podemos y que han dejado en el limbo a centenares de miles de trabajadores que ven cómo su sueldo se reduce cada vez que la empresa para la que trabajan decide prescindir de ellos “por causas objetivas”, hasta la absoluta libertad dada a los grandes y pequeños negocios para abrir sus puertas mientras miles de proletarios enferman cada día acudiendo a su puesto de trabajo, pasando por una represión policial a la que se ha dado carta blanca. Todas las corrientes políticas que concurren a las elecciones madrileñas, a excepción de Más Madrid, han tenido responsabilidad en gobiernos de uno u otro nivel durante el último año. Todos han ejercido como fieles defensores de los intereses de clase de la burguesía, disciplinando al proletariado, obligándole a ir a trabajar durante lo más crudo de la pandemia, promoviendo de una manera u otra una legislación que anula los derechos de reunión, circulación, etc., mientras se imponen medidas draconianas para garantizar la producción.

Esta crisis social, que inevitablemente transforma el país en un polvorín potencial, requiere un sobre esfuerzo por parte de todas las facciones burguesas para que los elementos esenciales del control social se mantengan incólumes. Y de entre ellos la defensa de la democracia es el primero. Pablo Iglesias se sentaba junto a Grande Marlaska en el Consejo de Ministros mientras este permitía a la policía disparar con fuego real a los manifestantes de Linares. Ahora clama contra el fascismo. Ayuso retiró el servicio de comedor escolar a los estudiantes de las familias proletarias más pobres durante los peores días de la pandemia. Ahora carga contra el gobierno por crear las llamadas colas del hambre.

El bloque de la derecha, que se promete como ganador, defiende sin tapujos los intereses de los grandes y pequeños empresarios garantizando que levantará todas las restricciones comerciales impuestas por motivos sanitarios, garantizando que estos tendrán mano de obra que explotar aún sin medidas para proteger su salud. Con ello se convierte en el adalid de la inmensa capa de la pequeña burguesía profesional de la ciudad, de los cuadros medios de las grandes empresas afincadas en ella y de los pequeños comerciantes que les surten de servicios de hostelería, hospedaje, etc., a los que promete, además, una política de abierta hostilidad contra el resto de comunidades autónomas. Su programa es abiertamente anti proletario y exige, sin ambigüedades, que la clase obrera se pliegue a las necesidades de la pequeña y gran burguesía local que necesita reactivar el flujo económico. Pero con ello lo único que hace es cumplir, a escala local, lo que PSOE y Podemos ya han hecho a escala nacional: sobre estos dos partidos ha recaído la responsabilidad de obligar a los proletarios a ir al trabajo, a usar un transporte público atestado, a permanecer encerrados en casa mientras les despedían o les reducían el sueldo. Las necesidades específicas de una región como la madrileña, que vive de explotar a los proletarios locales pero también de expoliar a las clases medias de las regiones cercanas, imponen una política más agresiva en lo referente a la supresión de las restricciones, pero la lógica es exactamente la misma que la seguida por el gobierno central a lo largo del último año.

Por su parte, el bloque de izquierdas promete mejoras en la sanidad, medidas de “salvamento económico”, e incluso una “banca pública madrileña”. Todo ello poco creíble para una gran mayoría de la clase proletaria que les ha visto actuar durante un año en su contra. Son estos partidos y sus políticas anti proletarias los que han abierto las puertas a la extrema derecha representada por VOX. Son ellos quienes han cumplido perfectamente con su labor de represión de la clase obrera y han reforzado con ello a una pequeña y gran burguesía que no ve delante de ella a ningún enemigo y que, por lo tanto, tiene plena confianza en poder imponer sus exigencias sin necesidad de adornarlas con algún tipo de ropaje “social”.

 

La maquinaria de guerra electoral apunta directamente al corazón de la clase proletaria. Su objetivo es garantizar el sometimiento de esta a la política de la colaboración entre clases que, en estos momentos, únicamente significa sacrificio continuo del proletariado en favor de las necesidades de la clase burguesa. Sobre este terreno, la labor del oportunismo PSOE-Podemos a lo largo del último año ha logrado ya imponer las peores restricciones a los proletarios y ha dejado el camino abierto a que las corrientes abiertamente anti obreras, que defienden sin tapujos este sacrificio, controlen el gobierno regional.

La defensa de los intereses proletarios, inmediatos y futuros, no pasa ni pasará nunca por la "lucha electoral" que el sistema democrático burgués ha instituido para desviar y engañar a las masas. Los proletarios poseen objetivamente una gran fuerza social porque constituyen la clase que produce toda la riqueza social; riqueza de la que la clase burguesa se apropia enteramente obligando a los proletarios a vivir con un salario miserable, a someterse a condiciones de existencia cada vez más inciertas y precarias, a vivir día a día sin poder contar con un futuro próximo ni para ellos ni para sus hijos. La clase burguesa condena a los proletarios a sacrificar sus vidas en favor del beneficio capitalista, tanto en la paz como en la guerra, mientras que el sistema democrático funciona como una caja de compensación en la que dirigir todas las tensiones sociales generadas constantemente por las contradicciones de esta sociedad.

Pero la presión que lentamente se va acumulando en el subsuelo social no puede aliviarse mediante artificios de este tipo. El tiempo que la burguesía gana con este tipo de circos únicamente le garantiza que la explosión, cuando llegue, será mayor. La clase proletaria deberá, llegado ese momento, volver al camino que marca su lucha de clase, revolverse tanto contra sus enemigos abiertos como contra sus falsos amigos. El combate pasará a librarse, en ese momento, lejos del show electoral: será sobre el campo abierto del enfrentamiento entre clases donde se dirima la verdadera crisis social.

La lucha de clases es el único recurso real con el que pueden contar los proletarios. De las elecciones burguesas y del sistema democrático que en el fondo sólo responde a los intereses de la clase burguesa dominante, los proletarios no tienen nada que ganar: como esclavos asalariados se les pide que voten su condena a la esclavitud asalariada de por vida.


¡Contra la farsa electoral!

¡Por la reorganización clasista del proletariado!

¡Por la lucha de clase proletaria!


26/04/2021 - Partido Comunista Internacional (El Proletario) - www.pcint.org

 

 


 

 [actualizada 4/5/2021]

El Bloque Crítico a la calle el 1º de Mayo

 
  

Tras la excepción del año 2020 en la que la situación "obligaba" a los colectivos a quedarse en casa, el próximo sábado 1 de Mayo, Dia Internacional del Trabajo, el Bloque Critico ha vuelto a denunciar en la calle la situación de la clase trabajadora, quien está siendo, de nuevo, la gran pagana de las crisis, en esta ocasión de la provocada por el Covid.

El Bloque Crítico, coordinación de colectivos entre los que se encuentran CNT, Bloque Obrero, Coordinadora de Pensionistas, Parados en movimiento y CGT han unido este año a las históricas reivindicaciones del Primero de Mayo, las nuevas luchas provocadas por el mundo Covid y los ERTEs, despidos, abusos y nuevos atropellos que estamos sufriendo como sociedad en general y como trabajadoras en particular.

En estos momentos, más difíciles si cabe, es muy importante que la clase trabajadora se muestre unida y presente un frente común frente a los culpables de la ruina en la que nos han hundido, el capitalismo y el sistema patriarcal.

 

Los medios de comunicación (prensa burguesa vallisoletana y regional) han dedicado un tiempo casi record a la manifestación: medio segundo, una manifestación-concentración desarrollada ayer en la Plaza mayor con una asistencia de alrededor de 500 personas (bastante más gente que la que ha participado en la caravana de mocos verdes a la que venían de varias provincias y de la que sí han hablado. ¿Qué extraño que se difundan ciertas ideas, no?). 

 

 

> RUEDA DE PRENSA previa: https://zh-cn.facebook.com/CntValladolid/videos/rueda-de-prensa-1-mayo-combativo-del-bloque-cr%C3%ADtico-valladolid/288164965414835/


> TEXTOS DE CNT

 https://www.cntvalladolid.es/1o-de-mayo-%c2%b7-con-o-sin-pandemia-nuestros-derechos-no-se-tocan/

 https://www.cnt.es/noticias/primero-de-mayo-cnt-dignidad-y-sindicalismo/


> CONVOCATORIAS y TEXTOS DE CGT: http://rojoynegro.info/articulo/acci%C3%B3n-sindical/1-mayo-actos-convocatorias

> FOTOS Y CRÓNICA EN LA WEB DE CGThttps://www.cgt-cyl.org/2021/05/1-de-mayo-valladolid-concentracion-bloque-critico/ 


> Video de la mani de CCOO y UGT en Valladolid: https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/manifestacion-valladolid-motivo-primero-6251441775001-20210501132832-vi.html 

> Resumen de la convocatoria de los sindicatos "mayoritarios": https://www.20minutos.es/noticia/4681801/0/ugt-y-ccoo-alzan-la-voz-para-que-el-gobierno-cumpla-sus-compromisos-en-un-momento-determinante/

  


 

 

 

 

1 ° de mayo de 2021: ¿qué lucha para el proletariado?



A décadas de ilusiones reformistas y democráticas, de políticas colaboracionistas por parte de los sindicatos tricolores y los partidos falsamente obreros, se ha sumado una crisis sanitaria por coronavirus que ha fortalecido el sentimiento de resignación que ya trabajaba desde hace tiempo para debilitar las energías de lucha proletarias.

La crisis sanitaria, todavía en pleno apogeo, se ha sumado a una crisis económica ya evidente y, como todas las crisis de la sociedad capitalista, ha golpeado sobre todo a las masas proletarias.

Mujeres, jóvenes, trabajadores en la cincuentena, son las categorías proletarias más afectadas y que van a aumentar ese ejército de parados que ya era particularmente sustancial antes del Covid-19.

 

Ante el desastre económico que se cuantifica en cientos de miles de trabajadores expulsados ​​de sus puestos de trabajo, en cientos de millones de jóvenes que no encuentran trabajo y, cuando lo encuentran, es totalmente precario, y en cientos de millones de trabajadores y jubilados arrojados al pozo de una pobreza cuyo fin no está a la vista; a este desastre, se ha sumado el desastre de la salud pública: absoluta falta de prevención, hospitales ineficientes, personal hospitalario insuficiente, cuidados intensivos y subintensivos totalmente insuficientes, pacientes abandonados en sus propios hogares, ancianos abandonados para morir en las residencias, la medicina primaria destruida. Los gobiernos llevan más de un año preocupados sobre todo en limitar el daño que esta crisis podría causar a la economía capitalista. Y así los trabajadores fueron enviados a trabajar en ambientes insalubres, sin protección individual y bajo el chantaje de perder sus trabajos o de sufrir un recorte salarial. Aunque asustados por una pandemia que mató a muchos como moscas, muchos proletarios se rebelaron, lucharon por al menos el mínimo de protección individual que las empresas y los gobiernos prometían. Pero la desconfianza en sus propias fuerzas y en los sindicatos era y sigue siendo demasiado grande para devolver a los proletarios la fuerza para hacer frente a un enemigo todavía tan poderoso como la clase burguesa dominante.

La colaboración de clases, perseguida persistentemente por las fuerzas oportunistas que se presentan como "defensores" de los intereses de los trabajadores pero que en realidad los sabotean, es una política que se basa precisamente en la debilidad de la clase obrera; una vez inclinada a las necesidades del capital, la clase obrera está envuelta en una red de intereses "en común" con la burguesía, está convencida de que puede obtener algunas migajas más sólo si sacrifica mucha más energía de la que ya ha dado y da a los capitalistas. Los colaboracionistas, verdaderos agentes burgueses en las filas proletarias, tienen de hecho la tarea de hacer trabajar a los proletarios según las necesidades que tienen las empresas con respecto a sus mercados de referencia y, en la medida en que hagan este trabajo sucio de forma continua y con éxito, obtienen a cambio privilegios, tranquilidad, trabajos menos exigentes y menos estresantes. A la alta dirección de las empresas, que alguna vez tuvo que tratar directamente con los trabajadores y sus comisiones o asambleas internas, no le resultó difícil transformar estas en órganos al servicio de la empresa y no de los intereses de los trabajadores. Con la lucha directa, los trabajadores se deshicieron de los órganos de representación empresarial y organizaron los comités de base eligiendo delegados de confianza. Pero el clima social general de una democracia que se percibía como el terreno en el que los conflictos de clases pueden encontrar una solución ventajosa para los trabajadores en realidad fortalece la colaboración de clases no solo en el nivel político general, sino a todos los niveles, hasta en el más básico, entregando incluso los intereses proletarios mínimos y elementales a quienes siempre se han hecho pasar por los campeones de las negociaciones con los patrones y el Estado, y que, en realidad, están al servicio de los patrones y del Estado burgués. La colaboración de clases no disminuye, ni mucho menos elimina, la competencia entre proletarios ¡la aumenta, la organiza, la institucionaliza!

Sobre los hombros de todo proletario pesa no sólo la acción diaria de los capitalistas, su estado y todas sus instituciones políticas, administrativas, sociales, culturales y militares, sino también la acción diaria de los profesionales de la colaboración de clases. Y este es verdaderamente un peso enorme, y para quitárnoslo de los hombros necesitamos una fuerza social que todavía hoy nos falta: la fuerza social dada por la unidad de clase, por la solidaridad de clase, por la lucha que se libra en el terreno de la defensa exclusiva los intereses inmediatos.

Los proletarios, con las derrotas de los años veinte del siglo pasado y, sobre todo, con el triunfo de la democracia imperialista a partir de la Segunda Guerra Mundial, han sido colocados en situación de tener que volver a organizarse en sindicatos clasistas como en el siglo XIX y el siglo XX. Esta situación puede parecer imposible de superar; después de cien años, ¿cómo es posible conquistar a la burguesía que entre tanto se ha hecho mucho más fuerte que entonces? Hoy la burguesía imperialista parece invencible y este es el principal argumento de los colaboracionistas.

Incuestionablemente el capitalismo se ha desarrollado en el mundo, incuestionablemente las burguesías se han vuelto mucho más fuertes y dominantes de lo que eran hace cien años. Pero deben esta fuerza a la explotación de la mano de obra asalariada, sin la cual el capital no sería valorado, sin la cual los capitalistas no podrían extorsionar la plusvalía del trabajo de los trabajadores. Los obreros son indispensables para los capitalistas, y son tan indispensables que todo el desarrollo capitalista en todo el mundo no ha podido realizarse sino constituyendo ejércitos cada vez más numerosos de proletarios, de trabajadores asalariados en todos los rincones del país y del mundo allí donde una vez fueron sólo campesinos y gente primitiva.

Hoy más que ayer el lema comunista: ¡Proletarios de todos los países, uníos! asusta a los ministerios de todo el mundo, porque este enorme ejército de esclavos asalariados, tomando conciencia de su fuerza y ​​dejándose llevar por su partido de clase, representa la pesadilla de toda burguesía.

Las crisis económicas, las crisis de guerra que salpican todos los continentes están destinadas a provocar continuamente la ira y la lucha de los proletarios y las poblaciones oprimidas. Millones de migrantes, tratando de escapar de las consecuencias de estas crisis, llegan a presionar en las fronteras de los países capitalistas avanzados, y tratan de sobrevivir en los pliegues de una sociedad opulenta que en parte los rechaza y margina y en parte los absorbe porque constituyen una fuerza de trabajo más barata y útil para aumentar la competencia con los proletarios locales. Pero son proletarios que llevan consigo los signos físicos y psicológicos de la violencia más espantosa que ha generado el propio imperialismo blanco y contra la que han reaccionado huyendo, pasando por todos los peligros para llegar a un país donde al menos no existen esas violencias. Las fronteras de Estados Unidos y Europa no han terminado de cruzarse, a pesar de las barreras y guardias armados en su defensa. Así como los medios de producción capitalistas no se han detenido y ninguna frontera los detiene, tampoco ninguna frontera puede detener la fuerza de producción humana que el capitalismo crea en todo el mundo.

La unidad proletaria, por tanto, no debe establecerse por fuerza a través de los vínculos entre un continente y otro, entre un país y otro, sino que puede crearse dentro de un mismo país entre proletarios de diferentes nacionalidades y de diferentes razas. La base de esta unidad, sin embargo, no cambia: está dada por el interés común de todos los proletarios en defender sus condiciones de asalariados de la explotación burguesa, sea de tal o cual empresa, de tal o cual sector, de esta o aquella categoría, de este o aquel país. Pero este interés común no puede constituir una fuerza si no se combate la competencia entre proletarios; sólo superando esta competencia es posible unificar fuerzas, y sólo luchando por los mismos objetivos, por los mismos intereses, es posible crear esa solidaridad de clase que es la verdadera fuerza del proletariado.

En cierto sentido, es el capitalismo mismo, en su desarrollo, y en la lucha entre las clases que objetivamente brota en su sociedad, lo que sienta las bases para el renacimiento del movimiento de clases proletario. Si los proletarios no quieren ser asfixiados por la explotación burguesa, sólo les queda un camino por recorrer: la lucha de clases contra el principal enemigo, la burguesía capitalista, sin olvidar a los enemigos más insidiosos, los profesionales de la colaboración de clases.

Romper, por tanto, el pacto de colaboración con los capitalistas y sus gobernantes es el primer gran objetivo de la lucha de clases proletaria. Y esta ruptura se realiza con la reorganización de los organismos de clase para la lucha por la defensa exclusiva de los intereses de clase inmediatos. A partir de aquí, y del desarrollo de esta lucha, el proletariado tomará conciencia de que sus objetivos no pueden detenerse en intereses inmediatos, sino que deberá superarlos situándose en un plano político general, por tanto revolucionario, también porque la burguesía dominante, para mantener al proletariado en las condiciones de sumiso esclavo asalariado, utiliza y utilizará su poder político y su estado.

En este largo y atormentado camino de emancipación, el proletariado deberá apoyarse no sólo en su fuerza social, sino también en su partido de clase, que constituye y representa la conciencia de clase, la conciencia de los objetivos máximos de la lucha revolucionaria.

 

¡Por la reorganización clasista de la lucha proletaria!

¡Por las reivindicaciones unificadoras de los proletarios por encima de categorías, sectores, nacionalidad, género o edad!

¡Por la reanudación de la lucha de clases! 

¡Por la reconstitución internacional del partido de clase!

 

 

Partido Comunista Internacional (el proletario)

30 de abril de 2021

www.pcint.org

 


 

 

1º de mayo: organizar la lucha para colocar a la vida como prioridad social

 

La pandemia por Covid 19 ha actuado como detonador de una gigantesca crisis que se venía gestando hace tiempo. Quince meses después de su inicio, a pesar de que sus dramáticas consecuencias exigen poner todos los recursos de la sociedad al servicio de la supervivencia colectiva, constatamos que:

  • El estallido de la crisis, que ha aumentado la riqueza de los más ricos hasta en un 86%, ha dejado sin trabajo a millones de personas, muchas de ellas sin contrato y por tanto sin protección social de ningún tipo. El hundimiento de las condiciones de vida ha asolado los barrios obreros y coloca al borde del precipicio, sin esperanza alguna, a la juventud.
  • También la Covid 19, como todas las epidemias a lo largo de la historia, ha golpeado masivamente a la clase obrera en la que se amontonan todos los «factores de riesgo». La situación es aún más dura para las mujeres trabajadoras, en las que es más intensa la precariedad, las difíciles condiciones de vida y que además concentran el trabajo en el sector de cuidados a personas con más riesgo de contagio.

Donde vive y trabaja el pueblo se acumulan las viviendas pequeñas y de mala calidad, hay hacinamiento en los transportes, el aire está viciado en los lugares de trabajo, la gente está agotada por largas jornadas laborales, abunda la malnutrición, etc,. Es allí donde se multiplica el Covid y todas las enfermedades. Y no se ha hecho absolutamente nada para mejorar una situación que, por el contrario, empeora día tras día.

  • Todas las decisiones de todos los gobiernos, central y autonómicos, todas las emergencias y estados de alarma, han hincado la rodilla ante el altar sagrado de la propiedad privada. El mantra secreto del negocio del capital antes que la vida se impone con mano férrea: los despidos son masivos, los desahucios continúan, los cortes de agua, gas y luz por impago se siguen produciendo, el fracaso escolar se ceba en la juventud y jubilados y pensionistas, pasto de un exterminio programado en las residencias, ayudan a sobrevivir con sus precarias pensiones al conjunto de la familia.
  • Los Fondos de Reconstrucción de la UE, tal y como han acordado todos los gobiernos, irán a parar a la «colaboración público-privada», es decir, a aseguradoras privadas y grandes multinacionales. Y esos miles de millones de dinero público, que pagaremos todos como Deuda, llegarán a condición de nuevas contrarreformas laborales y más recortes y privatizaciones en las pensiones y servicios públicos.
  • Tras la hipocresía de los aplausos y las alabanzas, la sanidad pública continúa su desmantelamiento en plena pandemia, a mayor gloria del negocio de la privada. Ni un euro de los gastos extraordinarios ha ido a aumentar los recursos públicos que ya agonizaban tras los recortes de 2008 que nunca se recuperaron. Todo lo contrario. Con el pretexto de la «emergencia» se han adjudicado a dedo todo tipo de contratos: rastreadores, PCRs, vacunas, concertación con clínicas privadas de las gigantescas listas de espera, etc.
  • El resultado otra vez lo paga la clase obrera, es decir, todos quienes vivimos de nuestro salario. Mientras los seguros privados hacen su particular agosto (más de 9.000 millones de facturación en 2020), se dispara la mortalidad evitable por diagnósticos tardíos de cáncer y otras enfermedades.

Sólo quien no tenga ojos o neuronas no caerá en la cuenta de que el inmenso dolor de las familias trabajadoras por sus muertos por Covid y por la destrucción masiva de sus condiciones de vida está siendo aprovechado por el gran capital para forrarse a manos llenas, todavía más, con dinero público.

Y sabemos que lo peor está por venir, cuando se acaben los ERTEs, y la desesperación de millones sea el caldo de cultivo para más agresiones, más recortes y más represión.

Basta ya de dejarse embaucar con falsas esperanzas de que las cosas cambiarán cuando gobiernen otros. El ejemplo de la sanidad es bien claro: la sanidad pública se hunde mientras la privatización avanza amparada por leyes como la 15/97, aprobadas conjuntamente por PP, PSOE, PNV, CiU y Coalición Canaria. Los nuevos, Unidas Podemos en sus diferentes versiones, ERC, Bildu, etc, aún no han hecho nada para cambiar la situación. Además tras año y medio de gobierno «progresista» no se ha tocado ni la reforma laboral, ni la ley mordaza, ni siquiera «en sus aspectos más lesivos», mientras el Ingreso Mínimo Vital ni siquiera llega a ser testimonial.

La dolorosa experiencia vivida, y lo que se nos avecina, nos impiden seguir engañándonos.

Sólo la fuerza organizada del pueblo puede colocar las prioridades de la vida por delante de los negocios del capital.

Organizar la lucha para recuperar lo que es nuestro: ése es el único camino.

 


 

 

 

A 500 AÑOS de LA GUERRA DE LAS COMUNIDADES


 

“Acaso no haya país alguno salvo Turquía que sea tan poco conocido y tan mal juzgado por Europa como España. Los numerosos pronunciamientos locales y rebeliones militares han acostumbrado a Europa a considerar a España como un país colocado en la situación de la Roma imperial en la era de los pretorianos. Es éste un error tan superficial como el que cometieron en el caso de Turquía quienes creyeron que la vida de la nación se había extinguido por el hecho de que su historia oficial del último siglo no consistiera más que en revoluciones palaciegas y en émeutes de los jenízaros. La explicación de esta falacia reside en que los historiadores, en vez de descubrir los recursos y la fuerza de esos países en su organización provincial y local, se han limitado a tomar sus materiales de los almanaques de la corte. Los movimientos de aquello que solemos llamar Estado han afectado tan escasamente al pueblo español que éste se ha desentendido gustosamente de este estanco dominio de alternas pasiones y mezquinas intrigas de los guapos de la corte, de los militares, de los aventureros y del puñado de sedicentes estadistas  y no ha tenido razones importantes para arrepentirse de su indiferencia”.
[K, Marx, RE, 26-27].


Atendiendo a la cuestión de la “revolución burguesa”, al hablar de las insurrecciones múltiples del siglo XIX en España, Marx apunta claramente como: “no ha habido en España hasta el presente siglo revoluciones serias, exceptuando la guerra de la Junta Santa en tiempos de Carlos I, o Carlos V, como lo llaman los alemanes”, es decir, la Revuelta de las Comunidades. Marx, como no podía ser de otro modo, la define en dos líneas: “en el fondo se trataba de la defensa de las libertades de la España medieval contra los abusos del absolutismo moderno”. Así, el absolutismo venció y la burguesía languideció poco a poco, apartada del poder hasta el siglo XIX. Carlos V procedió simultáneamente contra los dos pilares de la libertad [medieval] española, las Cortes (que ya desde los Reyes Católicos solo se reunían de modo testimonial) y los ayuntamientos (pierden poder e independencia y serán elegidos por el monarca). Con esto, la burguesía castellana y levantina (la poca que había) perdió los espacios de poder que había ido conquistando en el entramado urbano medieval del desarrollo precapitalista. Pero lo cierto es que esta pérdida de poder de la burguesía (y las oligarquías urbanas) ya se había iniciado con Isabel I y Fernando el Católico (esto es, la libertad medieval ya languidecía en el siglo XV-XVI, se lucha por lo último que quedaba… pero la verdadera libertad “urbana” (la base de las “comunidades”) se había esfumado a raíz de la guerra por el trono de finales del siglo XIV y los progroms contra los judíos que la continuaron y dieron paso a la época de la “limpieza de sangre”. Marx afirma que el autogobierno municipal de aquella época es equivalente al de Italia, Provenza o la Galia del Norte, pero en cuanto a las Cortes “ni los Estados generales franceses ni el Parlamento medieval británico pueden compararse con la Cortes españolas” (…). Y esto es así porque “en la formación del reino de España se dieron circunstancias especialmente favorables para la limitación del poder real” (RE, 79-80).

Estas líneas sobre Marx nos sirven para situar brevemente las Comunidades en la historia de la revolución burguesa derrotada, una última revolución medieval (por las libertades medievales) y al mismo tiempo una primera revolución moderna (burguesa aún). El preproletariado estaba naciendo desde hacia dos siglos... desplazado a las ciudades, pero estaba ausente. Habrá que esperar al siglo XIX para que en Castilla surja una organización proletaria, en torno a la Primera Internacional.


 

 

 

ALGUNAS CUESTIONES que aprendemos de la historia:

Sin entrar a valorar aquí completamente una cuestión tan amplia y compleja como es la guerra / revuelta / revolución de las comunidades (1520-1522), sí debemos hacer notar, al menos, una serie de hechos:

- El enfrentamiento, con la derrota de "las comunidades", supuso el espaldarazo definitivo a la monarquía absoluta del rey/emperador (por encima del reino), por la derrota de los dos "poderes" que se le enfrentaron: las cortes y (algunas) ciudades.
- Si existe una "monarquía asiática" en el Estado español es muy probable que se consolide desde este momento (y no antes, pues la monarquía castellana hasta entonces había tenido un cierto contrapeso en los concejos y las cortes). No se debe idealizar ninguno de estos organismos políticos de los que se había dotado el reino pero sí deben ser entendidos como parte de esa vitalidad local que caracteriza la península ibérica. Las cortes habían sido ya "recortadas" sucesivamente y eran muchas veces mero asentimiento a las peticiones del rey, sobre todo en el periodo de los Reyes Católicos (que apenas las convocaron).
- Durante la guerra, la Junta (como representación de las Cortes) gobernó e intentó imponer una especie de "monarquía constitucional" al rey Carlos I. De ahí las apelaciones a la Reina Juana. Su derrota supone el fin de su influencia política, a partir de este momento, la corte será testimonial hasta 1808.
- La aristocracia, que se mantuvo al margen al principio (cuando solo era una cuestión política), al avanzar la guerra (y tejerse las cuestiones políticas sociales y de la tierra en unas reivindicaciones populares y antiaristocráticas), se posicionó por el emperador con dos fines: uno, conservar (y acrecentar) sus señoríos y derechos; dos, conseguir una influencia poítica en el reino. Esto último, salvo casos aislados, no lo van a conseguir. Pero lo primero sí, y mantendrán dichos términos en su poder, desde este momento hasta la revolución liberal del siglo XIX. Parte de esa aristocracia será entonces integrada en la nueva clase burguesa dominante (rentistas, terratenientes).
 

La revuelta de las Comunidades (revuelta social y guerra civil política, intento revolucionario fracasado y derrota de las fuerzas sociales que lo impulsaban) supone el fin del ascenso pre capitalista "propio" en Castilla (realmente, el impulso , que nace en el siglo XIII llegará aún hasta 1580 más o menos, pero estaba ya seriamente tocado y fue entrando en una decadencia prolongada). 

Aunque parezca un contrasentido: la guerra se libraba entre dos frentes, el imperio o los reinos, la economía internacional capitalista o la economía local... Ganó el capital internacional que luchó por el emperador (burgueses de Burgos, Sevilla y las Indias, Flandes y la industria textil, Génova y los banqueros alemanes): todo esto impuso ya desde este momento la tarea subsidiaria de Castilla: país exportador de materias primas (lana, harina, hierro) hacia los centros industriales del norte. La idea de los castellanos como poco industriosos no es más que otro tópico idealista que queda así explicado en el contexto internacional de nacimiento del capitalismo. Hasta el siglo XVIII, el regimen señorial (y aristocrático) que se impone en la guerra de las comunidades no sufrirá ningún tipo de cambio o desestabilización interna. Los conflictos externos van a marcar la atención y a la vez van a ser la salida para todos los problemas: América y su oro, sus tierras, los desterrados y exiliados, etc.


Nuestro planteamiento es INTERNACIONALISTA siempre. Pero más allá, quedan interpretaciones y posicionamientos (v. conversación sobre las comunidades) y una discusión que debe servir a la PRÁCTICA DIARIA, COTIDIANA Y ACTUAL por la revolución social.

La historia de las Comunidades es la historia de una derrota, la primera probablemente de ese fantasma que desde entonces ha ido poco a poco creciendo, consciente e incoscientemente, hasta recorrer ya todo el mundo. Al grito de "comunidad, comunidad", los explotados de entonces sostuvieron los concejos y cuadrillas en los barrios hasta que la derrota de Villalar dio el pistoletazo de salida para la REPRESIÓN. Casi un siglo después, D. Quijote le decía a Sancho (en 1615) que anduviera con cuidado en el gobierno de su Ínsula porque si no "te han de quitar el gobierno tus vasallos o ha de haber entre ellos comunidades". PUES ESO. Todavía hoy este grito resuena en los oídos de los poderosos como una espuela que les aguza... no hay más que ver como han corrido a nombrar "presidente honorífico" de los fastos y nefastos de este Vº Centenario a rey Felipe. El estado español, que perdió una a una sus colonias en cada ciclo de desarrollo del imperialismo moderno, acabará sepultado por la rueda de la historia como todas las demás naciones burguesas, con sus propias historias de explotación y masacre.

 

La historia de las Comunidades -a pesar de tergiversaciones varias- viene hoy de nuevo a confirmar la verdad inscrita en el Manifiesto

"Toda la historia de la sociedad -una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, a tono con las diferentes fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime -de la burguesía- sin emancipar para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación y las luchas de clases".

 

DE LA CASTILLA COMUNERA ...

                                            ... A LA CASTILLA COMUNISTA,

de la revolución en un simple barrio, pueblo o territorio, 

                                                                       A LA REVOLUCIÓN INTERNACIONAL.

 





Hay hombres que luchan un dia y son buenosHay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.


 


En estos días, hemos recibido duras noticias... Se nos ha muerto Gaspar, compañero infatigable del Comité de Solidaridad de los Trabajadores; ha muerto también Paco Baticón, compañero cenetista de tantas ocasiones (por encima siempre de tantas diferencias también)... nuestra compañera no se va pero ya no está... y todo nos nubla y nos jode y son tantas tantas lass tristezas que nos han estado acompañando y nos acompañan en estos tiempos... Pero en todo hay que seguir: LUCHAR. VIVIR. Y recordarles. Como siempre decimos, pero ahora más que nunca, EL MEJOR HOMENAJE es CONTINUAR LA LUCHA. Hasta el final.


A Gaspar y a Paco, seguramente, los conocimos en la misma ocasión (o en una parecida), en aquellas reuniones todavía clandestinas, reuniones de "seguridad", que se realizaban en un local de una parroquia o en algún espacio al efecto, siempre discreto, siempre especial. Las reuniones las convocaba el Comité de Solidaridad de los trabajadores de Valladolid, comité nacido en Fasa Renault que a lo largo de los 80 y 90 se fue acercando a los movimientos sociales de los que formábamos parte.

Nosotros éramos solo unos adolescentes radicalizados que pensábamos que pintando un banco estábamos iniciando la revolución, por lo menos. Allí aprendimos mucho, muchísimo, sino todo. Cuestiones de organización, de seguridad, la verdadera solidaridad de clase, la manera de movernos, de actuar, la forma de vivir y de luchar. 

En esas reuniones estaba también Paco Baticón, recientemente fallecido. Paco era de CNT, pero siempre estuvo allí, siempre participó de aquellas reuniones junto a los compañeros del Comité. Por encima de la ideología de cada cual estaba la lucha de clase, la unidad de la clase obrera en su combate contra el patrón, la policía, contra los capitalistas. No recuerdo las fechas de aquellas reuniones, pero corrían los años 90 y los chavales (punkis) nos dedicábamos a intentar okupar una casa... y allí estaban "los viejos", nuestros mayores, para apoyarnos y solidarizarse con cualquier lucha y causa que se moviera. Y ahí han seguido estando hasta ayer mismo, cuando la enfermedad o la muerte se les ha llevado.

Una de las últimas veces que vi a Gaspar, estuvimos repartiendo panfletos en las puertas de montajes en Renault. Gaspar, de gran cuerpo, gran bigote y gran alegría, lo que antes se decía un campechano de verdad (hasta que apareció el Juancarlos campechano, volviendo negativo lo que siempre fue un valor de la persona). Gaspar, con su vino tinto y su voz. Gaspar con su compañía y su claridad... ese Gaspar que a la vuelta del reparto nos contaba los sabotajes que hacían "los mayores" (sus mayores) cuando él entró en Renault. Y esto es lo importante: somos puntos de una gran historia, somos los pequeños filamentos que forman el gran hilo rojo de la historia. 

Porque la lucha de la clase trabajadora está hecha de hilos rotos que se anudan unos a otros para formar ese hilo rojo. Porque a Gaspar sus mayores le pasaron la antorcha... como él (y otros tantos como él, a los que desde aquí mandamos nuestro calor y nuestro amor revolucionario) nos la pasaron a nosotros y nos la han seguido pasando cada vez que colaboraban o repartían o pegaban carteles o saltaban...  junto a nosotros, los que entonces éramos jóvenes. Y que ahora intentamos pasar la misma antorcha... en este mundo cada vez más complicado, más loco, más represivo... pero también (aunque no podamos verlo) más cerca del final por el que todos hemos luchado: la revolución social, la abolición de la sociedad de clases, la propiedad privada y el trabajo asalariado.

Como dijeron los compañeros que huían tras la "derrota" de la Comuna de París: hemos sido vencidos, NUNCA DERROTADOS. Porque mientras la antorcha pasa, de una generación a otra, de unas manos proletarias a otras manos proletarias, la LUCHA VIVE, nada termina. El movimiento que supera el orden existente crece y se desarrolla.... hasta realmente superar el mundo del capital y el estado.


D.E.P. 

GASPAR, PACO, hermanas, hermanos...

¡tenemos un mundo nuevo en nuestros corazones, y está creciendo en este instante!

 



 

 

A FALTA DE TRABAJO, EL PAN, LA CASA... ¡TODO LO NECESARIO!


 

 

Ante la crisis económica que estamos padeciendo, crisis congénita del capital agravada por la crisis derivada de la pandemia de coronavirus, el paro y la pobreza se multiplican entre los trabajadores y las clases populares. A los trabajadores, solo nos queda una salida: LUCHAR, luchar UNIDOS, ACTIVOS Y PARADOS.

El paro es la otra cara del trabajo asalariado. Cuando la época de bonanza toca a su fin, cuando la competencia salvaje entre empresas reduce el nivel de beneficios, la producción deja de ser rentable y conviene pararla: la mano de obra va a la calle (despidos, Eres) y ya no se nos garantiza ni la comida.  El paro evidencia la condición del obrero en el mundo capitalista: una mercancía a utilizar cuando conviene y a destruir cuando sobra. Pero una mercancía necesaria, pues a diferencia del resto es la única capaz de producir riqueza, una mercancía que vive, siente y padece, y a la que realmente se debe todo lo que existe.

Las colas del hambre se multiplican mientras los grandes supermercados y establecimientos arrojan miles de toneladas de comida a la basura cada día. A nadie le debería faltar la comida. La comida no se tira. La alimentación debe ser gestionada colectivadamente, asegurando la manutención de todos los trabajadores.
 

Vivimos en la inseguridad laboral permanente y total. Esta verdad viene confirmándose cada día más en los últimos años. Ningún trabajador está asegurado, no hay ya apenas "trabajadores fijos". Todos los trabajadores, tarde o temprano, pasan por la rueda del trabajo-despido-paro. Ya que tenemos que currar para ellos, que ellos paguen también la falta de trabajo que generan con su desorganización de la producción y su competencia. No queremos "asistencialismo" ni las migajas repartidas por las ONG's: queremos un SALARIO, estemos trabajando o no, queremos un SALARIO para vivir dignamente en cualquier condición. La defensa de los trabajadores en paro exige un subsidio susceptible de asegurarnos la existencia. La clase obrera en su conjunto está explotada por el conjunto de la clase burguesa y, mientras ella sea la clase dominante, a ella le corresponde pagar el valor de la fuerza de trabajo de la clase obrera, esté en activo o en paro, se lo permita la producción o no.
 

Frente a la actual situación de crisis económica, nosotros, trabajadores en activo y en paro, hemos decidido unir nuestras fuerzas en torno a la siguientes reivindicaciones obreras:

        - CONTRA LOS DESPIDOS ABIERTOS Y ENCUBIERTOS, CONTRA QUIEN LOS EJECUTA.

        - NO AL EXCESO DE JORNADAS, NO A LAS HORAS EXTRAS. Reparto equitativo del tiempo de trabajo.

        - ELIMINACIÓN DEL TRABAJO SUMERGIDO para beneficio empresarial.

        - SUBIDA DEL SALARIO DEL OBRERO (subidas más fuertes para los salarios más bajos).

        - SUBSIDIO DE PARO INDEFINIDO (SALARIO DE DESOCUPACIÓN) PARA TODOS LOS TRABAJADORES SIN EMPLEO


La lucha contra el paro es la lucha contra el capital.

ACTIVOS Y PARADOS:  UNA MISMA CLASE,            
UNA MISMA LUCHA

 

 

 Asamblea Laboral, Valladolid, 30 de marzo 2021.

[recibimos y publicamos]

 

CRISIS ECONÓMICA Y CONTROL SOCIAL

 

 

Tras la II guerra mundial, una vez minorados mediante la reconstrucción, los desastres organizados por la contienda, se vuelven a reproducir las contradicciones a nivel económico y estructural en el desarrollo del sistema capitalista. Comienzan las crisis en países y zonas geográficas concretas, pero a medida que el sistema avanza, lo hacen también estas, hasta niveles que van aumentando sus graves consecuencias llegando a convertirse en situaciones de alcance mundial, como la crisis estructural de los misiles en 1962 que puso al mundo al borde de una guerra nuclear o como la economía global, más las que se han manifestado cada ciertos años en gran cantidad de países, hasta llegar a 2020 en que la actual crisis económica y estructural coinciden en tiempo y magnitud, creando una situación mundial de verdadero desastre y creciente conflictividad, sumamente peligrosa para la continuidad del sistema capitalista y todo el status-quo de su entramado sociopolítico y económico.

Los propios capitalistas, con casi 750 expertos en el Foro Económico Mundial, en su reunión celebrada en Davos (Suiza), ya en 2016, vislumbrando el alcance de la inminente crisis, valoraron la necesidad de tomar medidas urgentes ante los riesgos existentes, determinando que esto fuera el tema de discusión en su reunión de 2017 y en cuya encuesta anual evaluaron 30 riesgos globales así como 13 tendencias subyacentes, entre las cuales, en sus condiciones finales figuran las siguientes: «Persistencia de la desigualdad en la distribución de la riqueza, la polarización social, y los crecientes peligros medioambientales; se incrementará el subempleo y un alto desempleo estructural que alcanzará los 500 millones de parados y creará una inestabilidad social con protestas, revueltas y movilizaciones en el mundo como jamás se han conocido» Por tanto, consideraron necesario un control sobre dichas movilizaciones y revueltas, cuyo mayor auge se preveía que tendría lugar durante la década de 2020 a 2030.

Estas consideraciones del capitalismo, y desde su perspectiva, son entendibles, si se tienen en cuenta las graves consecuencias de los cambios previstos en sus sistemas tecnológicos, productivos y comerciales, que traen consigo una mayor explotación, un aumento de los excedentes de la mano de obra, acompañado de exclusión social y hambrunas, y con ello un deterioro de las estructuras políticas y sociales.

Desde la realización del mencionado encuentro del Foro Económico Mundial hasta hoy, el sistema capitalista en el ámbito internacional, no ha parado de poner en práctica, allí donde la situación se lo ha requerido, métodos de control social, recortes y eliminación de libertades y derechos fundamentales, imposición de restricciones económicas, sociales, laborales, etc., al tiempo que incrementaba los gastos policiales y militares, aumentan sus ocasiones asesinas, dentro de un marco de actuación cuya referencia nace en términos generales del plan establecido por la OTAN denominado (en inglés) «Urban Operations in the year 2020»

Hoy, entrados ya en la década de 2020 y con una crisis económica que deja entrever la dureza de las consecuencias que aún quedan por venir, los Estados y sus estructuras sociales y políticas, ya deterioradas por su desastrosa gestión y la inherente corrupción del propio sistema capitalista inmoral, corrupto y a su vez corruptor, se están volcando en la aplicación de fórmulas excepcionales , con las que pretenden controlar o al menos reducir las protestas y revueltas multitudinarias, producidas por el descontento ocasionado por las necesidades sociales que en algunos casos ya están al límite, y que van creciendo a medida que el capitalismo va incrementando todos sus campos de actuación como: la privatización de los servicios públicos y sectores estratégicos; el proteccionismo con fondos estatales a potentes sectores privados (banca, multinacionales, gran empresariado etc.); la acumulación y concentración de capitales que les permite monopolizar áreas de influencia; el mantenimiento e incluso incremento de su tasa de beneficios; el nuevo reparto mundial de mercados y de zonas geoestratégicas en el ámbito militar, las comunicaciones, el transporte, etc.


 

SILENCIAMIENTO Y CONFLICTIVIDAD ACTÚAL

En toda esta maraña de desastre económico y deterioro estructural, los gobiernos, sus sindicatos y organizaciones afines, junto con los poderes mediáticos al servicio del sistema capitalista, en acuerdo tácito o concertado, desarrollan unas tácticas de silenciamiento o tergiversación de las noticias, y en muchos casos de difusión de noticias falsas e interesadas, acompañadas de emisión de opiniones engañosas sobre la situación conflictiva que se está produciendo a nivel mundial.

Pero lo cierto es que, a pesar de la mencionada táctica que pretende dar la sensación de una conflictividad limitada y aislada, la realidad conflictiva va en aumento y se extiende como la pólvora, ardiendo en gran cantidad de países a nivel mundial, por motivos fundamentalmente políticos y económicos, como son: La corrupción de los gobiernos y castas políticas; La realización de procesos electorales fraudulentos y manipulados; Las purgas institucionales e intentos y/o golpes de Estado; La imposición de leyes para proteger los privilegios de la clase capitalista y recortar las libertades a la clase trabajadora; El mantenimiento de Constituciones y formas de gobierno obsoletas o anacrónicas; La brutalidad de las fuerzas represivas policiales y militares, que actúan con total impunidad; El robo y explotación de las materias primas y las riquezas de unos países por otros; El desmesurado aumento del desempleo y la ausencia de un mínimo de recursos para la supervivencia de gran parte de sus poblaciones, así como, la corrupción y corruptibilidad empresarial y financiera, en muchos casos incluso amparada por la ley, etc.

Algunos ejemplos de estas mencionadas motivaciones que están dando lugar a grandes movilizaciones y protestas los tenemos en países como: Grecia, Italia, Francia, Nigeria, Sierra Leona, Somalia, Estados Unidos, Chile, México, Colombia, Uruguay, Perú, Brasil, Turquía, Israel, Hong Kong, Tailandia, Corea del Sur… por mencionar una mínima parte de los existentes con conflictos internos a nivel mundial y sin contar países con enfrentamientos bélicos externos o internos como: Palestina, Marruecos, Siria, Líbano, Irak, Afganistán, Níger, Namibia, Yemen… pero en los que de una u otra forma intervienen las grandes potencias y las poderosas multinacionales.

Esta conflictividad viene originada por la crisis, que camina como en otras ocasiones, hacía el mayor enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento de la gran mayoría de los pueblos y su clase trabajadora. El culpable del desastre, ya comenzado y el aún peor que se avecina, es: El sistema capitalista con sus gobiernos sus instituciones y su gran empresariado, pues solo ellos son quienes controlan y gestionan la política y la economía.


 

EL ENEMIGO INVISIBLE

Capitalistas, financieros y políticos, para evadir su culpabilidad, están explotando al máximo en estos momentos un proceso viral que origina: menos muertos en el mundo que las causadas por el hambre endémico y las enfermedades que esta produce propiciado por el capitalismo; menos muertos que los originados por sus guerras de agresión y sus bloqueos comerciales incluso de alimentos y medicamentos a algunos países; menos muertos que los causados por el cáncer que el sistema sigue alimentando e incrementando, permitiendo conscientemente la producción, utilización y venta de productos cancerígenos, introducidos incluso en los alimentos; menos muertos que los causados por enfermedades y afecciones coronarias que el sistema continúa produciendo con la imposición de sus irresponsables y absurdos modos de vida; menos muertos que los causados por la contaminación atmosférica que origina su irracional sistema productivo. En fin, menos muertos que los que causa la falta de asistencia y la mercantilización y comercialización sanitaria en el mundo….

Este proceso viral que supone la aparición del denominado COVID-19 les ha servido para crear al enemigo ideal, un enemigo etéreo e invisible al que culpabilizan de ser el causante de la crisis económica que produce la desigualdad en el desarrollo del propio sistema, una crisis que los capitalistas ya habían previsto en sus reuniones del Foro Económico Mundial antes de la aparición del virus, y que están utilizando para encauzar el descontento social hacía ese enemigo invisible al que, según ellos, hay que derrotar mediante las cada vez más absurdas y contradictorias normas restrictivas sociales que nos imponen, al tiempo que culpabilizan también al pueblo llano de que esta derrota no se consiga, aunque ellos son conscientes de que con vacuna o sin vacuna es imposible la desaparición del virus y de los contagios en este sistema globalizado, y que la curación de sus efectos mortales solo será posible, en gran medida, con más dotación de personal y medios en los centros sanitarios públicos, algo que no están dispuestos a realizar, pues consideran prioritaria la rentabilidad económica frente a la vida de las personas.

La actual situación les está dando pie para justificar varías cuestiones como: Descargar de responsabilidades de la crisis económica al propio sistema, a sus políticos y a los detentadores del poder económico y financiero; Imponer y legalizar unas medidas de control poblacional y eliminación de libertades encaminadas a sofocar en cualquier momento y por cualquier causa las rebeliones y protestas populares, originadas por las desastrosas consecuencias de tan grave crisis económica que ya comienza a sentirse y que sin duda alguna irá creciendo. Lo están utilizando, para justificar la brutal actuación y la total impunidad de sus fuerzas policiales represivas y la utilización, si lo consideran necesario, de sus fuerzas militares contra la clase obrera perjudicada.


 

EL OBJETIVO FUNDAMENTAL Y LA MANIPULACIÓN MENTAL

El actual objetivo del capitalismo para salvaguardar la continuidad de su sistema es la modificación y el cambio de sus estructuras tecnológicas, industriales, productivas y comerciales, sin perder sus privilegios ni su poder en todos sus ámbitos de dominación y esto mediante una brutal explotación selectiva que está llevando a la miseria y la marginación a una parte considerable de la clase trabajadora mundial.

Para conseguir dicho objetivo y tras imponer en los países medidas de excepción y convertirse en Estados policiales, han comenzado desde sus órganos políticos y medios de comunicación a influir en la mentalidad popular:

Invocando la defensa de los intereses de Estado, que en el capitalismo son los intereses que el Estado proporciona a los capitalistas y su sistema.

Apelando a la defensa y acatamiento sumiso a unas normas que nos imponen saltándose y cambiando sus propias leyes. Unas normas encaminadas a reducir al máximo las relaciones sociales, con la finalidad de eliminar el análisis colectivo sobre los verdaderos orígenes de la crisis económica y sus desastrosas consecuencias en la clase trabajadora. Unas normas dirigidas a eliminar al máximo las protestas y movilizaciones que comienzan a desarrollarse contra la aplicación de más recortes salariales, el aumento del desempleo, de la precariedad laboral y las peores condiciones de trabajo, la reducción de los servicios sociales públicos esenciales y la eliminación de derechos y libertades etc.

Se pretende que nos acostumbremos a convivir en un estado de excepción permanente, aceptando de buen grado o por la fuerza y sin protestar medidas tan irracionales y contra natura como los continuos controles policiales, individuales y colectivos, toques de queda y cierres perimetrales que reducen nuestra normal movilidad, leyes marciales que solo permiten estar y/o caminar junto a un reducido y determinado número de personas, prohibición de celebración de asambleas, concentración y reunión de las personas, incluidas las familiares, y todo ello pudiendo utilizar cualquier excusa. Hoy la excusa es el tan traído y llevado COVID-19, mañana será cualquier situación conflictiva que se pretenda utilizar y realizar contra sus planteamientos y las graves consecuencias que estos conllevan para la clase trabajadora.

Quieren hacernos asumir estas medidas expuestas, y muchas más ya en funcionamiento desde años atrás, y que se pretenden intensificar; entre las que destacan, la eliminación y penalización de la libertad de expresión, la prohibición de la huelga e incluso la de poder protestar por disentir de sus nefastos planteamientos, criminalizando a quien no los aceptan o acatan sumisamente, y por ello se les considera antisociales y terroristas y que, según los capitalistas y sus gobiernos, por eso hay que eliminar.

Haciendo llamamientos al patriotismo . ¿De qué patria? ¿Acaso los poderosos capitalistas, financieros y multinacionales estén asentados en la patria que estén, sus intereses no son apátridas? Estos poderes económicos, ¿Acaso no continúan manteniendo la libre circulación de capitales y disfrutando de sus paraísos fiscales cuya actividad también es apátrida? ¿y por qué en nombre de la defensa de cada patria hemos de defender los trabajadores esos privilegios capitalistas y esos intereses apátridas cuando somos nosotros la clase trabajadora quienes estamos sufriendo las negativas consecuencias que nos origina su sistema capitalista con sus crisis? ¿Acaso la clase trabajadora no somos explotados y dominados en todas las patrias del mundo, incluida la que ellos nos dicen que debemos defender?

Intentan que nos creamos que sus cuerpos policiales y ejércitos represores son quienes nos defienden ¿De qué? ¿de quién? Pues la realidad nos demuestra en todo el mundo que estas fuerzas armadas son quienes a la clase trabajadora nos apalean, torturan o asesinan cuando reclamamos pan, trabajo, libertad o simplemente justicia contra la corrupción y contra los abusos del poder político y empresarial, que es a quien siempre protegen.

Pretenden que nos solidaricemos con estas fuerzas represoras convirtiéndonos en sus colaboradores, en delatores y chivatos contra miembros de nuestra propia clase, contra nuestros compañeros, vecinos, amistades e incluso familiares, al mejor estilo del utilizado en su momento por Hitler y su Alemania NAZI-fascista.


 



CONTRA LA GUERRA Y LA INDUSTRIA MILITAR

 


Marcha de bicis contra la guerra… ¡¡y la industria militar!!

►Diferentes colectivos sociales de Bizkaia han organizado para este sábado 10 de Abril la “Decimotercera Marcha de Bicis contra la guerra, el gasto militar y la industria armamentística”, denunciando el tráfico de armas y exigiendo la conversión de la producción militar de las fábricas vascas en civil.

A través de esta iniciativa se denunciará el negocio militar vasco, sin olvidar que las empresas de armas reciben millonarias subvenciones desde las instituciones.

Las fábricas de armas vascas colaboran con los ejércitos y venden armamento a Arabia Saudí, España, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Marruecos, Israel  o Turquía.




Gerraren eta industria militarraren aurkako bizikleta martxa

►Bizkaiko hainbat gizarte taldek "gerra, gastu eta industria militarraren aurkako Hamahirugarren Bizi Martxa" antolatu dute larunbat honetarako, apirilak 10, armen trafikoa salatzeko eta ekoizpen militarra zibila bihur dadila eskatzeko.

Ekimen honen bidez, euskal negozio militarra salatuko da, kontuan hartuta arma-enpresek erakundeetatik milioi askoko dirulaguntzak jasotzen dituztela.

Euskal arma fabrikek armadei laguntzen diete eta Saudi Arabia, Espainia, Frantzia, Estatu Batuak, Ingalaterra, Maroko, Israel edo Turkiari saltzen diete ekoitzitako armamentua.






Armagintzaren Aurka…

Con el ánimo de denunciar la cada vez mayor implicación institucional con las empresas de armas vascas ha salido del Palacio Foral de la Diputación de Bizkaia una marcha de bicis contra la guerra, el gasto y la industria militar. Para después dirigirse a la fábrica de armas PCB-ITP Aero de Barakaldo y terminar ante la empresa armamentística Sener, en Getxo.

Esta marcha de bicis surge con el ánimo de exigir la conversión de la producción de las empresas armamentísticas vascas en civil y contra el tráfico de armas.

Gerrarik EZ!

►Hay que tener en cuenta que en la industria militar vasca participan un centenar de empresas. Siendo el País Vasco la tercera comunidad con mayor facturación en producción militar, sólo detrás de Madrid y Andalucía; en concreto 600 millones de euros.

Debemos destacar que nunca se menciona con qué aviones y misiles ha bombardeado Arabia Saudí en cientos de ocasiones a la población civil de Yemen: el Eurofighter Tifón y los Misiles Iris-T. ITP Aero, Sener y Aernova están directamente implicados en su fabricación.


En la mañana de este miércoles 7 de abril se han concentrado ante el Palacio Foral de la Diputación de Bizkaia para presentar la “Decimotercera marcha ciclista contra la guerra, el gasto y la industria militar”.

Esta marcha de bicis surge con el ánimo de exigir la conversión de la producción de las empresas armamentísticas vascas en civil y contra el tráfico de armas.

Cabe recordar que en la industria militar vasca participan un centenar de empresas, siendo el País Vasco la tercera comunidad con mayor facturación en producción militar, sólo detrás de Madrid y Andalucía; en concreto 600 millones de euros.

Según datos del Ministerio de Defensa dos empresas vascas están situadas entre las 10 principales empresas del Estado Español en facturación de material militar: ITP-Aero es la sexta; y Aernnova la octava empresa armamentística.



Askapena, Eguzki, Ekologistak Martxan, KAKITZAT (Koordinadora Anti-Militarista), KEM-MOC, Komite Internazionalistak eta Ongi Etorri Errefuxiatuak gizarte-taldeak





MÁS INFORMACIONES:

> España hace negocios millonarios con la venta de armas a países en guerra:


> El KEM-MOC tapia una oficina del BBVA en Bilbo para denunciar la industria armamentística: 

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."