La lucha por la vivienda debe unirse a la lucha general por las condiciones de vida del proletariado
En toda Europa el problema de la vivienda es cada vez más acuciante, cada vez más una cuestión central que da el tono de las verdaderas dificultades por las que una parte creciente de la población, fundamentalmente proletaria, pasa para sobrevivir en la sociedad capitalista.
Durante las décadas que siguieron al final de la Segunda Guerra Mundial, la carestía de vivienda, causada, sobre todo en las ciudades, por la guerra de devastación que se libró sobre el territorio, unida al flujo de millones de dólares destinados a la reconstrucción y a consolidar el dominio económico-financiero norteamericano sobre Europa y Asia y a la reactivación de la propia industria europea que exigía millones de manos proletarias para sus fábricas, dieron lugar a la extensión de estas ciudades, a la absorción por parte de éstas de los antiguos núcleos rurales, a la construcción de las inmensas colmenas que aún hoy almacenan la mano de obra proletaria para su explotación. La vivienda era, entonces, un negocio tan rentable que incluso la clase proletaria pudo sentir la ilusión de “beneficiarse” del crecimiento urbanístico en la medida en que la tradicional carestía de casas en las ciudades parecía desaparecer.
A la expansión urbana ayudaron las políticas nacionales de promoción urbanística, con las que los diferentes Estados se hacían cargo de la necesidad que sus burguesías tenían de acumular mano de obra para sus negocios. Así nacieron los sistemas de protección al alquiler, de construcción por contratación pública, etc. En un mundo en el que la destrucción causada por la guerra había vuelto rentable a niveles insospechados tan sólo dos décadas antes cualquier negocio industrial, el capital inmobiliario no era un plato demasiado jugoso como para que los capitalistas se lanzasen a por él como lo hacían con otros sectores de la producción.
En buena medida, la socialdemocracia y el estalinismo pudieron basar su política de colaboración entre clases, basada en el control sobre el proletariado y en el sometimiento de éste a las exigencias políticas y económicas de la burguesía, en la extensión de este relativo bienestar que se asentaba sobre la vivienda asequible, que en muchos casos se convirtió en propiedad sobre los inmuebles, al precio de un prolongado endeudamiento con el capital financiero.
A partir de 1974, el final del boom económico significó la reanudación del ciclo tradicional de crisis-expansión-crisis y con él, el agravamiento de muchos de los problemas característicos del capitalismo, entre ellos, sobre todo, el de la carestía de la vida, fruto de los bajos salarios, el incremento del desempleo y la agresiva política de destrucción de cualquier resistencia que los proletarios pudiesen presentar (dentro y fuera de las empresas) contra este proceso. De esta manera, los bajos salarios, sobre todo entre los proletarios jóvenes, inmigrantes, etc. en quien se descargó el peso de la crisis económica, dificultaron sobre manera el acceso a la vivienda, momento en el que se desarrolló hasta los niveles que conocemos hoy en día la estructura financiera que compensa con créditos hipotecarios a muy largo plazo la caída de los salarios y que de hecho incrementa el coste de la vivienda, compensado en parte la caída de la demanda. A esto se sumaron otros hechos como la caída brusca del crecimiento de población (porque las tasas de natalidad cayeron con los salarios) que redundaron en un descenso de la oferta de vivienda. Todo ello dio lugar al fenómeno que se ha llamado financiarización del sector inmobiliario y que, fruto de un brusco desajuste entre la oferta y la demanda de vivienda como consecuencia de las sucesivas crisis de sobreproducción acontecidas desde 1975, y del posterior desarrollo de los intermediarios financieros que intervienen en este sector, favorecieron el crecimiento de los precios a una tasa constantemente superior a la de los salarios, la conversión de parte del parque inmobiliario en objeto de inversión (la llamada especulación) y, en definitiva, el encarecimiento de la vivienda hasta el punto de resultar un bien de difícil acceso para los sectores más pobres del proletariado.
Las movilizaciones de los últimos días no sólo han puesto de relieve que la cuestión de la vivienda es un problema sangrante que afecta, como decimos, a todos los países capitalistas. Han mostrado, también, que el proletariado no es la única clase social que se ve afectada por esta situación: la pequeña burguesía, que ve cómo la concentración del capital -también del capital inmobiliario- la expropia impidiendo su reproducción y rebajándola de nivel social, también se ve intensamente agraviada por una dinámica impuesta por el beneficio capitalista pero que la excluye de éste. Pero mientras que para el proletariado el problema de la vivienda está incluido en la más amplia cuestión de su supervivencia, incluso física, y de la de sus hijos, para la pequeña burguesía se trata de su pérdida de terreno frente a la gran burguesía. Mientras que para el proletariado la cuestión de la vivienda plantea la necesidad de luchar contra el conjunto de una clase burguesa que explota su fuerza de trabajo y se apropia de parte del salario que ha obtenido en la producción a la hora de cobrarle el alquiler o la hipoteca, para la pequeña burguesía se trata de luchar contra una parte de la burguesía -la ligada al capital financiero, cínicamente llamada rentista- con la cual compite por apropiarse de la riqueza social, a la vez que lo hace contra el proletariado, productor de esta riqueza social y de cuya explotación vive también. Es por ello que la pequeña burguesía llama al Estado a intervenir el mercado del alquiler, es decir, a controlar los precios, mientras que no quiere saber nada acerca del precio de la fuerza de trabajo, que es prácticamente insuficiente incluso para garantizar el mantenimiento de ésta.
La pequeña burguesía lanza sus consignas con las que exige una parte del control del Estado en forma de leyes contra sus rivales burgueses, a los que quiere limitar el “derecho” a extraer beneficio de sus negocios porque este beneficio le daña a ella directamente. Exige que, igual que sucede con el gran capital, que depende del Estado para obtener sus ganancias, este mismo Estado le garantice su estatus social. La pequeña burguesía odia al capital “rentista” porque se apropia, en forma de cobros excesivos por la vivienda, de una parte del beneficio que considera suyo por derecho propio. Estas clases sociales, subalternas pero también explotadoras de la fuerza de trabajo proletaria, requieren de los trabajadores, les exigen adhesión a sus reivindicaciones porque necesitan su fuerza para representar algún tipo de peligro para la clase burguesa dominante ya que dominando, hasta cierto punto, al proletariado, cobran importancia frente a éste. El ejemplo más claro de esta necesidad que la pequeña burguesía tiene de la fuerza proletaria lo hemos visto estos días en la exigencia que todas las organizaciones que representan a esas clases medias han hecho de una huelga general. La huelga es el medio por excelencia de la lucha de clase proletaria, es con ella que la clase trabajadora muestra la fuerza potencial que tiene en la sociedad burguesa… a condición de que se dirija hacia objetivos y se realice con métodos de clase. La huelga general que exigen organizaciones como el Movimiento Socialista, Izquierda Revolucionaria o la Corriente Revolucionaria de los Trabajadores, es aquella que hemos conocido en las últimas décadas, un gesto simbólico de un día encaminado en el mejor de los casos a agotar a los proletarios en una lucha sin sentido ni objetivos. Basta con recordar las huelgas del periodo 2010-2012, todas ellas verdaderos jalones en la desmovilización proletaria. Esas son las huelgas que buscan, como un cebo para convertir la impotencia de las clases medias en algo diferente a costa del proletariado.
Por su parte, el proletariado padece el problema de la vivienda como padece el de los precios de la alimentación o de los suministros básicos: como una contradicción entre las altas ganancias burguesas y el bajo precio que cobra, en forma de salario, por vender su fuerza de trabajo. Para el proletariado sólo hay una cuestión y es la de su supervivencia cotidiana, que está ligada directamente al sueldo que percibe. Por lo tanto, para el proletariado sólo hay una manera de afrontar la cuestión de la vivienda: vinculándola a una lucha por la defensa de sus condiciones de vida, que sólo puede llevarse a cabo mediante el enfrentamiento directo con la clase burguesa.
Esta lucha debe librarse, en el ámbito de la producción, como una lucha por el salario, por obtener mejoras para los estratos proletarios peor pagados, por la subida de los sueldos para compensar la subida general de los precios, etc. Y en el ámbito social más amplio, por la organización en defensa de sus intereses de clase, que pasa por el enfrentamiento directo y abierto contra la burguesía con la exigencia de resolver de manera inmediata los problemas que acarrea la falta de vivienda.
Esta vía, la lucha de clase en todos los terrenos, es la que está ausente en las movilizaciones por la vivienda, como consecuencia del dominio que las clases pequeño burguesas ejercen sobre un proletariado habituado durante mucho tiempo a delegar en ellas y en sus ilusiones democráticas.
Sin duda, las movilizaciones a las que asistimos estos días son un síntoma de una fractura social que se agranda cada día. Esta fractura la padece la clase proletaria tanto como la pequeña burguesía, aunque sea ésta última la que aparece con mayor fuerza ante ella. Pero sin duda, al precio de dolorosísimas experiencias, deberá resurgir una fuerza de clase proletaria independiente, que enarbolará sus propias exigencias y que planteará sus propias reivindicaciones. Esa fuerza dará su primer paso rompiendo con el resto de clases sociales, en las que únicamente podrá ver a un enemigo.
¡Por la defensa intransigente de las condiciones de vida del proletariado!
¡Por la reanudación de la lucha de clase!
¡Contra toda política de colaboración entre clases!
01/10/2026 - Partido Comunista Internacional (El proletario) - www.pcint.org
La sociedad española está expectante... ante lo que se pueda votar mañana en el congreso: los ya famosos DECRETOS MARICARMEN (que en vez de uno, como se dijo, son dos).
Como no puede ser de otro modo, saludamos las movilizaciones por la vivienda en nuestras ciudades. Pero no confiamos nada en la política parlamentaria, y por eso hemos hecho este breve ejercicio de memoria, de lo que es y ha sido la LUCHA POR LA VIVIENDA desde los 2000 y la época del infame sr Aznar.
LA LUCHA POR LA VIVIENDA
Los
sucesivos gobiernos del estado han legislado de manera dispar para
intentar acallar las protestas del proletariado cuando el mercado, su
mercado, se ha puesto inalcanzable, convirtiéndose en directamente
extractivo para los trabajadores. Desde “el milagro económico”
de Rato y su liberalización del suelo, a la consabida crisis del
ladrillo de principios de siglo que se llevó por delante a millones
de trabajadores y pequeñoburgueses al sumidero del paro y los
desahucios, a las colas del hambre e incluso al suicidio; hasta la
actual ley de vivienda aprobada por el “progresismo”, boicoteada
aún nonata por la derecha española, catalana y vasca… resumiendo:
mucho ruido y muy poquitas nueces.
La fuerza del movimiento de okupación en los años 90 es el principio de este drama, pero la lucha por la vivienda ha sufrido idas y venidas, como los meandros de un río que sigue aumentando.
La llamada ley de "liberalización del suelo" promulgada por el gobierno del PP comandado por Aznar en 1998 fue el pistoletazo de salida para una ESPECULACIÓN rampante que, si bien existe desde siempre dentro de la sociedad capitalista, se convirtió desde entonces en el motor de parte del desarrollo español. Los burgueses y los ricos españoles, lejos de ser activos e invertir en industria o algo más productivo, se dedicaron desde entonces a invertir en el ladrillo y en la construcción de vivienda. Este fue el origen de la BURBUJA INMOBILIARIA que estallará con la crisis de 2008. A raíz de dicha crisis, el mercado laboral expulsó a miles de albañiles del sector de la construcción. Muchos de ellos, nunca han vuelto. Y sobre todo no han vuelto las condiciones laborales que se produjeron en los años del BOOM.
Los desahucios tras la crisis del 2008-2010 pusieron en el foco el problema. Algunos casos fueron especialmente sonados como EL SUICIDIO DE AMAIA: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/11/barakaldo-movilizacion-contra-los.html
Las movilizaciones contra los desahucios se mantuvieron años comandadas por la PAH o Stop Desahucios: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/06/4-de-junio-movilizaciones-de-la-pah-y.html . Desde 2010 hasta antes de la pandemia, la lucha se ha movido en el mismo marco. ESTO, DE 2013: CONTRA LOS DESAHUCIOS: ¡OKUPA, ESCRACHA, REBÉLATE!
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2013/04/contra-los-desahucios-okupa-escracha.html O ESTO, DE ASTURIAS: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2013/02/la-vivienda-derecho-o-necesidad.html
Evidentemente, entonces y ahora, el acoso inmobiliario y especulador iba unido al saqueo bancario: UN EJEMPLO DE BURGOS del 2015: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2015/07/burgos-el-acoso-inmobiliario-y-el.html
Recordamos que el problema viene de lejos, pero se agudiza, sin duda, a partir del estallido de la BURBUJA INMOBILIARIA, provocada por el ansia especulativo de muchos constructores y la connivencia o complicidad de muchos políticos de ciertos partidos. En Valladolid, por ejemplo, las modificaciones del PGOU del alcalde del PP en Valladolid durante los años en los que se fabricó la burbuja, el Señor De la Riva: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2012/06/valladolid-el-alcalde-imputado-por-las.html
Tras este periodo de movilizaciones contra los desahucios, llega el gobierno de izquierdas que desarrolla su primera ley de vivienda (2021), ver: "Sobre la nueva ley de vivienda:
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2021/03/sobre-la-nueva-ley-de-vivienda.html
En ese texto se podía leer esta cita que podemos aplicar al momento presente como un calco:
"El gobierno de coalición del PSOE y UP juega a presentarse a la vez como el ala derecha e izquierda de sí mismo. Cuando se aprueba una ley abiertamente dañina para los trabajadores, como fueron los últimos presupuestos generales del Estado, el “ala izquierda”, representada por UP, se deshace en gritos y gesticulaciones estridentes, mientras acusa al “ala derecha”, representada por el PSOE, de traición. Después ambas alas se juntan los martes en el Consejo de Ministros, aprueban la ley y pretenden que su cara está salvada".
Además de este marco político, lo que también ha cambiado por la enorme campaña realizada por el poder en este sentido es la percepción de la okupación de viviendas (principal herramienta de la clase trabajadora y de los más desfavorecidos para acceder a una vivienda directamente y sin intermediarios). La campaña contra la okupación ha ido unida al aumento del control social y a la aparición de grupos escuadristas (que se llaman a sí mismos "desokupas"). Desde antes de la pandemia el problema se ha ido agudizando: OKUPACIÓN, el fantasma de sobremesa (2020): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/09/okupacion-el-fantasma-de-sobremesa.html
El cambio de marco se ha visto reforzado por la que era y es su verdadera causa: las condiciones de vida de la clase trabajadora van a empeorar en los próximos años, tanto a nivel social, como económico y lo peor a nivel muy posiblemente bélico y militar.
La primera causa de este empeoramiento es la bajada real del salario del obrero, la bajada generalizada de nuestros sueldos mediante la SUBIDA MASIVA de precios y la inflación: INFLACIÓN Y LUCHA DE CLASES: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2022/07/inflacion-y-lucha-de-clases.html
Frente a este problema, la lucha de los trabajadores debe volver a centrarse en la SUBIDA DE SALARIO, directo e indirecto. Pero se nos ha olvidado. En situaciones como las que se viven en ciudades donde los trabajadores no pueden comprar ni alquilar vivienda, la primera lucha debería estar dirigida a imponer a los EMPRESARIOS el pago de la vivienda: o nos dan casa o la tomamos. Y después a dotar de vivienda a quien no la tiene, organizarnos y ayudarnos para que nadie tenga que vivir en la calle (si no quiere). LA OKUPACIÓN, individual y colectiva, es la herramienta de la clase obrera contra la carestía de la vivienda. NO es una solución definitiva, pero ES UNA SOLUCIÓN YA y todos debemos apoyarla y fomentarla.
Más allá de los decretos, de las medidas "posibles", la clase obrera debe organizarse para imponer el pago de la vivienda a la clase burguesa (y su estado):
"Como clase, como conjunto de trabajadores de todos los países, somos conscientes de que la vivienda es una necesidad de todos y para todos, y que mucha de esa tenencia de casas recae en la misma clase obrera, en la parte salarialmente más elitista y en la más auto-explotada, convencida de pertenecer a la burguesía que los exprime. Parece que nos gusta ser pequeños, muy pequeñoburgueses; y se disfruta de la posibilidad de decir “NO” a otro trabajador, o de pedir 1500€ por un alquiler.
Debemos luchar contra la actitud y la mentalidad burguesa en nuestra clase y en toda la sociedad.
Apoyar a los sectores más desfavorecidos de nuestra clase, a los trabajadores inmigrantes que malviven en pisos patera o casetas de obra en los campos entre Valladolid y El Carracillo, en las chabolas de Huelva o de Murcia.
Apoyar la lucha social en los barrios obreros que denuncia la infravivienda o los desahucios.
Fomentar y extender la acción directa, la lucha por la vivienda para la clase obrera, la okupación, y la solidaridad de clase".
OTRAS INFORMACIONES Y TEXTOS:
> SOBRE EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA (Comité de Solidaridad de los Trabajadores)
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/06/sobre-el-problema-de-la-vivienda.html
> ALGUNAS CUESTIONES FUNDAMENTALES SOBRE EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA: https://www.pcint.org/05_Elprol/034/034_02_cuestiones-vivienda.htm
> La vivienda y la independencia de clase:
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/10/la-vivienda-y-la-independencia-de-clase.html
> ALGUNOS DATOS sobre el problema de la vivienda:
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/08/algunos-datos-sobre-el-problema-de-la.html
> DOSSIER OKUPA VALLADOLID 2015: https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2015/05/dossier-okupa-valladolid-1-edicion.html
> DESALOJEMOS A LOS ESPECULADORES (campaña realizada por UHP hacia el 2003): https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2011/07/desalojemos-los-especuladores.html
REPRESIÓN EN CISGA
Mucho se ha dicho sobre lo pernicioso para el servicio público y lo insolidario de sus resultados cuando se habla de la privatización de servicios o parte de servicios públicos costeados por todxs, principalmente por lxs trabajadorxs.
Las consecuencia directas se ven a diario en los centros de salud, las calles y jardines de casi todas las ciudades del estado, cárceles, ocio público, limpieza de edificios, educación,…todo es susceptible de ser monetizado por lxs administradores de turno a beneficio económico de otras grandes conocidas, FCC, Acciona, ACS, CISGA,… Pero poco se habla o dice de las condiciones laborales en esas empresas adjudicatarias donde la precariedad y el abuso están a la orden del día.
Una de estas empresas es CISGA, tecnológica encargada de la gestión informática para el ayuntamiento de Valladolid y para la consejería de Sanidad en Castilla y León, en su última licitación por 5 años y unos 13 millones de euros, se encarga de solucionar los problemas informáticos del programa de gestión de la atención médica "Medora", que tan funestos resultados da a profesionales y pacientes.
En la citada CISGA, con matriz en Cantabria y sede en Valladolid en la calle Zanfona nº 4, se llevan produciendo desde hace meses una serie de, vamos a llamar, irregularidades que obviamente afectan a sus trabajadores, la mayoría de ellos englobados entre recién incorporados al mercado laboral y gentes que están a punto de jubilarse, con lo que eso puede suponer a todos los efectos.
A las faltas del pago de salarios en fecha legal, unos meses el día 1, otros el 17, dependiendo de la disponibilidad de la empresa -recordemos los 13 millones de euros de su licitación-, hay que sumar la explotación de los trabajadores de mas baja categoría (N1), por parte de una élite laboral supervisora del trabajo de los primeros (N2), hasta el punto de casos flagrantes de acoso y despido de personal, observando de manera arbitraria el trabajo de determinados trabajadores, asumiendo errores mínimos con tal de armarse de motivos para el cese y encima de manera disciplinaria, dura y nueva forma de represión laboral, con la cual no solo pierdes el empleo si no que te imposibilita la solicitud de prestaciones públicas (el paro).
Una de estas elitistas "trabajadoras" es Rosalía de La Llana, supervisora de calidad, calidad que ha obviado desde mayo para cargar contra un trabajador y despedirlo de manera vil con el procedimiento antes señalado. No nos matan, pero tampoco nos dejan vivir.
El trabajador desmontó punto por punto todas las alegaciones presentadas por Rosalía de La Llana y aun así el despido disciplinario se ha consumado. Serán los tribunales laborales los que tendrán que dirimir si la coordinadora de Calidad obró de buena fe o no, y por lo que sabemos a día de hoy, rotundamente NO.
Aviso a trabajadorxs de todas las empresas adjudicatarias:, las dinámicas empresariales están orquestadas. En Renault se han producido despidos de igual característica en estos meses pasados.
Nos quieren productivos y callados, endeudados y dentro de "nuestras casas". No lo permitamos.
La represión tiene muchas caras y como en Cisga tenemos que luchar contra todas ellas. Ni silencio ni perdón.
Solidaridad con el despedido de Cisga. Respeto a sus derechos.
Todos a una contra la patronal arrogante y sus lacayos.
Clase contra clase. Dentro de la clase. En lucha.
COMITÉ DE SOLIDARIDAD
DE LOS TRABAJADORES (Valladolid)
LA REVOLUCIÓN NO SERÁ DIGITALIZADA
Sobre el uso de medios digitales en los “ambientes” refractarios
“Porque el “mensaje” de cualquier medio o tecnología es el cambio de escala, ritmo o patrones que introduce en los asuntos humanos” Marshall Mcluhan, Comprender los medios de comunicación
Gil Scott-Heron nos dijo en 1970 que la revolución no sería televisada. Comprendió que la televisión no era un medio neutral para la verdad, sino un mecanismo de control, una especie de narcótico que convertía a los ciudadanos en espectadores y la vida política en entretenimiento. Pero Scott-Heron no pudo prever la trampa aún más perfecta que nos aguardaba: un sistema en el que los espectadores se creerían actores, en el que los oprimidos confundirían la expresión de su angustia con el ejercicio de su poder, en el que presenciar un genocidio se integraría sin problemas en el mismo flujo que vende zapatillas y consejos para tener citas. La revolución no será televisada. Tampoco se tuiteará, compartirá, se etiquetará con hashtags, ni publicará. Tu tweet es donde mueren las revoluciones. De una forma parecida y, más o menos, en la misma época Marshall Macluhan nos señalaba en una preciosa reflexión que “el mensaje es el medio” en la que nos hablaba, igualmente, de la no neutralidad de los medios de comunicación. Hoy las redes sociales son ese medio del que hablaba Mcluhan. Ese medio que perpetua la lógica del capital, mientras se disfraza de libertad y democracia.
Durante tres años se ha producido un genocidio en Palestina, continuación de una guerra de décadas. Visualizamos y consumimos pornografía de la catastrofeLas imágenes están por todas partes. Niños sacados sin vida de entre los escombros. Hospitales reducidos a cráteres por las bombas. Familias enteras borradas del registro civil. Violación, tortura y hambruna utilizadas como armas contra una población inocente y atrapada. Y lo hemos visto todo. Lo hemos visto en alta definición, en tiempo real, en nuestros teléfonos mientras esperábamos un café. Lo hemos compartido. Hemos comentado. Hemos añadido nuestros emojis de corazón roto, nuestros lemas de " nunca más ", nuestras banderas en nuestras biografías.
Y no ha importado. Los bombardeos no han cesado. El asedio no ha terminado. La matanza se ha extendido: al Líbano, a Cisjordania, a cualquier territorio que se presente. Tres años de la atrocidad más documentada de la historia de la humanidad, y la documentación no ha salvado a nadie.
Parafraseando a Jean Baudrillard podríamos decir que el genocidio al pueblo palestino nunca ha existido, el autor quería explicar con esta frase utilizada en una reflexión sobre la guerra del golfo con la que trataba de explicar que el conflicto se transformó en un puro espectáculo mediático y un simulacro, perdiendo la esencia de una guerra real.
La visibilidad no es poder. La concienciación no es acción.
Nos encontramos ante un hecho importante de nuestro tiempo, y nos negamos a aceptarlo: la visibilidad no es poder. La conciencia no es acción. Toda la estructura de las redes sociales se basa en la premisa de que la expresión equivale a participación, que compartir equivale a solidaridad, que manifestar indignación moral es moralmente equivalente a resistencia. Es una mentira. Quizás sea la mentira más efectiva jamás contada a una población que se cree libre. Cuando desparece el otro, cosa que ocurre en las redes sociales, ¿Cómo es posible mostrar solidaridad? Reflexionamos o sólo nos movemos por los sentimientos y emociones que consumimos en las redes sociales mientras nos atrofian.
¿Te indigna el genocidio? Publica sobre ello. Siente la pequeña recompensa neuroquímica de los "me gusta" y las veces que se comparte.
Las plataformas digitales corporativas en las que realizamos nuestro supuesto activismo no son espacios públicos. Son maquinaria privada diseñada para captar la atención humana, venderla a anunciantes y gestionar algorítmicamente los límites del discurso permitido. No solo no amplifican la disidencia, sino que la reprimen activamente. Tu publicación sobre Gaza está censurada, su alcance se limita y solo la ven quienes ya comparten tu opinión. No te diriges al mundo entero. Susurras en una sala cerrada, diseñada para simular un estadio. El algoritmo se asegura de que solo prediques a los conversos. Y se encarga de que confundas los aplausos de los conversos con el sonido del cambio.
¿No lo crees? Ve a YouTube. Hay canales gigantescos con millones de suscriptores de los que nunca has oído hablar: universos enteros de contenido que prosperan en rincones de la plataforma que jamás te han mostrado. El algoritmo decidió no presentártelos. Ahora mira los canales que hablan sobre Palestina, el genocidio o el tráfico de armas, que apenas sobreviven con decenas de miles de suscriptores, a veces cientos de miles si tienen suerte, y que están constantemente desmonetizados y censurados. La infraestructura de alcance no está rota. Funciona exactamente cómo debe. Tu mundo parece inmenso. Pero es una jaula.
Activismo sin riesgos
Presenciamos ahora algo aún más degradante: la conciencia misma ha sido capturada, mercantilizada y neutralizada. El activista liberal, el influencer progresista, el izquierdista con seguidores: estas figuras exhiben la estética de la disidencia sin asumir ningún costo. Gestionan redes sociales repletas de indignación justificada. Construyen marcas a partir del sufrimiento ajeno. No luchan. No se mueven del sofá de su casa. La solidaridad es mercantilizada. Las calles vacias. Y en ningún momento exige que estas figuras arriesguen nada: su comodidad, su seguridad, su posición social, su trabajo, ni siquiera su tarde.
“La pantalla es una trampa. Captura tu atención y te devuelve la sensación de control, al tiempo que garantiza que permanezcas solo, atomizado e inofensivo”.
Mientras tanto, la monstruosidad de la muerte opera impunemente. USA continúa suministrando las bombas. Los gobiernos europeos siguen brindando cobertura diplomática, contratos de armas y legitimidad ideológica a un proyecto colonial que ha prescindido por completo de la pretensión de moderación. Las redadas del ICE se intensifican en las ciudades estadounidenses, torturando y abusando sexualmente de menores en centros de detención, destrozando familias en operaciones al amanecer que reflejan las tácticas de los peores regímenes autoritarios de la historia. ¿Y cuál es la respuesta? Una publicación. Compartir. Una historia que desaparece en veinticuatro horas. Hemos perfeccionado el arte de sentir sin actuar, de saber sin hacer, de presenciar sin intervenir.
La válvula de presión: las redes sociales como un pacificador psicológico
La función más insidiosa del activismo en redes sociales no reside en su incapacidad para generar cambios, sino en la sensación psicológica de haberlos producido. Este es su verdadero propósito dentro del sistema: actuar como una válvula de escape. Permite que la rabia y el dolor, que de otro modo se convertirían en acciones colectivas incontrolables, se disipen inofensivamente en el vacío digital.
¿Te indigna el genocidio? Publica sobre ello. Siente la pequeña recompensa neuroquímica de los "me gusta" y las veces que se comparte. Experimenta la fugaz sensación de comunidad con otros que también han publicado. Y luego (y esta es la parte crucial): sigue con tu día. Ve a trabajar. Paga tus impuestos, una parte de los cuales financia las mismas municiones que acabas de condenar. El sistema permanece intacto. Tu conciencia se ha calmado sin ningún coste para el poder.
La jornada laboral de 8 horas no se consiguió mediante campañas de concienciación. Las colectividades de Aragón no se produjeron porque la gente compartiera tweets. Estas luchas requirieron la presencia de personas en las calles, una constante perturbación económica, sacrificios personales, consecuencias legales y la disposición a ser golpeados, encarcelados, despedidos y marginados. Requirieron que la gente hiciera tangible su oposición, que le costara daños y dolor al sistema. En estas luchas se crearon comunidades reales, físicas, se reflexionó y se actuó. Se crearon insurrecciones que doblegaron al poder. Con ataques a la burguesía y su economía. Era una lucha real. Tomaron las armas, la pluma, los libros y la dinamita, todo ello necesario para la revuelta. Compartir no cuesta nada. Dar "me gusta" no cuesta nada. Y el poder no responde a lo que no cuesta nada.
La revolución no tendrá hashtags ni se volverá viral. No será tendencia. No estará optimizada para generar interacción. No tendrá botones para compartir ni secciones de comentarios. No cabrá en un tuit, un reel ni una publicación en carrusel. Será incómoda, impopular e invisible para el algoritmo. Requerirá cosas que no se pueden hacer desde una pantalla: arriesgar el cuerpo, sacrificar la comodidad, disolver la imagen cuidadosamente construida de uno mismo. Nos exigirá ser menos interesantes en línea y más efectivos en el mundo.
Cada hora que se pasa discutiendo con desconocidos en las secciones de comentarios es una hora que no se pasa en compañía física de compañeros, desarrollando la confianza y la organización que requieren los movimientos reales. La pantalla es una trampa. Captura tu atención y te devuelve la sensación de control, al tiempo que garantiza que permanezcas solo, atomizado e inofensivo. Nadie es inmune a ella.
Quienes ostentan el poder lo entienden perfectamente. No temen tus publicaciones. Temen lo que podrías hacer si dejaras de publicar y empezaras a actuar. Temen las huelgas generales, los bloqueos portuarios, los sabotajes que interrumpen el flujo del comercio y la maquinaria bélica. Temen la acción colectiva organizada, la insurreción que impone costos que no pueden ignorar. Temen la revuelta que lo saquee todo, que ataque sus infraestructuras. No temen a los hashtags. Nunca les han tenido miedo.
El pueblo de Gaza no puede salvarse solo con nuestra concienciación. Necesitan que hagamos que su sufrimiento sea política y económicamente insoportable para quienes lo permiten. Y cada día que sustituimos la acción por la apariencia, nos convertimos en cómplices de la misma atrocidad que decimos combatir.
Deja las redes sociales. La revolución no se realizará con hashtags.
Contra toda nocividad. Por la anarquía.
CHIMPANCES DEL FUTURO. SEPTIMBRE 2026. MADRIP
chimpancesdelfuturo@proton.me
FESTIVAL ANTIRREPRESIVO 2026
Pajarillos (Valladolid). 26 de septiembre.
13:00 – VERMÚ MUSICAL
15:00 – COMIDA POPULAR
PALABRAS DE SOLIDARIDAD
19:00 – CONCIERTOS con
FREE TOUR BARRANKILLAS
OPTIMUS PRIMOS
Dj. VICEN
y más...
Fecha: Sábado, 26 de septiembre de 2026. De 13 a 23 h.
Lugar: Parque PATRICIA con el Camino de Mataburras (cambio de lugar respecto a años pasados)
Ceuta muestra el futuro
En el frente externo el ataque por parte de Marruecos a la frontera española es el enésimo movimiento en una pugna cada vez menos soterrada entre las potencias imperialistas (la primera de ellas, España) por el control del apetecible bocado que es el norte de África, de Libia a Mauritania. La utilización de decenas de miles de migrantes como carne de cañón en el frente da cuenta de la verdadera magnitud del conflicto: masas de desheredados, desposeídas hasta de lo más mínimo, maltratadas durante meses en las montañas de la frontera o traídas como ganado desde los pueblos rifeños, son lanzadas, al precio de decenas de muertos -contabilizados sólo en el momento de cruzar la frontera-, como una especie de batallón de la miseria contra el que se espera que se descarguen los primeros golpes del enemigo.
En la jerga militar moderna se habla de guerra híbrida para referirse a los movimientos hostiles que no se desarrollan sobre el campo de batalla tradicional, pero el nombre no debe esconder qué realidad hay detrás: es un episodio más en el camino hacia el enfrentamiento militar que tarde o temprano llegará.
No tendrá por qué ser entre Marruecos y España, países que a fin de cuentas son socios entre sí y, al mismo tiempo, socios de la gran potencia norteamericana -más que probablemente, la fuerza que está detrás de estos sucesos-, pero sí entre algunas de las fuerzas imperialistas que pelean por cada terreno en el mundo. Seguramente, el Magreb no sea uno de estos terrenos que se sitúan directamente en disputa, pero desde luego juega un papel de catalizador de otros enfrentamientos de mayor escala. En cualquier caso, el resultado inmediato es visible para todo el mundo. No se trata sólo de que se incremente la hostilidad contra Marruecos, porque esta es una reacción inducida, cuyo fin no es tanto el odio al vecino del sur sino extender a través de ello un sentimiento nacionalista generalizado, basado por supuesto en el odio a todos los rivales nacionales de la burguesía española. Se trata, pues, de un primer episodio de movilización nacionalista y militarista en un país como España, para el que ni el Medio Oriente ni Ucrania son motivos suficientes como para la movilización bélica, donde hasta ahora no había tenido lugar.
Se equivocan -interesadamente o no- quienes pretenden minimizar el problema reduciéndolo a algún tipo de “crisis migratoria” o problema de tipo humanitario. Los miles de migrantes lanzados sobre Ceuta son carne de cañón en una estrategia bélica. Nuestra solidaridad, la solidaridad de clase que el proletariado debe levantar como única respuesta ante quienes quieren hacerles pasar por “invasores”, no va dirigida a ellos en cuanto simples migrantes, sino como víctimas de una movilización militarista que se debe combatir en ambos lados de la frontera, pero sobre todo desde España donde el proletariado debe rechazar toda llamada a la solidaridad nacional contra Marruecos, todo discurso de país agredido que se defiende del agresor y, en fin, todo intento de utilizar este incidente como un paso más en la pendiente nacionalista y militarista que anima gustosa la burguesía española.
Hoy es la “Ceuta agredida”, mañana será la integridad de cualquier socio de la OTAN que se vea comprometida en Medio Oriente, Europa del Este o Asia… España forma parte de un entramado de relaciones y alianzas interimperialistas impuestas por las potencias vencedoras de la IIª Guerra Mundial, con Estados Unidos a la cabeza, que hoy está puesto en cuestión por el crecimiento de otras potencias imperialistas, fuerzas antes menores que hoy ya son una amenaza al dominio norteamericano. En esa situación se enmarca tanto el episodio de Ceuta del pasado julio como la respuesta dada por todas las fuerzas de la burguesía española: con él se llama a la defensa de la “españolidad” de la ciudad, como vía para una movilización nacionalista de más amplio alcance, que se manifestará con mucha más fuerza en futuras ocasiones en las que los intereses del imperialismo español, directa o indirectamente, se pongan en riesgo.
En el frente interno, han aparecido todas las escorias del sistema: las bandas ultra nacionalistas que recorren la ciudad a la caza del inmigrante, los grupos fascistas que han desembarcado en Ceuta a lo largo de estas semanas para participar en los pogromos, el ejército -con sus nada disimulados soldados de paisano- y la inteligencia militar, dirigiendo con tácticas militares las razias nocturnas... Pero también las turbas del populacho, convertido en chusma a las órdenes de verdaderos asesinos. Esa es la realidad de la guerra, esa es la fuerza de la clase burguesa, que en pocas semanas ha sido capaz de crear un clima de odio al inmigrante y que organiza la movilización nacionalista y subordina, mediante la violencia, toda una ciudad a las órdenes del ejército. Porque, que no se tenga duda, detrás de esa basura humana que bloquea los camiones de la Cruz Roja que van a dar agua a los migrantes, detrás de los asaltos a los campamentos de las playas o detrás de los linchamientos nocturnos de todo aquel que parece moro, sea español o no, está una fuerza organizada y estructurada a través del ejército y la policía que responde a los intereses de la clase burguesa española y de su Estado.
A la movilización bélica contra el enemigo externo le corresponde, dentro del país, la movilización contra el enemigo interno. Y este enemigo interno es cualquiera que ponga en duda, por activa o por pasiva, las exigencias nacionalistas y militaristas que están sobre la mesa. La borrachera racista y xenófoba se alienta desde los medios de comunicación, se difunde a través de la soldadesca de Ceuta y sus familiares, y llega hasta los barrios populares, donde prende en esa pequeña burguesía siempre dispuesta a cualquier impulso inhumano: esta es la verdadera cara de la democracia, del orden y de la civilización capitalista cuando entra en juego la defensa de los intereses nacionales.
Esto debe tomarse como lo que es: una advertencia para la clase proletaria. Hoy es Ceuta, un reducto relativamente poco importante de la antigua grandeza imperial española, que la propia burguesía nacional cederá a Marruecos si una fuerza mayor así lo exige. Pero mañana será cualquier otro de los miles de motivos que una situación internacional sumamente inestable y convulsa crea a cada momento. Entonces el Estado requerirá de una movilización interna aún más potente e intensa, que se extienda por las grandes ciudades del país, que discipline a millones de personas… Y lo que hoy vemos en Ceuta aparecerá en una versión multiplicada por mil.
Esa fuerza disciplinante no se dirigirá contra la población en general. Se dirigirá contra la clase proletaria, que es la que tendrá que soportar las exigencias bélicas y aguantar las imposiciones militaristas en nombre de los intereses nacionales. Al proletariado se le obligará a los mayores sacrificios porque sobre sus espaldas descansa la vida social, la producción de la riqueza y la fuerza necesaria para luchar en cualquier guerra. Lo vemos ya hoy, cuando a los trabajadores de todas partes se les exige que acepten unas condiciones de vida cada vez peores, salarios más bajos, horarios más largos… Ahí está el caso de Airbus, principal proveedor de aviones de guerra para todos los Estados europeos, que exige a sus obreros que soporten sin rechistar la subida del coste de la vida, manteniendo salarios que no cubren ni de lejos la inflación… y lo hace en nombre de la defensa europea. Como antes lo hiciera Navantia y como en el futuro lo harán todas las empresas que exigen un aumento sin freno de la explotación para que el negocio de la guerra y de la muerte resulte rentable.
Frente a ello, los proletarios solo tienen un camino: defender sus condiciones de vida y luchar, pese a las exigencias burguesas, pese a las necesidades de la economía nacional, contra el creciente militarismo, contra todas las tendencias nacionalistas… La burguesía saca a las calles sus bandas ultra nacionalistas, utiliza a sus soldados, etc., porque sabe que debe disciplinar al proletariado, porque es perfectamente consciente de que debe neutralizarlo, antes de enviarlo a luchar por sus intereses imperialistas. Y que lo debe hacer preventivamente, como está haciendo con la situación de Ceuta hoy. Porque a la vez que crece la tensión bélica en todo el mundo, crece la presión sobre el proletariado y este reaccionará buscando y tratando de defenderse, de mantener, al menos, sus condiciones de vida.
La vía para hacerlo es la solidaridad de clase, la lucha internacionalista que ponga, delante de cualquier diferencia de raza, nacionalidad, religión, sexo, etc., la lucha por unos intereses que son comunes a los proletarios de todos los países.
Solidaridad de clase por encima de cualquier frontera. Unidad proletaria contra toda discriminación.
Contra sus guerras, contra el nacionalismo, contra el capital.
UNÍOS, HERMANOS PROLETARIOS
"Desde comienzos de este verano la prensa, la radio y la televisión dan
noticia a diario de unos incendios que se extienden como una especie de
plaga bíblica por todo el territorio". Todos los veranos de los últimos años los incendios son parte fundamental del día a día de muchos pueblos... pero este año está siendo especialmente grave, dejando atrás las cifras (ya exageradas) de años anteriores. Ahora mismo, el incendio de las Hurdes se ha pasado a Salamanca y la cosa pinta fea...
"Cada año la superficie arrasada por los incendios crece más y más y con ello las víctimas humanas y los daños materiales, en forma de pueblos arrasados, grandes extensiones agrícolas quemadas… a lo que se suma el daño ecológico que suponen y de cómo afectan a los ecosistemas de las zonas afectadas". En este verano de 2026 se han quemado, al menos, 265.000 hectáreas y más de 40 grandes incendios: el peor verano de la historia de España.
Señalamos siquiera algunos de los más importantes:
LOS GALLARDOS (Almería) - Se inició el 9 de julio. Causó 14 fallecidos y siete heridos, obligó a desalojar a más de 1400 personas y afectó finalmente a unas 5200 hectáreas.La Guardia Civil abrió una investigación para esclarecer el origen del incendio. Las primeras pesquisas apuntaron a la posible caída de un cable eléctrico
BURGOHONDO - Ávila, Madrid y Segovia: más de 80.000 hectáreas. Comenzó en Burgohondo, siguió en San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado, se originó por uso no autorizado de maquinaria pesada y arrasó decenas de miles de hectáreas entre las tres provincias. Un trabajador detenido por utilizar maquinaria en horas prohibidas... y el empresario que obligó a realizar los trabajos de rositas.
NIEBLA (Huelva) - 38.000 hectáreas. El mayor incendio de la historia de Andalucía destrozó alcornoques autóctonos, puso en jaque a especies protegidas, se saltó los cortafuegos naturales y afectó a núcleos de Huelva y Sevilla.
FERMOSELLE en Zamora, más de 11.000 hectáreas. El gran incendio zamorano de este verano se llama Fermoselle, no Sierra de la Culebra (v. año anterior). Se declaró el 29 de julio en el Parque Natural de Arribes del Duero, cerca de la frontera con Portugal, y en 24 horas quemó cerca de 11.000 hectáreas con un perímetro de 75 kilómetros.
El incendio de Las Peñas de Riglos, en Huesca, va camino de las 20.000 hectáreas quemadas y más de 1.000 evacuados. El de La Mierla, en Guadalajara, arrasó más de 32.000.
"En el mundo capitalista el campo, el bosque, el entorno natural en general, no es ya una naturaleza virgen y, de alguna manera, colocada a las afueras de la actividad económica normal. Es un recurso que el capitalismo explota, bien directamente, valiéndose de la agricultura, de la construcción inmobiliaria, de la explotación turística, etc., o bien indirectamente, desplazando los elementos que necesita (fuerza de trabajo, principalmente) a las grandes metrópolis que los requieren, y abandonando el resto a la suerte de un despoblamiento que es totalmente artificial en la historia de las sociedades sedentarias. De esta manera, el medio natural es presa de la misma dialéctica destructiva y criminal que condiciona la vida humana. Dedicado únicamente a la producción de valor, oscila continuamente entre la sobre producción y el subempleo".
Desde hace años, los Bomberos Forestales vienen quejándose de sus condiciones de trabajo, de la falta de inversión, de los problemas de subrogaciones y privatizaciones del servicio. Pero es que en el capitalismo lo importante es el beneficio. Así, "en zonas como la de Ávila-Madrid que han ardido recientemente, el alto valor del suelo dada su ubicación en las cercanías de la capital, etc., y la rentabilidad consecuente del negocio inmobiliario, aumenta la densidad de población, los pueblos crecen en extensión a límites antes insospechados, etc. Y, a la vez, se abandonan las tareas de protección y prevención que, de actividad económica normal en pueblos dedicados a la agricultura y la ganadería, pasan a ser un gasto en el presupuesto municipal de los nuevos pueblos de servicios, para cuyos ayuntamientos no tienen sentido".
ESTE VIERNES 21 de agosto se han convocado concentraciones de protesta en todas las capitales de provincia de la Comunidad de Castilla y León:
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Recogemos una muestra incompleta de algunos textos sobre el tema de los incendios anteriormente publicados, muchos de ellos de los propios trabajadores:
[2026, marzo] El monte no olvida... ¡la gente, sí!
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2026/03/el-monte-no-olvida-la-gente-si.html
[2025] Sobre la situación actual del operativo anti-incendios:
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/01/sobre-la-situacion-actual-del-operativo.html
"El operativo de vigilantes de incendios forestales de la Junta de Castilla y León llevamos dos años y medio callados: sin denunciar públicamente las penosas condiciones en las que se encuentran muchas de las torretas, la peligrosidad de muchas pistas y caminos de acceso a los puestos de trabajo, la inexistencia de baños en algunas casetas, la tardanza en contratar a compañeros que cubran los puestos en época de riesgo alto de incendios, la desidia y negligencia de jefes y jefecillos para mantener en unas mínimas condiciones el material imprescindible para el desempeño de nuestra tarea..."
[2025] Sobre los incendios y su gestión [x un trabajadorx]: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/08/sobre-los-incendios-y-su-gestion.html
[2025] ¿Incendios? ¡Economía de la catástrofe! : https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/08/sobre-los-incendios-la-economia-de-la.html
[2022] [Zamora] Sobre el incendio de la Sierra de la Culebra: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2022/06/sobre-el-incendio-de-la-sierra-de-la.html
[2017] [Zamora] Los incendios forestales, daños colaterales de un sistema basado en la propiedad: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2017/08/zamora-los-incendios-forestales-danos.html
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En diferentes medios se han discutido las causas y soluciones. Recogemos algunos TEXTOS en medios afines que pueden ser de interés:
> Incendios. Cuando culpamos al bosque: https://acracia.org/incendios-cuando-culpamos-al-bosque/
> Castilla en territorio desconocido. Sobre los incendios de 2026 (Abrigaño): https://abrigano.com/2026/07/27/castilla-en-territorio-desconocido-sobre-los-incendios-de-2026/?utm_source
> Contratertulia nº CLXXIII ¡¡¡FUEGO!!! MONOGRÁFICO INCENDIOS JULIO 2026: https://go.ivoox.com/rf/178139622
> España. Un año más, los incendios devastan parte del territorio. No se trata de una “catástrofe ecológica” sino de la consecuencia de un sistema criminal: https://pcint.org/01_Positions/01_04_es/260726_espana-incendios.htm
Convenio del metal de Valladolid:
Los trabajadores del metal sólo podrán romper el círculo vicioso en el que se encuentran saliendo del redil del colaboracionismo político y sindical
El Convenio Colectivo de la Industria Siderometalúrgica de Valladolid (que afecta a más de 5000 trabajadores) está actualmente en fase de negociación para renovar las condiciones de los próximos años. La mesa negociadora quedó constituida a mediados de abril de 2026 y, desde entonces, se han producido varias reuniones sin ningún tipo de avance. Uno de los sectores industriales más importantes de la provincia permanece bloqueado por la falta de voluntad negociadora de la patronal, que pretende aprovechar esta negociación para volver a recortar derechos conquistados durante décadas de lucha sindical.
La posición empresarial vuelve a ser la misma de siempre: reducir o eliminar derechos sociales; limitar la protección económica durante las situaciones de incapacidad temporal; mantener jornadas excesivas, y contener los salarios mientras los beneficios empresariales continúan creciendo.
Recientemente, se han producido también las negociaciones de los convenios de dos de las mayores industrias del metal en Valladolid, las factorías de Renault e Iveco. Ambas empresas presentan convenio propio, por su tamaño, y en ambas hemos asistido a numerosas reuniones entre las partes (sindicatos representados en el comité de empresa y representantes de la empresa) que han conducido, tras tímidas movilizaciones, a un convenio con escasas mejoras que para nada recoge los intereses y las demandas de sus trabajadores. Frente a esta situación, la respuesta que están dando tanto los grandes sindicatos como los diferentes partidos políticos que se llaman obreros consiste únicamente en aceptar la derrota o en absurdas proclamas aparentemente radicales pero impotentes.
POSTURAS DE LOS SINDICATOS
Los sindicatos piden un 5 % de subida anual para el trienio 2026-2028. La patronal, en cambio, ofrece un 2,5 % para 2026 y un 1,5 % para 2027 y 2028. Para los representantes de los trabajadores esto no es una oferta, es una provocación.
Sindicatos como CCOO plantean subidas salariales del 5% y reducciones de jornada, entre otras mejoras. Y esto está bien, pero no se está acompañando de ningún tipo de presión o movilización. Entre sus principales propuestas se encuentra la reducción de la jornada laboral anual hasta las 1.728 horas, así como una distribución más racional del tiempo de trabajo de lunes a viernes, incorporando además el reconocimiento del tiempo de bocadillo como tiempo efectivo de trabajo y el desarrollo de medidas que garanticen el derecho a la desconexión digital. En el ámbito salarial, plantean incrementos del 5% anual durante la vigencia del convenio, junto con una cláusula de garantía que permita la revisión en función del IPC real, con el objetivo de asegurar el mantenimiento del poder adquisitivo. Junto a otras reivindicaciones de menor interés, CCOO ha traslado su “voluntad de negociación responsable”, lo que, como ya sabemos, significa que no van a mover un dedo.
Por su parte, CGT Metal Valladolid (excluida de la mesa de negociación), que tampoco ha pasado de las palabras y la denuncia mediática, pide negociar desde la firmeza y no desde la resignación, y denuncia oscurantismo en el proceso negociador que ya lleva más ocho reuniones sin ningún tipo de avance. Tras varias reuniones, la plantilla únicamente conoce que la negociación continúa bloqueada y que los sindicatos presentes en la mesa anuncian posibles movilizaciones. Sin embargo, la experiencia de las últimas negociaciones invita a la preocupación. Demasiadas veces esas movilizaciones han terminado siendo un instrumento para avalar acuerdos insuficientes, en lugar de servir para obligar a la patronal a retirar sus pretensiones. La realidad demuestra que, durante los últimos años, numerosos convenios firmados por CCOO y UGT han incorporado incrementos salariales que no han compensado el aumento del coste de la vida, provocando una pérdida real de poder adquisitivo para miles de trabajadores y trabajadoras. Del mismo modo, en distintos procesos negociadores se han aceptado medidas de flexibilidad empresarial y modificaciones de condiciones laborales que difícilmente pueden calificarse como mejoras para los trabajadores.
¡PROLETARIOS DEL METAL, PROLETARIOS DE VALLADOLID!
En estos años pasados, hemos visto como nuestras condiciones de vida y de trabajo se van deteriorando año tras año. Y esto se produce con un gobierno “de izquierdas” y con la connivencia de las organizaciones sindicales mayoritarias.
En El Proletario nº32 (de 2024) analizábamos los diversos conflictos del metal en el estado español, a raíz de las movilizaciones de los trabajadores de Acerinox, con las siguientes palabras:
“Durante varios años la tensión entre obreros y patronal en el sector del metal se ha mantenido constante. En 2019, la firma del Convenio sectorial en Vizcaya trajo duras manifestaciones, enfrentamientos entre policía y trabajadores, etc. Ya en ese momento era evidente que la crisis económica que se concentraba especialmente en los sectores siderometalúrgico y metalmecánico y que se manifestaba en forma de sobreproducción de mercancías en todas sus ramas, iba a implicar un recrudecimiento de las exigencias que la patronal lanzaría a los proletarios del sector. La situación creada por la pandemia durante 2020 y casi todo 2021 retrasó la inevitable eclosión de la tensión larvada pero finalmente, al acabar 2021, los enfrentamientos entre los trabajadores de las industrias auxiliares de Cádiz y la patronal local colocaron de nuevo la realidad de una crisis no resuelta ante los ojos de cualquiera. Poco antes había sido la larga huelga de Tubacex la que había mostrado tanto la fuerza de una clase proletaria que no estaba dispuesta a dejarse arrollar como la determinación de la patronal en no ceder ni un milímetro, consciente siempre de que cada batalla que libra es vital tanto para los empresarios involucrados como para buena parte de la burguesía.
Después de ambas huelgas, victoriosa la segunda, duramente reprimida por la policía y los sindicatos mayoritarios la primera, una cascada de huelgas tuvo lugar en diferentes provincias (Pontevedra, Cantabria, Cataluña…) en el momento en que tuvo que negociarse cada uno de los convenios provinciales. En todas estas ocasiones, la política de la patronal estuvo clara y se mostró sin velos: subidas salariales sí, pero por debajo de la inflación, es decir, descenso en el salario real. A la ayuda de la patronal acudieron, como siempre, las grandes organizaciones sindicales, que trataron de romper las luchas allí donde eran más fuertes (Vigo, Cantabria…) y el Gobierno nacional que, con la ministra del PCE a la cabeza, se afanó en lograr la aceptación de las exigencias patronales por parte de los trabajadores. En general puede decirse que estos cinco años de lucha en el sector del metal han supuesto una derrota en el terreno inmediato para los trabajadores. A excepción de Tubacex, en el resto de conflictos se impuso la voluntad de los empresarios y pese a la dureza de las luchas que pretendían contestarla, los proletarios no fueron capaces de articular una respuesta, sobre todo fueron incapaces de ir más allá de los límites provinciales en que se encorsetaba la lucha y dar una respuesta de clase. Pero esta victoria de la patronal no significa que, para ella, el problema esté resuelto. Desde un punto de vista económico la situación del sector del metal es sumamente delicada. La sobreproducción tanto de la materia prima metal en el punto inicial de la cadena como de sus derivados en cualquiera de las ramas productivas del sector está lejos de solucionarse y buena parte de la guerra comercial que hoy se libra entre Estados Unidos y China tiene como trasfondo la sobrecapacidad de un sector clave en la economía nacional e internacional y que cada uno de estos países busca controlar en la medida de lo posible”.
La reanudación de la lucha de clases no se ha producido. Pero sí hemos visto en estos años la lucha sectorial, parcial, de grupos, de destacamentos obreros, que han hecho frente a la patronal hasta donde pudieron: lo vimos en la huelga del metal de Cádiz o en Acerinox... pero también lo hemos visto aquí, mucho más cerca, en la lucha de los trabajadores de Frenos y Conjuntos y sobre todo en la lucha de los trabajadores de Saeta Die Casting, empresas ambas pertenecientes al metal de Valladolid también.
“El proletariado debía, y debe todavía, aprender, volver a aprender a luchar por sus propios intereses inmediatos porque ha perdido la experiencia viva, la capacidad, la memoria de cómo se lucha contra los patrones y su Estado, y ha perdido, sobre todo, la memoria de que toda lucha acaba pero que la organización de la lucha debe permanecer en pie. La confianza de parte del proletariado en organizaciones consideradas obreras como son los sindicatos tricolores oficiales, y la delegación en partidos supuestamente obreros, pero en realidad ultraburgueses, como son los partidos oportunistas falsamente socialistas y comunistas, de la visión política y del esfuerzo político por obtener resultados útiles a la propia lucha y a la propia causa dentro de esta sociedad, han significado para el proletariado de los países industrializados, y con mayor razón para el de los países atrasados, una renuncia de hecho, una renuncia profunda de la lucha de clase en favor de la colaboración interclasista”. (“Sobre la crisis prolongada de la clase proletaria y las posibilidades de salir de ella”).
¡PROLETARIOS DEL METAL, PROLETARIOS DE VALLADOLID!
Solo saliendo del redil del colaboracionismo sindical podrán los trabajadores, los del metal y el resto, salir de este círculo vicioso:
• Contra cualquier sujeción de los intereses inmediatos de los trabajadores a los intereses y exigencias del mercado.
• Contra toda forma de colaboración interclasista entre proletarios y patronos, entre explotados y explotadores.
• ¡Por la solidaridad de clase entre todos los proletarios!
• ¡Por el renacimiento de organismos proletarios de lucha independiente!
• Por la defensa y las condiciones de vida, de trabajo y de lucha del proletariado fuera de todo burocratismo y corporativismo.
21 de julio de 2026.
Partido Comunista Internacional
Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program
www.pcint.orgSupresión del subsidio de excarcelación
Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que gestiona la ministra socialista Elma Saiz, este cambio supone “una reconfiguración del mecanismo protector, de tal forma que los liberados de prisión quedan protegidos de forma suficiente por la prestación del Ingreso Mínimo Vital, que tiene precisamente como objetivo evitar el riesgo de pobreza y de exclusión social”. Sin embargo, tal y como veremos a continuación, la realidad dista mucho del objetivo perseguido.
Hasta dicha modificación, las personas que salían de prisión podían solicitar el subsidio de excarcelación y, tras realizar los trámites pertinentes, podían comenzar a percibirlo aproximadamente a los dos meses de su salida. Los requisitos eran haber estado privado de libertad al menos seis meses, estar inscrito como demandante de empleo y no tener derecho a una prestación por desempleo.
No obstante, esta ayuda económica tenía sus limitaciones, puesto que sólo se podía solicitar una vez se estaba en libertad condicional o definitiva, excluyendo de este modo a las personas que se encontraban en tercer grado. También quedaban fuera aquellas personas que habiendo trabajado en prisión, sólo podían solicitar la presentación por desempleo, pese a que el subsidio por excarcelación era de una cuantía mayor al paro generado. Y por supuesto, no nos olvidamos de las personas en situación administrativa irregular, las cuales tampoco podían solicitarlo.
La cuantía de este subsidio rondaba los 480€ al mes y suponía un pequeño soporte a partir del cual las personas expresas podían iniciar su vida en libertad. Si bien la cuantía ofrecida por el IMV es de 604,21€/mes (en el caso de una persona individual), los criterios para acceder a él perjudican especialmente a las personas que han estado privadas de libertad.
La principal diferencia radica en los plazos. Si bien antes se venía esperando 2 meses, a día de hoy, el IMV no se resuelve antes de un año. ¿Qué hace mientras tanto la persona que acaba de salir de la cárcel y tiene que empezar de nuevo?
Hasta la resolución de la ayuda, la persona no cuenta con ningún tipo de ingreso. A priori, su situación se ve doblemente recrudecida, no sólo por estar encorsetada en el estigma de persona expresa, sino que además se le destierra a la precariedad total al carecer de recursos económicos. Y por si esto no fuera suficiente, estas circunstancias aún se agravan más para las personas trans, las mujeres, las personas con problemas de salud física y mental, personas extranjeras en situación administrativa irregular y disidencias, que de forma habitual ya se ven envueltas en una espiral de violencia y discriminación.
Entre los requisitos a cumplir para acceder al IMV está que la persona debe estar empadronada, al menos, seis meses en un mismo domicilio. Aunque existe la posibilidad de presentar un informe de Servicios Sociales que justifique la situación de exclusión social, hay que tener en consideración las dificultades que, adicionalmente, encuentran algunos colectivos para encontrar un lugar en el que empadronarse. Y a pesar de que la posibilidad de tramitarlo a través de los Servicios Sociales del ayuntamiento es viable, este procedimiento también tiene sus plazos, lo que también dilata el acceso a dicha prestación.
En relación al empadronamiento, en el caso de que la persona vaya a vivir en un domicilio con más integrantes, a la hora de presentar la solicitud, la unidad de convivencia tiene que haber sido formada medio año antes. Y, en el supuesto de que algunas de las personas residentes previamente cobrara el IMV, éste será suspendido durante seis meses.
Con la aplicación del Real Decreto Ley 2/2024 del 21 de mayo, por un lado, se incorpora la exigencia de que los menores de 30 años tengan una vida laboral de al menos seis meses y por otro, se excluye como beneficiarias a las personas liberadas de centros de internamiento de menores y aquellas que salgan de centros de desintoxicación, los cuales sí que estaban reconocidos en el subsidio de excarcelación.
Adicionalmente a todo lo anterior, se añade un obstáculo más: la brecha digital, tanto ya sea para pedir una cita presencial en las oficinas de la Seguridad Social (servicio con gran dificultad de acceso) o para presentar telemáticamente la solicitud del IMV. En ningún momento, se ha tenido en cuenta que una gran parte de las personas que son susceptibles de pedir esta prestación, hayan pasado o no por prisión, carecen de habilidades en el ámbito digital.
Por otro lado, en Aragón, la Prestación Aragonesa Complementaria del Ingreso Mínimo Vital (PACIMV), de carácter subsidiario puesto que tiene como objetivo cubrir supuestos no previstos en el IMV, ni da cobertura a todas las personas que deja fuera, ni tampoco lo hace con las personas que han estado privadas de libertad.
Sin lugar a dudas, los cambios implementados suponen un retroceso en derechos y un proceso burocrático lleno de obstáculos que reducen exponencialmente las posibilidades reales para la reincorporación a la vida fuera de la cárcel.
Por ello, es urgente y necesario que se tomen las medidas oportunas para que las personas ex-presas, sin excepción, accedan a una prestación económica de manera rápida y eficaz, sin trabas administrativas que les expongan a una situación de mayor vulnerabilidad y que les permita una transición a la vida en libertad efectiva y digna.








