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Se cumplen este año 50 años de unos hechos que se han convertido en todo un símbolo para la MEMORIA PROLETARIA en estas tierras... 

 

La combatividad de los obreros vitorianos fue una de las puntas de lanza del movimiento obrero en el Estado español, como lo fueron los obreros de la SEAT en Barcelona o los de la RENAULT en Valladolid, donde llegaron a implantarse CONSEJOS OBREROS de fábrica en alguna de las factorías con una fuerza tan considerable como para doblegar a la empresa, negociar con ella por encima de los sindicatos que se estaban formando e imponerle readmisiones y decisiones que la empresa nunca hubiera tomado sin la fuerza obrera. 

La lucha independiente de la clase trabajadora llegó en estos hitos de los que hablamos a cotas de gran desarrollo (como anteriormente en ejemplos míticos como la Huelga de Bandas o la de Harry Walker). La conjura de todos los poderes públicos políticos y sindicales que llamamos PACTOS DE LA MONCLOA quiso concluir esta experiencia que sin embargo duraría aún en los 80 con importantes huelgas y luchas como la de Euskalduna en Bizkaia o la de Reinosa, en 1986.

El movimiento obrero, el movimiento revolucionario anticapitalista, comprende en la memoria de estos hechos su derrota pero también tiene en ellos una verdadera escuela. 

La realidad ha cambiado, pero no la necesidad de la ORGANIZACIÓN, de la LUCHA, la INDEPENDENCIA y la AUTONOMÍA de la clase trabajadora.


Trabajadores de Renault cruzando un coche


3 de marzo, a cincuenta años de los «sucesos de Vitoria». 

"Como es bien sabido estos consistieron en el ametrallamiento por parte de la Policía Armada (actual Policía Nacional) de una asamblea masiva de trabajadores vitorianos en la puerta de una iglesia de la capital alavesa. Bajo las órdenes de Fraga y Martín Villa, la policía se llevó por delante la vida de cinco trabajadores con el fin de liquidar la escalada de movilizaciones proletarias que se encontraba en esos días en su punto más álgido, movilizando a todo el componente obrero de una ciudad paralizada por la huelga de las empresas más importantes en ella instaladas. Los «sucesos de Vitoria» significaron el cénit de la movilización obrera que, en España, se venía produciendo desde hacía varios años con una intensidad creciente, agrupando a cientos de miles de obreros bajo reivindicaciones que entremezclaban contenidos laborales con otros de alcance político: salarios, jornada laboral, despidos, amnistía para los presos políticos… eran las exigencias más comunes en un contexto de extensión de las huelgas de solidaridad, aquellas en las que los trabajadores de todo un ramo industrial e incluso de toda una región marchan a la lucha por exigencias que aparentemente no les competen directamente (el despido de un trabajador en otra fábrica, un convenio colectivo que no es el suyo…) pero que sienten vivamente como propias porque de hecho sienten a flor de piel su pertenencia a la clase proletaria y cada uno de los ataques que esta sufre".

"Los cinco muertos de Vitoria no fueron algo excepcional. En Granada, en 1.970, fueron 3 los obreros muertos durante la huelga de la construcción.  Otros se sumaron a la lista durante los años inmediatamente anteriores a la muerte de Franco y otros, muchos, se sumarían hasta la finalización de la Transición (e incluso después gracias al terrorismo para policial del gobierno socialista dirigido contra militantes vascos). Pero los muertos de Vitoria significaron algo especial, tanto para la lucha de la clase proletaria como para la propia burguesía y su Estado. Fijando el objetivo sobre las consecuencias inmediatas, los muertos de Vitoria propiciaron la cesión de la patronal ante casi todas las exigencias que el movimiento huelguístico había planteado (5.000 pesetas de aumento salarial lineal, 40 horas semanales con un mes de vacaciones pagadas y media hora diaria para el bocadillo, jubilación a los 60 años, 100% del sueldo en caso de accidente laboral). De hecho, después de haber dado la orden de disparar contra 5.000 obreros, los cargos del gobierno se acercaron a los hospitales a interesarse por los heridos, tuvieron gestos de conciliación con los obreros, etc. Aparentemente, la burguesía cedió. Pero ampliando el alcance de los acontecimientos se ve claramente que, mientras que en otras ocasiones los muertos obreros llevaban a una ampliación de la lucha a mayor escala, en el caso de los de Vitoria no fue así. A excepción de acontecimientos inmediatamente posteriores como los de Pamplona o Basauri, donde murió un joven trabajador de nuevo a manos de la policía, los sucesos de Vitoria no tuvieron la repercusión que era de esperar. Trabajadores de la huelga del metal en Madrid narran cómo, pese a haber librado una lucha a la que se encadenó directamente la de los obreros alaveses, llegada la noticia de la brutal represión policial, tan sólo realizaron un paro simbólico para después continuar trabajando con normalidad. Vitoria fue, por lo tanto, un punto de inflexión, un máximo en la conflictividad obrera. Y no lo fue por los muertos, que como se ha dicho los seguiría habiendo a lo largo de la Transición y hasta los sucesos de Euskalduna o de Reinosa ya en los años ´80, sino porque la excepcional movilización del proletariado alavés, consecuencia de una tensión social acumulada a lo largo de los últimos años a escala nacional y que había dado experiencias de lucha considerables que comenzaban a ser sistematizadas por pqueños pero significativos destacamentos de vanguardia del proletariado, forzó a la burguesía a reaccionar de manera tajante. En primer lugar con la represión directa: si es cierto que muertos había habido ya, también lo es que la policía nunca había utilizado técnicas de enfrentamiento armado contra el conjunto de la clase obrera de una ciudad, porque eso es lo que había el 3 de marzo en la parroquia de San Francisco y sus alrededores. En segundo lugar movilizando a sus agentes del oportunismo para una lucha abierta: a partir de Vitoria comienzan a cesar las huelgas de solidaridad y otros tipos de conflicto y organización obrera o, al menos, el PCE y sus satélites dejan de ser tan condescendientes con ellos y comienzan a combatirlos hasta vencer, es decir, se colocan abiertamente contra la lucha obrera en nombre del bien superior que sería la democracia. En tercer lugar, acelerando la creación del frente único político de la democracia: unidad de todas las organizaciones anti franquistas como única vía para intensificar su más que débil dominio sobre la clase obrera presentando ante ella una única e inexorable alternativa (que fue el significado real de la Platajunta y demás combinaciones políticas) Finalmente, acelerando las reformas democráticas que debían reforzar el aspecto anterior haciendo factible, a ojos de los trabajadores, un cambio que pudiese suponer mejoras generalizadas para ellos. En pocas palabras, después de matar a los cinco obreros de Vitoria, la burguesía reaccionó con energía tomando la iniciativa no en un sentido involucionista sino desarrollando al máximo las posibilidades de cambio democrático y utilizando todas las armas a su alcance para presentar este como la solución natural a la agudización del problema social. Forjando el frente único de la oposición democrática, esculpió a fuego las leyes del frente único de la burguesía: democracia, defensa de la economía nacional, defensa del Estado como ente colocado por encima de las clases sociales. 

Sobre los muertos de Vitoria se levanta el triunfo de la democracia en España".

                                                                "Vitoria 1976: el triunfo de la democracia en España": https://www.pcint.org/05_Elprol/010/010_vitoria-1976.htm



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Más infos anteriores y otros textos:

    > 3 DE MARZO: por una memoria de clase ANTICAPITALISTA: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html

    > A 45 años de los hechos de Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2021/03/a-45-anos-de-los-hechos-del-3-de-marzo.html

    > 3 DE MARZO: por la memoria de clase: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/03/3-de-marzo-por-una-memoria-de-clase.html  

    > Unidos por un sueño (documental): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-documental-vitoria-3-de.html

    > Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (I): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2011/05/sobre-las-luchas-en-fasa-renault-en-los.html

    > Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (II):   https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2011/08/viva-la-aventura-historias-de-la-fasa.html

 

"Los cinco muertos de Vitoria no fueron algo excepcional. En Granada, en 1.970, fueron 3 los obreros muertos durante la huelga de la construcción.  Otros se sumaron a la lista durante los años inmediatamente anteriores a la muerte de Franco y otros, muchos, se sumarían hasta la finalización de la Transición (e incluso después gracias al terrorismo para policial del gobierno socialista dirigido contra militantes vascos). Pero los muertos de Vitoria significaron algo especial, tanto para la lucha de la clase proletaria como para la propia burguesía y su Estado. 

Fijando el objetivo sobre las consecuencias inmediatas, los muertos de Vitoria propiciaron la cesión de la patronal ante casi todas las exigencias que el movimiento huelguístico había planteado (5.000 pesetas de aumento salarial lineal, 40 horas semanales con un mes de vacaciones pagadas y media hora diaria para el bocadillo, jubilación a los 60 años, 100% del sueldo en caso de accidente laboral). De hecho, después de haber dado la orden de disparar contra 5.000 obreros, los cargos del gobierno se acercaron a los hospitales a interesarse por los heridos, tuvieron gestos de conciliación con los obreros, etc. Aparentemente, la burguesía cedió. Pero ampliando el alcance de los acontecimientos se ve claramente que, mientras que en otras ocasiones los muertos obreros llevaban a una ampliación de la lucha a mayor escala, en el caso de los de Vitoria no fue así. A excepción de acontecimientos inmediatamente posteriores como los de Pamplona o Basauri, donde murió un joven trabajador de nuevo a manos de la policía, los sucesos de Vitoria no tuvieron la repercusión que era de esperar. 

Trabajadores de la huelga del metal en Madrid narran cómo, pese a haber librado una lucha a la que se encadenó directamente la de los obreros alaveses, llegada la noticia de la brutal represión policial, tan sólo realizaron un paro simbólico para después continuar trabajando con normalidad. Vitoria fue, por lo tanto, un punto de inflexión, un máximo en la conflictividad obrera. Y no lo fue por los muertos, que como se ha dicho los seguiría habiendo a lo largo de la Transición y hasta los sucesos de Euskalduna o de Reinosa ya en los años ´80, sino porque la excepcional movilización del proletariado alavés, consecuencia de una tensión social acumulada a lo largo de los últimos años a escala nacional y que había dado experiencias de lucha considerables que comenzaban a ser sistematizadas por pequeños pero significativos destacamentos de vanguardia del proletariado, forzó a la burguesía a reaccionar de manera tajante. 

En primer lugar con la represión directa: si es cierto que muertos había habido ya, también lo es que la policía nunca había utilizado técnicas de enfrentamiento armado contra el conjunto de la clase obrera de una ciudad, porque eso es lo que había el 3 de marzo en la parroquia de San Francisco y sus alrededores. 

En segundo lugar movilizando a sus agentes del oportunismo para una lucha abierta: a partir de Vitoria comienzan a cesar las huelgas de solidaridad y otros tipos de conflicto y organización obrera o, al menos, el PCE y sus satélites dejan de ser tan condescendientes con ellos y comienzan a combatirlos hasta vencer, es decir, se colocan abiertamente contra la lucha obrera en nombre del bien superior que sería la democracia. 

En tercer lugar, acelerando la creación del frente único político de la democracia: unidad de todas las organizaciones anti franquistas como única vía para intensificar su más que débil dominio sobre la clase obrera presentando ante ella una única e inexorable alternativa (que fue el significado real de la Platajunta y demás combinaciones políticas) Finalmente, acelerando las reformas democráticas que debían reforzar el aspecto anterior haciendo factible, a ojos de los trabajadores, un cambio que pudiese suponer mejoras generalizadas para ellos. 

En pocas palabras, después de matar a los cinco obreros de Vitoria, la burguesía reaccionó con energía tomando la iniciativa no en un sentido involucionista sino desarrollando al máximo las posibilidades de cambio democrático y utilizando todas las armas a su alcance para presentar este como la solución natural a la agudización del problema social. Forjando el frente único de la oposición democrática, esculpió a fuego las leyes del frente único de la burguesía: democracia, defensa de la economía nacional, defensa del Estado como ente colocado por encima de las clases sociales. Sobre los muertos de Vitoria se levanta el triunfo de la democracia en España".

[extraido de VITORIA 1976: EL TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA, https://www.pcint.org/05_Elprol/010/010_vitoria-1976.htm]

 


 

OTROS TEXTOS:

> 3 DE MARZO: por una memoria de clase ANTICAPITALISTA: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html

> 3 DE MARZO: por la memoria de clase: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/03/3-de-marzo-por-una-memoria-de-clase.html  

 

> Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (I): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2011/05/sobre-las-luchas-en-fasa-renault-en-los.html

> Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (II):   https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2011/08/viva-la-aventura-historias-de-la-fasa.html

 

 

LOS HECHOS DE VITORIA:

El 3 de marzo de 1976 la policía fascista perpetró una de las peores matanzas de obreros de la transición, poniendo a las claras la verdadera fachada de lo que se estaba tramando realmente detrás de la farsa democrática.
Después de aquello, durante muchos años, en todas las manifestaciones los obreros siempre gritaban:    

    ¡Vitoria, hermanos, nosotros no olvidamos!

 

"Tres fueron los muertos esa tarde. Y dos más a lo largo de las horas siguientes. En total, cinco obreros asesinados por la Fuerza Pública, caídos bajo los disparos. Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda, esos son sus nombres. Más tarde, se sumaron dos más: Vicente Antón Ferrero, en Basauri, y Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona, asesinados durante sendas movilizaciones de solidaridad con Vitoria. Y aún hubo otro, en Roma, abatido por los Carabinieri durante el acto de repulsa frente a la embajada española. Al balance final, además de las muertes, hay que añadir más de un centenar de heridos de diversa consideración, muchos de los cuales han sufrido las consecuencias de sus heridas durante toda la vida". 

LEER MÁS: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html

 

"Aquello de Vitoria había que pararlo, eran pequeños soviets que se estaban formando"

 

Se cumplen este año 48 años de aquellos hechos que se han convertido en todo un símbolo para la MEMORIA PROLETARIA en estas tierras... 

La combatividad de los obreros vitorianos fue una de las puntas de lanza del movimiento obrero en el Estado español, como lo fueron los obreros de SEAT en Barcelona o los de RENAULT en Valladolid, donde llegaron a implantarse CONSEJOS OBREROS  de fábrica en alguna de las factorías con una fuerza tan considerable como para doblegar a la empresa, negociar con ella por encima de los sindicatos que se estaban formando e imponerle readmisiones y decisiones que la empresa nunca hubiera tomado sin aquella fuerza obrera. 

La lucha independiente de la clase trabajadora llegó en estos hitos de los que hablamos a cotas de gran desarrollo (como anteriormente en ejemplos míticos como la Huelga de Bandas o la de Harry Walker). La conjura de todos los poderes públicos políticos y sindicales que llamamos PACTOS DE LA MONCLOA quiso concluir esta experiencia que sin embargo duraría aún en los 80 con importantes huelgas y luchas como la de Euskalduna en Bizkaia o la de Reinosa en 1986.

El movimiento obrero, el movimiento revolucionario anticapitalista, comprende en la memoria de estos hechos su derrota pero también tiene en ellos una verdadera escuela. La realidad ha cambiado, pero no la necesidad de ORGANIZACIÓN, de LUCHA, de INDEPENDENCIA y de AUTONOMÍA de la clase trabajadora.


"la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos"

 


 

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OTROS TEXTOS y entradas:
 
> [2019] Vitoria 3 de marzo: UNIDOS POR UN SUEÑO (documental): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-documental-vitoria-3-de.html
> [2016] 40 aniversario de los asesinatos del 3 de marzo en Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/03/40-aniversario-de-los-asesinatos-del-3.html
> Vitoria 3 de marzo: el triunfo de la democracia en España: https://www.pcint.org/05_Elprol/010/010_vitoria-1976.htm

 

COMIENZAN LAS HUELGAS EN MICHELIN

 

Ante el bloqueo de la negociación del convenio por parte de la empresa y el inmovilismo de CCOO-UGT-CSIF-USO, empiezan las movilizaciones en Michelin.
 
A partir del día 5 de junio comenzarán las huelgas en Michelin Valladolid, Vitoria y Lasarte. En Aranda comenzarán el 9 de junio. En las fábricas de Castilla (Valladolid-Aranda) convoca CGT en solitario y en Euskalherria convoca CGT junto a LAB-ESK-ELA.


 
COMUNICADO DE CGT

En Michelin España/Portugal (MEPSA) se está negociando el convenio colectivo que afecta a unos 7500 trabajadores/as de las fábricas de Valladolid, Aranda de Duero, Vitoria, Lasarte y Almería.

La parte social de la mesa de negociación, compuesta por trece miembros está constituida por los sindicatos CCOO (4)-CSIF (3) –UGT (2) –CGT (1) –ESK (1) –ELA (1) –USO (1).

El día 25 de mayo, después de seis reuniones la empresa presentó una oferta que señaló como última y definitiva para una vigencia de convenio para los años 2023-2026, muy alejada de la plataforma consensuada por todas las secciones sindicales presentes en la mesa, ya que dicha oferta no recoge la recuperación del poder adquisitivo perdido durante los últimos años, garantía salarial, reducciones de jornada, mejoras en conciliación, mejoras para los trabajadores ligados a la nocturnidad/turnicidad etc.

CGT han presentado ante la parte social de la mesa de negociación del convenio, constituida por los sindicatos CCOO-UGT-CSIF-USO-ELA-ESK-CGT una plataforma de mínimos, en aras de mantener la unidad y presionar a la empresa para retomar la negociación, a la que la mayoría de secciones sindicales se han negado, evitando pronunciarse y posponiendo cualquier tipo de reunión antes de celebrar sus asambleas y llevar un posicionamiento a la última propuesta de la empresa.

Se percibe que se ha roto la unidad de acción que había hasta ahora de todos los sindicatos y CGT en Valladolid, Aranda de Duero y Vitoria han decidido convocar Huelgas como primera medida de presión para intentar retomar la negociación con la empresa. Por otra parte en Vitoria y Lasarte han convocado huelgas los sindicatos ELA-LAB-ESK.


Las Huelgas convocadas por CGT en Michelin Valladolid se realizarán durante las siguientes jornadas:

    Día 5 de junio de 14:00 horas a 06:00 horas del día 6 de junio, afectando a los equipos en turno B y C

    Día 9 de junio de 06:00 horas a 06:00 horas del día 10 de junio, afectando al personal de turno partido y a los equipos en turno A, B y C.


    Para intentar frenar la flexibilidad a la que están expuestos los trabajadores/as ligados a los sistemas variables y realizar calendarios exentos de flexibilidad, y así evitar la recuperación de la producción no realizada durante las primeras jornadas de huelga, CGT ha decidido también convocar huelgas  todo el resto del año durante las jornadas llamadas de posible trabajo, conocidas como P´s, algo que CGT en Michelin Vitoria llevan convocando desde hace ocho años.

 

 

NO somos profesionales del periodismo (y mucho menos "de la revolución"). No somos tampoco "originales" - ni lo pretendemos. Esto es un medio para la lucha, medio de contrainformación, de reflexión. Y de memoria.

Los días se pasan con escasos momentos para hacer lo que realmente deseamos y podemos. Pero somos fieles (¡debemos serlo!) a nuestra memoria, y siquiera en un instante de este tráfago, debemos recordar y extraer las lecciones de nuestro pasado, del pasado de nuestra clase, para la lucha de la clase en el presente. Esta entrada está construida de esas voces y esos ecos...  por la memoria de la clase, proletaria, anticapitalista. 




LA MEMORIA ES UN ARMA... 

 

Tal día como hoy, el 3 de marzo de 1976, en el barrio de Zaramaga (Gasteiz, EH), se escribía una importante página de la historia roja de Euskalherria y del Estado español. Roja por la sangre de nuestros caídos; y roja por la respuesta -de dignidad y lucha- de nuestra clase. 

"Cuando pronunciamos los nombres de Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo y Bienvenido Pereda no es solo para conmemorarles, sino para mantener viva esta memoria colectiva, para mantenerlos vivos en la memoria de lucha. Porque la memoria no es simple recuerdo del pasado, sino que es un arma de lucha - lucha contra el olvido, la desmemoria y la despolitización de la historiografía burguesa -, es el hilo rojo que vinvula nuestras luchas pasadas con las presentes y futuras, esa mirada hacia el pasado que nos sirve como brújula contra el presente y nos ayuda a caminar hacia el futuro. A eso sirve la memoria colectiva: no a contemplar el pasado, sino a luchar en y contra el presente.

Los caidos en la guerra de clase - al contrario que las víctimas - no mueren nunca: vivirán en la memoria y en las luchas, vivirán hasta que haya lucha, vivirán en cada lucha.
Romualdo, Pedro, Francisco, Bienvenido y José Miguel siguen viviendo y siendo la brújula que marca el horizonte (rojo) para Euskalherria [y para el Estado español]: están vivos en las luchas por los derechos de los trabajadores y en las luchas contra el trabajo asalariado". 

[InurriGorria]

 
 

Vitoria, 3 de marzo, por una memoria de clase anticapitalista:

"Tres fueron los muertos esa tarde. Y dos más a lo largo de las horas siguientes. En total, cinco obreros asesinados por la Fuerza Pública, caídos bajo los disparos. Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda, esos son sus nombres. Más tarde, se sumaron dos más: Vicente Antón Ferrero, en Basauri, y Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona, asesinados durante sendas movilizaciones de solidaridad con Vitoria. Y aún hubo otro, en Roma, abatido por los Carabinieri durante el acto de repulsa frente a la embajada española. Al balance final, además de las muertes, hay que añadir más de un centenar de heridos de diversa consideración, muchos de los cuales han sufrido las consecuencias de sus heridas durante toda la vida". 

LEER MÁS: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html

 

Aquello de Vitoria había que pararlo, eran pequeños soviets que se estaban formando:

"Al final de todo el proceso, cuando vino la masacre, hubo muchas asambleas, reuniones por barrios, reuniones en iglesias, predicaciones de curas, bueno, todo un tejido que, al final, esa batalla yo creo que estaba ganada, porque fueron muchas las asambleas, los debates. Al final, pues ya lo sabéis, no podían tolerar aquello. El día 3 de marzo era huelga general, todo paralizado en Vitoria, enfrentamientos con la policía desde la mañana y, al final, no podían tolerar aquella asamblea general que celebrábamos a la tarde, la policía empieza a reprimir. Unos dentro, otros fuera, porque empieza a reprimir antes de tiempo, antes de que todos hubiéramos llegado a la asamblea general. Las comisiones representativas estábamos reunidos en otro lugar, íbamos hacia la asamblea, porque las comisiones representativas coordinábamos un poco, nos reuníamos antes para ver qué había pasado en las asambleas, etc, total, que la policía empieza a reprimir y hay 5 muertos y más de 100 heridos de bala y un montón de detenidos. Esta es un poco la historia, la síntesis de la batalla de Vitoria. Después de eso, el proceso siguiente, en el capítulo de errores de la batalla de Vitoria, de todo aquel proceso, es que, visto muy a distancia, no esperábamos los trabajadores de Vitoria que estábamos en aquella pelea que el final pudiera ser eso, a pesar de estar todos los días peleando con la policía, a pesar del desarrollo de tipo ideológico y en los debates, etc, no esperábamos que el final pudiera ser tan trágico. Y el final es que las balas, los muertos, revientan el proceso asambleario y, como no había forma, por los muertos, por los detenidos, termina el proceso autónomo, asambleario, porque las balas ahogaron las palabras y las asambleas".

LEER MÁS: Todo el poder a las asambleas: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/03/3-de-marzo-aquello-de-vitoria-habia-que.html

 

"La clase obrera no esperaba de la Comuna ningún milagro. Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantarla "por decreto del pueblo". Saben que para conseguir su propia emancipación, y con ella esa forma superior de vida hacia la que tiende irresistiblemente la sociedad actual por su propio desarrollo económico, tendrán que pasar por largas luchas, por toda una serie de procesos históricos, que trasnformarán las circunstancias y los hombres. Ellos no tienen que realizar ningún ideal, sino simplemente dar suelta a los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa agonizante lleva en su seno". 

(Manifiesto del Consejo General de la AIT sobre la Guerra Civil en Francia en 1871, K. Marx).

 

 

Otras informaciones y enlaces:

Manifestación en Gasteiz, hoy: https://twitter.com/IAGasteiz/status/1367122568352776195?s=19

Unidos por un sueño (documental): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-documental-vitoria-3-de.html

40 aniversario de los asesinatos del 3 de marzo: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/03/40-aniversario-de-los-asesinatos-del-3.html

 


 

 

Concentración Por La Sexta Persona Presa Muerta En La Cárcel De Zaballa En 2020, mientras No Para De Morir Gente En Las Cárceles Del Estado Español.




Salhaketa-Araba ha convocado para hoy, 12 de enero, una concentración en Gasteiz con intención de «visibilizar» lo que está pasando en la cárcel de Zaballa, donde han muerto seis personas presas durante 2020, la última el 25 de diciembre, aunque la dirección de la cárcel lo ha estado ocultando, al parecer, durante diez días hasta el 5 de enero, cuando lo ha hecho público, sin aportar otro dato sobre cómo ocurrió que el de que se trataba de de un hombre de 50 años. En vísperas de la trasferencia de las competencias sobre las prisiones al gobierno vasco, anunciada para marzo por los falsimedios hegemónicos, la ONG denuncia en un comunicado este oscurantismo y el hecho de que «este es el último preso de la macabra lista de muertos por falta de atención médica, negligencias, hiper medicalización y demás atrocidades dentro de la macro-cárcel de Zaballa», reclamando la «aclaración sobre las circunstancias por parte de la propia cárcel e Instituciones Penitenciarias» y señalando que hay que tener en cuenta «que la pandemia ha dificultado mucho la comunicación dentro-fuera y es más difícil hacer públicos los abusos», que es evidente «que la crisis sanitaria ha empeorado bastante la vida de las personas presas y sus derechos mínimos se han visto suspendidos sin ningún tipo de información, ni mucho menos criterios compartidos con los propios presos» y que los presos llevan ya muchos meses «totalmente aislados de lo que pasa fuera» sin apenas contacto con sus familiares y su entorno de apoyo. También se refiere el comunicado a la «terrible situación en la que se encuentran las familias que son las que están organizándose ante esta cruel incomunicación y pidiendo sus derechos básicos para tener un mínimo de contacto con lxs de dentro ya que las muertes solo afirman, una vez más, las consecuencias de esta total desconexión».

A través de las habitualmente distorsionadas noticias de la prensa servil, casi siempre basadas en fuentes del corporativismo carcelero, hemos sabido últimamente de la muerte de un hombre de 72 años en la cárcel de Soto del Real, el 19 de diciembre, de otro de 51 supuestamente suicidado en la cárcel de Alhaurín de la Torre el 30 de diciembre, de uno más que «apareció» ahorcado, en la cárcel de Ibiza, el 31, de dos que murieron por supuesta sobredosis en la cárcel de Campos del Río, el 3 de enero, de otra persona presa muerta en un hospital de Tarragona, trasladada desde la cárcel de Mas d’Enric, supuestamente enferma de COVID 19, y de otra más,  José Domínguez Pacheco, de 45 años, fallecido en la cárcel de Villabona (Asturias), la madrugada del 7 de enero, por causas aún sin determinar. Tampoco cesan la negativa de las administraciones carcelera y judicial a excarcelar a los grupos de riesgo, ancianos y enfermos graves, el abandono médico-sanitario, el suministro incontrolado de barbitúricos a los presos, el encarcelamiento de enfermos mentales, los malos tratos y torturas, legalizadas e ilegales, el régimen especial de castigo y todas esas cosas que matan a la gente presa con mayor o menor rapidez. La cárcel sigue matando en todas partes, entre el cínico oscurantismo de los responsables y su hipócrita indiferencia, compartida por la mayor parte de la sociedad, porque esa es la verdadera función de la máquina punitiva: condicionar abrumadoramente, debilitar, machacar, destruir más o menos lentamente a un sector de la población, haciéndole servir como chivo expiatorio de la servidumbre voluntario del resto.








Un mes de marzo, hace cuarenta y cuatro años, tuvo lugar una huelga de dos meses sostenida por la clase trabajadora de Vitoria-Gasteiz. La represión ulterior va a segar la vida de cinco trabajadores.



En 1976, tras años de recesión económica, el gobierno aprueba un decreto de congelación salarial que hace recaer el peso de la crisis sobre la clase trabajadora y que prende, sin saberlo, la mecha de la indignación. Apenas dos meses después de la muerte de Franco, los conflictos laborales se multiplican en todo el país con una sucesión de huelgas indefinidas, manifestaciones, sabotajes y piquetes, con amplio apoyo social. En Vitoria, concretamente, el pisoteo de la dignidad obrera y la falta de voluntad negociadora de la patronal radicaliza a miles de trabajadores y trabajadoras, que, en un ejemplo de aprendizaje político acelerado, dan un paso adelante.

El origen del conflicto se remonta a los años cincuenta. Entonces, el impulso de nuevas áreas de desarrollo económico provoca en la ciudad un crecimiento industrial desmedido, y la población pasa de cincuenta mil habitantes a más del triple en cuestión de veinte años gracias a una masa obrera llegada de zonas pobres de Extremadura, las dos Castillas, Andalucía y Galicia. A finales del 75, los trabajadores más activos políticamente acuerdan una plataforma reivindicativa conjunta de cara a la siguiente negociación de convenios, un acuerdo que giraba en torno a exigencias como la subida lineal de 6.000 pesetas, jornada semanal de 42 horas, media de descanso para el bocadillo, 30 días de vacaciones, 100% del sueldo en caso de baja o enfermedad, elección directa de representantes, etc. No han terminado las fiestas navideñas cuando la plantilla de Forjas Alavesas, la primera en parar, hace estallar el conflicto. Muy pronto le siguen Gabilondo, Mevosa, Aranzábal, Areitio y muchas otras. En cuestión de días, una veintena de empresas, entre fábricas y talleres, apoyan el paro, celebran asambleas y eligen a sus propios representantes. La respuesta de la patronal y el gobierno no se hace esperar: cierre de fábricas, detenciones, despidos, represión policial… La práctica asamblearia y el rechazo al Sindicato Vertical supone un desafío al poder institucional inaceptable para la clase dirigente, que se revuelve con dureza. La represión y la criminalización que sufren los obreros y obreras hace trascender las reivindicaciones, que hasta el momento son estrictamente laborales, al ámbito político.” De poder a poder”, reza uno de los lemas. Ya no se trata del trabajo, sino de algo más ambicioso: la libertad y los derechos, la solidaridad de clase, la autonomía obrera.

El apoyo a los detenidos y despedidos forma un frente común, se crean asambleas conjuntas para definir estrategias, se convocan nuevas movilizaciones y se ejerce mayor presión sobre los esquiroles. A mediados de febrero, la organización obrera en la ciudad vasca ha crecido exponencialmente y la asamblea se ha convertido en una herramienta de lucha eficaz. Todo ello, sumado a la muerte del dictador, las movilizaciones pro-amnistía, la indignación por los fusilamientos y las ansias de cambio provocan una sensación colectiva de oportunidad y hacen de Vitoria un referente de lucha. Las muestras de apoyo llegan desde todas partes en forma de dinero para las cajas de resistencia y de alimentos con los que sustentar a las familias más necesitadas. Todo el mundo aporta lo que está en su mano …

En el transcurso de tres semanas, la clase obrera de Vitoria protagoniza tres huelgas generales, la última de las cuales se convoca para el tres de marzo. Aquel miércoles de ceniza ha pasado al imaginario, tristemente, como uno de los más cruentos episodios de represión policial. Ese día, la asamblea general informativa está prevista para las cinco en punto, como es habitual, en la iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio de Zaramaga. La policía no tiene potestad para entrar en el templo, según el Concordato firmado por el gobierno con la Iglesia, motivo por el cual los obreros las eligen como centros de reunión ante la imposibilidad de hacerlo en las fábricas. A falta de una hora para la cita, los alrededores de la parroquia están abarrotados. La huelga general ha sido un éxito. A la mañana, varias columnas han marchado hacia el casco viejo desde las fábricas, y se comenta con temor que la policía ha usado fuego real y que hay heridos. Aunque el ambiente es de cautela, nadie se resiste al contagio de la euforia. Veinte minutos antes del comienzo de la asamblea hay unas cuatro mil personas dentro de la iglesia; afuera, posiblemente el doble o el triple. Policía y Guardia Civil han cortado los accesos, han rodeado la iglesia y esperan instrucciones. Tras un primer intento de desalojo impedido por el párroco, el mando policial da luz verde al operativo. Inmediatamente, las bombas lacrimógenas caen por decenas en la iglesia, donde la gente rompe las ventanas para respirar. Muchas personas escapan por ellas; otras tantas, se atrincheran en la sacristía. Algunos policías asoman sus metralletas por los vanos y disparan al interior, donde horas después se recogerían docenas de casquillos de bala. A quienes salen del templo, un pasillo de uniformados les recibe a patadas y golpes de fusil. Mientras, una parte de los huelguistas la emprende a pedradas contra los agentes para tratar de liberar la salida, a lo que los policías respnden haciendo uso de las armas de fuego. Disparan a matar, y así lo hacen. La gente corre en todas direcciones para huir de las ráfagas de metralleta y los tiros de pistola. Las calles adyacentes se convierten en un auténtico campo de batalla en el que la sangre no tarda en correr. V de vi(c)toria

Tres son los muertos esa tarde. Y dos más a lo largo de las horas siguientes. En total, cinco obreros asesinados por la Fuerza Pública, caídos bajo los disparos. Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda, esos son sus nombres. Más tarde, se suman dos más: Vicente Antón Ferrero, en Basauri, y Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona, asesinados durante sendas movilizaciones de solidaridad con Vitoria. Y aún hubo otro, en Roma, abatido por los Carabinieri durante el acto de repulsa frente a la embajada española. Al balance final, además de las muertes, hay que añadir más de un centenar de heridos de diversa consideración, muchos de los cuales han sufrido las consecuencias de sus heridas durante toda la vida.

Seguramente, las compañeras y compañeros más jóvenes nunca hayan oído hablar de esto, incluso en el propio País Vasco. Vitoria ha pasado a formar parte del relato que nunca se cuenta, de la historia en minúscula, la de quienes se alzan contra el poder y sus perros. Por eso, es necesario preservar la memoria de aquella lucha que hoy nos sirve de inspiración, y también la de quienes perdieron su vida en defensa de una sociedad justa e igualitaria.



                 A partir de un texto publicado en http://www.todoporhacer.org/2016/03/3demarzo1976/



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Más informaciones sobre los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria:

> [2018] 3 de marzo: "Aquello de Vitoria había que pararlo... eran pequeños soviets que se estaban gestando: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/03/3-de-marzo-aquello-de-vitoria-habia-que.html

> [2016] 40 años de los asesinatos de Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/03/40-aniversario-de-los-asesinatos-del-3.html
> LIBRO: TODO EL PODER A LA ASAMBLEA, Vitoria 3 de marzo: https://aginteahausten.wordpress.com/2018/02/26/todo-el-poder-a-la-asamblea-vitoria-3-de-marzo-de-1976/ 

> Documental "VITORIA 3 DE MARZO, UNIDOS POR UN SUEÑO":
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-documental-vitoria-3-de.html https://www.youtube.com/watch?v=4ux5KOIK9qg

> VIDEOS y reportajes de lo sucedido:
https://www.youtube.com/watch?v=07Xo3Bwclow&feature=youtu.be
https://www.youtube.com/watch?v=1RcUcAL8Rpg
https://www.youtube.com/watch?v=wZIurkLo2P0 (parte 1ª)
https://www.youtube.com/watch?v=i2DEadZ-d_I (parte 2ª)



Vitoria 3 de marzo UNIDOS POR UN SUEÑO,


viernes 29 de marzo de 2019 - 19h




BIBLIOTECA SUBVERSIVA ANTORCHAS -
Lokal de Pajarillos (Valladolid)






Un documental que quiere plasmar los hechos acaecidos a consecuencia de las huelgas de Vitoria-Gasteiz del año 1976, narrados por sus propios protagonistas. Que pretende ser un documento más para conservar la memoria histórica de lo sucedido, para evitar que caiga en el olvido, así como denunciar la impunidad existente a día de hoy sobre el tema. Y que quiere también destacar la vigencia de aquella lucha, y la pervivencia de aquellos sueños por alcanzar una sociedad nueva y mucho más justa.

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Informaciones sobre los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria publicadas en años anteriores:

> [2018] 3 de marzo: "Aquello de Vitoria había que pararlo... eran pequeños soviets que se estaban gestando: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/03/3-de-marzo-aquello-de-vitoria-habia-que.html
> [2016] 40 años de los asesinatos de Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/03/40-aniversario-de-los-asesinatos-del-3.html

> LIBRO: TODO EL PODER A LA ASAMBLEA, Vitoria 3 de marzo: https://aginteahausten.wordpress.com/2018/02/26/todo-el-poder-a-la-asamblea-vitoria-3-de-marzo-de-1976/ 

> Documental: https://www.youtube.com/watch?v=4ux5KOIK9qg



“Aquello de Vitoria había que aplastarlo (…) eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos”

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Artículo de colaboración para Borroka Garaia da!. Autor: Agintea Hausten
[Todo el poder a la Asamblea. Vitoria 3 de Marzo de 1976. Likinianoren altxorra 14. Likiniano Elkartea. Digitalizado por Agintea Hausten]
«El mejor elogio lo hizo Fraga sin querer: “aquello de Vitoria había que aplastarlo porque estaba dirigido por dirigentes que manipulaban a la clase trabajadora y eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos”»
(74 páginas)
Prólogo:
Antes de nada dos preámbulos: tengo una sentimiento agridulce ante esta situación. Me llama la atención que haya gente después de casi 25 años que tenga interés en saber qué pasó en Vitoria hace tanto tiempo. He contado esta historia miles de veces y casi creo que no sabré contarla y referir detalles que son fundamentales. De todas formas, estamos varios de Euskadi y luego, el que tenga interés en ampliar cosas, pues bueno, ellos pueden ampliar y decir más cosas. También, otro detalle que yo quiero referir en esta situación es que se me hace muy difícil contar la historia de Vitoria ahora, después de tantos años. Yo pienso que la historia de Vitoria es la historia del manual, es el manual de la autonomía obrera pero lleno de montones de contradicciones que yo tendría que reflejar y seguramente no sabré contar en este momento. Y luego, como para mí es una historia sentida, vivida, formó parte de mi vida de una forma muy vital y me afectó mucho, pues bueno, para vosotros no sé la importancia que tiene, yo casi, ahora, desde fuera y desde lejos, me parece que es un rollo, entonces trataré de contar muy esquemáticamente lo que a mí me parece hoy mismo que hay que recordar de Vitoria.
La huelga de Vitoria se resume en muy poquito: una huelga que dura dos meses o más, que empezó al día siguiente de reyes y que terminó el 3 de marzo con la masacre. Una huelga que tuvo unos antecedentes que no se conocen mucho y que resumo en lo siguiente: en las fábricas, 10 o 15, al final del año 75 había una serie de gente inquieta, luchadores todos en la clandestinidad, que pertenecíamos a esas fábricas y que nos juntábamos en el monte, en la clandestinidad, elaborando una plataforma reivindicativa totalmente inocente. Esa plataforma reivindicativa se resumía más o menos en 5000 o 6000 pesetas de aumento lineal, muy importante, 40 horas semanales, en caso de accidente y enfermedad el 100%, jubilación en algunas fábricas a los 60 años, y poco más, muy elemental esa plataforma. Con la particularidad de que era una plataforma unitaria, esos representantes de empresas que nos juntábamos en el monte éramos del metal fundamentalmente, pero también de la construcción, de artes gráficas, de la madera, muy unitaria; no había eso que después vino con los sindicatos: los del metal, los de la construcción, convenios distintos, no, era todo en conjunto.
Después de reyes se presenta la plataforma en las distintas fábricas y estalla la huelga. La primera reacción de las empresas es cerrar las empresas porque no podían tolerar…esa plataforma que presentábamos estaba envuelta en dos ingenuidades: no al vertical y, por lo tanto, comisiones representativas elegidas por la asamblea porque la primera ingenuidad era todo el poder a la asamblea, por lo tanto, rechazo de todas las formas de organización que había hasta entonces; y la segunda ingenuidad era la centralidad de la clase obrera, nos sentíamos orgullosos, creíamos que la clase obrera iba a transformar la sociedad, en aquel entonces, partíamos de esa ingenuidad y, como lo creíamos, pues desarrollábamos toda esa teoría que después se manifestó en las asambleas. Esa plataforma que al principio era muy inocente, que empezó con unas reivindicaciones de tipo económico, luego se iba modificando, ampliando, corrigiendo, porque en dos meses y pico da para muchísimo, y hay muchas contradicciones, peleas y batallas. Esa plataforma pasaba luego a declinar la reivindicación económica y pasaba a ser una reivindicación más de tipo político, porque la primera batalla que se plantea y que es la que hace durar la huelga, es que las empresas cierran, se niegan a negociar, porque no podían tolerar…quienes tenían que negociar era lo que siempre había existido en el franquismo: los jurados de empresa, etc, la organización aquella vertical, y no podían tolerar que hubiera otra forma de organización que imponíamos los trabajadores. Entonces, esa consigna pasaba a ser el eje fundamental de la plataforma.
Inmediatamente empiezan los despidos a distintos trabajadores, detenciones, entonces esa consigna, ningún detenido, ningún despido, pasaba a ser la consigna fundamental de la plataforma y el resto ya no tenía sentido. Y tercera cuestión que quiero añadir: esa plataforma que empezó inocentemente siendo reivindicativa de aumento de sueldo, 40 horas, y después se convertía en reivindicación política porque chocábamos con el sistema y desafiábamos al sistema, al franquismo, que era su final y su agonía, se convertía también en una reivindicación y en una plataforma ideológica porque en dos meses y pico, con asamblea por la mañana en cada barrio, se hacían, como era clandestino, en las parroquias, en las iglesias. Por la mañana había cada asamblea de cada empresa que estaba en huelga y a la tarde había asamblea general de todas las empresas que estaban en huelga. Durante dos meses y pico ese proceso daba para cambiar la cabeza y la mentalidad de los trabajadores que estábamos viviendo todo aquel proceso. Todo eso además, acompañado de batallas campales, porque casi todas las tardes, después de la asamblea de conjunto pues había manifestación, etc, y, por lo tanto, batalla campal con la policía durante mucho tiempo, o distintas formas de protesta, de manifestación, lo que fuera.
Entonces lo económico, lo político, lo ideológico, se convierten en una unidad que se va desarrollando, y aquella clase trabajadora, inocente, en Vitoria, entonces, era una clase trabajadora joven, fundamentalmente de gente emigrada de toda españa y no baketeada en batallas anteriores, era virgen en alguna medida, esa batalla que se da contra la patronal, contra el gobierno, de imponer nuestros propios delegados y de decir cómo nosotros queríamos llevar adelante aquel proceso, esa batalla también se da en la clase trabajadora y en las asambleas. Hay todo un debate, unas luchas, unas peleas muy grandes, primero entre los trabajadores para imponer que la forma fundamental de la organización era la asamblea, todo el poder a la asamblea y nada más que a la asamblea. De tal forma que las asambleas generales que había por las tardes, de 5000 o 6000 personas, eran inmensas, la asamblea general no podía decidir si antes, en las asambleas individuales de cada fábrica, no se había acordado; y cuando había que tomar una postura, si no había unanimidad de las asambleas individuales cada mañana sobre ese tema, que lo coordinábamos a través de las comisiones representativas, si no había unanimidad se prolongaba el debate, de tal forma que queríamos todo el poder a la asamblea pero desde abajo, no desde arriba, porque una asamblea de 5000 personas es enorme, y ahí tenían fundamentalmente voz y dirigismo los dirigentes, aunque no se quisiera y se estuviera en contra de eso.
La primera batalla que se da en todo ese proceso es imponer las comisiones representativas. Segunda batalla que se da: al final se vence y las empresas tienen que empezar a negociar las plataformas que se presentaban con las comisiones representativas y tienen que empezar a recibirlas. Pero la segunda batalla es que cuando nosotros nos reuníamos con la empresa, la comisión representativa, que era sólo portavoz, los empresarios no podían tolerar que nosotros allí no podíamos decidir nada. Hacían una oferta y nosotros decíamos: ” vale, vamos a la asamblea y a ver qué decide la asamblea”, -“no, no, no, pero ustedes tienen que decidir ahora, digan sí o no, tienen que ser ejecutivos, tienen que decidir”, -“no, no, no, no podemos decidir nada, somos meros portavoces, tenemos que volver a la asamblea”. Otra vez otra batalla, todo un proceso. Tercera batalla que podríamos resumir: llega un momento en que la plataforma inicial reivindicativa no tiene mucho sentido, habíamos perdido mucho más que lo que íbamos a conseguir, ya no tenía sentido. Se acentúa la batalla de tipo ideológico: “señores, ¿por qué pasa esto?”, el debate en las asambleas se convierte en debate de tipo ideológico. ¿Por qué la patronal se cierra? ¿Por qué el estado no cede? ¿Por qué la policía nos reprime? ¿Qué somos los trabajadores, qué tenemos en la cabeza, qué pensamos? Aquí hay toda una batalla también, y es un poco volver a la ingenuidad que os decía antes, de creer que la clase trabajadora es el centro y que tenía que dirigir el proceso. Hay todo un trabajo en los barrios, hay todo un trabajo con las mujeres, de ahí nace la asamblea de mujeres de Vitoria, hay todo un trabajo con los estudiantes, etc. Y la sensación que yo tengo ahora, después de tantos años, es que habíamos ganado al pueblo de Vitoria.
Al final de todo el proceso, cuando vino la masacre, hubo muchas asambleas, reuniones por barrios, reuniones en iglesias, predicaciones de curas, bueno, todo un tejido que, al final, esa batalla yo creo que estaba ganada, porque fueron muchas las asambleas, los debates. Al final, pues ya lo sabéis, no podían tolerar aquello. El día 3 de marzo era huega general, todo paralizado en Vitoria, enfrentamientos con la policía desde la mañana y, al final, no podían tolerar aquella asamblea general que celebrábamos a la tarde, la policía empieza a reprimir. Unos dentro, otros fuera, porque empieza a reprimir antes de tiempo, antes de que todos hubiéramos llegado a la asamblea general. Las comisiones representativas estábamos reunidos en otro lugar, íbamos hacia la asamblea, porque las comisiones representativas coordinábamos un poco, nos reuníamos antes para ver qué había pasado en las asambleas, etc, total, que la policía empieza a reprimir y hay 5 muertos y más de 100 heridos de bala y un montón de detenidos. Esta es un poco la historia, la síntesis de la batalla de Vitoria. Después de eso, el proceso siguiente, en el capítulo de errores de la batalla de Vitoria, de todo aquel proceso, es que, visto muy a distancia, no esperábamos los trabajadores de Vitoria que estábamos en aquella pelea que el final puedira ser eso, a pesar de estar todos los días peleando con la policía, a pesar del desarrollo de tipo ideológico y en los debates, etc, no esperábamos que el final pudiera ser tan trágico. Y el final es que las balas, los muertos, revientan el proceso asambleario y, como no había forma, por los muertos, por los detenidos, termina el proceso autónomo, asambleario, porque las balas ahogaron las palabras y las asambleas.
Aquí está algún compañero con el que dialogaba amigablemente que el final lo veíamos muy difícil y que casi no sabíamos qué alternativa plantear cuando íbamos a las asambleas. Ese proceso asambleario es como una bola de nieve que va creciendo y cuando no hay injerencias, porque esa batalla se ganó al principio, ni de partidos políticos que mangoneaban y que pretendían dirigir, dirigentes de partidos políticos que estaban en la clandestinidad por ser dirigentes políticos y por el famoso leninismo y por ser la vanguardia de los partidos, querían estar en las comisiones representativas pero se les negó: “no, tú no estás porque eres de un partido político o porque seas vanguardia, tú estás si te elige la asamblea de tu fábrica y, si no, no estás”. Esa batalla costó pero se ganó al principio. Ese proceso, al final se trunca y cuando vienen las balas que silencian todo y viene la cantidad de detenidos, pues se termina ese proceso.
Con el final trágico no hay ninguna negociación. Económicamente las empresas conceden todo lo que habíamos pedido pero sin negociar absolutamente nada. Incluso los convenios que vinieron los años siguientes fueron los mejores convenios de la historia de la clase obrera en Vitoria como consecuencia de aquella lucha que vino antes. Otro detalle importante es que en ese proceso se creó una caja de resistencia potente, enorme, que iba ayudando a la gente que no podía y que, además, esa caja de resistencia, a los que luego fuimos a la cárcel y a muchos que eran de las comisiones representativas y los buscaba la policía y habían desaparecido y estaban ocultos durante meses, esa caja de resistencia les pagó el sueldo aunque estuvieran en la cárcel o no fueran a trabajar en todo el tiempo. La caja de resistencia se convirtió en una caja potente y fuerte porque la conciencia de los trabajadores en ese momento era consciente y sabía lo que hacía. Readmitieron a todo el mundo, etc.
Al final, diría, por unir un poco el tema de la autoorganización, el poder asambleario, la autonomía obrera, etc, etc, a mí me tocó, y es una experiencia muy bonita, me tocó, y a otros compañeros que están aquí, cinco meses de cárcel hasta que cayó el gobierno de Arias y vino el gobierno de Suárez y salimos los primeros con la amnistía famosa que vino. Porque estábamos acusados de subversión contra el estado o no sé qué cosas, al final no hubo juicio ni nada y salimos. Yo empecé a leer en la cárcel la revolución de Kronstad que aplastó Trotski allá en Rusia. Empecé a leer la Comuna, empecé a leer cosas de Panenkov, los teóricos sobre la autonomía, los consejos obreros, etc. Los que participábamos en aquel proceso estaban llenos de contradicciones porque en las comisiones representativas había de todo, gente de todos los partidos políticos que en ese momento estaban en la clandestinidad, del PC y no PC, los de la izquierda del PC, otra gente que estábamos en contra de los partidos, que no creíamos en ellos, y estaba otra gente virgen, obreros cualquiera que fueron ganados desde el principio por aquel proceso y ese proceso fue el que desarrolló un poco la conciencia y lo que vino después.
Después de ese proceso, al año siguiente, en el aniversario del 3 de marzo, hubo una asamblea en el polideportivo, en Vitoria, estábamos 8000 personas con un debate fortísimo y enfrentamientos entre los trabajadores, entre asamblea o mítin. Aquellos dirigentes o parte de los dirigentes que habían estado en las comisiones representativas y que luego ya veían que venían los partidos políticos y la situación que se venía, defendían “sí, sí, por supuesto, la asamblea, claro, pero aquí hay ahora que desarrollar un mitin porque van a venir elecciones y bla, bla,..” ; mientras que había otros que éramos más ingenuos. Esa asamblea, que era muy grande, se dividía en mitad y mitad, los trabajadores desconcertados porque de repente, a un año vista, había dirigentes que no eran tan defensores del movimiento asambleario y de aquella forma de organización, sino que empezaban ya con la vanguardia que ellos tenían en la cabeza, que era la del partido, y tenían que hacer un mitin donde iban a hablar una serie de oradores; esto para explicar un poco el proceso y la degeneración después de aquella batalla. A los dos años, al segundo aniversario, también hubo otra batalla muy fuerte; lo que yo recuerdo es que los trabajadores estaban perplejos mitad a mitad, había muchos trabajadores que habían vivido aquel proceso y seguían apostando por que aquella forma de organización seguía siendo válida, era la mejor y no había porqué cambiarla. Pero había otra serie de trabajadores que habían estado en Alemania, con partidos polítcos detrás, y que decían, “no, pero es que aquí ya tenemos que ser civilizados como en Europa: sindicatos, partidos, etc. No puede ser que para conseguir cualquier cosa tengamos que volver a la batalla de Vitoria”. Y sí, sí, la asamblea no la negaba nadie en teoría, claro, pero “no, tenemos que ir a otras formas de organización” y ya venían todas las campañas “vote al obrero tal, al obrero cual” que había tenido prestigio en aquella batalla, pero para tal partido, para tal otro. Los trabajadores, desconcertados, teníamos que seguir con aquella forma de organización dando un salto ideológico muy grande. Yo entendía aquel proceso, yo había vivido en Argentina y sabía lo corrupto que era el sindicato de la CGT en Argentina, y los chanchullos; pero para los trabajadores me parecía que era un salto saltar de la dictadura, sin ninguna libertades ni formas de organización democráticas, etc, saltar a una forma de organización asamblearia, autónoma, me parecía que era un salto muy grande que los trabajadores tenían que dar en su propia conciencia, en su propia cabeza, y muchos no podían superarlo y había la ofensiva de lo que ahora vemos, de este tipo de democracia, todos los partiditos de izquierda, etc, y bueno, ese proceso ya lo conocemos todos.
El movimiento asambleario aquel duró años y años. Después se burocratizó porque a los dos años se convirtió en coordinadora de las comisiones representativas de las fábricas, pero ya era una especie de camuflaje, reivindicándose del movimiento asambleario pero era ya una forma de organización burocrática. El movimiento asambleario, autogestinario y autónomo, no fue exclusivo. Hubo movimientos sobre todo a nivel de profesores, institutos, pasó a ser una forma de organización de las luchas de los barrios que fueron también muy importantes, de las asociaciones de vecinos, el movimiento en sí contagió a todos los sectores de la sociedad y no fue exclusivo del movimiento obrero. Y duró años y fue coleando hasta llegar a hoy, que mi sorpresa es que hoy haya gente que entonces, en lo de Vitoria, no había nacido y que se reclame del movimiento autónomo y que quiera saber algo de aquello que vivimos nosotros, que ya somos los últimos mohicanos de todo aquel proceso y que pensamos que casi nadie tendría que preguntar por aquello y que casi es un movimiento de la prehistoria. El mejor elogio del movimiento obrero de Vitoria lo hizo Fraga, que era el ministro del interior entonces, que lo de Vitoria lo pilló en Alemania, pero vino a Vitoria a ver a los enfermos en los hospitales, pero los trabajadores no le recibieron, lo echaron; pero el mejor elogio lo hizo Fraga sin querer: “aquello de Vitoria había que aplastarlo porque estaba dirigido por dirigentes que manipulaban a la clase trabajadora y eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos”. Y nada más, no os canso más.

[3 de junio]  MANIFESTACIÓN EN SOLIDARIDAD 

Los vecinos y vecinas de Errekaleor y varios miles de solidarios llegados de todo el estado han celebrado una importante manifestación hoy, sábado 3 de junio, en Gasteiz que ha comenzado a las 17:30 en la Plaza Virgen Blanca en apoyo a sus reivindicaciones.
Errekaleor Bizirik afirma que desde los inicios la idea de restablecer ese barrio gasteiztarra surgió del pueblo; «por ello esperamos llenar la manifestación de las reivindicaciones de todas. Con la solidaridad como eje, nosotras poniendo el esqueleto y vosotras dándonos músculo», señalan.

Miles de personas han apoyado la marcha en Gasteiz en defensa de la okupación y la autogestión

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Infos anteriores:

Esta mañana [18 de mayo] la ertzaintza (policía vasca) ha irrumpido en el Barrio okupado de Errekaleor (en Gasteiz, Vitoria), con el pretexto de "desconectar la conexión eléctrica"
La Ertzaintza ha acudido este jueves al barrio de Errekaleor, con un impresionante dispositivo, para ayudar a cortar la luz a petición del Gobierno Vasco.
Dicen que no se trata de un desalojo (pero quién se cree lo que dicen), dado que la denuncia de Ensanche 21 aún está en los tribunales.
Ante esta actuación, y antes de la llegada de los agentes, lxs 150 jóvenes y solidarios que habitan el barrio han hecho un llamamiento para hacer frente a la actuación policial y de la eléctrica.

Varixs se han encadenado en torno a un andamio y al transformador.
Han creado un ‘muro popular’ junto al transformador: han colocado escombros, han instalado un andamio y han realizado una sentada alrededor del transformador, encadenándose con cadenas y uniendo sus brazos con tubos. Además han desplegado una pancarta con el lema “Gu Argi Daukagu” (en un juego de palabras que significa “lo tenemos claro” y “tenemos la luz”).

Ahora mismo (20:00) una importante manifestación recorre las calles de Gasteiz para mostrar su repulsa ante lo sucedido y el apoyo a los okupantes de Errekaleor.

Desde estas líneas, toda nuestro ánimo, AMOR, FUERZA Y SOLIDARIDAD



Información actualizada:
#ArgilbiliErreka

Más info: https://borrokagaraia.wordpress.com/2017/05/24/errekaleor-es-del-pueblo-herria-bizirik/

Sobre el barrio de Errekaleor:
http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/02/10/euskal-herria-errekaleor-tres-anos-de-okupacion-y-autogestion-en-vitoria-150-personas-viven-hoy-en-el-mayor-barrio-ocupado-de-la-peninsula/

https://borrokagaraia.wordpress.com/2015/01/22/errekaleor-contra-el-derribo-del-barrio/





Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."