Concentración contra el PEMA
10 de abril, jueves, 20:00 horas. Plaza Fuente Dorada
Desde el Colectivo Indignado de Valladolid, en colaboración con la Federación de Vecinos Antonio Machado, nos sumamos a las movilizaciones convocando a una concentración el jueves 10 de abril, a las 20:00 horas en la Plaza Fuente Dorada.
El Pacto, que entrará en vigor en junio de 2026, es una herramienta para organizar y legitimar un sistema cruel de seguimiento, filtrado, explotación, detención y deportación de personas migrantes consideradas como indeseables. Pretende aislarlas, invisibilizarlas, precarizarlas y criminalizarlas, aboliendo de facto el derecho a la circulación y al asilo en Europa.#EstePactoMataLaLibertad #EstePactoMataElAsilo
#ThisPactKills #ThisPactKillsSolidarity #ThisPactKillsRights #ThisPactKillsFreedom #ThisPactKillsAsylum
La clase obrera europea tendrá que organizarse para impedir que la lleven a la guerra
Tras los resultados de este 9J, toca -como siempre o más aún- resistir y organizarse, para afrontar los retos sociales e internacionales.
La sociedad europea ha votado claramente por apoyar a las opciones capitalistas y ultracapitalistas que pueden conducir a Europa, una vez más, a la guerra y a su autodestrucción.
La acción intoxicadora llevada a cabo durante décadas por el reformismo, el pacifismo, el legalismo, dificulta y en buena medida paraliza el movimiento de clase del proletariado. Y este es el objetivo de toda la cuestión electoral.
Las formaciones capitalistas europeas, de derechas, ultraderecha y socialdemócratas apuestan por una escalada belicista en los conflictos internacionales, en la propia Europa y en el Mediterráneo. Mientras, Palestina se desangra con la complicidad de la UE.
Reorganizarse para detener el genocidio, la guerra y trabajar desde la solidaridad internacionalista, deberá ser la opción estratégica prioritaria para el conjunto de la clase trabajadora europea.
Cabe recordar que los bloques conservador (Partido Popular Europeo) y social-liberal (Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas y Renovar Europa) ya han venido gobernado durante los últimos años en una gran coalición. Esta ‘gran coalición’ parece decidida ahora a apoyarse aún más en una de las dos ultraderechas, o en las dos, que se han reconfigurado en Europa, y que también podrían unirse entre ellas, a pesar de sus diferencias. Una de estas facciones de la ultraderecha, es la de Marine Le Pen, la líder de Rassemblement National que ha arrasado en Francia, obligando a Macron a convocar elecciones legislativas para el 30 de junio y el 7 de julio. En este bloque está Matteo Salvini -líder de La Liga y viceprimer ministro de Italia-. La otra familia ultraderechista es la de Fratelli d'Italia de Georgia Meloni -heredera de los camisas negras de Mussolini-, junto con el españolista Vox y el Fidesz húngaro de Viktor Orban.
Derechas y ultraderechas acabarán entendiéndose. Todas tienden la mano a Meloni. El viernes lo hizo Le Pen. Antes ya lo habían hecho la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el líder del PP español, Alberto Núñez Feijóo. Como ya dijo el periodista Ibai Azparren, la UE ya viene aplicando la agenda migratoria de la extrema derecha.
EL "AUGE" DEL FASCISMO ES PRODUCTO DE LA BURGUESÍA EUROPEA Y DE SU POLÍTICA BELICISTA
El fascismo, esta tercera fase capitalista, ha sido interpretado por el estalinismo y por sus múltiples variantes como si fuese una vuelta atrás de la historia, un intento de restauración precapitalista contra el cual estaba más que justificada la lucha y la guerra para restaurar la modernidad y las formas políticas típicas de la democracia. Pero antes del estalinismo, ya Gramsci había teorizado el fascismo tanto como un movimiento de «regresión histórica» como un movimiento «independiente» de las clases medias empujadas a hacer «su revolución». Sin embargo, el fascismo constituye un método de gobierno al que apela la burguesía cada vez que las masas, radicalizadas por la crisis del capitalismo, no se dejan ya engañar por fórmulas mentirosas... Por tanto, el fascismo no es un tumor patológico, un germen extraño al régimen burgués, o peor, un retorno al régimen que precedió el triunfo de los «principios sagrados» de la revolución francesa. Es uno de los métodos de gobierno que puede utilizar la burguesía cada
vez que el método democrático no logra asegurar ya su dominación de clase.
Su crecimiento está fundamentado en varios factores:
- en primer lugar, El Estado: La burguesía ha podido construir su organización fascista precisamente en la medida en la cual su aparato estatal se reforzaba.
- en segundo lugar, la gran Burguesía: «Los capitalistas de la industria, de la banca, del comercio y
los grandes propietarios de tierras, tienen interés natural en que se funda una organización de combate que apoye su ofensiva contra los trabajadores»
- en tercer lugar, las clases "medias": Hacía falta atraer elementos diferentes de aquellos que la clase alta dominante podía proporcionar desde sus filas. Se obtuvieron dirigiéndose a los estratos de las clases medias que ya hemos citado, y atrayéndolos con la defensa de sus intereses. Esto es lo que el fascismo trató de hacer y que, hace falta reconocerlo, resultó exitoso. Obtuvo partisanos en los estratos más cercanos al proletariado, como entre los insatisfechos de la guerra, entre todos los pequeño-
burgueses, semi-burgueses, tenderos y mercaderes y, sobre todo, entre los elementos intelectuales de la juventud burguesa.
El movimiento de las clases medias lleva dominando el escenario político desde hace tiempo (desde el 15 M, probablemente). Y el proletariado, en muchos sentidos, sigue ausente (mayoritariamente en la abstención, pero raramente activa). Ante esta situación, y rechazando el antifascismo democrático, nos acordamos de unas palabras que se decían en una charla de hace algunos años con el objetivo de "hacer del antifascismo un arma ofensiva dentro de la lucha de la clase trabajadora anticapitalista", y de algunas de sus conclusiones:
- Entender la lucha antifascista como un aspecto de la lucha general y enmarcarla siempre en la lucha por la revolución proletaria.
- Rechazo de la discusión democracia/dictadura, que son dos métodos de gobierno de una misma burguesía.
- Violencia revolucionaria y lucha ofensiva: es necesario hacer de la acción (fuerza, violencia) y del rechazo del pacifismo y el legalismo una de las bases de la práctica.
- Ocupar las calles, los barrios, las plazas para dar cabida a las luchas de la clase trabajadora y a la lucha central anticapitalista y por la revolución proletaria.
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Ver más:
> ¿Antifascismo? ¡Anticapitalismo!
https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2021/11/antifascismo-anticapitalismo.html
> El partido comunista de Italia frente a la ofensiva fascista (1921-1924):
https://www.pcint.org/18_publication/Es/BES_07_partido-frente-ofensiva/partido-frente-ofensiva.htm
https://www.pcint.org/40_pdf/18_publication-pdf/ES/07_Partido-di-fronte-w.pdf
Los campesinos luchan para defender sus intereses de pequeños empresarios en su enfrentamiento con los Estados nacionales.
Los proletarios deberán luchar en todos los países contra los empresarios y los Estados burgueses.
Después de quince días de movilizaciones marcadas por los bloqueos de carreteras, por diversas manifestaciones, por la amenaza de bloquear París y por la tentativa de ocupar el mercado al por mayor de Ringins…, el movimiento de los agricultores ha acabado con el llamamiento de los principales sindicatos: FNSEA -Federación de Explotaciones Agrícolas- que representa al omnipotente lobby agrario (su presidente Arnaud Rousseau, un gran propietario es jefe de Avril, un gran grupo agroindustrial, y de una quincena de empresas) y Coordinamento Rurale, cercano a la extrema derecha. El gobierno ha satisfecho ampliamente las peticiones lanzadas por estos sindicatos, en particular el mantenimiento de la subvención fiscal sobre el gasóleo agrícola, la liquidación del plan encaminado a reducir el uso de los pesticidas que envenenan a la población, la eliminación de los vínculos ambientales y administrativos, el rápido pago de las indemnizaciones debidas por las recientes catástrofes y de los subsidios europeos, el control de los precios pagados por las grandes distribuidoras a los productores para garantizar a estos últimos cierto beneficio (ley Egalim), etc. Un tercer sindicato, la Confederation Payseanne, contraria al “agrobusiness” de la FNSEA y próxima a los “activistas de la anti globalización” ha intentado, en vano, seguir adelante con el movimiento.
Más allá de Francia, estas movilizaciones campesinas han afectado (y están afectando aún) a un buen número de países europeos: Holanda, Polonia, Alemania, Rumanía, Bulgaria, Hungría, Lituania, Letonia, Grecia, Bélgica, Suiza, Italia, España, Portugal, Eslovaquia, etc. En estos países se han reivindicado puntos específicos, pero en todas partes las reivindicaciones están ligadas a la inflación (del precio de los carburantes y de los abonos, de los fertilizantes, etc.) y a las obligaciones de reducir (un poco) el daño al medio ambiente, mientras el aumento de la competencia presiona sobre los precios de venta, reduciendo la rentabilidad de las empresas agrícolas hasta el punto de poner en peligro su supervivencia.
En particular, desde el inicio de la guerra ruso-ucraniana, la unión Europea ha eximido de impuestos a los productos agrícolas ucranianos ya que las exportaciones agrícolas son la principal fuente de divisas para Kiev; es necesario, por ello, que Ucrania tenga recursos suficientes para pagar las armas de los países occidentales y devolver los préstamos tan generosamente concedidos. Pero Ucrania, donde la producción agrícola para la exportación se lleva a cabo en empresas gigantescas con costes de producción muy bajos, mientras que la mayor parte de los campesinos sobrevive en pequeños terruños, es un coloso agrícola y el boom de sus exportaciones agrícolas hacia Europa (+176% en volumen entre 2021 y 2023) ha desestabilizado algunos sectores (aves de corral, miel y azúcar, en particular). Todavía los agricultores se lamentaban de la competencia de otros países extraeuropeos, lo que explica su oposición a los tratados de libre comercio, incluso por parte de los países europeos.
En realidad, en los periodos de dificultades económicas, la competencia aumenta y la crisis lleva al colapso de las empresas más débiles: esta es una ley del capitalismo a la cual las empresas agrícolas no pueden sustraerse. La agricultura europea se ha convertido en una de las primeras en el mundo y la primera exportadora mundial, gracias a los subsidios que recibe en el cuadro de la PAC (Política Agraria Común) o directamente de sus respectivos Estados. Estos subsidios han permitido aumentar el desarrollo capitalista de la agricultura promoviendo la concentración de la tierra y la mecanización de las empresas agrícolas. El resultado es que hoy, de media, el 29% del rédito agrícola en la UE viene de subsidios; pero esta cifra llega al 45% en Alemania, al 80% en Francia e incluso al 93% en Finlandia (fuera de la UE al 70% en Suiza y al 82% en Noruega). En Francia la cifra llega al 100% en algunos ámbitos como la cría bovina.
Estas subvenciones masivas que normalmente mantienen a flote las explotaciones menos rentables (mientras aseguran jugosos beneficios a las más grandes) se vuelven insuficientes en caso de crisis económica o climática, como la sequía en España. Los medios de comunicación han multiplicado sus reportajes sobre las dificultades de los agricultores para obtener unos ingresos adecuados, sus exiguas pensiones, etc. (en Francia, una cuarta parte de los agricultores vive por debajo del umbral de la pobreza; en Rumanía, millones de agricultores viven miserablemente en tierras demasiado pequeñas para recibir ayudas de la PAC); pero nunca hablan de la situación de los trabajadores agrícolas, a menudo sometidos a una explotación brutal, sobre todo cuando se trata de temporeros inmigrantes.
Al igual que los proletarios, los campesinos se ven afectados por la crisis económica y son víctimas de las convulsiones del capitalismo; pero como "agricultores directos" no se oponen al capitalismo, sólo pueden defender los intereses patronales de sus empresas (reducción de las "cargas sociales", etc.), exigir el apoyo del Estado, el cierre de las fronteras y el aumento de los precios de sus productos,... todas ellas reivindicaciones antiproletarias. En el mejor de los casos, algunos de ellos defienden la perspectiva de una agricultura "otra", "no productivista", respetuosa con el medio ambiente y la salud, ¡una perspectiva tan ilusoria como la de una sociedad "con rostro humano", mientras no se destruya el capitalismo!
Hace más de un siglo Lenin escribió: 'El campesino se mata a trabajar, más que el asalariado. El capitalismo condena al campesinado a la mayor opresión y a la ruina. No hay otra vía de salvación que la unión con los asalariados en la lucha de clases. Pero para comprender esta conclusión, el campesino debe, durante largos años, perder todas sus ilusiones sobre las consignas engañosas de la burguesía" (1). Y el campesinado sólo podrá comprenderlo si los proletarios entran realmente en la lucha para defender sus intereses de clase contra el capitalismo y todos los Estados burgueses, sin dejarse desviar por los partidarios de los sindicatos interclasistas y nacionalistas, por la instauración de una sociedad sin clases ni mercados, sin fronteras ni Estados: ¡el comunismo!
Partido comunista internacional (El proletario) - www.pcint.org/
- 09 de febrero de 2024
__________NOTA:
(1) Cfr. Lenin, El trabajo infantil en la hacienda campesina, 12 junio 1913, Opere, vol. 19, p. 449.
_____________
ALGUNOS TEXTOS SOBRE EL CAMPO Y LA CUESTIÓN AGRARIA publicados anteriormente:
> Intensificación agraria vs intensificación comunista:https://
Los gobiernos europeos y la dictadura siria de Al Assad, son responsables de las muertes de miles de refugiados
El
mundo entero quedó consternado con la foto del niño sirio llamado
Aylan Kurdi, de tan solo 3 años, el pequeño murió al lado de su
hermano y de su madre, el único superviviente de la familia fue su
padre. Ellos venían de la ciudad de Kobane y huían de las
atrocidades del régimen de Bashar Al Assad de Siria, de
los bombardeos de la OTAN y del reaccionario ISIS, que surgió como
otra fuerza en Siria para destruir la lucha del pueblo sirio y
kurdo.
Declaración del Movimiento Antiautoritario de Tesalónica sobre el referéndum en Grecia
Referéndum sobre una cuestión obsoleta
pero frente a una clara responsabilidad
Nuestra sociedad está llamada hoy a manejar una situación excepcionalmente crítica.
Las instituciones del gobierno ya no pueden presentar soluciones a una crisis que,
como un cáncer, está destruyendo el tejido social, mientras que está cada vez más
claro que la supervivencia del sistema sólo puede ser lograda sacrificando la propia
sociedad. La situación creada por el capital financiero internacional y las instituciones
del Estado que lo refuerzan nos llevan a un ritmo acelerado a la imposición de un
totalitarismo continuo mientras el estado de excepción se ha convertido en el estado
normal del nuevo gobierno.
Grecia está, por supuesto, incluida en este experimento. Obedeciendo las desdeñosas
ofertas de las instituciones, el gobierno de Syriza decidió llevar a cabo un referéndum
“como una forma de continuar la negociación a través de diferentes medios”. Esto
prueba sin duda el fallo de alcanzar “un compromiso de honor” que fue promocionado
ruidosamente como la mejor solución hasta hace poco. Siguiendo los pasos del dogma
Thatcheriano “no hay alternativa”, esta imposición de los términos del “realismo”
conduce a la pasividad social y a un intento de esclavizar la vida misma. Este
“realismo” de empobrecimiento continuo, de desempleo, de desesperanza, del
abandono definitivo de cualquier posibilidad de lograr la felicidad, de guerra y de
represión, se aleja mucho de nuestro sentido de la lógica. La sociedad no sólo necesita
ver qué hay detrás de las puertas cerradas de la cámara de toma de decisiones,
también necesita moverse para romperlas.
La disolución de las promesas del capitalismo, la incapacidad para crear una narrativa
que dé algunas perspectivas para el sistema, las guerras civiles que empiezan con una
facilidad increíble y redibujan fronteras y los acuerdos construidos en convenciones
internacionales tras la guerra, llevan a la misma conclusión: el estado no puede
determinar durante más tiempo las reglas que gobiernan nuestras vidas. Este es el
estado que Syriza quiere gestionar a día de hoy. Syriza, sin embargo, quiere hacerlo
utilizando todas esas ideas de dominación que hasta hace poco llevaron al colapso el
sistema que las nutrió. Syriza no ha intentado destruir la ideología de progreso, ha
conservado totalmente la idea de crecimiento, continúa hablando de la reconstrucción
productiva del país, llevándolo a una situación con dudoso resultado.
El referéndum propuesto por Syriza no tiene relación con los principios de democracia
directa, ya que intentan usarlo como instrumento para aplicar presión al directorio
europeo. El referéndum propuesto no contempla el intercambio de opinión, la discusión
y el debate con la participación de la sociedad; por el contrario, al ser promulgado por
el poder gobernante, plantea la cuestión de acuerdo a sus propias ideas, buscando un
nuevo acuerdo por un contenido en el que la sociedad no juega ningún papel.
Hoy necesitamos una renovación en nuestra devoción a los valores de una política
diferente para una construcción social usando la democracia directa, la
autoorganización y la continua creación de instituciones propias que destruyan el
concepto “no hay alternativa” y acaben con la obediencia ciega a una idea sin fin y sin
sentido de la economía. La nueva reconstrucción productiva no puede estar basada en
la idea de crecimiento sino en la negación total y absoluta del modelo de
reconstrucción capitalista, en la autogestión, en las estructuras cooperativas y en la
posibilidad de la gente para decidir sobre sus propias vidas. No nos importa una
moneda que formará parte de un renacimiento nacional y, por supuesto, no podemos
apoyar una moneda que forma parte de la intrusión financiera en todos los aspectos de
nuestras vidas. Preferimos pensar en la moneda en su dimensión normal, como un
instrumento para el intercambio con una función principal de servir a las necesidades y
servicios sociales.
Puesto que somos parte del movimiento para una ruptura social real con la dictadura
financiera internacional (movimiento que niega cualquier idea de una política con el fin
de poner en su lugar la gestión de cantidades monetarias como la principal relación
social), nos debemos a nosotros mismos el participar en la búsqueda de maneras que
conduzcan hacia dicha ruptura.
Hoy, bajo las condiciones actuales y en tiempo real, no podemos permanecer
indiferentes ante la polarización que se está produciendo en vista del referéndum.
Por un lado, el voto al SI es caer definitivamente en la trampa de las normas y
reglamentos del directorio, que componen una esclavitud a largo plazo para una
sociedad asustada y derrotada, que será requerida para llevar el peso de su propia
humillación y establecerla como la nueva regularidad. Por otro lado, el voto al NO está
limitado de toda manera posible por el gobierno a los términos y condiciones de un
nuevo acuerdo, y ejemplos de ello están ya incluidos en el documento de 47 páginas,
aludiendo al mismo tiempo al sentido de deber patriótico, fácilmente digerible y
utilizado en todas las ocasiones.
Esta polarización, sin embargo, ha sobrepasado los cálculos e intenciones del
gobierno y, en consecuencia, la misma pregunta del referéndum. Este ataque total
proveniente del directorio extranjero y del sistema de quienes están dispuestos a
utilizar los medios como ariete, radicalizó los términos de la pregunta a SI o NO a la
UE y al euro. Todas las acciones que conducen a la asfixia económica se hicieron con
amenazas y ultimátums de ajuste económico público.
El esfuerzo del gobierno de Syriza de combinar las necesidades sociales con las
fuertes fuerzas del dinero ha alcanzado sus límites, mostrando claramente que “dos
sandías no caben en una misma axila”, como decimos en griego. No se puede subir a
dos barcos diferentes, como ha hecho Syriza durante sus años en la oposición.
El domingo, sin importar el resultado y asumiendo que la pregunta siga siendo la
misma, el voto del NO no es fácilmente manejable para quien se comprometió a
apoyarlo y puede superar fácilmente los cálculos y las intenciones del gobierno. El
hecho de usar el voto del NO e incluirlo en los términos de su negociación con el
directorio muestra la gran dificultad de gestionar este voto.
La polarización resultante abre caminos de liberación y creación de una dinámica
social que no han sido previstos, pero que pueden adelantar en múltiples formas las
posibilidades ofrecidas por los movimientos sociales en los últimos años. Estos
movimientos estaban asfixiados hasta ahora, o habían tomado un paso atrás frente a
la dinámica de la representación, el deber y la esperanza. Esta es la oportunidad que
se presenta a los movimientos para tomar parte en la batalla, no sólo simbólicamente,
sustancialmente, llevando de manera autónoma y sin jefes el peso y la responsabilidad
de la guerra contra el totalitarismo del dinero, que para esos jefes no sólo representa
valor comercial: es considerado el equivalente a las relaciones humanas y a la vida
misma.
No podemos permanecer al margen o ser neutrales frente a esta posibilidad
ofrecida a los movimientos y venida de la polarización ya que hemos estado,
estamos y estaremos allí donde lo que es libre, público y social vaya contra el
mercado y el estado.
Movimiento Antiautoritario de Tesalónica
España, junto con Portugal, Alemania, Francia, Croacia, Chipre, Grecia, Hungría, Italia, Lituania, Malta, Polonia y Croacia son los trece países de la UE donde los expertos nacionales han percibido que se producen “más frecuentemente” casos de explotación laboral grave, según el informe ‘Explotación laboral severa en la UE’ de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales que publica este martes.
El informe denuncia que la explotación laboral grave “está generalizada en la UE” en sectores como el agrícola, construcción, hotelero y servicios de catering y trabajo doméstico fundamentalmente, y que el problema y sus efectos adversos sobre nacionales de terceros países y ciudadanos de la UE han recibido escasa atención. En el caso de España, los principales sectores económicos donde predomina la explotación laboral son el sector agrícola, forestal y de pesca, el hotelero y actividades de servicios alimentarios y el trabajo doméstico, según el informe, que cita el caso concreto de una mujer ecuatoriana empleada del hogar en España que cuidaba de una persona mayor obligada a “turnos excesivos” pero sin cobrar un salario “acorde” y que acudió a una ONG para recibir ayuda, pero no denunció su caso ante la justicia.
Uno de cada cinco expertos nacionales -inspectores laborales, jueces, fiscales, policías o personal de apoyo a las víctimas- han reconocido a la agencia europea que ven “dos o más casos a la semana” de explotación laboral grave, ha explicado en rueda de prensa el responsable del informe, el doctor Albin Deaing. “Esto es la base que nos lleva a decir que (el problema) es endémico”, ha precisado. Aunque no cuentan con el número total de personas que son objeto de explotación laboral severa ni el porcentaje de la fuerza laboral que representan, el experto ha dejado claro que el problema afecta a “nacionales de terceros países que se trasladan a la UE y la inmigración intraeuropea”. “Ambos son muy importantes y no estaría en posición de decir cuál está en mayor riesgo”, ha recalcado, si bien ha admitido que los inmigrantes de terceros países son objeto de “las formas más severas de explotación, que llevan a la servidumbre o esclavitud” y ha precisado que la mayor o menor explotación se dará en función de “diferencias de ingresos y costes de vida”.
“Muchos de los trabajadores están riesgo de ser explotados en los países donde la situación del trabajo es más atractiva y el nivel de ingresos es más atractivo”, ha explicado. No obstante, la explotación también afecta a los países afectados por la crisis económica. Así, los expertos nacionales han admitido a la agencia europea “la relación entre la explotación laboral grave y la crisis económica” en Portugal y Grecia y los expertos nacionales de Portugal han reconocido en particular que “la explotación laboral, así como situaciones que implican esclavitud parecen estar al alza en Portugal y en España”.
La forma de explotación más común de trabajadores que se
trasladan a otro Estado miembro o a la UE es la explotación de
trabajadores de otros países, lo que implica situaciones como
trabajar sin recibir el suelo correspondiente o muy por debajo del
salario mínimo, el retorno de parte de la remuneración al propio
empresario, la ausencia de pagos a la Seguridad Social, trabajar
jornadas excesivamente largas durante seis e incluso los siete días
de la semana, trabajo sin contrato o bajo continuas amenazas de
deportación y condiciones de hacinamiento y la retención del
pasaporte, entre otros.La legislación entre los diferentes países es muy diferente, hasta el punto que en algunos países la explotación laboral severa no se considera un delito criminal y en otros sólo se persigue por ejemplo en el caso de que una persona esté en situación irregular en el país o sólo se protege a los nacionales de terceros países, pero no a los de otros países de la UE y ello dificultad enormemente la cooperación entre países. Los únicos países que garantizan el mismo nivel de protección frente a la explotación laboral de otros nacionales de la UE como de terceros países son Bélgica, Alemania, Francia y Países Bajos.
Por lo que se refiere a la explotación de inmigrantes, su situación de irregularidad constituye un importante factor de riesgo en España, junto con Eslovaquia, Austria, Bulgaria, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Malta, Países Bajos y Polonia, según datos del informe. Los expertos de la agencia también ven problemático el prejuicio contra los trabajadores que se muda a la UE o a otro Estado miembro porque “puede llevar a la tolerancia a su explotación por parte del público”. En España, por ejemplo se ve a la sociedad como “cómplice” en el fracaso a la hora de actuar contra la explotación laboral grave por los beneficios de explotar a los inmigrantes. “No hay una condena social. No se frunce el ceño cuando un empresario tiene muchos inmigrantes irregulares que trabajan para él y les explota (…) No se condena que los inmigrante vivan en condiciones inhumanas”, ha reconocido un representante de un sindicato en España, citado por el informe. El documento también señala un problema de “impunidad” y la falta de condenas, frecuentemente centradas además en castigar el tráfico humano y no tanto la explotación laboral en sí, así como la falta de compensación a las víctimas, según critica el informe. El texto cita el caso de un agente de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado español que admitió las dificultades a la hora de atajar redes criminales internacionales responsables de explotar a un gran número de trabajadores extranjeros al reconocer que “el sistema judicial no está preparado para asumir estos casos enormes”, vinculados al crimen organizado.
El informe reconoce que las multas a las empresas que explotan a trabajadores extranjeros son demasiado bajas, incluido en países como Reino Unido, Austria, Bélgica, República Checa y Lituania. Y reconoce que la dificultad en identificar a los responsables también puede plantear problemas para acudir a la justicia y cita los casos de España, Italia e Irlanda, donde las empresas cierran y reabren bajo distintos nombres o se declaran en quiebra para evitar pagar salarios o compensación y ello dificulta perseguirles. Además en la mayoría de países “raramente” se admite la explotación laboral infantil y se vincula a la mendicidad, como es el caso de Austria, Republica Checa, Grecia, Países Bajos, Polonia y Eslovaquia.
Agencias
Miles de inmigrantes llegan a las costas españolas. ¡El capitalismo europeo sólo ofrece represión y miseria a estos esclavos modernos!
Miles de inmigrantes llegan a las costas españolas.
¡El capitalismo europeo sólo ofrece represión
y miseria a estos esclavos modernos!
Como todos los años, el verano da lugar a la llegada a las playas del sur de la península de miles de inmigrantes subsaharianos, que se suman, gracias al buen tiempo y al mar calmado de estas fechas, a los que, durante todo el año, se juegan la vida para saltar la valla que separa Melilla de Marruecos. La policía española y marroquí, unidas a la Guardia Civil y al ejército, vigilan con un impresionante y carísimo despliegue de medios las aguas fronterizas, capturando las pateras que cruzan el Estrecho para apresar a los inmigrantes y poder encerrarlos en los centros de internamiento.
¡Una movilización de fuerzas propia de los tiempos de guerra para evitar que la civilizadísima y humanitaria Europa sea molestada por las masas de hambrientos que huyen de la miseria!
Durante la pasada década, en el periodo de auge económico de España y del resto de países de Europa, los inmigrantes marroquíes, subsaharianos y sudamericanos, vieron en estos países una vía para escapar de la pobreza crónica a la que estaban condenados en sus lugares de origen. Las posibilidades de encontrar un empleo que, en términos comparativos, era mejor que cualquiera de los que pudiesen encontrar en Ecuador, Nigeria, Rumanía o Marruecos, crearon grandes corrientes de flujos migratorios que se dirigieron hacia países habitualmente exportadores de inmigrantes, como España o Italia. Las burguesías de estos países no tuvieron ningún problema en asumir esta entrada de mano de obra barata: la expansión económica requería un aumento de la oferta de trabajadores que permitiese mantener los salarios en niveles aceptablemente bajos. De hecho, ni por un momento la burguesía dejó de someter a los inmigrantes que llegaban a España, Italia, Francia, etc. a un control riguroso, basado en vejaciones e intimidaciones constantes, porque era la manera perfecta de mantener a estos nuevos proletarios controlados y sometidos a las exigencias de la economía nacional. De esta manera, durante los años de bonanza económica es cuando se desarrollaron todos los sistemas de seguridad exterior e interior que hoy conocemos: los radares para localizar las embarcaciones, las verjas electrificadas o con cuchillas para evitar la entrada en las ciudades africanas de España, los centros de internamiento, los controles policiales en las grandes ciudades… Policía, ejército y Guardia Civil actuaron como auténticos reguladores de la mano de obra entrante. El famoso “efecto llamada” provocado por las políticas de regularización que llevó a cabo el PSOE, tuvo su contrapartida en cientos de inmigrantes muertos en las aguas del Estrecho y miles de ellos encarcelados y deportados a sus países de origen. Eso cuando no en las batidas armadas que los propios patrones agrícolas organizaron para dar “caza al inmigrante”, como sucedió en El Ejido (Almería) después de la huelga de los trabajadores del campo marroquíes. En la sociedad capitalista el trabajador es una mercancía, cuya circulación está sometida, exactamente igual que la de las demás, a la ley de la oferta y la demanda y a sus consiguientes políticas restrictivas, a las adulteraciones y, llegado el caso, a la destrucción de las unidades sobrantes.
Hoy, en medio de la crisis capitalista más profunda que se recuerda, la política burguesa hacia la inmigración se ha vuelto más dura en la medida en que, también, han aumentado las causas para emigrar. El capitalismo nacional ya no necesita más mano de obra porque le sobra con la que dispone en su propio país y un exceso implicaría más gasto en mantenerla, más inversiones no rentables para permitirla subsistir aún en términos miserables, etc. Es por ello que se vuelca, empleando una cantidad de recursos ingente y extremadamente cara, en impedir que los inmigrantes accedan por ninguna vía a España. Es por ello que se exige el concurso de los socios europeos para que cortar los flujos migratorios. Mientras tanto, la zona fronteriza de Marruecos, los bosques más próximos a la costa mediterránea del país, son habitados por miles de inmigrantes subsaharianos que esperan poder entrar en España. La civilizadísima España no tiene ningún problema en condenar a la muerte a estas personas si con ello logra mantener en el nivel adecuado la mano de obra. Las leyes nacionales, que se vanaglorian de estar inspiradas en los Derechos Humanos y el respeto a la vida, se vuelven cada vez más sofisticadas en lo que se refiere a perseguir y condenar tanto a los inmigrantes como a quienes les prestan ayuda. Finalmente, la sacrosanta democracia española, enemiga del terrorismo y de las dictaduras, colabora mano a mano con el monarca marroquí, gran ejemplo de liberalidad y constitucionalismo como todo el mundo sabe, para asesinar a los inmigrantes mediante ejecuciones sumarias a cargo de la policía de ambos países en las playas de llegada.
La burguesía española, principal responsable de la emigración por cuanto ha contribuido junto con sus colegas europeas a expoliar los países de origen de los inmigrantes y a desarrollar en ellos a una burguesía autóctona subsidiaria de las grandes potencias mundiales que mata de hambre a su población, pretende que su política anti inmigratoria está diseñada para defender a la población del país. Pero ¿de qué la defiende realmente?
Por un lado, afirma que los trabajadores inmigrantes roban el trabajo a los proletarios españoles. Es una afirmación tanto más cínica cuanto que el responsable de los cinco millones de proletarios en paro de España, de los salarios de hambre, del trabajo precario y las colas en los comedores sociales, no es otro que el capitalismo nacional que, hace años, importaba trabajadores de cualquier parte precisamente para rebajar los salarios locales y obtener un beneficio mayor en plena expansión económica. Por otra parte, y esto lo reconoce la propia economía política de la burguesía, el aumento de la masa de trabajadores tiende a generar un aumento y no una reducción del empleo total en una economía. Ni un proletario inmigrante es responsable de la situación del proletariado español, cuya situación es atribuible únicamente al capitalismo español que le explota implacablemente en tiempos de bonanza y le condena al hambre cuando la crisis pone en cuestión sus beneficios, de la misma manera que empobrece las regiones del mundo en las que ha tenido y tiene intereses comerciales y coloca a su población en la situación de emigrar o morir.
Por otro lado, la burguesía afirma, a través de sus medios de comunicación, sectas religiosas y partidos políticos, que la inmigración trae consigo una cultura, unos hábitos y un modo de vida incivilizado, ajeno a la tradición europea… ¿Qué civilización? ¿Qué tradición? La civilización de los fusilamientos con pelotas de goma por parte de la policía, que han sido incluso televisados. La tradición de las vallas electrificadas y coronadas con cuchillas diseñadas para desgarrar a quien intente saltarlas. La civilización y la tradición europeas son la historia de la masacre de los pueblos del mundo, la historia de la explotación más salvaje que un sistema social haya realizado sobre su población. El proletario moderno es infinitamente más desgraciado que el esclavo clásico o el siervo feudal y eso se le debe a la civilización de las dos guerras mundiales, la bomba atómica y los campos de exterminio. La civilización burguesa es el gran enemigo del proletariado europeo, africano, americano y asiático, porque ella consagra su explotación. Y ante la defensa de la civilización que los voceros de la burguesía realizan, el proletariado de cualquier país debe defender el internacionalismo proletario que hermana en una misma lucha a inmigrantes y autóctonos, viejos y jóvenes, hombres y mujeres. Una lucha que tiene por objetivo la destrucción del sistema capitalista y su sustitución por la sociedad de la especie humana, donde finalmente no existan las odiosas divisiones de clase, raza, nacionalidad o sexo porque las categorías capitalistas sobre las que estas se sustentan (salario y propiedad privada) habrán sido aniquiladas.
El proletariado europeo no tiene su enemigo en los inmigrantes, cualquiera que sea la procedencia de estos. Su enemigo es la clase social que se nutre del trabajo asalariado. La que prefiere sacrificar la vida de miles de seres humanos (españoles, mauritanos, búlgaros o peruanos) para mantener su tasa de beneficio. La burguesía disfruta de las mieles de la civilización mientras condena a la pobreza a los proletarios y es por esto que los proletarios no pueden hacer causa común con ella ni defender unos supuestos intereses comunes. Si lo hace se condena a vivir sometido a las exigencias de la economía nacional, que no reconocen razas ni nacionalidades a la hora de explotar bestialmente a sus siervos.
¡Contra los asesinatos de inmigrantes en la frontera!
¡Contra el encarcelamiento y la expulsión de los inmigrantes!
¡Contra la ley de extranjería!
Proletarios de todos los países, ¡uníos!
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Partido Comunista Internacional (El Proletario)
19 de agosto de 2014
www.pcint.org
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