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PARA LOS PROLETARIOS

LA ÚNICA SOLIDARIDAD ES LA DE CLASE


La burguesía ha mostrado una vez más que es absolutamente incapaz de evitar la muerte y la destrucción en su sociedad. Centenares de muertos, millones de euros de infraestructuras básicas destruidas, la ayuda que no llega a muchos lugares (sobre todo, a los barrios obreros más golpeados), etc. Todo esto vuelve a demostrar por enésima vez la inutilidad de una clase social que sólo es capaz de grandes lamentaciones mientras se prepara para llenarse los bolsillos con el negocio de la reconstrucción.

Toda la burguesía, desde los empresarios y sus políticos, a la burocracia estatal y las cúpulas sindicales, son culpables de los muertos que ha dejado el temporal en Valencia, Albacete, Cuenca o Jaén. Sobre todos ellos cae la responsabilidad de no haber evacuado la región cuando ya era evidente que la tragedia era irremediable. La patronal porque no quiso parar el trabajo; la burocracia estatal, los altos responsables de la Administración y la mafia política porque impusieron la decisión de no parar la actividad productiva; finalmente, las cúpulas sindicales y todo el cuerpo burocrático que regula el mundo del trabajo porque se plegaron, como siempre, ante la decisión de la patronal.

Si el día 29 por la mañana se hubieran dado instrucciones de no salir de casa, de cerrar las empresas y de esperar en lugares seguros, hoy estaríamos hablando de una situación infinitamente menos grave. Pero en la cabeza de la burguesía (sea grande o pequeña) solo cabe la idea del beneficio, caiga quien caiga y sin importar las consecuencias.


Los proletarios no pueden esperar nada que no venga de los proletarios mismos. El Estado capitalista, tan eficaz a la hora de combatir la lucha de los trabajadores y cualquier conato de disidencia política, se ha mostrado incapaz tanto de prevenir un desastre anunciado desde hacía días como de socorrer a los afectados. No es solo la ineptitud personal de muchos de sus dirigentes, sino su propia naturaleza y la propia función del estado burgués.

“Proteger la vida de los trabajadores”, en palabras de la ministra de trabajo -tan responsable como cualquiera de sus colegas de profesión- no es ni será nunca la finalidad del Estado y podemos decir, de hecho, que este ha cumplido, en relación a lo acontecido, escrupulosamente su función: defender el beneficio empresarial, el retorno de las inversiones, la rentabilidad, la propiedad privada… caiga quien caiga.

La catástrofe no han sido tanto las lluvias como la actuación anterior y posterior de la burguesía y su Estado. Hoy decenas de pueblos no tienen luz ni agua ni comida. Mientras en los pueblos obreros del sur de Valencia quedan niños a los que no les llegan alimentos, la burguesía ya ha desplazado a sus cuerpos represivos, policía y Guardia Civil, para proteger sus propiedades de los proletarios necesitados que necesitan alimentarse. La prensa habla de saqueadores y de la necesidad de mano dura. Se cuentan por decenas los detenidos y encarcelados. Para la represión no faltan infraestructuras.


Miles de personas se están dirigiendo, con lo poco que tienen, a ayudar a los damnificados, con comida y agua, intentando limpiar… Donde la burguesía se muestra incapaz y criminal, aparece la fuerza de una humanidad que se niega a ser aplastada.

Pero la ayuda, la solidaridad en general, no es suficiente. Mientras miles de personas no saben qué será de ellas mañana, mientras las familias proletarias lo han perdido todo, la lucha de la burguesía no cesa: media Valencia se ahoga, pero la otra media sigue trabajando, sigue obligada a presentarse en sus puestos de trabajo, a llenar los almacenes con una comida que es necesaria a sólo unos kilómetros pero que se sigue vendiendo. La clase burguesa y todos sus sirvientes siguen presionando para que los proletarios, la clase obrera que ha sido quien ha sufrido mayoritariamente este drama, no levante la cabeza.


Las organizaciones obreras deberían haber ordenado el cese de la producción el mismo 29 de octubre para evitar la catástrofe. Deberían haber convocado, posterior e inmediatamente, una huelga general, al menos en toda la región de Valencia, para asegurar que bienes y servicios imprescindibles se dirijan a quienes lo necesitan de verdad. Deberían haberse cerrado todas y cada una de las empresas y dedicar todos los recursos a la ayuda a los afectados. Y deberían haber organizado directamente tanto las labores de rescate como la incautación y reparto de los bienes necesarios allí donde se encuentran: almacenes y centros comerciales.

Un movimiento obrero capaz de hacer esto es lo que necesitamos, a la vista (por enésima vez) de la nulidad de una clase social caduca, la burguesía, y sus instituciones.

Es bonito ver a personas llevando comida, pero los supermercados de buena parte de las regiones afectadas siguen llenos, mientras en Torrent, Picanya o Paiporta la Guardia Civil custodia armada los centros comerciales.

La patronal, el Estado, las organizaciones sindicales vendidas, imponen la paz social, que en este caso es, más que nunca, la muerte de los trabajadores. A ello los proletarios debemos responder con la fuerza de nuestra lucha, con la verdadera solidaridad: LA SOLIDARIDAD DE CLASE.


CONTRA SUS CATÁSTROFES, LUCHA DE CLASE


Algunos proletarios hartos de serlo




 

 

 

 












Nos estamos acostumbrando a VIVIR EN EL DESASTRE, siempre en el alambre con curros precarios y con la vivienda casi inaccesible para la mayor parte de la clase trabajadora y, sobre todo, para la parte más joven de la clase, que está viendo como la oferta de alquileres para vivir se reduce en favor de la de alquiler de temporada (así por ejemplo en Valladolid y Palencia que lideran en los últimos tiempos la bajada de vivienda permanente), las condiciones del alquiler se recrudecen (con avales de 6 meses, de cientos o miles de euros, inasequibles en muchos casos para los jóvenes trabajadores), etc. Si hablamos más en concreto de Valladolid, el panorama es desolador. En 8 años los alquileres han subido un 22%.

 

"Aunque todas sabemos que el acceso a la vivienda está muy mal, que los alquileres están carísimos, que los pisos están en malas condiciones, se habla muy poco, o directamente nada, de la lucha por cambiar esa situación. Y si no hablamos de la necesidad de luchar contra un problema que nos afecta a toda la clase trabajadora, porque lógicamente todas necesitamos una casa para vivir, o para formar una familia, o para emanciparnos de ella, no solo va a ser imposible acabar con el problema sino que se va a agravar". (v. CONTRA LAS MIGAJAS DE LA JUNTA).

 

ALGUNOS DATOS SOBRE LA VIVIENDA:

- En 2022 se ejecutaron 38.266 desahucios en España

- En Castilla y León un 9% de las familias tienen dificultades para llegar a fin de mes. Hay 170.778
personas en situación de pobreza severa, un 7,2% de la población.

- De las 28.552 personas sin hogar atendidas en 2022, el 30'8% habían perdido su vivienda y el 26'8% su trabajo.

- Se producen 34 suicidios a la semana por desalojo de vivienda. Un 68,4% de las personas en proceso de desahucio presentan todas las características de estrés postraumático.

- Hay 180 veces más de probabilidad de ser desahuciado que de encontrarte a alguien en tu casa. Pero se crea sensación de peligro a través de prácticas de miedo.

- España es el 4º país del mundo con más alarmas. En 2022 Securitas Direct invirtió en publicidad
lo mismo que Amazon (35 millones de euros). En 2021 incrementó sus beneficios en un 79'6%.

- En España hay más de 3'4 millones de casas vacías y sólo un 1% de vivienda pública.

- El 90% de las ocupaciones son familias vulnerables, predominando las familias monomarentales.
El 75% de los pisos okupados pertenecen a la banca.
 

Como se puede ver, estamos ante un constante agravamiento de las condiciones de vida (y de trabajo) del proletariado en todos los órdenes, siendo el de la vivienda uno de los que más nos afectan. A los proletarios no nos queda otra opción que enfrentar este problema como una parte del problema social. No podemos comprar una vivienda (mercancía) porque no tenemos dinero (nuestro salario es una mierda cada vez más gorda). Nuestra única salida ante la barbarie capitalista es luchar contra la especulación inmobiliaria y la carestía de la vida como una parte más de la lucha contra el actual orden económico y social.

 

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MÁS INFORMACIÓN:

> Contra las migajas de la Junta, lucha por la vivienda: https://svvalladolid.wordpress.com/2024/07/07/contra-las-migajas-de-la-junta-lucha-por-la-vivienda/

> El monstruo de la vivienda: https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2014/02/el-monstruo-de-la-vivienda-proleinfo.html 

> Desalojemos a los especuladores: https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2011/07/desalojemos-los-especuladores.html

 

 

 

LOS HECHOS DE VITORIA:

El 3 de marzo de 1976 la policía fascista perpetró una de las peores matanzas de obreros de la transición, poniendo a las claras la verdadera fachada de lo que se estaba tramando realmente detrás de la farsa democrática.
Después de aquello, durante muchos años, en todas las manifestaciones los obreros siempre gritaban:    

    ¡Vitoria, hermanos, nosotros no olvidamos!

 

"Tres fueron los muertos esa tarde. Y dos más a lo largo de las horas siguientes. En total, cinco obreros asesinados por la Fuerza Pública, caídos bajo los disparos. Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda, esos son sus nombres. Más tarde, se sumaron dos más: Vicente Antón Ferrero, en Basauri, y Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona, asesinados durante sendas movilizaciones de solidaridad con Vitoria. Y aún hubo otro, en Roma, abatido por los Carabinieri durante el acto de repulsa frente a la embajada española. Al balance final, además de las muertes, hay que añadir más de un centenar de heridos de diversa consideración, muchos de los cuales han sufrido las consecuencias de sus heridas durante toda la vida". 

LEER MÁS: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html

 

"Aquello de Vitoria había que pararlo, eran pequeños soviets que se estaban formando"

 

Se cumplen este año 48 años de aquellos hechos que se han convertido en todo un símbolo para la MEMORIA PROLETARIA en estas tierras... 

La combatividad de los obreros vitorianos fue una de las puntas de lanza del movimiento obrero en el Estado español, como lo fueron los obreros de SEAT en Barcelona o los de RENAULT en Valladolid, donde llegaron a implantarse CONSEJOS OBREROS  de fábrica en alguna de las factorías con una fuerza tan considerable como para doblegar a la empresa, negociar con ella por encima de los sindicatos que se estaban formando e imponerle readmisiones y decisiones que la empresa nunca hubiera tomado sin aquella fuerza obrera. 

La lucha independiente de la clase trabajadora llegó en estos hitos de los que hablamos a cotas de gran desarrollo (como anteriormente en ejemplos míticos como la Huelga de Bandas o la de Harry Walker). La conjura de todos los poderes públicos políticos y sindicales que llamamos PACTOS DE LA MONCLOA quiso concluir esta experiencia que sin embargo duraría aún en los 80 con importantes huelgas y luchas como la de Euskalduna en Bizkaia o la de Reinosa en 1986.

El movimiento obrero, el movimiento revolucionario anticapitalista, comprende en la memoria de estos hechos su derrota pero también tiene en ellos una verdadera escuela. La realidad ha cambiado, pero no la necesidad de ORGANIZACIÓN, de LUCHA, de INDEPENDENCIA y de AUTONOMÍA de la clase trabajadora.


"la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos"

 


 

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OTROS TEXTOS y entradas:
 
> [2019] Vitoria 3 de marzo: UNIDOS POR UN SUEÑO (documental): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-documental-vitoria-3-de.html
> [2016] 40 aniversario de los asesinatos del 3 de marzo en Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/03/40-aniversario-de-los-asesinatos-del-3.html
> Vitoria 3 de marzo: el triunfo de la democracia en España: https://www.pcint.org/05_Elprol/010/010_vitoria-1976.htm

 

Francia. Revueltas en los barrios proletarios

El capitalismo es responsable de los crímenes de la policía, de la opresión y de la miseria.

¡Es al capitalismo al que se debe combatir! ¡Es al capitalismo al que se debe abatir!


 

 

Una tercera noche de disturbios acaba de sacudir el país. Se han producido enfrentamientos más o menos violentos en prácticamente todos los municipios de la región parisina (y también en el París central) y se extendieron a numerosas ciudades de provincia grandes o medianas: Lille, Roubaix, Estrasburgo, Grenoble, Lyon, Saint Etienne, Marsella, Burdeos, Toulouse, Tours, Rennes, Ruán, Nantes, Nancy, Niza, Brest, Pau, Amiens, Annecy, Macon... la lista es demasiado larga para mencionarlas todas. La movilización masiva de los diferentes cuerpos de policía (40.000 policías y gendarmes según cifras oficiales), el bloqueo de los transportes públicos o los toques de queda decretados en ocasiones no consiguieron mantener el orden en los barrios proletarios. Decenas de edificios públicos, comisarías de policía, etc. fueron atacados por jóvenes con cócteles molotov o petardos y fuegos artificiales, se saquearon comercios, se quemaron vehículos, mientras la policía disparaba granadas de gas lacrimógeno y balas de goma contra los alborotadores; casi 900 personas fueron detenidas...   
 

La causa de esta ira es sabida. El joven Nahel (17 años) fue tiroteado a quemarropa durante un control de tráfico en Nanterre por un policía invocando la "legítima defensa"; pero un vídeo aficionado demostró que el policía no estaba amenazado y que su compañero gritó "¡mátalo!": se trató, por tanto, de un crimen. Informaciones posteriores de fuentes policiales afirmaban que Nahel tenía antecedentes penales ("tan largos como su brazo", según un periodista de extrema derecha de C. News), dando a entender que era un matón de poca monta que sólo había obtenido lo que se merecía: esta "información" era falsa.  
Cuando se demostró la mentira de la policía, el gobierno, recordando las 3 semanas de disturbios durante la "revuelta de los suburbios" de 2005, intentó calmar los ánimos. Así, Macron calificó el acto del policía de "inexplicable e injustificable", suscitando las iras de la extrema derecha y del sindicato policial "Alianza", y organizó un minuto de silencio en el Parlamento. Pero estas payasadas no tuvieron ningún efecto sobre la cólera de los vecinos.

 

Los jóvenes hacen bien en rebelarse

Tal es la reacción de muchos proletarios de estos barrios que declararon ante las cámaras (1). Tras los primeros disturbios, Macron declaró que estaban "marcados por escenas de violencia (...) contra las instituciones y la República" que eran "injustificables". Pero para los proletarios, jóvenes o viejos, lo que es injustificable y cada vez más insoportable es la situación a la que se ven obligados por estas instituciones y esta República burguesa. Más allá del crimen policial, es esta situación la que genera la revuelta.   
Los demócratas culpan a una ley del gobierno socialista aprobada en 2017 para facilitar el uso de armas por parte de la policía durante los controles de carretera y piden, no se rían, una mejor "formación de los policías en la defensa de los derechos humanos". Si bien es cierto que desde entonces ha sido asesinada una persona al mes, de media, por la policía en Francia en estas circunstancias (¡frente a una persona cada 10 años en Alemania!), los crímenes policiales no necesitan de esa ley para cometerse: prueba de ello son los numerosos casos de violencia policial que periódicamente saltan a los titulares y que la mayoría de las veces terminan con la absolución de los policías. Hablar de cosas como una "policía al servicio de los ciudadanos" no son más que tristes frases vacías: el papel fundamental de la policía es defender el orden burgués con violencia, potencial o abierta, y está al servicio de la violencia de las relaciones sociales capitalistas explotadoras.

La lucha contra la violencia policial es inseparable de la lucha contra el capitalismo. El poderoso estallido de la revuelta juvenil en los barrios proletarios es una rotunda desautorización de las políticas legalistas y pacifistas de las organizaciones sindicales y de las políticas reformistas que propugnan la colaboración interclasista. Estas políticas causantes de todas las derrotas obreras son las responsables de la impotencia del proletariado frente a la burguesía y su Estado. Pero para ser algo más que un brillante destello en la sartén, un arrebato momentáneo de ira, la revuelta tendrá que encontrar el camino de la lucha revolucionaria organizada, de la lucha de clases contra todo este sistema de miseria, opresión y represión que sólo puede vengar a todas las víctimas.
Esto no puede hacerse de la noche a la mañana; sin contar la represión, habrá muchos obstáculos que superar, recuperaciones que evitar, falsos amigos "izquierdistas" o "democráticos" que eliminar; pero, al desgarrar la asfixiante paz social al menos temporalmente, el actual levantamiento espontáneo contribuye objetivamente a acercar esta perspectiva.
 

Partido Comunista Internacional (El Proletario)
30/06/23
www.pcint.org



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Véase, por ejemplo: https://www.leparisien.fr/video/video-je-suis-content-que-les-jeunes-se-revoltent-a-nanterre-des-habitants-tres-en-colere-apres-la-morte-de-nahel-28-06-2023-OHMOZ7V7GFHSJONRQYYFZMOZCI.php

 

Para que el proletariado no sea cada vez más aplastado en la esclavitud salarial y la impotencia social, ¡unificación de todas las capas proletarias, empleadas y desempleadas, contra el colaboracionismo y contra la competencia cada vez más aguda entre proletarios!

 

 

 

La crisis pandémica de los dos últimos años parece haber ocultado las verdaderas razones de la crisis industrial y financiera que atenaza al sistema capitalista de forma cíclica.

 

La contradicción entre el capital y el trabajo inherente al modo de producción capitalista -aumento progresivo del capital constante (maquinaria, nuevas tecnologías, materias primas, edificios, etc.) frente a una tendencia a la disminución proporcional del capital variable (salarios)- conduce a un aumento de la competencia en los mercados y a una inevitable sobreproducción de mercancías y de capital en relación con su posible localización, desencadenando así crisis cíclicas en el sistema capitalista que llevan a una búsqueda frenética de nuevos mercados (a través de guerras comerciales, políticas y financieras) y de mano de obra más barata a ritmos de trabajo más elevados, para hacer más competitivas las mercancías de cada empresa en un mercado internacional saturado.  En consecuencia, los capitalistas se ven impulsados a deslocalizar ciertas empresas a otros países donde el trabajo asalariado es más productivo, es decir, cuesta menos por unidad producida. Este es el caso, sobre todo, de las multinacionales, que son la expresión emblemática de la fase imperialista del capitalismo, es decir, aquella fase de desarrollo en la que el capital excedente, para ser explotado, emigra del ahora restringido ámbito nacional a otros países para conquistar salidas al mercado o donde, precisamente, la extracción de plusvalía y, por tanto, la explotación del trabajo es mayor.

 

La plusvalía es el valor del tiempo de trabajo no remunerado del asalariado que el capitalista se embolsa en la propia fuente de producción. Cuanto más aumenta la técnica y la tecnología introducida en la producción, más disminuye el tiempo de trabajo diario que corresponde a la parte diaria del salario acordado con el trabajador, y más aumenta el tiempo de trabajo diario no remunerado, que corresponde, precisamente, a la plusvalía. Pero la técnica y la tecnología cada vez más innovadoras aplicadas a la producción y la distribución permiten al capitalista obtener la misma cantidad de producción, e incluso aumentarla, con menos trabajadores. Los parados, los "despidos", son una consecuencia directa del desarrollo del capitalismo, formando ese ejército industrial de reserva del que habla Marx en El Capital: así, el exceso de trabajadores va acompañado de un exceso de mercancías y de capital, poniendo en crisis todo el sistema económico y social.

 

Los grandes trusts, las grandes multinacionales, son una de las expresiones más típicas de la concentración capitalista con la que el capital trata de hacer frente a las crisis de sobreproducción y de equilibrar, aumentando enormemente la masa de sus beneficios, la tendencia a la baja de la tasa media de ganancia, la verdadera bestia negra del capitalismo.

Por tanto, no es una historia reciente que las multinacionales desinviertan en un país y se instalen en otro.  En los últimos 40 años, muchas fábricas multinacionales han abandonado Italia, lo que ha hecho que la tasa de desempleo del país se dispare. Sin embargo, a través de los amortiguadores sociales y la absorción de parte de los despidos en los servicios, tal vez creando empresas ad hoc que sólo existen sobre el papel, el capitalismo nacional ha garantizado hasta ahora una cierta paz social. El Estado burgués es el administrador y garante de esta política.

 

La indignación de estos días por parte de los sindicatos tricolores y los distintos partidos del arco constitucional hacia las políticas de las multinacionales forma parte de las muchas mistificaciones burguesas. El decreto-ley sobre trabajo y fiscalidad del 30 de junio lo deja claro. De hecho, el Gobierno de Draghi dio luz verde a la liberación de los despidos, con la excepción, por el momento, del sector textil, dejando vía libre a los empresarios para deshacerse del exceso de mano de obra. De hecho, con la abolición del artículo 18, los sindicatos italianos y el gobierno ya han sellado un importante resultado formal al disipar el mito de los derechos adquiridos también con respecto al lugar de trabajo.  La huelga de dos horas del 19 de julio declarada por Fiom, Fim y Uilm, es la hoja de parra de los confederados que, con su precioso trabajo oportunista, acompañan desde hace décadas la política antiobrera de los distintos gobiernos que se han sucedido hasta ahora.            

Las cerca de 47 mesas de crisis abiertas actualmente en Mise suponen que al menos 50.000 puestos de trabajo están en riesgo.

Los amortiguadores sociales se siguen utilizando en los países capitalistas más avanzados, como Italia, pero a medida que disminuye la extracción de plusvalía, los márgenes de utilización de las políticas sociales son cada vez más estrechos. La duración de estos amortiguadores es cada vez más corta y los pagos son cada vez más pequeños.

Esto dará lugar a un choque social que promete ser cada vez más sangriento.

 

El gobierno burgués, como siempre, en situaciones de crisis aguda, donde están implicadas las fábricas históricas, no puede hacer más que tomar posiciones formales y abstractas sin perjudicar los intereses de las empresas. Ejemplos de ello, a estas alturas, son la moción aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados, que compromete al gobierno de Draghi a salvar la planta de Whirlpool en Via Argine, Nápoles, pero no está claro cómo; otra moción, esta vez aprobada por el consejo regional de Toscana, que protege, al menos sobre el papel, a los 422 empleados de la planta de GKN en Campi Bisenzio, en la provincia de Florencia, pero que de hecho siguen en situación de despido temporal; y de nuevo, la declaración del presidente de la región de Campania, De Luca, quien, en el comunicado nº 103 emitido tras la reunión con los sindicatos y trabajadores de Whirlpool, define la situación como insostenible y "espera", junto con sus asesores, que la próxima reunión con el presidente Draghi pueda representar un "punto de inflexión" en el conflicto al comprometer a una de las mayores empresas del país en un plan serio y creíble de reindustrialización.

 

El Estado, como sabemos, es el comité de empresa de la burguesía, y ninguna medida afectará en absoluto a los intereses generales de las empresas. Estas declaraciones no son más que posturas, que defienden una democracia formal de la que alardean constantemente todas las instituciones, pero que en realidad ocultan la dictadura de clase de la burguesía.

Sin embargo, no faltan las luchas y las reacciones espontáneas de los trabajadores.

Por ejemplo, tras el anuncio, el 9 de julio, del cierre de la fábrica GKN por parte de su propietario, el fondo inglés Melrose, los trabajadores protestaron forzando las puertas y ocupando la fábrica en asamblea permanente durante varias semanas. Dos días antes, la empresa había hablado de contratación y dos días después, al finalizar el turno de trabajo, la multinacional anunció el despido colectivo por correo electrónico.

El 27 de julio, ante el estancamiento, los mismos trabajadores salieron a la calle y organizaron una manifestación, intentando canalizar las protestas de los trabajadores de la cadena de suministro y otros.  Unas 40 ambulancias con sirenas a todo volumen y otros ciudadanos se apresuraron a apoyar a los 422 empleados despedidos. Había miles de manifestantes. Había un atisbo de solidaridad entre los trabajadores, aunque tuvieran que vadear el laberinto del corporativismo ingeniosamente inculcado por los sindicatos colaboracionistas.

También en este caso sólo hubo indignación por parte del gobierno. La Viceministra de Desarrollo Económico, Alesssandra Todde, declaró: "El comportamiento de la empresa fue inaceptable. Cerrar una planta de golpe con un correo electrónico da la idea de mirar sólo la lógica del beneficio (¡sic!) sin respetar la dignidad de los trabajadores y el respeto a la legislación y la negociación italiana. Hemos estado en contacto con la dirección italiana y "DESEAMOS" que den un paso al frente y cambien su actitud.

Pero, ¿cómo puede cambiar su actitud una empresa multinacional que sólo persigue y existe para obtener beneficios? ¿Qué pasa con la liberación de los despidos? La dignidad de los trabajadores es pisoteada en primer lugar por la mala fe de la ministra y del gobierno que representa.  "Todo es culpa del excesivo poder de las multinacionales", se hicieron eco los partidos y los sindicatos. Entonces, frente a este "poder excesivo", sólo se puede "ESPERAR" que las cosas se arreglen debido a un súbito remordimiento y sentimiento de culpa por parte de algún capitalista con rostro humano? Pero las desinversiones no se detienen.

Timken en Villa Carcina (Brescia) también despidió a 106 empleados de la noche a la mañana. El secretario general de Fiom en Brescia "expresa el deseo" de que se vuelva a la congelación de los despidos y se acelere la reforma de los amortiguadores sociales para proteger a los trabajadores incluso en situaciones de crisis.  Tal vez no recuerde que en años pasados fueron los sindicatos italianos los que defendieron y fomentaron el recorte de la seguridad social con el lema "no a la asistencia, sí al trabajo".  En vista de las crisis que se avecinan, sabían que esta afirmación no hacía más que desconcertar, ya que el trabajo sería cada vez más precario y para menos trabajadores.

En otra empresa en crisis, Sider Alloys, antes Alcoa, en Portovesme (CA), después de los despidos y el fondo de despido, el gobierno, en respuesta a las protestas, concedió la movilidad con carácter excepcional, proporcionando así sólo un soplo de aire fresco parcial y temporal.

Sin embargo, las medidas más suaves afectan a la multinacional holandesa Stellantis, nacida de la fusión de los grupos PSA y Fiat Chrisler Automobiles, que controla 14 marcas de automóviles. Teniendo en cuenta la composición social de sus empleados, la empresa ha previsto unas 800 prejubilaciones y una salida incentivada para 160 trabajadores de Carrozzeria Mirafiori.  También se ofrecerán incentivos de despido para las Meccaniche, las Presse y las Costruzioni Stampi, también situadas en Mirafiori, así como para Teksid en Carmagnola y la antigua Tea en Grugliasco.

Pero la mayoría de las situaciones de crisis parecen concentrarse en el sur y las islas. Desde finales de los años 70, se han cerrado cientos de fábricas mediante el uso de Cig, lsu, la movilidad y las prejubilaciones. Muchas empresas se enfrentan actualmente a esta crisis irreversible. La antigua Ilva de Taranto, un gigante del acero, está moribunda. En estos momentos se encuentra retenida por una ampliación de capital de 400 millones de euros tras un acuerdo en 2018 entre la multinacional Arcelor Mittal e Invitalia, empresa controlada por el Ministerio de Economía. Pero a partir de junio de 2021 se ha disparado el Cig para 4000 trabajadores. El sindicato media con una huelga estéril y una guarnición en la prefectura tratando de evitar una posible conexión con los trabajadores de Ilva en Génova. La coordinación entre los trabajadores de las dos plantas dificultaría el control de las luchas, pero, sobre todo, sería un ejemplo a seguir para los trabajadores de las otras empresas, consideradas demasiado peligrosas por sindicatos, partidos y gobierno.

La lucha de los trabajadores de Whirlpool en Nápoles ha estado en todas las noticias de la radio, la televisión y los periódicos.  El tira y afloja entre los trabajadores y la empresa ha hecho oscilar las medidas de la multinacional estadounidense. En las diferentes reuniones del Mise se han producido los habituales "varazos" hacia la empresa americana por parte del gobierno, pero, de hecho, como recordamos, la liberación de los despidos ha favorecido a la multinacional americana que ha tenido las manos libres para los despidos masivos desde el 1 de julio de este año. Los trabajadores fueron relegados a asambleas y protestas dentro de la propia fábrica durante meses. Pero la situación no se resolvió, salvo una primera concesión de Cig otorgada por la propia empresa. La lucha se trasladó entonces al exterior de la fábrica. Los trabajadores alzaron la vista y comenzaron a ocupar primero las autopistas, luego el aeropuerto y finalmente el puerto de Nápoles, bloqueando las salidas de los transbordadores e hidroalas hacia las islas desde el muelle de Beverello. En el Maschio Angioino se colgó una gran pancarta con la inscripción WHIRLPOOL. Procesiones espontáneas en el centro de la ciudad.  Las acciones de huelga dieron cierta visibilidad a los trabajadores. 

Lo mismo ocurre con los parados organizados de la zona de Nápoles. El actual "Movimiento de Desempleados 7 de Noviembre" lleva casi una década luchando por un puesto de trabajo. Entre ilusiones, promesas y denuncias forman parte de una potencial protesta colectiva, pero desunida, sin conseguir nunca superar el aislamiento de facto entre ellos y los trabajadores de la fábrica y los despedidos, salvo en las manifestaciones de solidaridad.  El aislamiento y el corporativismo que está arraigado entre los trabajadores ya que la dirección de las luchas sigue estando en manos de los sindicatos y partidos oportunistas.

Dada la situación, la burguesía ha decidido atacar de frente.  El traslado a lugares más productivos y la reducción de la mano de obra es una necesidad urgente para el imperialismo a nivel internacional. Y por ello se hace aún más necesaria la labor policial que los sindicatos confederales junto a los falsos alternativos realizan en las filas del proletariado.

 

Para romper este aislamiento, los proletarios despedidos y desempleados deben organizarse en una coordinación única que implique también a las fábricas activas. Pero para concretar esta coordinación, deben elaborar un programa de lucha unitario donde las reivindicaciones deben tener en cuenta únicamente los intereses del proletariado. Es decir, utilizando los métodos y medios de la lucha de clases:

- Huelgas sin preaviso, reducción drástica de la jornada laboral por igualdad salarial, delegados revocables en cualquier momento.

- Para los desempleados: salario de trabajo o salario de desempleo.

 

Reivindicaciones históricas, pero para ponerlas en práctica, los proletarios deben sacudirse décadas de práctica oportunista, colaboracionista y corporativista de los sindicatos tricolores, mediante la creación de organismos inmediatos e independientes de todo interés corporativo y oportunista.

La reanudación de la lucha de clases sólo se producirá a través de una serie de intentos de unificar a los proletarios de todos los sectores, de todas las edades, de todas las nacionalidades, ya sean activos o desempleados, y con el objetivo de organizarse en torno a reivindicaciones que defiendan exclusivamente los intereses proletarios. El camino es largo, difícil, plagado de trampas de todo tipo que los paladines del colaboracionismo interclasista no dejarán de inventar y aplicar. Pero es el único camino para el proletariado si no quiere ser aplastado cada vez más en las condiciones de impotencia y esclavitud.

Sólo con la reanudación general y duradera de la lucha de clases bajo la dirección de su partido comunista revolucionario, el proletariado aprenderá no sólo a luchar por objetivos unificadores inmediatos, como en una verdadera escuela de guerra, sino también a prepararse para luchar por objetivos políticos más generales e históricos -resumidos en la sociedad comunista, es decir, sin clases, de la especie- para cuya realización tendrá que derrocar el poder político de la clase enemiga por excelencia, la clase dominante burguesa.   

 

 

Partido Comunista Internacional (El Proletario)

2 de agosto de 2020

       www.pcint.org





 

A UN AÑO DE LA REVUELTA EN LA REGIÓN CHILENA


Solo la irrupción de una pandemia global logró un cierto parón de quienes se estaban movilizando desde octubre de 2019. No obstante, este parón nunca ha sido completo: las manifestaciones no se detuvieron nunca en poblaciones y barrios donde el hambre golpea a las clases más desfavorecidas.

En la jornada de hoy se han vuelto a reproducir protestas masivas, con manifestaciones y caceroladas, disturbios y la quema de un par de iglesias (una de ellas, de la patrona de los "carabineros": https://www.publico.es/economia/empresas/chile-chile-celebra-fiesta-primer-aniversario-revuelta-social-manifestacion-multitudinaria.html). 

Sin detenernos en sesudos análisis que solo hacen el juego a la clase enemiga, desde esta humilde web, queremos mandar besos y abrazos a todxs lxs proletarixs que luchan en la región chilena, en estos días en que se celebra el aniversario del ESTALLIDO de la revuelta. El 18 de octubre de 2019 es parte ya de la memoria proletaria y de la necesaria insurgencia contra el capital.

                      A extender la organización proletaria, el internacionalismo y la lucha de clase!





 

Otros TEXTOS e INFORMACIONES:

> VAMOS HACIA LA VIDA: https://hacialavida.noblogs.org/

> Solidaridad internacionalista. Crónica de la concentración en Valladolid contra la represión en Chile: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/10/valladolid-2710-concentracion-contra-la.html


Chile: ¡Contra el aumento del precio del transporte! ¡Contra la carestía de la vida!

La lucha de la clase proletaria indica el camino.



Desde hace tres días, los disturbios en Chile, provocados por el anuncio de que el precio del transporte suburbano subirá un 5%, se extienden por todo el país. El gobierno ha declarado el estado de emergencia y el ejército ha asumido el control de la seguridad pública en las principales ciudades del país. Mientras las manifestaciones y el enfrentamiento con las fuerzas del orden no cesan, ya se cuentan al menos 15 muertos, 88 heridos por armas de fuego y más de 1.300 detenidos.


Para el miércoles 23, la Central Unitaria de Trabajadores, el principal sindicato del país, ha convocado una huelga general, como protesta tanto por la subida del precio de los billetes de metro en particular, como por el aumento continuado de los suministros básicos mientras los salarios permanecen prácticamente estancados. Al mismo tiempo, el gobierno que capitanea el millonario Sebastián Piñeira, en sus declaraciones públicas, se ha reído abiertamente de los proletarios a los que, aunque ya tardan varias horas en llegar cada día al puesto de trabajo utilizando el transporte público, insta a madrugar más para aprovechar las ofertas del metro en las horas de menos afluencia.
La situación en Chile, aparte de la subida del precio del transporte público, es verdaderamente difícil tanto para los proletarios que viven de la economía regular como para aquellos que tienen que subsistir mediante el trabajo negro, tanto para los que habitan en las grandes barriadas obreras de Santiago, Valparaíso y Concepción como para los que tienen que vivir en las villas miseria de los extrarradios urbanos. Durante la última década, la Universidad Católica de Chile calcula que el precio de la vivienda en una ciudad como Santiago ha subido un 150%, la electricidad un 10%, manteniéndose la inflación general aproximadamente en un 2,5%. Mientras esto es así, el salario medio es de unos 13.000 $, pero el 70% de la población vive con menos de 770 $ mensuales, es decir, existe una gran polarización de la riqueza, manteniéndose una gran parte de la población por debajo del nivel de la pobreza. Porque en el “oasis chileno”, como gustan de llamar los economistas burgueses a Chile por su supuesta prosperidad, el 10% de la población en edad de trabajar se encuentra en paro, cifra que asciende a más del 20% entre los jóvenes. Cierto que, comparado con la situación de sus vecinos latinoamericanos, incluso con la que vive Argentina, la de Chile parece algo menos tenebrosa para los proletarios, pero es sabido que, en el capitalismo, la prosperidad, la riqueza, la buena marcha de la economía y los negocios, significan pobreza y miseria para la mayoría de la población.
Las revueltas de estos últimos días vienen a mostrar que la clase proletaria chilena, la que sufre la subida de los precios del transporte, el precio de los alquileres, la semana laboral cada vez más larga, los bajos salarios… tiene la fuerza suficiente como para contestar ante el enésimo agravio al que la burguesía chilena quiere someterle entre palos y burlas. Los disturbios, los saqueos de tiendas y grandes superficies, los incendios de algunas empresas, así como los enfrentamientos con la policía en todos los barrios proletarios de las grandes ciudades, son muestra de la rabia de una clase proletaria que carga sobre sus espaldas con la buena marcha de la economía nacional, con ese incremento anual del Producto Interior Bruto que llena de orgullo a los dirigentes del país. Es una rabia espontánea, sin canalizar ni organizar, donde se mezclan los actos de pillaje con los ataques al enemigo de clase… pero es la rabia que la clase proletaria albergaba en su seno desde que la democracia se reinstaurase en el país, hace ya casi treinta años, y de nuevo fuesen los obreros quienes pagasen el pato de la reconstrucción nacional y de la reconciliación con quienes les habían torturado y asesinado durante dieciocho largos años.
El Estado de Emergencia, declarado por el gobierno de Sebastián Piñeira el pasado domingo, es la respuesta más abierta y brutal que la burguesía chilena podía dar contra quienes se manifiestan en las calles: poner el control de la seguridad pública, es decir, de la represión, en manos del ejército, no es ninguna broma en un país donde este mismo ejercito gobernó con mano de hierro durante casi dos décadas, dedicando buena parte de sus fuerzas a secuestrar, torturar y asesinar a los proletarios más combativos. Aún hoy en día, de acuerdo a una publicación reciente del Congreso norteamericano, este ejército es uno de los más “profesionales” del continente sudamericano. Que los soldados patrullen las calles con sus armas apuntando a los vecinos de los barrios proletarios es toda una declaración de intenciones: ni desde la Casa de la Moneda, ni desde los cuarteles, ni desde los consejos de administración de las principales empresas del país, se va a tolerar que los proletarios salgan a la calle a exigir una mejora en sus condiciones de existencia.


Por su parte, las corrientes políticas de la oposición, han sido también muy claras: “No se le puede poner como condición al gobierno para dialogar que se deponga el Estado de Emergencia […] Categóricamente, como oposición, no buscamos desestabilizar al Gobierno Piñeira, que debe urgentemente dejarse apoyar y anunciar una agenda social que incluya beneficios inmediatos”. Estas palabras de uno de los principales líderes de la oposición definen perfectamente todo lo que los proletarios pueden esperar de los partidos izquierdistas del arco parlamentario: en primer lugar, el gobierno debe controlar a los rebeldes; no se cuestionará, por tanto, el Estado de Emergencia hasta que estos hayan sido detenidos.
En lo que respecta a la Central Unitaria de Trabajadores, para entender su posición en este conflicto basta con ver que ha tardado casi una semana en convocar la huelga general del día 23. ¡Y hasta el último momento ha ofrecido la desconvocatoria a cambio de que el gobierno dé muestra de buenas intenciones! Durante la crisis social más grave desde la llegada de la democracia, en medio de disturbios que han dejado más de una decena de muertos… la CUT se toma una semana de plazo para convocar una huelga dejando respirar al gobierno, que en ese plazo ha tenido tiempo de sobra para militarizar el país, convirtiendo la calle en un bastión de los soldados. Pero esta actitud se entiende mejor si prestamos atención al comunicado del día 21 de octubre que ha hecho público esta misma CUT. En él, después de moderar sus exigencias al “retorno de la normalidad”, refiriéndose a los disturbios de estos días de atrás, se afirma:
Pero con la misma claridad condenamos de la manera más enérgica la violencia irracional generada por la actitud del gobierno, que ha permitido acciones de vandalismo y delincuencia de grupos minoritarios, mientras la gran mayoría del país se ha manifestado de manera pacífica y organizada por todo el territorio. Es absurdo destruir el metro que no es usado por los poderosos sino por trabajadores y trabajadoras, es repudiable el saqueo de negocios, algunos de ellos de pequeños comerciantes, así como la destrucción de bienes públicos. Esa violencia irracional solo es funcional a los poderosos para justificar la represión y militarización del país. Pero también dejamos planteada la pregunta acerca de la sospechosa ausencia de vigilancia y protección policial a la red de metro, negocios y edificios, justo en los momentos en que operaban estos grupos de desconocida y dudosa pertenencia”. Mientras el proletariado se manifiesta en la calle, se enfrenta a la policía para defenderse, sabotea los transportes públicos como manera de protestar... y es golpeado y asesinado, la CUT condena la violencia, acusando a los propios trabajadores que participan en las protestas “violentas” de ser aliados del gobierno.


La clase proletaria chilena debe ser capaz de sacar, en estos enfrentamientos y en aquellos que sin duda vendrán en un futuro más próximo que lejano, las lecciones de su propia historia, que es la misma historia que carga a sus espaldas el proletariado de toda América Latina. La democracia, el respeto por la legalidad parlamentaria, el reformismo encorsetado en las apretadas costuras del parlamentarismo, fueron la causa de su derrota en el momento de máxima tensión social. Durante los trágicos años que van de 1970 a 1973, la confianza en la corriente oportunista que representaban Allende y la Unidad Popular, llevó a una serie de durísimos reveses, el último de los cuales fue la implantación del terror burgués de mano del muy demócrata y constitucional Augusto Pinochet. Durante esos años las fortísimas movilizaciones de la clase proletaria, que tuvo en los cordones industriales una de sus formas más características de lucha, pudieron ser encauzadas gracias al relumbrón que entre los trabajadores tenía el mito de la democracia y el avance paulatino hacia el socialismo. La presión de las fuerzas del oportunismo político y sindical fue lo suficientemente fuerte como para encauzar tanto la lucha inmediata, desplegada con gran valor y coraje sobre el terreno de la defensa de los intereses económicos de la clase obrera, como la lucha política, que se definía en torno a una etérea “vía nacional al socialismo”. La primera, la lucha económica, a pie de fábrica y barrio, fue difícilmente controlable por la burguesía porque en ella la clase proletaria se mostraba más indómita, pero finalmente pudo ser supeditada a la defensa de la economía nacional chilena, que entonces tenía las nacionalizaciones de las empresas más importantes del sector primario y secundario como bandera. La segunda, la lucha política, fue limitada a un reformismo a pequeñísima escala que evitó en todo momento rozar siquiera los privilegios de clase de la burguesía. Tanto es así que la conspiración militar patrocinada por el gobierno de Estados Unidos pudo hacerse a plena luz del día mientras la Unidad Popular exigía a los proletarios contención y calma.
1.973 fue el triunfo de la acción combinada del oportunismo pseudo socialista y la represión burguesa, abierta y descarnada. El proletariado chileno debe sacar las lecciones oportunas: la clase burguesa recurre tanto al ejército y la fuerza armada como al circo parlamentario y la defensa de la democracia para mantener a la clase proletaria alejada de su terreno de lucha por excelencia, en el que se libra un combate con medios y métodos realmente clasistas. Hoy los proletarios han salido a la calle en un verdadero estallido social para defender sus condiciones de existencia más inmediatas. Ante ellos tienen, de nuevo, al ejército y a las organizaciones pseudo obreras que intentan encauzar su lucha hacia la confianza en el Estado burgués, hacia la renuncia a la lucha clasista, a la que tildan de violenta y sin sentido. El dilema es el mismo: o se rompe con la colaboración entre clases que estas posturas conciliadoras suponen, o se cae no ya en la inanidad política que representan, sino en la vorágine de la represión más despiadada.


¡Por la defensa intransigente de las condiciones de vida de la clase proletaria!
¡Por el retorno de la lucha de clase del proletariado!
¡Por la reconstitución del Partido Comunista, internacional e internacionalista!


22 de octubre de 2019 - Partido Comunista Internacional (El Proletario) - www.pcint.org



[En actualización: Crónicas, textos, etc...]



1º de Mayo: Lucha proletaria





Las actuales condiciones generales de vida y de trabajo son bien conocidas por la clase trabajadora: desde hace años no hacen más que empeorar, y cada día que pasa se vuelven más insoportables: bajadas de salarios, subidas de precios, aumento de ritmos de trabajo, sobreexplotación, paro, represión, expulsiones de proletarios inmigrantes, encierros, CIE’s, cárceles, expulsiones, muertes….

 

La sociedad capitalista, la sociedad burguesa no ofrece ningún tipo de progreso ni ningún bienestar para la clase trabajadora. Sólo se benefician de ella –y cada vez más- los parásitos de la clase dominante burguesa, que no representan sino una pequeña minoría con respecto al resto de la población mundial; y aquellos que la sostienen y defienden: fuerzas represivas, instituciones, partidos representativos, sindicatos vendidos, recuperadores…


Para hacer frente a la crisis de su propia sociedad y para tener un mayor control sobre ésta, la burguesía dominante, a través de sus gobiernos, sus instituciones centrales y locales, sus múltiples organizaciones sociales, políticas, económicas, culturales, religiosas, deportivas, y, con el auxilio precioso de las fuerzas oportunistas, tanto en el ámbito laboral (sindical), como en lo político, utiliza tanto métodos pacíficos, legales y democráticos, como los métodos más duros: represión, arrestos, detenciones, expulsiones, ataques contra los obreros que luchan y contra quienes protestan, palizas y muertes en las comisarías y en las cárceles, etc. –; en fin, todo aquello que pueda impedir que lxs proletarixs organicen una defensa eficaz de sus necesidades vitales y de sus condiciones de vida y lucha.


¡Lxs proletarixs no debemos dejarnos intimidar! Nuestra fuerza no reside sólo en el número, sino también en nuestra propia organización de clase, en nuestra unión en la lucha, por nuestros intereses comunes; intereses que nos unen: a los proletarios nativos con los proletarios migrantes, a la juventud proletaria con los jubilados y los proletarios más viejos, a los que trabajan con los parados, a los que están “libres” con las encarceladas, a los que trabajan a tiempo completo con los que trabajan a medio tiempo, a los precarios...


Lxs proletarixs no tenemos muchas salidas. Hoy, esto está claro. O nos sometemos cada vez más a los engaños y vejaciones de los capitalistas y las instituciones que defienden la propiedad privada y la explotación, resignándonos a sufrir toda la vida; o bien nos levantamos, nos organizamos y luchamos sobre el único terreno en el cual nuestro número, nuestra fuerza virtual puede transformarse en fuerza real, una fuerza mediante la cual podamos resistir a la presión y a la represión burguesas y, luego, ¡llevar el ataque a sus centros de poder! Atacando a la Banca y la gran empresa que controla el mercado, a los burgueses propietarios de las grandes multinacionales, a los empresarios y capitalistas que nos gobiernan y explotan, a los sindicatos que nos venden y a todos los que se opongan a la organización y la lucha de la clase trabajadora.


Debemos recuperar la confianza que hemos perdido, la confianza en nuestras propias fuerzas, en nuestras propias posibilidades de responder de manera vigorosa y decisiva a todas las humillaciones, las vejaciones, los abusos, la fatiga, que el capitalismo exige a la clase de los trabajadores asalariados; los proletarios, en rebelión contra sus condiciones de vida y de trabajo, debemos volver a conquistar el terreno de la LUCHA DE CLASE abierta y declarada, anticapitalista y antiburguesa.



CONTRA EL CAPITAL

Uníos, hermanxs proletarixs



Crónicas del Primero de Mayo en Valladolid:
>http://ultimocero.com/destacada/2018/05/01/las-ultimas-movilizaciones-sociales-marcan-paso-este-1o-mayo-valladolid/
>https://www.cntvalladolid.es/cronica-y-mitin-1o-de-mayo-de-cnt-valladolid/
>http://www.cgt-cyl.org/2018/05/cgt-valladolid-1o-de-mayo-2018/

Otros textos / audios:
>http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2018/04/contra-la-catastrofe-capitalista.html
>http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2018/05/1-de-mayo-la-clase-dominante-y-sus.html
> https://crimethinc.com/podcast/hotwire-29



Otras localidades/tierras/territorios:
[Estado español] https://www.lahaine.org/est_espanol.php/fotos-y-videos-el-1o

[Euskalherria] 1 de mayo, Euskalherria: la guerra no ha terminado: https://eh.lahaine.org/1-de-mayo-euskal-herria


[Barcelona] http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/519415

[Burgos] https://diariodevurgos.com/dvwps/el-bloque-critico-y-combativo-del-1o-de-mayo-recorre-las-calles-de-burgos.php

[Santiago de Chile] https://es-contrainfo.espiv.net/2018/05/08/santiago-chile-propaganda-y-lucha-callejera-por-el-primero-de-mayo/

[Segovia] http://www.cgt-cyl.org/2018/05/cgt-segovia-en-el-1o-de-mayo/ 

[París, France] http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/519430
más: https://www.lahaine.org/mundo.php/paris-movilizaciones-del-1-de 








8 DE MARZO, DÍA DE LA MUJER PROLETARIA
LA HUELGA ES UN MÉTODO PARA LUCHAR CONTRA LA CLASE BURGUESA, NO UN ACTO SIMBÓLICO DE “UNIDAD FEMENINA” ENTRE MUJERES EXPLOTADAS Y MUJERES EXPLOTADORAS.
SÓLO LA LUCHA DE CLASE DA A LOS PROLETARIOS DE AMBOS SEXOS LA OPORTUNIDAD DE EXTIRPAR LAS RAÍCES DE LA EXPLOTACIÓN Y LA OPRESIÓN.

En la sociedad capitalista, la mujer proletaria ocupa un lugar especialmente difícil. Por un lado sufre, al igual que los proletarios varones, la explotación vinculada al trabajo asalariado. Desde hace al menos cincuenta años, la mujer proletaria en España ha sido arrojada al mercado laboral, como consecuencia del incremento del tamaño del capital productivo y del consiguiente descenso de los salarios. La fuerza de trabajo femenina ocupa, desde entonces, el mismo papel que la fuerza de trabajo masculina: mano de obra que explotar durante los periodos de bonanza económica y a la que arrojar al basurero cuando las crisis cíclicas del capitalismo la vuelven sobrante. Con el agravante de que esta fuerza de trabajo femenina se enfrenta a condiciones especialmente duras de explotación: ocupa los trabajos peor remunerados, con las peores condiciones de trabajo, sufriendo la precariedad y la inestabilidad de manera continuada… En todo ello no hay ningún misterio, los patrones no “odian” a las mujeres, no les deparan esta situación por el hecho de no ser hombres ni con el fin de perpetuar su situación de subordinación social. El capital, sencillamente, sigue la línea de menor resistencia, sobreexplota la mano de obra femenina porque de esta manera logra extraer mayor plusvalía, utilizando una fuerza de trabajo que resulta ser más maleable y a la que su condición social le vuelve más débil. En este hecho, no hay ningún matiz moral, las bases materiales de la explotación son leyes universales que rigen para la fuerza de trabajo proletaria independientemente de su sexo y, en el caso de la mujer, el que estas rijan con una dureza especialmente lacerante se debe al papel que la sociedad burguesa, desde antes que la mano de obra femenina apareciese masivamente en el mercado de trabajo, ha reservado siempre a la mujer: es esta situación de especial debilidad la que la vuelve una presa fácil de las exigencias del capital y estas, a su vez, consolidan esa situación.
Por otro lado, a la vez que ya no existe prácticamente ninguna mujer proletaria que pueda librarse de las exigencias laborales y, teóricamente, la sociedad burguesa la ha incorporado como miembro de pleno derecho a la obligación de resultar productiva y útil para la empresa, la economía nacional, etc. en el ámbito doméstico la mujer continúa sufriendo la peor parte. Mientras que las leyes que sujetaban a la mujer al hogar y le obligaban a sacrificar su vida a este han sido abolidas, esta “emancipación” se da sólo sobre el papel. En la realidad, la vida cotidiana de millones de proletarias sigue atada a las tareas domésticas, al mantenimiento del hogar, al cuidado de los hijos, etc. y padecen estas duras obligaciones una vez que ha concluido su jornada laboral, en la cual han sido explotadas hasta el último minuto por patrones, hombres y mujeres, que son los primeros en repetir el mantra de la “igualdad de condiciones y oportunidades”.
La mujer proletaria padece la explotación capitalista exactamente igual que lo hacen los hombres, con el agravante de tener que soportar condiciones de trabajo más duras y penosas. Además, después del trabajo, padece el sometimiento cotidiano a las exasperantes tareas del hogar. Y, para dar la puntilla a esta insoportable situación, sufre cotidianamente la violencia de una sociedad en la que es la mercancía más barata y que por tanto le depara todo tipo de vejaciones, incluso las más duras, llegando al asesinato, en el seno de la familia. Y todo esto después de décadas de “avances en los derechos de la mujer”, después de reformas legales que han vuelto a cada mujer un ciudadano equiparable a cada ciudadano varón, después de martillear incesantemente que con la incorporación de la mujer al trabajo se acabaría la opresión que sufría, después de elogiar a las mujeres que han “triunfado” al estilo de Ana Patricia Botín y ponerlas como ejemplo para las mujeres obreras. El capitalismo ha demostrado, tomando la situación de la mujer como referente, que dentro de su mundo ninguna opresión desaparecerá jamás de manera definitiva, porque las bases para el resurgir continuo de estas las da el propio modo de producción, basado en la explotación del trabajo asalariado y en la apropiación privada de los frutos de este trabajo.

Y ante esta realidad, que no hay manera de rebatir ¿cómo responden aquellos que enarbolan la bandera de la lucha por la emancipación de la mujer? ¿Qué proponen quienes han llamado a una especie de “paro nacional femenino” el día 8 de marzo, convocando en él a proletarias y a burguesas, es decir, a quienes padecen esta situación y a quienes se benefician de ella?
Por su parte, los grandes sindicatos, CC.OO. y UGT, han llamado tan sólo a un paro de dos horas pactado con las empresas. Una convocatoria en favor de la “igualdad entre hombres y mujeres” y “contra la violencia machista”, según declaraciones de Unai Sordo, el secretario general de CC.OO., que “marcará un antes y un después”. Para lograr estos objetivos pretenden un cambio en la situación que padece la mujer a través de “las políticas públicas, desde los Presupuestos Generales del Estado, desde las leyes y la cultura, con un nuevo concepto hegemónico de igualdad".

Para estas organizaciones la “igualdad”, que cifran entre otras cosas en la “desaparición del techo de cristal que impide que las mujeres accedan a los puestos directivos en las empresas”, es decir, en que también las mujeres puedan llegar a organizar la explotación del proletariado masculino y femenino, se logrará mediante un paro simbólico de dos horas que debe forzar al Estado y a la burguesía a cambiar de rumbo y acabar con la explotación y la opresión de la mujer proletaria. Fieles a su línea de defensa a ultranza de la conciliación entre proletarios y burgueses, la única alternativa que proponen a la mujer proletaria es la confianza en que las instituciones burguesas, la “cultura” y las “leyes”, vayan a mejorar su situación. Ni una palabra de la situación real que padecen las proletarias, en la que estas instituciones, estas leyes y esta cultura, todas ellas armas en manos de la clase burguesa que las utiliza para perpetuar su dominio social, son el principal enemigo que se encuentran cotidianamente. Ni una palabra, tampoco, de la necesidad de que la proletaria luche junto al proletario, tanto en el terreno laboral contra el patrón que reproduce sistemáticamente esta opresión, como en el terreno social, donde la sociedad burguesa se ensaña cotidianamente con la proletaria reduciéndola al papel de un subalterno social útil únicamente para ser explotada y reproducir la fuerza de trabajo que será explotada mañana. Y si no dicen ni una palabra de esta realidad, es porque el sindicalismo oportunista, que ha hecho de la defensa de la economía empresarial y nacional su bandera, juega el papel de fuerza de contención contra las reacciones proletarias que se rebelan contra esta situación. Son estos sindicatos de concertación quienes se encargan de la gestión de la fuerza de trabajo en el día a día de cualquier empresa, a ellos corresponde “cuidar” de los proletarios como los burgueses “cuidan” de las máquinas. Suya es, por lo tanto, la responsabilidad de que los bajos salarios, las jornadas de trabajo extenuantes, las condiciones de trabajo aberrantes… exigidas por la patronal, puedan imponerse. De la misma manera que en los puestos de trabajo llaman a las mujeres proletarias a aceptar las condiciones de trabajo impuestas en nombre de las necesidades de la empresa, llaman ahora a un “paro” simbólico de dos horas buscando que estas mismas proletarias confíen en que la burguesía y su Estado se apiadarán de ellas.
En lo que toca a las dos centrales anarcosindicalistas (CNT y CGT), a pesar de convocar una huelga “general de 24 horas”, se sitúan detrás del movimiento feminista y de CCOO y UGT, nadando entre las aguas del reformismo clásico y de un radicalismo verbal que no se corresponde con su prácticamente nula labor en los puestos de trabajo. Hacen suyas las consignas y “recomendaciones” generales, sin organizar mínimamente las exigencias prácticas que se corresponderían con su grandilocuencia radical, pretendiendo que con la sola diferencia del color que quieren pintar pueden transformar la convocatoria en algo diferente. Apuntando en sus panfletos a la alianza criminal entre patriarcado y capital y a otras consignas características de la moda del momento, pero sin hacer ningún tipo de diferencia entre ellos y el movimiento feminista interclasista y sin cuestionar, en ningún caso, la validez de esta convocatoria desde un punto de vista mínimamente clasista.


Por su lado, el “movimiento feminista”, el conjunto de grupos de los que realmente ha partido la convocatoria, han llamado a una huelga “laboral, estudiantil, de consumo y de cuidados”. En ella han llamado a participar a todas las mujeres, independientemente de su condición social, es decir, independientemente de la clase social a la que pertenezcan y de la posición que ocupen en la explotación del trabajo asalariado masculino y femenino, pero no a los hombres, a quienes llaman a “hacerse cargo de los cuidados” o “cumplir con los servicios mínimos”. Para ello han contado con la colaboración tanto de la prensa, que les dedica, sobre todo en algunas televisiones, una sección diaria, como de las instituciones, partidos políticos parlamentarios, Ayuntamientos, etc.
Mientras que la convocatoria sindical ha intentado salvar los muebles aparentando algún carácter “obrero”, la que ha partido desde las corrientes feministas ni tan siquiera intenta esconder que se trata de una llamada a la colaboración entre clases, a la unión de mujeres explotadas y explotadoras en nombre de un interés común, que no puede ser otro que la perpetuación de la explotación del proletario y de la proletaria. Y aunque para ello utilicen el término “huelga”, con el fin de movilizar al mayor número de proletarias posibles, lo cierto es que llaman a un paro nacional en el que la más mínima perspectiva de lucha clasista está completamente excluida. Es por ello que la “huelga” es “laboral”, entendiendo por tal no al ámbito laboral de las trabajadoras de la limpieza, de las conserveras, del hogar o de la industria pesada, sino el ámbito laboral de las profesionales y de la pequeña burguesía empresarial. Es por ello, también, que la “huelga” es estudiantil, pescando en las aguas revueltas de un estrato social netamente pequeño burgués y que es caldo de cultivo de todas las corrientes falsamente extremistas que pretenden sustituir al proletariado en su papel histórico. Y, finalmente, es por ello que la “huelga” es “de cuidados y de consumo”, conceptos completamente absurdos que únicamente tienen como fin crear una suerte de identidad común entre burguesas y proletarias (¡Ana Patricia Botín, en estos términos, también podrá secundar la “huelga”) y que pretende mostrar que la explotación y la opresión no la sufren únicamente las mujeres proletarias, sino que sería “transversal” a toda la sociedad.

Con la convocatoria de esta falsa huelga, las corrientes pequeño burguesas de las que se vale la burguesía para inocular el veneno de la colaboración entre clases en el cuerpo social del proletariado, pretenden clavar una pica en Flandes: pretenden que la huelga deje de ser un arma en manos de la clase proletaria para enfrentarse a su enemigo de clase, a la burguesía que conforman hombres y mujeres mancomunados por el hecho de dominar conjuntamente al proletariado, para convertirse en un acto simbólico, cívico, exento de cualquier rastro de lucha de clase con el cual lograr sembrar, aún más, la confusión entre los proletarios. La huelga dejaría así de ser expresión de la fuerza organizada de la clase obrera para convertirse en una consigna de unidad interclasista a la que deben responder proletarios y burgueses por igual.

La burguesía sabe bien que estas corrientes ultra reaccionarias, que traen consigo no sólo unas directrices políticas para fomentar la colaboración entre clases en detrimento de la lucha proletaria, sino también una concepción teórica encaminada a combatir ideológicamente a la clase proletaria, tienen una gran utilidad. Contribuyen a sembrar confusión, a desmoralizar, a agotar en todos los sentidos, a la clase proletaria. Constituyen una medida de profilaxis que se aplica para prevenir que suceda precisamente todo lo contrario a lo que estas corrientes políticas proponen: que el proletariado abandone el terreno de la colaboración entre clases, que luche de manera intransigente en defensa de sus intereses, colocando siempre en un primer plano aquellos de quienes padecen especialmente la opresión burguesa, como las mujeres proletarias, que señale al capitalismo y a cualquier régimen burgués como el enemigo a vencer. Y que para ello haga uso de sus armas históricas de lucha, entre las cuales la huelga ocupa un lugar excepcional, capaz de mostrar tanto la fuerza de la clase organizada como de evidenciar que la lucha librada únicamente sobre el terreno laboral no basta para liquidar las raíces de la explotación y la opresión.
Apoyándose en estas corrientes anti proletarias la burguesía espera debilitar lo suficiente a la clase proletaria como para que, llegado el momento en el que esta se vea obligada a luchar en defensa de sus intereses inmediatos y generales, le sea imposible romper los límites que la política de colaboración entre clases que las organizaciones tradicionales del oportunismo imponen, y todavía encuentre más obstáculos que le desvíen del camino de retorno a su lucha de clase.

La lucha de clases no la crea el proletariado, sino el propio capitalismo, que no puede existir sin agravar cada vez más las condiciones en las que millones de proletarios subsisten. Contra este inexorable determinismo social, la burguesía levanta sus barreras, pone en juego a todos sus aliados, acrecienta la presión social mediante ideologías y movimientos reaccionarios con el fin de frenar o detener por el mayor tiempo posible la reacción proletaria.
Pero pese a ello, el proletariado, la clase en cuyo objetivo histórico se sintetiza el fin de todas las opresiones, sean estas de raza, sexo, edad… representa una fuerza histórica cuyo desarrollo se puede volver más lento, pero jamás parar definitivamente. Y con este desarrollo barrerá tanto las bases materiales que dan lugar a la violencia, la discriminación, como todas sus consecuencias.

¡Por el retorno a la lucha de clase del proletariado de ambos sexos!
¡Por la defensa intransigente de sus condiciones de existencia y de lucha!
¡Por la reconstitución del Partido Comunista!

Partido Comunista Internacional (El Proletario)
www.pcint.org


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[NdR: como medio autónomo tenemos nuestra propia posición sobre el tema pero queremos recoger los diversos textos que nos han hecho llegar. Y no son tantos, porque parece que algunxs piensan que al pensar críticamente no somos de "su cuerda". Sentimos decir, a todxs, que somos de nuestra propia cuerda: la lucha de clase independiente.
Recogemos aquí otros textos que hemos considerado de interés para que las posturas en torno a esta "huelga" queden reflejadas:]

 CNT CONVOCA OFICIAL Y PÚBLICAMENTE LA HUELGA DE 24 HORAS PARA EL 8 DE MARZO: https://www.cntvalladolid.es/cnt-convoca-oficial-y-publicamente-la-huelga-feminista-de-veinticuatro-horas/ 

http://nosotras.cnt.es/wp-content/uploads/2018/02/Gu%C3%ADa%20Derecho%20a%20Huelga%208M.pdf


VÍDEO DE CNT: MIL MOTIVOS PARA IR TODOS Y TODAS A LA HUELGA FEMINISTA: https://www.cntvalladolid.es/video-mil-motivos-para-acudir-todas-y-todos-a-la-huelga-feminista/

CGT CONVOCA HUELGA GENERAL DE 24H EL 8 DE MARZO:
http://www.cgt-cyl.org/2018/02/cgt-convoca-huelga-general-el-8-de-marzo/

8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA:
http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2018/03/8m-dia-internacional-de-las-mujeres.html

8 DE MARZO, DÍA DE LA MUJER PROLETARIA, NO DE LA EMPRESARIA Y LA BANQUERA QUE LA EXPLOTAN: http://encuentrocomunista.org/articles/8-de-marzo-dia-internacional-de-la-mujer-trabajadora-no-de-la-empresaria-la-banquera-y-la-politica-que-la-explotan/

FEMINISMO PROLETARIO Y COMUNISMO REVOLUCIONARIO:
https://borrokagaraia.wordpress.com/2018/01/19/feminismo-proletario-y-comunismo-revolucionario/

LOS PROGRES Y EL TRABAJO DOMÉSTICO:
https://ateneoproletariodevallekas.blogspot.com.es/2018/03/los-progres-y-el-trabajo-domestico.html?spref=tw&m=1


ALGUNAS REFLEXIONES EN TORNO AL 8M DE 2018:
http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2018/03/panfleto-algunas-reflexiones-en-torno.html


8 DE MARZO CONTRA EL CAPITAL [Folleto]:
http://proletariosrevolucionarios.blogspot.com.es/2018/03/8-de-marzo-contra-el-capital-folleto.html





Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."