17 de marzo, huelga general en el País Vasco y Navarra :
Lucha de clase frente a todo tipo de nacionalismo, localismo o corporativismo
El próximo 17 de marzo, los sindicatos ELA, LAB, Steilas, Hiru y Etxalde han convocado una huelga general en el País Vasco y Navarra para exigir que el salario mínimo interprofesional se sitúe, en ambas comunidades autónomas, en 1.500 euros.
Esta reivindicación es doblemente engañosa y peligrosa para la clase proletaria del País Vasco, de Navarra y del resto del país. En primer lugar, la exigencia de que se fije un salario mínimo especial para las dos comunidades en que se convoca el paro, implicaría que se concediese a los gobiernos de ambas el derecho a hacerlo, es decir, que se transfiriesen las competencias necesarias para ello desde el gobierno central a los entes autonómicos. Es evidente que se trata de una exigencia que, más que en defensa de las condiciones de vida y de trabajo de los proletarios vascos y navarros se dirige a reforzar el frente común con las burguesías locales vasca y navarra, siempre en liza con el Estado central para apuntalar y ampliar las prerrogativas legales adquiridas. De hecho, una reivindicación del tipo se coloca en la estela de la última ronda de concesiones que el Estado español está realizando tanto a las comunidades de País Vasco y Navarra como a Cataluña y a las puertas de un cambio sustancial del régimen de financiación autonómica que, con toda probabilidad, implicará la extensión del modelo de concierto fiscal que rige en las primeras primero a Cataluña y, después, posiblemente, a otras comunidades.
En segundo lugar, el simple hecho de enarbolar este tipo de reivindicaciones que buscan dividir a los proletarios por su lugar de origen o de residencia, que tienen como objetivo reforzar las diferencias que existen entre los trabajadores de País Vasco y Asturias o entre los de Navarra y La Rioja, colocan a los trabajadores para los que se exige esta ventaja comparativa como apéndices de su propia patronal: el objetivo a lograr sólo puede ser mantener un estatus superior al del resto del proletariado que queda vinculado a las exigencias que la burguesía local impone a la central y, en todo caso, a las necesidades de la primera. Todo un pacto de solidaridad nacional que aboca a los trabajadores a la defensa de la economía vasca y navarra como manera de mantener una situación privilegiada.
Por supuesto, la reivindicación no se logrará. Ninguno de los sindicatos convocantes tiene fe de ningún tipo en ello y simplemente se trata de movilizar a un proletariado que en los últimos años está dando muestras de ser capaz de luchar en defensa de sus verdaderos intereses de clase para que se sume al proyecto regionalista de su patronal, su Parlamento y su burguesía. Pero aún con muy escasas posibilidades de éxito, el simple hecho de que los sindicatos vascos y navarros lancen una convocatoria de este tipo, que sin duda cuenta con la aquiescencia de las autoridades y de los empresarios, ya tendrá un efecto completamente negativo entre los proletarios. Y veremos a la llamada “mayoría sindical vasca”, que de alguna manera pretende ser una alternativa al sindicalismo de concertación de los grandes sindicatos CC.OO., UGT o CGT, imponer no una huelga de clase, sino una movilización por la unidad nacional y en defensa de los intereses inmediatos y generales del empresariado vasco. Todo un entrenamiento para cuando, llegado el momento, los proletarios sean llamados a hacer otro tipo de sacrificios por la economía patria.
Ante los intentos de estas organizaciones (y de aquellas de la izquierda parlamentaria y extra parlamentaria) que les hacen el juego, de vincular la defensa de las condiciones de vida de los proletarios al triunfo de una u otra política burguesa, en este caso de consolidar la descentralización también en el ámbito de la legislación laboral, resulta igualmente peligroso oponer un modelo centralizador y anti autonomista. Si las competencias en materia de Seguridad Social y trabajo continúan en manos del Estado central… ¡estarán igualmente en manos de la clase burguesa! Poca o ninguna importancia tiene que la burguesía explotadora sea española o euskaldún. Los proletarios no pueden depositar ninguna confianza en el enemigo de clase. Sólo su lucha, el enfrentamiento sobre el terreno inmediato -en defensa del salario, de la reducción de la jornada de trabajo, contra la nocividad en las empresas, contra los despidos, etc.-, que es donde se enfrenta tanto con la patronal de la Ikurriña como con la de la rojigualda, tiene algún valor a la hora de imponer sus verdaderas exigencias de clase. La centralización o la descentralización, la confederación o el Estado unitario… son cuestiones que no tienen ninguna importancia para los trabajadores. Pero no porque la cuestión política, la cuestión del Estado (con su legislación, su ordenamiento territorial, etc.) le deba resultar indiferente (¡todo lo contrario!) sino porque en los términos en los que se plantea el enfrentamiento entre esa burguesía vasca que tiene como aliados a ELA, LAB, etc. y la burguesía española… la victoria de ninguno de los dos bandos podría reportarle ningún tipo de beneficio. Tanto la consigna nacionalista, hoy aguada en formas de descentralización de tipo confederal, como la consigna de la unidad nacional son llamamientos que sus diferentes enemigos de clase lanzan para tratar de vincularlos a su campaña de guerra inter-burguesa.
Los proletarios del País Vasco y de Navarra han dado buenos ejemplos de lucha en los últimos años. El caso de Tubacex, en 2021, donde una huelga contra los despidos concitó la solidaridad y la organización de buena parte de los proletarios de la fábrica y fue ejemplo para trabajadores de otras muchas empresas y regiones, fue muy significativo. Como lo ha sido el de los trabajadores de Mercedes de Álava, que ya durante los primeros días de la pandemia dio ejemplo negándose a trabajar sin las medidas de seguridad necesarias. De hecho ambas fábricas, Tubacex y Mercedes, vuelven a afrontar conflictos ahora, en un ejemplo claro de que el proletariado debe luchar siempre y en todo momento, porque el enemigo que tiene enfrente siempre y en todo momento tiene dispuestas sus armas contra él. La lucha de clase, la que se libra en defensa de los intereses de los proletarios y sin vincular estos a ningún frente común con otras clases sociales, con la patronal, con la casta política, etc. es la única garantía, aún cuando sea muy débil, de lograr una victoria. La huelga prevista para el 17 de marzo va en contra de este espíritu de lucha… de hecho va encaminado a encarrilarlo por la vía muerta de la solidaridad entre clases.
Los proletarios del País Vasco han sido, históricamente, un ejemplo para los proletarios del resto del país. En sus acerías y en sus minas surgieron algunas de las luchas más fuertes de comienzos del siglo XX y, con ellas, los esfuerzos organizativos, tanto sobre el terreno sindical como sobre el político, de la clase trabajadora, que a través de ellos dio su contribución al resto de proletarios de otras regiones. Sin necesidad de irnos muy lejos, la huelga en la empresa Laminación de Bandas en Frío, que duró desde el 30 de noviembre de 1966 hasta el 15 de mayo de 1967, fue un revulsivo fundamental tanto para que los jóvenes proletarios que llenaban las fábricas del desarrollismo español se lanzasen a la lucha como para que los diferentes medios de enfrentamiento empleados (hojas de agitación diarias, comités y asambleas, ocupaciones de los locales del sindicato vertical…) se tomasen como algo común y necesario, difundiéndose con ellos formas organizativas que impulsarían las luchas del periodo.
Las décadas de derrota y desorganización que ha padecido la clase proletaria, la integración de sus organizaciones de clase (que tan sólo de manera embrionaria aparecían en los años de la huelga de bandas) de una manera u otra en el Estado, el virus democrático inoculado para justificar el evidente retroceso en sus condiciones de vida… y en el caso vasco y navarro el peso de un nacionalismo, pacífico y violento, que ha respondido a las necesidades de la clase burguesa vasca y española de esterilizar las fuerzas proletarias. Todo ello ha dado lugar a un terrible limbo de paz social en el que la burguesía impone continuamente sus dictados y los trabajadores deben resignarse a aceptarlos. En este política del trágala la divisa nacionalista, en cualquiera de las formas que ha adoptado, ha resultado de gran ayuda para neutralizar cualquier tipo de respuesta independiente de clase, sobre todo entre los estratos más avanzados del proletariado vasco.
El localismo, el corporativismo, el nacionalismo de cualquier tipo… siempre son armas en manos de la clase burguesa. Fomentan la competencia y el enfrentamiento entre proletarios, poniendo en el lugar de la solidaridad de clase, la unidad entre patrones y trabajadores. La forma democrática moderna, consolidada en la estructura autonómica del Estado y que se presenta como un avance frente a la centralización de décadas anteriores, cumple el mismo papel. Esto tanto la clase burguesa como sus aliados políticos y sindicales que llaman a los proletarios a movilizarse en su defensa, lo saben bien. Como bien saben que, cimentando la solidaridad interclasista de hoy, preparan a los trabajadores para los sacrificios que mañana les exigirán.
¡Contra todo tipo de nacionalismo! ¡Contra cualquier forma de solidaridad entre clases!
¡Por la solidaridad y la unidad de los proletarios de todas las regiones y países!
¡Por la lucha de clase intransigente!
¡Por la reconstitución del Partido Comunista, internacional e internacionalista!
24 de febrero de 2026
Partido Comunista Internacional
Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program
Dos trabajadores han muerto en pocas horas, en las instalaciones de AHT y en la fábrica de Tubos Reunidos en Amurrio
Un trabajador de la fábrica de Tubos Renidos en Amurrio
falleció este martes al caer desde cierta altura. Ocurrió al mediodía.
Posteriormente se supo que otro trabajador, de 49 años, falleció también
ayer mientras trabajaba en el Tren de Alta Velocidad de Atxondo.
Tres
trabajadores han muerto en las últimas 24 horas en el País Vasco. Este
lunes se conoció que un vecino de Calahorra había fallecido en
Andosilla, tras sufrir un accidente laboral. Hoy martes, LAB ha
comunicado que otro trabajador falleció ese mismo día en Atxondo,
trabajando en el Tren de Alta Velocidad. Y una tercera noticia
lamentable se ha sumado a la anterior: un trabajador ha fallecido este
martes al mediodía tras caer desde un tejado en la fábrica de Tubos Reunidos en Amurrio.
Respecto
a esta última muerte, la Ertzaintza recibió la alerta sobre las 12.40 y
al lugar de los hechos acudieron efectivos de Osalane y la comisión
judicial.
Según los sindicatos, este trabajador, que pertenecía a la empresa subcontratada Pavimprot Trapagaran, se encontraba trabajando en dicho tejado cuando se cayó de allí. La policía confirmó que la muerte se produjo por una caída.
Según informa el medio de comunicación Aiaraldea, ante el accidente, el comité de empresa de Tubos Reunidos ha solicitado a la dirección de la compañía la suspensión de la producción.
Quieren que los trabajos se realicen "de forma controlada y segura"
hasta las 14.00 horas. También realizarán una concentración el miércoles
a las 9:00 horas frente a las oficinas de la empresa, con el objetivo
de expresar “solidaridad y respeto” hacia el compañero fallecido.
El
proyecto del tren de alta velocidad también ha provocado un aumento de
accidentes laborales. Como informó LAB este martes, A.H.G. El trabajador
de 49 años identificado por las letras falleció el lunes en Atxondo.
Esto no fue anunciado oficialmente el lunes. El Departamento de
Seguridad confirmó hoy que se produjo un accidente en el barrio de San
Pedro y el hombre fue trasladado al hospital de Galdakao. Según el
sindicato, un gran trozo de metal cayó sobre el joven y falleció.
Trabajaba para una empresa subcontratada llamada Conprovial.
Al
menos trece personas ya han muerto en el macroproyecto del Tren de Alta
Velocidad. En 2018 ya se habían anunciado nueve. Como admitió
posteriormente el Gobierno español, no tenía información sobre el número
exacto. El pasado mes de febrero se celebró una manifestación en
Pamplona para denunciar la precariedad y los riesgos laborales asociados
al proyecto AHT-TAV. Catorce colectivos se convocaron tras conocer los
crudos testimonios de varios trabajadores.
Con estas tres últimas
muertes, ya son 23 las personas que han fallecido mientras trabajaban
en el País Vasco este año, según datos de LAB.
ELECCIONES EN EUSKADI
LA DEMOCRACIA DE IZQUIERDA Y DE DERECHA, GARANTÍA DE LA EXPLOTACIÓN DEL PROLETARIADO
El País Vasco es uno de los puntales del orden político en España. Por el lado del gobierno, la coalición en el poder requiere del concurso de los dos grandes partidos nacionalistas, PNV y Bildu, para mantenerse como mayoría parlamentaria. Por el lado social, el concurso de ambos grupos en todas las medidas “excepcionales” que el Estado central ha tomado desde 2020 ha sido vital para que estas se pudiesen imponer al conjunto de la población.
Hasta tal punto esto es así que el predominio electoral de PNV y Bildu en las elecciones autonómicas y su peso decisivo en las generales se entiende por parte de los expertos en cálculo político como el elemento central (junto con el predominio nacionalista en Cataluña) para impedir que la derecha de PP y Vox llegue al poder. De esta manera se conforma un bloque que va desde la derecha tradicionalista de PNV hasta la izquierda de SUMAR, pasando por todos los matices del arco electoral para mantener la coalición gubernamental que ha sostenido, en España, las normas más abiertamente anti proletarias de la historia reciente del país.
Sin duda, el elemento que podría ser más desconcertante, para quien crea a pies juntillas en los discursos más que en los hechos y su significado histórico, es la presencia de Bildu como pivote de ese eje estatal español y como firme candidato a la lehendakaritza. Esta formación nació en parte de la antigua Herri Batasuna, brazo político de ETA, y sirvió para capitalizar la confluencia política de sectores nacionalistas disconformes con la lucha armada cuando aquella dejó las armas. Pero tardó poco tiempo en abandonar los restos de su retórica “anti-española” y en 2020 se le pudo ver apoyando un Estado de alarma que implicaba, de facto, la militarización del País Vasco y la supresión de libertades elementales de “sus” ciudadanos. Poco después dejó caer también su careta social y anti capitalista para apoyar la legislación laboral que ha impuesto el Ministerio de Trabajo y que ha implicado, siempre con la ayuda de la patronal y las organizaciones sindicales, un retroceso en condiciones laborales y salariales para el proletariado similar al que supusieron los Pactos de la Moncloa de 1977. Los miembros de Bildu han pasado de aplaudir el asesinato de militares y policías a manos de ETA a garantizar que el gobierno mandase las tanquetas a Cádiz frente a los huelguistas del metal, diese permiso para disparar a los manifestantes con fuego real en Linares o, recientemente, encarcelase a huelguistas de Acerinox.
Tanto la lucha de ETA como el irredentismo de HB han resultado finalmente en un apoyo para el Estado burgués, que por su parte no ha escatimado en medios para reintegrarlos al juego democrático y en utilizarlos como banderín de enganche contra los sectores más combativos del proletariado del País Vasco. Esa es, justamente, la fuerza de la democracia: su capacidad para ejercer como fuerza centrípeta para todas las facciones burguesas y para el propio proletariado, al que la dinámica social capitalista arroja hacia los márgenes de la sociedad pero al que, por su parte, la fuerza social que representa el sistema democrático impide romper con la burguesía y la pequeña burguesía. En este orden democrático entran todas las corrientes políticas, desde la derecha más reaccionaria hasta aquellas que, como ETA, encarnaron el reformismo armado durante décadas. Cabe todo, a excepción de la lucha de clase proletaria, y eso una organización como Bildu, que lleva en su historia la imposición nacionalista ante la tendencia anti localista e internacionalista de las capas proletarias más avanzadas, lo sabe bien.
El resultado electoral será justo el que debe ser. Las variantes tienen poca importancia. Si gana Bildu y es apoyada para formar gobierno por el PSOE, se acelerará el proceso de integración de la base social que vincula a esta organización con el pasado de movilización que caracterizó a Euskadi. El ciclo se habrá completado y veremos a los familiares y amigos de los represaliados por la policía nacional y autonómica dar orden a esta última para reprimir. Si gana el PNV y se mantiene el status quo vigente, la falsa oposición de izquierdas cumplirá con su papel cuatro años más a la espera de un nuevo giro en la política nacional que le aproxime más a su objetivo. En cualquier caso, el rumbo no se interrumpe y ambas fuerzas, nacionalistas de derecha y nacionalistas de izquierda, seguirán dando su apoyo al gobierno central, garantizando la estabilidad del Estado, la defensa de los intereses imperialistas en Ucrania y Palestina de la burguesía española, la destrucción apresurada de los restos del “bienestar” que no soportarán la excesiva carga presupuestaria que implicará el rearme militar que tendrá lugar en los próximos años, etc. Esta es y será la “excepción vasca”, piedra de toque del orden español.
Fuera de Euskadi por supuesto permanecerá la demonización de todo lo vasco, con el recuerdo permanente de ETA como vertebrador de la política interior del país durante treinta años, como eje de la solidaridad nacional y justificante de cualquier tipo de represión.
La burguesía vive porque logra mantener la competencia entre proletarios y la cuestión nacional es un terreno fértil para exacerbarla. Mientras que cualquier corriente política, precisamente defendiendo esa política de integración social, sabe que HB, Bildu, etc. han sido y son indispensables para mantener el orden en el País Vasco, también es consciente de que la xenofobia, la exaltación localista, el nacionalismo español, son elementos de cohesión social igualmente efectivos. Toda vez que el proletariado del País Vasco ha sido uno de los más combativos de España, por ello todavía es necesario agitar el espantajo nacionalista para impedir que su lucha dé ejemplo a los proletarios del resto del país.
Porque en Euskadi la clase obrera ha tenido una gran fuerza, sobre todo en el terreno de la defensa económica de las condiciones de vida. Basta con recordar que fue la huelga de Bandas (de noviembre de 1966 a mayo de 1967) la que agitó, más allá de límites locales, de fábrica, etc. a la clase obrera española por primera vez desde el mayo de 1937. O que acontecimientos como el Proceso de Burgos (1970) en el que se juzgó y condenó a miembros de ETA fueron entendidos por los sectores más combativos del proletariado como algo que concernía a toda la clase obrera…
El nivel de movilización proletaria (y social en términos más amplios) ha sido, casi siempre, mucho más elevado que en el resto de España y la fuerza de la clase obrera local se ha hecho sentir muy lejos de la zona industrial vasca. Recordemos, por ejemplo, la reciente lucha de los trabajadores de Tubacex, que permanecieron en huelga durante 235 días en 2021 y que, cuando los trabajadores de las empresas auxiliares del metal en Cádiz se pusieron en huelga corrieron a prestarles su apoyo y a compartir su experiencia…
La fuerza de la clase proletaria debe levantarse por encima de todo particularismo regional, por encima de toda política nacionalista y dirigirse contra la colaboración con la clase burguesa. Sobre todo cuando estos particularismos, este nacionalismo se ha usado una y otra vez contra los proletarios de uno y otro lado. Cuando las organizaciones que, incluso con un gran coste de sangre y vidas como es el caso, se erigieron en adalides de la lucha nacional han mostrado su verdadera cara integrándose en el aparato del Estado, aceptando la defensa de las instituciones burguesas, de la primera a la última, colocándose frente a la clase proletaria en auxilio de la burguesía que requiere sus fuerzas para imponerle sus exigencias.
El virus democrático, inoculado en el cuerpo social proletario durante décadas, es un factor de primer orden en el retraso de la reanudación de la lucha de clase. Cada elección, cada Parlamento, cada ilusión de cambio en nombre de una u otra formación, ayudan a consolidar el orden social burgués. Las futuras convulsiones sociales, que sin duda deberán llegar, lanzarán a la clase obrera contra el edificio social burgués y, en ellas, la lucha contra la democracia será una conquista fundamental.
¡Contra la farsa electoral, por la defensa intransigente de la lucha de clase!
¡No a la solidaridad nacional!
¡Por el retorno del proletariado al terreno del enfrentamiento abierto con la burguesía!
17/04/2024
Partido Comunista Internacional - www.pcint.org
Concentración en Barakaldo en denuncia del fallecimiento de una persona sin-hogar vecina de la localidad
|
(Plataforma Contra la Exclusión Social y Por los Derechos Sociales)
Informazio bulegoa berrietxea@nodo50.org oficina de información
Berri-Otxoak, 29 años a pie de calle! Berri Otxoak 29 urtez kalean jo ta ke!
Artículo de opinión en nuestro 25 aniversario.
Cuatro años después de las reflexiones sobre las situaciones que nos dieron origen, ahora se encuentran agravadas aún más https://www.nodo50.org/berri_ otxoak/25-anos-a-pie-de-calle/
Berri-Otxoak, 25 años a pie de calle | BERRI OTXOAK
25 Urtez kalean Jo ta ke! El 12 de Agosto de 1992, la Policía municipal desalojó, por orden del Alcalde -de ento...
BERRI-OTXOAK
(Plataforma Contra la Exclusión Social y Por los Derechos Sociales)
www.nodo50.org/berri_otxoak
Informazio bulegoa berrietxea@nodo50.org oficina de información
|
(Plataforma Contra la Exclusión Social y Por los Derechos Sociales)
Informazio bulegoa berrietxea@nodo50.org oficina de información
NECESIDAD DE LAS CAJAS DE RESISTENCIA:
el ejemplo de TUBACEX
Recientemente, compañeros de la Asamblea Laboral y la Caja de Solidaridad Obrera Antirrepresiva hemos podido comprobar de primera mano la lucha ejemplar de los obreros y obreras de TUBACEX en Amurrio y Llodio (Álava).
Después de más de 150 días de huelga, la plantilla se mantiene en lucha y unida frente al expediente de regulación de empleo, y mantiene su huelga indefinida, entre otras cosas, gracias a la unidad de los trabajadores y a su caja de resistencia.
Recientemente, se ha publicado la sentencia que declara NULO el despido de 129 trabajadores.
Los tribunales han declarado nulo el ERE de Tubacex, uno de los más polémicos de los últimos tiempos. ... El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco declara así nulos los 129 despidos que pretendía la empresa en sus plantas de Llodio y Amurrio. Pero la lucha continúa. Tubacex ha anunciado que recurrirá las sentencias. Y los trabajadores se mantienen en huelga y en los piquetes permanentes a las puertas de la factoría.
En Álava, TUBACEX posee tres factorías, dos en Amurrio (frío y Aceralava) y otra en Llodio. El grupo TUBACEX se dedica a la producción y venta de tubos sin soldadura en acero inoxidable y en altas aleaciones de níquel. Además, fabrica otros productos largos de acero inoxidable. Además de las fábricas de Álava, TUBACEX dispone de instalaciones industriales propias en Austria, Estados Unidos, Italia, India, Tailandia, Noruega, Dubai y Arabia Saudi.
NUESTRA VISITA
Compañeros de la Asamblea Laboral y de la Caja de solidaridad obrera antirrepresiva estuvimos en el piquete de Tubacex en Amurrio, dos días después de que fuera declarado NULO el despido de 129 trabajadores. La alegría por el “nulo” contrastaba con la seriedad de la conciencia de la lucha que todavía queda por hacer.
Fuimos en todo momento tratados de manera excelente, muy bien recibidos, primero por un compañero de la Caja de Resistencia de Tubacex que nos presentó a parte del piquete y luego por todos los que pasaron por allí durante nuestra estancia. El piquete estaba dividido en dos partes, a cada lado de la carretera que llega a la factoría, uno controlando la rotonda de llegada y el otro justo a la puerta. Después de 148 días de huelga, los trabajadores habían creado sus zonas de relación, la infraestructura era propia y/o aportada por colectivos como Greba Batzorde ("comité de huelga" en euskera, comité permanente que ayuda a los conflictos laborales con dinero y/o material e infraestructura, según nos decían, algo similar a la actividad que aquí realiza la Asamblea Laboral). El ayuntamiento de Amurrio les facilitaba un punto de luz (hay que entender el peso de la empresa en la zona que obliga también a cosas como esta).
En el piquete habría unas 30 personas en el momento de menor asistencia (primera hora), llegamos a ser entre 90 y 100 personas en momentos posteriores como la comida, etc. Estuvimos con ellos toda la mañana hasta la hora de comer.
Después de comer se produjo el momento más emotivo, cuando les hicimos entrega de la ayuda aportada por las cajas de Valladolid. Todos los compañeros y compañeras presentes nos rodearon, y después de meter el dinero en la caja (una caja de hierro atada con cadenas que simbólicamente tienen a la puerta de la factoría y en la que se entregan este tipo de ayudas, luego los compañeros recogen el dinero, etc.) aplaudieron y se gritaron consignas (en euskera) como "viva la lucha obrera" (GORA LANGILEEN BORROKA) o "duro, hasta la victoria" (JO TA KE, IRABAZI ARTE).
La caja de resistencia de Tubacex se ha creado al calor de la huelga y se está demostrando como una HERRAMIENTA imprescindible para llevar la lucha más allá.
La cantidad de dinero que han entregado en ayudas es muy importante, pero más importante es lo que la caja está significando en todos los sentidos, pero sobre todo en dos aspectos: por un lado, evita excusas, dudas, caídas... la unidad de todos los trabajadores de TUBACEX ha sido ejemplar en todo momento, no ha entrado nadie ningún día, NO SE HA PRODUCIDO ningún tubo, ninguna colada... por otro lado, la caja está sirviendo para fomentar la unidad de clase por encima de las siglas -arrastrando incluso a los sindicatos-, superando las diferencias entre los trabajadores por medio de la unidad y la solidaridad de clase. La extensión del conflicto fuera de las factorías es otra de las grandes enseñanzas del pasado que los trabajadores de Tubacex han sabido recuperar.
La experiencia que nos contaron los trabajadores es más que interesante: cómo cada uno ha aportado lo que podía o lo que sabe hacer y entre todos se hace todo, cómo se respondía a las llamadas de los demás, cómo se juntaron 100 para parar un camión que pretendía entrar en la fábrica un sábado por la noche, cómo se ha enfrentado la represión policial y sobre todo la tergiversación y la guerra mediática, etc., etc.
Se nos quedan cientos de cosas: nos trajimos el calor y el valor de su lucha. Debemos valorar y aplaudir la lucha de los trabajadores de Tubacex, una lucha basada en cajas de resistencia, piquetes, asambleas y sindicatos obreros unidos-, una lucha llevada a cabo con unidad, compromiso y constancia.
LA LUCHA DE TUBACEX ES NUESTRA LUCHA:
¡TUBACEX SALBA DEZAGUN!
Otras informaciones:
> Tubacex se niega a readmitir a los 129 despedidos pero les pagará el sueldo: https://www.naiz.eus/eu/info/noticia/20210713/tubacex-comunica-al-comite-que-pagara-los-sueldos-pero-no-readmitira-a-los-129-despedidos
> SOLIDARIDAD CON LOS TRABAJADORES DE TUBACEX y otras empresas en huelga: https://valladolorenlainfoobrera.blogspot.com/2021/06/solidaridad-con-los-trabajadores-de.html
CONTRA LA GUERRA Y LA INDUSTRIA MILITAR






