Se cumplen este año 50 años de unos hechos que se han convertido en todo un símbolo para la MEMORIA PROLETARIA en estas tierras...
La combatividad de los obreros vitorianos fue una de las puntas de lanza del movimiento obrero en el Estado español, como lo fueron los obreros de la SEAT en Barcelona o los de la RENAULT en Valladolid, donde llegaron a implantarse CONSEJOS OBREROS de fábrica en alguna de las factorías con una fuerza tan considerable como para doblegar a la empresa, negociar con ella por encima de los sindicatos que se estaban formando e imponerle readmisiones y decisiones que la empresa nunca hubiera tomado sin la fuerza obrera.
La lucha independiente de la clase trabajadora llegó en estos hitos de los que hablamos a cotas de gran desarrollo (como anteriormente en ejemplos míticos como la Huelga de Bandas o la de Harry Walker). La conjura de todos los poderes públicos políticos y sindicales que llamamos PACTOS DE LA MONCLOA quiso concluir esta experiencia que sin embargo duraría aún en los 80 con importantes huelgas y luchas como la de Euskalduna en Bizkaia o la de Reinosa, en 1986.
El movimiento obrero, el movimiento revolucionario anticapitalista, comprende en la memoria de estos hechos su derrota pero también tiene en ellos una verdadera escuela.
La realidad ha cambiado, pero no la necesidad de la ORGANIZACIÓN, de la LUCHA, la INDEPENDENCIA y la AUTONOMÍA de la clase trabajadora.
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| Trabajadores de Renault cruzando un coche |
3 de marzo, a cincuenta años de los «sucesos de Vitoria».
"Como es bien sabido estos consistieron en el ametrallamiento por parte de la Policía Armada (actual Policía Nacional) de una asamblea masiva de trabajadores vitorianos en la puerta de una iglesia de la capital alavesa. Bajo las órdenes de Fraga y Martín Villa, la policía se llevó por delante la vida de cinco trabajadores con el fin de liquidar la escalada de movilizaciones proletarias que se encontraba en esos días en su punto más álgido, movilizando a todo el componente obrero de una ciudad paralizada por la huelga de las empresas más importantes en ella instaladas. Los «sucesos de Vitoria» significaron el cénit de la movilización obrera que, en España, se venía produciendo desde hacía varios años con una intensidad creciente, agrupando a cientos de miles de obreros bajo reivindicaciones que entremezclaban contenidos laborales con otros de alcance político: salarios, jornada laboral, despidos, amnistía para los presos políticos… eran las exigencias más comunes en un contexto de extensión de las huelgas de solidaridad, aquellas en las que los trabajadores de todo un ramo industrial e incluso de toda una región marchan a la lucha por exigencias que aparentemente no les competen directamente (el despido de un trabajador en otra fábrica, un convenio colectivo que no es el suyo…) pero que sienten vivamente como propias porque de hecho sienten a flor de piel su pertenencia a la clase proletaria y cada uno de los ataques que esta sufre".
"Los cinco muertos de Vitoria no fueron algo excepcional. En Granada, en 1.970, fueron 3 los obreros muertos durante la huelga de la construcción. Otros se sumaron a la lista durante los años inmediatamente anteriores a la muerte de Franco y otros, muchos, se sumarían hasta la finalización de la Transición (e incluso después gracias al terrorismo para policial del gobierno socialista dirigido contra militantes vascos). Pero los muertos de Vitoria significaron algo especial, tanto para la lucha de la clase proletaria como para la propia burguesía y su Estado. Fijando el objetivo sobre las consecuencias inmediatas, los muertos de Vitoria propiciaron la cesión de la patronal ante casi todas las exigencias que el movimiento huelguístico había planteado (5.000 pesetas de aumento salarial lineal, 40 horas semanales con un mes de vacaciones pagadas y media hora diaria para el bocadillo, jubilación a los 60 años, 100% del sueldo en caso de accidente laboral). De hecho, después de haber dado la orden de disparar contra 5.000 obreros, los cargos del gobierno se acercaron a los hospitales a interesarse por los heridos, tuvieron gestos de conciliación con los obreros, etc. Aparentemente, la burguesía cedió. Pero ampliando el alcance de los acontecimientos se ve claramente que, mientras que en otras ocasiones los muertos obreros llevaban a una ampliación de la lucha a mayor escala, en el caso de los de Vitoria no fue así. A excepción de acontecimientos inmediatamente posteriores como los de Pamplona o Basauri, donde murió un joven trabajador de nuevo a manos de la policía, los sucesos de Vitoria no tuvieron la repercusión que era de esperar. Trabajadores de la huelga del metal en Madrid narran cómo, pese a haber librado una lucha a la que se encadenó directamente la de los obreros alaveses, llegada la noticia de la brutal represión policial, tan sólo realizaron un paro simbólico para después continuar trabajando con normalidad. Vitoria fue, por lo tanto, un punto de inflexión, un máximo en la conflictividad obrera. Y no lo fue por los muertos, que como se ha dicho los seguiría habiendo a lo largo de la Transición y hasta los sucesos de Euskalduna o de Reinosa ya en los años ´80, sino porque la excepcional movilización del proletariado alavés, consecuencia de una tensión social acumulada a lo largo de los últimos años a escala nacional y que había dado experiencias de lucha considerables que comenzaban a ser sistematizadas por pqueños pero significativos destacamentos de vanguardia del proletariado, forzó a la burguesía a reaccionar de manera tajante. En primer lugar con la represión directa: si es cierto que muertos había habido ya, también lo es que la policía nunca había utilizado técnicas de enfrentamiento armado contra el conjunto de la clase obrera de una ciudad, porque eso es lo que había el 3 de marzo en la parroquia de San Francisco y sus alrededores. En segundo lugar movilizando a sus agentes del oportunismo para una lucha abierta: a partir de Vitoria comienzan a cesar las huelgas de solidaridad y otros tipos de conflicto y organización obrera o, al menos, el PCE y sus satélites dejan de ser tan condescendientes con ellos y comienzan a combatirlos hasta vencer, es decir, se colocan abiertamente contra la lucha obrera en nombre del bien superior que sería la democracia. En tercer lugar, acelerando la creación del frente único político de la democracia: unidad de todas las organizaciones anti franquistas como única vía para intensificar su más que débil dominio sobre la clase obrera presentando ante ella una única e inexorable alternativa (que fue el significado real de la Platajunta y demás combinaciones políticas) Finalmente, acelerando las reformas democráticas que debían reforzar el aspecto anterior haciendo factible, a ojos de los trabajadores, un cambio que pudiese suponer mejoras generalizadas para ellos. En pocas palabras, después de matar a los cinco obreros de Vitoria, la burguesía reaccionó con energía tomando la iniciativa no en un sentido involucionista sino desarrollando al máximo las posibilidades de cambio democrático y utilizando todas las armas a su alcance para presentar este como la solución natural a la agudización del problema social. Forjando el frente único de la oposición democrática, esculpió a fuego las leyes del frente único de la burguesía: democracia, defensa de la economía nacional, defensa del Estado como ente colocado por encima de las clases sociales.
Sobre los muertos de Vitoria se levanta el triunfo de la democracia en España".
"Vitoria 1976: el triunfo de la democracia en España": https://www.pcint.org/05_Elprol/010/010_vitoria-1976.htm
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Más infos anteriores y otros textos:
> 3 DE MARZO: por una memoria de clase ANTICAPITALISTA: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html
> A 45 años de los hechos de Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2021/03/a-45-anos-de-los-hechos-del-3-de-marzo.html
> 3 DE MARZO: por la memoria de clase: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/03/3-de-marzo-por-una-memoria-de-clase.html
> Unidos por un sueño (documental): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-documental-vitoria-3-de.html
> Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (I): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2011/05/sobre-las-luchas-en-fasa-renault-en-los.html
> Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (II): https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2011/08/viva-la-aventura-historias-de-la-fasa.html
"Los cinco muertos de Vitoria no fueron algo excepcional. En Granada, en 1.970, fueron 3 los obreros muertos durante la huelga de la construcción. Otros se sumaron a la lista durante los años inmediatamente anteriores a la muerte de Franco y otros, muchos, se sumarían hasta la finalización de la Transición (e incluso después gracias al terrorismo para policial del gobierno socialista dirigido contra militantes vascos). Pero los muertos de Vitoria significaron algo especial, tanto para la lucha de la clase proletaria como para la propia burguesía y su Estado.
Fijando el objetivo sobre las consecuencias inmediatas, los muertos de Vitoria propiciaron la cesión de la patronal ante casi todas las exigencias que el movimiento huelguístico había planteado (5.000 pesetas de aumento salarial lineal, 40 horas semanales con un mes de vacaciones pagadas y media hora diaria para el bocadillo, jubilación a los 60 años, 100% del sueldo en caso de accidente laboral). De hecho, después de haber dado la orden de disparar contra 5.000 obreros, los cargos del gobierno se acercaron a los hospitales a interesarse por los heridos, tuvieron gestos de conciliación con los obreros, etc. Aparentemente, la burguesía cedió. Pero ampliando el alcance de los acontecimientos se ve claramente que, mientras que en otras ocasiones los muertos obreros llevaban a una ampliación de la lucha a mayor escala, en el caso de los de Vitoria no fue así. A excepción de acontecimientos inmediatamente posteriores como los de Pamplona o Basauri, donde murió un joven trabajador de nuevo a manos de la policía, los sucesos de Vitoria no tuvieron la repercusión que era de esperar.
Trabajadores de la huelga del metal en Madrid narran cómo, pese a haber librado una lucha a la que se encadenó directamente la de los obreros alaveses, llegada la noticia de la brutal represión policial, tan sólo realizaron un paro simbólico para después continuar trabajando con normalidad. Vitoria fue, por lo tanto, un punto de inflexión, un máximo en la conflictividad obrera. Y no lo fue por los muertos, que como se ha dicho los seguiría habiendo a lo largo de la Transición y hasta los sucesos de Euskalduna o de Reinosa ya en los años ´80, sino porque la excepcional movilización del proletariado alavés, consecuencia de una tensión social acumulada a lo largo de los últimos años a escala nacional y que había dado experiencias de lucha considerables que comenzaban a ser sistematizadas por pequeños pero significativos destacamentos de vanguardia del proletariado, forzó a la burguesía a reaccionar de manera tajante.
En primer lugar con la represión directa: si es cierto que muertos había habido ya, también lo es que la policía nunca había utilizado técnicas de enfrentamiento armado contra el conjunto de la clase obrera de una ciudad, porque eso es lo que había el 3 de marzo en la parroquia de San Francisco y sus alrededores.
En segundo lugar movilizando a sus agentes del oportunismo para una lucha abierta: a partir de Vitoria comienzan a cesar las huelgas de solidaridad y otros tipos de conflicto y organización obrera o, al menos, el PCE y sus satélites dejan de ser tan condescendientes con ellos y comienzan a combatirlos hasta vencer, es decir, se colocan abiertamente contra la lucha obrera en nombre del bien superior que sería la democracia.
En tercer lugar, acelerando la creación del frente único político de la democracia: unidad de todas las organizaciones anti franquistas como única vía para intensificar su más que débil dominio sobre la clase obrera presentando ante ella una única e inexorable alternativa (que fue el significado real de la Platajunta y demás combinaciones políticas) Finalmente, acelerando las reformas democráticas que debían reforzar el aspecto anterior haciendo factible, a ojos de los trabajadores, un cambio que pudiese suponer mejoras generalizadas para ellos.
En pocas palabras, después de matar a los cinco obreros de Vitoria, la burguesía reaccionó con energía tomando la iniciativa no en un sentido involucionista sino desarrollando al máximo las posibilidades de cambio democrático y utilizando todas las armas a su alcance para presentar este como la solución natural a la agudización del problema social. Forjando el frente único de la oposición democrática, esculpió a fuego las leyes del frente único de la burguesía: democracia, defensa de la economía nacional, defensa del Estado como ente colocado por encima de las clases sociales. Sobre los muertos de Vitoria se levanta el triunfo de la democracia en España".
[extraido de VITORIA 1976: EL TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA, https://www.pcint.org/05_Elprol/010/010_vitoria-1976.htm]
OTROS TEXTOS:
> 3 DE MARZO: por una memoria de clase ANTICAPITALISTA: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html
> 3 DE MARZO: por la memoria de clase: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/03/3-de-marzo-por-una-memoria-de-clase.html
> Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (I): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2011/05/sobre-las-luchas-en-fasa-renault-en-los.html
> Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (II): https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2011/08/viva-la-aventura-historias-de-la-fasa.html
LOS HECHOS DE VITORIA:
El
3 de marzo de 1976 la policía fascista perpetró una de las peores
matanzas de obreros de la transición, poniendo a las claras la verdadera
fachada de lo que se estaba tramando realmente detrás de la farsa
democrática.
Después de aquello, durante muchos años, en todas las
manifestaciones los obreros siempre gritaban:
¡Vitoria, hermanos, nosotros no olvidamos!
"Tres fueron los muertos esa tarde. Y dos más a lo largo de las horas
siguientes. En total, cinco obreros asesinados por la Fuerza Pública,
caídos bajo los disparos. Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar,
Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda, esos son sus
nombres. Más tarde, se sumaron dos más: Vicente Antón Ferrero, en Basauri,
y Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona, asesinados durante sendas
movilizaciones de solidaridad con Vitoria. Y aún hubo otro, en Roma,
abatido por los Carabinieri durante el acto de repulsa frente a la
embajada española. Al balance final, además de las muertes, hay que
añadir más de un centenar de heridos de diversa consideración, muchos de
los cuales han sufrido las consecuencias de sus heridas durante toda la
vida".
LEER MÁS: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html
Se cumplen este año 48 años de aquellos hechos que se han convertido en todo un símbolo para la MEMORIA PROLETARIA en estas tierras...
La combatividad de los obreros vitorianos fue una de las puntas de lanza del movimiento obrero en el Estado español, como lo fueron los obreros de SEAT en Barcelona o los de RENAULT en Valladolid, donde llegaron a implantarse CONSEJOS OBREROS de fábrica en alguna de las factorías con una fuerza tan considerable como para doblegar a la empresa, negociar con ella por encima de los sindicatos que se estaban formando e imponerle readmisiones y decisiones que la empresa nunca hubiera tomado sin aquella fuerza obrera.
La lucha independiente de la clase trabajadora llegó en estos hitos de los que hablamos a cotas de gran desarrollo (como anteriormente en ejemplos míticos como la Huelga de Bandas o la de Harry Walker). La conjura de todos los poderes públicos políticos y sindicales que llamamos PACTOS DE LA MONCLOA quiso concluir esta experiencia que sin embargo duraría aún en los 80 con importantes huelgas y luchas como la de Euskalduna en Bizkaia o la de Reinosa en 1986.
El movimiento obrero, el movimiento revolucionario anticapitalista, comprende en la memoria de estos hechos su derrota pero también tiene en ellos una verdadera escuela. La realidad ha cambiado, pero no la necesidad de ORGANIZACIÓN, de LUCHA, de INDEPENDENCIA y de AUTONOMÍA de la clase trabajadora.
"la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos"
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LA LUCHA SIGUE
El viernes en Gasteiz se volverá a recordar a los cinco obreros muertos a manos de la Policía española el 3 de marzo de 1976. El aniversario está marcado por la creación del centro memorial de Zaramaga, que, gracias a las víctimas, incluirá los principios de verdad, justicia, reparación y reconocimiento.
FUENTE: NAIZ: 47 aniversario del 3 de Marzo. La lucha obrera continúa https://www.naiz.eus/eu/
NO somos profesionales del periodismo (y mucho menos "de la revolución"). No somos tampoco "originales" - ni lo pretendemos. Esto es un medio para la lucha, medio de contrainformación, de reflexión. Y de memoria.
Los días se pasan con escasos momentos para hacer lo que realmente deseamos y podemos. Pero somos fieles (¡debemos serlo!) a nuestra memoria, y siquiera en un instante de este tráfago, debemos recordar y extraer las lecciones de nuestro pasado, del pasado de nuestra clase, para la lucha de la clase en el presente. Esta entrada está construida de esas voces y esos ecos... por la memoria de la clase, proletaria, anticapitalista.
LA MEMORIA ES UN ARMA...
Tal día como hoy, el 3 de marzo de 1976, en el barrio de Zaramaga (Gasteiz, EH), se escribía una importante página de la historia roja de Euskalherria y del Estado español. Roja por la sangre de nuestros caídos; y roja por la respuesta -de dignidad y lucha- de nuestra clase.
"Cuando pronunciamos los nombres de Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo y Bienvenido Pereda no es solo para conmemorarles, sino para mantener viva esta memoria colectiva, para mantenerlos vivos en la memoria de lucha. Porque la memoria no es simple recuerdo del pasado, sino que es un arma de lucha - lucha contra el olvido, la desmemoria y la despolitización de la historiografía burguesa -, es el hilo rojo que vinvula nuestras luchas pasadas con las presentes y futuras, esa mirada hacia el pasado que nos sirve como brújula contra el presente y nos ayuda a caminar hacia el futuro. A eso sirve la memoria colectiva: no a contemplar el pasado, sino a luchar en y contra el presente.
Los caidos en la guerra de clase - al contrario que las víctimas - no mueren nunca: vivirán en la memoria y en las luchas, vivirán hasta que haya lucha, vivirán en cada lucha.
Romualdo, Pedro, Francisco, Bienvenido y José Miguel siguen viviendo y siendo la brújula que marca el horizonte (rojo) para Euskalherria [y para el Estado español]: están vivos en las luchas por los derechos de los trabajadores y en las luchas contra el trabajo asalariado".
Vitoria, 3 de marzo, por una memoria de clase anticapitalista:
"Tres fueron los muertos esa tarde. Y dos más a lo largo de las horas
siguientes. En total, cinco obreros asesinados por la Fuerza Pública,
caídos bajo los disparos. Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar,
Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda, esos son sus
nombres. Más tarde, se sumaron dos más: Vicente Antón Ferrero, en Basauri,
y Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona, asesinados durante sendas
movilizaciones de solidaridad con Vitoria. Y aún hubo otro, en Roma,
abatido por los Carabinieri durante el acto de repulsa frente a la
embajada española. Al balance final, además de las muertes, hay que
añadir más de un centenar de heridos de diversa consideración, muchos de
los cuales han sufrido las consecuencias de sus heridas durante toda la
vida".
LEER MÁS: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html
Aquello de Vitoria había que pararlo, eran pequeños soviets que se estaban formando:
"Al final de todo el proceso, cuando vino la masacre, hubo muchas asambleas, reuniones por barrios, reuniones en iglesias, predicaciones de curas, bueno, todo un tejido que, al final, esa batalla yo creo que estaba ganada, porque fueron muchas las asambleas, los debates. Al final, pues ya lo sabéis, no podían tolerar aquello. El día 3 de marzo era huelga general, todo paralizado en Vitoria, enfrentamientos con la policía desde la mañana y, al final, no podían tolerar aquella asamblea general que celebrábamos a la tarde, la policía empieza a reprimir. Unos dentro, otros fuera, porque empieza a reprimir antes de tiempo, antes de que todos hubiéramos llegado a la asamblea general. Las comisiones representativas estábamos reunidos en otro lugar, íbamos hacia la asamblea, porque las comisiones representativas coordinábamos un poco, nos reuníamos antes para ver qué había pasado en las asambleas, etc, total, que la policía empieza a reprimir y hay 5 muertos y más de 100 heridos de bala y un montón de detenidos. Esta es un poco la historia, la síntesis de la batalla de Vitoria. Después de eso, el proceso siguiente, en el capítulo de errores de la batalla de Vitoria, de todo aquel proceso, es que, visto muy a distancia, no esperábamos los trabajadores de Vitoria que estábamos en aquella pelea que el final pudiera ser eso, a pesar de estar todos los días peleando con la policía, a pesar del desarrollo de tipo ideológico y en los debates, etc, no esperábamos que el final pudiera ser tan trágico. Y el final es que las balas, los muertos, revientan el proceso asambleario y, como no había forma, por los muertos, por los detenidos, termina el proceso autónomo, asambleario, porque las balas ahogaron las palabras y las asambleas".
LEER MÁS: Todo el poder a las asambleas: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/03/3-de-marzo-aquello-de-vitoria-habia-que.html
"La clase obrera no esperaba de la Comuna ningún milagro. Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantarla "por decreto del pueblo". Saben que para conseguir su propia emancipación, y con ella esa forma superior de vida hacia la que tiende irresistiblemente la sociedad actual por su propio desarrollo económico, tendrán que pasar por largas luchas, por toda una serie de procesos históricos, que trasnformarán las circunstancias y los hombres. Ellos no tienen que realizar ningún ideal, sino simplemente dar suelta a los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa agonizante lleva en su seno".
(Manifiesto del Consejo General de la AIT sobre la Guerra Civil en Francia en 1871, K. Marx).
Otras informaciones y enlaces:
Manifestación en Gasteiz, hoy: https://twitter.com/IAGasteiz/status/1367122568352776195?s=19
Unidos por un sueño (documental): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-documental-vitoria-3-de.html
40 aniversario de los asesinatos del 3 de marzo: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/03/40-aniversario-de-los-asesinatos-del-3.html
Un mes de marzo, hace cuarenta y cuatro años, tuvo lugar una huelga de dos meses sostenida por la clase trabajadora de Vitoria-Gasteiz. La represión ulterior va a segar la vida de cinco trabajadores.
En 1976, tras años de recesión económica, el gobierno aprueba un decreto de congelación salarial que hace recaer el peso de la crisis sobre la clase trabajadora y que prende, sin saberlo, la mecha de la indignación. Apenas dos meses después de la muerte de Franco, los conflictos laborales se multiplican en todo el país con una sucesión de huelgas indefinidas, manifestaciones, sabotajes y piquetes, con amplio apoyo social. En Vitoria, concretamente, el pisoteo de la dignidad obrera y la falta de voluntad negociadora de la patronal radicaliza a miles de trabajadores y trabajadoras, que, en un ejemplo de aprendizaje político acelerado, dan un paso adelante.
El origen del conflicto se remonta a los años cincuenta. Entonces, el impulso de nuevas áreas de desarrollo económico provoca en la ciudad un crecimiento industrial desmedido, y la población pasa de cincuenta mil habitantes a más del triple en cuestión de veinte años gracias a una masa obrera llegada de zonas pobres de Extremadura, las dos Castillas, Andalucía y Galicia. A finales del 75, los trabajadores más activos políticamente acuerdan una plataforma reivindicativa conjunta de cara a la siguiente negociación de convenios, un acuerdo que giraba en torno a exigencias como la subida lineal de 6.000 pesetas, jornada semanal de 42 horas, media de descanso para el bocadillo, 30 días de vacaciones, 100% del sueldo en caso de baja o enfermedad, elección directa de representantes, etc. No han terminado las fiestas navideñas cuando la plantilla de Forjas Alavesas, la primera en parar, hace estallar el conflicto. Muy pronto le siguen Gabilondo, Mevosa, Aranzábal, Areitio y muchas otras. En cuestión de días, una veintena de empresas, entre fábricas y talleres, apoyan el paro, celebran asambleas y eligen a sus propios representantes. La respuesta de la patronal y el gobierno no se hace esperar: cierre de fábricas, detenciones, despidos, represión policial… La práctica asamblearia y el rechazo al Sindicato Vertical supone un desafío al poder institucional inaceptable para la clase dirigente, que se revuelve con dureza. La represión y la criminalización que sufren los obreros y obreras hace trascender las reivindicaciones, que hasta el momento son estrictamente laborales, al ámbito político.” De poder a poder”, reza uno de los lemas. Ya no se trata del trabajo, sino de algo más ambicioso: la libertad y los derechos, la solidaridad de clase, la autonomía obrera.
El apoyo a los detenidos y despedidos forma un frente común, se crean asambleas conjuntas para definir estrategias, se convocan nuevas movilizaciones y se ejerce mayor presión sobre los esquiroles. A mediados de febrero, la organización obrera en la ciudad vasca ha crecido exponencialmente y la asamblea se ha convertido en una herramienta de lucha eficaz. Todo ello, sumado a la muerte del dictador, las movilizaciones pro-amnistía, la indignación por los fusilamientos y las ansias de cambio provocan una sensación colectiva de oportunidad y hacen de Vitoria un referente de lucha. Las muestras de apoyo llegan desde todas partes en forma de dinero para las cajas de resistencia y de alimentos con los que sustentar a las familias más necesitadas. Todo el mundo aporta lo que está en su mano …
En el transcurso de tres semanas, la clase obrera de Vitoria protagoniza tres huelgas generales, la última de las cuales se convoca para el tres de marzo. Aquel miércoles de ceniza ha pasado al imaginario, tristemente, como uno de los más cruentos episodios de represión policial. Ese día, la asamblea general informativa está prevista para las cinco en punto, como es habitual, en la iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio de Zaramaga. La policía no tiene potestad para entrar en el templo, según el Concordato firmado por el gobierno con la Iglesia, motivo por el cual los obreros las eligen como centros de reunión ante la imposibilidad de hacerlo en las fábricas. A falta de una hora para la cita, los alrededores de la parroquia están abarrotados. La huelga general ha sido un éxito. A la mañana, varias columnas han marchado hacia el casco viejo desde las fábricas, y se comenta con temor que la policía ha usado fuego real y que hay heridos. Aunque el ambiente es de cautela, nadie se resiste al contagio de la euforia. Veinte minutos antes del comienzo de la asamblea hay unas cuatro mil personas dentro de la iglesia; afuera, posiblemente el doble o el triple. Policía y Guardia Civil han cortado los accesos, han rodeado la iglesia y esperan instrucciones. Tras un primer intento de desalojo impedido por el párroco, el mando policial da luz verde al operativo. Inmediatamente, las bombas lacrimógenas caen por decenas en la iglesia, donde la gente rompe las ventanas para respirar. Muchas personas escapan por ellas; otras tantas, se atrincheran en la sacristía. Algunos policías asoman sus metralletas por los vanos y disparan al interior, donde horas después se recogerían docenas de casquillos de bala. A quienes salen del templo, un pasillo de uniformados les recibe a patadas y golpes de fusil. Mientras, una parte de los huelguistas la emprende a pedradas contra los agentes para tratar de liberar la salida, a lo que los policías respnden haciendo uso de las armas de fuego. Disparan a matar, y así lo hacen. La gente corre en todas direcciones para huir de las ráfagas de metralleta y los tiros de pistola. Las calles adyacentes se convierten en un auténtico campo de batalla en el que la sangre no tarda en correr. V de vi(c)toria
Tres son los muertos esa tarde. Y dos más a lo largo de las horas siguientes. En total, cinco obreros asesinados por la Fuerza Pública, caídos bajo los disparos. Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda, esos son sus nombres. Más tarde, se suman dos más: Vicente Antón Ferrero, en Basauri, y Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona, asesinados durante sendas movilizaciones de solidaridad con Vitoria. Y aún hubo otro, en Roma, abatido por los Carabinieri durante el acto de repulsa frente a la embajada española. Al balance final, además de las muertes, hay que añadir más de un centenar de heridos de diversa consideración, muchos de los cuales han sufrido las consecuencias de sus heridas durante toda la vida.
Seguramente, las compañeras y compañeros más jóvenes nunca hayan oído hablar de esto, incluso en el propio País Vasco. Vitoria ha pasado a formar parte del relato que nunca se cuenta, de la historia en minúscula, la de quienes se alzan contra el poder y sus perros. Por eso, es necesario preservar la memoria de aquella lucha que hoy nos sirve de inspiración, y también la de quienes perdieron su vida en defensa de una sociedad justa e igualitaria.
A partir de un texto publicado en http://www.todoporhacer.org/2016/03/3demarzo1976/
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Más informaciones sobre los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria:
> [2018] 3 de marzo: "Aquello de Vitoria había que pararlo... eran pequeños soviets que se estaban gestando: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/03/3-de-marzo-aquello-de-vitoria-habia-que.html
> [2016] 40 años de los asesinatos de Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/03/40-aniversario-de-los-asesinatos-del-3.html
> LIBRO: TODO EL PODER A LA ASAMBLEA, Vitoria 3 de marzo: https://aginteahausten.wordpress.com/2018/02/26/todo-el-poder-a-la-asamblea-vitoria-3-de-marzo-de-1976/
> Documental "VITORIA 3 DE MARZO, UNIDOS POR UN SUEÑO":
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-documental-vitoria-3-de.html https://www.youtube.com/watch?v=4ux5KOIK9qg
> VIDEOS y reportajes de lo sucedido:
https://www.youtube.com/watch?v=07Xo3Bwclow&feature=youtu.be
https://www.youtube.com/watch?v=1RcUcAL8Rpg
https://www.youtube.com/watch?v=wZIurkLo2P0 (parte 1ª)
https://www.youtube.com/watch?v=i2DEadZ-d_I (parte 2ª)
Vitoria 3 de marzo UNIDOS POR UN SUEÑO,
viernes 29 de marzo de 2019 - 19h
BIBLIOTECA SUBVERSIVA ANTORCHAS -
Lokal de Pajarillos (Valladolid)
Un documental que quiere plasmar los hechos acaecidos a consecuencia de las huelgas de Vitoria-Gasteiz del año 1976, narrados por sus propios protagonistas. Que pretende ser un documento más para conservar la memoria histórica de lo sucedido, para evitar que caiga en el olvido, así como denunciar la impunidad existente a día de hoy sobre el tema. Y que quiere también destacar la vigencia de aquella lucha, y la pervivencia de aquellos sueños por alcanzar una sociedad nueva y mucho más justa.
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Informaciones sobre los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria publicadas en años anteriores:
> [2018] 3 de marzo: "Aquello de Vitoria había que pararlo... eran pequeños soviets que se estaban gestando: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/03/3-de-marzo-aquello-de-vitoria-habia-que.html
> [2016] 40 años de los asesinatos de Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/03/40-aniversario-de-los-asesinatos-del-3.html
> LIBRO: TODO EL PODER A LA ASAMBLEA, Vitoria 3 de marzo: https://aginteahausten.wordpress.com/2018/02/26/todo-el-poder-a-la-asamblea-vitoria-3-de-marzo-de-1976/
> Documental: https://www.youtube.com/watch?v=4ux5KOIK9qg
DEBATE LABORAL (3ª Parte): Intervención y reivindicación.
Las Cajas de resistencia.
En recuerdo de los hechos de VITORIA (3 de marzo de 1976), realizaremos la tercera parte del debate laboral centrada en los métodos de intervención y las reivindicaciones y la necesidad de la extensión y creación de cajas de resistencia. Al final, habrá pinchos y un video sobre los hechos de Vitoria.
Anteriores debates:
Primera parte: http://valladolorentodaspartes.blogspot.com.es/2016/11/valladolid-212-charla-debate-por-el.html
Segunda parte: http://valladolorentodaspartes.blogspot.com.es/2017/01/valladolid-32-charla-por-el-combate-el.html
LOS HECHOS DE VITORIA (3 de marzo, 1976):
Los hechos: http://www.martxoak3.org/loshechos/
Vídeo: http://www.rtve.es/alacarta/videos/te-acuerdas/acuerdas-sucesos-vitoria-3-marzo-1976/710638/
Audio (programa de radio) sobre los hechos de Vitoria: http://www.radio4all.net/index.php/program/16851
Luchas históricas en el estado español y reflexiones: http://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com.es/2015/09/luchas-historicas-y-reflexiones.html
Campanadas a la muerte: Vitoria 3 de marzo de 1976
Durante la década de los 60, en Vitoria [como en Valladolid mismo] hubo un desarrollo industrial enorme, fue un foco de inmigración, en el que se constituyó un joven proletariado.
A finales de 1975, en 10 ó 15 fábricas, había una serie de gente inquieta que en la clandestinidad se reunía en el monte y que elaboró una plataforma revindicativa unitaria "inocente": 5000 ó 6000 pesetas de aumento lineal (para todos los puestos de trabajo), 40 horas semanales, el 100% en caso de enfermedad o accidente, jubilación a los 60 años en algunas fábricas y poco más.
Después del día de Reyes de 1976, se presentó la plantaforma en las fábricas, y estalló la huelga. La primera reacción de las empresas fue cerrar. Las empresas se niegan a negociar con una forma de representación impuesta por los trabajadores, la asamblea. Ante esta respuesta patronal, las reivindicaciones económicas pasan a un segundo plano, y la consigna es "Todo el poder para la Asamblea". La asamblea general era enorme, de 5000 a 6000 personas, no podía decidir si antes no se había acordado en cada asamblea individual de fábrica. Cuando las empresas aceptan negociar la plataforma con las comisiones representativas elegidas por los trabajadores, comienza una segunda batalla en torno al carácter de portavoz de estas comosiones. Los empresarios no podían tolerar que estas comisiones representativas no fueran ejecutivas y les exigía que tomaran decisiones sin consultar a la asamblea. Otra batalla se establece en las asambleas en torno a las reflexiones sobre el papel jugado por los trabajadores, ¿por qué la patronal se cierra?, ¿por qué el Estado apoya a la patronal? ¿por qué tanta represión policial?... Así se llega al 3 de marzo de 1976, con una huelga general y Vitoria paralizada.
Desde primera hora de la mañana los enfrentamientos son constantes, barricadas, tiros de bala por parte de la policía, detenciones... Por la tarde estaba convocada en la iglesia de Zaramaga la asamblea general, en la que se iban a reunir más de 8000 personas. La policía tiene orden de gasear el interior de la iglesia y cuando la gente sale del interior la ametralla. Resultado: 5 muertos, más de 100 heridos de bala y numerosas detenciones. A estos hechos se responde con una convocatoria de huelga general en todo el País Vasco, seguida masivamente y que se salda con otro muerto en Basauri.
Con el final trágico no hay negociación, las empresas conceden todo lo que los trabajadores habían pedido. Incluso los convenios posteriores fueron los mejores de la historia de la clase obrera de Vitoria. Pero las balas, los muertos y la represión consiguieron su objetivo principal, reventar aquel proceso asambleario, que podía poner en jaque una transición a la democracia basada en el consenso y la amnesia, orquestada desde altas esferas. Fraga, responsable de estos hechos, lanzó su elogio a Vitoria: "aquello de Vitoria había que aplastarlo porque estaba dirigido por dirigentes que manipulaban a la clase trabajadora y eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos." Ninguno de los responsables de aquella matanza ha sido inculpado: Fraga, Martín Villa, Adolfo Suárez, los policías y los miembos de la patronal vitoriana.
El 3 de marzo de 1976, en Euskal Herria, una de sus ciudades,
Vitoria-Gasteiz, sufrió la mayor agresión vivida en su historia contra
la clase obrera y una de las más graves de los años de la "transación democrática" en el Estado español. Cinco trabajadores fueron asesinados y más de cien
resultaron heridos, la mayoría de bala, a resultas de los disparos
efectuados por la policía armada española al desalojar una iglesia,
previamente gaseada, en la cual se celebraba una asamblea de
trabajadores en huelga.En una época carente de libertades ("la calle es mía" dijo Fraga), en la cual no existían derechos de huelga, manifestación, reunión, etc. y bajo un duro régimen dictatorial, (Franco había muerto unos meses antes) en Vitoria-Gasteiz se estaba desarrollando un movimiento huelguístico ampliamente secundado por varias empresas, en base a unas reivindicaciones principalmente sociolaborales.
La Asamblea
Tras dos meses largos de huelga y dos días de huelga general, el 3 de marzo estaba convocada una jornada de paro total. Este paro fue secundado por la práctica totalidad de trabajadores, tanto de empresas en lucha como otras que lo apoyaron solidariamente, así como el comercio, servicios, estudiantes, amas de casa y la ciudadanía en general. Desde la mañana, la policía intervino duramente ante cualquier atisbo de concertación o manifestación, llegando incluso a disparar fuego real, produciéndose los primeros heridos de bala.Para las cinco de la tarde estaba convocada una asamblea general informativa en la iglesia de San Francisco de Asís del barrio de Zaramaga, lugar donde se acostumbraba realizar las reuniones de las Comisiones Representativas de las empresas en lucha, para informar de los acontecimientos novedosos.
La Agresión
La policía “premeditadamente” dejó que se llenara la iglesia con alrededor de cinco mil personas, permaneciendo en el exterior un número similar, y fue en ese momento cuando mandó desalojar la misma. La multitud allí congregada ante el temor de ser aporreada y agredida en su salida, se negó al abandono del recinto religioso. Hay que recalcar que los templos estaban protegidos por el Concordato, por lo cual no podían actuar ni acceder a su interior las Fuerzas Armadas, salvo urgente necesidad.Para proceder al desalojo, la policía atacó y asaltó la iglesia con gases lacrimógenos y material antidisturbios, por lo que presos del pánico y la asfixia, los allí congregados comenzaron a salir huyendo, momento en el que los policías procedieron a golpear y disparar indiscriminadamente tanto sobre los que intentaban escapar, como sobre los que desde el exterior atraían su atención para dejar vía libre a los que abandonaban aquel infierno.
Asesinados
El resultado, cinco obreros asesinados y unos cien heridos, muchos de ellos de gravedad. Ellos mismos, (la policía) se felicitaban de haber disparado más de mil tiros, de haber producido una masacre y de haber contribuido a la mayor paliza de la historia. Las grabaciones existentes, se recogieron a través de la frecuencia de FM del canal de la policía y se conservan en la actualidad.En un primer momento, a resultas de los partes hospitalarios enviados al juzgado por ser las personas atendidas, tanto fallecidos como heridos, a consecuencia de disparos y agresiones, se abrieron diligencias previas. Los sumarios abiertos, después de varios recorridos por diversos juzgados y tribunales, acabaron finalmente en la jurisdicción militar, la cual, aun reconociendo que los hechos considerados, eran en principio constitutivos de delitos por homicidio, dictó auto de sobreseimiento por no haber motivos suficientes para acusar de ellos a personas determinadas. Posteriores reclamaciones al Estado por responsabilidad civil, efectuadas por algunos afectados, tampoco fueron atendidas.
Mas infos:
https://borrokagaraia.wordpress.com/2016/03/01/por-una-memoria-politica-y-social-del-3-de-marzo/
http://sareantifaxista.blogspot.com.es/2016/02/el-fascismo-espanol-calienta-el-40.html
http://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com.es/2015/09/luchas-historicas-y-reflexiones.html








