Se cumplen este año 50 años de unos hechos que se han convertido en todo un símbolo para la MEMORIA PROLETARIA en estas tierras... 

 

La combatividad de los obreros vitorianos fue una de las puntas de lanza del movimiento obrero en el Estado español, como lo fueron los obreros de la SEAT en Barcelona o los de la RENAULT en Valladolid, donde llegaron a implantarse CONSEJOS OBREROS de fábrica en alguna de las factorías con una fuerza tan considerable como para doblegar a la empresa, negociar con ella por encima de los sindicatos que se estaban formando e imponerle readmisiones y decisiones que la empresa nunca hubiera tomado sin la fuerza obrera. 

La lucha independiente de la clase trabajadora llegó en estos hitos de los que hablamos a cotas de gran desarrollo (como anteriormente en ejemplos míticos como la Huelga de Bandas o la de Harry Walker). La conjura de todos los poderes públicos políticos y sindicales que llamamos PACTOS DE LA MONCLOA quiso concluir esta experiencia que sin embargo duraría aún en los 80 con importantes huelgas y luchas como la de Euskalduna en Bizkaia o la de Reinosa, en 1986.

El movimiento obrero, el movimiento revolucionario anticapitalista, comprende en la memoria de estos hechos su derrota pero también tiene en ellos una verdadera escuela. 

La realidad ha cambiado, pero no la necesidad de la ORGANIZACIÓN, de la LUCHA, la INDEPENDENCIA y la AUTONOMÍA de la clase trabajadora.


Trabajadores de Renault cruzando un coche


3 de marzo, a cincuenta años de los «sucesos de Vitoria». 

"Como es bien sabido estos consistieron en el ametrallamiento por parte de la Policía Armada (actual Policía Nacional) de una asamblea masiva de trabajadores vitorianos en la puerta de una iglesia de la capital alavesa. Bajo las órdenes de Fraga y Martín Villa, la policía se llevó por delante la vida de cinco trabajadores con el fin de liquidar la escalada de movilizaciones proletarias que se encontraba en esos días en su punto más álgido, movilizando a todo el componente obrero de una ciudad paralizada por la huelga de las empresas más importantes en ella instaladas. Los «sucesos de Vitoria» significaron el cénit de la movilización obrera que, en España, se venía produciendo desde hacía varios años con una intensidad creciente, agrupando a cientos de miles de obreros bajo reivindicaciones que entremezclaban contenidos laborales con otros de alcance político: salarios, jornada laboral, despidos, amnistía para los presos políticos… eran las exigencias más comunes en un contexto de extensión de las huelgas de solidaridad, aquellas en las que los trabajadores de todo un ramo industrial e incluso de toda una región marchan a la lucha por exigencias que aparentemente no les competen directamente (el despido de un trabajador en otra fábrica, un convenio colectivo que no es el suyo…) pero que sienten vivamente como propias porque de hecho sienten a flor de piel su pertenencia a la clase proletaria y cada uno de los ataques que esta sufre".

"Los cinco muertos de Vitoria no fueron algo excepcional. En Granada, en 1.970, fueron 3 los obreros muertos durante la huelga de la construcción.  Otros se sumaron a la lista durante los años inmediatamente anteriores a la muerte de Franco y otros, muchos, se sumarían hasta la finalización de la Transición (e incluso después gracias al terrorismo para policial del gobierno socialista dirigido contra militantes vascos). Pero los muertos de Vitoria significaron algo especial, tanto para la lucha de la clase proletaria como para la propia burguesía y su Estado. Fijando el objetivo sobre las consecuencias inmediatas, los muertos de Vitoria propiciaron la cesión de la patronal ante casi todas las exigencias que el movimiento huelguístico había planteado (5.000 pesetas de aumento salarial lineal, 40 horas semanales con un mes de vacaciones pagadas y media hora diaria para el bocadillo, jubilación a los 60 años, 100% del sueldo en caso de accidente laboral). De hecho, después de haber dado la orden de disparar contra 5.000 obreros, los cargos del gobierno se acercaron a los hospitales a interesarse por los heridos, tuvieron gestos de conciliación con los obreros, etc. Aparentemente, la burguesía cedió. Pero ampliando el alcance de los acontecimientos se ve claramente que, mientras que en otras ocasiones los muertos obreros llevaban a una ampliación de la lucha a mayor escala, en el caso de los de Vitoria no fue así. A excepción de acontecimientos inmediatamente posteriores como los de Pamplona o Basauri, donde murió un joven trabajador de nuevo a manos de la policía, los sucesos de Vitoria no tuvieron la repercusión que era de esperar. Trabajadores de la huelga del metal en Madrid narran cómo, pese a haber librado una lucha a la que se encadenó directamente la de los obreros alaveses, llegada la noticia de la brutal represión policial, tan sólo realizaron un paro simbólico para después continuar trabajando con normalidad. Vitoria fue, por lo tanto, un punto de inflexión, un máximo en la conflictividad obrera. Y no lo fue por los muertos, que como se ha dicho los seguiría habiendo a lo largo de la Transición y hasta los sucesos de Euskalduna o de Reinosa ya en los años ´80, sino porque la excepcional movilización del proletariado alavés, consecuencia de una tensión social acumulada a lo largo de los últimos años a escala nacional y que había dado experiencias de lucha considerables que comenzaban a ser sistematizadas por pqueños pero significativos destacamentos de vanguardia del proletariado, forzó a la burguesía a reaccionar de manera tajante. En primer lugar con la represión directa: si es cierto que muertos había habido ya, también lo es que la policía nunca había utilizado técnicas de enfrentamiento armado contra el conjunto de la clase obrera de una ciudad, porque eso es lo que había el 3 de marzo en la parroquia de San Francisco y sus alrededores. En segundo lugar movilizando a sus agentes del oportunismo para una lucha abierta: a partir de Vitoria comienzan a cesar las huelgas de solidaridad y otros tipos de conflicto y organización obrera o, al menos, el PCE y sus satélites dejan de ser tan condescendientes con ellos y comienzan a combatirlos hasta vencer, es decir, se colocan abiertamente contra la lucha obrera en nombre del bien superior que sería la democracia. En tercer lugar, acelerando la creación del frente único político de la democracia: unidad de todas las organizaciones anti franquistas como única vía para intensificar su más que débil dominio sobre la clase obrera presentando ante ella una única e inexorable alternativa (que fue el significado real de la Platajunta y demás combinaciones políticas) Finalmente, acelerando las reformas democráticas que debían reforzar el aspecto anterior haciendo factible, a ojos de los trabajadores, un cambio que pudiese suponer mejoras generalizadas para ellos. En pocas palabras, después de matar a los cinco obreros de Vitoria, la burguesía reaccionó con energía tomando la iniciativa no en un sentido involucionista sino desarrollando al máximo las posibilidades de cambio democrático y utilizando todas las armas a su alcance para presentar este como la solución natural a la agudización del problema social. Forjando el frente único de la oposición democrática, esculpió a fuego las leyes del frente único de la burguesía: democracia, defensa de la economía nacional, defensa del Estado como ente colocado por encima de las clases sociales. 

Sobre los muertos de Vitoria se levanta el triunfo de la democracia en España".

                                                                "Vitoria 1976: el triunfo de la democracia en España": https://www.pcint.org/05_Elprol/010/010_vitoria-1976.htm



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Más infos anteriores y otros textos:

    > 3 DE MARZO: por una memoria de clase ANTICAPITALISTA: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/03/vitoria-3-de-marzo-por-una-memoria-de.html

    > A 45 años de los hechos de Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2021/03/a-45-anos-de-los-hechos-del-3-de-marzo.html

    > 3 DE MARZO: por la memoria de clase: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/03/3-de-marzo-por-una-memoria-de-clase.html  

    > Unidos por un sueño (documental): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-documental-vitoria-3-de.html

    > Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (I): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2011/05/sobre-las-luchas-en-fasa-renault-en-los.html

    > Sobre las luchas obreras en Valladolid durante la "transición" (II):   https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2011/08/viva-la-aventura-historias-de-la-fasa.html

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El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."