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Informe sobre el estado de la situación a 10 de agosto

En un puesto de vigilancia de incendios, al norte de la comunidad

 
 
 
Antes de entrar en materia y dada la memoria de pez que nos caracteriza, no estará de más recordar que a raíz del desastre de la Sierra de la Culebra y sobre todo del obligatorio cumplimiento de la ley 20/2021 de 28 de diciembre, según la cual Europa exige reducir el trabajo temporal en el sector público, el Consejero de Medio Ambiente prometió en el 2023 "trabajo para todos todo el año". Esto propició la firma de un acuerdo entre patronal del sector, Consejería de Medio Ambiente y CCOO y UGT, iniciándose un proceso de estabilización que convirtiera en fijas las plazas vacantes, proceso que a día de hoy no se ha resuelto.
 
Poco después de hacerse público el listado de aprobados, salía una Resolución de la Consejería de Medio Ambiente anunciando que unos 100 puestos de vigilancia quedaban "amortizados y su personal sustituido por cámaras de vídeo vigilancia.
 
La reacción de los sindicatos firmantes del acuerdo tardó en llegar y en forma de breve nota de prensa, unos y de comparecencia ante los medios, otros, manifestaron que la Consejería de Medio Ambiente había actuado de mala fe... ¡y pelillos a la mar!
 
Así las cosas, el 1 de enero de este año el personal de los puestos no amortizados fuimos contratados para realizar tareas de prevención, pues, como mil veces se le ha recordado al Consejero, los incendios se empiezan a apagar en invierno. Estas tareas consistirían en desbroces de pistas y caminos, podas, limpieza de puntos de agua, etc.
 
El mes de enero discurrió sin realizar un solo trabajo. Recluidos en las bases de las autobombas, cada cual se las apañó para pasar el día de la mejor manera posible, a la espera de recibir el curso de formación para el manejo de herramienta mecánica. 
Un mes después nos dan el curso, tarde, mal y sin ingresar todavía los gastos del kilometraje. Pero de nada sirven los cursos si no proporcionan los EPI's necesarios. Y estos para muchos compañeros nunca llegaron.
Mientras, los Agentes Medio Ambientales se afanaban en buscarnos trabajos para tenernos entretenidos, como si fuéramos boy scouts en un campamento de verano. Uno de ellos consistió en recoger neumáticos abandonados y lanzarlos a la escombrera de un renombrado Parque Natural, para ser enterrados posteriormente durante la construcción de un mirador. Por supuesto la Junta, tras la denuncia de un grupo ecologista, desmintió las acusaciones y señaló que se trataba precisamente de todo lo contrario: un punto de acopio temporal para ser luego trasladados a un gestor autorizado.
 
Y así, entre trabajos inútiles e ilegales llegó el verano y la consabida comparecencia del señor Suárez Quiñones presentando la campaña de incendios del año en curso con sus consabidas sandeces, entre otras, las recomendaciones a la población de sentido común según sus propias palabras, como recoger los restos de podas y desbroces (consejos vendo que para mí no tengo).
 
No pierde ocasión el Consejero de mencionar que "gracias al acuerdo del diálogo social de septiembre de 2022, se han introducido múltiples mejoras en el operativo y el grado de ejecución del acuerdo es alto", recordando a los sindicatos que Roma sí paga a traidores, a los traidores a la clase obrera.
 
 
Sobre el terreno, los hechos desmienten tanta propaganda inútil. Torretas y casetas de vigilancia que no cubren los turnos o sencillamente están vacías. Vehículos autobombas donde falta el conductor o el manguerista o ambos. Comunicaciones deficientes. Incendios que cada año se repiten como mantras, como en el caso del sur de Ávila, donde un manguerista murió cuando acudía al incendio de Cuevas del Valle y otro estuvo ingresado en la UCI con diez costillas rotas cuando sofocaba el incendio de Navaluenga .
 
Y ante esta situación que se repite cada verano, la pregunta que cabe hacerse es: 
¿seguimos lamentándonos o plantamos cara?
 
 
Unxtrabajadorx
 



 
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Otros textos:
> Sobre la situación actual del, operativo antiincendios (publicado en febrero de 2025): http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/01/sobre-la-situacion-actual-del-operativo.html?m=1

 


 DOSSIER ESPECIAL 

 


'CAJAS DE RESISTENCIA' 

 

 


 

 

 

Desde el Comité de Solidaridad hemos considerado hacer públicos algunos documentos en su versión íntegra y otros cuyos textos por su extensión literal o por seguridad han sido reducidos, reseñando únicamente lo que para esta ocasión se ha considerado oportuno en relación con los objetivos citados. 

Así mismo recomendamos la lectura de algunas publicaciones que el Comité de Solidaridad ya ha difundido en diferentes épocas y de las cuales, en esta revista, se facilitan los títulos para que puedan ser solicitadas por quien lo considere de interés a cualquiera de lxs miembrxs activxs del Comité y que serán facilitadas gratuitamente en el más breve plazo posible.

En su trayectoria de 50 años de existencia el Comité de Solidaridad ha ido experimentando sucesivos cambios, tanto en su organigrama de funcionamiento, como en la adaptación de este a las circunstancias concretas en cada ámbito de actuación, pues siempre se ha considerado al Comité de Solidaridad como un órgano vivo, que sin perder sus objetivos fundamentales, ha ido avanzando tras el continuo análisis de su funcionalidad para la realización de los objetivos para los que fue creado: la unidad obrera; la lucha contra la represión; la solidaridad de clase, tanto económica como moral y activa con lxs represaliadxs. 


 

VER DOCUMENTO COMPLETO:

 https://www.scribd.com/document/784763253/Especial-Cajas-de-Resistencia


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Especial Cajas de Resistencia by Valladolor

 

Transcribimos a continuación una entrevista que tuvimos la oportunidad de hacer a la Coordinadora de Trabajadores del Metal (CTM) de Cádiz. Fue durante el mes de diciembre, cuando su lucha aún estaba fresca en la memoria inmediata de todos y su fuerza aún mostraba una capacidad de arrastre sin igual. Las pocas semanas transcurridas desde entonces no le quitan, sino que le dan, más valor si cabe.

 

  

 

  1. En primer lugar, querríamos preguntaros acerca de la CTM. ¿Podéis hablarnos de sus orígenes? ¿Qué le distingue de otros sindicatos o agrupaciones de trabajadores que puede haber tanto en el sector del metal gaditano como en el resto del país? Especialmente interesante sería que hicieseis hincapié en qué distingue su política sindical práctica, diaria, de la del resto de corrientes sindicales con las que convivís.

La CTM nació, en un primer momento, como CPM (Coordinadora de profesionales del metal), un colectivo formado por trabajadores del metal de Navantia, de subcontratas, eventuales. Después de ser un colectivo pasamos a ser un sindicato hace año y medio. La diferencia es que somos trabajadores, no activistas ni sindicalistas de toda la vida. Después de una vida profesional en los astilleros, decidimos formar un sindicato en el que los trabajadores decidíamos, con el protagonismo precisamente para los trabajadores.

 

  1. ¿Creéis que la CTM es una alternativa sindical capaz de reforzar la autonomía de los trabajadores del metal? Es decir, de facilitarles una organización capaz de romper con la política de conciliación y cesiones a la patronal de las grandes organizaciones sindicales.

Intentamos ser una alternativa al sindicalismo oficial, que nos ha llevado a la precariedad, que nos ha vendido, que no nos ha permitido ni siquiera opinar… Un sindicalismo sin trabajadores, en fin. Nos enfrentamos al modelo de subcontratación, que no nos deja prácticamente espacio para reivindicar. Es muy complicado haber organizado un sindicato de trabajadores eventuales, defendernos a nosotros mismos es bastante difícil cuando prácticamente no podemos elegir delegados ni presentarnos a los comités: se necesita un tiempo trabajado de seis meses, que a veces no lo estamos, o despiden a los delegados elegidos. Ante esta imposibilidad de tener delegados, debemos llevar la lucha por otro lado, cambiar el modelo sindical, adaptándolo a las circunstancias que necesitamos. No podemos pedir a un compañero con 3 meses de antigüedad y un contrato por obra y servicio que se eche a la calle con nosotros. Queremos ser la alternativa, pero sabemos que debe ser un trabajo a largo plazo, en el que hay que actuar de otra forma. Posiblemente sacando los conflictos de la factoría, explicando a la gente que hay salida, que aunque hayamos normalizado los incumplimientos de convenio y la pérdida de derechos no debe ser así. Una labor pedagógica que nos permite llegar a la ciudadanía con asambleas, explicando a gente que no tiene el problema de ser despedida… Y todo eso intentando cambiar el modelo de subcontratación, muy complicado por nuestros límites económicos, porque somos eventuales y muchos represaliados… Hemos llegado a hacer reuniones en las que ninguno estaba en Cádiz… Nuestras ganas de cambiar la situación son mayores que las dificultades.


  1. Al finalizar esta huelga indefinida de 9 días, ¿qué posibilidades veis de consolidar un mínimo de organización autónoma -tipo CTM- entre los trabajadores del metal? ¿Y fuera de este sector, en el resto de la Bahía de Cádiz?

Se han dado situaciones que no se habían dado hasta ahora. La conciencia lograda estos días es muy importante. Hay que trabajar mucho en organización, pensar mucho, el hecho de que seamos un sindicato muy independiente del sector del metal de Cádiz no significa que debamos estar solos, hay que ayudar a otros colectivos de clase de otros sectores y por ahí intentar que la CTM sea una alternativa. Si tenemos que sacar una conclusión de estos 9 días (y de los 2 días de huelga previos) es que los derechos de los trabajadores auxiliares y el rayo de esperanza que hemos mandado a otros trabajadores han tenido una gran relevancia.

La huelga del metal ha sido la huelga de todo Cádiz. Íbamos por la calle haciendo manifestaciones por donde queríamos, sin obedecer a la policía y en todas partes teníamos apoyo. Esta huelga da luz, no eclipsa, a ningún otro sector. Las factorías tienen mucho músculo obrero y es más fácil la huelga en ellas que en el sector servicios. Dentro que es complicado porque somos trabajadores subcontratados, pero esta fuerza debe servir como avanzadilla a otros sectores. Aunque las posibilidades de reivindicar para un subcontratado son pequeñas, son mayores que para un trabajador de la hostelería. Si algo hemos logrado es que otros sectores, en Cádiz y más allá, es que otros sectores vean que se puede hacer cosas. El pueblo de Cádiz está con nosotros y eso debemos saber trabajarlo y canalizarlo.


  1. ¿Consideráis que una huelga tan dura como la que habéis librado puede tener repercusiones más allá del sector del metal? Es decir, dado que es la primera huelga realmente contundente que se libra en años, ¿podrá tener eco fuera de vuestro sector y ser un ejemplo para romper con tantos años de horrible paz social?

Está claro que el eco y la repercusión ha sido en todo el mundo. Podríamos pasarnos el día agradeciendo a los colectivos que nos han apoyado. Nosotros somos trabajadores del metal de la provincia de Cádiz pero sobre todo somos trabajadores: tenemos claro que sólo hay una clase, sólo hay una lucha, con pequeñas batallas. La nuestra ha sido ésta: una batalla muy potente, que estamos seguros que va a marcar un antes y un después porque las condiciones de la clase obrera del metal y de cualquier otro sector son muy precarias, por lo que el trabajo no es sólo aquí, sino que se debe dar en cualquier lugar donde hay injusticias, es decir, en cualquier lugar. Y tenemos que canalizar todas estas energías, volver a pensar en la clase trabajadora como una, en el orgullo de clase, estas cosas que han sucedido estos días tenemos que ser capaces de canalizarlo, trabajarlo desde los colectivos concretos, coordinándonos porque si no lo estamos no damos la batalla que querríamos dar. Somos muchos pero debemos estar unidos y remar en una misma dirección.


  1. ¿Habéis seguido las recientes huelgas del metal en La Marina y en Alicante? ¿Podéis decirnos unas palabras sobre ellas?

Primero nuestra solidaridad con estos conflictos y con cualquier otros. En la medida de lo posible, estamos para aportar nuestro granito de arena. En el caso de la Marina (Vigo), sabemos que es algo muy parecido a lo que ha sucedido en la provincia de Cádiz, que han venido desmantelando la industria desde los años ´80 y han dejado sólo bares y sector servicios. Esto es muy negativo para la economía de cualquier lugar porque dedicarse sólo a servicios es muy difícil, algo que se ha visto ahora con la pandemia, pero también por los propios trabajadores. La hostelería, etc. son trabajos mal pagados, con incumplimientos a la orden del día. Con respecto a los compañeros de Alicante, es un conflicto por el convenio colectivo de las pymes… Eso es muy complicado, porque aunque lo tenemos un poco más sencillo que en la hostelería, el modelo de subcontratación es muy complicado… Ahí es donde tenemos que trabajar de manera conjunta, en problemas comunes, intentar atacar el modelo, que no sólo nos perjudica por la eventualidad y la inseguridad, sino porque imposibilita la reivindicación por carga de trabajo y convenios: estamos muy divididos, con empresas principales y sus comités de empresa haciendo sindicalismo por unos cuantos, con unas plantillas que tienen condiciones más o menos aceptables pero con unos cumplimientos de convenios totales y, luego, unos trabajadores de contratas con los que se incumple el convenio, con derechos diferentes, salarios distintos… Una clase obrera dividida. Esto pasa en Cádiz, en Alicante y en todo el Estado, evidentemente tenemos que buscar soluciones comunes.


  1. Según la CTM, una política sindical que realmente sea de clase, que defienda exclusivamente los intereses de los trabajadores, ¿qué puntos básicos debe tener?

Una de las cosas que tenemos claro es que el mensaje que lanzamos es muy importante, pero el mensajero, los trabajadores, somos más importantes: no podemos subcontratarlo. Un sindicato es un grupo de trabajadores organizado y no podemos olvidarnos de este hecho. Evidentemente hay que tener abogados o asesores, pero somos los trabajadores quienes tenemos que tomar las decisiones. A partir de aquí, tenemos que remontar 30 años de no-sindicalismo, de sindicalismo comercial y de una falta de conciencia creada por estos… Mañana, si llamamos a los trabajadores no van a aparecer todos sin más, hay una gran desconfianza hacia los sindicatos pero debemos hacer ver que nosotros somos soldadores, electricistas, pintores… Y con ello debemos crear confianza. Por supuesto, siendo lo más honrado posible, defendiendo la conciencia de clase como elemento principal y a largo plazo. Los trabajadores debemos volver a un sindicalismo puro, ceñido a las circunstancias. En nuestro caso es la subcontratación y debemos partir de este hecho, que es una dificultad para luchar y salir a la calle. Con estas circunstancias debemos realizar un trabajo de fondo, orientado a cambiar el modelo de subcontratación pero siempre, la clave, es que lo hagamos los trabajadores.

 

  1. Una pregunta sobre la historia de las luchas del metal en Cádiz. Es obvio que el sector del metal tiene un inmenso peso a nivel nacional en lo que se refiere a las movilizaciones, si no como el de la minería en el norte muy parecido… Sin embargo la impresión que se tiene es que después de 40 años de luchas durísimas, la derrota ha sido la tónica, si no a corto sí a largo plazo. ¿Es esto cierto? Si es así, ¿por qué?. ¿Podéis hacer una valoración, aunque sea muy esquemática, de estos años de movilizaciones? ¿Cómo se ha llegado a esta situación en la que existe un altísimo índice de temporalidad, subcontratación, salarios tan bajos, etc.?

Nosotros tenemos los tres astilleros de Navantia abiertos, por la lucha de los ´80. El objetivo era cerrarlos y desindustrializar la zona. Al cabo de los años, con el modelo de subcontratación, marcado por Europa, se ha ido desmantelando poco a poco. Pero con la lucha de los ´80 se logró que no se despidiese a nadie. Respecto a aquellas, las de ahora han tenido algunas diferencias. Aunque estas han sido muy de calle, muy contundentes, y con el apoyo de toda la ciudadanía, han sido protagonizadas por trabajadores de las subcontratas. Antes eran huelgas de los trabajadores de las empresas principales. Ahora es muy complicado: hay unos trabajadores de las principales, privilegiados entre comillas, y unos trabajadores de las subcontratas muy precarizados. A esto se suma un sindicalismo que no mira por los derechos de todos los trabajadores. Esto nos ha debilitado, precisamente porque nos ha llevado a no luchar, porque cuando se luchaba no se perdían puestos de trabajo. Claro, cuando se luchaba en la calle, lo que dicen con violencia… Luego, poco a poco fueron desapareciendo las empresas porque se firmó la paz social y se impuso un sindicalismo que adormeció a los trabajadores. Pero cuando se ha luchado, se ha sacado bastante rédito.

 

  1. Un par de preguntas más concretas sobre la huelga. ¿Con una subida salarial tan exigua como la que al final pactaron CC.OO. y UGT, que además decís que es probable que no se respete, ¿aguantarán los trabajadores? ¿Creéis que volverán a la calle?

Está claro que salimos a la calle porque los convenios no se cumplen. Está recién firmado el acuerdo y ya no se cumple, se ha despedido a trabajadores por luchar. Los trabajadores ahora estamos más fuertes. Podría parecer que el hecho de haber sido empujados a volver a las factorías nos iba a debilitar, pero la gente está fuerte. Ahora hay que hacer un trabajo sindical fuerte para que la próxima ocasión nos pille con más fuerzas, sobre todo en organización y en conciencia de clase. Se volverá a la calle con más fuerza e inteligencia que ahora.

 

  1. A todos nos sorprendió como, en lo que parecía lo más duro de la huelga, CC.OO. y UGT dieron orden de volver al trabajo y, con engaños, malas artes, etc. lograron que se hiciera. Vosotros por vuestra parte, continuasteis con la convocatoria. ¿Qué pensáis que hizo que esta vuelta al trabajo tuviese lugar? ¿Por qué los trabajadores no quisieron, o seguramente no pudieron, continuar con la huelga?

Es una pregunta muy difícil porque tiene muchas ramificaciones. Lo primero que no tenemos representación real, de comité… En Sevilla se estaba negociando, por parte de nuestros representantes legales, que no reales, una subida salarial y en Cádiz estábamos precisamente en la calle por cosas como que no se negociaba lo que queríamos que se negociase, porque hay incumplimientos continuos del convenio… Porque si en Sevilla se negocia 30 euros de subida salarial en Cádiz había compañeros con 400 por debajo del convenio. Era imposible que se firmase lo que pedíamos nosotros porque no se estaba negociando. El acuerdo se firmó por la noche, a las diez y media se llamó a los delegados, a los suficientes para darle validez legal a la firma. No se hizo asamblea, la huelga acabó sin asamblea, como en los últimos convenios. Con una representación sindical que no existe de madrugada se llamó a los trabajadores para incorporarse al puesto de trabajo, sin dejarnos capacidad para reaccionar… Aunque CGT tenía una papeleta de huelga abierta, nosotros decidimos entrar con los trabajadores. Se había hecho un gran trabajo y, habiendo trabajadores que sufrían una gran presión, no podíamos dividir a los trabajadores. Se había estado en los piquetes, con mucha fuerza, pero no queríamos crear una pelea entre los propios trabajadores. Estábamos de acuerdo con mantener la huelga como CGT, pero no llamamos a mantener la huelga porque era necesario un punto y aparte, volver en otro momento, con otras condiciones, estudiando mejor las condiciones en que nos movemos, sobre todo el nulo blindaje de los trabajadores.


 



Hay hombres que luchan un dia y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.


 


En estos días, hemos recibido duras noticias... Se nos ha muerto Gaspar, compañero infatigable del Comité de Solidaridad de los Trabajadores; ha muerto también Paco Baticón, compañero cenetista de tantas ocasiones (por encima siempre de tantas diferencias también)... nuestra compañera no se va pero ya no está... y todo nos nubla y nos jode y son tantas tantas lass tristezas que nos han estado acompañando y nos acompañan en estos tiempos... Pero en todo hay que seguir: LUCHAR. VIVIR. Y recordarles. Como siempre decimos, pero ahora más que nunca, EL MEJOR HOMENAJE es CONTINUAR LA LUCHA. Hasta el final.


A Gaspar y a Paco, seguramente, los conocimos en la misma ocasión (o en una parecida), en aquellas reuniones todavía clandestinas, reuniones de "seguridad", que se realizaban en un local de una parroquia o en algún espacio al efecto, siempre discreto, siempre especial. Las reuniones las convocaba el Comité de Solidaridad de los trabajadores de Valladolid, comité nacido en Fasa Renault que a lo largo de los 80 y 90 se fue acercando a los movimientos sociales de los que formábamos parte.

Nosotros éramos solo unos adolescentes radicalizados que pensábamos que pintando un banco estábamos iniciando la revolución, por lo menos. Allí aprendimos mucho, muchísimo, sino todo. Cuestiones de organización, de seguridad, la verdadera solidaridad de clase, la manera de movernos, de actuar, la forma de vivir y de luchar. 

En esas reuniones estaba también Paco Baticón, recientemente fallecido. Paco era de CNT, pero siempre estuvo allí, siempre participó de aquellas reuniones junto a los compañeros del Comité. Por encima de la ideología de cada cual estaba la lucha de clase, la unidad de la clase obrera en su combate contra el patrón, la policía, contra los capitalistas. No recuerdo las fechas de aquellas reuniones, pero corrían los años 90 y los chavales (punkis) nos dedicábamos a intentar okupar una casa... y allí estaban "los viejos", nuestros mayores, para apoyarnos y solidarizarse con cualquier lucha y causa que se moviera. Y ahí han seguido estando hasta ayer mismo, cuando la enfermedad o la muerte se les ha llevado.

Una de las últimas veces que vi a Gaspar, estuvimos repartiendo panfletos en las puertas de montajes en Renault. Gaspar, de gran cuerpo, gran bigote y gran alegría, lo que antes se decía un campechano de verdad (hasta que apareció el Juancarlos campechano, volviendo negativo lo que siempre fue un valor de la persona). Gaspar, con su vino tinto y su voz. Gaspar con su compañía y su claridad... ese Gaspar que a la vuelta del reparto nos contaba los sabotajes que hacían "los mayores" (sus mayores) cuando él entró en Renault. Y esto es lo importante: somos puntos de una gran historia, somos los pequeños filamentos que forman el gran hilo rojo de la historia. 

Porque la lucha de la clase trabajadora está hecha de hilos rotos que se anudan unos a otros para formar ese hilo rojo. Porque a Gaspar sus mayores le pasaron la antorcha... como él (y otros tantos como él, a los que desde aquí mandamos nuestro calor y nuestro amor revolucionario) nos la pasaron a nosotros y nos la han seguido pasando cada vez que colaboraban o repartían o pegaban carteles o saltaban...  junto a nosotros, los que entonces éramos jóvenes. Y que ahora intentamos pasar la misma antorcha... en este mundo cada vez más complicado, más loco, más represivo... pero también (aunque no podamos verlo) más cerca del final por el que todos hemos luchado: la revolución social, la abolición de la sociedad de clases, la propiedad privada y el trabajo asalariado.

Como dijeron los compañeros que huían tras la "derrota" de la Comuna de París: hemos sido vencidos, NUNCA DERROTADOS. Porque mientras la antorcha pasa, de una generación a otra, de unas manos proletarias a otras manos proletarias, la LUCHA VIVE, nada termina. El movimiento que supera el orden existente crece y se desarrolla.... hasta realmente superar el mundo del capital y el estado.


D.E.P. 

GASPAR, PACO, hermanas, hermanos...

¡tenemos un mundo nuevo en nuestros corazones, y está creciendo en este instante!

 



 

Un grupo de trabajadores y trabajadoras de la empresa Groundforce del aeropuerto de Adolfo Suarez Madrid-Barajas hemos decidido organizarnos de manera autónoma en asamblea debido a los frecuentes impagos por parte del SEPE que sufren muchos de nuestr@s compañer@s, a las condiciones del ERTE en el que estamos inmers@s la mayor parte de nosotr@s desde finales de marzo, a los frecuentes incumplimientos del convenio colectivo por parte de la empresa y a la pasividad del comité de empresa, en el que UGT, CCOO y USO copan 18 de los 23 delegados.

Groundforce es una empresa de handling (servicios en tierra a aeronaves) perteneciente al grupo turístico Globalia. Este holding, propiedad de la familia Hidalgo, incluye agencias de viajes (Halcón Viajes, Viajes Ecuador), empresas de carga y descarga de aeronaves presentes en muchos aeropuertos españoles y extranjeros (Groundforce), aerolíneas (Air Europa) y hoteles (BeLive). Es decir, abarca todo tipo de servicios turísticos.

Naturalmente, la pandemia ha afectado gravemente al grupo Globalia, que en 2018 obtuvo alrededor de 48 millones de euros de beneficios (el triple que en 2017) y cuyos accionistas se repartieron en febrero de este año, justo al comienzo de la pandemia, un dividendo de 35 millones, según El Confidencial. Actualmente Globalia está pendiente de un rescate por parte del Estado, y la prensa ha informado de que si dicho rescate se retrasa, las nóminas de los asalariados corren peligro.

A comienzos de año la plantilla de Groundforce en Madrid constaba de unos 1.500 empleados, la mitad de ellos eventuales. A raíz de la pandemia y la consiguiente crisis en el transporte aéreo de pasajeros, a finales de marzo alrededor del 90% de la plantilla nos vimos afectad@s por un ERTE, en el que aún estamos inmersos. El ERTE y la crisis han servido de excusa a la empresa para precarizar aún más nuestras condiciones de trabajo: semanalmente se publica una lista de trabajadores desafectados del ERTE, la mayor parte a jornada parcial: 5, 4, 3, 2 horas y media de jornada al día, o incluso menos. Y los turnos de trabajo también se publican semanalmente, incumpliendo el convenio colectivo.

Para colmo, muchos de nuestr@s compañer@s no han cobrado nada del SEPE desde que entraron en el ERTE a finales de marzo. Much@s otr@s, que sí que cobraron del SEPE durante el confinamiento, han dejado de cobrar desde que se reincorporaron al trabajo a jornada parcial. Y desde julio tod@s los que estamos en el ERTE cobramos del SEPE a mes vencido, dado que nuestra jornada diaria no es constante a lo largo de todo el mes, pudiendo cambiar semanalmente según las necesidades de la empresa. Lógicamente, si a los frecuentes impagos por parte del SEPE le sumamos los magros sueldos que nos paga la empresa por nuestro trabajo a jornada parcial, el resultado es que much@s de nosotr@s estamos pasando por muchas dificultades para cubrir nuestras necesidades básicas.

En fin, todo ello nos ha llevado a reunirnos en asamblea los 2 últimos domingos, a las que han acudido alrededor de 50 o 60 trabajadores y trabajadoras que han decidido convocar una concentración de protesta en el aeropuerto el lunes 5 de octubre, a las 10 de la mañana.
 
 

 


 

 

 

Estado de alarma permanente en el trabajo



La pandemia de la Covid-19 ha dejado dos cosas completamente claras:
 

1) El capitalismo, un modo de producción basado en la succión de plusvalía a la clase proletaria que no entiende de barreras ni humanas ni medioambientales cuando se trata de incrementar el beneficio, es incapaz de garantizar la salud de la población, ni local ni mundialmente.

2) La única respuesta que son capaces de dar los Estados, cualquiera que sea el color del partido gobernante, para luchar contra una situación crítica como la vivida, es incrementar la presión y la represión sobre la clase proletaria, es decir, sobre la mayor parte de la humanidad, que es precisamente la que sufre con mayor dureza las consecuencias de este tipo de situaciones catastróficas.

 

De China, donde se inició la pandemia, a Estados Unidos, de Europa a África o a América Latina, el escenario ha sido exactamente el mismo: una vez comenzó a extenderse el virus y, con ello, a verse sus consecuencias terroríficas sobre la población que padecía una salud más deteriorada por el paso de los años, las enfermedades y, sobre todo, la pobreza, los Estados responsables de la salud pública adoptaron una estrategia en dos fases. La primera consistió en negar la gravedad de la situación. Todos podemos recordar, aquí en España, al responsable del centro de emergencias sanitarias, máxima autoridad en lo referente a medidas de prevención, decir que en el país apenas veríamos cuatro o cinco casos de la enfermedad. O al presidente de Brasil reírse de los miles de muertos de su país diciendo que la Covid-19 sería en cualquier caso una “pequeña gripe”. A la hora de pasar por esta fase ha dado exactamente igual que países con características sumamente parecidas ya estuviesen padeciendo la enfermedad a gran escala: el Estado español miró hacia otro lado cuando el Norte de Italia estaba siendo asolado por el virus, los Estados Unidos ignoraron todas las advertencias provenientes de China, etc. La segunda fase, que entró en juego una vez que la pretendida “normalidad” había quedado borrada del mapa, consistió en agudizar al máximo los mecanismos represivos con los que cuenta cada Estado. Algo que sólo tiene sentido en un mundo donde la clase dominante, la burguesía, dueña y señora de los medios de producción y de la riqueza social, tiene mucho más miedo a las clases subalternas, especialmente a la clase proletaria, que a cualquier enfermedad o catástrofe “natural”. En vez de rehabilitar hospitales, contratar servicios médicos, crear puestos de enfermería, etc. el Estado comienza por imponer medidas de control de la población: el confinamiento, el aislamiento de ciudades y el Estado de Alarma son diferentes modalidades de este control.
Su fin es tan sólo parcialmente el de preservar la salud de la población: durante meses se ha ido echando leña al fuego y, cuando el incendio es incontrolable, se prohíbe respirar para no intoxicarse con el humo. La verdadera salud, aquella que el capitalismo no puede garantizar, está basada en la prevención, en la atención inmediata al enfermo pero también en el cuidado del sano para que no enferme. Todo aquello que ningún Estado de ningún país ha hecho. Las medidas de excepción, como en España el Estado de Alarma y el confinamiento, son la constatación de que los sistemas sanitarios, esos en que se invierten millones de euros y con los que se justifica el mal llamado “Estado del bienestar”, se vienen abajo ante una situación realmente grave tal y como lo hace un castillo de arena en cuanto lo toca el agua. Se confina a la población, se saca al ejército a la calle, se llenan los barrios de policías ejerciendo de verdaderos matones, se multa a una buena parte de la población… ¿Acaso estas son medidas de salubridad? No, es represión pura y dura encaminada a reforzar al máximo la fuerza de un Estado que no es capaz de gestionar la salud pública y puede ver cómo se colapsan las grandes ciudades en las que se almacena la mano de obra, que teme la crisis social que puede derivarse de la pandemia. En cualquier caso, si son ciertas las cifras provisionales de mortalidad que estiman diferentes medios de comunicación (de 40 a 50 mil personas), todas estas medidas muestran su incompetencia en la medida en que no han podido evitar que muera el 1% de la población española durante los tres meses que estuvieron vigentes.

Aquí es donde toda esta lógica terrible del confinamiento, el Estado de Alarma, etc. como medida sanitaria se viene abajo. ¡No se ha evitado la catástrofe! ¡La sanidad pública ha colapsado! ¡El “exceso” de muertes este año se mide en decenas de miles de personas! Las medidas han resultado casi inútiles porque en ningún caso han ido encaminadas a atajar el problema. Aun admitiendo la dureza que la situación imponía, en todo momento se tuvo un cuidado extremo en que la crisis sanitaria no interfiriese en la economía. Se ha confinado a la población, se ha demostrado un especial salvajismo hacia los niños y personas con minusvalía, se ha permitido una hecatombe en las residencias de ancianos, pero… ¿se ha paralizado la producción? No. ¿Se ha cortado de raíz con el foco de infección que es el transporte público que se utiliza para ir al trabajo? Tampoco. Porque, con la excusa de los trabajos esenciales, que incluyen un espectro tan amplio que va desde los supermercados hasta el sector de la logística, es decir, desde el suministro de alimentos hasta el reparto a domicilio de una televisión, casi todos los trabajadores empleados en algo que no fuese el pequeño comercio han tenido que ir a trabajar.

El trabajo es la principal actividad diaria, la que consume casi todo el tiempo de cualquier proletario, por tanto el lugar de trabajo es donde la posibilidad de infectarse se dispara, donde más contacto con otras personas hay. Es, por ejemplo, donde se sabe que se generalizan los brotes de gripe cada otoño. Cabría esperar que los centros de trabajo hubiesen sido el principal objetivo del confinamiento, que en España de hecho se ha llevado a cabo bajo el paraguas del Estado de Alarma, una figura constitucional dedicada tanto a pandemias… como a huelgas. Pero no ha sido así.  A la población se la ha confinado en su tiempo libre. Se ha prohibido pasear, visitar a los familiares o jugar en la calle. Pero no se han prohibido las aglomeraciones en el Metro de Madrid, Barcelona o Bilbao. No se han cerrado las empresas cuya planta productiva no podía garantizar condiciones de salubridad mínimas. No se han cerrado los talleres textiles de Alicante, que hacinan a decenas de proletarios en condiciones ya de por sí anti higiénicas…

Este es el resumen del Estado de Alarma y el confinamiento: ampliación excepcional de los poderes represivos del Estado, control en los sectores estratégicos de la economía y garantía de que la mano de obra acudirá a ellos. Así, vimos cómo en los primeros días de la pandemia en España se obligaba a los proletarios del sector de la automoción y el metal a acudir a sus fábricas pero se les prohibía hacer huelga, llegando a entrar la Ertzaintza en alguna factoría vasca para reprimir un conato de paro.

Cuando la salud se puede proteger sin causar un gran daño a la economía, la burguesía no tiene inconveniente en hacerlo. Cierra bares, pequeños comercios, etc. sin pestañear. Cuando su fuente de ingresos se pone en riesgo por las medidas sanitarias, entonces no hay salud que valga. Se ha multado por llevar en la bolsa de la compra productos que la Guardia Civil no consideraba imprescindibles, o por bajar con los niños a tirar la basura. Pero se ha permitido que el gran centro de logística de Amazon para el sur de Europa, el que está en Madrid, permaneciera abierto.

La salud, para la burguesía y su Estado es algo importante… hasta cierto punto. Su primer objetivo, del que depende su propia existencia, es garantizar la producción de mercancías y capitales, hacerlos circular… vigilar porque las leyes de hierro de la economía no se rompan. A este objetivo, le sigue el control de la población, especialmente del proletariado, la imposición de una disciplina cuartelaria con la que se prohíbe todo, excepto trabajar. El miedo, continuamente propagado por la prensa, radio y televisión, contribuye a reforzar la represión. Durante varios meses no hubo información, ni sanitaria, ni social, ni política… sólo consignas lanzadas desde el Estado y los medios de comunicación e impuestas en la calle por la policía.

La burguesía ensaya y aprende. Sabe que las consecuencia de su dominio se manifiestan en situaciones como esta: incapacidad para garantizar la vida humana, sacrificio de los más débiles… Pero también sabe que es de ellas de las que saca buena parte de su fuerza. En ellas ensaya sus formas de gobierno. Con ellas llama a la población a la obediencia, a seguir las normas impuestas, a aceptar una jerarquía en la que la propia vida ocupa el último escalón. Las futuras crisis, sanitarias, económicas y sociales, pondrán a prueba lo aprendido… por la burguesía y por el proletariado.



ASAMBLEA LABORAL,
Valladolid, 14 de agosto de 2020.



 

 


Vitoria 3 de marzo UNIDOS POR UN SUEÑO,


viernes 29 de marzo de 2019 - 19h




BIBLIOTECA SUBVERSIVA ANTORCHAS -
Lokal de Pajarillos (Valladolid)






Un documental que quiere plasmar los hechos acaecidos a consecuencia de las huelgas de Vitoria-Gasteiz del año 1976, narrados por sus propios protagonistas. Que pretende ser un documento más para conservar la memoria histórica de lo sucedido, para evitar que caiga en el olvido, así como denunciar la impunidad existente a día de hoy sobre el tema. Y que quiere también destacar la vigencia de aquella lucha, y la pervivencia de aquellos sueños por alcanzar una sociedad nueva y mucho más justa.

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Informaciones sobre los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria publicadas en años anteriores:

> [2018] 3 de marzo: "Aquello de Vitoria había que pararlo... eran pequeños soviets que se estaban gestando: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/03/3-de-marzo-aquello-de-vitoria-habia-que.html
> [2016] 40 años de los asesinatos de Vitoria: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2016/03/40-aniversario-de-los-asesinatos-del-3.html

> LIBRO: TODO EL PODER A LA ASAMBLEA, Vitoria 3 de marzo: https://aginteahausten.wordpress.com/2018/02/26/todo-el-poder-a-la-asamblea-vitoria-3-de-marzo-de-1976/ 

> Documental: https://www.youtube.com/watch?v=4ux5KOIK9qg



Biblioteca Subversiva Antorchas (Valladolid)
12 de abril, jueves, 20'00h.

Charla - Presentación del...
Dossier "por el combate en el ámbito laboral" por Asamblea Laboral Permanente
 


PROYECCIÓNES y DEBATES:


Bahía de Pasaia
Pasaiako Badia
Xabier Otamendi, Yuri Agirre, Erik Aznal (Euskal Herria, 2017) [67 min]

2 de marzo, viernes, 20'00h.

Más información: http://valladolorenlosaudiosyvideos.blogspot.com.es/2017/12/documental-bahia-de-pasaia.html



The Antifascists
16 de marzo, viernes, 20'00h.

Más información: Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=KPare1-fHXM
Documental: https://www.youtube.com/watch?v=XYHnd4boUoM



BIBLIOTECA SUBVERSIVA ANTORCHAS
(Lokal de Pajarillos, Valladolid)






“Aquello de Vitoria había que aplastarlo (…) eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos”

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Artículo de colaboración para Borroka Garaia da!. Autor: Agintea Hausten
[Todo el poder a la Asamblea. Vitoria 3 de Marzo de 1976. Likinianoren altxorra 14. Likiniano Elkartea. Digitalizado por Agintea Hausten]
«El mejor elogio lo hizo Fraga sin querer: “aquello de Vitoria había que aplastarlo porque estaba dirigido por dirigentes que manipulaban a la clase trabajadora y eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos”»
(74 páginas)
Prólogo:
Antes de nada dos preámbulos: tengo una sentimiento agridulce ante esta situación. Me llama la atención que haya gente después de casi 25 años que tenga interés en saber qué pasó en Vitoria hace tanto tiempo. He contado esta historia miles de veces y casi creo que no sabré contarla y referir detalles que son fundamentales. De todas formas, estamos varios de Euskadi y luego, el que tenga interés en ampliar cosas, pues bueno, ellos pueden ampliar y decir más cosas. También, otro detalle que yo quiero referir en esta situación es que se me hace muy difícil contar la historia de Vitoria ahora, después de tantos años. Yo pienso que la historia de Vitoria es la historia del manual, es el manual de la autonomía obrera pero lleno de montones de contradicciones que yo tendría que reflejar y seguramente no sabré contar en este momento. Y luego, como para mí es una historia sentida, vivida, formó parte de mi vida de una forma muy vital y me afectó mucho, pues bueno, para vosotros no sé la importancia que tiene, yo casi, ahora, desde fuera y desde lejos, me parece que es un rollo, entonces trataré de contar muy esquemáticamente lo que a mí me parece hoy mismo que hay que recordar de Vitoria.
La huelga de Vitoria se resume en muy poquito: una huelga que dura dos meses o más, que empezó al día siguiente de reyes y que terminó el 3 de marzo con la masacre. Una huelga que tuvo unos antecedentes que no se conocen mucho y que resumo en lo siguiente: en las fábricas, 10 o 15, al final del año 75 había una serie de gente inquieta, luchadores todos en la clandestinidad, que pertenecíamos a esas fábricas y que nos juntábamos en el monte, en la clandestinidad, elaborando una plataforma reivindicativa totalmente inocente. Esa plataforma reivindicativa se resumía más o menos en 5000 o 6000 pesetas de aumento lineal, muy importante, 40 horas semanales, en caso de accidente y enfermedad el 100%, jubilación en algunas fábricas a los 60 años, y poco más, muy elemental esa plataforma. Con la particularidad de que era una plataforma unitaria, esos representantes de empresas que nos juntábamos en el monte éramos del metal fundamentalmente, pero también de la construcción, de artes gráficas, de la madera, muy unitaria; no había eso que después vino con los sindicatos: los del metal, los de la construcción, convenios distintos, no, era todo en conjunto.
Después de reyes se presenta la plataforma en las distintas fábricas y estalla la huelga. La primera reacción de las empresas es cerrar las empresas porque no podían tolerar…esa plataforma que presentábamos estaba envuelta en dos ingenuidades: no al vertical y, por lo tanto, comisiones representativas elegidas por la asamblea porque la primera ingenuidad era todo el poder a la asamblea, por lo tanto, rechazo de todas las formas de organización que había hasta entonces; y la segunda ingenuidad era la centralidad de la clase obrera, nos sentíamos orgullosos, creíamos que la clase obrera iba a transformar la sociedad, en aquel entonces, partíamos de esa ingenuidad y, como lo creíamos, pues desarrollábamos toda esa teoría que después se manifestó en las asambleas. Esa plataforma que al principio era muy inocente, que empezó con unas reivindicaciones de tipo económico, luego se iba modificando, ampliando, corrigiendo, porque en dos meses y pico da para muchísimo, y hay muchas contradicciones, peleas y batallas. Esa plataforma pasaba luego a declinar la reivindicación económica y pasaba a ser una reivindicación más de tipo político, porque la primera batalla que se plantea y que es la que hace durar la huelga, es que las empresas cierran, se niegan a negociar, porque no podían tolerar…quienes tenían que negociar era lo que siempre había existido en el franquismo: los jurados de empresa, etc, la organización aquella vertical, y no podían tolerar que hubiera otra forma de organización que imponíamos los trabajadores. Entonces, esa consigna pasaba a ser el eje fundamental de la plataforma.
Inmediatamente empiezan los despidos a distintos trabajadores, detenciones, entonces esa consigna, ningún detenido, ningún despido, pasaba a ser la consigna fundamental de la plataforma y el resto ya no tenía sentido. Y tercera cuestión que quiero añadir: esa plataforma que empezó inocentemente siendo reivindicativa de aumento de sueldo, 40 horas, y después se convertía en reivindicación política porque chocábamos con el sistema y desafiábamos al sistema, al franquismo, que era su final y su agonía, se convertía también en una reivindicación y en una plataforma ideológica porque en dos meses y pico, con asamblea por la mañana en cada barrio, se hacían, como era clandestino, en las parroquias, en las iglesias. Por la mañana había cada asamblea de cada empresa que estaba en huelga y a la tarde había asamblea general de todas las empresas que estaban en huelga. Durante dos meses y pico ese proceso daba para cambiar la cabeza y la mentalidad de los trabajadores que estábamos viviendo todo aquel proceso. Todo eso además, acompañado de batallas campales, porque casi todas las tardes, después de la asamblea de conjunto pues había manifestación, etc, y, por lo tanto, batalla campal con la policía durante mucho tiempo, o distintas formas de protesta, de manifestación, lo que fuera.
Entonces lo económico, lo político, lo ideológico, se convierten en una unidad que se va desarrollando, y aquella clase trabajadora, inocente, en Vitoria, entonces, era una clase trabajadora joven, fundamentalmente de gente emigrada de toda españa y no baketeada en batallas anteriores, era virgen en alguna medida, esa batalla que se da contra la patronal, contra el gobierno, de imponer nuestros propios delegados y de decir cómo nosotros queríamos llevar adelante aquel proceso, esa batalla también se da en la clase trabajadora y en las asambleas. Hay todo un debate, unas luchas, unas peleas muy grandes, primero entre los trabajadores para imponer que la forma fundamental de la organización era la asamblea, todo el poder a la asamblea y nada más que a la asamblea. De tal forma que las asambleas generales que había por las tardes, de 5000 o 6000 personas, eran inmensas, la asamblea general no podía decidir si antes, en las asambleas individuales de cada fábrica, no se había acordado; y cuando había que tomar una postura, si no había unanimidad de las asambleas individuales cada mañana sobre ese tema, que lo coordinábamos a través de las comisiones representativas, si no había unanimidad se prolongaba el debate, de tal forma que queríamos todo el poder a la asamblea pero desde abajo, no desde arriba, porque una asamblea de 5000 personas es enorme, y ahí tenían fundamentalmente voz y dirigismo los dirigentes, aunque no se quisiera y se estuviera en contra de eso.
La primera batalla que se da en todo ese proceso es imponer las comisiones representativas. Segunda batalla que se da: al final se vence y las empresas tienen que empezar a negociar las plataformas que se presentaban con las comisiones representativas y tienen que empezar a recibirlas. Pero la segunda batalla es que cuando nosotros nos reuníamos con la empresa, la comisión representativa, que era sólo portavoz, los empresarios no podían tolerar que nosotros allí no podíamos decidir nada. Hacían una oferta y nosotros decíamos: ” vale, vamos a la asamblea y a ver qué decide la asamblea”, -“no, no, no, pero ustedes tienen que decidir ahora, digan sí o no, tienen que ser ejecutivos, tienen que decidir”, -“no, no, no, no podemos decidir nada, somos meros portavoces, tenemos que volver a la asamblea”. Otra vez otra batalla, todo un proceso. Tercera batalla que podríamos resumir: llega un momento en que la plataforma inicial reivindicativa no tiene mucho sentido, habíamos perdido mucho más que lo que íbamos a conseguir, ya no tenía sentido. Se acentúa la batalla de tipo ideológico: “señores, ¿por qué pasa esto?”, el debate en las asambleas se convierte en debate de tipo ideológico. ¿Por qué la patronal se cierra? ¿Por qué el estado no cede? ¿Por qué la policía nos reprime? ¿Qué somos los trabajadores, qué tenemos en la cabeza, qué pensamos? Aquí hay toda una batalla también, y es un poco volver a la ingenuidad que os decía antes, de creer que la clase trabajadora es el centro y que tenía que dirigir el proceso. Hay todo un trabajo en los barrios, hay todo un trabajo con las mujeres, de ahí nace la asamblea de mujeres de Vitoria, hay todo un trabajo con los estudiantes, etc. Y la sensación que yo tengo ahora, después de tantos años, es que habíamos ganado al pueblo de Vitoria.
Al final de todo el proceso, cuando vino la masacre, hubo muchas asambleas, reuniones por barrios, reuniones en iglesias, predicaciones de curas, bueno, todo un tejido que, al final, esa batalla yo creo que estaba ganada, porque fueron muchas las asambleas, los debates. Al final, pues ya lo sabéis, no podían tolerar aquello. El día 3 de marzo era huega general, todo paralizado en Vitoria, enfrentamientos con la policía desde la mañana y, al final, no podían tolerar aquella asamblea general que celebrábamos a la tarde, la policía empieza a reprimir. Unos dentro, otros fuera, porque empieza a reprimir antes de tiempo, antes de que todos hubiéramos llegado a la asamblea general. Las comisiones representativas estábamos reunidos en otro lugar, íbamos hacia la asamblea, porque las comisiones representativas coordinábamos un poco, nos reuníamos antes para ver qué había pasado en las asambleas, etc, total, que la policía empieza a reprimir y hay 5 muertos y más de 100 heridos de bala y un montón de detenidos. Esta es un poco la historia, la síntesis de la batalla de Vitoria. Después de eso, el proceso siguiente, en el capítulo de errores de la batalla de Vitoria, de todo aquel proceso, es que, visto muy a distancia, no esperábamos los trabajadores de Vitoria que estábamos en aquella pelea que el final puedira ser eso, a pesar de estar todos los días peleando con la policía, a pesar del desarrollo de tipo ideológico y en los debates, etc, no esperábamos que el final pudiera ser tan trágico. Y el final es que las balas, los muertos, revientan el proceso asambleario y, como no había forma, por los muertos, por los detenidos, termina el proceso autónomo, asambleario, porque las balas ahogaron las palabras y las asambleas.
Aquí está algún compañero con el que dialogaba amigablemente que el final lo veíamos muy difícil y que casi no sabíamos qué alternativa plantear cuando íbamos a las asambleas. Ese proceso asambleario es como una bola de nieve que va creciendo y cuando no hay injerencias, porque esa batalla se ganó al principio, ni de partidos políticos que mangoneaban y que pretendían dirigir, dirigentes de partidos políticos que estaban en la clandestinidad por ser dirigentes políticos y por el famoso leninismo y por ser la vanguardia de los partidos, querían estar en las comisiones representativas pero se les negó: “no, tú no estás porque eres de un partido político o porque seas vanguardia, tú estás si te elige la asamblea de tu fábrica y, si no, no estás”. Esa batalla costó pero se ganó al principio. Ese proceso, al final se trunca y cuando vienen las balas que silencian todo y viene la cantidad de detenidos, pues se termina ese proceso.
Con el final trágico no hay ninguna negociación. Económicamente las empresas conceden todo lo que habíamos pedido pero sin negociar absolutamente nada. Incluso los convenios que vinieron los años siguientes fueron los mejores convenios de la historia de la clase obrera en Vitoria como consecuencia de aquella lucha que vino antes. Otro detalle importante es que en ese proceso se creó una caja de resistencia potente, enorme, que iba ayudando a la gente que no podía y que, además, esa caja de resistencia, a los que luego fuimos a la cárcel y a muchos que eran de las comisiones representativas y los buscaba la policía y habían desaparecido y estaban ocultos durante meses, esa caja de resistencia les pagó el sueldo aunque estuvieran en la cárcel o no fueran a trabajar en todo el tiempo. La caja de resistencia se convirtió en una caja potente y fuerte porque la conciencia de los trabajadores en ese momento era consciente y sabía lo que hacía. Readmitieron a todo el mundo, etc.
Al final, diría, por unir un poco el tema de la autoorganización, el poder asambleario, la autonomía obrera, etc, etc, a mí me tocó, y es una experiencia muy bonita, me tocó, y a otros compañeros que están aquí, cinco meses de cárcel hasta que cayó el gobierno de Arias y vino el gobierno de Suárez y salimos los primeros con la amnistía famosa que vino. Porque estábamos acusados de subversión contra el estado o no sé qué cosas, al final no hubo juicio ni nada y salimos. Yo empecé a leer en la cárcel la revolución de Kronstad que aplastó Trotski allá en Rusia. Empecé a leer la Comuna, empecé a leer cosas de Panenkov, los teóricos sobre la autonomía, los consejos obreros, etc. Los que participábamos en aquel proceso estaban llenos de contradicciones porque en las comisiones representativas había de todo, gente de todos los partidos políticos que en ese momento estaban en la clandestinidad, del PC y no PC, los de la izquierda del PC, otra gente que estábamos en contra de los partidos, que no creíamos en ellos, y estaba otra gente virgen, obreros cualquiera que fueron ganados desde el principio por aquel proceso y ese proceso fue el que desarrolló un poco la conciencia y lo que vino después.
Después de ese proceso, al año siguiente, en el aniversario del 3 de marzo, hubo una asamblea en el polideportivo, en Vitoria, estábamos 8000 personas con un debate fortísimo y enfrentamientos entre los trabajadores, entre asamblea o mítin. Aquellos dirigentes o parte de los dirigentes que habían estado en las comisiones representativas y que luego ya veían que venían los partidos políticos y la situación que se venía, defendían “sí, sí, por supuesto, la asamblea, claro, pero aquí hay ahora que desarrollar un mitin porque van a venir elecciones y bla, bla,..” ; mientras que había otros que éramos más ingenuos. Esa asamblea, que era muy grande, se dividía en mitad y mitad, los trabajadores desconcertados porque de repente, a un año vista, había dirigentes que no eran tan defensores del movimiento asambleario y de aquella forma de organización, sino que empezaban ya con la vanguardia que ellos tenían en la cabeza, que era la del partido, y tenían que hacer un mitin donde iban a hablar una serie de oradores; esto para explicar un poco el proceso y la degeneración después de aquella batalla. A los dos años, al segundo aniversario, también hubo otra batalla muy fuerte; lo que yo recuerdo es que los trabajadores estaban perplejos mitad a mitad, había muchos trabajadores que habían vivido aquel proceso y seguían apostando por que aquella forma de organización seguía siendo válida, era la mejor y no había porqué cambiarla. Pero había otra serie de trabajadores que habían estado en Alemania, con partidos polítcos detrás, y que decían, “no, pero es que aquí ya tenemos que ser civilizados como en Europa: sindicatos, partidos, etc. No puede ser que para conseguir cualquier cosa tengamos que volver a la batalla de Vitoria”. Y sí, sí, la asamblea no la negaba nadie en teoría, claro, pero “no, tenemos que ir a otras formas de organización” y ya venían todas las campañas “vote al obrero tal, al obrero cual” que había tenido prestigio en aquella batalla, pero para tal partido, para tal otro. Los trabajadores, desconcertados, teníamos que seguir con aquella forma de organización dando un salto ideológico muy grande. Yo entendía aquel proceso, yo había vivido en Argentina y sabía lo corrupto que era el sindicato de la CGT en Argentina, y los chanchullos; pero para los trabajadores me parecía que era un salto saltar de la dictadura, sin ninguna libertades ni formas de organización democráticas, etc, saltar a una forma de organización asamblearia, autónoma, me parecía que era un salto muy grande que los trabajadores tenían que dar en su propia conciencia, en su propia cabeza, y muchos no podían superarlo y había la ofensiva de lo que ahora vemos, de este tipo de democracia, todos los partiditos de izquierda, etc, y bueno, ese proceso ya lo conocemos todos.
El movimiento asambleario aquel duró años y años. Después se burocratizó porque a los dos años se convirtió en coordinadora de las comisiones representativas de las fábricas, pero ya era una especie de camuflaje, reivindicándose del movimiento asambleario pero era ya una forma de organización burocrática. El movimiento asambleario, autogestinario y autónomo, no fue exclusivo. Hubo movimientos sobre todo a nivel de profesores, institutos, pasó a ser una forma de organización de las luchas de los barrios que fueron también muy importantes, de las asociaciones de vecinos, el movimiento en sí contagió a todos los sectores de la sociedad y no fue exclusivo del movimiento obrero. Y duró años y fue coleando hasta llegar a hoy, que mi sorpresa es que hoy haya gente que entonces, en lo de Vitoria, no había nacido y que se reclame del movimiento autónomo y que quiera saber algo de aquello que vivimos nosotros, que ya somos los últimos mohicanos de todo aquel proceso y que pensamos que casi nadie tendría que preguntar por aquello y que casi es un movimiento de la prehistoria. El mejor elogio del movimiento obrero de Vitoria lo hizo Fraga, que era el ministro del interior entonces, que lo de Vitoria lo pilló en Alemania, pero vino a Vitoria a ver a los enfermos en los hospitales, pero los trabajadores no le recibieron, lo echaron; pero el mejor elogio lo hizo Fraga sin querer: “aquello de Vitoria había que aplastarlo porque estaba dirigido por dirigentes que manipulaban a la clase trabajadora y eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos”. Y nada más, no os canso más.




SOBRE EL CONFLICTO INDEPENDENTISTA CATALÁN




            El conflicto independentista catalán se está presentando como un problema interno que únicamente afecta a los intereses españoles y catalanes. Pero esta valoración nunca ha estado más lejos de la realidad, pues dentro de dicho conflicto, y en los diversos ámbitos, económico, social y estratégico militar, se están dirimiendo unos intereses que afectan a la economía en general, y en especial a la europea y la de ciertas multinacionales y sectores financieros. Afectan también al modo de convivencia y a la imposición de las nuevas relaciones sociales de producción que el sistema global-capitalista está implantando a nivel mundial. Y por supuesto, a todo el proceso de control geoestratégico militar que el imperialismo americano ejerce sobre occidente, dentro de los parámetros de dominación imperialista sobre el desarrollo del nuevo modelo de explotación globalizado.

            En lo tocante a la economía europea y mundial, lo más inmediato que en este conflicto se juega, es el control sin fisuras ni problemas, del sistema de los corredores comerciales establecidos a nivel mundial, de los cuales forman parte dentro del Corredor nº 8, la Red Transeuropea de Transporte (RETE) y el Corredor Mediterráneo.

            Interesa, por tanto, al sistema capitalista, dentro de todos aquellos países que están integrados en el mencionado corredor como centros terminales, que exista una paz social que les garantice su utilización sin traumas ni políticos, ni sociales, que pudieran perjudicar sus intereses económicos.

            En el ámbito político y social europeo, los intereses están centrados en el mantenimiento de la unidad en los países que componen el actual modelo adoptado por la Comunidad Europea, que se ve amenazada, tras el fracaso de las políticas económicas y sociales impuestas tras la crisis social, originada por el proceso de acumulación y concentración de capitales a altos niveles, ya que se vería abocada a su disgregación y desaparición como tal. En primer lugar, tras el abandono de la CE por Gran Bretaña y las latentes intenciones de separación que, a nivel popular, ya han sido expresadas por Grecia, Islandia y algunos otros países. Y en segundo término, lo que supondría (según sus normas establecidas) la eliminación, en la Unión, de todos aquellos independentismos que lograran llevar a término sus procesos secesionistas en los países que hoy componen dicha estructura comunitaria.

            En relación con los sistemas adoptados en las nuevas relaciones de producción capitalista, el interés se centra en el mantenimiento de la degradación obrera y popular, que está llegando ya a unos niveles de deterioro que podrían dar lugar a explosiones conflictivas y combativas de sectores obreros, desde planteamientos de clase trabajadora contra clase capitalista, poniendo en grave peligro todo su programa de explotación y dominación a nivel global.

            En cuanto al sistema geoestratégico, entra en juego EEUU, que pretende ejercer el total control militar sobre las rutas comerciales en la zona mediterránea. Desarrollando dicho control desde la base aeronaval de Rota, en Cádiz (que ya están reforzando), y desde su base de Camp Bondstel en Kosovo, cuyo proceso independentista unilateral fue impulsado e impuesto por EEUU con las armas y la violencia. Independencia que, no obstante, ha sido reconocida por la Unión Europea, y aún sigue siendo protegida, entre otros, por efectivos militares españoles.

            Este panorama total derivado del conflicto catalán, nos demuestra varias cuestiones que, como clase explotada y dominada, hemos de tener en cuenta:

1)      Que el conflicto planteado hoy en Cataluña es un enfrentamiento entre capitalistas, catalanes y españolistas, y sus respectivos representantes políticos. Es una lucha de poderes y control de intereses económico-comerciales (los suyos propios).
2)      Que, en ello, también se dirimen intereses políticos de la Comunidad Europea, económicos de multinacionales y su proceso comercial global, e intereses militares del imperialismo americano.
3)      Nos demuestra por tanto, que cualquier conflicto, en cualquier zona sensible para la realización de sus planes de globalización capital-imperialista, no se queda en conflicto bilateral, sino que pasa de inmediato a ser de interés mundial.
4)      Que en dichos conflictos, creados entre capitalistas, éstos utilizan al pueblo trabajador para defender unos intereses que sólo son capitalistas, y por tanto, contrarios a los intereses de la clase obrera.
5)      Que hoy, partidos y sindicatos (incluso autodenominados de izquierda) están involucrados en dichas confrontaciones, y posicionan al pueblo trabajador en la defensa de una u otra opción (ambas capitalistas), dejando a un lado la defensa de los intereses como clase y para la clase obrera, utilizando a ésta como carne de cañón; desarmándola ideológicamente, a la vez que destrozando toda posibilidad de creación y puesta en práctica de una alternativa de clase contra el sistema de explotación capitalista, a todos los niveles.
6)      Que todos ellos, dentro de esta confrontación, están haciendo creer al pueblo catalanista y españolista que luchan por mantener una democracia, que ni ha existido, ni existe, ni existirá dentro del capitalismo explotador, su llamada economía de mercado y su régimen político de delegación del poder. Que se está combatiendo por mantener un estado de derecho de todos, cuando en la realidad cotidiana, sólo se respetan los derechos de la derecha y de sus fuerzas fácticas. Que luchan por mantener una libertades que, en la práctica, no existen, y cuando el pueblo intenta ejercitarlas o reivindicarlas, son ahogadas a sangre y fuego por sus hordas represivas (policía, guardia civil, ejército, cuerpos jurídicos y legislativos, etc.), y esto es común para los trabajadores españolistas e independentistas. Quieren hacernos respetar una supuesta igualdad ante la ley que, ni ellos respetan, ni se respeta en su propia Constitución, pues ya en ella (de hecho) se viola esa igualdad y su supesta democracia, imponiéndonos un rey por derecho hereditario, a sea, al que el pueblo no elije, y para más sorna, se le asigna también el cargo de Jefe del Estado y Jefe supremo de las fuerzas armadas, al tiempo que se le otorga la inviolabilidad personal y la inmunidad total.

            Se pretende que el común popular defienda un concepto de unidad gestado no por el pueblo, sino por las élites monárquicas franquistas y partidistas, e impuesta mediante una constitución elaborada y votada bajo la amenaza intervencionista del ejército, y sin más opciones que ser aceptada o continuar con el antiguo régimen fascista y militarista.

            En fin, un concepto de unidad cerrado en falso, con la única intención de perpetuar el actual sistema de explotación, desigualdad y falsa representatividad, en el cual siempre se defienden los intereses capitalistas, dejando a la clase trabajadora (en ocasiones) algunas migajas del producto de su trabajo, y ello no sin duros enfrentamientos contra el poder político y económico dominantes.

            En resumen: Que se está engañando al pueblo con mantener cosas que no existen, ni en España, ni en Cataluña. Mientras, se oculta la realidad de lo que se pretende conseguir, que es el mantenimiento de los intereses y privilegios particulares de cada bloque capitalista y de sus representantes políticos que, independientemente de cómo se identifiquen (de derecha o izquierda). con su actuación al servicio del capital, todos ellos, desde el arco parlamentario, defienden al mismpo sistema de explotación y dominación.


  Comité de Solidaridad
de los Trabajadores 






LEER el texto completo "Corredor mediterráneo e independentismo catalán":

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."