Cuando anunciaron que el Papa visitaría España en junio, la imagen que acudió a mi mente fue la de millones de piojos.
Con 14 años, el instituto donde estudié organizó una visita a Madrid para ver a Juan Pablo II.
Lo único que recuerdo de esa visita son los piojos y mi cabeza rapada.
Cuarenta
y tantos años después, si algo ha provocado en mí la nueva visita del
papa, más allá de asco y odio, ha sido el sentimiento constante de
vergüenza ajena.
Me da asco su infinita hipocresía.
Que el máximo representante de una institución que abusó y abusa
sexualmente de niñxs, expolió y expolia sistemáticamente bienes ajenos,
apoyó y apoya regímenes criminales, que es un nido de intrigas,
intereses espurios, negocios y mafias hable de "aprender a custodiar y a
cultivar el amor entre la familia, entre amigos, en el lugar de
trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las
comunidades cristianas...", me provoca náuseas.
Siento
un odio profundo hacia el gobierno socialdemócrata de Pedro Sánchez,
que no ha reparado en medios para llevar a buen término este espectáculo
hortera y ostentoso, declarando la visita, a través del Real Decreto
Ley 12/2026 de 26 de mayo, como acontecimiento de especial interés
público; una declaración que lleva aparejada la aplicación de unos
beneficios fiscales, en su rango máximo, para empresas, fundaciones y
asociaciones declaradas de utilidad pública, que han aportado el 45% de
los 25 millones de euros, que se estima, ha costado el viaje del Papa.
Así, se aplica una deducción del 15% de los gastos en propaganda y
publicidad; el 85% de las donaciones en caso de IRPF y el 45% de las
donaciones en caso del impuesto de sociedades, además del 95% del
impuesto de transmisiones y actos jurídicos, como de las tasas e
impuestos locales. Un negocio redondo para lxs de siempre.
Por
su parte, los gobiernos de Canarias y Cataluña y los cabildos de Gran
Canaria y Tenerife han aportado 4'6 millones de euros de inyección
directa. Por si no bastara con este despilfarro de dinero público, todas
las administraciones -nacional, autonómica y local- han puesto a
disposición de León XIV infraestructuras y servicios públicos que
pagamos entre todxs. Por ejemplo, los autobuses que han trasladado a
obispos y sacerdotes, miembros del coro y orquestas, periodistas
acreditadxs y voluntarixs. Por ejemplo, los ornamentos religiosos, los
uniformes de lxs voluntarixs, coros y orquestas. Por ejemplo, los baños
químicos, sillas, vallas, mega pantallas, carpas, iluminación,
escenarios, tribunas...Por ejemplo, los planes de autoprotección, arcos
de seguridad, lectores QR, walkies- talkies. Por ejemplo, los
ordenadores y plataformas digitales y la instalación técnica del centro
de prensa, los espacios publicitarios en prensa, radio y TV, la
producción audiovisual, la señal televisiva internacional...Por ejemplo,
las asesorías jurídicas, seguros, auditoría financiera, informe
medioambiental. Por ejemplo, la cartelería, los catecismos, los misales,
etc, etc.
Según los obispos, "la visita ha seguido
los criterios de austeridad, sobriedad y buen gobierno económico" y las
millonarias ayudas públicas " responden a la normalidad institucional y
la cooperación con el Estado"; el latrocinio institucionalizado y
normalizado de la Santa Madre Iglesia. Mientras, todxs aplauden y rinden
pleitesía a su líder religioso, en la sede donde nunca se representó a
nadie, salvo los intereses de una casta política que sirve con sumisión
al gran Capital y que tiene en el régimen democrático a su principal
valedor.
Produce una
inmensa vergüenza ajena este espectáculo de servilismo institucional,
pero mayor aún es la vergüenza que produce la impostura y desfachatez
del preboste de la iglesia católica visitando la cárcel de Brians I,
donde unas pobres mujeres pobres cargan sobre sus espaldas toda la
responsabilidad que les ha conducido hasta allí, sin concebir siquiera
que tipos a los que alaban y dan gracias son los que propician las
miserables condiciones de vida donde se tienen que desenvolver.
Y
como colofón de este bochornoso espectáculo, una foto: León XIV en el
puerto de Arguineguín, ante una cruz de color azul, hecha con los restos
de uno de los cayucos que llegaron a la costa cargado de inmigrantes. Y
las palabras finales de su discurso: " Y que la historia no tenga que
acusarnos de haber convertido el dolor de los que sufren en paisaje
habitual de nuestras costas. Porque hoy aquí, junto al mar, cada vida
que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano
se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara
por nosotros". Teniendo en cuenta que la Santa Sede publicó en
diciembre de 2024 un nuevo decreto que endurece las sanciones para quien
entra de forma "irregular" en el Vaticano, con multas de 25.000€, penas
de cárcel de 1 a 4 años y expulsión y prohibición de entrada en 15
años, la pregunta está respondida.
"¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano,
y no
echas de ver la viga que está en tu propio ojo? [...]
¡Hipócrita! saca
primero la viga de tu propio ojo,
y entonces verás bien para sacar la
paja del ojo de tu hermano."
[Mateo
7:3-5]
Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.
si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com
