Ni un soldado, ni una bala, ni un euro por Ceuta y Melilla
La situación es como la de 2021, pero aumentada a unos límites que entonces parecían impensables. Miles de marroquíes e inmigrantes subsaharianos y de otras nacionalidades han cruzado la frontera de Ceuta en un movimiento encaminado a aparentar una especie de ofensiva desarmada sobre Ceuta. No es necesario llevarse a engaños: la acción tiene poco que ver con un desplazamiento migratorio, aunque los inmigrantes que Marruecos retiene y reprime cerca de la frontera precisamente para ser utilizados como moneda de cambio en estas situaciones, hayan sido movilizados junto a una buena cantidad de marroquíes traídos por la Gendarmería para la ocasión. Se ha tratado de un movimiento que sigue el modelo de ocasiones pasadas, en las que el Estado alauí movilizaba a todos los inmigrantes posibles para amenazar la frontera española, pero a una escala que lo aproxima notoriamente a una reedición de la Marcha Verde de 1975, en la que decenas de miles de civiles fueron utilizados para avanzar sobre el territorio español en lo que hoy es norte de Marruecos y sobre el Sáhara Occidental para anexionarlos a la corona del entonces rey Hassan II. El hecho de que apenas 24 horas después la mayor parte de las 60.000 personas que cruzaron la frontera hayan vuelto por su propio pie a Marruecos, muestra la organización real del movimiento, su carácter de amenaza simbólica sobre Ceuta y el hecho de que se trataba de una maniobra perfectamente premeditada. Como consecuencia de ella, quedan 67 muertos (hasta el momento), miles de heridos y la reveladora escena que mostraba a bandas de militares de paisano y civiles nacionalistas de todo tipo atacando no sólo a los migrantes, sino a cualquier persona de rasgos árabes, española o no, a la que se encontraban por la calle.
Si en 2021 la maniobra marroquí, menos organizada y de menor escala que la de estos días pasados, tenía una causa evidente que incluso fue reconocida por Marruecos (la ayuda por parte de España a un oficial del Frente Polisario para que se operase en el país), en este caso la motivación directa parece menos clara. La propia prensa burguesa señala al restablecimiento de relaciones comerciales con Argelia, a la que España comprará este año un 10% más de gas que el pasado. Pero seguramente este hecho es sólo la gota que ha colmado el vaso después de más de dos años en los que los vínculos económicos y comerciales del país con potencias como China o Rusia (a la que fuentes periodísticas señalan como proveedor real del gas argelino) se hayan estrechado.
En cualquier caso, sea cual sea la excusa que se airee en los próximos días, la realidad es que la situación en la frontera marroquí es crítica desde hace tiempo. Como es sabido, España mantiene desde siempre unas relaciones políticas, económicas, diplomáticas, etc., basadas en el tira y afloja. Marruecos es la actual potencia ocupante del Sáhara Occidental, una región que según la legalidad internacional aún pertenece a España y sobre la cual, en cualquier caso, pesa la exigencia de descolonización por parte de la ONU como conclusión del proceso de independencia reconocido por España, pero no por Marruecos. Aunque desde 2022 España reconoce el derecho de Marruecos sobre esta zona, el conflicto se encuentra lejos de estar cerrado. Por otro lado, Marruecos se ha convertido en las últimas décadas en socio comercial preferente de España en el norte de África ya que éste se ha convertido el principal receptor de su inversión en el exterior. Son numerosas las grandes empresas españolas que construyen y gestionan las infraestructuras del país alauí, creando una alianza de hecho que es uno de los principales vínculos entre ambos países. A esto se añade la gran importancia que Marruecos ha adquirido como gendarme de las vías de paso de la inmigración subsahariana por el Magreb, algo que le convierte en un importante socio político y militar de España en la medida en que la protección del flanco sur de la península está directamente vinculado a su acción anti inmigratoria.
Más allá de las relaciones bilaterales, que de por sí bastan para convertir la frontera de Ceuta o la de Melilla en una zona altamente inestable, la importancia de Marruecos como aliado de Estados Unidos también ha crecido durante los últimos años. Por un lado, ha sido el principal valedor en el mundo árabe de los pactos de Abraham, lanzados durante el primer mandato de Trump y que tenían como objetivo consolidar la posición de Israel en Oriente Medio frente a las potencias regionales como el propio Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, etc., a cambio de una estabilidad política, económica y militar duradera. De esos pactos, queda poco tras guerra de Gaza de 2023, la de Irán de este año, etc. Pero la intención norteamericana de controlar la región medio oriental contando con la colaboración de aliados árabes como Marruecos, aún persiste y ha creado un vínculo muy estrecho entre EE.UU., Marruecos e Israel. De hecho, el problema del Medio Oriente, verdadero cáncer incurable del capitalismo contemporáneo, se extiende hoy hasta las estribaciones del Atlántico a través de Marruecos y su firme alineamiento con el bando imperialista americano, dando a la situación un carácter intercontinental cada vez más firme.
Es esta posición crítica de Marruecos como aliado extremadamente beligerante de Estados Unidos la que debe verse en el origen del asalto a Ceuta de estos días. Las tensiones por el dominio de Ceuta son, hasta cierto punto, sólo una excusa, dado que Marruecos nunca podría reivindicar su propiedad contando únicamente con sus propias fuerzas. Detrás de la maniobra consistente en lanzar a miles de civiles desarmados hacia la ciudad está la necesidad norteamericana de cortar el giro hacia China y sus aliados (entre los cuales Argelia y Rusia, por supuesto) que lleva dos años encabezando una parte significativa de la burguesía española, apoyada por el gobierno de PSOE y SUMAR, pero tras la cual se puede ver la necesidad de otras naciones mucho más poderosas, como Francia, y su necesidad de romper la excesiva dependencia respecto de Estados Unidos a la que se ven sometidos. La respuesta de un país como Italia, de por sí atrapado en una posición ambigua respecto a Estados Unidos, del que ha sido valedor histórico en Europa, lanzando sus soflamas anti inmigratorias como excusa para presionar a España, es sumamente significativa.
La frontera de Marruecos es la falla por la que se extiende la tensión imperialista para España. Tanto por los motivos históricos propios de los dos países como por el hecho de que a medida que la situación en el tablero internacional se va agravando todos los antiguos conflictos se convierten en una trinchera para el futuro enfrentamiento bélico que ya se otea en el horizonte. Los intereses imperialistas de España se manifiestan en un incipiente (y seguramente de poco recorrido) acercamiento a China y sus aliados. Así lo exigen sus necesidades económicas y su incapacidad de competir en igualdad de condiciones con sus principales rivales comerciales. Pero, en un sistema de relaciones en el que todo está vinculado y la rivalidad es tan intensa, ese giro hacia China hace estallar de nuevo los conflictos interfronterizos con Marruecos, llegándose a esta especie de “ataque” a Ceuta por parte de personas inermes que vivimos el jueves y el viernes pasados. Ésa es la parte que toca a España en el incremento de las tensiones imperialistas. Y es una muestra, para la clase proletaria, de lo que vendrá en los próximos años.
De ninguna manera puede pensarse que estemos ante una situación en la que Marruecos, y detrás de él sus aliados, sea el agresor y España la agredida. España es una potencia imperialista que lucha por imponer sus intereses en el norte de África y que actúa como gendarme mundial “protegiendo” para todas las potencias imperialistas el estrecho de Gibraltar y la vía de comercio mundial que pasa por él. Para ello, mantiene pactos con Marruecos, Argelia o Mauritania, en defensa exclusiva de los beneficios de la clase burguesa, nacional e internacional. Entre otras cosas, estos pactos incluyen la presión y la represión sobre las masas de inmigrantes desheredados que buscan en Europa un futuro del que el orden capitalista les ha privado en sus países de origen. Y en el episodio de estos días ha sido Marruecos quien ha dado el primer golpe, en tantas otras ocasiones lo ha hecho España. Nadie puede tener el valor, por lo tanto, de afirmar que Marruecos sea una suerte de régimen de sátrapas despiadados a la vez que España representa la humanidad y la civilización. En las rivalidades entre países en la era imperialista, todos los contendientes son igualmente criminales para el proletariado. Por supuesto que la socialdemocracia y el estalinismo, desde el gobierno o fuera de él, lanzarán la consigna de la España atacada por las fuerzas criminales de Marruecos (e incluso de Estados Unidos), pero la defensa de los valores democráticos a la que llaman no es otra cosa que la defensa de los intereses imperialistas españoles.
Hoy han sido masas desarmadas de civiles arrojados a su suerte por Marruecos, que ha jugado con sus vidas para hacer valer sus intereses y los de sus aliados. En el otro lado, España se ha limitado a enviar tropas de refuerzo sin órdenes de combate, si bien ha permitido a la Legión y otros cuerpos militares que están fijos en Ceuta hacer razias contra los inmigrantes y la población árabe autóctona de la ciudad. Pero en un futuro el conflicto subirá de tono. Las masas de civiles desarmados se convertirán en ejércitos que amenazarán, bien sea en Ceuta, bien en el frente oriental de Europa o en cualquier otro punto caliente para la burguesía española, los intereses de los capitalistas nacionales. Y contra esa amenaza, responderán movilizando a su propia población, a sus proletarios, para que defiendan sus exigencias económicas, políticas o territoriales.
La guerra es el futuro para los proletarios. No pasarán muchas décadas hasta que las diferentes potencias imperialistas, entre ellas España, lleguen al punto en el que sus diferencias económicas, comerciales, etc., sólo se puedan dirimir por la vía militar. Y para ello recurrirán, como ha hecho ahora la burguesía marroquí, a su población, a los proletarios, para que engrosen sus ejércitos y se lancen contra los ejércitos de proletarios armados por las burguesías rivales. No hay que mirar demasiado atrás en el tiempo para recordar las dos guerras mundiales que arrasaron Europa. ¡Pues cien veces más letales, sobre todo para la clase proletaria, serán las guerras por venir en un mundo que ha desarrollado una capacidad armamentística exponencialmente mayor que la de entonces!
Hoy la clase proletaria permanece presa de su burguesía. Décadas de sumisión a la política de colaboración entre clases que le ha impuesto el oportunismo socialista, estalinista y post-estalinista, la ha vuelto presa fácil del discurso nacionalista, de la supuesta “defensa de la patria”, del odio al “inmigrante invasor”… Y se hacen oír entre el silencio generalizado las consignas patriotas y militaristas a la vez que reaparecen las bandas nacionalistas con el objetivo de imponer el orden en las calles.
Pero la clase proletaria puede ser contenida dentro de los límites del respeto al orden burgués de manera temporal, nunca definitiva. Sus intereses se encuentran en un plano diametralmente opuesto a los de la clase burguesa y si, durante un tiempo, parece que ambas han podido convivir en paz (siempre haciendo caer la parte del león de este “pacto” sobre los hombros del proletariado), la realidad de un mundo en el que los obreros son esclavos de los patrones, se mostrará de manera sangrante tarde o temprano.
Mañana la burguesía exigirá al proletariado que muera en nombre de la patria, cruel eufemismo que siempre esconde la realidad del sacrificio a mayor gloria del beneficio económico. Pero con ello mostrará su verdadera cara y evidenciará que, en el mundo capitalista, los proletarios son sólo carne de cañón que explotar en tiempos de paz y a la que destruir en tiempos de guerra. La clase proletaria deberá, entonces, volver a levantar la bandera del internacionalismo proletario, la del rechazo a participar en la carnicería imperialista y de la negativa a cualquier solidaridad nacional con su burguesía. Sólo tras de ella, sólo defendiendo en todos los frentes sus verdaderos intereses de clase, podrá librarse del horror y la destrucción de millones de vidas que la clase de los capitalistas ya está preparando hoy.
Los proletarios, ante los acontecimientos de estos días y los que vendrán en un futuro inmediato, no tienen nada que defender en Ceuta y en Melilla. La lucha por ambos enclaves, como la lucha por el control del estrecho de Gibraltar o de Canarias, sólo le interesa a la clase burguesa española, que es quien los necesita para mantener su estatus quo en la lucha contra el resto de potencias imperialistas. Por ello, además del discurso nacionalista, además del odio al inmigrante, de la retórica que se emplea “contra el invasor”, los proletarios deben rechazar cualquier tipo de alianza con la burguesía nacional, deben rechazar cualquier sacrificio que se les exija para defender los intereses territoriales del capitalismo patrio y volver la vista hacia su verdadero enemigo, que es quien hoy les comienza a azuzar en vistas a una movilización mayor que no será pacífica y que les exigirá que sacrifiquen su vida y la de sus hijos.
¡Por la reanudación de la lucha de clase!
¡Contra el militarismo burgués, opongamos la fuerza del internacionalismo proletario!
¡Viva el internacionalismo y la solidaridad proletaria contra todos los imperialistas!
¡Por la revolución comunista mundial!
1 de agosto de 2026
Partido Comunista Internacional
Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program
www.pcint.org
No nos gusta, en este medio, medio de clase y para la clase, meternos en los dimes y diretes de la política parlamentaria (¡fuera de la política personal y electoral!). Pero lo que en esta nota comentamos, es un problema real, y lo es para nuestra clase.
El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha informado este lunes de que su partido va a presentar mociones en los ayuntamientos de todo el país para exigir que se paralice la regularización de migrantes.
Esta regularización de migrantes ha llegado en un momento muy concreto: el momento en el que la ultraderecha parece dominar el espectro mediático y estar, según algunos, "en auge". Y esto es lo que ha cambiado respecto a otras regularizaciones anteriores. En el estado español se han producido 2 regularizaciones con el PSOE (de Gongález, 1986 y 1991), 3 con el PP de Aznar (1996,2000 y 2001) y una más con el PSOE de Zapatero (2005). La necesidad de mano de obra del desarrollo español lo ha exigido así durante todos estos años.
Como proletarios, estamos contra las causas económicas (la pobreza, la miseria, el paro) y sociales (la represión en todas sus formas) que obliga a nuestros hermanos de clase a emigrar, pero estamos, claro, con todos los trabajadores y trabajadoras que se ven obligados a emigrar: la frase LOS PROLETARIOS NO TENEMOS PATRIA, entre otras cosas, significa la asunción completa del carácter forzosamente migrante de nuestra clase.
Nuestros padres emigraron a Francia, Suiza o Alemania... o huyeron de los pueblos donde nada había a las ciudades como Bilbao, Madrid o la misma Valladolid en las que sobrevivimos.
El odio y el miedo al migrante es parte de la lógica capitalista: acojonar, disciplinar, represaliar a la clase obrera autóctona y a la clase obrera migrante.
¿A qué se opone el PP siguiendo a "bogs"?
Hasta Caritas se pregunta de qué cojones va el PP con el rechazo a la regularización de migrantes. El PP, como por otro lado el PSOE, están alimentando la bestia fascista que se los comerá...
"Hacinadas en zulos, en algunos casos sin agua ni luz, en cuanto aterrizaban en España tras ser captadas mediante falsas ofertas de empleo difundidas a través de redes sociales y contactos personales. Jornadas de trabajo en el campo de casi 13 horas diarias, sin descanso y sin apenas remuneración, pues de los supuestos salarios se descontaban gastos por alojamiento, transporte o manutención. Sin contrato ni documentación, y bajo un clima de amenazas, coacciones e incluso agresiones para frenar cualquier intento de huida".
Así vivían 80 migrantes en condiciones de semi esclavitud en Nules (Castellón).
Las noticias de explotación y hacinamiento en el campo castellano (como en el de Huelva) se repiten. Pero la última, ocurrida en Burgos, nos lleva a la necesidad de LUCHAR UNIDOS, MIGRANTES Y AUTÓCTONOS. Tres largas horas de tensión y de negociación en el barrio de Fuentecillas (Burgos), dos trabajadores de una obra en la calle La Tala se subieron a lo alto de una grúa de construcción. El motivo: reclamar que se les pagara por su trabajo y denunciar las condiciones de explotación (esclavitud) laboral.
Durante el tiempo que los dos trabajadores estuvieron encaramados en la grúa se fueron conociendo más detalles de su situación laboral. Compañeros contaban que les habían traído desde Italia, a más de 20 migrantes, que no tenían contrato y que no les pagaban, que llevaban días sin comer y que vivían en unas condiciones deplorables en un piso en Francisco Salinas. Uno de los empleados que se había subido a la grúa había sufrido un accidente laboral y aún tenía una herida abierta. Además, sus compañeros contaban que antes de que se desencadenara el incidente, el ‘capataz’ les había amenazado para que siguieran trabajando.
Tras horas de negociación y conversaciones, uno de los trabajadores accedía a bajar de la grúa. Media hora después, y tras conversar por teléfono con un imán y con el compañero que ya había bajado, el segundo trabajador accedía a bajar. Eran cerca de las 14.15 horas y la crisis se había resuelto. Los dos trabajadores, de origen egipcio, llevaban 3 meses trabajando sin contrato, sin cobrar y en condiciones de semiesclavitud. ¿Esto defienden los empresarios del PP, de VOX, los del PSOE? Evidentemente, no todos, pero muchos sí, porque son los responsables directos de estas situaciones, son los que se aprovechan de nuestros hermanos de clase, son los que nos explotan y esclavizan en cada tajo.
La solidaridad con nuestros hermanos de clase podrá con tanto odio y tanto miedo.
Todo el racismo, todo el odio contra los migrantes que destilan VOX y los que les siguen... no es más que la muestra de su enorme MIEDO al otro, pero sobre todo MIEDO al proletariado internacional que crece en los márgenes día a día. Nuestro problema es reconocernos como clase, por encima de todas las divisiones y diferencias que el capital intenta imponernos, por encima del país de origen, de la raza, de la lengua, del género o de la edad... reconocernos, luchar, unirnos.
EL MIEDO MATA, MATA EL MIEDO.
Con nuestros hermanos de clase, vengan de donde vengan.
NATIVA O EXTRANJERA, LA MISMA CLASE OBRERA.
Contra toda opresión racial, sexual o nacional.
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FUENTE:
>https://elpais.com/espana/2026-04-11/hacin7ados-en-zulos-sin-luz-y-forzados-a-trabajar-13-horas-en-el-campo-con-salario-embargado-asi-vivian-como-esclavos-80-migrantes-en-castellon.html
>https://www.elcorreodeburgos.com/burgos/260418/242487/dos-trabajadores-suben-grua-burgos-protestar-les-pagan.html
El viernes, 19 de diciembre de 2025, a las 19:00 horas, en la Librería Café Akelarre, sita en C/ Juan Mambrilla nº 19, Valladolid, vamos a realizar una mesa redonda denominada Refugiados: Palestina / Sáhara, dos tipos concretos de refugiados: unos por ocupación de sus tierras (Palestina) y otro de expulsión de sus territorios (Sáhara).
Para ello contaremos con Yusef El Asi Seco, de La Educación con Palestina, Taufig Moulay, Frente Polisario, y Martín Rodríguez, Colectivo Indignado, que hará un análisis de la migración.
También, a lo largo del día habrá una exposición de autores griegos sobre Refugiados.
Colectivo Indignado Valladolid.
Manifestaciones espontaneas contra la policía en Los Ángeles: oponerse y combatir las expulsiones y despidos masivos de trabajadores
Las redadas policiales de las últimas semanas para detener a trabajadores inmigrantes y expulsarlos del
país forman parte de un ataque contra todos los trabajadores de Estados Unidos. No pueden permanecer
indiferentes ante las reacciones y manifestaciones espontáneas que la población mayoritariamente
proletaria del barrio Paramount de Los Ángeles ha llevado a cabo en los últimos días.
Al igual que los despidos de la noche a la mañana en los servicios públicos [los trabajadores federales], la burguesía estadounidense, bajo la dirección del equipo Trump que eligió, está intensificando sus ataques abiertos contra el conjunto de la clase obrera del país. Esto ocurre en un momento en el que la inflación vuelve a aumentar, haciendo así bajar los salarios en todos los sectores. Y en un momento en que la desaceleración de la economía, agravada por las políticas anti-obreras del gobierno de Trump, anuncia despidos en todos los sectores y una mayor explotación para los que conservan su empleo.
Las manifestaciones espontáneas del 6 y 7 de junio en Los Ángeles para oponerse a la redada policial y a las detenciones de jornaleros que buscaban trabajo en un taller de herramientas son una primera reacción que todo proletario debe saludar y con la que debe solidarizarse. Pero si se quedan como están, serán rápidamente derrotados por la represión que la burguesía norteamericana ya ha empezado a utilizar.
Apenas dos días después de los primeros enfrentamientos con la policía, el gobierno decidió enviar a la
guardia nacional y a los marines contra los obreros. La represión estatal es sólo un aspecto del peligro al que se enfrentan. El otro es la recuperación de su lucha por parte del aparato del Partido Demócrata y su desvío hacia las urnas y el campo electoral. Seamos claros, la izquierda demócrata y la derecha trumpista trabajan juntas para desviar a los trabajadores de su lucha. Una es el yunque y la otra el martillo.
Sólo hay dos vías paralelas para hacer frente con eficacia a la represión y las deportaciones: la primera es organizar las mayores manifestaciones y concentraciones posibles en los barrios y buscar la solidaridad activa, e incluso la participación masiva, de los trabajadores de las empresas de los barrios para oponerse a la policía y paralizar su acción. Esta lucha contra la represión y la deportación será mucho más eficaz si las manifestaciones callejeras están respaldadas por acciones de huelga de los trabajadores. Además, los trabajadores y los barrios de otras ciudades del país deberían emprender acciones similares siempre que sea posible, porque las deportaciones masivas no sólo afectarán a los trabajadores californianos.
Oponerse a la deportación de inmigrantes, así como a los despidos en el sector público y otros sectores,
puede permitir a los proletarios del país reagruparse y establecer una línea de defensa contra los ataques
actuales y los graves que se avecinan a medida que la clase dominante y su Estado se preparan para la
guerra generalizada y nos hacen pagar por ella. Es en este terreno “de clase”, el de los trabajadores y sus intereses, y no en el de la defensa de los derechos democráticos o de otro tipo, donde es posible resistir a la ofensiva de la burguesía norteamericana. Es también en el terreno de los aumentos salariales en todos los sectores, industriales o no, sindicales o no, de trabajo legal o no, donde el conjunto de la clase obrera puede y debe reagruparse.
¡No a las detenciones y deportaciones! ¡No a los despidos! ¡Aumento general de los salarios al ritmo de la inflación!
Sólo hay una “comunidad”: la de los trabajadores asalariados, sea cual sea su pasaporte, color de piel, sexo o lengua.
Para resistir a los ataques y frustrar la represión de la policía y el ejército :
- ¡no quedarse aislados!
- ¡buscar la solidaridad en cada barrio!
- manifestaciones y concentraciones masivas, ¡todos juntos, todos unidos!
Il GIIC, 11 de junio de 2025
Concentración contra el PEMA
10 de abril, jueves, 20:00 horas. Plaza Fuente Dorada
Desde el Colectivo Indignado de Valladolid, en colaboración con la Federación de Vecinos Antonio Machado, nos sumamos a las movilizaciones convocando a una concentración el jueves 10 de abril, a las 20:00 horas en la Plaza Fuente Dorada.
El Pacto, que entrará en vigor en junio de 2026, es una herramienta para organizar y legitimar un sistema cruel de seguimiento, filtrado, explotación, detención y deportación de personas migrantes consideradas como indeseables. Pretende aislarlas, invisibilizarlas, precarizarlas y criminalizarlas, aboliendo de facto el derecho a la circulación y al asilo en Europa.#EstePactoMataLaLibertad #EstePactoMataElAsilo
#ThisPactKills #ThisPactKillsSolidarity #ThisPactKillsRights #ThisPactKillsFreedom #ThisPactKillsAsylum
37 inmigrantes muertos en la valla de Melilla, cientos más heridos
ESPAÑA APUNTA, MARRUECOS DISPARA
De acuerdo con los últimos recuentos que proporcionan las ONGs, el número de inmigrantes muertos el viernes al intentar entrar en España llega ya a 37. Marruecos, y España detrás de él, afirma que son muchos menos, pero las imágenes que han llegado a los medios de comunicación, en las que se puede ver cadáveres apilados como en una escena bélica, muestran una realidad que contradice la versión del gobierno alauí.
Según estas mismas ONGs 2.000 inmigrantes, en su mayor parte de origen subsahariano, intentaron saltar la valla de seguridad que separa Melilla de Marruecos el viernes por la mañana. Estos inmigrantes llevaban semanas esperando en el lado marroquí de la frontera, en los bosques de la zona, para intentar alcanzar España por la parte más viable, la que toca con el barrio chino de la ciudad. En el momento del salto, la Gendarmería marroquí utilizó material antidisturbios contra ellos, obligándoles a retroceder y haciéndoles caer en una hondonada que actúa como defensa natural de la frontera. Según caían los inmigrantes, los policías continuaban disparando contra ellos provocando la masacre. Además de aquellos que fallecieron inmediatamente por los golpes que recibieron con botes de humo lanzados a bocajarro o por la caída en el desnivel, a los muertos hay que sumar los que perdieron la vida asfixiados bajo los cuerpos de sus compañeros.
Los pocos cientos de inmigrantes que lograron saltar la valla, si bien corrieron mejor suerte que aquellos que cayeron muertos o gravemente heridos, tuvieron que enfrentarse a la Guardia Civil y a los gendarmes marroquíes a los que se permitió entrar (ilegalmente de acuerdo a la legislación española) para ayudar a reprimir, capturar y devolver a los inmigrantes. No llegaron a ser asesinados, como sucedió al otro lado de la valla, pero sufrieron las palizas de los policías de ambos países: esta es la verdadera solidaridad que existe entre los mercenarios a sueldo de ambos Estados, para los que no existe ninguna restricción a la hora de ensañarse contra jóvenes que llevan meses, si no años, de una agotadora travesía en la que la falta de agua y alimentos adecuados les han dejado agotados.
Después de la masacre, el gobierno español se ha apresurado a alabar la acción de las fuerzas represivas españolas y marroquíes, elogiando por boca de Pedro Sánchez la operación policial contra la “violencia” de los inmigrantes: 37 muertos, para el gobierno y el Partido Socialista, son un buen resultado ante la “crisis migratoria” para la que durante años pidieron una solución “humanitaria”. Por parte de Unidas Podemos, la otra pata del “gobierno más progresista de la historia” ha tomado la contundente decisión de exigir… una investigación judicial para aclarar lo sucedido, es decir, para ver si los muertos han sido asesinados legal o ilegalmente. Finalmente, la ministra de Trabajo y súper candidata de la próxima coalición de izquierdas, Yolanda Díaz, ha enviado su muy sentido pésame a las familias de los muertos apenada sin duda por su trágico fin. Esta es la realidad de un gobierno que, a cargo como está de gestionar los intereses inmediatos y generales de la clase burguesa, constituye la principal garantía para el mantenimiento de la política represiva contra los inmigrantes que pretenden encontrar una vida mejor, huyendo del hambre y la miseria de sus países de origen, en el “paraíso” europeo. Mañana, cuando los medios de comunicación cumplan con su cuota de sensacionalismo en este tema y se pueda pasar página, volverán a clamar contra el avance de Vox, el éxito de la extrema derecha y la amenaza del fascismo…
Más allá de la política represiva que todos los gobiernos burgueses, de izquierdas o de derechas, mantienen en la frontera con Marruecos, estos muertos son la consecuencia directa del giro en política exterior que el gobierno ha realizado en los últimos meses: azuzado por la carestía de fuentes de energía que provoca la guerra de Ucrania y el cese parcial del suministro de gas ruso a Europa, el gobierno español se ha sumado a la doctrina norteamericana que fija en Marruecos el principal aliado occidental en el área del Magreb, dándole un apoyo que le permite desarrollar sus intereses políticos, económicos y militares en la región en detrimento de Argelia. Para ello, en abril de este año reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhrara Occidental apoyando su proyecto de autonomía para la región, algo que implica reconocerle el derecho a disponer de este territorio como si formase parte del país, dejando de lado el proyecto de referéndum de autodeterminación planteado por naciones unidas y aceptado por España hasta entonces. Esto supone que España renuncia a sus derechos como potencia administradora del Sáhara Occidental y reconoce como legal la ocupación marroquí iniciada en 1.975 a cambio de que Marruecos permita el acceso al gas natural bombeado a través del gasoducto que pasa por su territorio.
Con esto, la situación queda de la siguiente manera: Europa obtiene una fuente suplementaria de Gas Natural, que se suma a la ya menguada vía rusa y a la argelina (que, si no se bombea directamente a España, pasará por Italia) mientras que se alinea con la política exterior de EE.UU. en la región norte africana. Marruecos se ve reforzado como fuerza regional de primer nivel, extendiendo su control definitivamente sobre el Sáhara Occidental y garantizando con ello su victoria frente a la ofensiva del Frente Polisario. Finalmente, España cumple con su papel de mediador entre las grandes potencias y cede sus derechos como antigua potencia colonial, ve afectadas sus relaciones comerciales y su tradicional buena relación con Argelia y toma partido por Marruecos en el conflicto latente que hay en el Magreb entre este país y Argelia, pero obtiene tanto una fuente segura de energía como los servicios del país alauí como policía fronterizo. La llamada “frontera sur”, que separa a Europa de África y que tiene en Marruecos un punto clave, se ve fortalecida con la garantía policial de un país que, como es sabido, no tiene muchos miramientos con las masas de inmigrantes que usan su territorio como última parada antes de entrar en Europa.
Las consecuencias de este nuevo reparto de la influencia imperialista en el área del Magreb son evidentes: si hace poco más de un año el Estado marroquí abrió las vallas de Ceuta para permitir que los inmigrantes retenidos en la frontera entrasen en España, dando lugar a una intervención militar española en la zona, el pasado viernes asesinó a decenas de inmigrantes que intentaban pasar. España recibe con ello el justo precio por su cambio de rumbo en cuestiones internacionales, el peligro inmigrante queda contenido por la acción represora de las fuerzas policiales magrebíes y la Guardia Civil puede limitarse a mirar desde lejos. Los muertos son la pieza cobrada por la diplomacia europea y española, como lo son los miles de inmigrantes reprimidos en las fronteras libias o turcas, donde existen verdaderos campos de concentración cuya función es taponar el paso a la inmigración africana y asiática. Ante el recrudecimiento de las tensiones imperialistas, el empeoramiento de la situación económica y el arreciar de los vientos de guerra, Europa, en este caso a través de España, se blinda contra unas masas de inmigrantes que la burguesía ve como un peligro potencial para la estabilidad económica y social de sus países.
Estos inmigrantes, huyendo de la situación de auténtica miseria que viven en sus países, son empujados hacia las fronteras europeas cada vez con más intensidad. Sufren el trato de las mafias, la presión de las policías de todos los Estados, que los quieren muertos como en Marruecos o esclavos como en Libia, y si finalmente logran entrar en Europa, alcanzan no el bienestar soñado sino una vida como mano de obra barata y desechable en cualquier momento, bajo la presión continua de las fuerzas represoras, con la amenaza de la cárcel en forma de CIEs o de la expulsión a los países que se prestan a recogerlos y mantenerlos en campos de refugiados a cambio de una compensación económica que paga la UE. Y esto sucede tanto en la frontera de España como en la de Grecia o en la de Estados Unidos con México.
Las masas de inmigrantes quieren entrar en los países del llamado primer mundo. Y realmente son necesarias para una burguesía necesitada de mano de obra barata y explotable sin los condicionantes que la legislación social y laboral de los países capitalistas desarrollados mantiene para sus proletarios nativos, pero lo son siempre y cuando lleguen correctamente disciplinadas. Siempre y cuando entren en Europa o Estados Unidos sabiendo qué son (proletarios a explotar), qué se espera de ellos (sumisión y aceptación de cualquier cosa que se les exija) y cuál puede ser su destino (la cárcel, la deportación o la muerte) si desobedecen.
Pero estas medidas no les detendrán. El hambre y la pobreza les obligan a emigrar para vivir. Y tal y como huyen de su destino en sus países de origen, traen consigo materialmente la fuerza de la rebelión, orientada hoy a lograr un pase para Europa o Estados Unidos, pero que podrá dirigirse, mañana, con otras condiciones de lucha del proletariado nativo, hacia la lucha de clase. Ellos, que no tienen nada que perder pero que tienen la fuerza para sacudirse las cadenas con que pretender someterles, podrán dar, en un futuro no muy lejano, una contribución decisiva, a base de fortaleza y rebeldía, al proletariado occidental para escapar de la intoxicación democrática y colaboracionista, hermanándose en una única lucha. Esto es lo que realmente teme la clase burguesa de todas las naciones.
¡Solidaridad con los trabajadores inmigrantes!
¡Por la unidad de clase del proletariado, más allá de razas, nacionalidades, sexo o edad!
¡Por el retorno de la lucha de clase!
Partido Comunista Internacional (El Proletario) - www.pcint.org - 25-06-2022
[Panfleto] La repulsión a los inmigrantes es la defensa del capitalismo
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¿Cuál es la razón que empuja a una persona a desplazarse hacia un lugar diferente del de su origen? ¿Cuál es la razón por la cual alguien decide buscarse la vida de una forma o de otra, por peligrosa que sea? ¿Cuál es la razón por la cual se emprende un viaje que puede terminar en el fondo del mar, dentro de una cárcel, huyendo cotidianamente o de miles de otras maneras? La lógica mediática de estos últimos días nos hace sobrevolar “las razones y mecanismos” con el fin de centrarnos sólo en “las justificaciones”. Quien tiene justificación y permiso para moverse, nos dicen, quien será acogido, quien tendrá su cabida, por limitada y controlada que sea. Los medios de comunicación como es habitual construyen una realidad, nuestra realidad, a golpes de grandes números e imágenes conmovedoras. Los refugiados que huyen de la guerra en Siria, del temido Estado islámico, pero también de la guerra de resistencia kurda y demás, ellxs son los bienvenidxs, los migrantes que saltan de categoría. Un salto que, pese las lágrimas de cocodrilo de grandes y pequeños poderosos (desde la Merkel hasta la Colau), sigue pasando por la lógica fronteriza de pateras, alambres, violencia policial. Mientras, por un lado acogen bondadosamente por el otro se sigue reforzando aquellas mismas fronteras, marítimas y no sólo marítimas, que hacen posible el sufrimiento, la muerte, la explotación y el expolio de aquellxs que intentan cruzar hacia la Europa Fortaleza. Por otro lado, entrar en la lógica de “refuguadxs sí!” (y los demás no) significa resignificar el concepto de refugiado según unas necesidades claras del poder, significa visibilizar la posibilidad de unxs frente el rechazo y la sistemática violencia hacia otrxs. Mientras se aprietan manos y pronuncian grandes discursos solidarios, las calles se llenan de controles y policías para reprimir aquellos que no entran en esta nueva categoría, los no bienvenidxs de siempre.
Las fronteras quedan allí. Las fronteras en el mar mediterráneo, las fronteras de vallas y sistemas de seguridad, las fronteras internas, aquellas no tan visibles, de las redadas, del racismo ciudadano y ciudadanista, las fronteras sociales y económicas dentro de la misma Europa, los CIEs, las huidas cotidianas de los top mantas frente el acoso policial.
Seria arrogante y soberbio pretender saber cuáles son las razones de todxs y cada unx de lxs que emprenden un viaje hacia otros lugares. Seguramente muchxs, la mayoría,se mueven en búsqueda de una vida mejor en términos económicos, de una relativa seguridad frente a una situación de guerra, o porqué son perseguidos políticamente. Otros, menos, por amor, por curiosidad, por ambición. Hay quien llega a Europa y se rompe la espalda bajo una explotación brutal que se sustenta en la lógica colonial y racista de siempre. Quien se busca la vida de mil formas, en un sistema injusto y opresivo, al que solo se pueda responder con la ilegalidad constante y apasionada. Quien encuentra en la clandestinidad y en el anonimato su pequeño rincón de libertad, por dura que sea, fuera de las lógicas del control. Quien huye diariamente para seguir sobreviviendo. No podemos alcanzar todas las razones ni todos los mecanismos. Pero si sabemos que siempre, por pequeño que sea, hay un empuje hacia la libertad. La libertad de moverse, de buscar un sitio mejor, de vender para sobrevivir. Y cuando esa libertad es alambrada, encerrada, perseguida, entonces siempre hay alguien que se rebota. Los top manta de plaza Cataluña decidieron que ya basta con la continua (o)presión policial y respondieron a pedradas. Los de Salou bloquearon un día entero las vías del tren para responder a la muerte de un compañero por mano de la policía. Lxs reclusxs del CIE de Zapadores, en Valencia, la noche entre el 6 y el 7 de septiembre empezaron a quemar colchones, subieron a los tejados, se enfrentaron al dispositivo antidisturbio a sabiendas de las consecuencias que les iban a caer encima. No siempre son nuestrxs afines, ni todxs son compañerxs. No son nuestros próximos “aliados” ni el nuevo sujecto oprimido a quien tengamos que acompañar en su camino de liberación. Pero como anarquistas, tenemos que estar allí, con nuestras voces, nuestros cuerpos, nuestra solidaridad. Siempre que haya tensión hacia la libertad, siempre que se plantee el conflicto, y no la recuperación, frente a la opresión de lxs poderosxs, allí estaremos.

Solidaridad con lxs migrantes en lucha. Contras quien se lucra con el control y la tecnología de seguridad. Abajo las fronteras de la Europa Fortaleza.
per Te Kedas Donde Kieras
Email: tkdk (nospam) riseup.net
fuente: http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/499042/index.php
Se esta realizando una acampada contra las fronteras (No Border Camp) desde junio en la frontera franco-italiana, cuando el gobierno francés cerro la frontera a los refugiados indocumentados o en situación irregular.
El campamento contra las fronteras de Ventimiglia comenzó el 11 de junio, cuando un grupo de inmigrantes se movió hacia las rocas (1) con el fin de resistir el desalojo policial y su identificación, y para seguir luchando por su libertad. Desde ese día las redes de solidaridad de diferentes territorios han estado trabajando en la construcción de un laboratorio permanente de resistencia a las políticas represivas que se ponen en marcha en las fronteras.
Desde Lampedusa hasta Calais pasando por Ventimiglia, los inmigrantes en su vida cotidiana no son libres para moverse por Europa en búsqueda de una vida mejor que la mera supervivencia.
El campamento contra las fronteras alberga diferentes colectivo e individuos provenientes de distintos ambientes, teniendo en común el deseo de oponerse a la lógica discriminatoria del poder y para luchar por su libertad de movimiento, no solo para los inmigrantes sino para toda la gente que está sufriendo estas restricciones en la libertad.
"NO VOLVEREMOS"
No Border Camp (campamento contra las fronteras) - Ventimiglia (Italia).
(1) La localidad fronteriza de Ventimigla se encuentra a orillas del mar Mediterraneo.







