"Desde comienzos de este verano la prensa, la radio y la televisión dan
noticia a diario de unos incendios que se extienden como una especie de
plaga bíblica por todo el territorio". Todos los veranos de los últimos años los incendios son parte fundamental del día a día de muchos pueblos... pero este año está siendo especialmente grave, dejando atrás las cifras (ya exageradas) de años anteriores. Ahora mismo, el incendio de las Hurdes se ha pasado a Salamanca y la cosa pinta fea...
"Cada año la superficie arrasada por los incendios crece más y más y con ello las víctimas humanas y los daños materiales, en forma de pueblos arrasados, grandes extensiones agrícolas quemadas… a lo que se suma el daño ecológico que suponen y de cómo afectan a los ecosistemas de las zonas afectadas". En este verano de 2026 se han quemado, al menos, 265.000 hectáreas y más de 40 grandes incendios: el peor verano de la historia de España.
Señalamos siquiera algunos de los más importantes:
LOS GALLARDOS (Almería) - Se inició el 9 de julio. Causó 14 fallecidos y siete heridos, obligó a desalojar a más de 1400 personas y afectó finalmente a unas 5200 hectáreas.La Guardia Civil abrió una investigación para esclarecer el origen del incendio. Las primeras pesquisas apuntaron a la posible caída de un cable eléctrico
BURGOHONDO - Ávila, Madrid y Segovia: más de 80.000 hectáreas. Comenzó en Burgohondo, siguió en San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado, se originó por uso no autorizado de maquinaria pesada y arrasó decenas de miles de hectáreas entre las tres provincias. Un trabajador detenido por utilizar maquinaria en horas prohibidas... y el empresario que obligó a realizar los trabajos de rositas.
NIEBLA (Huelva) - 38.000 hectáreas. El mayor incendio de la historia de Andalucía destrozó alcornoques autóctonos, puso en jaque a especies protegidas, se saltó los cortafuegos naturales y afectó a núcleos de Huelva y Sevilla.
FERMOSELLE en Zamora, más de 11.000 hectáreas. El gran incendio zamorano de este verano se llama Fermoselle, no Sierra de la Culebra (v. año anterior). Se declaró el 29 de julio en el Parque Natural de Arribes del Duero, cerca de la frontera con Portugal, y en 24 horas quemó cerca de 11.000 hectáreas con un perímetro de 75 kilómetros.
El incendio de Las Peñas de Riglos, en Huesca, va camino de las 20.000 hectáreas quemadas y más de 1.000 evacuados. El de La Mierla, en Guadalajara, arrasó más de 32.000.
"En el mundo capitalista el campo, el bosque, el entorno natural en general, no es ya una naturaleza virgen y, de alguna manera, colocada a las afueras de la actividad económica normal. Es un recurso que el capitalismo explota, bien directamente, valiéndose de la agricultura, de la construcción inmobiliaria, de la explotación turística, etc., o bien indirectamente, desplazando los elementos que necesita (fuerza de trabajo, principalmente) a las grandes metrópolis que los requieren, y abandonando el resto a la suerte de un despoblamiento que es totalmente artificial en la historia de las sociedades sedentarias. De esta manera, el medio natural es presa de la misma dialéctica destructiva y criminal que condiciona la vida humana. Dedicado únicamente a la producción de valor, oscila continuamente entre la sobre producción y el subempleo".
Desde hace años, los Bomberos Forestales vienen quejándose de sus condiciones de trabajo, de la falta de inversión, de los problemas de subrogaciones y privatizaciones del servicio. Pero es que en el capitalismo lo importante es el beneficio. Así, "en zonas como la de Ávila-Madrid que han ardido recientemente, el alto valor del suelo dada su ubicación en las cercanías de la capital, etc., y la rentabilidad consecuente del negocio inmobiliario, aumenta la densidad de población, los pueblos crecen en extensión a límites antes insospechados, etc. Y, a la vez, se abandonan las tareas de protección y prevención que, de actividad económica normal en pueblos dedicados a la agricultura y la ganadería, pasan a ser un gasto en el presupuesto municipal de los nuevos pueblos de servicios, para cuyos ayuntamientos no tienen sentido".
ESTE VIERNES 21 de agosto se han convocado concentraciones de protesta en todas las capitales de provincia de la Comunidad de Castilla y León:
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Recogemos una muestra incompleta de algunos textos sobre el tema de los incendios anteriormente publicados, muchos de ellos de los propios trabajadores:
[2026, marzo] El monte no olvida... ¡la gente, sí!
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2026/03/el-monte-no-olvida-la-gente-si.html
[2025] Sobre la situación actual del operativo anti-incendios:
https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/01/sobre-la-situacion-actual-del-operativo.html
"El operativo de vigilantes de incendios forestales de la Junta de Castilla y León llevamos dos años y medio callados: sin denunciar públicamente las penosas condiciones en las que se encuentran muchas de las torretas, la peligrosidad de muchas pistas y caminos de acceso a los puestos de trabajo, la inexistencia de baños en algunas casetas, la tardanza en contratar a compañeros que cubran los puestos en época de riesgo alto de incendios, la desidia y negligencia de jefes y jefecillos para mantener en unas mínimas condiciones el material imprescindible para el desempeño de nuestra tarea..."
[2025] Sobre los incendios y su gestión [x un trabajadorx]: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/08/sobre-los-incendios-y-su-gestion.html
[2025] ¿Incendios? ¡Economía de la catástrofe! : https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/08/sobre-los-incendios-la-economia-de-la.html
[2022] [Zamora] Sobre el incendio de la Sierra de la Culebra: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2022/06/sobre-el-incendio-de-la-sierra-de-la.html
[2017] [Zamora] Los incendios forestales, daños colaterales de un sistema basado en la propiedad: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2017/08/zamora-los-incendios-forestales-danos.html
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En diferentes medios se han discutido las causas y soluciones. Recogemos algunos TEXTOS en medios afines que pueden ser de interés:
> Incendios. Cuando culpamos al bosque: https://acracia.org/incendios-cuando-culpamos-al-bosque/
> Castilla en territorio desconocido. Sobre los incendios de 2026 (Abrigaño): https://abrigano.com/2026/07/27/castilla-en-territorio-desconocido-sobre-los-incendios-de-2026/?utm_source
> Contratertulia nº CLXXIII ¡¡¡FUEGO!!! MONOGRÁFICO INCENDIOS JULIO 2026: https://go.ivoox.com/rf/178139622
> España. Un año más, los incendios devastan parte del territorio. No se trata de una “catástrofe ecológica” sino de la consecuencia de un sistema criminal: https://pcint.org/01_Positions/01_04_es/260726_espana-incendios.htm
Una cosa quedó clara el verano del año pasado: el operativo de incendios forestales fue insuficiente y se vio sobrepasado por la oleada de incendios que arrasó 144.000 Ha y dejó 5 personas muertas. Un operativo compuesto mayoritariamente por fijos discontinuos e interinos, contratados por alguna de las 35 empresas privadas que operan en la Comunidad y entre las que destaca Tragsa.
EL MONTE NO OLVIDA
LLAMAMIENTO URGENTE
A todos los trabajadores y trabajadoras del operativo contra incendios de Castilla y León
Hasta aquí hemos llegado.
La ola de incendios de este verano ha desbordado a las primeras de cambio el operativo.
Podemos hablar y hablaremos de inepcia, incompetencia, ineficacia, descoordinación, negligencia...
Pero ahora lo urgente y prioritario es pelear por la mejora de nuestras degradantes condiciones de
trabajo, para lo que exigimos lo siguiente:
- que el dispositivo sea 100% público, eliminando las diferentes empresas intermediarias que se quedan con parte del pastel presupuestario.
- entre tanto venzan las licitaciones, exigimos que YA, de inmediato, se nos catalogue como lo que somos, bomberxs forestales, no meros peones, por lo tanto, bajo el paraguas de la Ley Básica de Bomberxs Forestales. Que se adapten nuestros contratos.
- Que TODO el dispositivo trabaje TODO el año, que todos los contratos de meses en EPA (Época de Peligro Alto) pasen a indefinidos.
El viento sopla a nuestro favor, el Pueblo está de nuestro lado, hay que actuar YA.
Proponemos, además de participar en las movilizaciones previstas y por convocar, la convocatoria
de una huelga indefinida antes de finalizar septiembre, acompañada de movilizaciones y presión
en la calle.
Llevamos décadas soportando desprecio, ninguneo, siendo maltratados. Este verano ha de ser un
punto de inflexión, la gota que colme el vaso.
No puede ser que cobremos unos sueldos míseros cuando tenemos un trabajo duro en extinción y
en prevención, expuestos a peligros, accidentes, frío, calor, humo cancerígeno, turnos largos,
cambios de turno imprevistos, desplazamientos, trabajo en fines de semana y festivos, pluses
inexistentes o de risa... Por eso hacemos este llamamiento y os pedimos que lo difundáis,
comentéis y discutáis en vuestras bases, cuadrillas y tajos.
¡Todxs a una, es nuestro momento, no lo dejemos pasar! Si luchamos, podemos perder, si no
luchamos, ya hemos perdido, y nosotras, unidas, vamos a ganar! ¡A la huelga!
Os pedimos, compañeros y compañeras, que difundáis este llamamiento entre el operativo, y nos
contestéis* lo antes posible. ¿Estáis dispuestos a luchar? ¿Estáis dispuestas a secundar la huelga?
Apretar, o tirar la toalla, esta es la cuestión. ¡A LA HUELGA!
* bomberxshuelgacyl@gmail.com
Informe sobre el estado de la situación a 10 de agosto
En un puesto de vigilancia de incendios, al norte de la comunidad
ECONOMÍA DE LA CATÁSTROFE
Incendios, ¿casualidad? ¿tragedia? No, beneficio capitalista y control democrático.
En los últimos días el fuego está arrasando miles y miles de hectáreas en diferentes puntos del país. Tarifa en Andalucía, Jarilla en Extremadura, Cofrentes en Valencia, Picos de Europa… pero sobre todo León, Zamora y Galicia, son las zonas más afectadas hasta el momento. Como siempre sucede con estas situaciones, los telediarios y la prensa abren diariamente con noticias acerca del caos y de la mala gestión, los improperios que se cruzan entre sí diferentes administraciones; todo ello a costa de una situación que ya ha matado a cuatro personas, arrasado una cantidad inmensa de zonas de cultivo y acabado con cientos de cabezas de ganado.
En un clima mediterráneo como el que predomina en buena parte de la península ibérica, con marcados periodos de calor y sequedad, con una masa boscosa que no para de crecer año tras año, los incendios deberían ser algo normal y controlado. Pero cada año la situación es peor. Cada vez más destrucción y cada verano más muertos. No sólo importa la terrible situación creada directamente por los incendios, sino también el juego político y social que se libra para aterrorizar a la población, utilizándolo como excusa para mantener el estado de miedo y nervios permanente con el que la clase burguesa gobierna tan bien.
“Hay que potenciar la prevención”, “los fuegos se apagan en invierno”, “no hay que permitir que se repita esta situación, debemos ir a las causas” … son frases que hemos escuchado en estos últimos días en boca de políticos, altos responsables de la Administración central y autonómica e incluso de los bufones que habitualmente prestan su imagen para potenciar el efecto de estas estupideces. Porque son estupideces: ni la prevención, ni el trabajo cotidiano, ni por supuesto las causas de los incendios constituyen preocupación alguna para la burguesía o sus representantes. La catástrofe, sea en forma de incendios, de inundaciones e incluso de guerra es consustancial al mundo capitalista y la burguesía saca buen provecho de ella.
En el caso de los incendios, la cosa es clara: durante décadas se ha disminuido el gasto en cualquier tipo de política preventiva, tratando de mantener en el mínimo imprescindible (que, como se ve, es totalmente insuficiente) las partidas presupuestarias destinadas a las medidas necesarias para controlar los fuegos del verano. Ni el Estado central, ni las Comunidades Autónomas, ni los municipios ven en las intervenciones que sería necesario llevar a cabo otra cosa que un gasto inútil que únicamente lastra sus cuentas anuales. Pero no sólo se trata de que, ante la “catástrofe” (completamente evitable, como se ve), se reduzcan los gastos de prevención, sino que el beneficio que se puede obtener de ella es tan cuantioso que elimina cualquier incentivo para prevenirla. La construcción de parques eólicos o nuevas viviendas en los espacios arrasados, la industria maderera, las propias inversiones públicas en las zonas afectadas, constituyen un gran negocio del que ni la gran ni la pequeña burguesía, ni la constructora ni el pequeño propietario, quieren privarse. La pregunta acerca de cuántos incendios son provocados es ya tópica. Pero más allá de ella, ¿cuántos son mantenidos el tiempo necesario para que cumplan con su función económica? ¿cuántos y por quienes son “incentivados”? ¿cuántos rinden unos resultados en términos económicos a los que nadie quiere renunciar?
El capitalismo da, siempre y en todo momento, los mismos resultados: los recursos naturales y humanos se destruyen para obtener con ello toda la ganancia posible. De nuevo, los incendios de estos últimos días nos dan un buen ejemplo de ello, porque durante muchos años los responsables de las políticas de prevención, es decir, el propio Estado burgués en cualquiera de sus niveles responsables, han llevado a cabo una tarea de disminución del peso de la fuerza de trabajo, de los recursos humanos, de los proletarios en suma, en las tareas de prevención y sofoco de los incendios. La misma política que se sigue en cualquier empresa, donde se sustituye fuerza de trabajo por capital, manos por máquinas, para continuar el ciclo de valorización del capital, se sigue en el sector público: el empleo se precariza, los sueldos caen, los servicios se subcontratan, los contratos son cada vez más breves… incluso se llega a sustituir las torres de vigilancia por cámaras de circuito cerrado.
Aún así se podrá pensar que un incendio es una tragedia… ¿para quién? Ni el Estado burgués que lo permite ni la burguesía privada o pública que lo alienta lo ven de esta manera. La lógica capitalista del beneficio opera también en este ámbito. A medida que la economía rural, en la cual existían incentivos directos para las tareas de prevención porque el monte se utilizaba como fuente de unos recursos cuyo valor estaba en que se renovaban año a año, ha dejado paso a una economía capitalista altamente desarrollada, donde el beneficio está en gran medida en la destrucción, directa o indirecta, de los recursos. Así, los incendios se vuelven cada vez más difíciles de evitar y contener. Debe tenerse en cuenta que en esa economía rural (por lo demás capitalista también, aunque con un grado de desarrollo menor) el fuego siempre fue un recurso y una herramienta más que se utilizó para mantener la masa boscosa en unas dimensiones apropiadas y así evitar incendios tan violentos como los que vemos hoy, cuando el bosque resulta tanto más beneficioso cuanta más cantidad del mismo se puede destruir de una vez.
Otras de las frases gastadas de tanto usarlas estos días son los insultos que se cruzan de uno a otro bando político: las administraciones locales del Partido Popular contra el Gobierno central del Partido Socialista y viceversa, para achacarse la responsabilidad de los incendios. El juego democrático también saca un beneficio neto de esta situación. Cada situación, cada desastre natural, cada muerto, sirve para reforzar la idea de que las alternativas democráticas representan realmente opciones diferentes y que el proletariado puede (¡y debe!) adherirse a una de ellas para solucionar los problemas urgentes que le rodean. Pero lo que se busca con esto realmente es la adhesión al propio sistema democrático, la creencia de que la solución a los problemas que crea la burguesía se encuentra en las propias instituciones burguesas, la práctica tan extendida, tan impregnada en el cuerpo social del proletariado, consistente en delegar la lucha en defensa de su supervivencia en los mecanismos institucionales que regulan el gobierno democrático del país.
En la versión más extrema de este juego, una versión que cobra cada vez más fuerza porque responde a una tensión que afecta a todas las clases sociales y que aumenta poco a poco, se llega a hablar de España como “estado fallido” en la medida en que es absolutamente incapaz de responder a situaciones como la de estos incendios o como la de las inundaciones de Valencia hace 10 meses. Se trata, como decimos, de una versión aparentemente más radical, más dura, pero igual en esencia, de esa defensa del juego democrático al que llama la burguesía de todos los bandos y de todas las instituciones. ¿Qué Estado burgués es capaz de responder a la catástrofe que implica su propia existencia y la de la burguesía? ¿Bajo qué orden burgués no se producen catástrofes cada vez más ampliadas por la fuerza del propio desarrollo capitalista? La salida nacionalista de la crisis social, que a medida que se enerva la situación internacional y nacional más parece perfilarse en el horizonte, también necesita del refrendo democrático para triunfar.
Aunque hoy parezca una vía difícil de tomar, lejana e incluso inalcanzable, es la lucha de clase proletaria y no la confianza en ninguno de los señuelos democráticos que ofrece la burguesía la que podrá acabar con esta situación. Pese a que parezca extraña, poco concreta e irrealizable, es la única realista. En estos días lo que estamos viendo es el fracaso de cualquier otra opción.
Los proletarios son los únicos que tienen un interés claro en que la sociedad de la catástrofe sea aniquilada, en que las inmensas fuerzas sociales que el capitalismo dedica a mantener y reforzar el dominio de clase de la burguesía se destinen a lograr una sociedad en la que desaparezca la apropiación privada (burguesa, bajo todas sus formas) de la riqueza social. Para lograrlo, al menos para embocar la vía de la lucha anti burguesa y anti capitalista, la clase proletaria debe romper con la mixtificación democrática, debe despreciar el veneno que supone la fe, que desgraciadamente aún hoy tiene, en que la clase burguesa y su juego de alternancia parlamentaria o cualquier remedo autoritario de este, pueda suponer una salida a las catástrofes inducidas por la propia burguesía y su sistema. Debe revolverse, con toda su fuerza, contra el frente común que la burguesía le impone.
Lo hemos visto en los incendios, como lo vimos en las inundaciones de Valencia. Toda la fuerza social de los proletarios es democráticamente conducida hacia la política de colaboración entre clases que beneficia directamente a la burguesía. Esa colaboración convierte a los proletarios en voluntarios, en mano de obra gratuita con la que tapar el desastre, cuando ya no queda otra opción (y que además muere en esa labor), cuando toda su fuerza de clase debería dirigirse a golpear a la burguesía, a parar la producción, a obligarla a pagar por su economía de la catástrofe.
Del mundo del horror y la muerte que la burguesía depara a la humanidad sólo se saldrá mediante la destrucción del sistema capitalista y, para ello, la clase proletaria debe levantarse para hacerlo saltar por los aires.
15/08/2025
Partido Comunista Internacional
Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program - www.pcint.org
El operativo de vigilantes de incendios forestales de la Junta de Castilla y León llevamos dos años y medio callados: sin denunciar públicamente las penosas condiciones en las que se encuentran muchas de las torretas, la peligrosidad de muchas pistas y caminos de acceso a los puestos de trabajo, la inexistencia de baños en algunas casetas, la tardanza en contratar a compañeros que cubran los puestos en época de riesgo alto de incendios, la desidia y negligencia de jefes y jefecillos para mantener en unas mínimas condiciones el material imprescindible para el desempeño de nuestra tarea...
Todos callados, a la espera de que se resolviera el proceso de estabilización que nos iba a garantizar el trabajo para todo el año a partir de 2025.
Dos años y medio, desde septiembre de 2022, cuando el Consejero Suárez-Quiñones se vio forzado a suscribir un acuerdo con CCOO y UGT, tras la pésima gestión realizada del brutal incendio de la Sierra de la Culebra (Zamora), donde murieron cuatro personas.
Pues bien, ya salió la relación definitiva de los aspirantes de este proceso y con ella una Resolución de la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal de la Junta de Castilla y León donde anuncian que:
"en cumplimiento del compromiso contraído en el punto 3.3 del Acuerdo del Diálogo Social de hacer un análisis de la eficacia del sistema de vigilancia en sus vertientes humana y telemática para formular una propuesta de modernización, restructuración y adaptación (...), que optimice la capacidad de ambos, planificando una prestación a 12 meses para el personal necesario para compatibilizar ambos sistemas", bla, bla,bla...
RESUELVEN: quitarse de un plumazo a 200 vigilantes que, en el mejor de los casos, seguirán trabajando 6 meses, y en el peor y más probable si no lo impedimos, no volverán a trabajar de escuchas, una vez instaladas las cámaras de vigilancia en las que han invertido millones de euros y de las que ha quedado demostrada su ineficacia, después de 20 años de funcionamiento en otros lugares.
A los pocos días de hacerse pública esta Resolución, CCOO da una rueda de prensa y culpa a la Consejería de falta de voluntad política para aplicar los Acuerdos firmados en septiembre de 2022, denuncia también el incumplimiento de lo firmado en el Convenio Colectivo, y que afecta concretamente a conductores de autobombas, peones de montes, vigilantes de incendios..., incumplimiento de la normativa de Prevención de Riesgos Laborales y otras irregularidades.
Dicen los COCOS que hay una interpretación sesgada del punto 3.3 del Acuerdo y que ha habido mala fe por parte del Consejero.
Cuesta creer que la mala fe provenga solo de esta parte negociadora, cuando ellos mismos admiten que "llueve sobre mojado" y que pelean con gran denuedo contra una Consejería que incumple sistemáticamente todo.
Cuesta creer en esta mala fe cuando UGT reconoce sin vergüenza en el triste comunicado que ha sacado el 13 de enero, tras la reunión con Medio Ambiente, que el cierre de torretas se encuentra dentro del modelo de extinción de incendios previsto y que, aunque el modelo no les gusta, saben que legal y jurídicamente la Junta puede hacerlo, porque así lo han acordado ambos sindicatos.
Lo mínimo que debiéramos exigirles a tan experimentados negociadores es que dejen de hacer de mamporreros de la Administración, abandonen sus cargos de liberados y se pongan a trabajar en lo que encuentren.
La traición que venían elaborando se ha perpetrado delante de nuestras narices. Ahora la pelota está en nuestro tejado. ¿Seguiremos callando?
Unxtrabajadorx
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| Comparativa del territorio afectado en los incendios de La Culebra VS Los Ángeles |
II Jornada de Reforestación Sierra de la Culebra en Zamora.
16 de noviembre de 2024.
Desde el sindicato CNT de Zamora se va a llevar a cabo la II Jornada de Reforestación en esta zona asolada por los incendios en 2022, dado el éxito que tuvo la primera convocatoria.
La jornada se desarrollará el sábado 16 de noviembre, por lo que se pide que las personas interesadas vayan reservando el día apuntándose en el correo del sindicato zamora@cnt.es o en el teléfono 623979605.
La parcela en la que se desarrollará la reforestación es la misma del año pasado. En total son 11 Ha. y queda bastante terreno que reforestar; es un terreno comunal y ha estado reforestando también en esa misma parcela la asociación La Culebra No Se Calla con los institutos y colegios.
Por la mañana se realizará la reforestación con plantón de árboles autóctonos de la zona que nos dona un vivero de Zamora, la explicación de la reforestación la harán compañeros de Aranjuez y de ARBA
(Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono), se almorzará y, para finalizar, en la zona de reforestación se hará un homenaje a los 4 muertos en los incendios de la Sierra de la Culebra.
Posteriormente se realizará una comida popular y cuando acabe esto se llevará a cabo una presentación de proyectos del mundo rural (una especie de encuentro), y se finalizará con una actuación musical de un grupo cántabro con fuertes raíces en el mundo rural (Pindio Tecnofolk), que están encantados de
venir.
Anímate y participa de esta jornada medioambiental de lucha y convivencia en el mundo rural.
zamora@cnt.es
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Facebook: https://www.facebook.com/CNT-Z
Twitter:https://twitter.com/CN
Instagram://@cnt_zamora
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VER: SOBRE EL INCENDIO EN LA SIERRA DE LA CULEBRA: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2022/06/sobre-el-incendio-de-la-sierra-de-la.html
10 muertos en el incendio de un bloque de viviendas en Valencia.
¿Accidente ... o siniestro de la moderna decadencia social?
El pasado jueves 22 de febrero 10 personas murieron en el incendio de un bloque de viviendas en el barrio de Campanar, en Valencia. Otros cientos sufrieron intoxicación y otro tipo de lesiones de diferente gravedad, mientras que el edificio ha quedado completamente destruido.
Según la información que han proporcionado los medios de comunicación, parcialmente confirmada por las autoridades municipales, el fuego comenzó en una vivienda y se extendió por la fachada afectando a la práctica totalidad de los pisos. El incendio pudo extenderse tan rápido y alcanzar casi todas las viviendas porque se propagó por la fachada: ésta se había construido utilizando poliuretano, un material altamente inflamable que permitió la combustión fulminante del edificio.
El poliuretano es un material que se utilizó mucho en las construcciones levantadas durante el periodo que va del año 2.000 al 2.010, es decir, durante los años boyantes de la burbuja inmobiliaria, cuando se levantaban bloques de viviendas en cualquier parte, con cualquier material y a precios elevadísimos.
Hoy día el poliuretano está prohibido para el uso en fachadas, precisamente porque se sabe que su capacidad para arder y transmitir un incendio a gran velocidad lo vuelve un peligro letal. Pero en el caso del edificio de Valencia al peligro (bien real, como se ha visto) del uso de poliuretano se ha sumado la cobertura de este material con un sistema de circulación de aire que sirve para reforzar el efecto aislamiento y para mejorar la llamada «eficiencia energética». Según los arquitectos que han
hablado al respecto, una combinación perfecta para convertir el edificio en una trampa mortal.
En el barrio de Campanar las viviendas se han vendido por casi 300.000 euros. El barrio, una antigua zona de huerta, había sido previamente gentrificada y reabsorvida para el desarrollo urbanístico de la metrópoli valenciana. Era la típica vivienda de «propietarios acomodados»... Los materiales, desde aquellos años de la burbuja inmobiliaria y la expansión de la época de Aznar, se presentaban como «de lujo». Y así se cobraban. Pero la realidad es tozuda: años después este tipo de aislamiento ya no cumple las normas de seguridad... ¿Y qué, se ha retirado en algún sitio, se ha estudiado cómo solucionarlo? No, en absoluto. Se ha tapado y se tapará todo, como siempre.
Según la creencia comúnmente aceptada, tenemos la gracia de vivir en la época de la «técnica». Los técnicos, expertos y especialistas se han prestado a comentar el incendio en las tertulias, apuntando a las causas del fuego y a los problemas del aislamiento que ha servido como tea de abajo arriba para que el edificio se consumiera en pocas horas. Pero esa técnica, la técnica al servicio del capital, es técnica asesina, técnica prostituida.
La civilización burguesa es la causa directa de esta catástrofe por su sed de beneficios, pero además se ha revelado de nuevo como impotente para organizar una protección eficaz... en la medida en que la prevención no da beneficios, ¡la catástrofe es mucho más rentable!
El problema de la vivienda, que vemos todos los días en la prensa, no consiste únicamente en que una buena parte de la clase obrera viva en malas viviendas, superpobladas e insalubres. Esta penuria de la vivienda no es peculiar del presente, ha afectado por igual a todas las clases oprimidas de todos los tiempos. Para acabar con esta penuria de la vivienda no hay más medio que abolir la explotación y la opresión de las clases laboriosas por la clase dominante. (Engels, El problema de la vivienda).
Como hemos visto el problema de la vivienda no es en modo alguno una cuestión exclusivamente obrera: el capital no conoce límites en su necesidad de beneficio y devora, si llega el caso, también a esos estratos medios de la sociedad que padecen, como se ha visto en Valencia, las mismas e implacables leyes que dicta la necesidad de ganancia sin freno. Pero si bien todas estas clases sociales intermedias, privilegiadas respecto al proletariado pero totalmente sometidas a las exigencias del mundo capitalista y de las clases burguesas propiamente dichas, padecen como en esta situación las tragedias habitualmente reservadas a los proletarios y a los desheredados del mundo, no por sufrirlas son capaces de darles una solución. Para estas clases sociales, integradas en el mundo capitalista como técnicos, funcionarios de alto nivel, propietarios de negocios, etc., generalmente, los dramas y las tragedias capitalistas no tienen otra solución que el lamento estéril y el llanto: portadoras de las ideologías reformistas proponen los grandes planes de mejora que deberían funcionar si la ley del
beneficio no rigiese implacable y son y serán incapaces de ver que el propio modo de producción capitalista, que las mantiene elevadas sobre el proletariado, es el que las hace pasar situaciones como la de Valencia.
Es el proletariado, la clase de los esclavos asalariados, la que padece las miserias del capitalismo sin que este le prometa nada, sin que pueda soñar con elevarse un día sobre su situación actual, la clase que lleva en su movimiento histórico la solución a la irracionalidad capitalista. Es sólo con su lucha de clase, con la guerra que debe librar todos los días en todas las cuestiones básicas para la supervivencia (salario, vivienda, salud, etc.) que este sistema de la desgracia permanente puede ser abatido. No serán los parches que los ideólogos burgueses quieren imponer. No serán sus «medidas de seguridad renovadas», sus leyes hechas a propósito tras cada tragedia, las que impidan una nueva catástrofe. La ley material del beneficio capitalista es más fuerte que cualquier otra ley escrita. Las catástrofes se reproducirán, inevitablemente, hasta que el proletariado abata este sistema de miseria y muerte.
26 de febrero de 2024.
Partido Comunista Internacional - Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program -
Murcia: trece muertos en el incendio de unas discotecas ¿Una tragedia inevitable?
El pasado domingo día 1 de octubre trece personas murieron en el incendio de tres locales de discoteca situados en el polígono Las Atalayas, en Murcia. Siguiendo lo que cuenta la prensa el incendio se originó en una de las discotecas, que estaba a su vez dividida en dos locales diferentes, y de allí se extendió a las demás. En pocos minutos las llamas consumieron todo el material inflamable acumulado en las salas, el tejado de una de ellas colapsó y esto, unido a las características de este tipo de locales, cerrados, con grandes aglomeraciones, etc. convirtió las discotecas en un infierno del que estas trece personas no lograron salir con vida.
Después de la tragedia, vienen las plañideras a darse golpes en el pecho por tan terrible desgracia. Todas las autoridades locales, autonómicas y estatales dan muestras ostentosas de solidaridad u ofrecen, como el presidente de la Región de Murcia, López Miras, “todos los servicios de la Región” a los afectados. Mientras, por otro lado, culpan directamente de lo sucedido a la empresa propietaria de los locales e inician la correspondiente ofensiva legal para mostrar que la responsabilidad del suceso recae exclusivamente en ella.
Pero la propia prensa evidencia que la culpa de lo acontecido está tanto en la empresa como en esas “autoridades”. Según el diario El País, existen dos versiones enfrentadas. Por un lado, el Ayuntamiento de Murcia afirma que el local donde comenzó el fuego, si bien llevaba abierto desde 2008 acometió hace unos años obras de tal envergadura que le hicieron perder su licencia de apertura porque la seguridad no estaba garantizada en eventos como el del pasado domingo. Por lo tanto, la empresa propietaria del local estaba incurriendo en un delito al mantener el local abierto, dar fiestas en él, etc. La causa del incendio estuvo, según el Ayuntamiento, en este incumplimiento de la ley por parte de los dueños y sobre ellos debe recaer la culpa de lo sucedido. Por su parte, la empresa propietaria afirma que sí contaban con licencia de apertura para el local, pero que esta se ha quemado en el incendio.
Es evidente que la empresa tiene un interés directo en afirmar que existía una cobertura legal adecuada para la apertura del local y que, por lo tanto, al no infringirse la normativa municipal, sea cual sea la causa del fuego, existe una responsabilidad compartida con las autoridades municipales al menos ante un posible fallo de seguridad. De ahí el decir que la licencia existe pero que se ha quemado: se trata de defenderse ante un hecho agravante que puede determinar la responsabilidad penal en el suceso.
Por parte del Ayuntamiento se trata de centrar la cuestión en la inexistencia de la licencia. Pero en el fondo esto es algo trivial. En primer lugar porque, como todo el mundo sabe, las condiciones de seguridad que es necesario cumplir para obtener una licencia de apertura no garantizan que no pueda producirse un incendio como el que tuvo lugar el domingo. ¿Cuántos edificios y locales con la documentación legal en regla han ardido sin que la previsión exigida a los dueños por los ayuntamientos haya sido suficiente para evitarlo? Las medidas de seguridad exigidas son mínimas. Para las autoridades se trata, sobre todo, de no entorpecer el establecimiento y la marcha de las empresas, de no obligarles a inversiones “desmedidas” en seguridad que reducirían el atractivo de abrir un negocio porque incrementarían los costes.
En segundo lugar, aún en el caso de que la falta de licencia de apertura pueda considerarse un factor determinante del incendio, porque fuese la falta de medidas de seguridad la que llevó a que el Ayuntamiento la retirase… ¿por qué se permitía que el negocio aún estuviese abierto? Según la prensa, fue en enero de 2022 cuando el Ayuntamiento anuló la licencia previamente existente. Casi dos años después ¿por qué los técnicos o la policía municipal no habían clausurado aún el local? Porque de la misma manera que la obtención de una licencia de apertura no exige prácticamente nada a los dueños de este tipo de negocios, la falta de ella tampoco les obliga.
El Ayuntamiento, claro, ha anunciado que abrirá una investigación con el fin de averiguar por qué el local seguía abierto pese a carecer de licencia… Pero ¿acaso alguien en su sano juicio puede creer que se trata de un misterio? Hoy en día hasta el más pequeño ayuntamiento del país dispone de una capacidad de control inmensa. Los ayuntamientos controlan a la policía local y cuentan con el apoyo de la Nacional y de la Guardia Civil. Tienen medios de registro impensables hace pocas décadas, sistemas de seguimiento de personas y actividades, redes de videovigilancia extendidas por todo el territorio… Como representantes del Estado se encargan de velar por la función represiva de este y cuentan con recursos casi inagotables para ello. Pensar que el Ayuntamiento de una gran ciudad como es Murcia no ha tenido los recursos suficientes para cerrar un local que incumplía la normativa municipal es algo completamente absurdo.
El Estado burgués es capaz de sancionar, perseguir, reprimir, etc. a través
de una gran variedad de medios. Su fuerza coactiva es cada vez mayor y se
desarrolla en todos los planos: desde el seguimiento individualizado de los
ciudadanos hasta la contención de masas en grandes eventos. Y esta capacidad
represora siempre creciente se justifica afirmando que tiene la función de
proteger a la población, de evitar catástrofes, ya sean provocadas
(atentados, etc.) o naturales.
¿Dónde queda esa protección cuando han muerto trece personas en una discoteca que no debería estar abierta, según las propias afirmaciones del Ayuntamiento? En ningún sitio: el Estado burgués, el Estado de la clase capitalista que se presenta como garante del bien común, es absolutamente incapaz de cumplir con las funciones que dice tener. Bajo su férula no dejan de producirse, una y otra vez, catástrofes como la de Murcia. Y esto no sólo porque existen funcionarios corruptos y empresarios corruptores capaces de falsear una licencia o de hacer la vista gorda cuando esta no existe, sino porque el propio Estado, en cualquiera de sus niveles, por sistema, no va a actuar contra la burguesía, no va a entrometerse en sus negocios, no va tocar sus fuentes de ingresos. Y da igual el caso que sea, el riesgo que implique o las consecuencias que pueda tener: el Estado burgués no existe para eso, no tiene esas funciones. Como mucho reaccionará ante la catástrofe, dirigirá medios y recursos a los afectados (lo que habitualmente es otro tipo de negocio patrocinado, esta vez, directamente, por él), pero nada más.
La visión del Estado como un ente colocado por encima de los intereses particulares, capaz de modular (o reprimir) los excesos egoístas de cualquier individuo o empresa, de dar una visión general que se sobreponga a los abusos que se pueden cometer… sencillamente es mentira.
Hace pocas semanas hubo lluvias torrenciales en la zona ubicada entre el sur de Madrid y el norte de Toledo. Como es sabido, los servicios de emergencia utilizaron una señal de radio para lanzar un mensaje de alarma a través de los teléfonos móviles de la población e instarles a no salir de sus casas. Mientras hacían esto, las lluvias arrasaron parte de algunos pueblos de la zona y se llevaron puentes y casas que estaban construidas en antiguos cauces de ríos y arroyos secos desde hace décadas. Murieron dos personas. Las “autoridades” eran plenamente conscientes de que en la zona donde se estaban produciendo las lluvias existen multitud de construcciones que vuelven a estas potencialmente peligrosas por la formación de riadas, efectos balsa, etc. Pero en lugar de evacuar, desplegar los recursos disponibles para prevenir riesgos para la población… lanzaron un mensaje de alarma y dejaron que las cosas corrieran su curso. Atemorizar, reprimir, etc.: esas son funciones del Estado burgués. ¿Evacuar un pueblo o cerrar una discoteca? Los costes son, en su terrible contabilidad, mayores que los beneficios. El dinero vale más que cualquier vida humana.
El sistema capitalista, donde la ley del valor, la maximización del beneficio y el incremento de las ganancias son la única regla que se aplica en todo momento, provoca el peligro. Se levantan discotecas (que de por sí constituyen un riesgo inmenso para los clientes) porque es necesario canalizar la frustración y el agotamiento que produce la vida bajo el capitalismo hacia un consumo “reconstituyente” basado en la evasión. Las discotecas generan un beneficio inmenso a sus propietarios vendiendo alcohol, drogas, etc. y facilitando una especie de estado de trance a los clientes gracias a la música y las luces. Este beneficio no se le va a negar a ningún empresario en nombre de la seguridad, los requisitos necesarios para la apertura, etc… Y a la consecuencia de esto, en forma de incendio como el de Murcia, se le llama catástrofe, cuando se trata en realidad, de una consecuencia hasta normal de las cosas bajo el orden capitalista.
3 de octubre de 2023
Partido Comunista Internacional
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| Homenaje a los fallecidos (pza Mayor Valladolid) | |
Las protestas por la gestión de los incendios se suceden en Castilla y en León:
bomberos y peones forestales de la Junta han realizado una Marcha nocturna el pasado sábado 30 de julio en Valladolid en homenaje silencioso a los compañeros fallecidos. > https://elpais.com/espana/
> https://elpais.com/espana/
Algunas notas sobre la "gestión" de los incendios
"¿Limpiar el monte"? "¿Apagar los incendios en invierno?" Todo eso está muy bien, pero no puedes sustituir los efectos sobre la vegetación de millones de personas con unas cuantas cuadrillas de trabajadores precarios, por muy bien diseñado que esté el trabajo, que la mayoría de las veces no lo está.
Lo que todo esto demuestra es que las condiciones en las que se producen los grandes incendios forestales tienen más que ver con los cambios económicos generados por el capitalismo en un siglo en el medio rural que con el cambio climático y otras explicaciones por el estilo. Porque las sequías y veranos extremadamente cálidos son habituales y recurrentes en todo el Mediterráneo. No se pueden basar las previsiones y dispositivos en que nunca habrá una sequía larga ni una ola de calor salvaje; porque eso va a pasar sí o sí, antes o después.
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| Homenaje de los Bomberos forestales a los fallecidos |








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