Las protestas en Bolivia y la necesidad de
la lucha de clase independiente
Durante varias semanas, Bolivia ha enfrentado una ola de protestas, manifestaciones y bloqueos de carreteras. La capital, La Paz, se encuentra prácticamente paralizada por los bloqueos, que durante más de cuatro semanas han provocado escasez de productos básicos y han paralizado la actividad económica. Desde principios de mayo, las protestas se han extendido a gran parte del país, involucrando a diversos sectores: pequeños productores de coca, organizaciones indígenas, pequeños comerciantes, camioneros, mineros, maestros y otros.
El gobierno ha acusado al expresidente Evo Morales y a grupos del narcotráfico de ser responsables del movimiento, lo que constituye un intento flagrante de desacreditar a los manifestantes. Si bien es cierto que los partidarios de Evo Morales se enfrentaron con la policía en La Paz tras una marcha de varios días desde el departamento de Oruro (1), el descontento con la política gubernamental se extiende mucho más allá de los pequeños productores de coca.
Los vacuos llamamientos del gobierno al diálogo, sumados a la represión de las manifestaciones (hubo al menos cuatro manifestantes muertos), no lograron frenar el movimiento: a principios de junio había alrededor de un centenar de bloqueos de carreteras, y la renuncia del presidente, seis meses después de su elección, se convirtió en una de sus principales demandas.
Rodrigo Paz, quien asumiría la presidencia en noviembre de 2025, fue elegido bajo la consigna de “capitalismo para todos”. Aprovechó el rechazo al MAS (Movimiento al Socialismo), que había estado en el poder durante veinte años (con la excepción del golpe de Estado de 2019) y estaba manchado por escándalos de corrupción, dividido entre partidarios y opositores de Evo Morales, y sobre todo, incapaz de afrontar la crisis económica más grave que el país había experimentado en décadas: el año pasado fue la primera vez que el país entró en recesión en 40 años (excluyendo el año de la Covid): inflación cercana al 20% (anual), una caída del PIB del1,6%, que el FMI prevé que alcance el 3,3% en 2026. Los beneficios de la venta de materias primas, especialmente gas, habían impulsado durante años el crecimiento económico y garantizado la paz social mediante la redistribución de una parte de estos ingresos. Pero la caída en la producción de gas provocó un fuerte descenso de estos ingresos (de más de 6.000 millones de dólares en 2014 a 1.100millones de dólares en 2024), sumiendo las finanzas del país en números rojos y desencadenando la crisis económica. Paz había prometido rectificar la situación sin recurrir a medidas de austeridad drásticas, como exigían los partidarios de extrema derecha, y procurando no afectar desproporcionadamente a las clases pobres.
Pero una vez elegido, sus promesas de campaña se desvanecieron; el nuevo gobierno, integrado por figuras de extrema derecha (como el comandante policial responsable de las masacres durante el golpe de Estado de 2019) y con el apoyo de Estados Unidos y la Argentina de Milei, inevitablemente comenzó a servir abiertamente a los intereses de las grandes empresas; implementó una política de austeridad antisocial en consonancia con las recomendaciones del FMI. Se eliminaron los subsidios a los combustibles, provocando un repunte inflacionario, sin que mejorara la calidad de la gasolina importada (2). Se eliminó el impuesto sobre el patrimonio, etc. Para satisfacer una antigua demanda de los grandes terratenientes, una ley (1720) modificó los derechos sobre la tierra para permitir la apropiación de tierras por parte de la agroindustria. Pero la promulgación de esta ley 1720 en abril provocó una reacción inesperada: estallaron poderosas protestas de organizaciones campesinas e indígenas, obligando al gobierno a derogarla parcialmente tras 24 días de movilización. Este revés impulsó la expansión del movimiento contra las medidas de austeridad del gobierno.
El movimiento fue liderado por la COB (Central Obrera Boliviana) y los sindicatos campesinos. Sin embargo, la COB no es un sindicato de clase y solo busca evitar la radicalización del movimiento. Si bien una asamblea sindical votó el 1 de mayo a favor de una huelga general, la COB se negó a implementar esta decisión; prefirió organizar grandes manifestaciones “por la democracia” y la defensa de la patria, y apoyar la demanda de renuncia del presidente, es decir, la organización de nuevas elecciones. Si bien la dirigencia de la COB no se ha atrevido hasta ahora a responder positivamente a las ofertas de diálogo de Rodrigo Paz – en varias partes del país, los manifestantes desbordaron a las organizaciones sindicales, acusándolas de intentar obstaculizar la lucha –, es evidente que buscan una manera de poner fin al conflicto de la forma menos dolorosa para el orden establecido. Si fracasan, el gobierno se está preparando para recurrir a la fuerza: ha promulgado una ley que autoriza el uso del ejército.
Para el proletariado y las masas pobres, la democracia no es más que una farsa. La crisis capitalista supone una ola redoblada de ataques antisociales y antiobreros, independientemente del gobierno de turno. Frente a estos ataques, solo una lucha decidida, basada en principios claramente anticapitalistas, puede ser efectiva. Esto implica una lucha y organización de clases independiente, para la defensa exclusiva de los intereses proletarios y no de los intereses de la “patria” o del “pueblo”, es decir, en última instancia, intereses burgueses; el interclasismo siempre implica el sacrificio de los intereses proletarios. El proletariado tiene el potencial de doblegar al poder burgués, siempre que luche desde posiciones de clase y con métodos de clase.
De este modo, puede atraer a la lucha a la pequeña burguesía y al campesinado rebeldes, en lugar de ser engullidos por un magma “popular” paralizante. Esta es la perspectiva que debe seguir, contraria a lo que defienden los diversos grupos de extrema izquierda que abogan por la democracia popular y son serviles al COB.
¡Por la lucha de clase independiente del proletariado!
¡Por la reconstitución del partido internacional de clase!
¡Por la revolución comunista internacional!
Partido Comunista Internacional, 6 de junio de 2026
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(1) Evo Morales se refugió en esta región para escapar de una condena judicial.
(2) Por razones económicas el Estado importa gasolina poco refinada que obstruye los motores.
JORNADAS ANTIRRACISTAS.
CUÉLLAR 2026.
Otro año más nos juntamos en la cancha para disfrutar una jornada de deporte y de protesta. Unas jornadas en las que queremos destacar la necesidad que tenemos la clase obrera de enarbolar una lucha internacionalista, solidaria y antifascista. Debemos seguir organizándonos para plantar cara a la patronal y las instituciones políticas e impedir la destrucción sistemática de los derechos laborales y sociales por la que pretenden hundirnos en una esclavitud asalariada aún más bestia donde la precarización y la reducción de nuestro poder adquisitivo nos impide llegar a fin de mes o tener una simple casa y disfrutar de la vida sin tener que perderla en uno o varios puestos de trabajo.
Da igual que se suban los salarios si aumentan los precios; da igual que aumenten los puestos de trabajo si no son de calidad y duraderos; da igual apoyar a Palestina y no romper relaciones con Israel; da igual decir que apoyas a la clase trabajadora si a la mínima expresión de descontento reprimes, sancionas y legislas contra sus luchas; da igual criticar la Ley Mordaza si luego puedo y no quiero derogarla… Los gobiernos socialdemócratas siempre juegan al palo y la zanahoria. La regularización siempre será necesaria para tener una vida estable pero poco se comenta que deja fuera a lxs saharauis y que responde a las propias necesidades del capital para tener una mano de obra regular. No es un acto solidario y empático.
Mientras tanto, lejos de admitir que el problema que tenemos está en la estructura y en su gestión (cómo van a reconocerlo, se les caería el sistema), desde la derecha radical y conservadora se pretende que carguemos contra el/la trabajadorx migrante como responsable de nuestras desgracias sociales y económicas. Es su chivo expiatorio. Pero no mordamos el anzuelo de la patraña nacionalista y racista inventada por la burguesía para dividirnos como clase y dominarnos fácilmente.
Más allá de los discursos de odio, más allá de los bulos con cifras que no sabemos de dónde salen, más allá de los televisores y las pantallas, está la vida, y en nuestra vida a quien tenemos currando en los campos, en las fábricas, cuidando a las personas mayores, viviendo en los pueblos (eso con suerte de no vivir en barracones) son nuestrxs hermanxs de clase, no nuestrxs enemigxs, sólo tenemos que pararnos y mirar a nuestro lado, no vamos a ver a políticxs, ni a los nuevxs “azotes del poder” de las redes, a nuestro lado están los que se levantan a currar todas las mañanas para ganarse la vida. Se necesita más empatía con nuestrxs vecinxs y menos contaminación mediática.
Nadie querría abandonar su tierra si no es por obligación. Lxs responsables son las empresas occidentales y los gobiernos imperialistas que siguen colonizando y haciendo guerras para su propio beneficio asesinando y obligando a nuestrxs hermanxs de clase a migrar. Como está pasando en Siria, en Palestina, en el Líbano, en Sudán o en Mali. Para después, en muchos casos, acabar apaleado, deportado, encerrado en un CIE… o en el peor de los casos, muerto.
Debemos denunciar los abusos y las redadas racistas policiales, exigir la derogación de la ley de extranjería, la supresión del gasto militar y presionar para que Europa deje de erigirse como una fortaleza con una política de fronteras racista, salvaje y militarista. Basta ya de impunidad policial.
Sigamos tejiendo redes de apoyo mutuo y solidaridad para llevar a cabo una lucha obrera que dignifique los trabajos migrantizados que sufren por ello peores condiciones y reconocimientos. Combatamos el escuadrismo de la extrema derecha en nuestros barrios y pueblos. Ni un respiro para las organizaciones fascistas y sus benefactores.
Ninguna deportación, ningún Torrepacheco.
LAS RAZAS NO NOS SEPARAN,
NOS SEPARA LA CLASE SOCIAL.
17 de marzo, huelga general en el País Vasco y Navarra :
Lucha de clase frente a todo tipo de nacionalismo, localismo o corporativismo
El próximo 17 de marzo, los sindicatos ELA, LAB, Steilas, Hiru y Etxalde han convocado una huelga general en el País Vasco y Navarra para exigir que el salario mínimo interprofesional se sitúe, en ambas comunidades autónomas, en 1.500 euros.
Esta reivindicación es doblemente engañosa y peligrosa para la clase proletaria del País Vasco, de Navarra y del resto del país. En primer lugar, la exigencia de que se fije un salario mínimo especial para las dos comunidades en que se convoca el paro, implicaría que se concediese a los gobiernos de ambas el derecho a hacerlo, es decir, que se transfiriesen las competencias necesarias para ello desde el gobierno central a los entes autonómicos. Es evidente que se trata de una exigencia que, más que en defensa de las condiciones de vida y de trabajo de los proletarios vascos y navarros se dirige a reforzar el frente común con las burguesías locales vasca y navarra, siempre en liza con el Estado central para apuntalar y ampliar las prerrogativas legales adquiridas. De hecho, una reivindicación del tipo se coloca en la estela de la última ronda de concesiones que el Estado español está realizando tanto a las comunidades de País Vasco y Navarra como a Cataluña y a las puertas de un cambio sustancial del régimen de financiación autonómica que, con toda probabilidad, implicará la extensión del modelo de concierto fiscal que rige en las primeras primero a Cataluña y, después, posiblemente, a otras comunidades.
En segundo lugar, el simple hecho de enarbolar este tipo de reivindicaciones que buscan dividir a los proletarios por su lugar de origen o de residencia, que tienen como objetivo reforzar las diferencias que existen entre los trabajadores de País Vasco y Asturias o entre los de Navarra y La Rioja, colocan a los trabajadores para los que se exige esta ventaja comparativa como apéndices de su propia patronal: el objetivo a lograr sólo puede ser mantener un estatus superior al del resto del proletariado que queda vinculado a las exigencias que la burguesía local impone a la central y, en todo caso, a las necesidades de la primera. Todo un pacto de solidaridad nacional que aboca a los trabajadores a la defensa de la economía vasca y navarra como manera de mantener una situación privilegiada.
Por supuesto, la reivindicación no se logrará. Ninguno de los sindicatos convocantes tiene fe de ningún tipo en ello y simplemente se trata de movilizar a un proletariado que en los últimos años está dando muestras de ser capaz de luchar en defensa de sus verdaderos intereses de clase para que se sume al proyecto regionalista de su patronal, su Parlamento y su burguesía. Pero aún con muy escasas posibilidades de éxito, el simple hecho de que los sindicatos vascos y navarros lancen una convocatoria de este tipo, que sin duda cuenta con la aquiescencia de las autoridades y de los empresarios, ya tendrá un efecto completamente negativo entre los proletarios. Y veremos a la llamada “mayoría sindical vasca”, que de alguna manera pretende ser una alternativa al sindicalismo de concertación de los grandes sindicatos CC.OO., UGT o CGT, imponer no una huelga de clase, sino una movilización por la unidad nacional y en defensa de los intereses inmediatos y generales del empresariado vasco. Todo un entrenamiento para cuando, llegado el momento, los proletarios sean llamados a hacer otro tipo de sacrificios por la economía patria.
Ante los intentos de estas organizaciones (y de aquellas de la izquierda parlamentaria y extra parlamentaria) que les hacen el juego, de vincular la defensa de las condiciones de vida de los proletarios al triunfo de una u otra política burguesa, en este caso de consolidar la descentralización también en el ámbito de la legislación laboral, resulta igualmente peligroso oponer un modelo centralizador y anti autonomista. Si las competencias en materia de Seguridad Social y trabajo continúan en manos del Estado central… ¡estarán igualmente en manos de la clase burguesa! Poca o ninguna importancia tiene que la burguesía explotadora sea española o euskaldún. Los proletarios no pueden depositar ninguna confianza en el enemigo de clase. Sólo su lucha, el enfrentamiento sobre el terreno inmediato -en defensa del salario, de la reducción de la jornada de trabajo, contra la nocividad en las empresas, contra los despidos, etc.-, que es donde se enfrenta tanto con la patronal de la Ikurriña como con la de la rojigualda, tiene algún valor a la hora de imponer sus verdaderas exigencias de clase. La centralización o la descentralización, la confederación o el Estado unitario… son cuestiones que no tienen ninguna importancia para los trabajadores. Pero no porque la cuestión política, la cuestión del Estado (con su legislación, su ordenamiento territorial, etc.) le deba resultar indiferente (¡todo lo contrario!) sino porque en los términos en los que se plantea el enfrentamiento entre esa burguesía vasca que tiene como aliados a ELA, LAB, etc. y la burguesía española… la victoria de ninguno de los dos bandos podría reportarle ningún tipo de beneficio. Tanto la consigna nacionalista, hoy aguada en formas de descentralización de tipo confederal, como la consigna de la unidad nacional son llamamientos que sus diferentes enemigos de clase lanzan para tratar de vincularlos a su campaña de guerra inter-burguesa.
Los proletarios del País Vasco y de Navarra han dado buenos ejemplos de lucha en los últimos años. El caso de Tubacex, en 2021, donde una huelga contra los despidos concitó la solidaridad y la organización de buena parte de los proletarios de la fábrica y fue ejemplo para trabajadores de otras muchas empresas y regiones, fue muy significativo. Como lo ha sido el de los trabajadores de Mercedes de Álava, que ya durante los primeros días de la pandemia dio ejemplo negándose a trabajar sin las medidas de seguridad necesarias. De hecho ambas fábricas, Tubacex y Mercedes, vuelven a afrontar conflictos ahora, en un ejemplo claro de que el proletariado debe luchar siempre y en todo momento, porque el enemigo que tiene enfrente siempre y en todo momento tiene dispuestas sus armas contra él. La lucha de clase, la que se libra en defensa de los intereses de los proletarios y sin vincular estos a ningún frente común con otras clases sociales, con la patronal, con la casta política, etc. es la única garantía, aún cuando sea muy débil, de lograr una victoria. La huelga prevista para el 17 de marzo va en contra de este espíritu de lucha… de hecho va encaminado a encarrilarlo por la vía muerta de la solidaridad entre clases.
Los proletarios del País Vasco han sido, históricamente, un ejemplo para los proletarios del resto del país. En sus acerías y en sus minas surgieron algunas de las luchas más fuertes de comienzos del siglo XX y, con ellas, los esfuerzos organizativos, tanto sobre el terreno sindical como sobre el político, de la clase trabajadora, que a través de ellos dio su contribución al resto de proletarios de otras regiones. Sin necesidad de irnos muy lejos, la huelga en la empresa Laminación de Bandas en Frío, que duró desde el 30 de noviembre de 1966 hasta el 15 de mayo de 1967, fue un revulsivo fundamental tanto para que los jóvenes proletarios que llenaban las fábricas del desarrollismo español se lanzasen a la lucha como para que los diferentes medios de enfrentamiento empleados (hojas de agitación diarias, comités y asambleas, ocupaciones de los locales del sindicato vertical…) se tomasen como algo común y necesario, difundiéndose con ellos formas organizativas que impulsarían las luchas del periodo.
Las décadas de derrota y desorganización que ha padecido la clase proletaria, la integración de sus organizaciones de clase (que tan sólo de manera embrionaria aparecían en los años de la huelga de bandas) de una manera u otra en el Estado, el virus democrático inoculado para justificar el evidente retroceso en sus condiciones de vida… y en el caso vasco y navarro el peso de un nacionalismo, pacífico y violento, que ha respondido a las necesidades de la clase burguesa vasca y española de esterilizar las fuerzas proletarias. Todo ello ha dado lugar a un terrible limbo de paz social en el que la burguesía impone continuamente sus dictados y los trabajadores deben resignarse a aceptarlos. En este política del trágala la divisa nacionalista, en cualquiera de las formas que ha adoptado, ha resultado de gran ayuda para neutralizar cualquier tipo de respuesta independiente de clase, sobre todo entre los estratos más avanzados del proletariado vasco.
El localismo, el corporativismo, el nacionalismo de cualquier tipo… siempre son armas en manos de la clase burguesa. Fomentan la competencia y el enfrentamiento entre proletarios, poniendo en el lugar de la solidaridad de clase, la unidad entre patrones y trabajadores. La forma democrática moderna, consolidada en la estructura autonómica del Estado y que se presenta como un avance frente a la centralización de décadas anteriores, cumple el mismo papel. Esto tanto la clase burguesa como sus aliados políticos y sindicales que llaman a los proletarios a movilizarse en su defensa, lo saben bien. Como bien saben que, cimentando la solidaridad interclasista de hoy, preparan a los trabajadores para los sacrificios que mañana les exigirán.
¡Contra todo tipo de nacionalismo! ¡Contra cualquier forma de solidaridad entre clases!
¡Por la solidaridad y la unidad de los proletarios de todas las regiones y países!
¡Por la lucha de clase intransigente!
¡Por la reconstitución del Partido Comunista, internacional e internacionalista!
24 de febrero de 2026
Partido Comunista Internacional
Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program
Este próximo viernes 12 de diciembre a las 20.00 en la Casa de las Palabras de Valladolid, en la Calle San Ignacio, 9, la Asamblea Internacionalista de Valladolid organiza un evento en pro de la paz en Europa.
La actividad consistirá en una charla-coloquio titulada “La OTAN y la UE nos llevan a la guerra”, pronunciada por Javier Couso, exparlamentario europeo, periodista y analista internacional, y Juan Antonio Aguilar, director del Instituto Español de Geopolítica. Tras la intervención de los ponentes se abrirá un debate con los asistentes que quieran intervenir.
En momentos donde el belicismo imperialista y el fascismo amenazan con una guerra mundial devastadora, se impone la necesidad de alzar la voz por la paz, la solidaridad internacionalista y un mundo multipolar.
Asamblea Internacionalista de Valladolid
https://asambleainternacionalistavalladolid.blogspot.com/
Más info: Asamblea Internacionalista de Valladolid
JORNADAS ANTIRRACISTAS del 2 al 4 de MAYO en CUÉLLAR
[Ante la aparición de gruspúsculos "fascistas" o "tercerposicionistas" -vestidos de negro, rojigualda, rojo o verde con sus discursos xenófobos, RESCATAMOS unas líneas del MANIFIESTO COMUNISTA, primera formulación del programa revolucionario del proletariado que dejó claramente fijada la posición de los comunistas para todo el arco histórico que conduce a la revolución proletaria
NO HABRÁ PERDÓN: DE ROJO VERDE O NEGRO, ABONO PARA EL HUERTO ]
"Los comunistas no forman un partido aparte de los demás partidos obreros.
No tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado. No profesan principios especiales con los que aspiren a modelar el movimiento proletario.
Los comunistas no se distinguen de los demás partidos proletarios más que en esto: en que destacan y reivindican siempre, en todas y cada una de las acciones nacionales proletarias, los intereses comunes y peculiares de todo el proletariado, independientes de su nacionalidad, y en que, cualquiera que sea la etapa histórica en que se mueva la lucha entre el proletariado y la burguesía, mantienen siempre el interés del movimiento enfocado en su conjunto. (...)
Las proposiciones teóricas de los comunistas no descansan ni mucho menos en las ideas, en los principios forjados o descubiertos por ningún redentor de la humanidad. Son todas expresión generalizada de las condiciones materiales de una lucha de clases real y vívida, de un movimiento histórico que se está desarrollando a la vista de todos. La abolición del régimen vigente de la propiedad no es tampoco ninguna característica peculiar del comunismo. (...)
A los comunistas se nos reprocha también que queramos abolir la patria, la nacionalidad.
Los trabajadores no tienen patria. Mal se les puede quitar lo que no tienen. No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del Poder político, su exaltación a clase nacional, a nación, es evidente que también en él reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burguesía.
Ya el propio desarrollo de la burguesía, el librecambio, el mercado mundial, la uniformidad reinante en la producción industrial, con las condiciones de vida que engendra, se encargan de borrar más y más las diferencias y antagonismos nacionales.
El triunfo del proletariado acabará de hacerlos desaparecer. La acción conjunta de los proletarios, a lo menos en las naciones civilizadas, es una de las condiciones primordiales de su emancipación. En la medida y a la par que vaya desapareciendo la explotación de unos individuos por otros, desaparecerá también la explotación de unas naciones por otras.
Con el antagonismo de las clases en el seno de cada nación, se borrará la hostilidad de las naciones entre sí. (...)
La revolución comunista viene a romper de la manera más radical con el régimen tradicional de la propiedad; nada tiene, pues, de extraño que se vea obligada a romper, en su desarrollo, de la manera también más radical, con las ideas tradicionales. (...)
¡Proletarios de todos los Países, uníos!
Más de uno, el otro día en Villalar, se decía : "Ni el vicepresidente de Castilla y León, J. García-Gallardo, ni el presidente de las Cortes, C. Pollán, socios ultraderechistas de Mañueco, estuvieron en la celebración del Día de Castilla y León en Villalar, siendo la institución del Parlamento regional la organizadora". Pero no solo es esto: incluso algunos que fueron parece que no querían estar: el señor presidente de la Junta de Castilla y León aparecía por allí antes de las 10 de la mañana, cuando todavía no había casi nadie en el pueblo y podía hacerse las fotos sin ser pitado ni cosas por el estilo, y salió pitando antes de que le pudiéramos ni ver por la campa. De hecho, por no ir casi no fueron ni los de la propia Fundación Villalar... o esto es lo que nos hacen creer.
Porque los que hemos ido año tras año a Villalar, sabemos por qué no les gusta esta fiesta a todos esos personajes... y sabemos por qué la prensa nacional y de masas prefiere no informar de la realidad de lo que ocurre en Villalar, dejando relegada la noticia de la fiesta en la campa siempre al final y al mínimo tras los libros (la venta de libros), las rosas, los san jordis y san jorges varios... llegándose incluso a la estupidez de decir que los "castellanos" celebran el día de "su patrón". Todo con tal de que nadie hable de la realidad, ni de lo que supuso verdaderamente la derrota de los comuneros ni de los que hoy por hoy mantienen viva la llama y las luchas del común.
Porque como siempre, las calles de
Villalar y la campa han vuelto a ser escenario de la actividad de los colectivos que luchan en esta tierra: los Bomberos Forestales (BRIF en Lucha), la lucha por la atención educativa en el medio rural (el caso de Fabio de Tordesillas), los colectivos obreros y solidarios, los colectivos de pensionistas o contra la
despoblación... Así, algunos jóvenes de
la comunidad leían un manifiesto en el que reclamaron que se pongan en marcha políticas activas que
impidan que la Comunidad «siga vaciándose» y se convierta en el
«geriátrico al aire libre más grande del mundo». De esta forma,
reclamaron medidas que permitan a sus ciudadanos quedarse en su tierra.
El acto institucional en el escenario principal comenzó con la actuación de la artista Emma Lucena, que acompañada por unas castañuelas,
realizó un baile folclórico encima del escenario de la Casa de Cultura
de Villalar de los Comuneros, y concluyó con otra actuación, en este
caso de Cris Zagaleja, que acompañada por otros diez panderetistas cantó
canciones tradicionales castellanas. Al mismo tiempo, en los diferentes
escenarios de la fiesta se fueron sucediendo las diversas actuaciones
previstas, así como las diferentes ofrendas florales ante el monolito
que recuerda a los comuneros ejecutados, Bravo, Padilla y Maldonado.
ES CLARO, para nosotros y los nuestros, que el tiempo fue el peor que
hemos visto en todo este siglo por lo menos (y algunos se iban mucho
más allá) y que fue verdadero protagonista de la jornada: un
frío intenso con lluvia y viento que nos recuerda de nuevo el DÍA DE LA DERROTA
de hace ya 501 años, cuando los comuneros fueron derrotados por los
imperiales tras una larga huida por la tierra y el barro entre la lluvia y
el viento. Porque esto es así, señores periodistas "nacionales": los CASTELLANOS NO TENEMOS PATRÓN, CELEBRAMOS LA DERROTA A MANOS DE LOS PODEROSOS de entonces. Y así seguimos: de derrota tras derrota, hasta la victoria final...
Lo mejor, como siempre, el compañerismo, la amistad, la camaradería... estar con la "familia", con los COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS de las diversas organizaciones que luchan en esta tierra y curran para que salgan adelante todas las actividades, charlas y conciertos: empezando, por los conciertos de grupos como REAS, Brea Bastard, Agresiva, etc., y siguiendo por los mitines, los actos políticos varios como la charla sobre el conflicto de Ukrania en la carpa de RESACA CASTELLANA, una charla más necesaria que nunca en un día como este... un día que, más allá del folclore que a cada uno y cada una le guste, debe ser el día del INTERNACIONALISMO proletario y de la lucha por el común.
Kazajistán: huelgas y disturbios sacuden el régimen
El movimiento de protesta y revuelta que afecta al país desde hace una semana se desencadenó por la repentina decisión de las autoridades de duplicar el precio del gas y la gasolina. En cuanto se hizo este anuncio, el domingo 2 de enero por la mañana, comenzaron las protestas de trabajadores y desempleados en la ciudad petrolera de Janaozen, al oeste del país (región de Mangystau) (1).
Durante el día, las acciones de protesta (asambleas, sentadas, etc.) llegaron a la vecina gran ciudad portuaria de Aktau para exigir la retirada de los aumentos -¡o la duplicación de los salarios!
Al día siguiente, la protesta siguió extendiéndose a pesar del despliegue policial y cada vez más empresas tuvieron que interrumpir su trabajo; las redes sociales difundieron escenas de confraternización entre policías y manifestantes.
El 4 de enero, a pesar de que el prefecto (el "akim") y el ministro de Energía anunciaron una bajada del precio del gas y la gasolina para los habitantes, la huelga fue casi generalizada en toda la región de Mangystau (oblast), donde se concentra gran parte de las industrias extractivas. También el 4 de enero, los mineros de la región de Karaganda se pusieron en huelga en todo el país, mientras las protestas y los bloqueos se extendían por gran parte de Kazajistán. En varios lugares, los manifestantes atacaron símbolos del régimen: estatuas del ex autócrata Nazarbayev, que sigue manejando los hilos como presidente vitalicio del "Consejo de Seguridad Nacional", edificios oficiales e incluso comisarías. En el centro de las consignas estaba la expulsión de Nazarbayev y sus criaturas (incluido Tokaïev, el actual presidente).
El régimen respondió destituyendo al gobierno y al propio Nazarbayev, y declarando el estado de emergencia; desató una sangrienta represión, especialmente en la capital económica, Almaty, en la noche del miércoles al jueves (más de cien muertos según el Ministerio de Sanidad). Ante el estallido social, el presidente pidió ayuda a Rusia, que le fue concedida inmediatamente: el viernes 7 de enero llegaron 3.000 soldados rusos, flanqueados por un puñado de soldados de otros países. Ese mismo día, Tokayev declaró en televisión que había "dado la orden de disparar a matar sin previo aviso". El sábado, los periodistas de Almaty seguían informando de tiroteos en algunas partes de la ciudad, pero el presidente afirmó que se había restablecido el orden constitucional. Se restableció con sangre, según las propias autoridades: el 9 de enero, el balance oficial de la represión era de más de 160 manifestantes muertos por las balas, varios miles de heridos y 6.000 detenidos.
Este "orden" es el orden capitalista, sancionado por todos los imperialismos; mientras China, en un mensaje de Xi Jinping, felicitaba a Tokayev por las "fuertes medidas" adoptadas para sofocar la revuelta, los imperialismos occidentales más hipócritas llamaban a "todas las partes" a "contenerse", equiparando a los manifestantes con las fuerzas asesinas de la represión; nadie protestó contra la intervención rusa. Esto se debe a que en Kazajistán, rico en petróleo y otros minerales, se han realizado importantes inversiones por parte de empresas occidentales, incluidas las estadounidenses: todas ellas, temiendo una agitación social que pudiera poner en peligro su capital, ven la intervención rusa como una garantía contra este peligro...
Kazajstán, un país geográficamente grande pero poco poblado (19 millones de habitantes) y que ocupa una posición estratégica en Asia Central, lleva varios años experimentando un fuerte crecimiento económico, basado principalmente en el petróleo y el gas (a pesar de algunos reveses en su sueño de convertirse en el Kuwait de Asia Central), pero también en el carbón y el uranio (del que es el mayor productor mundial). También había aprovechado la oportunidad de liberarse de la dominación rusa; se había acercado a China y a Occidente, firmando un acuerdo militar con Italia, que fue uno de sus primeros clientes, y luego con Estados Unidos; también se había acercado a Turquía integrando la "Organización de Estados Turcófonos", una alianza embrionaria de los países turcófonos de la antigua URSS con Ankara. El 6 de enero, el presidente turco Erdogan telefoneó a Tokayev para asegurarle su apoyo y ofrecerle "su experiencia y conocimientos técnicos"; pero la experiencia y los conocimientos del padrino ruso son muy superiores...
Los proletarios no se han beneficiado en absoluto de la prosperidad económica; el régimen ha seguido utilizando la represión contra todo intento de lucha y de organización independiente de los trabajadores; la brutalidad policial es actual. En 2011, reprimió brutalmente en Janaozen la huelga de los trabajadores del petróleo por la mejora de sus condiciones: la policía disparó contra los manifestantes en huelga, matando nada menos que a 16 personas. Algunos analistas, incluso en Occidente, afirman que los actuales disturbios se deben, al menos en parte, a las rivalidades dentro del régimen.
Es totalmente posible que haya intentos de ajuste de cuentas entre las camarillas burguesas a favor de los acontecimientos actuales; pero es innegable que su causa es la situación cada vez más intolerable del proletariado y de los pobres, en una situación de crisis económica que se traduce en despidos (40.000 despidos en el campo de Tengiz en diciembre, y otros más) y en la inflación (oficialmente del 8% pero en realidad mucho más).
El carácter proletario del levantamiento queda demostrado, si es necesario, por el hecho de que se enmarca en un movimiento huelguístico de reivindicación de mejores condiciones de vida y de trabajo y de mayores salarios. Los demócratas pequeñoburgueses apuntan al objetivo de un "Kazajstán democrático" libre de la camarilla gobernante; algunos seudosocialistas, como los neoestalinistas del "Movimiento Socialista de Kazajstán", piden que se vuelva a la Constitución de 1993, que se supone más democrática.
Pero no es por un mero cambio cosmético de régimen por lo que deben luchar los proletarios, porque, dejando intacto el modo de producción capitalista, tal cambio no cambiaría su suerte. La lucha por las libertades políticas y sindicales es sin duda necesaria, pero a condición de que se inscriba en la lucha contra el capitalismo que los explota y los reduce a la miseria. Sólo la lucha de clases del proletariado puede tener la fuerza de acabar con el capitalismo uniendo a los proletarios más allá de las fronteras: esto es lo que temen los demócratas burgueses y pequeñoburgueses...
El actual estallido social ha sacudido el régimen, ha mostrado el poder de la clase obrera y la gravedad de las tensiones sociales acumuladas bajo el capitalismo; mañana la lucha revolucionaria de los proletarios de Kazajstán, Rusia y todos los países, bajo la dirección de su partido de clase internacional, derrocará todos los regímenes capitalistas asesinos y vengará a sus innumerables víctimas.
Mientras la crisis económica empuja inexorablemente a los proletarios a la revuelta, ¡esta es la perspectiva que debe guiarlos en sus luchas, en Kazajstán y en todas partes!
Partido Comunista Internacional (El Proletario)
10 de enero de 2022
(1) Hemos tomado la información del sitio web
socialismkz.info
Diferentes textos y testimonios sobre la reciente revuelta de Kazajistán recopilados por los compañeros de Tridni Valka: https://www.autistici.org/tridnivalka/entender-el-levantamiento-en-kazajistan/
Recibimos y publicamos:
COMUNICADO DE LUCHA INTERNACIONALISTA
ANTE EL ESTADO DE ALARMA Y EL TOQUE DE QUEDA
Este domingo 25 de octubre, el gobierno del PSOE y Unidas Podemos ha aprobado un segundo Estado de Alarma que habilita a las autonomías para imponer el toque de queda de 23h a 6h de la mañana y otras medidas que atentan contra derechos fundamentales.
El gobierno español, así como los autonómicos con competencias en sanidad, educación, transporte, entre otros, siguen sin tomar las medidas necesarias para hacer frente a la emergencia sanitaria y social y continúan anteponiendo los beneficios del capital a la protección de la vida de la clase trabajadora y los sectores
populares. Y para tapar esta nefasta gestión y prepararse para el estallido social que vendrá imponen represión y militarización: todos saben que el toque de queda no servirá para frenar la propagación del virus, pero sí para llenar la calle de policía y seguir criminalizando a la juventud y a los sectores populares.
Tras ocho meses de pandemia no se ha reforzado la sanidad pública (como reflejan las huelgas de los MIR y el anuncio de huelga en la primaria en Catalunya), sus trabajadores están exhaustos, y sigue faltando personal. Tampoco se ha puesto en marcha un sistema eficaz de rastreo, no hay más medios en los ambulatorios para
tratar los casos menos graves y controlar los contactos cercanos, ni se intervinieron los centros médicos privados, ni hay más recursos para la investigación.
Ni siquiera han hecho cosas tan básicas como reducir las aglomeraciones en el transporte público. Tampoco ha habido cambios reales en las residencias para mayores, donde las víctimas de la primera ola se cuentan por miles. Ni se ha regularizado la situación de cientos de miles de compañeros y compañeras sin papeles que continúan a merced de la sobreexplotación y con muchas dificultades para acceder al sistema sanitario.
El resultado es que el Estado Español fue el país de la Unión Europea donde más se disparó la mortalidad en la primera ola (48.000 muertos más que la media de los últimos cuatro años) y hoy encabeza el ránking de contagios por 100.000 habitantes del continente y es uno de los más golpeados por la pandemia en todo el mundo. Sin embargo, sí que ha habido dinero para rescatar a empresas con beneficios con los ERTEs, mientras que a las que siguen funcionando no se les obliga a respetar las medidas que protejan del contagio a los y las trabajadoras. Estuvimos confinados y ahora en toque de queda, pero si no nos han mandado a casa (en muchos casos esperando una ayuda que no se ha llegado a pagar), hemos tenido que seguir yendo al trabajo en metros y autobuses hacinados y sin más medidas de protección que las que nos procuramos cada uno. Cientos de miles de trabajadores están ahora en el paro y sin ayudas porque PSOE y Podemos ni siquiera cumplieron su promesa de derogar la reforma laboral, cuando lo que sería necesario en la situación actual es prohibir el despido.
Tampoco hubo ayudas para compensar a los trabajadores y a los pequeños negocios, de modo que fuera posible cumplir con las cuarentenas. Incluso se han retomado los desahucios en plena pandemia. Ni se ha puesto en marcha el permiso retribuido para los padres y madres que tengan que cuidar a sus hijos e hijas cuando tienen que confinarse. En los colegios e institutos públicos no se han bajado las ratios contratando a más profesorado para garantizar al menos la distancia de seguridad y que se pueda atender en condiciones al alumnado en caso de confinamiento de un grupo o cierre de un centro.
Sin embargo, este gobierno tan supuestamente progresista no ha escatimado dinero en policías y militares para ocupar las calles. Para esto sí que hay recursos: para apalear a los jóvenes de Vallekas que reclamaban más sanidad pública, para imponer miles de multas bajo la ley mordaza (que Sánchez e Iglesias también habían
prometido derogar), para volver a encerrar a los inmigrantes en los CIES... PSOE y PODEMOS responden a la crisis sanitaria y económica con control y represión. Como si el virus se frenara a golpe de porra.
Ya vimos bajo el primer estado de alarma cómo se prohibía el derecho a manifestación.
Militarización es sinónimo de silencio y sólo recuperando las calles podremos defender nuestros derechos fundamentales y revertir la nefasta gestión de la pandemia y de la crisis económica global que se está acelerando cada vez más.
Fuera el estado de alarma y el toque de queda. No a la militarización de la pandemia.
Más recursos para la sanidad, la educación y los servicios sociales públicos.
Aumento de la frecuencia del transporte público para evitar las aglomeraciones.
Prohibición de los despidos. Nacionalización sin indemnización de las empresas que cierran.
¡ESTA CRISIS NO LA PAGAREMOS LOS Y LAS TRABAJADORAS!
Lucha Internacionalista
26/1 0/2020
http://luchainternacionalista.










