Ceuta muestra el futuro
En el frente externo el ataque por parte de Marruecos a la frontera española es el enésimo movimiento en una pugna cada vez menos soterrada entre las potencias imperialistas (la primera de ellas, España) por el control del apetecible bocado que es el norte de África, de Libia a Mauritania. La utilización de decenas de miles de migrantes como carne de cañón en el frente da cuenta de la verdadera magnitud del conflicto: masas de desheredados, desposeídas hasta de lo más mínimo, maltratadas durante meses en las montañas de la frontera o traídas como ganado desde los pueblos rifeños, son lanzadas, al precio de decenas de muertos -contabilizados sólo en el momento de cruzar la frontera-, como una especie de batallón de la miseria contra el que se espera que se descarguen los primeros golpes del enemigo.
En la jerga militar moderna se habla de guerra híbrida para referirse a los movimientos hostiles que no se desarrollan sobre el campo de batalla tradicional, pero el nombre no debe esconder qué realidad hay detrás: es un episodio más en el camino hacia el enfrentamiento militar que tarde o temprano llegará.
No tendrá por qué ser entre Marruecos y España, países que a fin de cuentas son socios entre sí y, al mismo tiempo, socios de la gran potencia norteamericana -más que probablemente, la fuerza que está detrás de estos sucesos-, pero sí entre algunas de las fuerzas imperialistas que pelean por cada terreno en el mundo. Seguramente, el Magreb no sea uno de estos terrenos que se sitúan directamente en disputa, pero desde luego juega un papel de catalizador de otros enfrentamientos de mayor escala. En cualquier caso, el resultado inmediato es visible para todo el mundo. No se trata sólo de que se incremente la hostilidad contra Marruecos, porque esta es una reacción inducida, cuyo fin no es tanto el odio al vecino del sur sino extender a través de ello un sentimiento nacionalista generalizado, basado por supuesto en el odio a todos los rivales nacionales de la burguesía española. Se trata, pues, de un primer episodio de movilización nacionalista y militarista en un país como España, para el que ni el Medio Oriente ni Ucrania son motivos suficientes como para la movilización bélica, donde hasta ahora no había tenido lugar.
Se equivocan -interesadamente o no- quienes pretenden minimizar el problema reduciéndolo a algún tipo de “crisis migratoria” o problema de tipo humanitario. Los miles de migrantes lanzados sobre Ceuta son carne de cañón en una estrategia bélica. Nuestra solidaridad, la solidaridad de clase que el proletariado debe levantar como única respuesta ante quienes quieren hacerles pasar por “invasores”, no va dirigida a ellos en cuanto simples migrantes, sino como víctimas de una movilización militarista que se debe combatir en ambos lados de la frontera, pero sobre todo desde España donde el proletariado debe rechazar toda llamada a la solidaridad nacional contra Marruecos, todo discurso de país agredido que se defiende del agresor y, en fin, todo intento de utilizar este incidente como un paso más en la pendiente nacionalista y militarista que anima gustosa la burguesía española.
Hoy es la “Ceuta agredida”, mañana será la integridad de cualquier socio de la OTAN que se vea comprometida en Medio Oriente, Europa del Este o Asia… España forma parte de un entramado de relaciones y alianzas interimperialistas impuestas por las potencias vencedoras de la IIª Guerra Mundial, con Estados Unidos a la cabeza, que hoy está puesto en cuestión por el crecimiento de otras potencias imperialistas, fuerzas antes menores que hoy ya son una amenaza al dominio norteamericano. En esa situación se enmarca tanto el episodio de Ceuta del pasado julio como la respuesta dada por todas las fuerzas de la burguesía española: con él se llama a la defensa de la “españolidad” de la ciudad, como vía para una movilización nacionalista de más amplio alcance, que se manifestará con mucha más fuerza en futuras ocasiones en las que los intereses del imperialismo español, directa o indirectamente, se pongan en riesgo.
En el frente interno, han aparecido todas las escorias del sistema: las bandas ultra nacionalistas que recorren la ciudad a la caza del inmigrante, los grupos fascistas que han desembarcado en Ceuta a lo largo de estas semanas para participar en los pogromos, el ejército -con sus nada disimulados soldados de paisano- y la inteligencia militar, dirigiendo con tácticas militares las razias nocturnas... Pero también las turbas del populacho, convertido en chusma a las órdenes de verdaderos asesinos. Esa es la realidad de la guerra, esa es la fuerza de la clase burguesa, que en pocas semanas ha sido capaz de crear un clima de odio al inmigrante y que organiza la movilización nacionalista y subordina, mediante la violencia, toda una ciudad a las órdenes del ejército. Porque, que no se tenga duda, detrás de esa basura humana que bloquea los camiones de la Cruz Roja que van a dar agua a los migrantes, detrás de los asaltos a los campamentos de las playas o detrás de los linchamientos nocturnos de todo aquel que parece moro, sea español o no, está una fuerza organizada y estructurada a través del ejército y la policía que responde a los intereses de la clase burguesa española y de su Estado.
A la movilización bélica contra el enemigo externo le corresponde, dentro del país, la movilización contra el enemigo interno. Y este enemigo interno es cualquiera que ponga en duda, por activa o por pasiva, las exigencias nacionalistas y militaristas que están sobre la mesa. La borrachera racista y xenófoba se alienta desde los medios de comunicación, se difunde a través de la soldadesca de Ceuta y sus familiares, y llega hasta los barrios populares, donde prende en esa pequeña burguesía siempre dispuesta a cualquier impulso inhumano: esta es la verdadera cara de la democracia, del orden y de la civilización capitalista cuando entra en juego la defensa de los intereses nacionales.
Esto debe tomarse como lo que es: una advertencia para la clase proletaria. Hoy es Ceuta, un reducto relativamente poco importante de la antigua grandeza imperial española, que la propia burguesía nacional cederá a Marruecos si una fuerza mayor así lo exige. Pero mañana será cualquier otro de los miles de motivos que una situación internacional sumamente inestable y convulsa crea a cada momento. Entonces el Estado requerirá de una movilización interna aún más potente e intensa, que se extienda por las grandes ciudades del país, que discipline a millones de personas… Y lo que hoy vemos en Ceuta aparecerá en una versión multiplicada por mil.
Esa fuerza disciplinante no se dirigirá contra la población en general. Se dirigirá contra la clase proletaria, que es la que tendrá que soportar las exigencias bélicas y aguantar las imposiciones militaristas en nombre de los intereses nacionales. Al proletariado se le obligará a los mayores sacrificios porque sobre sus espaldas descansa la vida social, la producción de la riqueza y la fuerza necesaria para luchar en cualquier guerra. Lo vemos ya hoy, cuando a los trabajadores de todas partes se les exige que acepten unas condiciones de vida cada vez peores, salarios más bajos, horarios más largos… Ahí está el caso de Airbus, principal proveedor de aviones de guerra para todos los Estados europeos, que exige a sus obreros que soporten sin rechistar la subida del coste de la vida, manteniendo salarios que no cubren ni de lejos la inflación… y lo hace en nombre de la defensa europea. Como antes lo hiciera Navantia y como en el futuro lo harán todas las empresas que exigen un aumento sin freno de la explotación para que el negocio de la guerra y de la muerte resulte rentable.
Frente a ello, los proletarios solo tienen un camino: defender sus condiciones de vida y luchar, pese a las exigencias burguesas, pese a las necesidades de la economía nacional, contra el creciente militarismo, contra todas las tendencias nacionalistas… La burguesía saca a las calles sus bandas ultra nacionalistas, utiliza a sus soldados, etc., porque sabe que debe disciplinar al proletariado, porque es perfectamente consciente de que debe neutralizarlo, antes de enviarlo a luchar por sus intereses imperialistas. Y que lo debe hacer preventivamente, como está haciendo con la situación de Ceuta hoy. Porque a la vez que crece la tensión bélica en todo el mundo, crece la presión sobre el proletariado y este reaccionará buscando y tratando de defenderse, de mantener, al menos, sus condiciones de vida.
La vía para hacerlo es la solidaridad de clase, la lucha internacionalista que ponga, delante de cualquier diferencia de raza, nacionalidad, religión, sexo, etc., la lucha por unos intereses que son comunes a los proletarios de todos los países.
Solidaridad de clase por encima de cualquier frontera. Unidad proletaria contra toda discriminación.
Contra sus guerras, contra el nacionalismo, contra el capital.
UNÍOS, HERMANOS PROLETARIOS
[recibimos y publicamos]
Combatamos el racismo y la extrema derecha en los barrios, en las aulas y en los lugares de trabajo
La extrema derecha toma vuelo en todo el mundo. ¿Por qué? Porque en la profunda crisis capitalista que empuja a la miseria a sectores crecientes de la clase obrera y los pueblos, el gran capital debe evitar cueste lo que cueste que el profundo descontento obrero y popular se gire contra ellos, que son los verdaderos responsables de la crisis. El objetivo de la extrema derecha es dividir la respuesta obrera y popular encontrando a los supuestos culpables del grave retroceso de las condiciones de vida entre la gente del pueblo: el inmigrante, el pobre, la mujer, el homosexual, el musulmán, el okupa, los anarquistas o los comunistas...
El gran capital pone mucho dinero para sacar de la marginalidad a la extrema derecha, porque, aunque son no políticamente correctos y a veces incómodos para el gran capital, los necesitan para ocupar la calle. La extrema derecha se construye desde la exaltación del nacionalismo, el machismo, el racismo, la familia, la religión... Todo al servicio de salvar a las clases dominantes. Lo que vemos hoy es la primera fase de reconstrucción de la extrema derecha en formulaciones autoritarias, no todavía como fascismo.
La lucha por la calle
Los grupos fascistas siempre han actuado en la calle, con asesinatos como el de nuestra Yolanda González o Guillem Agulló. Vox sale de la marginalidad de aquellos grupos fascistas y baja a pie de calle.
La lucha contra la extrema derecha no es sólo una batalla ideológica contra el machismo, el racismo, el españolismo... porque no se esconden y hacen bandera. Tampoco se le puede combatir con la política de "aislar" a la extrema-derecha con un pacto de las fuerzas "democráticas". Hay que enfrentar a la extrema derecha desde la independencia de clase, combatiendo las políticas de los gobiernos que generan las condiciones con este empobrecimiento generalizado, con la división de la clase trabajadora, sobre las que se construye el fascismo.
Los ataques racistas a Torre Pacheco o el desalojo del BD9 de Badalona son ejemplos de esta ofensiva de la derecha y la extrema derecha, que crece en un terreno respaldado por el “gobierno más progresista”. La ley de extranjería y los asesinatos en la valla de Melilla bajo el gobierno del PSOE y SUMAR generan el marco para el auge de Vox o Aliança Catalana. La regularización es una victoria del movimiento, pero no es suficiente: hay que derogar la ley de extranjería que condena al silencio y la vulneración de los derechos más básicos a los trabajadores y trabajadoras migrantes durante años. Al igual que los miles de pisos vacíos en manos de los grandes tenedores, y las políticas que no cortan la especulación ni impulsan un parque público de vivienda. También la precariedad laboral, los despidos y cierres. La demagogia de la extrema derecha no se combate sólo ideológicamente sino sobre todo luchando en los puestos de trabajo, en los centros de estudio y en los barrios para cambiar las condiciones de vida.
La ofensiva de la extrema derecha es global y pasa por el apoyo a Israel en el genocidio en Palestina y ahora en la guerra imperialista contra Irán, que sabemos que no traerá ninguna libertad a las mujeres y pueblos de Irán. Abascal, Orriols, como Milei u Orbán, ven materializado en el estado de Israel su proyecto supremacista y colonial. La resistencia palestina es también la punta de lanza contra la fascistización del orden internacional imperialista.
Detengamos el fascismo y el racismo luchando como una sola clase
Fuera la ley de extranjería, derecho al empadronamiento, cerremos los CIES.
Detengamos las guerras imperialistas. Viva Palestina libre.
Barcelona 28 de marzo de 2026
Lucha Internacionalista
Manifestación «No a la guerra, no al fascismo»
La movilización partirá hoy viernes 20 de marzo a las 20:00h desde la Plaza de Colón y finalizará en la Plaza Mayor
Denuncian que la ruptura del derecho internacional está imponiendo la «ley del más fuerte» frente a la soberanía de los pueblos
La plataforma «Valladolid contra la guerra», de la que forman parte
diversas organizaciones políticas, sociales y sindicales de Valladolid y
que ha realizado distintas actividades y movilizaciones en los últimos
meses, ha anunciado la convocatoria de una gran manifestación para el
próximo viernes 20 de marzo. Bajo el lema «No a la guerra, no al
fascismo», la marcha recorrerá las calles del centro de la ciudad
partiendo a las 20:00h desde la Plaza de Colón.
Desde la plataforma alertan de una deriva "preocupante y peligrosa" en
la geopolítica actual. Denuncian que la inacción de los organismos
internacionales, sumada a la ruptura de facto del derecho internacional,
está convirtiendo el mundo en un escenario donde se impone la «ley del
más fuerte» a través de invasiones armadas y agresiones imperialistas.
Frente a este modelo de imposición violenta, la plataforma defiende la
urgencia de retornar a un orden mundial basado en la cooperación, el
respeto mutuo, la soberanía de los pueblos, el diálogo y la paz. «No
podemos permitir que el gasto militar y la retórica belicista sustituyan
a la diplomacia y al respeto entre naciones», señalan desde la
organización.
La convocatoria pone el foco en la relación directa entre el
crecimiento de posiciones de extrema derecha e incluso fascistas en los
gobiernos de múltiples estados y la actual escalada bélica. Estas
ideologías, sumadas a las ansias expansionistas, son el motor de
conflictos que desangran a los pueblos mientras los presupuestos
militares no dejan de crecer.
Asimismo, la movilización recupera el espíritu histórico del «No a la
guerra» y del «No a la OTAN», coincidiendo con el 40 aniversario del
referéndum, para denunciar también las guerras «olvidadas» que, aunque
fuera del foco mediático, son reflejo de las luchas de poder de las
potencias occidentales.
La plataforma «Valladolid contra los presupuestos de guerra» hace un
llamamiento a toda la ciudadanía, así como a colectivos, sindicatos y
partidos, a sumarse a esta movilización.Advierten de que esta escalada
belicista no es algo ajeno, sino que amenaza con afectar directamente a
la población civil en primera persona. «La deriva guerrerista ya está
sirviendo de excusa en otros países para el recorte de derechos y
libertades fundamentales o incluso para el planteamiento del retorno de
servicios militares obligatorios. No podemos esperar a que la guerra
llame a nuestra puerta para salir a defender la paz», subrayan desde la
organización.
Para ello, el próximo martes 17 de marzo se hará público el manifiesto
oficial, momento en el cual se abrirá el periodo de adhesiones para
todas las organizaciones de Valladolid que quieran expresar su rechazo
firme a la barbarie y la guerra.
Plataforma Valladolid contra la guerra
https://valladolidcontralaguerra.org/
De unos años a esta parte, estamos asistiendo a hechos de enorme gravedad que nos conducen, día a día, a enfrentamientos cada vez mayores y nos previenen de que el capitalismo internacional está PREPARANDO su próxima guerra:
- El aumento del gasto bélico y armamentístico en los diversos estados europeos y/o miembros de la OTAN. A pesar de los gestos del actual gobierno del PSOE frente a Trump, el Estado español también está embarcado en la MILITARIZACIÓN y el aumento del gasto militar. De ahí, el desarrollo del poder de INDRA en los últimos tiempos (de la cual es director el antiguo de Renault, Vicente de los Mozos), o las nuevas industrias bélicas que se están desarrollando en Asturias.
- El aumento del discurso nacionalista, identitario y reaccionario en los diversos estados occidentales. La llegada de Trump al gobierno de Estados Unidos, la entrada de VOX en los gobiernos autonómicos, el auge de la extrema derecha en los países europeos... todo son el fruto de una inmensa campaña de propaganda realizada desde los grandes poderes económicos internacionales que están financiando el fascismo y la derecha reaccionaria para favorecer el patriotismo y preparar a la población para futuras guerras.
- La extensión del racismo y la xenofobia como arma para disciplinar y aterrorizar a los migrantes que vienen a buscarse la vida, buscando sobre todo dividir a la clase trabajadora (nativos y extranjeros, jóvenes y viejos). Mediante el racismo lo que se promueve es ese aumento del nacionalismo que justifique los enfrentamientos bélicos y la disciplina interna. De ahí las políticas de VOX y la extrema derecha, de ahí las medidas propuestas por el PP con el carnet de "españolidad" y otras medidas RACISTAS. El capitalismo necesita mano de obra, pero también, necesita romper la solidaridad entre trabajadores y la fuerza de la UNIDAD obrera, la única que puede parar esta locura.
- La extensión de los enfrentamientos bélicos imperialistas y del colonialismo salvaje con el consiguiente desarrollo de nuevas armas y la formación de nuevos bloques que promueven próximos enfrentamientos. Desde Ucrania a Sudán... pero sobre todo en Palestina, donde el Estado terrorista de Israel está cometiendo un genocidio televisado. El alto el fuego no es el fin de la guerra. Todo lo contrario: los colonos y el ejército israelí sigue en su proceso de exterminio palestino y de conquista del Gran Israel como gran aliado del Imperialismo yanqui y occidental.
Todos estos hechos promueven la creación de bloques imperialistas, del nacionalismo más rancio que los soporte y de la disciplina interna en cada frente de guerra. Aunque hoy parezca lejos, este es el panorama que los PODERES ECONÓMICOS CAPITALISTAS están diseñando para un futuro no muy lejano.
Lejos de temer "el cierre de Renault" o de otras grandes empresas como los agoreros pronostican, lo que puede pasar es lo que ya está ocurriendo en Alemania: la reconversión progresiva de grandes infraestructuras industriales de Wolkswagen en fábricas de la industria militar.
La clase trabajadora es la única capaz de detener esta locura:
Luchando contra el militarismo y la guerra imperialista.
Luchando contra el fascismo, el racismo y la xenofobia.
Pero para parar esta locura, no vale con votar o realizar grandes proclamas pacifistas que no llevan a nada. Lo hemos visto en la "huelga" por Palestina: no se puede hacer una huelga sin prepararla, no se puede combatir las armas del capitalismo sin desarrollar nuestras propias armas y, sobre todo, nuestros propios medios y métodos de lucha. Para ser capaces de luchar en el ámbito político y social, el camino pasa directamente por lo más pequeño e inmediato.
El camino inmediato es la LUCHA POR NUESTROS INTERESES como clase trabajadora, la lucha por el salario y contra los ritmos de trabajo, la lucha contra las imposiciones de la patronal y de su estado, la lucha por crear organizaciones de resistencia que se opongan efectivamente en la calle y en los tajos a la deriva reaccionaria, fomentando y construyendo la UNIDAD OBRERA por encima de todas las divisiones, de sexo, género, raza, edad o nacionalidad que el capitalismo intenta exacerbar.
Comité de solidaridad de los trabajadores (Valladolid) - octubre 2025

En las últimas semanas estamos viendo intensificada la campaña "provida" del frente ultracatólico y reaccionario.
A la muy llamativa medida del ayuntamiento de Madrid para "informar" de un supuesto síndrome "postaborto" -que solo existe en la propaganda reaccionaria antiabortista y que no tiene fundamento científico- hay que sumar iniciativas menos conocidas pero quizás mucho más graves como la apertura de un "centro provida" en Valladolid, justo enfrente de la única clínica privada que realiza abortos en la ciudad.
En las próximas semanas, un centro de este tipo abrirá sus puertas en Valladolid con el supuesto objetivo de “dejar fuera de juego al aborto”. La realidad es clara: pretenden amedrentar a las mujeres que tengan que abortar o que libremente decidan hacerlo. La imposición de sus creencias les convierte claramente en los herederos del nacionalcatolicismo español y todos sus crímenes.
Según ha informado 40 Días por la Vida, entidad que promueve y/o colabora en la iniciativa, el centro tendrá el nombre de “Mujer y vida” y se ubicará en la calle San José de Valladolid. A nivel público, Eusebio Orrasco es su principal responsable. Esta gente ultrarreaccionaria lleva años coaccionando a las mujeres, rezando en la puerta de la clínica en la que se realizan abortos, como parte de lo que llaman "batalla espiritual y cultural" (v. https://www.religionenlibertad.com/vida/250704/centro-provida-valladolid_112989.html). Estos adalides de la "libertad" pretenden imponer sus absurdas creencias a todas las mujeres y coaccionan su libre decisión.
Pero los ataques al derecho al aborto no solo vienen de la reacción descarnada.
La Ley Orgánica 1/2023 de 28 de febrero, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo señala que "se garantiza a todas las mujeres por igual el acceso a la prestación con independencia del lugar donde residan". Pero esto no es así.
Castilla y León está lejos de que este sea un derecho "efectivo, seguro, libre y gratuito". Vivimos en una comunidad autónoma donde más del 40% de las mujeres tienen que pagar por una interrupción voluntaria del embarazo. Así, empresas como Ginemédica y Clínica Isadora "hacen caja con los derechos de las castellanas y las leonesas", lo que se agrava por la falta de profesionales sanitarios en la sanidad pública de la Comunidad que realicen interrupciones voluntarias del embarazo.
Para María Aranda, secretaria de Igualdad, "no podemos seguir tolerando que Ginemédica y Clínica Isadora sigan haciendo caja con nuestros derechos reproductivos. Los contratos analizados suman un total de 1.028.872 euros de dinero público que debería invertirse en conseguir profesionales".
Según un informe del Ministerio de Sanidad, en Ávila, Palencia, Soria, Segovia y Zamora no se ha notificado ni un solo aborto en la sanidad pública. A pesar de ello consta que en esas provincias 776 mujeres solicitaron la interrupción del embarazo durante el año 2021.
Esta realidad no solo se produce por el supuesto derecho a la objeción de conciencia de ciertos facultativos, sino sobre todo por la dejadez de las instituciones: ni la Junta de Castilla y León (que prefiere como sabemos la privatización y externalización de servicios) ni el Ministerio de Sanidad están garantizando el derecho efectivo al aborto en todo el territorio en igualdad de condiciones.
Y esto es así porque en la democracia burguesa los "derechos democráticos" de las mujeres son derechos de quita y pon, cuando no son papel mojado.
Tendrán que ser las mujeres trabajadoras, y la clase obrera en su conjunto, las que con su LUCHA hagan en un futuro de este derecho una realidad.
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MÁS INFORMACIÓN:
> Exigen que la junta garantice el derecho al aborto: https://www.elespanol.com/castilla-y-leon/region/20240927/exigen-junta-garantice-derecho-aborto-castilla-leon-mujeres-pagar/889161107_0.html
> Declaraciones del Ministerio de sanidad: https://www.diariodecastillayleon.es/castilla-y-leon/250704/100054/la-ministra-de-sanidad-advierte-que-se-tomaran-las-medidas-oportunas-si-no-se-garantiza-el-aborto-en-hospitales-publicos.html
> Sobre el derecho al aborto en la antigua URSS: https://books.openedition.org/ariadnaediciones/6414
"Lo que parece justo para la clase trabajadora no puede dejar de
serlo para la mujer que, oprimida, aherrojada, escarnecida, tratada
injustamente en todas partes, tiene, no solo el derecho, sino el deber
de defenderse y servirse de todas las armas para lograr su libertad" (A. Bebel, La mujer).
Protestas contra las deportaciones en Los Ángeles : una advertencia sobre el futuro que la burguesía prepara a toda la clase proletaria
Desde hace varios días en la ciudad estadounidense de Los Ángeles están teniendo lugar protestas multitudinarias, a menudo violentas y con fuertes enfrentamientos con la policía, contra las redadas y las deportaciones que el Gobierno del país ejecuta a través del ICE (siglas en inglés del Servicio de Inmigración y Control de aduanas), encargado habitualmente de aplicar la política migratoria y de parte del control fronterizo. Según reporta la prensa, desde hace dos o tres días las manifestaciones se han extendido a otras ciudades, como San Diego (también en California) o Seattle (en el Estado de Washington, al norte del país) mientras que en Los Ángeles el tono de la protesta iría aumentando una vez que la Guardia Nacional y el cuerpo de marines del Ejército han sido habilitados para intervenir en la represión e incluso para contribuir a la labor del ICE en lo que a redadas anti inmigrantes se refiere.
Aunque la misma prensa se centra exclusivamente en la parte más espectacular de las protestas, buscando el morbo de las fotos y vídeos de los coches de policía quemados o de los manifestantes encapuchados, la realidad es que estas protestas no sólo están teniendo lugar en la calle y en forma de manifestaciones. La propia CNN daba noticia de paros y piquetes en algunas fábricas de Los Ángeles cuando los agentes del ICE pretendían detener a obreros en condición irregular en su interior, llegando, los trabajadores solidarios con sus compañeros, a bloquear los camiones con los que pretendían llevárselos a los centros de detención (1).
Las medidas que aplica el Gobierno norteamericano, las deportaciones masivas, el internamiento en centros de detención, la represión contra los inmigrantes que buscan pasar la frontera, el secuestro de los hijos de aquellos que vienen con su familia, etc. son instrumentos de presión que, sobre la clase proletaria inmigrante lleva aplicando la burguesía norteamericana desde hace varios años. La prensa europea, que defiende los intereses de las clases dominantes locales, ahora enfrentados a los de unos Estados Unidos beligerantes en lo que se refiere a la defensa de sus intereses nacionales contra sus “socios” europeos, quiere culpar de esta situación al gobierno Trump. Pero lo cierto es que la política represiva, las agresiones contra los inmigrantes irregulares, etc. comenzaron mucho antes del primer gobierno de Donald Trump: fue Obama quien, en plena escalada de medidas anti proletarias encaminadas a sacar al capital norteamericano de la crisis de 2008-2013, puso en el punto de mira a los inmigrantes, tanto a los que vivían de manera irregular dentro del país como a los que pretendían entrar sin visado. Fue su gobierno el que reforzó los centros de internamiento fronterizos, quien dio potestad represiva inédita hasta el momento a la policía de fronteras, etc. Trump únicamente ha continuado, publicitándola y haciéndose fuerte en ella de acuerdo con el particular estilo de gobierno que le exige su burguesía, una política que esa burguesía norteamericana considera indispensable para el control social del país.
Por supuesto, el problema de la inmigración, tomado en general, no puede entenderse exclusivamente como un problema de burgueses contra proletarios, especialmente en un país como Estados Unidos en el que la mayor parte de la burguesía y la pequeña burguesía han sido inmigrantes (evidentemente en otras circunstancias) hace aún pocas generaciones. Existe, claro, una pequeña burguesía inmigrante que vive en la ilegalidad, que está vinculada a negocios más o menos clandestinos y que también es perseguida por la política anti inmigratoria, sobre todo desde el momento en que se incentiva a los cuerpos locales del ICE para obtener un cupo mínimo de detenciones diarias. Pero esto no es lo esencial: es evidente que la represión, las detenciones, las deportaciones, etc. van dirigidas a intimidar al grueso de la inmigración que se ve obligada a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario, que mantiene, con sus condiciones de explotación extremas, tanto la economía sumergida como la legal (una hipócrita distinción que a la burguesía sólo le importa con fines propagandísticos). La inmigración es, fundamentalmente, importación de mano de obra por parte del país receptor. Precisamente porque el mercado laboral del país de origen no es lo suficientemente amplio como para acoger a una parte de su población proletaria, que por lo tanto se convierte en «excedente», en el país de destino esta mano de obra se ve obligada a trabajar a un precio (salario) inferior al que se paga en el mercado laboral legal y regulado. La importación de mano de obra responde, por lo tanto, a una necesidad del sistema productivo del país de acogida, y su clasificación en mano de obra «legal» e «ilegal» sirve a la clase burguesa para dividir a los proletarios entre autóctonos e inmigrantes aceptados y regularizados, y exacerbar la competencia entre los propios proletarios inmigrantes, entre aquellos a los que se les permite acceder a la regulación prevista por las leyes vigentes y aquellos que son explotados aún más, pero de forma oculta a través del trabajo negro y precario; de esta manera, la competencia entre proletarios aumenta cada vez más, dando la posibilidad a los pequeños y medianos empresarios y a los grandes capitalistas de aumentar sistemáticamente la presión sobre toda la mano de obra, por lo tanto, también sobre la legal y regular.
En el capitalismo ningún fenómeno social es equilibrado y pacífico y allí donde domina la ley del valor y la extracción de plusvalía aparecen todo tipo de variantes sociales sustentadas en la explotación del trabajo asalariado, sean legales o ilegales. Esto la burguesía norteamericana, cuya misma policía es poco más que una extensión de las bandas irlandesas de principios del siglo XX, lo sabe perfectamente sino que se apoya en esos sustratos sociales intermedios para mantener controlados a los proletarios inmigrantes de cuya súper-explotación viven ambos. La burguesía norteamericana necesita la inmigración irregular porque necesita la mano de obra a bajo coste que ésta proporciona. Ciertamente no tiene ningún interés en quedarse sin trabajadores, pero también necesita mantenerlos a raya. En un momento de crisis social como el que vive Norteamérica, derivado de una delicada situación internacional y de una situación interna que no hace más que empeorar desde 2008, los ataques contra el proletariado inmigrante tienen una doble función: por un lado, aterrorizan, disciplinan y encuadran a los proletarios que viven continuamente bajo la amenaza de la expulsión, de la separación de sus familias e incluso del secuestro legal de sus hijos menores de edad. Por otro lado, proporciona al conjunto de la sociedad, especialmente a las clases medias pero también a la aristocracia obrera, a la parte más rica, entre los que cala el discurso nacionalista, un chivo expiatorio del malestar social, una especie de causa común que permite dirigir el odio que debería apuntar hacia la clase dominante.
La burguesía, la clase que prometió la libertad individual por encima de todo, que decía levantarse (en su época revolucionaria) contra toda opresión en nombre de la igualdad y la fraternidad universales, sobrevive desde hace siglos gracias a la exacerbación de los odios raciales y nacionales y mediante la represión racista. Y si durante los periodos de expansión económica importa mano de obra sin parar, pero es incapaz de garantizarle ningún tipo de garantía legal a cambio de su explotación diaria, en las fases de contracción vuelve todo su arsenal político y policial contra los trabajadores irregulares, golpea selectivamente para infundir miedo y sumisión, a la vez que trata de crear un frente nacional contra ellos. Es el caso también de Estados Unidos, donde el propio gobierno que sabe perfectamente que tanto el campo como la industria del país requieren de proletarios super explotados como lo son los trabajadores irregulares para ser competitivos, pero que lanza campañas “contra la invasión” con el fin de crear un caldo de cultivo propicio para imponer condiciones laborales y sociales aún más penosas para los trabajadores sin papeles.
El gran logro de esta política de deportaciones masivas, que hoy vemos en Estados Unidos pero que mañana llegará de nuevo a Europa, con la misma crudeza, será hacer creer a los proletarios “legales”, a los que para poder ser explotados no han tenido que saltar ningún muro o jugarse la vida en una embarcación, que las leyes excepcionales, la represión y la explotación desmedida son algo que sólo padecerán los inmigrantes. Los proletarios inmigrantes viven hoy el futuro de toda la clase proletaria. La burguesía siempre necesita, para poder existir como clase, la explotación de la fuerza de trabajo. Mantener en pie el sistema capitalista de explotación de la fuerza de trabajo asalariada y preservarlo a lo largo del tiempo depende y a ha dependido siempre de lograr que los proletarios luchen unos contra otros, que entren en una competencia cada vez más intensa entre ellos, aceptando salarios cada vez más bajos, tolerando condiciones peores de trabajo, etc. en lugar de unirse y enfrentarse contra la propia burguesía. En tiempos de crisis, cuando la explotación del trabajo asalariado debe ser particularmente intensa, la burguesía trata de imponerla en primer lugar a los sectores más débiles de la clase obrera, pero el objetivo final es exigir condiciones idénticas a todos los proletarios. Al degradar las condiciones de vida y de trabajo de los sectores más explotados y evitando cualquier reacción inmediata por parte de los trabajadores mejor tratados, la burguesía prepara todas las medidas sociales y legales con las que extenderá también a las demás capas proletarias un futuro similar, con condiciones de vida y de trabajo peores que las actuales, lo que será posible gracias a la competencia entre los proletarios.
En un futuro no muy lejano, los vientos de la guerra volverán a soplar sobre las grandes naciones capitalistas. Entonces, la clase proletaria, ya sea autóctona o extranjera, tendrá que afrontar con toda su dureza la realidad de un mundo en el que su perspectiva es ser carne de cañón, explotada brutalmente en tiempos de paz y masacrada en tiempos de guerra. Entonces, la burguesía exigirá sacrificios impensables y, para imponerlos, utilizará esta competencia, esta rivalidad entre proletarios, esta costumbre de los proletarios que disfrutan de una mejor situación social de colaborar con la burguesía.
Para evitarlo, la clase proletaria solo tiene un camino: la lucha de clases, la defensa intransigente de sus intereses, contra toda forma de «unidad nacional», contra toda forma de frente unido con su propia burguesía en nombre de orígenes, etnias o religiones comunes...
Esta lucha de clases implica la ruptura con la política de colaboración con las clases dominantes, la ruptura de la solidaridad con sus políticas nacionalistas basadas en la represión de los sectores más débiles del proletariado. Sin duda, los acontecimientos de Los Ángeles no pondrán fin, por sí solos, a décadas de aceptación de la política de colaboración interclasista, pero muestran que la única alternativa existente para el proletariado de todos los países es luchar en defensa de los intereses exclusivos del proletariado, rompiendo drásticamente con la costumbre de mendigar un salario de miseria a la pequeña o gran burguesía.
NOTAS:
(1) https://cnnespanol.cnn.com/2025/06/12/eeuu/video/ice-redadas-coches-sector-carnico-ush-trax
14 de junio de 2025
Partido Comunista Internacional
Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program
La clase obrera europea tendrá que organizarse para impedir que la lleven a la guerra
Tras los resultados de este 9J, toca -como siempre o más aún- resistir y organizarse, para afrontar los retos sociales e internacionales.
La sociedad europea ha votado claramente por apoyar a las opciones capitalistas y ultracapitalistas que pueden conducir a Europa, una vez más, a la guerra y a su autodestrucción.
La acción intoxicadora llevada a cabo durante décadas por el reformismo, el pacifismo, el legalismo, dificulta y en buena medida paraliza el movimiento de clase del proletariado. Y este es el objetivo de toda la cuestión electoral.
Las formaciones capitalistas europeas, de derechas, ultraderecha y socialdemócratas apuestan por una escalada belicista en los conflictos internacionales, en la propia Europa y en el Mediterráneo. Mientras, Palestina se desangra con la complicidad de la UE.
Reorganizarse para detener el genocidio, la guerra y trabajar desde la solidaridad internacionalista, deberá ser la opción estratégica prioritaria para el conjunto de la clase trabajadora europea.
Cabe recordar que los bloques conservador (Partido Popular Europeo) y social-liberal (Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas y Renovar Europa) ya han venido gobernado durante los últimos años en una gran coalición. Esta ‘gran coalición’ parece decidida ahora a apoyarse aún más en una de las dos ultraderechas, o en las dos, que se han reconfigurado en Europa, y que también podrían unirse entre ellas, a pesar de sus diferencias. Una de estas facciones de la ultraderecha, es la de Marine Le Pen, la líder de Rassemblement National que ha arrasado en Francia, obligando a Macron a convocar elecciones legislativas para el 30 de junio y el 7 de julio. En este bloque está Matteo Salvini -líder de La Liga y viceprimer ministro de Italia-. La otra familia ultraderechista es la de Fratelli d'Italia de Georgia Meloni -heredera de los camisas negras de Mussolini-, junto con el españolista Vox y el Fidesz húngaro de Viktor Orban.
Derechas y ultraderechas acabarán entendiéndose. Todas tienden la mano a Meloni. El viernes lo hizo Le Pen. Antes ya lo habían hecho la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el líder del PP español, Alberto Núñez Feijóo. Como ya dijo el periodista Ibai Azparren, la UE ya viene aplicando la agenda migratoria de la extrema derecha.
EL "AUGE" DEL FASCISMO ES PRODUCTO DE LA BURGUESÍA EUROPEA Y DE SU POLÍTICA BELICISTA
El fascismo, esta tercera fase capitalista, ha sido interpretado por el estalinismo y por sus múltiples variantes como si fuese una vuelta atrás de la historia, un intento de restauración precapitalista contra el cual estaba más que justificada la lucha y la guerra para restaurar la modernidad y las formas políticas típicas de la democracia. Pero antes del estalinismo, ya Gramsci había teorizado el fascismo tanto como un movimiento de «regresión histórica» como un movimiento «independiente» de las clases medias empujadas a hacer «su revolución». Sin embargo, el fascismo constituye un método de gobierno al que apela la burguesía cada vez que las masas, radicalizadas por la crisis del capitalismo, no se dejan ya engañar por fórmulas mentirosas... Por tanto, el fascismo no es un tumor patológico, un germen extraño al régimen burgués, o peor, un retorno al régimen que precedió el triunfo de los «principios sagrados» de la revolución francesa. Es uno de los métodos de gobierno que puede utilizar la burguesía cada
vez que el método democrático no logra asegurar ya su dominación de clase.
Su crecimiento está fundamentado en varios factores:
- en primer lugar, El Estado: La burguesía ha podido construir su organización fascista precisamente en la medida en la cual su aparato estatal se reforzaba.
- en segundo lugar, la gran Burguesía: «Los capitalistas de la industria, de la banca, del comercio y
los grandes propietarios de tierras, tienen interés natural en que se funda una organización de combate que apoye su ofensiva contra los trabajadores»
- en tercer lugar, las clases "medias": Hacía falta atraer elementos diferentes de aquellos que la clase alta dominante podía proporcionar desde sus filas. Se obtuvieron dirigiéndose a los estratos de las clases medias que ya hemos citado, y atrayéndolos con la defensa de sus intereses. Esto es lo que el fascismo trató de hacer y que, hace falta reconocerlo, resultó exitoso. Obtuvo partisanos en los estratos más cercanos al proletariado, como entre los insatisfechos de la guerra, entre todos los pequeño-
burgueses, semi-burgueses, tenderos y mercaderes y, sobre todo, entre los elementos intelectuales de la juventud burguesa.
El movimiento de las clases medias lleva dominando el escenario político desde hace tiempo (desde el 15 M, probablemente). Y el proletariado, en muchos sentidos, sigue ausente (mayoritariamente en la abstención, pero raramente activa). Ante esta situación, y rechazando el antifascismo democrático, nos acordamos de unas palabras que se decían en una charla de hace algunos años con el objetivo de "hacer del antifascismo un arma ofensiva dentro de la lucha de la clase trabajadora anticapitalista", y de algunas de sus conclusiones:
- Entender la lucha antifascista como un aspecto de la lucha general y enmarcarla siempre en la lucha por la revolución proletaria.
- Rechazo de la discusión democracia/dictadura, que son dos métodos de gobierno de una misma burguesía.
- Violencia revolucionaria y lucha ofensiva: es necesario hacer de la acción (fuerza, violencia) y del rechazo del pacifismo y el legalismo una de las bases de la práctica.
- Ocupar las calles, los barrios, las plazas para dar cabida a las luchas de la clase trabajadora y a la lucha central anticapitalista y por la revolución proletaria.
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Ver más:
> ¿Antifascismo? ¡Anticapitalismo!
https://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2021/11/antifascismo-anticapitalismo.html
> El partido comunista de Italia frente a la ofensiva fascista (1921-1924):
https://www.pcint.org/18_publication/Es/BES_07_partido-frente-ofensiva/partido-frente-ofensiva.htm
https://www.pcint.org/40_pdf/18_publication-pdf/ES/07_Partido-di-fronte-w.pdf
PRESENTACIÓN DE LA MESA REDONDA “REPRESIÓN, BULOS Y ODIO: ULTRADERECHA Y COMUNICACIÓN”
Viernes 12 de abril, 19.00, en La Casa de las Palabras (c/ San Ignacio, 9, Valladolid).
Casi dos años después de ser investigados por un presunto “falso testimonio”, se ha archivado la causa contra cuatro periodistas que se enfrentaban a una condena de uno a tres años de prisión por atestiguar una agresión policial a uno de ellos durante el mitin del partido político Vox en Vallecas (Madrid) en abril de 2021.
Se trata de uno de tantos procedimientos que nunca tendrían que haber ocurrido. Este caso agranda la impunidad de la violencia policial ejercida contra periodistas y lanza un mensaje de las consecuencias que puede tener denunciarla a nivel judicial, en un contexto en el que la ley mordaza pesa sobre todas las ciudadanas que no nos conformamos con nuestra situación.
Tras denunciar uno de los periodistas cómo un policía le agarró, empujó al suelo y agredió mientras trabajaba, el agente quedó absuelto y la jueza acordó un proceso penal por falso testimonio tanto para el periodista como los tres testigos, compañeros de profesión, que acudieron al juicio y relataron los hechos. Todo a pesar de partes de lesiones, vídeos y testimonios profesionales.
Este caso ejemplifica la alianza de los distintos poderes del Estado contra la libertad de información y la rendición de cuentas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con juezas galardonadas por la policía y una trayectoria de cargos de confianza en instituciones de la derecha y de ataques a la libertad de expresión con instrucciones judiciales extralimitadas.
La jueza instructora dio síntomas de considerar culpables a los cuatro periodistas al hacer declaraciones como “usted hizo unas manifestaciones que no son verdad” y “no es cierto lo que usted dice” al interrogarlos como investigados en julio de 2022. Finalmente, ha seguido la petición de la Fiscalía y de los abogados de archivar la causa, al igual que con dos periodistas que cubrieron una acción de Futuro Vegetal este mismo febrero. Sorprende (o no) la lentitud en sobreseer estas dos causas contra informadores cuando la misma jueza tardó menos de mes y medio en archivar una investigación contra tres detenidos en las protestas contra la amnistía de noviembre de 2023 en la calle Ferraz de Madrid pese a que la Fiscalía pidiese que fuesen investigados por un delito de desórdenes públicos.
Pilar Martínez Gamo, la jueza que archivó la causa contra el policía, impuso las costas procesales al denunciante por “actuar con temeridad y mala fe” y pidió la apertura de un proceso penal por falso testimonio contra los cuatro periodistas pese a que la defensa del policía no lo pidió. La Audiencia Provincial de Madrid le quitó las costas al periodista al reconocer que la jueza no probó en su sentencia la supuesta temeridad y mala fe y que las costas no pueden ser impuestas de oficio. La jueza no se inhibió pese a haber sido objeto de informaciones cuestionadoras en los medios para los que trabajan los periodistas.
No creemos casual que estas situaciones convivan con otras en que la ultraderecha utiliza las redes sociales como una suerte de pista libre para promover su información tóxica, acudiendo a identidades falsas, estrategias coordinadas a través de troll centers y otras medidas para darse una imagen de relevancia social que no coincide con la realidad, pero que perjudica el debate público sobre los problemas que afrontamos trabajadoras y trabajadores en esta sociedad. Es conocido en nuestra comunidad autónoma que un destacado neonazi ha ocupado el puesto de gestor de redes sociales del partido Vox, y se desconocen las funciones del vicepresidente primero de la Junta de Castilla y León fuera de una presencia permanente en los medios de comunicación repitiendo el ideario de su partido.
Cuando la cancelación de la libertad de expresión (o ataque DDos) coincide en 20N
La cultura de la cancelación... de la libertad de expresión no será algo de lo que hablen los columnistas canallitas, que con contentar al dueño de su imprenta ya van sobrados. Pero eso es lo que hemos vivido desde el pasado viernes 19, un ataque DDos (denegación de servicio [de internet] a través de la saturación mediante granjas de bots [cuentas falsas] de peticiones, aparentemente legítimas, que hacen colapsar los servidores), que según confirmaban a El Salto es del tipo L(ayer)7 y que tuvo como objetivo primeramente todos los contenidos con el tag [etiqueta] "capitalismo" de varios medios ( múltiples peticiones a la url [dirección] elsaltodiario.com/capitalismo) y más tarde se extendió a todo su dominio: tanto medios de contrainformación como Kaosenlared o Arainfo y de comunicación como El Salto Diario o La Marea, pasando más tarde a centrarse hasta en la web de los compas de Nodo50, proveedor de servicios que aloja todos estos proyectos, que arrojaba el sábado un no muy hermoso error 504 [cuando un servidor no puede cargar una página que solicita recursos de otro servidor]. Si bien por momentos todos ellos consiguieron a lo largo del sábado ir volviendo a subir sus webs, a los pocos momentos un nuevo ataque les tiraba abajo sus kioskos o tiendas digitales imposibilitando los sistemas de suscripción. Estamos más o menos acostumbrados a la ciberpiratería y hasta muchos legos conocemos el significado de un ataque DDos o los ransomwares [un tipo de malware que impide a los usuarios acceder a su sistema o a sus archivos personales] para capturar sistemas de gestión de ciudades enteras a cambio de rescates para no destruir la información en las bases de datos. Lo que no es tan habitual es que los hackeos [ataques cibernéticos] estén dirigidos a pequeños medios en vez de a grandes corporaciones o instituciones, ni mucho menos que todo ello coincida en un 19-20N.
Los compas de Kaosenlared han sufrido numerosos ataques informáticos a lo largo de los años debido a sus publicaciones, ya fuera que tocasen algún tema como el palestino o el saharaui, que suele levantar ampollas entre según que servicios de inseguridad de las naciones que les oprimen. Por estos lares no somos por desgracia tampoco ajenos a lo que ocurre cuando se habla del genocidio armenio y a qué tipo de individuos/naciones solivianta. En octubre una serie de ataques lograron tirar Kaosenlared de forma casi definitiva, consiguieron con muchísimo esfuerzo volver a levantarla y rediseñarla... sólo para ser de los primeros afectados este viernes 19 de un ataque brutal de denegación de servicio.
Si bien ya el domingo era posible acceder tanto a Arainfo como Kaos o Nodo50, parte de La Marea y todo El Salto Diario seguían afectados, ayer lunes. Nodo 50 seguía mitigando ataques y todavía hoy el ataque sigue en marcha. Tanto la línea editorial de estos medios como el tag escogido para la saturación o la fecha invita a pensar en un ataque ideológico muy concreto.
Cuando pensamos en hacktivismo el concepto es todo lo contrario a lo que hoy vemos: atacar al pez pequeño con una buena cantidad de fondos para subcontratar y externalizar esas labores, que los piratones de palo (en este caso nos negamos a hablar de hacktivismo) puedan presumir con no mucho esfuerzo y no más pericia de tumbar webs cuyo espíritu es precisamente anticapitalista y que no hacen negocio con la información que comparten. Parece el mundo al revés, pero si la ultraderecha asoma en cada tertulia, en cada programa de "investigación", en el Congreso o en nuestras calles mientras la indignación se canaliza meramente a través de "No me gustas" online, aquellos carentes de una movilización social real más allá de los grupos de whatsapp se envalentonan y dan el siguiente paso. Como aviso a navegantes no ha estado mal, si ya hace unos años que la Alt-Righ [derecha extrema] estadounidense dio el paso de crear sus propias redes para compartir contenidos supremacistas y poder financiarse cuando empezaron a ser expulsados, tras muuuchos años de reticencia, de los sistemas de pago u alojamiento más habituales (desde Paypal a Patreon pasando por Parler o Gab o la creación de 8chan y posteriorme 8kun -al no prosperar en 4chan tras alguno de sus rallys supremacistas como el que acabó con la vida de Heather Heyes en Charlottesville-), nuestros Pepitos Frog particulares empiezan a descubrir la externalización (concepto tan querido para los neoliberales) para aquello que no pueden combatir dialécticamente: por unos miles de euros siempre se puede subcontratar una buena granja de bots. Es lo divertido de los adalides de la libertad de expresión, les suele molestar cuando el resto la emplea para desmontar la falacia del mejor de los sistemas posibles. Y esta libertad de expresión fue uno de los motivos por los que, en principio, proyectos supremacistas conseguían hostings [sitios donde albergarse] a los que hoy día tienen mucho más difícil el acceso (como pudo ser el caso de Go Daddy).
En todo caso, la ultraderecha se mueve y fija objetivos cada vez más cercanos. Si no les dejamos tomar las calles, tampoco dejaremos que lo hagan con las redes.
NdR. Hemos optado por "traducir" entre corchetes ciertas expresiones que complican bastante la lectura del texto a los no iniciados en el mundo de internet. Toda nuestra solidaridad a los medios y proyectos atacados.
La apariencia como forma de lucha es un cáncer. El debate está en la calle, la lucha cara a cara. Usándolo mal internet nos mata y encarcela. Piensa, actúa y rebelate. En las aceras está el campo de batalla.
Extraído de: https://www.alasbarricadas.org/noticias/node/46917
Más info:
Ayer martes día 12 de enero, a primera hora de la mañana, tuvo lugar en la audiencia de Valladolid el juicio contra un compañero antifascista denunciado por un delito de odio, por los hechos ocurridos en el barrio de las Delicias en marzo de 2019. Nuestro compañero ha sido condenado a 2 años de cárcel y una multa.
Los hechos se remontan a marzo del 2019, cuando varios simpatizantes del partido fascista VOX montaron un puesto de propaganda electoral en el barrio vallisoletano de Las Delicias. En aquella ocasión se produjeron 3 detenciones a otros tantos antifascistas y vecinos del barrio que protestaban contra la presencia del partido fascista en la plaza del Carmen, centro del barrio multicultural y obrero de Las Delicias en Valladolid. (v. más: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/07/valladolid-un-companero-se-enfrenta-3.html).
La sentencia , más allá de que nos alegremos de que no fuera finalmente la condena pedida (3 años) con la consiguiente entrada en prisión, es una verdadera vergüenza que queda en los anales de esta ciudad como uno de los primeros jalones del nuevo fascismo: la justicia burguesa está amparando la propaganda fascista al condenar a los vecinas y vecinas que espontáneamente rechazan la presencia de los fascistas en las calles de los barrios obreros.
Ya en su día dijimos que la presencia del partido del vó(x)mito en el Barrio de las Delicias era una provocación (https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-3-antifascistas-detenidxs.html). Ahora la "justicia" aprueba estas provocaciones ... Amparados en el discurso de la "libertad de expresión" difunden odio y racismo y acusan y denuncian de odio a quien se opone a ellos. Así se demostró también en Los Pajarillos cuando un grupo de vecinos protestó por su presencia en un acto en el Centro Cívico dando un ejemplo de lo que se puede y se debe hacer contra el fascismo en nuestros barrios. Así se demostrará y se seguirá demostrando siempre: contra la presencia de los fascistas que dividen y enfrentan a la clase obrera, contra la propaganda chovinista, españolista y reaccionaria, nuestra UNIÓN, la ACCIÓN y la SOLIDARIDAD.
[Ndr]. El juicio contra los otros dos encausados, un matrimonio que también se enfrento dialécticamente a los fascistas, se celebró durante dos días al mantener su inocencia. No entramos a juzgar la posición de cada uno: para nosotros no es una cuestión de culpabilidad o inocencia.
Desde estas líneas queremos mandar toda nuestra solidaridad a todos los encausados.
Informaciones anteriores:
> 3 antifascistas detenidos en Delicias: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-3-antifascistas-detenidxs.html
> El Barrio de las Delicias se manifiesta en solidaridad con los antifascistas detenidos: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2019/03/valladolid-293-barrio-delicias.html
> Piden 3 años de cárcel para un compañero antifascista: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2020/07/valladolid-un-companero-se-enfrenta-3.html
Caravana fascista en Ciudad Real. Respuesta y represión policial...
Portaban carteles en donde se leía: «el fascismo también es un virus», «las sanitarias curando las fascistas contagiando» y «vuestras banderas no curan». Se han puesto en un paso de cebra enseñando los carteles a los coches que marchaban agitando banderas de España.
El trato que han recibido por parte de la policía ha sido el de siempre: amenazas, empujones, agarrones y paternarlismo. Se les ha advertido que pueden ser acusadas de un delito de odio o de desobediencia a la autoridad, así que pedimos que estemos todxs antentxs para organizar una respuesta en caso de que esto suceda.
Los fascistas tenían que ir por un carril de dos calles y han terminado ocupando todos los carriles, obstaculizando el paso a ambulancias y coches de particulares que iban al hospital. Aquí se ve que es lo que les importa y por lo que se movilizan: por su privilegios y contra la salud y libertad de lxs demás. La policía, por cierto policía dirigida por PSOE y Unidas Podemos, no ha identificado ni parado a ninguno de los coches que se saltaban de carril o que se salían del recorrido. Tampoco a las que iban andando o en bici con banderas de españa. Sin embargo sí que lo ha hecho con otrxs que iban en bicicleta o paseando y se han solidarizado con las que llevaban los carteles, han sido identificadxs, por lo que nos dicen, al menos dos personas más.
Nada nuevo bajo es sol, sabemos lo que hay, no es una cuestión de victivismo, es señalar cómo la policía protege a quién protege y reprime y ataca a lxs de siempre. No es raro ver policías en activo o jubilados en estas movilizaciones.
La acción está levantando mucha polvareda mediática, y por supuesto, también ha provocado reacciones de los fascistas, nazis y demócratas de distinto pelaje, por lo que lxs compas piden SOLIDARIDAD.
Han llegado hasta a acosar a una compa publicando fotos suyas; de otra compañera que participó en la acción también han movido fotos pero no han tenido tanta difusión. El sindicato parapolicial y fascista de Juspol de Ciudad Real (el que regaló la navaja al madero-nazi que dijo que la iba a usar para matar "MENAS") ha dicho que no son sanitarias y que son activistas antifascistas. El instagram nacional de vox está moviendo la foto de la compa, el diputado por Ciudad Real de aquí también...
Los fascistas están intentando crear una trampa en la que alguna gente está cayendo: si no son sanitarias, toda la acción queda deslegitimizada.
Dos personas (había pocas más apoyando) pararon la caravana, que encima pasaba por delante del hospital, e invisibilizaron su discurso. Sabemos que había sanitarias entre ellas y gente que no lo es, pero en vez de caer en esa reducción, apostamos porque las compas, si lo hicieron así sería por algo. El simbolismo de llevar alguna prenda de sanitaria, apoyar a la/el compa que quería hacerlo pero estaba solx o eran pocxs, tener un familiar sanitarix que lo haya pasado jodido, etc. Pueden ser mil cosas, para nosotrxs comprensibles cuando se hacen bajando a la calle y plantarse delante de decenas de fascistas y policías para luchar contra el fascismo.
Solidaridad con lxs represaliadxs.
Ahora y siempre a combatir al fascismo.
MÁS ALLÁ DE VOX
Nos quieren llevar a un pasado que nunca existió.
GRUPO ANARQUISTA CENCELLADATermina 2019 y el Estado Español pone su reloj en hora con el resto de Europa. La crisis económica ya llegó. Los chalecos amarillos ya llegaron. La representación política del neofascismo ya llegó.
Llevamos una década viéndolo venir. Primero con una desmovilización social que se tradujo en una “vuelta a la normalidad”, mientras que el canibalismo social crecía. Vimos como el bloque político del PP se descomponía, primero en un “Podemos de derechas” que fue Cs y ahora en favor del partido que mejor domina la comunicación viral y endemoniada de hoy, que es Vox. A la vez el PSOE recupera su posición de poder en su
papel de siempre de ser el estabilizador del régimen del 78.
Al final, quién ha levantado el monstruo hasta llevarlo a tener el peso que tiene en las instituciones del régimen ha sido un movimiento social que existe hoy en favor de la represión. Hemos hablado en anteriores comunicados de este movimiento, pero ahora, que se encuentra en un clímax, es bueno señalarlo específicamente:
- Como movimiento social tiene un arraigo en las capas sociales más favorecidas: rentas altas y medias junto a posiciones acomodadas (aristocracia obrera, rentistas…). Pero sobre todo, entre quienes tienen relación con los cuerpos represivos del estado: policías, ejército, carceleros…
- Es un movimiento en tanto que tiene múltiples expresiones, organizaciones y segmentos dentro de él que no actúan de forma uniforme. Actualmente es fácil reconocer en Vox la expresión política de este movimiento, pero hay muchos más elementos: desde Jusapol hegemonizando la organización de la policía a las masivas recogidas de firmas para restablecer la Cadena Perpetua (la prisión permanente revisable que dicen los bienpensantes).
- Es un movimiento social que emerge “de abajo”. No surge y se dirige desde un despacho oscuro, sino que cuenta con el empuje de sectores sociales por iniciativa propia.
- Como movimiento es esencialmente reaccionario en torno al orden vigente y a un mitológico pasado mejor, en el que las cosas no estaban “tan desmadradas”. No hay base racional ni empírica para hablar de una situación de inestabilidad o delincuencia extrema, menos aún si lo comparamos con cualquier momento pasado. Sin embargo este el sustrato mitológico sobre el que se edifica este movimiento. Como propuesta: la represión. Contra todo y en todas sus formas, cumplir la ley y ser rectos. En el propio 15M hubo algún atisbo de esta tendencia cuando se trataba el tema de la corrupción y la casta política. Durante años era un lugar común señalar la necesidad de más mano dura con los corruptos. Pues bien, para algunos ese fue el punto de partida al que luego ir añadiendo lo demás. ¿Inmigración? CIEs. ¿Violencia machista? Cárcel, cadena perpetua. ¿Manifestaciones y huelgas? Multas, palos. ¿Terrorismo islámico? Cadena perpetua. ¿Conflicto catalán? Cárcel, ilegalizaciones, palos. Esa es la manera de “volver” a la normalidad. Importante señalar aquí que se trata de volver, no de avanzar.
Señalamos la existencia de este movimiento porque aunque se encuentra incrustado junto a otras manifestaciones políticas a veces más estridentes, creemos que es el vector principal y lo que le ha articulado. Por ejemplo, suele venir en un conjunto con el nacionalismo español, con el antifeminismo quejica de la “dictadura de lo políticamente correcto” o con el negacionismo climático. Sin embargo, ni el nacionalismo español, ni el antifeminismo ni el negacionismo climático han articulado y propulsado este movimiento. Solo le han dado vigor y cohesión, especialmente en el caso del nacionalismo.
Que este movimiento este fuerte y a la ofensiva nos tiene que poner alerta para no reducirlo solo a su expresión política más fuerte y clara que es Vox, que simplemente se ha aupado sobre él. En otros partidos hay claras corrientes que forman parte de esta corriente y que tienen que ser señaladas, como por ejemplo quienes enarbolan un punitivismo feminista o una tentativa de punitivismo “climático”. El arraigo de esta tendencia tiene más que ver con la extracción social de la gente que con su expresión política o partidista, por eso es importante señalar cuáles son esos sectores. Y que estos sectores no son nuevos. Son los mismos sectores que apostaron fuerte en las décadas pasadas por la hipervelocidad, el casino inmobiliario y la “normalidad democrática”. Ideológicamente avergonzados por su derechismo, votantes del PP, huérfanos de una derecha nacionalista hasta que ésta llegó en 2017. En 2019 se trata fundamentalmente de las mismas personas que en las últimas décadas votaron a Aznar, a Rajoy y a Rivera, las mismas personas que consolidaron una “normalidad democrática” basada en el ladrillo, la explotación laboral y la desigualdad social. Cuando los analistas los buscan en los mapas los encuentran en urbanizaciones creadas en el boom inmobiliario, bajo el diseño ideológico de la ciudad-cárcel. Son parte de nuestra sociedad, pero han sido militantes de una apatía que recientemente han convertido en odio.
Aunque señalamos que ha sido la represión el aglutinador de la reacción que estamos viendo, el papel del nacionalismo español en todo esto merece unas palabras. Hace años que se rehabilitaron vía deporte los
símbolos nacionales proscritos por ser patrimonio de un ejército despreciado por la Mili. Generaciones y generaciones despreciaron al himno y la bandera por ser patrimonio de un ejército que les secuestró
durante una temporada y luego, una vez libres, podían olvidar. Eso no acabó cuando acabó la mili, sino cuando empezaron los mundiales. La sensibilidad que se construyó desde 2008 explotó años después cuando en
2017 esos símbolos se convirtieron en un símbolo político de masas, utilizados por un movimiento que pedía “más represión”. Si teníamos un movimiento social naciente en las comisarías, los símbolos españoles fueron su vía para propagarse por la sociedad hasta constituir un movimiento social en toda regla, con sus mitos, sus símbolos y sus códigos de conducta. Sólo faltaba alguien que canalizara este movimiento para sacar rédito político. Ese alguien ya estaba ahí en 2017, trabajando en un ángulo muerto del movimiento antifascista. Mientras que la militancia social trabajaba contra el Hogar Social y el clásico área patriota hasta llevarles a la marginalidad, Vox aglutinaba tranquilamente en torno a un programa liberal a esos sectores que se empezaban a movilizar, captando sus cuadros y estableciendo canales de comunicación voraces. Por ello hoy no tenemos una extrema derecha fascista al estilo europeo en las españas sino una copia del Tea Party americano con más nacionalismo y un montón de elementos folclóricos vetados en su vieja casa – el PP -. Por lo menos por ahora.
El riesgo que entraña Vox es enorme. Pero no por ser una cuadrilla de escuadristas callejeros que van a intentar dinamitar al movimiento popular. No estamos ante un partido fascista a ese respecto, sino ante algo peor: Vox quiere “balcanizarnos”. Es común encontrar entre la derecha y la izquierda españolista referencias continuas a la supuesta pretensión de los movimientos independentistas de los pueblos ibéricos de emular la disolución de la República Federal Socialista de Yugoslavia en el Reino de España, cumpliendo con un programa secreto establecido desde Berlín. Pues bien, la realidad nos demuestra que el conflicto catalán tiene hoy más que ver con el de los chalecos amarillos franceses que con el de los paramilitares racistas croatas, serbios o kosovares.
Sin embargo, Vox es la combinación perfecta para llevarnos a un escenario mucho más similar a la Yugoslavia de 1989: un plan de ajuste económico salvaje que desmantele todo rastro del estado social combinado
con una política represiva y centralista en lo territorial que sólo puede traducirse en la movilización de los pueblos en los que el españolismo es mayoritario contra aquellos en los que no.
Enfrente, lo que nos toca, además de seguir construyendo tejido social es rastrear esos elementos que nos unen más allá de fronteras y mares. La lucha por una vida digna en Chile o Ecuador, la resistencia al golpe
imperialista de Bolivia o la respuesta contra la represión española que vemos en Cataluña comparten elementos que nos dan claves importantes sobre el camino que hemos de seguir en nuestra lucha por la emancipación: la lucha contra la represión y la lucha por una vida digna. A pesar de la persistente imagen de decadencia que difunden los propagandistas del desánimo sobre nuestra época, la historia está en marcha a todos los niveles y ahora mismo nos encontramos en una encrucijada a varios niveles debido a las transformaciones que están
sufriendo, desde las bases materiales de nuestro sistema (todos los procesos productivos están en una profunda revisión), hasta las élites que toman las decisiones (la recomposición geopolítica de los estados es la parte más visible del proceso). Que haya fuertes conflictos sociales en todo el planeta es una confirmación de que ante estas mutaciones, hay resistencias.
En nuestro caso, además, nos toca declarar claramente los sujetos de esa lucha: qué sindicalismo, qué centros sociales, qué territorios… y que proyecto político queremos defender. Es cierto que la fragmentación del
movimiento popular en luchas particulares es un riesgo con el que convivimos, cuyo remedio no está en subordinar luchas o en coordinarlas en el espacio y el tiempo. Es necesario definir un proyecto político que
opere en nuestro territorio, teniendo en cuenta los actores que hoy existen en esa constelación de luchas. Ni castillos en el aire, ni trabajos de fin de carrera:
NECESITAMOS ENCONTRARNOS PARA PONER EN COMÚN
Valladolid, noviembre de 2019
Cencellada.noblogs.org
grupoanarquistacencellada@rise
Otros textos:
> Comunicado de VALLADOLID ANTIFASCISTA por el 20N: https://www.cntvalladolid.es/solidaridad-antifascista-concentracion-20-n/










