REPRESIÓN EN CISGA
Mucho se ha dicho sobre lo pernicioso para el servicio público y lo insolidario de sus resultados cuando se habla de la privatización de servicios o parte de servicios públicos costeados por todxs, principalmente por lxs trabajadorxs.
Las consecuencia directas se ven a diario en los centros de salud, las calles y jardines de casi todas las ciudades del estado, cárceles, ocio público, limpieza de edificios, educación,…todo es susceptible de ser monetizado por lxs administradores de turno a beneficio económico de otras grandes conocidas, FCC, Acciona, ACS, CISGA,… Pero poco se habla o dice de las condiciones laborales en esas empresas adjudicatarias donde la precariedad y el abuso están a la orden del día.
Una de estas empresas es CISGA, tecnológica encargada de la gestión informática para el ayuntamiento de Valladolid y para la consejería de Sanidad en Castilla y León, en su última licitación por 5 años y unos 13 millones de euros, se encarga de solucionar los problemas informáticos del programa de gestión de la atención médica "Medora", que tan funestos resultados da a profesionales y pacientes.
En la citada CISGA, con matriz en Cantabria y sede en Valladolid en la calle Zanfona nº 4, se llevan produciendo desde hace meses una serie de, vamos a llamar, irregularidades que obviamente afectan a sus trabajadores, la mayoría de ellos englobados entre recién incorporados al mercado laboral y gentes que están a punto de jubilarse, con lo que eso puede suponer a todos los efectos.
A las faltas del pago de salarios en fecha legal, unos meses el día 1, otros el 17, dependiendo de la disponibilidad de la empresa -recordemos los 13 millones de euros de su licitación-, hay que sumar la explotación de los trabajadores de mas baja categoría (N1), por parte de una élite laboral supervisora del trabajo de los primeros (N2), hasta el punto de casos flagrantes de acoso y despido de personal, observando de manera arbitraria el trabajo de determinados trabajadores, asumiendo errores mínimos con tal de armarse de motivos para el cese y encima de manera disciplinaria, dura y nueva forma de represión laboral, con la cual no solo pierdes el empleo si no que te imposibilita la solicitud de prestaciones públicas (el paro).
Una de estas elitistas "trabajadoras" es Rosalía de La Llana, supervisora de calidad, calidad que ha obviado desde mayo para cargar contra un trabajador y despedirlo de manera vil con el procedimiento antes señalado. No nos matan, pero tampoco nos dejan vivir.
El trabajador desmontó punto por punto todas las alegaciones presentadas por Rosalía de La Llana y aun así el despido disciplinario se ha consumado. Serán los tribunales laborales los que tendrán que dirimir si la coordinadora de Calidad obró de buena fe o no, y por lo que sabemos a día de hoy, rotundamente NO.
Aviso a trabajadorxs de todas las empresas adjudicatarias:, las dinámicas empresariales están orquestadas. En Renault se han producido despidos de igual característica en estos meses pasados.
Nos quieren productivos y callados, endeudados y dentro de "nuestras casas". No lo permitamos.
La represión tiene muchas caras y como en Cisga tenemos que luchar contra todas ellas. Ni silencio ni perdón.
Solidaridad con el despedido de Cisga. Respeto a sus derechos.
Todos a una contra la patronal arrogante y sus lacayos.
Clase contra clase. Dentro de la clase. En lucha.
COMITÉ DE SOLIDARIDAD
DE LOS TRABAJADORES (Valladolid)