En estos tiempos de URGENCIAS, en los que todo se pasa casi antes de empezar, no hemos querido como otras veces hacer una valoración rápida de Villalar. Hemos preferido reposar un poco lo que vivimos el jueves pasado, y sobre todo, ver qué se decía, qué se ha dicho, sobre ello.
Y la verdad, y a nadie le extraña ya, lo que se ha dicho es nada o prácticamente nada.
Según datos facilitados pos la Subdelegación del Gobierno recogidas por Europa Press (y por casi todos los medios de comunicación de masas), cerca de 20.000 personas, 6.000 vehículos y 21 autobuses se habían registrado a las 12.00 horas en Villalar de los Comuneros (Valladolid), donde se celebran los actos principales con motivo del Día de Castilla y León (como sabemos, la autonomía de Castilla y León nace de la unión de dos territorios históricos, parte de la Castilla norte y León). Y esto ha sido todo. Las cifras de asistencia se dan justo al principio dela jornada, cuando todavía está llegando el grueso de la gente. Si según ellos, éramos 20.000 a las 12h. ¿a alguien le extrañaría que hubiéramos sido en realidad más del doble?
Veamos lo que dicen los medios serios:
RTVE: "La fiesta de Villalar cumple medio siglo de vida y lo hace con buena afluencia de público". Y ya.
LA SER- Valladolid: "Los
50 años de la fiesta de Villalar de los Comuneros (Valladolid)
reunieron hoy a unas 20.000 personas en la villa convertida hoy, Día de
Castilla y León, en un espacio de reivindicación y lucha por los
derechos, las libertades y la democracia. Esta edición volvió a
rememorar el espíritu combativo de los líderes de la revuelta de 1521
para lanzar un mensaje por la paz en el mundo y de defensa de los más
vulnerables en una tierra de acogida".
https://cadenaser.com/
Al menos la SER se refiere a la historia y las reivindicaciones, pero como vemos las cifras son siempre las mismas, lo que nos demuestra que estamos ante cifras de la Guardia Civil. NO se ha querido seguir contando y, sobre todo, NO se ha querido hacer público el número final de asistentes. Porque la sensación general es que había mucha pero que mucha gente. Veamos por qué:
"Villalar fue una imposición popular, un desborde de la transición. No están a gusto en esa fecha porque no la controlan. Da igual que corten casi toda la financiación, la campa sigue rebosante de gente, de reivindicación y de cultura. Y va a seguir con o sin las instituciones". (Rubén Ruiz)
Es decir, la fiesta de VILLALAR, rechazada por la derecha (algún anarquista suelto, pero pocos) y los leonesistas, sigue gozando de una SALUD ENVIDIABLE en cuanto a asistencia de público. A pesar incluso de lo mal organizado que está el acceso, de las dificultades que pone la guardia civil para que lleguen libremente los vehículos, de la gran cantidad de controles de alcohol y drogas durante toda la jornada... Es cierto que no todos los asistentes van o vamos por lo mismo, es cierto que esto no es un movimiento "independentista" castellano. Pero también es cierto que para la izquierda social castellana y (poca) leonesa, Villalar sigue siendo una fecha clave de reivindicación, comunidad y organización.
La jornada de este 23 de abril transcurrió con total normalidad, sin incidentes tras una noche con conciertos y actividades en la que más de un millar de personas han dormido acampadas en la localidad. El sol, sol de mayo en abril, con sus picores de tormenta, acompañó la fiesta en Villalar.
A primera hora apareció el señor presidente de la Junta, que rápidamente se fue. Posteriormente, sobre las 10.30 horas, ha tenido lugar la ofrenda floral en el monolito homenaje a los comuneros, Bravo, Padilla, Maldonado y María Pacheco, con cuatro crespones de flores, en un acto institucional en el que, entre otros, han participado el alcalde, Luis Alonso Laguna; la ministra de Igualdad, Ana Redondo, los representantes de CCOO y UGT, Ana Fernández de los Muros y Óscar Lobo, y en el que el Nuevo Mester de Juglaría ha entonado el 'Canto de esperanza'.
Las ofrendas florales al monolito de los comuneros son un fijo en esta celebración, y por allí pasan las diversas organizaciones que dan vida a la campa: PSOE, UGT, CCOO, IU-PCE, PCTE, TC-PNC, UCCL, IZCA, CNT, RC y el MS... y todas aquellas otras que sitúan sus pequeñas carpas y puestos con libros, panfletos y otro material. Quizás esta fue una de las cosas que más sorprendió a los asistentes, la gran cantidad de puestos de diverso tipo que había en la campa: puestos de libros, distribuidoras de fancines, puestos de cosmética natural, de camisetas... algunos compañeros se quejaban y quizá con razón de que esto antes no era así, que los puestos políticos van a la campa pero que el resto debe ir a la calle principal que llega del pueblo.
Por cierto, durante todo el día el pueblo estuvo lleno, a reventar.
La jornada continuó en la campa, con la lectura del manifiesto y la repetición del 'Canto de esperanza' sobre el escenario principal, en este año en el que se ha cumplido el 50 aniversario del inicio de la concentración en la localidad (Villalar: medio siglo de celebración comunera).
Las múltiples actividades en las distintas carpas (charlas, mítines políticos, conciertos) estuvieron acompañadas este año por la presencia en el escenario general de una importante muestra del actual panorama musical castellano: EL NIDO, DELAMESETA, DULZARO, CASTORA HERZ, y otros muchos dieron vida a un concierto que realmente emocionó a las asistentes y les puso a bailar al ritmo de la folktrónica castellana de hoy y de otras músicas tradiciones y/o de raíz. Más allá de las identificaciones políticas, hay una innegable resignificación del folclore como vehículo de una identidad negada por la cultura "española", abandonada por las instituciones y por la cultura masiva. Y esto está bien, pero echamos de menos una mayor politización del discurso en determinados momentos. Aunque también hemos de reconocer lo que tiene de revolucionario el hecho en sí de que determinadas personas se acerquen a la tradición de esta manera, desinhibida, sin complejos, antisexista y contra el machismo tradicional...
Como decía un compañero en la campa... esta celebración está indicando la necesidad de un sujeto político que realmente sepa dar cabida a estos sentires e inquietudes. Pero la realidad es que los asistentes presentan gran diversidad: desde banderas castellanoyleonesas, a pendones morados con la estrella, de banderas de la Castilla diversa y multicolor, a pendones tradicionales de las diversas regiones... de los punks al folklore... toda una gran cantidad de gente, en su mayor parte de izquierda trabajadora que reclama multitud de cuestiones, de luchas y problemas. Esto no es fácil de unificar. Y quizás sea mejor así: Villalar es un espacio de lucha plural, diversa, de la región castellana (que para cada uno abarca unas provincias u otras),
donde todas las voces de la rebeldía tienen eco y encuentran su lugar.


