[Rescatamos este texto, aparecido en Francia en le proletaire nº 467; junio-julio 2003 sobre (y contra) las propuestas de prohibiciones racistas].



VELO ISLÁMICO

ABAJO LAS LEYES DISCRIMINATORIAS

UNIDAD PROLETARIA CONTRA LA OPRESIÓN



De nuevo la cuestión del pañuelo islámico está en escena.

Dos acontecimientos protagonizan la crónica: en un liceo de Lyon-Ducherès los profesores han hecho huelga contra la negativa del rectorado a la expulsión de una alumna que había tenido la audacia de asistir a los cursos así cubierta, lo que, según ellos, atenta gravemente contra las leyes de la república francesa y contra los principios del laicismo; la segunda se ha desarrollado en el medio laboral, donde una asalariada ha sido despedida por la empresa que la había contratado unos meses antes, con ese mismo pañuelo, y que, de la noche a la mañana, encontraba que esto presentaba problemas de cara a la clientela con la que trataba, para ser después readmitida – con su pañuelo- una vez que el consejo de Magistratura de Trabajo dictaminara que era victima de discriminación. 

 

LA RELIGIÓN, AUXILIAR DEL ESTADO BURGUÉS  

Y luego estuvo el famoso discurso de Sarkozy el 19 de abril reafirmando la prohibición del velo en las fotos de identidad durante el Congreso de la Unión de Organizaciones Islámicas en Francia, donde predominaban, claro, los hermanos musulmanes. Con esto desató los silbidos de los asistentes, pero la imagen del minúsculo ministro del interior y credos salió crecida a ojos de la burguesía: les probó que sabía ablandar a las organizaciones religiosas musulmanas integristas hablando muy meridianamente el lenguaje de la “firmeza” dentro del respeto a los símbolos del estado burgués. Sarkozy ha triunfado con lo que ya habían comenzado a realizar los ministros de interior anteriores (en particular Chevénement): organizar, reducir bajo el control del estado, a la religión musulmana con la perspectiva de llegar a un “Islam a la francesa”. El Islam es, en efecto, no sólo la segunda religión del país, sino sobre todo la religión de la mayor parte del proletariado emigrante, la más explotada y oprimida, y a la que es vital para la clase dominante mantener bajo sumisión. ¿Es que hay un arma ideológica más potente para predicar la sumisión y la resignación que la religión? Los burgueses saben aplicadamente que la intimidación y represión policiales no bastan siempre para garantizar la calma en los barrios obreros, y que no hay muchos medios para controlar a los jóvenes proletarios, tanto menos receptivos a las sirenas de la democracia y del estado de derecho, en cuanto que son enfrentados al paro, al racismo y a toda suerte de discriminaciones. Los burgueses también advierten con temor que en los países de origen de esta emigración el descontento de las masas se expresa a veces – y de manera ultraviolenta- en los radicalismos religiosos. Ellos ven que en Casablanca, como publicaba “Le monde”, portavoz autorizado de la burguesía francesa, “el terrorismo surge de las chabolas; ven que en Francia y en varios países de Europa, los “terroristas islámicos, o los que pretenden serlo, se reclutan entre la emigración magrebí y árabe. Lo que realmente temen, es menos los atentados, siempre posibles, de grupos terroristas, como el contagio de la lucha violenta a ciertas capas de proletarios árabes y al resto del proletariado; que la revuelta que conlleva el reaccionario islamismo, revuelta inofensiva para el capitalismo, llegue a situarles sobre el terreno proletario, sobre el terreno revolucionario. De la necesidad del cortafuego religioso, el control de Sarkozy a las fuerzas islámicas. 

Además el control social de la burguesía sobre la clase obrera reside también en su división, especialmente entre franceses y emigrantes, entre blancos y árabes, negros, etc. Los burgueses no pueden renunciar a avivar esta división, que es uno de los factores más importantes de la parálisis obrera; se esfuerzan permanentemente en presentar a los proletarios emigrantes y a sus hijos de modo peyorativo, en convertirlos en potenciales elementos conflictivos de los que desconfiar, provocando y manteniendo así el racismo antiárabe en el seno del proletariado. Es dentro de este cuadro que se explican las reacciones virulentas, absolutamente desproporcionadas respecto a su causa, que suscitan regularmente las manifestaciones de la religión musulmana, sea la construcción de mezquitas o el tema del velo. 

Estas reacciones histéricas de rechazo no pueden ser comprensibles sino desde este punto de vista. Cuando los profesores piden la expulsión de una alumna cubierta por el pañuelo islámico, en nombre de la defensa de las mujeres (¡…!) y del laicismo, es fácil responderles que jamás han pedido la expulsión de un alumno con un crucifijo: al pedir a las autoridades medidas de represión contra una hija de inmigrantes no combaten la opresión religiosa, refuerzan la opresión que sufre esta parte del proletariado al consolidar la aún más perniciosa religión laica, religión de obediencia al estado burgués que infecta masivamente a todo el proletariado francés.  

 

 

LOS COMUNISTAS Y EL PAÑUELO ISLÁMICO 

Abandonar la mirada que sitúa en el centro la lucha de clases, no a las instituciones democráticas, vuelve a hacerle el juego a la burguesía y a reforzar las divisiones del proletariado que la pretende combatir. Porque es importante denunciar a aquellos que, como “Lutte Ouvrière”, aportan un aval “obrero” “revolucionario” a esta empresa y critican a Sarkozy porque no va bastante lejos (¡…!) en la denuncia del pañuelo islámico: “pero Sarkozy es hipócrita. No es fundamentalmente en las fotos de identidad que el pañuelo plantea problema – excepto rara vez a la policía (sic!)-, sino en la vida cotidiana de las mujeres y de las jóvenes, no solamente en las escuelas” (1). 

Hace falta una serenidad sorprendente para simplificar así, con un garabato, lo que representan las complicaciones policiales para los habitantes de tipo árabe en nuestro bello país laico, y como estas serán incrementadas por el propósito de Sarkozy (implican el despojarse del velo a cada control policial). Pero Lutte Ouvrière continúa así:la cuestión del velo no es en el fondo un tema de creencia religiosa, de laicismo o no…(¿…?) oponerse a ello es primero un combate social y político. No aceptarlo, concretamente en clase por los profesores, es apoyar a las mujeres que, en su medio familiar y social intentan resistir en un ambiente machista”. Con este razonamiento de madero (¡te reprimo por tu bien!) la hipocresía sobrepasa aquí los límites: ¡ tendría Lutte Ouvrière que explicar en qué excluir a un alumna representa un apoyo a la lucha de esta contra el machismo de su familia !.

*   *   * 

 

La cuestión del pañuelo islámico, como en general la cuestión religiosa, debe ser analizada desde el punto de vista del proletariado y su unidad. Hace falta primero hacer un acta del estado del proletariado. El proletariado no está eximido de taras, de minusvalías, de formas de opresión entre sexos, nacionalidades, razas, etc. La mujer proletaria sufre en la sociedad capitalista una opresión de más por su condición femenina, y las discriminaciones contra ella comienzan en la fábrica para acabar en el hogar. Esto no es propio del Islam: oprimir doblemente a la mujer proletaria, esto es lo propio de la sociedad burguesa y capitalista. No es contra los signos y símbolos de esta opresión particular que deben batirse los proletarios, sino contra la sociedad que los genera. No es la prohibición de estos símbolos lo que cambiará cualquier cosa de la opresión de la mujer proletaria; no es el estado burgués y sus leyes quienes harán retroceder el oscurantismo religioso: los marxistas sabían antes de la Kulturkampf (lucha cultural) del canciller alemán Bismarck contra el catolicismo, o de la lucha de los gobernantes radicales franceses impidiendo en 1905 la separación de Iglesia y Estado, que la influencia de la religión tiene su fuente en la opresión y en la debilidad de los proletarios en combatir esta opresión. Ellos rechazaron entonces todo apoyo al anticlericalismo burgués y no reprocharon a los Sarkozy del momento de ¡no hacer bastante! Después de esta época y lugar la burguesía no lucha ya contra religión e iglesia católica, y esta ha abandonado por su parte toda nostalgia del antiguo régimen. 

Solo el combate de la clase obrera, la unidad proletaria adquirida en la lucha de clases, son el vector de la emancipación de los proletarios y de su liberación de las divisiones, de las discriminaciones y de las ilusiones religiosas que les minan. Todo control o incluso toda neutralidad respecto a las medidas vejatorias del estado burgués contra una fracción del proletariado, medidas que se inscriben en la opresión particular que esta sufre bajo cualquier pretexto, no puede en modo alguno ayudar a la lucha de emancipación de estos proletarios; por contra no puede sino reforzar los prejuicios de la gran masa y ahondar un poco más en la separación respecto al resto de los proletarios.


PCint.org: https://www.pcint.org/

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(1) Lutte Ouvrière”, 25 de Abril de 2003


Obrero encapuchado

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
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Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."