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 LA REPRESIÓN AVANZA…
si no se la combate 


La presión (y la represión) contra la clase trabajadora no solo no cesa, sino que va en aumento en los últimos años. Desde la pandemia, los precios de los bienes de primera necesidad (alimentos, transporte) no han dejado de crecer. Solo los alimentos han subido un 37% en estos últimos 5 años. La vivienda se está convirtiendo en un bien inaccesible, con subidas enormes en ciudades como Valladolid, con un acumulado de más del 25% en los últimos 6 años. El auge de las políticas de extrema derecha y de la deshumanización es otra cara de larepresión creciente. El sistema se intenta perpetuar, golpeando a diestro y siniestro contra los trabajadores a los que explota cada vez más para obtener unos beneficios en liza ante el incremento de las tensiones internacionales y la competencia extrema entre capitalistas.
Ante esta situación, aparte de asistir al enésimo intento de revitalizar el mito de la "democracia
parlamentaria burguesa" como herramienta para elcambio social hoy, observamos como principal argumento movilizador, de todos aquellos partidos, organizaciones y colectivos que se sitúan en lo que se llama la izquierda del PSOE, el llamamiento a la unidad de la izquierdapara frenar el avance del fascismo. Pero, ¿Unidad, entre quiénes? Y quizá lo más importante ¿unidad, para qué?

El actual gobierno de coalición más conocido como "el gobierno más progresista de la historia" tiene un vicio desde su origen. Por si había alguna duda de las servidumbres hacia la burguesía de partidos que se denominan de 'izquierdas", tanto para su investidura como para la aprobación de cualquier ley que se quiera promulgar fueron necesarios los votos de partidos de derecha que podemos denominar de burgueses directamente (PNV, JUNTS). Así, la capacidad transformadora delas políticas de este gobierno se encuentra limitada no por lo posible si no por lo permitido. Puede que así se explique que la medida estrella de la legislatura, las continuas subidas del SMI ha resultado una medida precaria y escasa que no ha paliado los efectos de la inflación. Lo confirman los datos macroeconómicos (los de
las grandes empresas y capitales) que arrojan cifras récords mientras que cada vez es más difícil llegar a fin de mes para la clase obrera con el salario medio.
También se explica la tibieza con la que se ha afrontado el que se ha convertido en uno de los
problemas principales para la población, que en su mayoría está compuesta por la clase trabajadora, el acceso a la vivienda. Mientras, se permite una campaña que convierte la ocupación en un tema de actualidad, promovida por intereses del sector inmobiliario, que busca blindar la propiedad privada para poder especular con ella, se promete recuperar la inversión en vivienda pública, abandonada desde hace años, y se proponen medidas de escaso impacto, porque la mayor capacidad en cuanto a normativa inmobiliaria recae en ayuntamientos y comunidades autónomas (de derechas). Y por
supuesto una herramienta como la expropiación ni se plantea porque, como ya hemos dicho, el límite no es lo posible si no lo permitido. 

La presión que sufrimos se ha multiplicado, con la carestía de la vida y el estancamiento (la bajada real) del salario obrero. A esta presión se suma el aumento imparable de la represión. Las movilizaciones de los trabajadores en estos tiempos han conllevado golpes represivos de importancia que buscan aislar a los sectores combativos y anular la capacidad de lucha del proletariado. 

El caso de las 6 de la Suiza supuso la detención de 6 trabajadores por realizar, simplemente,
piquetes informativos y concentraciones legalizadas. La condena a las mismas fue una condena y un aviso a toda la clase trabajadora. El reciente indulto de las 6 de la Suiza nos enfrenta a la paradoja de que "el gobierno más progresista de la historia", cuyos componentes no dudan en pedir la unidad de la "izquierda" para detener el avance de la ultraderecha, no parece tan interesado en esa unidad cuando
es movilizada para defender sus intereses de clase y extender la lucha obrera. Pese a que lo más incomprensible del caso de las 6 de la Suiza es la sentencia, este procedimiento judicial fue posible en virtud de la ley mordaza que permite actuaciones policiales que criminalizan la protesta, esa misma ley mordaza que llevamos dos legislaturas esperando a que sea derogada (parece que a los "progresistas" les cuesta lo mismo que a los fascistas renunciar al control social). Una vez criminalizada la protesta, se judicializa y se condena, solo es necesario activar el mecanismo. Cuando el caso resulta tan burdo y exagerado como este rápidamente se vuelve mediático y obliga a un gesto publicitario como es el indulto gubernamental, que implica, no lo olvidemos, admitir la comisión de un delito (en este caso desarrollar protestas sindicales), no sin antes haber pasado unos meses teniendo al menos que ir a dormir a prisión para que lo pienses la próxima vez que pretendas rebelarte. 

La detención de 16 trabajadores en Puertollano, acusados de desórdenes y atentado, tras las movilizaciones y la huelga del metal en la provincia de Ciudad Real, supuso un paso más en la escalada represiva. Los compañeros están obligados a declarar este julio. La policía entró en las factorías amedrentando a todos los trabajadores y deteniendo a 16 por hechos que difícilmente
pueden ser demostrados. Pero el aviso está hecho. 

Este aviso "a todo el que se mueva" se asocia a una práctica que no por habitual debemos dejar de denunciar: las listas negras y los despidos disciplinarios. Las listas negras han sido recientemente denunciadas mediante acciones diversas (concentraciones, ocupación de grúas) por los trabajadores de Navantia y las subcontratas del metal de la Bahía de Cádiz. Estas mismas LISTAS NEGRAS han sido utilizadas y aplicadas contralos huelguistas de Saeta Die Casting en Valladolid donde se
efectuaron 10 despidos a dedo que se ejecutaron sobre compañeros señalados en la última huelga que tuvo lugar en la fábrica. Las listas negras son la cara amarga de una realidad constante: los ERES y los despidos, que también son represión y de la que más nos afecta. La mentalidad burguesa se ha
instalado en buena parte de la sociedad y de la clase (y esto también es producto de la represión capitalista) y no se ven muchos de los hechos represivos cotidianos: un fin de contrato es un despido, una regulación temporal de empleo es un despido. Y todo esto se produce con la aquiescencia de los sindicatos vendidos que firman ERTES, ERES, despidos y convenios a la baja (como hemos visto recientemente en Renault). 

Todos estos hechos son una pequeña parte de la presión y la represión crecientes contra la clase
trabajadora organizada. Frente a esto, la movilización debe ser constante. Pero no solo. Debemos trazar sendas de confrontación con el estado capitalista, gobierne quien gobierne. Porque ningún partido burgués defiende a la clase trabajadora. Porque todos los partidos de la burguesía están para defender el sistema capitalista. 

Los trabajadores debemos organizarnos. Extender el internacionalismo, el antirracismo y la solidaridad de clase, por encima de sexos, razas, edad, origen y todas las divisiones que nos quieren imponer. Fomentar la lucha y la acción obrera, directa e independiente, con medios y métodos de clase. Crear cajas de resistencia y organizaciones permanentes contra la represión. Fomentar asambleas decisorias y dar un paso al frente:
 

FRENTE A LA REPRESIÓN DEL ESTADO CAPITALISTA, DE LOS EMPRESARIOS Y DE LOS PERROS QUE LES DEFIENDEN,
LA LUCHA Y LA UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA.
 

Comité de Solidaridad de los Trabajadores.                                      JUNIO 2026 / 334

 

         

 

 

 

 [Rescatamos este texto, aparecido en Francia en le proletaire nº 467; junio-julio 2003 sobre (y contra) las propuestas de prohibiciones racistas].



VELO ISLÁMICO

ABAJO LAS LEYES DISCRIMINATORIAS

UNIDAD PROLETARIA CONTRA LA OPRESIÓN



De nuevo la cuestión del pañuelo islámico está en escena.

Dos acontecimientos protagonizan la crónica: en un liceo de Lyon-Ducherès los profesores han hecho huelga contra la negativa del rectorado a la expulsión de una alumna que había tenido la audacia de asistir a los cursos así cubierta, lo que, según ellos, atenta gravemente contra las leyes de la república francesa y contra los principios del laicismo; la segunda se ha desarrollado en el medio laboral, donde una asalariada ha sido despedida por la empresa que la había contratado unos meses antes, con ese mismo pañuelo, y que, de la noche a la mañana, encontraba que esto presentaba problemas de cara a la clientela con la que trataba, para ser después readmitida – con su pañuelo- una vez que el consejo de Magistratura de Trabajo dictaminara que era victima de discriminación. 

 

LA RELIGIÓN, AUXILIAR DEL ESTADO BURGUÉS  

Y luego estuvo el famoso discurso de Sarkozy el 19 de abril reafirmando la prohibición del velo en las fotos de identidad durante el Congreso de la Unión de Organizaciones Islámicas en Francia, donde predominaban, claro, los hermanos musulmanes. Con esto desató los silbidos de los asistentes, pero la imagen del minúsculo ministro del interior y credos salió crecida a ojos de la burguesía: les probó que sabía ablandar a las organizaciones religiosas musulmanas integristas hablando muy meridianamente el lenguaje de la “firmeza” dentro del respeto a los símbolos del estado burgués. Sarkozy ha triunfado con lo que ya habían comenzado a realizar los ministros de interior anteriores (en particular Chevénement): organizar, reducir bajo el control del estado, a la religión musulmana con la perspectiva de llegar a un “Islam a la francesa”. El Islam es, en efecto, no sólo la segunda religión del país, sino sobre todo la religión de la mayor parte del proletariado emigrante, la más explotada y oprimida, y a la que es vital para la clase dominante mantener bajo sumisión. ¿Es que hay un arma ideológica más potente para predicar la sumisión y la resignación que la religión? Los burgueses saben aplicadamente que la intimidación y represión policiales no bastan siempre para garantizar la calma en los barrios obreros, y que no hay muchos medios para controlar a los jóvenes proletarios, tanto menos receptivos a las sirenas de la democracia y del estado de derecho, en cuanto que son enfrentados al paro, al racismo y a toda suerte de discriminaciones. Los burgueses también advierten con temor que en los países de origen de esta emigración el descontento de las masas se expresa a veces – y de manera ultraviolenta- en los radicalismos religiosos. Ellos ven que en Casablanca, como publicaba “Le monde”, portavoz autorizado de la burguesía francesa, “el terrorismo surge de las chabolas; ven que en Francia y en varios países de Europa, los “terroristas islámicos, o los que pretenden serlo, se reclutan entre la emigración magrebí y árabe. Lo que realmente temen, es menos los atentados, siempre posibles, de grupos terroristas, como el contagio de la lucha violenta a ciertas capas de proletarios árabes y al resto del proletariado; que la revuelta que conlleva el reaccionario islamismo, revuelta inofensiva para el capitalismo, llegue a situarles sobre el terreno proletario, sobre el terreno revolucionario. De la necesidad del cortafuego religioso, el control de Sarkozy a las fuerzas islámicas. 

Además el control social de la burguesía sobre la clase obrera reside también en su división, especialmente entre franceses y emigrantes, entre blancos y árabes, negros, etc. Los burgueses no pueden renunciar a avivar esta división, que es uno de los factores más importantes de la parálisis obrera; se esfuerzan permanentemente en presentar a los proletarios emigrantes y a sus hijos de modo peyorativo, en convertirlos en potenciales elementos conflictivos de los que desconfiar, provocando y manteniendo así el racismo antiárabe en el seno del proletariado. Es dentro de este cuadro que se explican las reacciones virulentas, absolutamente desproporcionadas respecto a su causa, que suscitan regularmente las manifestaciones de la religión musulmana, sea la construcción de mezquitas o el tema del velo. 

Estas reacciones histéricas de rechazo no pueden ser comprensibles sino desde este punto de vista. Cuando los profesores piden la expulsión de una alumna cubierta por el pañuelo islámico, en nombre de la defensa de las mujeres (¡…!) y del laicismo, es fácil responderles que jamás han pedido la expulsión de un alumno con un crucifijo: al pedir a las autoridades medidas de represión contra una hija de inmigrantes no combaten la opresión religiosa, refuerzan la opresión que sufre esta parte del proletariado al consolidar la aún más perniciosa religión laica, religión de obediencia al estado burgués que infecta masivamente a todo el proletariado francés.  

 

 

LOS COMUNISTAS Y EL PAÑUELO ISLÁMICO 

Abandonar la mirada que sitúa en el centro la lucha de clases, no a las instituciones democráticas, vuelve a hacerle el juego a la burguesía y a reforzar las divisiones del proletariado que la pretende combatir. Porque es importante denunciar a aquellos que, como “Lutte Ouvrière”, aportan un aval “obrero” “revolucionario” a esta empresa y critican a Sarkozy porque no va bastante lejos (¡…!) en la denuncia del pañuelo islámico: “pero Sarkozy es hipócrita. No es fundamentalmente en las fotos de identidad que el pañuelo plantea problema – excepto rara vez a la policía (sic!)-, sino en la vida cotidiana de las mujeres y de las jóvenes, no solamente en las escuelas” (1). 

Hace falta una serenidad sorprendente para simplificar así, con un garabato, lo que representan las complicaciones policiales para los habitantes de tipo árabe en nuestro bello país laico, y como estas serán incrementadas por el propósito de Sarkozy (implican el despojarse del velo a cada control policial). Pero Lutte Ouvrière continúa así:la cuestión del velo no es en el fondo un tema de creencia religiosa, de laicismo o no…(¿…?) oponerse a ello es primero un combate social y político. No aceptarlo, concretamente en clase por los profesores, es apoyar a las mujeres que, en su medio familiar y social intentan resistir en un ambiente machista”. Con este razonamiento de madero (¡te reprimo por tu bien!) la hipocresía sobrepasa aquí los límites: ¡ tendría Lutte Ouvrière que explicar en qué excluir a un alumna representa un apoyo a la lucha de esta contra el machismo de su familia !.

*   *   * 

 

La cuestión del pañuelo islámico, como en general la cuestión religiosa, debe ser analizada desde el punto de vista del proletariado y su unidad. Hace falta primero hacer un acta del estado del proletariado. El proletariado no está eximido de taras, de minusvalías, de formas de opresión entre sexos, nacionalidades, razas, etc. La mujer proletaria sufre en la sociedad capitalista una opresión de más por su condición femenina, y las discriminaciones contra ella comienzan en la fábrica para acabar en el hogar. Esto no es propio del Islam: oprimir doblemente a la mujer proletaria, esto es lo propio de la sociedad burguesa y capitalista. No es contra los signos y símbolos de esta opresión particular que deben batirse los proletarios, sino contra la sociedad que los genera. No es la prohibición de estos símbolos lo que cambiará cualquier cosa de la opresión de la mujer proletaria; no es el estado burgués y sus leyes quienes harán retroceder el oscurantismo religioso: los marxistas sabían antes de la Kulturkampf (lucha cultural) del canciller alemán Bismarck contra el catolicismo, o de la lucha de los gobernantes radicales franceses impidiendo en 1905 la separación de Iglesia y Estado, que la influencia de la religión tiene su fuente en la opresión y en la debilidad de los proletarios en combatir esta opresión. Ellos rechazaron entonces todo apoyo al anticlericalismo burgués y no reprocharon a los Sarkozy del momento de ¡no hacer bastante! Después de esta época y lugar la burguesía no lucha ya contra religión e iglesia católica, y esta ha abandonado por su parte toda nostalgia del antiguo régimen. 

Solo el combate de la clase obrera, la unidad proletaria adquirida en la lucha de clases, son el vector de la emancipación de los proletarios y de su liberación de las divisiones, de las discriminaciones y de las ilusiones religiosas que les minan. Todo control o incluso toda neutralidad respecto a las medidas vejatorias del estado burgués contra una fracción del proletariado, medidas que se inscriben en la opresión particular que esta sufre bajo cualquier pretexto, no puede en modo alguno ayudar a la lucha de emancipación de estos proletarios; por contra no puede sino reforzar los prejuicios de la gran masa y ahondar un poco más en la separación respecto al resto de los proletarios.


PCint.org: https://www.pcint.org/

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(1) Lutte Ouvrière”, 25 de Abril de 2003


Obrero encapuchado

 

Continuando con nuestra tarea de contribuir al desarrollo y la extensión de la lucha de clases, pretendemos señalar y denunciar lo que podríamos calificar como "el enemigo interno", es decir, aquellos sindicatos, que reclamándose como parte de la clase trabajadora, son conocidos por sus prácticas antiobreras y por el mantenimiento de la "paz social" a toda costa (bonito eufemismo para denominar a la paz impuesta a lxs sometidxs, mediante toda la violencia que sea necesaria, por parte de sus opresores).
En el Estado español los dos mayores representantes de este "enemigo interno" son las estructuras sindicales de UGT y CCOO (aunque no los únicos).

Antes de entrar más a fondo en la exposición de motivos que nos lleva a adoptar este calificativo para denominar a estos sindicatos queremos hacer un ejercicio de honestidad para que nadie se llame a engaño.
Quienes elaboramos estos artículos nos encontramos dentro de una cierta "tradición", de prácticas e ideas, que se reconoce dentro de la autonomía obrera y que defiende sobre todas las cosas la independencia organizativa y política de la clase obrera.
Este principio, en el caso concreto de la cuestión sindical lleva a algunos a la negación del sindicato como institución necesaria para el desarrollo de la lucha de clases por dos razones principalmente:
 1) Que, como dijo la AIT en su manifiesto inaugural, la emancipación de la clase obrera tiene que ser obra de lxs obrerxs mismxs y por ello en ciertas ocasiones la figura del sindicato, en vez de ser un motor necesario para la lucha, puede conllevar una práctica de delegación que haga que lxs obrerxs se desvinculen de los temas que les afectan directamente, lo que a la larga supondría en lugar de un motor, un freno, al promoverse la pasividad, la desmotivación y el individualismo.
 2) Que la conversión del sindicato en institución mediante su integración en el aparato estatal para hacer de mediadores en los conflictos entre proletariado y burguesía, los limita en su acción al marco de la "paz social" (porque es esta misma la que legítima su posición) y los convierte, no en dinamizadores de la lucha de clases, sino en correas de transmisión necesarias para el poder dentro del sistema capitalista (la otra cara de la moneda del capataz que ejerce con gusto la función de "matón empresarial" pero en su versión sindical).
La financiación por parte del Estado de estos organismos hace imposible su independencia.

Y sin embargo, al mismo tiempo, sabemos que la lucha económica, de resistencia, de la clase trabajadora, no es una simple cuestión de formas. El sindicato integrado es igual de inerte que la asamblea cooptada por unos estalinistas.
Es, por tanto, la realidad actual de la lucha de la clase trabajadora la que nos lleva a subrayar el papel de enemigo interno de estos sindicatos vendidos.

Para ejemplificar la degradación progresiva en la defensa de los derechos de lxs trabajadorxs que llevan practicando estos sindicatos, desde su legalización en la época de la Transición hasta nuestros días, basta con tomar como ejemplo el papel que han jugado en la reciente huelga del Metal en la bahía de Cadiz.
En el marco de las negociaciones para la firma de un nuevo convenio colectivo del sector del metal, la FEMCA (patronal del metal en Cádiz) llega a un acuerdo con UGT, con la connivencia de CCOO que esta vez se ha puesto de perfil (en otras ocasiones estos papeles se intercambian).
Dicho acuerdo supone la consolidación de la pérdida de derechos laborales que han venido sufriendo lxs trabajadorxs del metal en Cádiz desde 2012, con la excusa de la crisis, en un momento donde la carga de trabajo vuelve a la Bahía por lo que se intenta su blindaje hasta 2032, periodo de vigencia de dicho convenio (demostrando que cuando a la patronal le interesa si que se pueden pactar convenios con largos periodos de vigencia). Esta pérdida de derechos viene reflejada por unos salarios a la baja (manteniendo la línea adoptada en tiempos de crisis, cuando ahora la situación ha cambiado y no se espera que vuelvan esos tiempos en los próximos años) que no garantizan el poder adquisitivo perdido en los últimos años, ninguna mejora en cuanto a seguridad o estabilidad de los puestos de trabajo y un total abandono de lxs trabajadorxs de las subcontratas que son aquellxs que más sufren la temporalidad y la precariedad, dejando un mensaje alto y claro: solo negociamos "migajas" para nuestros propixs afiliadxs, el resto nos importa entre muy poco y nada de nada. Tremendo descaro y falta de vergüenza para quienes se dicen "defensores de la clase obrera".

Este acuerdo se ha llevado a cabo a espaldas de las asambleas de trabajadorxs e incluso después, cuando estás se habían negado a someterse a tal abuso y habían empezado a movilizarse (apoyados en los sindicatos CGT y CTM), llegando a convocar una huelga indefinida que ha durado 23 largos días con protestas a diario (lo que deja bien a las claras que este acuerdo carecía del apoyo mayoritario de lxs trabajadorxs del metal). La postura de UGT y CCOO ha sido alinearse con la patronal, ninguneando a los sindicatos convocantes por una supuesta falta de representación (pese a que en los tajos, las asambleas y las calles se veía claramente lo contrario), tildando las manifestaciones de "ilegítimas" y criminalizando a lxs trabajadorxs en lucha, acusándolos de promover actos vandálicos ("poco quemamoh" para lo que merecen, a decir verdad).

Estás practicas, modos y maneras que podemos calificar como antiobreras con toda claridad no son un caso puntual ni algo de los últimos tiempos; son la línea que vienen adoptando progresivamente los "sindicatos mayoritarios" en todos los sectores y empresas a lo largo del Estado. Se han convertido sin lugar a dudas en la correa de transmisión de los deseos de la patronal, adoptando una suerte de juego de roles en donde la patronal hace de poli malo y estos sindicatos hacen de poli bueno, para que lxs trabajadorxs acepten la precariedad como una condena inevitable bajo la ilusión del mal menor.

Es por eso que desde aquí les señalamos y acusamos de ser el "enemigo interior" y le pedimos al conjunto de la clase obrera que les niegue la representatividad que dicen ostentar cuando lleguen a acuerdos que sean perjudiciales a sus intereses sin tan siquiera consultarles.

No son los defensores de la clase trabajadora, son los mamporreros del capital.
    

POR LA UNIDAD OBRERA




 

Para que el proletariado no sea cada vez más aplastado en la esclavitud salarial y la impotencia social, ¡unificación de todas las capas proletarias, empleadas y desempleadas, contra el colaboracionismo y contra la competencia cada vez más aguda entre proletarios!

 

 

 

La crisis pandémica de los dos últimos años parece haber ocultado las verdaderas razones de la crisis industrial y financiera que atenaza al sistema capitalista de forma cíclica.

 

La contradicción entre el capital y el trabajo inherente al modo de producción capitalista -aumento progresivo del capital constante (maquinaria, nuevas tecnologías, materias primas, edificios, etc.) frente a una tendencia a la disminución proporcional del capital variable (salarios)- conduce a un aumento de la competencia en los mercados y a una inevitable sobreproducción de mercancías y de capital en relación con su posible localización, desencadenando así crisis cíclicas en el sistema capitalista que llevan a una búsqueda frenética de nuevos mercados (a través de guerras comerciales, políticas y financieras) y de mano de obra más barata a ritmos de trabajo más elevados, para hacer más competitivas las mercancías de cada empresa en un mercado internacional saturado.  En consecuencia, los capitalistas se ven impulsados a deslocalizar ciertas empresas a otros países donde el trabajo asalariado es más productivo, es decir, cuesta menos por unidad producida. Este es el caso, sobre todo, de las multinacionales, que son la expresión emblemática de la fase imperialista del capitalismo, es decir, aquella fase de desarrollo en la que el capital excedente, para ser explotado, emigra del ahora restringido ámbito nacional a otros países para conquistar salidas al mercado o donde, precisamente, la extracción de plusvalía y, por tanto, la explotación del trabajo es mayor.

 

La plusvalía es el valor del tiempo de trabajo no remunerado del asalariado que el capitalista se embolsa en la propia fuente de producción. Cuanto más aumenta la técnica y la tecnología introducida en la producción, más disminuye el tiempo de trabajo diario que corresponde a la parte diaria del salario acordado con el trabajador, y más aumenta el tiempo de trabajo diario no remunerado, que corresponde, precisamente, a la plusvalía. Pero la técnica y la tecnología cada vez más innovadoras aplicadas a la producción y la distribución permiten al capitalista obtener la misma cantidad de producción, e incluso aumentarla, con menos trabajadores. Los parados, los "despidos", son una consecuencia directa del desarrollo del capitalismo, formando ese ejército industrial de reserva del que habla Marx en El Capital: así, el exceso de trabajadores va acompañado de un exceso de mercancías y de capital, poniendo en crisis todo el sistema económico y social.

 

Los grandes trusts, las grandes multinacionales, son una de las expresiones más típicas de la concentración capitalista con la que el capital trata de hacer frente a las crisis de sobreproducción y de equilibrar, aumentando enormemente la masa de sus beneficios, la tendencia a la baja de la tasa media de ganancia, la verdadera bestia negra del capitalismo.

Por tanto, no es una historia reciente que las multinacionales desinviertan en un país y se instalen en otro.  En los últimos 40 años, muchas fábricas multinacionales han abandonado Italia, lo que ha hecho que la tasa de desempleo del país se dispare. Sin embargo, a través de los amortiguadores sociales y la absorción de parte de los despidos en los servicios, tal vez creando empresas ad hoc que sólo existen sobre el papel, el capitalismo nacional ha garantizado hasta ahora una cierta paz social. El Estado burgués es el administrador y garante de esta política.

 

La indignación de estos días por parte de los sindicatos tricolores y los distintos partidos del arco constitucional hacia las políticas de las multinacionales forma parte de las muchas mistificaciones burguesas. El decreto-ley sobre trabajo y fiscalidad del 30 de junio lo deja claro. De hecho, el Gobierno de Draghi dio luz verde a la liberación de los despidos, con la excepción, por el momento, del sector textil, dejando vía libre a los empresarios para deshacerse del exceso de mano de obra. De hecho, con la abolición del artículo 18, los sindicatos italianos y el gobierno ya han sellado un importante resultado formal al disipar el mito de los derechos adquiridos también con respecto al lugar de trabajo.  La huelga de dos horas del 19 de julio declarada por Fiom, Fim y Uilm, es la hoja de parra de los confederados que, con su precioso trabajo oportunista, acompañan desde hace décadas la política antiobrera de los distintos gobiernos que se han sucedido hasta ahora.            

Las cerca de 47 mesas de crisis abiertas actualmente en Mise suponen que al menos 50.000 puestos de trabajo están en riesgo.

Los amortiguadores sociales se siguen utilizando en los países capitalistas más avanzados, como Italia, pero a medida que disminuye la extracción de plusvalía, los márgenes de utilización de las políticas sociales son cada vez más estrechos. La duración de estos amortiguadores es cada vez más corta y los pagos son cada vez más pequeños.

Esto dará lugar a un choque social que promete ser cada vez más sangriento.

 

El gobierno burgués, como siempre, en situaciones de crisis aguda, donde están implicadas las fábricas históricas, no puede hacer más que tomar posiciones formales y abstractas sin perjudicar los intereses de las empresas. Ejemplos de ello, a estas alturas, son la moción aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados, que compromete al gobierno de Draghi a salvar la planta de Whirlpool en Via Argine, Nápoles, pero no está claro cómo; otra moción, esta vez aprobada por el consejo regional de Toscana, que protege, al menos sobre el papel, a los 422 empleados de la planta de GKN en Campi Bisenzio, en la provincia de Florencia, pero que de hecho siguen en situación de despido temporal; y de nuevo, la declaración del presidente de la región de Campania, De Luca, quien, en el comunicado nº 103 emitido tras la reunión con los sindicatos y trabajadores de Whirlpool, define la situación como insostenible y "espera", junto con sus asesores, que la próxima reunión con el presidente Draghi pueda representar un "punto de inflexión" en el conflicto al comprometer a una de las mayores empresas del país en un plan serio y creíble de reindustrialización.

 

El Estado, como sabemos, es el comité de empresa de la burguesía, y ninguna medida afectará en absoluto a los intereses generales de las empresas. Estas declaraciones no son más que posturas, que defienden una democracia formal de la que alardean constantemente todas las instituciones, pero que en realidad ocultan la dictadura de clase de la burguesía.

Sin embargo, no faltan las luchas y las reacciones espontáneas de los trabajadores.

Por ejemplo, tras el anuncio, el 9 de julio, del cierre de la fábrica GKN por parte de su propietario, el fondo inglés Melrose, los trabajadores protestaron forzando las puertas y ocupando la fábrica en asamblea permanente durante varias semanas. Dos días antes, la empresa había hablado de contratación y dos días después, al finalizar el turno de trabajo, la multinacional anunció el despido colectivo por correo electrónico.

El 27 de julio, ante el estancamiento, los mismos trabajadores salieron a la calle y organizaron una manifestación, intentando canalizar las protestas de los trabajadores de la cadena de suministro y otros.  Unas 40 ambulancias con sirenas a todo volumen y otros ciudadanos se apresuraron a apoyar a los 422 empleados despedidos. Había miles de manifestantes. Había un atisbo de solidaridad entre los trabajadores, aunque tuvieran que vadear el laberinto del corporativismo ingeniosamente inculcado por los sindicatos colaboracionistas.

También en este caso sólo hubo indignación por parte del gobierno. La Viceministra de Desarrollo Económico, Alesssandra Todde, declaró: "El comportamiento de la empresa fue inaceptable. Cerrar una planta de golpe con un correo electrónico da la idea de mirar sólo la lógica del beneficio (¡sic!) sin respetar la dignidad de los trabajadores y el respeto a la legislación y la negociación italiana. Hemos estado en contacto con la dirección italiana y "DESEAMOS" que den un paso al frente y cambien su actitud.

Pero, ¿cómo puede cambiar su actitud una empresa multinacional que sólo persigue y existe para obtener beneficios? ¿Qué pasa con la liberación de los despidos? La dignidad de los trabajadores es pisoteada en primer lugar por la mala fe de la ministra y del gobierno que representa.  "Todo es culpa del excesivo poder de las multinacionales", se hicieron eco los partidos y los sindicatos. Entonces, frente a este "poder excesivo", sólo se puede "ESPERAR" que las cosas se arreglen debido a un súbito remordimiento y sentimiento de culpa por parte de algún capitalista con rostro humano? Pero las desinversiones no se detienen.

Timken en Villa Carcina (Brescia) también despidió a 106 empleados de la noche a la mañana. El secretario general de Fiom en Brescia "expresa el deseo" de que se vuelva a la congelación de los despidos y se acelere la reforma de los amortiguadores sociales para proteger a los trabajadores incluso en situaciones de crisis.  Tal vez no recuerde que en años pasados fueron los sindicatos italianos los que defendieron y fomentaron el recorte de la seguridad social con el lema "no a la asistencia, sí al trabajo".  En vista de las crisis que se avecinan, sabían que esta afirmación no hacía más que desconcertar, ya que el trabajo sería cada vez más precario y para menos trabajadores.

En otra empresa en crisis, Sider Alloys, antes Alcoa, en Portovesme (CA), después de los despidos y el fondo de despido, el gobierno, en respuesta a las protestas, concedió la movilidad con carácter excepcional, proporcionando así sólo un soplo de aire fresco parcial y temporal.

Sin embargo, las medidas más suaves afectan a la multinacional holandesa Stellantis, nacida de la fusión de los grupos PSA y Fiat Chrisler Automobiles, que controla 14 marcas de automóviles. Teniendo en cuenta la composición social de sus empleados, la empresa ha previsto unas 800 prejubilaciones y una salida incentivada para 160 trabajadores de Carrozzeria Mirafiori.  También se ofrecerán incentivos de despido para las Meccaniche, las Presse y las Costruzioni Stampi, también situadas en Mirafiori, así como para Teksid en Carmagnola y la antigua Tea en Grugliasco.

Pero la mayoría de las situaciones de crisis parecen concentrarse en el sur y las islas. Desde finales de los años 70, se han cerrado cientos de fábricas mediante el uso de Cig, lsu, la movilidad y las prejubilaciones. Muchas empresas se enfrentan actualmente a esta crisis irreversible. La antigua Ilva de Taranto, un gigante del acero, está moribunda. En estos momentos se encuentra retenida por una ampliación de capital de 400 millones de euros tras un acuerdo en 2018 entre la multinacional Arcelor Mittal e Invitalia, empresa controlada por el Ministerio de Economía. Pero a partir de junio de 2021 se ha disparado el Cig para 4000 trabajadores. El sindicato media con una huelga estéril y una guarnición en la prefectura tratando de evitar una posible conexión con los trabajadores de Ilva en Génova. La coordinación entre los trabajadores de las dos plantas dificultaría el control de las luchas, pero, sobre todo, sería un ejemplo a seguir para los trabajadores de las otras empresas, consideradas demasiado peligrosas por sindicatos, partidos y gobierno.

La lucha de los trabajadores de Whirlpool en Nápoles ha estado en todas las noticias de la radio, la televisión y los periódicos.  El tira y afloja entre los trabajadores y la empresa ha hecho oscilar las medidas de la multinacional estadounidense. En las diferentes reuniones del Mise se han producido los habituales "varazos" hacia la empresa americana por parte del gobierno, pero, de hecho, como recordamos, la liberación de los despidos ha favorecido a la multinacional americana que ha tenido las manos libres para los despidos masivos desde el 1 de julio de este año. Los trabajadores fueron relegados a asambleas y protestas dentro de la propia fábrica durante meses. Pero la situación no se resolvió, salvo una primera concesión de Cig otorgada por la propia empresa. La lucha se trasladó entonces al exterior de la fábrica. Los trabajadores alzaron la vista y comenzaron a ocupar primero las autopistas, luego el aeropuerto y finalmente el puerto de Nápoles, bloqueando las salidas de los transbordadores e hidroalas hacia las islas desde el muelle de Beverello. En el Maschio Angioino se colgó una gran pancarta con la inscripción WHIRLPOOL. Procesiones espontáneas en el centro de la ciudad.  Las acciones de huelga dieron cierta visibilidad a los trabajadores. 

Lo mismo ocurre con los parados organizados de la zona de Nápoles. El actual "Movimiento de Desempleados 7 de Noviembre" lleva casi una década luchando por un puesto de trabajo. Entre ilusiones, promesas y denuncias forman parte de una potencial protesta colectiva, pero desunida, sin conseguir nunca superar el aislamiento de facto entre ellos y los trabajadores de la fábrica y los despedidos, salvo en las manifestaciones de solidaridad.  El aislamiento y el corporativismo que está arraigado entre los trabajadores ya que la dirección de las luchas sigue estando en manos de los sindicatos y partidos oportunistas.

Dada la situación, la burguesía ha decidido atacar de frente.  El traslado a lugares más productivos y la reducción de la mano de obra es una necesidad urgente para el imperialismo a nivel internacional. Y por ello se hace aún más necesaria la labor policial que los sindicatos confederales junto a los falsos alternativos realizan en las filas del proletariado.

 

Para romper este aislamiento, los proletarios despedidos y desempleados deben organizarse en una coordinación única que implique también a las fábricas activas. Pero para concretar esta coordinación, deben elaborar un programa de lucha unitario donde las reivindicaciones deben tener en cuenta únicamente los intereses del proletariado. Es decir, utilizando los métodos y medios de la lucha de clases:

- Huelgas sin preaviso, reducción drástica de la jornada laboral por igualdad salarial, delegados revocables en cualquier momento.

- Para los desempleados: salario de trabajo o salario de desempleo.

 

Reivindicaciones históricas, pero para ponerlas en práctica, los proletarios deben sacudirse décadas de práctica oportunista, colaboracionista y corporativista de los sindicatos tricolores, mediante la creación de organismos inmediatos e independientes de todo interés corporativo y oportunista.

La reanudación de la lucha de clases sólo se producirá a través de una serie de intentos de unificar a los proletarios de todos los sectores, de todas las edades, de todas las nacionalidades, ya sean activos o desempleados, y con el objetivo de organizarse en torno a reivindicaciones que defiendan exclusivamente los intereses proletarios. El camino es largo, difícil, plagado de trampas de todo tipo que los paladines del colaboracionismo interclasista no dejarán de inventar y aplicar. Pero es el único camino para el proletariado si no quiere ser aplastado cada vez más en las condiciones de impotencia y esclavitud.

Sólo con la reanudación general y duradera de la lucha de clases bajo la dirección de su partido comunista revolucionario, el proletariado aprenderá no sólo a luchar por objetivos unificadores inmediatos, como en una verdadera escuela de guerra, sino también a prepararse para luchar por objetivos políticos más generales e históricos -resumidos en la sociedad comunista, es decir, sin clases, de la especie- para cuya realización tendrá que derrocar el poder político de la clase enemiga por excelencia, la clase dominante burguesa.   

 

 

Partido Comunista Internacional (El Proletario)

2 de agosto de 2020

       www.pcint.org







1º de Mayo: ¡Por la revolución social!






CONVOCATORIA UNITARIA de manifestación para el 1º de mayo en Valladolid:

Este año, el recorrido de la manifestación es de Plaza de la Libertad (Centro) a  Parque de la Paz (Delicias), empezando a las 12.00 h. En Parque de la Paz, tras la llegada de la manifestación:
  • Mitin
  • Paella y comida vegana
  • Actuaciones de cantautores
A continuación puedes leer el manifiesto conjunto de las organizaciones que haremos juntas el recorrido de este Primero de Mayo de 2017:



El 1º de mayo, día Internacional del Trabajo, se conmemora el asesinato de un grupo de trabajadores a los que condenaron a muerte en EEUU, por reivindicar la jornada laboral de 8 horas.
A lo largo de la historia han sido cientos de miles las personas de la clase trabajadora que han pagado con sangre, represión y cárcel su lucha por el reconocimiento y conquista de nuestros derechos: regulación de jornadas, salarios y condiciones dignas de trabajo.
Sin embargo, desde la consecución de cada uno de estos derechos se ha puesto a funcionar la maquinaria del Sistema para destruirlo, llevándonos en la actualidad a situaciones propias del siglo XIX: jornadas de 12/16 horas, trabajo en sábados y festivos, despidos instantáneos, salarios de miseria y abusos de toda índole.
El capitalismo no lograría sus fines si existiera un frente obrero  y fuerte, unido en la defensa de los intereses de la clase trabajadora. Si no lo conseguimos, este sistema  seguirá fortaleciéndose a base de la explotación y el control de cada uno de nosotros y de nosotras. Creando “crisis” que arrasan nuestros derechos y libertades, leyes mordaza  para que las personas que manifiestan su opinión acaben en la cárcel.
Mientras, los corruptos nos roban con total impunidad. Los bancos, rescatados con dinero público, siguen desahuciando a familias enteras. Vuelven a sacar del siglo XIX el concepto de “caridad”  para cargarnos con la “culpa” de que nuestra situación es producto de nuestros errores, y han de ser las instituciones “caritativas” las que nos “salven”. Cuando lo que tiene que haber es un sistema público y solidario, donde el dinero de nuestros impuestos revierta en derechos sociales para todas y todos: sanidad, educación, prestaciones, pensiones..
Todo lo que ocurre está relacionado entre sí y dirigido por los que ostentan el poder. Su mayor éxito… destruir la conciencia de clase, pues cuando la pierdes comienzas a confundirte de enemigo. Lo vemos en la persona inmigrante, en la compañera de trabajo, en el parado, en la pensionista, en el enfermo. Dejas de pensar en el colectivo y crees que sólo tú mereces sobrevivir, pierdes la dignidad y te conviertes en una herramienta del Sistema como los sindicatos pactistas, que son su herramienta más peligrosa, pues trafican con nuestros derechos a cambio de sus privilegios, otorgándose un poder que no les corresponde.
La única manera de acabar con esto es recuperar nuestra conciencia de clase, nuestra dignidad como personas dotadas de derechos, y principios tan básicos como la solidaridad.
Desde la unidad y la lucha se puede dar la vuelta a este caos organizado.
  • Para acabar con el paro habrá que reducir la jornada, eliminando las horas extras, el trabajo gratuito y en precario.
  • Para que los jóvenes adquieran competencias y formación hay que mantener al trabajador y trabajadora mayor en su puesto de trabajo, garantizando una jubilación digna al finalizar su vida laboral.
  • Para que la igualdad sea real hay que perseguir la discriminación por género, sexo, edad, procedencia o creencias.
  • Para mantener los servicios sociales hay que aumentar los salarios e imponer el pago de impuestos  a las clases ricas y sus grupos especulativos.
Este 1º de mayo reivindica tu dignidad, únete y lucha.  ¡Empieza a construir lo que quieres vivir!
  • Por el reparto del trabajo y de la riqueza
  • Salarios dignos para todas y todos.
  • ¡Renta Básica ya!
  • Libertad de expresión y manifestación, derogación de la ley mordaza
BLOQUE OBRERO, CGT, CNT, PARADOS EN MOVIMIENTO Y TRABAJADORES UNIDOS


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Otras convocatorias:

PALENCIA:

El Primero de Mayo debe ser algo más que las pantomimas que vemos habitualmente montadas por los “sindicatos” que con los Pactos de la Moncloa de 1977 perdieron su función de defensa de la clase trabajadora y se convirtieron en unas piezas más del Estado como sustentadores del “status quo” que tanto perjudica a nuestra clase social, que cuentan con unas cúpulas podridas que “coleguean” con la patronal apareciendo, una vez más,  en la enésima lista de casos de corrupción, cuyo objetivo es aferrarse en sus poltronas, seguir recibiendo subvenciones y mayor “representatividad” cedida de los/as trabajadores/as a través de unos papelitos (nada de tener voz ni pensamiento propios) en las Elecciones Sindicales promovidas por las empresas, a cambio todo esto de tener controlados/as y con miedo a los/as trabajadores/as, y que estas “apariciones” en días claves como el Primero de Mayo casi solo son “poses” para las fotos del periódico comercial del día siguiente para hacer presencia, por lo tanto debemos recuperar el Primero de Mayo como la jornada de lucha reivindicativa que recuerda lo sucedido en 1889 cuando fueron ejecutados y/o encarcelados varios trabajadores anarquistas y anarco-comunistas en Estados Unidos por la huelga general de 1886 en defensa de la consecución de la jornada laboral de 8 horas sin disminución de salario. Todos ellos importantes exponentes en Chicago de la “Asociación Internacional del Pueblo Trabajador” de ideología anarcosindicalista que fueron perseguidos, detenidos, torturados, víctimas de un montaje policial (vemos que en esto tampoco han pasado los años) y un juicio farsa -como reconocieron las autoridades años después- con el doble objetivo de dar un castigo ejemplar para todas las tendencias socialistas de la época y en especial al anarquismo y por otro lado intentar frenar de golpe, criminalizar y perseguir el movimiento que reivindicaba la jornada laboral de 8 horas que gracias a este tipo de luchas acabó implantándose, aquella que hoy seguimos disfrutando.


MADRID: 1º de Mayo anarquista. Acto contra el trabajo y el mundo que lo necesita: http://contramadriz.espivblogs.net/2017/04/18/1o-de-mayo-anarquista-acto-contra-el-trabajo-y-el-mundo-que-lo-ncesita/

ZAMORA: 1º de Mayo. A las 12h en la Plaza de la Marina, la CNT concoca en la cola de la manifestación que saldrá de ese lugar.



Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."