Ayer 30 de enero por la noche, fueron puestas en libertad bajo fianza las 7 compañeras y compañeros que permanecían en prisión desde su detención el 16 de diciembre en el marco de la Operación Pandora.

Un día antes, el Juzgado de Instrucción 3 de la Audiencia Nacional abrió el secreto de sumario, y por el que de momento se sabe lo que difundieron los Mossos d'Esquadra en su página web a través de un comunicado de prensa donde se encuentran las acusaciones entre las que además de la pertenencia a GAC, se encuentran ataques a bancos, envío de cartas bomba (una dirigida al arzobispo de Pamplona, otra a un miembro de la congregación fascista Legionarios de Cristo, de Madrid y otras a empresas italianas), así como también “se les vincula”, siempre según la policía, con los ataques con artefactos explosivos contra la catedral de la Almudena en Madrid (7 de febrero de 2013) y la basílica de Pilar en Zaragoza (2 de octubre de 2013), hecho este último por el que se encuentran acusadas y en prisión preventiva nuestras compañeras Mónica y Francisco.

El comunicado policial finaliza con un victorioso “a criterio de los investigadores, queda desarticulada la estructura de los GAC/FAI-FRI en Cataluña, principal bastión de esta organización criminal con finalidades terroristas al Estado español”. Lo que no reconocen (y no reconocerán) estos servidores del poder es que con esta operación buscaban generar miedo entre el resto de los compañeros y compañeras, algo que no solo no consiguieron, sino que podríamos afirmar, sin lugar a dudas, que ha dado un efecto contrario.

Sin duda es motivo para celebrar que hayan sido puestos en libertad y tenerlas entre nosotras, tanto porque dejan de estar encerradas como porque están otra vez entre nosotros para luchar codo a codo contra este mundo de mierda. Pero es una “celebración” a medias, ya que las acusaciones contra todas ellas siguen, así la imposición de medidas cautelares (obligación de firmar 3 veces a la semana, retirada de pasaporte, etcétera), y Mónica y Francisco siguen encerradas... eso por no pensar además en todas las compas que se enfrentan a diferentes penas de prisión por diferentes casos y aquellas que ya están condenadas.

¡Hasta que todas seamos libres!

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."