Una quincena de jóvenes de este barrio vallisoletano han formado un colectivo que se presentó públicamente el pasado sábado 21, fecha en la que organizaron varias actividades deportivas y lúdicas, así como una comida popular
 
[extraído de últimocero con leves variantes antiperiodísticas]


Inma, Javier y Catalina son tres de los componentes del colectivo La Gallinera, una iniciativa que han impulsado junto a una docena de personas más para favorecer la puesta en marcha de actividades en su barrio. "Hablando con una serie de personas del barrio, con compañeros del instituto y de la Universidad vimos que había que hacer algo para reactivar la vida política del barrio. A diferencia de otros, en Parquesol no hay mucha actividad política pero sí mucha gente joven y con ganas de hacer cosas. Con este colectivo queríamos crear un tejido asociativo y social", empieza explicando Javier.
Según afirma, este colectivo autofinanciado se apoya principalmente en cuatro principios, que él mismo describe con estas palabras: "El primero es la solidaridad entre iguales. Si quieres algo tienes que comprometerte y organizarte. El segundo es que todo lo que se organice debe ser del y para el barrio. El tercero consiste en priorizar lo constructivo frente a lo reivindicativo. Queremos crear las herramientas y las alternativas para cambiar las cosas. Finalmente, queremos conectar con lo ya existente, con el trabajo ya realizado por los colectivos. Nuestro objetivo final es generar un semillero desde el que crear proyectos en el barrio".

De cara a hacer visibles todas estas propuestas, los integrantes de La Gallinera han organizado una serie de actividades para este sábado 21 de septiembre que se extendieron desde las 10 horas de la mañana a las 19 horas de la tarde y que se repartirán entre el parque de Los Almendros, las pistas deportivas y el Anfiteatro. De esta manera, a lo largo del día hubo torneos de fútbol y baloncesto, una comida popular, juegos y una merienda.

Parquesol es un barrio en el que actualmente viven unas 26.000 personas, la mayoría de ellas con una edad joven. A modo de curiosidad, recientemente fue nombrado el barrio con más juventud de Europa. "En un principio el barrio se concebía como una ciudad dormitorio, pero también hay vida, cuenta con mucha gente joven. Sin embargo, los recursos y el espacio están mal aprovechados", apunta Catalina, integrante de La Gallinera (nombre, por cierto, con el que han querido rendir un homenaje a sus orígenes, ya que así se conoce al monte sobre el que se construyó Parquesol).

Tal y como señalan estos jóvenes, muchos de sus habitantes tienen que trasladarse a otras zonas de la ciudad para poder disfrutar de cierto tipo de actividades culturales y sociales. De ahí que hayan decidido poner en marcha esta iniciativa. "No se trata tanto de que hagan falta más lugares, sino de que en lugar de bajar al centro a hacer algunas actividades podríamos hacerlas aquí. Queremos sacar partido a las infraestructuras existentes", añade Inma.

Por el momento La Gallinera está integrada por una quincena de jóvenes con edades comprendidas entre los 17 y los 25 años, aunque sus integrantes declaran que no son un colectivo juvenil y que están abiertos a que participe gente de todas las edades. Además, el centro cívico del barrio les sirve como punto de reunión en unas asambleas abiertas que celebran semanalmente (de hecho, la próxima será el próximo martes 24 a las 19 horas).

De cara al futuro próximo, los integrantes de La Gallinera se han planteado poner en marcha varios proyectos. "Queremos crear un grupo sobre movilidad, donde hemos pensado en formar plataformas digitales que permitan compartir el coche o que varias personas puedan bajar juntas en bicicleta. También queremos hacer un proyecto de soberanía alimentaria en el que nos gustaría formar un grupo de consumo como los que ya existen en otros barrios. También nos hemos planteado hacer un huerto urbano como los que ya hay en La Victoria (La Huerta sin puerta) o Pajarillos (El huertillo), a lo que se añadirían actividades culturales con las que poder traer a colectivos para que hagan aquí alguna actividad", concluye Javier.




Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
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"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."