[recibimos y publicamos]
JUVENTUD, MILITANCIA Y REDES SOCIALES
El trasvase intergeneracional de formaciones e informaciones es un punto crítico en la
supervivencia de cualquier colectivo. Desde hace ya bastantes años, la juventud entra a
cuentagotas en las organizaciones, escasea su presencia. Este texto pretende aportar
(más bien recordar) una respuesta entre tantas que hay a este fenómeno, a fin de buscar
- si las hubiera – soluciones.
Las mal llamadas redes sociales (red social virtual, RSV, en este texto) han perdurado en distintas formas a lo largo del exponencial desarrollo informático y de Internet, iniciado hace apenas 30 años, dos generaciones. Las RSVs permiten planificar y optimizar la proyección del ego individual hacia el exterior, de forma selectiva, la persona elige lo que de sí misma desea exponer (y explotar). Así, frustraciones, miserias, y sobre todo falsa felicidad, son arrojadas a las bases de datos con el fin de obtener un chute de likes (del inglés, “me gusta”) a modo de autoevaluación que muchas veces lleva a una depresión profunda. Un beneficio fácil sin la valentía “tradicional” de entablar conversaciones cara a cara. Twitch y Facebook para relaciones públicas, Tinder para las sexoafectivas, o LinkedIn para las relaciones laborales son algunos ejemplos de un largo etcétera que poco a poco ha ido haciendo mella en las relaciones reales de la sociedad. Las RSVs han ido perfeccionándose para generar una nueva cultura radicada en el individuo.
Según un estudio reciente sobre la generación Z y su adicción al like [1]:
Red Social Virtual (RSV) | Tiempo de media DIARIO |
1 hora y 19 minutos | |
1 hora y 43 minutos | |
Youtube | 1 hora y 39 minutos |
Spotify | 1 hora y 38 minutos |
House Party | 1 hora y 34 minutos |
Porcentaje de móviles analizados (%) (457 en total) | USO de redes sociales DIARIO |
42 % | Más de 3 horas |
34 % | Entre 2 y 3 horas |
19 % | Entre 1 y 2 horas |
5 % de la juventud | Menos de 1 hora |
A estos resultados hay que añadir el tiempo en otras plataformas de series y películas, además de
la propia televisión. En total, una buena parte de la población gastará en torno a 5 horas de sus
8 de ocio (+8 de trabajo + 8 durmiendo, y en muchos casos no se cumple) en RSVs. En 3 horas,
comprar, cocinar, desplazamientos, familia, amigos, ¿militancia?¿lectura?, diluyéndose en la
competitividad temporal.
Se ha perdido salir a tomar el fresco. No por el frío sino porque el tiempo de nuestra vida
invertido en hablar con la vecina ha sido sustituido en la generación de contenido y subirlo
a la RSV de turno. La cultura de quienes han nacido completamente en este contexto normalizado
(generación Z en adelante para el Estado español) se centra en esta nueva cultura de consumo,
lo más rápido y eficaz posible. Una cultura que choca verdaderamente con los modos de ser y
de vida en las organizaciones tradicionales, y de sus formas y contenidos.
Destacamos dos frases contundentes del artículo [2], extensibles al contexto que tratamos,
de mayor confusión entre espacio real y virtual:
“la televisión es un aparato especialmente eficaz para suprimir millones de interacciones
entre las personas y todo lo que la interacción produce: conocimiento, lenguaje, comunicación, estructuras de relación, afecto, contacto, conflicto,
creación, organización social y poder”
“La televisión...desarticula las redes naturales de relación social, desplaza las preocupaciones
al espacio virtual y esconde el deterioro del espacio real”
¿Cómo decirle a esa juventud que se venga a la “vieja” cultura, radicada en el beneficio social
a largo plazo, sin las endorfinas de los likes ni los egos dentro de las relaciones con el resto
de compañeros y compañeras, asistencia a una asambleas en las que se exige concentración
y respeto, es decir, saber esperar…? Se trata del tiempo. Vivimos 24 horas al día y las RSVs
- junto a otras plataformas – demandan demasiado como para que la juventud (no solo) quiera
“derrochar” horas, semanas, días de su vida en militancia.
Las organizaciones de clase no somos competitivas ante las RSVs, no estamos pensadas en
esa naturaleza, ¡y que alivio! Como agua filtrándose en la tierra, el tiempo ahorrado por la
satisfacción de haber producido el contenido diario se transforma en una inversión más de
trabajo asalariado. ¿De qué nos sirve entonces, que tiempo nos queda si a las 8-12 horas
asalariadas le sumamos las horas en RSVs? Desde luego que no las suficientes para
lo importante en el espacio real.
Cabe entonces preguntarse: ¿en qué ganamos?
Quienes todavía continúen leyendo este texto, se hayan emocionado al oír un mitin de alguien a quien conoces, en el estrado de la tarima, voz ante la multitud, y ver a la persona crecer hasta la euforia o el aplauso cómplice. El abrazo fraternal de volver a verte año tras año, huelga tras huelga, día tras día en un sinfín de conversaciones y acciones que se transforman en papel, se comparte y se difunde para propagar el hecho de la idea. Relaciones sanas, empáticas, construidas en el cimiento sólido de la experiencia real.
Tiempo de calidad es el tiempo de vida que uno arroja temerariamente a otro ser humano por empatía y cariño, en excursiones, fiestas, entierros y nacimientos. Riendo y llorando, follando, bailando, o resolviendo conflictos personales, codo a codo, cara a cara. Eso es tener valentía.
La vida no está delante de esta pantalla. Esto sólo es una herramienta de comunicación colectiva, rápida y eficaz.
NOTAS:
[1] Martín Critikián, D. y Medina Núñez, M. (2021). Redes sociales y la adicción al like de la generación z. Revista de Comunicación y Salud, 11, 55-76. https://doi.org/10.35669/rcys.2021.11.e281
[2] Cembranos Díaz, F. “Televisión, interacciones sociales y poder”. Psychological Intervention,Vol. 13. Num. 1. - 2004. Pages 21-37. https://journals.copmadrid.org/pi/art/51174add1c52758f33d414ceaf3fe6ba
Combatamos el aislamiento, creemos comunidad: organicémonos
Tras la bofetada de realidad que recibimos durante las primeras semanas del estado de alarma y
de la pandemia, nos estamos encontrando con una situación que no esperábamos y que nos resulta
totalmente nueva.
Empezamos intentando coordinar un mecanismo útil y versátil, que diera respuesta a necesidades puntuales y urgentes. Una red que permitiese cubrir las necesidades de personas con algún tipo de necesidad y con mayor riesgo de contagio, prestando apoyos a quien no los tenía y haciendo posible el confinamiento de una manera digna, y ya de paso poner cara a nuestras vecinas e intentar generar un clima de comunidad y de apoyo mutuo.
Nos encontramos, en cambio, con personas que solicitan urgentemente comida para ese mismo día y que no la pueden comprar. A unos Servicios Sociales y una Sanidad derivando algunos casos porque la burocracia no entiende de necesidades inmediatas. A trabajadoras de residencias y centros de salud que necesitan EPIS y ponen en riesgo su salud. Chavales que han perdido el curso porque no tienen internet o un ordenador. A personas multadas por estar en la calle para prestar ayuda a su vecina.
Todas hemos visto nuestra situación o la de nuestra gente cercana complicarse de manera repentina,
pero sobre todo la de las personas que habitan los márgenes de la sociedad, las invisibles que no
salen en las noticias: las que vivían al día y sin ahorros, las personas sin papeles, las limpiadoras
o cuidadoras, las que trabajan en la economía sumergida, las prostitutas, las que hacen malabares
entre prestaciones sociales y trabajos precarios para llegar a final de mes, las personas sin una
vivienda o que viven en una habitación realquilada que no aparece en ningún contrato…
Las que no se ven reflejadas en esos “requisitos” para acceder a las ayudas sociales implantadas en estos dos últimos meses, las que tanto anuncian, pero nunca llegan o a las que nos generan deudas.
Esta crisis ha dejado en evidencia el desmantelamiento del “estado del bienestar” y la falta de capacidad para dar respuesta del sistema sanitario y el de servicios sociales. Vivimos en un sistema capitalista que no pone la vida en el centro y donde la prioridad no son las personas ni las necesidades colectivas, sino el beneficio privado. No es solo el Coronavirus, son más de 10 años de privatizaciones, de saqueo y sus políticas las que están provocando miles de muertos y un aumento de la pobreza.
“Patada y adelante”. La política social neoliberal llevada a cabo. Solo algunos ejemplos que la Red se ha encontrado más de cerca:
- La masacre en las residencias de personas mayores (tanto en privadas como en públicas). Las que eran una excelente oportunidad de negocio ahora convertidas en morideros, con
falta de personal, y en concreto falta de personal especializado. 226 personas fallecidas en Valladolid en el momento de redactar este texto.
- Las que vivimos en pisos de alquiler asfixiadas por los precios. El gobierno nos propone los préstamos ICO que nos endeudan, y, además, aprueba ayudas para pagar esos préstamos que ya se sabe que no se van a poder devolver... Y mientras, por otro lado, grandes propietarios, rentistas que viven de nuestros sueldos, asegurándose sus pagos y el sector inmobiliario blindado.
- Listas de espera en el albergue municipal y multas por no quedarnos en casa. Personas que en situación de sinhogarismo contactan con la red para poder comer. Decenas de personas que volverán a la calle cuando los albergues cierren sus puertas.
- Ayudas económicas insuficientes y que tardan semanas en llegar: ERTES que aún no se han cobrado, ayudas de emergencia social que no cubren necesidades, la falta de presupuestos que se suple con donaciones o iniciativas privadas.
- Reparto de paquetes de comida básica insuficientes a través del Banco de Alimentos, con quien colabora Cruz Roja, Cáritas… La caridad religiosa disfrazada de solidaridad de la mano
de la administración pública.
- El cierre de los comedores escolares privatizados, pertenecientes a la Consejería de Educación, se ha tenido que resolver a través de contratos entre la administración local y la gran empresa Mercadona, en vez de apostar por apoyar a los pequeños productores locales. A la par, leemos
noticias sobre los miles de euros que el Ayuntamiento de Valladolid destinará para promocionar el comercio local.
Y ante esto, a nosotras nos surgen miles de dudas. Nos preguntamos para qué está la red y si tiene que ser ella quien cubra estas carencias o necesidades, que son estructurales y que muchas ya estaban antes del Coronavirus y estarán después. Solo una certeza: si en nuestras manos está, no dejaremos que nadie de las nuestras se ahogue.
Nuestra apuesta es por la solidaridad de clase, entre iguales, y la organización en redes de apoyo mutuo, en asociaciones vecinales, en sindicatos de clase, en grupos de consumo, en centros sociales…, de la manera más horizontal y recíproca que sabemos o podamos.
Pero la realidad se impone: cada vez somos más individualistas y es palpable la falta de cultura de autoorganización, que durante tantos años se ha intentado eliminar o ha sido absorbida por las instituciones. No creemos en este modelo “apagafuegos”, pero tampoco en el “cuanto peor mejor” y quedarnos contemplando como el Estado impone medidas que nos atan de pies y manos y nos recorta libertades.
El canibalismo social está entre nosotras, exista un virus o no y, a medida que vaya imponiéndose
la desescalada del confinamiento, queremos seguir dando respuesta a las necesidades de la
gente de nuestros barrios de una manera colectiva y grupal, sin requisitos burocráticos ni
administrativos, y mucho menos discriminaciones de ningún tipo, contando con todas las
personas posibles y con las mismas herramientas que venimos utilizando hasta ahora.
RED SOLIDARIA DE VALLADOLID
redsolidariavalladolid@riseup.net
@redsolidariava1

Lo que va mal puede ser aún peor
A raíz de la victoria de Bolsonaro en Brasil ha aumentado la presencia del mensaje fascista en la red. La sola noticia de la victoria electoral ha hecho que todos los medios escriban sobre el proyecto fascista de Bolsonaro. Los comentarios, retuits, comparticiones, etc, han multiplicado mas aún su presencia, porque la red socialmente funciona así.
Si una persona difunde un mensaje y hay algo que motive la interacción la respuesta lógica es que se multiplique su eco por lo menos a 7 personas mas, el ratio que explicó Mark Zuckerberg movía Facebook en sus inicios.
Las versiones nativas de red social ayudaron en este sentido al desarrollo de los movimientos sociales. Facebook y twitter tuvieron bastante culpa del nacimiento del #15M.
Las redes sociales actualmente ya no son ‘puras’, están intervenidas para filtrar, controlar y explotar datos en beneficio de intereses que no son los nuestros. Las Inteligencias Artificiales pueden usar algoritmos para manipular la información y crear FakeNews.
No olvidemos que las IAs se crean usando algoritmos diseñados partiendo de minería de datos en BigData, por tanto se las puede vencer usando tecnología social inversa. Si el ratio de difusión es 1/7 el de censura social es 7/1. Sería muy interesante conocer esos algoritmos para parar el fascismo mediante acciones programadas. No los conocemos… quizás los ingenieros con valores sociales puedan ayudar algo, pero mientras tanto podemos hacer muchas cosas con ingenio social inverso que no requiera de Ingeniería. Con un poco de ingenio humano e inteligencia colectiva se puede vencer a una IA que no es capaz de hacer nada sin nosotros.
Usar la red existente con nuestros propios fines
Veamos el caso de la provocación de VOX y Ciudadanos en Altsasu (Navarra). Organizaron un mitin de dos partidos en competencia que colaboraban en una acción de provocación que permitiera introducir un proceso de odio y división social en una zona muy unida por la injusticia judicial del caso de los jóvenes de Altsasu 2.La respuesta ha sido ejemplar:
- Tocaron las campanas para avisar al pueblo como lo hacían para avisar de la peste,
- Les plantaron una montaña de mierda en el lugar del mitin,
- Se prepararon para identificar a los provocadores y evitar cualquier respuesta violenta,
- Llamaron a concentrarse a toda la población en otro lugar para expresar su rechazo.
- Se concentraron cuatro gatos. Los líderes fascistas, rodeados de policía y prensa en un lugar vacío, hablaron solo para ellos.
- El mensaje precocinado 'respondiendo a las piedras que les habían tirado', fracasó porque estaban solos.
- Un provocador fue identificado, retenido pacíficamente y entregado a la policía.
- La prensa del sistema, lista para ejecutar su parte en la acción fascista, queda sin margen de acción.
- La población de Altsasu sabe lo sucedido y está preparada para que no vuelvan a intentarlo.
- La derecha local no se atrevió ni a aparecer.
Cuando alguien emite un mensaje fascista en la red nuestra tendencia natural es la respuesta negativa, comentario y difusión de su noticia con nuestro comentario esperando que nuestra red social actue igual. El resultado es que el mensaje fascista se multiplica 1/7 por nuestro comentario y así sucesivamente.
Esperanza Aguirre, tecnológicamente bien asesorada, decía ‘No importa que hablen mal de mi…, el caso es que hablen mucho’. Eso es lo que están haciendo VOX, Ciudadanos y el PP.
Nosotros como humanos que somos hablamos mucho y difundimos su mensaje, igual que el de Bolsonaro, porque en la Pirámide de Maslow 2 la defensa es una prioridad básica. De ésta forma, intentando lo contrario, estamos colaborando a su plan de difusión del fascismo, igual que en el pasado contribuimos a crear el #15M.
Un método de tecnología social inversa
Para detener el mensaje en la red hay que hacer como en Altsasu, aislarles usando la tecnología de esta para que funcione 7/1. ¿Cómo hacerlo?... Cuando alguien de nuestra red difunda un mensaje que consideremos fascista podemos informar de que el perfil que lo emite es un portador al que conviene aislar con @prefiltroll X nuestros seguidores sabrán que hay que hacer Unfollow/bloqueo/silenciar de forma que la respuesta nativa 1/ aislará al portador si generar comentarios ni RTs ni compartición alguna de su mensaje. Para evitar el castigo injusto, venganzas etc solo es preciso fijar en una fuente confiable las normas de referencia:Elementos que nos permitan identificar claramente y no confundir las FakeNews y provocaciones intencionadas de las personas que simplemente se dejan llevar o están siendo manipuladas.
Contenidos y prácticas que nos permitan educar e informar correctamente sin difundir el mensaje fascista cuando se trate de alguien manipulado.
Simbología y normas a utilizar claras y fáciles de seguir.
Transparencia e inteligencia colectiva para la colaboración
Está demostrado que en la red las buenas prácticas y la información correcta siempre sobrevive y obtiene mejores resultados. De esto pueden contarnos mucho los Community Managers, pues hagámoslo para derrotar a la máquina de manipulación masiva. Linux, la tecnología Open Source, está triunfando en la red hasta el punto de que su principal opositor Microsoft se ha hecho fan de ella. Quienes tienen mas años recordarán que hicimos los drivers del hardware con tecnología inversa porque los fabricantes no facilitaban la información.Están usando algoritmos de psicología experimental para ingeniería social. Como cualquier código humano es ‘hackeable’. Pongamos ‘tecnología Altsasu’ a trabajar como tecnología social inversa contra el fascismo.
Fuente: http://confederac.io/acciones/parar-el-fascismo-en-la-red[NdR: nos resulta de interés esta reflexión más allá de que pensemos que la LUCHA ESTÁ EN LA CALLE y que interné en sí mismo es una herramienta del sistema, que solo debemos usar de un modo muy concreto. Que cada cual saque sus propias conclusiones]
CHARLA-DEBATE: Las redes de la dominación: a propósito de las redes sociales y su influencia en las luchas y la vida cotidiana
- Domingo 28 de octubre.
- A las 19:00h.
- Plaza de Oporto, Madrid. Metro: Oporto.
(Si llueve o hace mal tiempo, nos trasladaremos al Local Anarquista Motín, C/Matilde Hernández, 47)
Para más información: localanarquistamotin.noblogs.o
El estado siempre se ha dotado de diversas herramientas para poder ejercer control sobre nuestras capacidades y sobre nuestras vidas, ya sea a través del miedo, la extorsión, etc. Actualmente vivimos en un sistema con una cara más benévola pero no por ello menos nociva tanto para el ser humano como para el ecosistema. La democracia pretende el control de todos los aspectos de nuestra vida tanto a nivel colectivo como a nivel individual y para ello se ha dotado e invertido en la tecnociencia convirtiéndose ésta en una divinidad para la sociedad. A través de las nuevas tecnologías pueden controlarnos en las calles, en nuestros trabajos, nuestra salud, en nuestras formas de reproducirnos e inclusive en nuestra forma de pensar y concebir el mundo. Existen muchos campos científico tecnológicos para cada uno de los aspectos pero hoy nos centraremos en algo mucho más simple LAS REDES SOCIALES reflexionaremos sobre como éstas son capaces de modificar nuestra
percepción del mundo y forma de relacionarnos, tanto a nivel biológico (influencias en nuestra capacidad de concentración y memoria) como psicológico (atomización de los individuos, superficialidad en las
relaciones humanas, etc.). Pues las redes sociales forman parte de nuestra cotidianidad y son capaces de modificar el lenguaje, la comprensión del mundo y la sociedad que nos rodea llevando al punto en
el que el hecho de intentar zafarse de ellas lleva a un aislamiento de una sociedad de individuos aislados cibernéticamente conectados. Esto está presente también en los ambientes militantes anarquistas,
antiautoritarios etc. Por lo que reflexionaremos sobre cómo las redes sociales han influido también en la lucha no solo desde una perspectiva de falta de seguridad si no también en cómo concebimos la lucha.
