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¿Guerra contra el virus? 

¡Guerra contra los trabajadores!

 

 


El año y medio largo que llevamos desde que se anunció la aparición de la pandemia mundial de la Covid-19 ha visto el mayor desarrollo de medidas represivas tomadas en tiempos de paz. Desde la imposición de un Estado de alarma con el que se restringieron derechos fundamentales como los de expresión, desplazamiento y reunión hasta las medidas excepcionales como son los toques de queda o los poderes ilimitados dados a la policía y a la Guardia Civil para reprimir a la población, este tiempo ha traído un incremento del poder represor del Estado que seguro que no se reduce con el fin de la pandemia.

 

En un primer momento, cuando las burguesías de todos los países no tenían muy claro cómo iba a evolucionar el virus, si se iba hacia el colapso de las principales economías mundiales por una infección masiva de la población o si, incluso, la situación podía evolucionar hacia algo parecido a lo que sucede con los brotes de ébola en el occidente africano, estas tomaron dos tipos de medidas: las primeras, de prevención económica, interviniendo en todos los sectores productivos con una legislación de nuevo tipo para garantizar su funcionamiento; la segunda, de contención del proletariado, imponiendo toda una serie de medidas represivas, sacando a los ejércitos a las calles, suspendiendo derechos fundamentales, etc. que diesen al Estado el margen de maniobra necesario para evitar cualquier tipo de estallido social. Los dos tipos de medidas, tomados en conjunto, dan una visión muy clara de una movilización social de tipo bélico que, por supuesto, ha ido acompañada de la puesta en marcha de un inmenso aparato de propaganda de guerra en el que han participado al unísono todos los medios de comunicación, todas las redes sociales, etc. Con ayuda de esta propaganda de guerra, las medidas anti obreras se han logrado hacer pasar como iniciativas encaminadas a garantizar la salud pública, responsabilizando a la propia población trabajadora de la extensión del virus por no respetar las medidas de salubridad, etc. Mientras la población obrera era obligada a acudir a sus puestos de trabajo, mientras en las residencias de ancianos se dejaba a su suerte a miles de personas que han muerto por orden de los responsables sanitarios y porque sus vidas fueron consideradas superfluas para las necesidades económicas de todos los países, mientras la policía actuaba como verdaderos pandilleros por las calles de las grandes ciudades, la prensa clamaba por la “guerra contra el virus” la “movilización ciudadana” y otras tantas consignas que buscaban desviar la atención de la verdadera guerra que se estaba (y se está) librando.

En el terreno de la producción industrial también hemos visto fenómenos característicos de una guerra: el rápido trasvase de recursos económicos hacia las corporaciones farmacéuticas, la utilización de todos los medios públicos para desarrollar vacunas que habitualmente tardan décadas en producirse, la comercialización de estas en un tiempo récord, salvando todos los obstáculos para su distribución y conservación en condiciones óptimas, tiene más que ver con un esfuerzo de concentración y centralización económica, que con una política coherente de salvaguarda de la salud. Aquí hay que recordar que la inmensa mayoría de los proletarios que durante la pandemia conservaron sus empleos fueron obligados a trabajar, acudiendo a sus puestos de trabajo en un transporte público atestado, desarrollando sus labores en centros que no garantizaban en absoluto las medidas de profilaxis mínimas… La burguesía asumió que el virus debía extenderse porque para evitarlo habría sido necesario paralizar la producción nacional durante un tiempo indefinido y, mientras afirmaba que su único objetivo era la defensa de la salud pública, tomaba como meta, como única salida posible a la pandemia, el desarrollo de vacunas útiles por parte de la industria farmacéutica, es decir, daba por bueno que la única salida posible era una que implicaba un negocio multimillonario para la big pharma.

El penúltimo paso en esta “guerra contra el virus”, después de haber impuesto durante más de un año medidas represivas “excepcionales” que sólo están justificadas para contener a la clase proletaria, después de haber regalado los recursos económico-sanitarios necesarios a las grandes empresas farmacéuticas, ha sido la puesta en marcha de un desarrollo logístico nunca visto en tiempos de paz para poder vacunar a toda la población. Mientras que durante los días más duros de la pandemia se daba la orden de dejar morir a los ancianos por falta de recursos para garantizarles respiración asistida, en pocos meses se ha sido capaz de habilitar instalaciones para transportar, almacenar y suministrar millones de vacunas. De la misma manera, se ha sido capaz de movilizar a toda la población susceptible de ser vacunada, mostrando una capacidad más que sospechosa para mantener registros por edad, profesión, etc. de todo un país.

 

En los países donde la propaganda encaminada a la movilización de la población ha sido suficiente como para que esta campaña de vacunación sea un éxito, la presión del Estado ha consistido únicamente en mantener la legislación excepcional, recrudeciéndola contra la población joven especialmente y manteniendo el discurso de la salud por encima de todo.

En aquellos otros países donde la campaña de vacunación no ha tenido éxito, se ha desarrollado un segundo paquete de medidas legislativas encaminadas a hacer obligatoria la vacunación. Es el caso de EE.UU., Francia o Italia. En estos países se imponen medidas represivas contra los trabajadores que se nieguen a vacunarse a través de las empresas que los emplean. En Estados Unidos todos los trabajadores federales deben mostrar el certificado de vacunación si no quieren perder su empleo; en Italia todos los trabajadores, sean del sector público o del sector privado, deben estar vacunados en los próximos meses o las empresas deberán suspenderles de empleo y sueldo. Finalmente, en Francia esta medida se aplica por el momento contra los trabajadores sanitarios.

Esta legislación, que llegado el caso se impondrá en cualquier país donde sea necesario, está encaminada a culpar a la población obrera de la extensión del virus, imponiendo a la vez medidas represivas que sirvan para dar ejemplo y constreñir al proletariado a acatar las órdenes de la burguesía en materia sanitaria.

La propaganda juega aquí, de nuevo, un factor esencial: se opone la actitud “responsable”, sumisa y que acata las órdenes que vienen de arriba, es decir, la actitud del “buen ciudadano” que simplemente marcha al son que marcan las autoridades a posiciones identificadas con las corrientes “negacionistas”, “conspiranoicas”, etc. No se trata de vacunarse o no, sino de toda una legislación que carga el peso político, económico y social de la pandemia sobre las espaldas de la clase proletaria, de que se responsabiliza a los proletarios de la situación vivida, de que se les amenaza y coarta y, llegado el caso, se les despide en nombre de una política sanitaria que no tiene como objetivo defender la salud de la población sino la de la economía.

Para neutralizar cualquier tipo de oposición, se juega la baza de identificar esta con corrientes de extrema derecha, fascistas y similares para anular la fuerza que puedan tener. A este fin, por otro lado, se prestan muy a gusto los grupos nazis que trabajan a las órdenes del ministerio de interior y que salen a la calle cada vez que a este le conviene.

 

A los proletarios se les ha dado una lección con esta pandemia: se les ha mostrado cuál es el verdadero poder de movilización y represión del que dispone la burguesía, se les ha enseñado cómo todas las corrientes de esta, de la extrema derecha a la extrema izquierda, de la patronal a los sindicatos, de los medios de comunicación a la última empresa de cualquier país, pueden marchar conjuntamente para imponer a la clase obrera sus necesidades. Este último año y medio ha sido algo así como una visión a escala de la situación que se vivirá cuando la clase proletaria deba ser movilizada no ya en una pandemia sino con vistas a una guerra.

Y es precisamente a la clase proletaria a la que le toca sacar las lecciones para una situación que, seguro, se vivirá en un futuro cada vez menos remoto.


ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES PARA LUCHAR,

SOLIDARIDAD ENTRE OBRERXS

 



 

[recibimos y publicamos]

 

CRISIS ECONÓMICA Y CONTROL SOCIAL

 

 

Tras la II guerra mundial, una vez minorados mediante la reconstrucción, los desastres organizados por la contienda, se vuelven a reproducir las contradicciones a nivel económico y estructural en el desarrollo del sistema capitalista. Comienzan las crisis en países y zonas geográficas concretas, pero a medida que el sistema avanza, lo hacen también estas, hasta niveles que van aumentando sus graves consecuencias llegando a convertirse en situaciones de alcance mundial, como la crisis estructural de los misiles en 1962 que puso al mundo al borde de una guerra nuclear o como la economía global, más las que se han manifestado cada ciertos años en gran cantidad de países, hasta llegar a 2020 en que la actual crisis económica y estructural coinciden en tiempo y magnitud, creando una situación mundial de verdadero desastre y creciente conflictividad, sumamente peligrosa para la continuidad del sistema capitalista y todo el status-quo de su entramado sociopolítico y económico.

Los propios capitalistas, con casi 750 expertos en el Foro Económico Mundial, en su reunión celebrada en Davos (Suiza), ya en 2016, vislumbrando el alcance de la inminente crisis, valoraron la necesidad de tomar medidas urgentes ante los riesgos existentes, determinando que esto fuera el tema de discusión en su reunión de 2017 y en cuya encuesta anual evaluaron 30 riesgos globales así como 13 tendencias subyacentes, entre las cuales, en sus condiciones finales figuran las siguientes: «Persistencia de la desigualdad en la distribución de la riqueza, la polarización social, y los crecientes peligros medioambientales; se incrementará el subempleo y un alto desempleo estructural que alcanzará los 500 millones de parados y creará una inestabilidad social con protestas, revueltas y movilizaciones en el mundo como jamás se han conocido» Por tanto, consideraron necesario un control sobre dichas movilizaciones y revueltas, cuyo mayor auge se preveía que tendría lugar durante la década de 2020 a 2030.

Estas consideraciones del capitalismo, y desde su perspectiva, son entendibles, si se tienen en cuenta las graves consecuencias de los cambios previstos en sus sistemas tecnológicos, productivos y comerciales, que traen consigo una mayor explotación, un aumento de los excedentes de la mano de obra, acompañado de exclusión social y hambrunas, y con ello un deterioro de las estructuras políticas y sociales.

Desde la realización del mencionado encuentro del Foro Económico Mundial hasta hoy, el sistema capitalista en el ámbito internacional, no ha parado de poner en práctica, allí donde la situación se lo ha requerido, métodos de control social, recortes y eliminación de libertades y derechos fundamentales, imposición de restricciones económicas, sociales, laborales, etc., al tiempo que incrementaba los gastos policiales y militares, aumentan sus ocasiones asesinas, dentro de un marco de actuación cuya referencia nace en términos generales del plan establecido por la OTAN denominado (en inglés) «Urban Operations in the year 2020»

Hoy, entrados ya en la década de 2020 y con una crisis económica que deja entrever la dureza de las consecuencias que aún quedan por venir, los Estados y sus estructuras sociales y políticas, ya deterioradas por su desastrosa gestión y la inherente corrupción del propio sistema capitalista inmoral, corrupto y a su vez corruptor, se están volcando en la aplicación de fórmulas excepcionales , con las que pretenden controlar o al menos reducir las protestas y revueltas multitudinarias, producidas por el descontento ocasionado por las necesidades sociales que en algunos casos ya están al límite, y que van creciendo a medida que el capitalismo va incrementando todos sus campos de actuación como: la privatización de los servicios públicos y sectores estratégicos; el proteccionismo con fondos estatales a potentes sectores privados (banca, multinacionales, gran empresariado etc.); la acumulación y concentración de capitales que les permite monopolizar áreas de influencia; el mantenimiento e incluso incremento de su tasa de beneficios; el nuevo reparto mundial de mercados y de zonas geoestratégicas en el ámbito militar, las comunicaciones, el transporte, etc.


 

SILENCIAMIENTO Y CONFLICTIVIDAD ACTÚAL

En toda esta maraña de desastre económico y deterioro estructural, los gobiernos, sus sindicatos y organizaciones afines, junto con los poderes mediáticos al servicio del sistema capitalista, en acuerdo tácito o concertado, desarrollan unas tácticas de silenciamiento o tergiversación de las noticias, y en muchos casos de difusión de noticias falsas e interesadas, acompañadas de emisión de opiniones engañosas sobre la situación conflictiva que se está produciendo a nivel mundial.

Pero lo cierto es que, a pesar de la mencionada táctica que pretende dar la sensación de una conflictividad limitada y aislada, la realidad conflictiva va en aumento y se extiende como la pólvora, ardiendo en gran cantidad de países a nivel mundial, por motivos fundamentalmente políticos y económicos, como son: La corrupción de los gobiernos y castas políticas; La realización de procesos electorales fraudulentos y manipulados; Las purgas institucionales e intentos y/o golpes de Estado; La imposición de leyes para proteger los privilegios de la clase capitalista y recortar las libertades a la clase trabajadora; El mantenimiento de Constituciones y formas de gobierno obsoletas o anacrónicas; La brutalidad de las fuerzas represivas policiales y militares, que actúan con total impunidad; El robo y explotación de las materias primas y las riquezas de unos países por otros; El desmesurado aumento del desempleo y la ausencia de un mínimo de recursos para la supervivencia de gran parte de sus poblaciones, así como, la corrupción y corruptibilidad empresarial y financiera, en muchos casos incluso amparada por la ley, etc.

Algunos ejemplos de estas mencionadas motivaciones que están dando lugar a grandes movilizaciones y protestas los tenemos en países como: Grecia, Italia, Francia, Nigeria, Sierra Leona, Somalia, Estados Unidos, Chile, México, Colombia, Uruguay, Perú, Brasil, Turquía, Israel, Hong Kong, Tailandia, Corea del Sur… por mencionar una mínima parte de los existentes con conflictos internos a nivel mundial y sin contar países con enfrentamientos bélicos externos o internos como: Palestina, Marruecos, Siria, Líbano, Irak, Afganistán, Níger, Namibia, Yemen… pero en los que de una u otra forma intervienen las grandes potencias y las poderosas multinacionales.

Esta conflictividad viene originada por la crisis, que camina como en otras ocasiones, hacía el mayor enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento de la gran mayoría de los pueblos y su clase trabajadora. El culpable del desastre, ya comenzado y el aún peor que se avecina, es: El sistema capitalista con sus gobiernos sus instituciones y su gran empresariado, pues solo ellos son quienes controlan y gestionan la política y la economía.


 

EL ENEMIGO INVISIBLE

Capitalistas, financieros y políticos, para evadir su culpabilidad, están explotando al máximo en estos momentos un proceso viral que origina: menos muertos en el mundo que las causadas por el hambre endémico y las enfermedades que esta produce propiciado por el capitalismo; menos muertos que los originados por sus guerras de agresión y sus bloqueos comerciales incluso de alimentos y medicamentos a algunos países; menos muertos que los causados por el cáncer que el sistema sigue alimentando e incrementando, permitiendo conscientemente la producción, utilización y venta de productos cancerígenos, introducidos incluso en los alimentos; menos muertos que los causados por enfermedades y afecciones coronarias que el sistema continúa produciendo con la imposición de sus irresponsables y absurdos modos de vida; menos muertos que los causados por la contaminación atmosférica que origina su irracional sistema productivo. En fin, menos muertos que los que causa la falta de asistencia y la mercantilización y comercialización sanitaria en el mundo….

Este proceso viral que supone la aparición del denominado COVID-19 les ha servido para crear al enemigo ideal, un enemigo etéreo e invisible al que culpabilizan de ser el causante de la crisis económica que produce la desigualdad en el desarrollo del propio sistema, una crisis que los capitalistas ya habían previsto en sus reuniones del Foro Económico Mundial antes de la aparición del virus, y que están utilizando para encauzar el descontento social hacía ese enemigo invisible al que, según ellos, hay que derrotar mediante las cada vez más absurdas y contradictorias normas restrictivas sociales que nos imponen, al tiempo que culpabilizan también al pueblo llano de que esta derrota no se consiga, aunque ellos son conscientes de que con vacuna o sin vacuna es imposible la desaparición del virus y de los contagios en este sistema globalizado, y que la curación de sus efectos mortales solo será posible, en gran medida, con más dotación de personal y medios en los centros sanitarios públicos, algo que no están dispuestos a realizar, pues consideran prioritaria la rentabilidad económica frente a la vida de las personas.

La actual situación les está dando pie para justificar varías cuestiones como: Descargar de responsabilidades de la crisis económica al propio sistema, a sus políticos y a los detentadores del poder económico y financiero; Imponer y legalizar unas medidas de control poblacional y eliminación de libertades encaminadas a sofocar en cualquier momento y por cualquier causa las rebeliones y protestas populares, originadas por las desastrosas consecuencias de tan grave crisis económica que ya comienza a sentirse y que sin duda alguna irá creciendo. Lo están utilizando, para justificar la brutal actuación y la total impunidad de sus fuerzas policiales represivas y la utilización, si lo consideran necesario, de sus fuerzas militares contra la clase obrera perjudicada.


 

EL OBJETIVO FUNDAMENTAL Y LA MANIPULACIÓN MENTAL

El actual objetivo del capitalismo para salvaguardar la continuidad de su sistema es la modificación y el cambio de sus estructuras tecnológicas, industriales, productivas y comerciales, sin perder sus privilegios ni su poder en todos sus ámbitos de dominación y esto mediante una brutal explotación selectiva que está llevando a la miseria y la marginación a una parte considerable de la clase trabajadora mundial.

Para conseguir dicho objetivo y tras imponer en los países medidas de excepción y convertirse en Estados policiales, han comenzado desde sus órganos políticos y medios de comunicación a influir en la mentalidad popular:

Invocando la defensa de los intereses de Estado, que en el capitalismo son los intereses que el Estado proporciona a los capitalistas y su sistema.

Apelando a la defensa y acatamiento sumiso a unas normas que nos imponen saltándose y cambiando sus propias leyes. Unas normas encaminadas a reducir al máximo las relaciones sociales, con la finalidad de eliminar el análisis colectivo sobre los verdaderos orígenes de la crisis económica y sus desastrosas consecuencias en la clase trabajadora. Unas normas dirigidas a eliminar al máximo las protestas y movilizaciones que comienzan a desarrollarse contra la aplicación de más recortes salariales, el aumento del desempleo, de la precariedad laboral y las peores condiciones de trabajo, la reducción de los servicios sociales públicos esenciales y la eliminación de derechos y libertades etc.

Se pretende que nos acostumbremos a convivir en un estado de excepción permanente, aceptando de buen grado o por la fuerza y sin protestar medidas tan irracionales y contra natura como los continuos controles policiales, individuales y colectivos, toques de queda y cierres perimetrales que reducen nuestra normal movilidad, leyes marciales que solo permiten estar y/o caminar junto a un reducido y determinado número de personas, prohibición de celebración de asambleas, concentración y reunión de las personas, incluidas las familiares, y todo ello pudiendo utilizar cualquier excusa. Hoy la excusa es el tan traído y llevado COVID-19, mañana será cualquier situación conflictiva que se pretenda utilizar y realizar contra sus planteamientos y las graves consecuencias que estos conllevan para la clase trabajadora.

Quieren hacernos asumir estas medidas expuestas, y muchas más ya en funcionamiento desde años atrás, y que se pretenden intensificar; entre las que destacan, la eliminación y penalización de la libertad de expresión, la prohibición de la huelga e incluso la de poder protestar por disentir de sus nefastos planteamientos, criminalizando a quien no los aceptan o acatan sumisamente, y por ello se les considera antisociales y terroristas y que, según los capitalistas y sus gobiernos, por eso hay que eliminar.

Haciendo llamamientos al patriotismo . ¿De qué patria? ¿Acaso los poderosos capitalistas, financieros y multinacionales estén asentados en la patria que estén, sus intereses no son apátridas? Estos poderes económicos, ¿Acaso no continúan manteniendo la libre circulación de capitales y disfrutando de sus paraísos fiscales cuya actividad también es apátrida? ¿y por qué en nombre de la defensa de cada patria hemos de defender los trabajadores esos privilegios capitalistas y esos intereses apátridas cuando somos nosotros la clase trabajadora quienes estamos sufriendo las negativas consecuencias que nos origina su sistema capitalista con sus crisis? ¿Acaso la clase trabajadora no somos explotados y dominados en todas las patrias del mundo, incluida la que ellos nos dicen que debemos defender?

Intentan que nos creamos que sus cuerpos policiales y ejércitos represores son quienes nos defienden ¿De qué? ¿de quién? Pues la realidad nos demuestra en todo el mundo que estas fuerzas armadas son quienes a la clase trabajadora nos apalean, torturan o asesinan cuando reclamamos pan, trabajo, libertad o simplemente justicia contra la corrupción y contra los abusos del poder político y empresarial, que es a quien siempre protegen.

Pretenden que nos solidaricemos con estas fuerzas represoras convirtiéndonos en sus colaboradores, en delatores y chivatos contra miembros de nuestra propia clase, contra nuestros compañeros, vecinos, amistades e incluso familiares, al mejor estilo del utilizado en su momento por Hitler y su Alemania NAZI-fascista.


 


 

 

CONCENTRACIÓN:

     POR UNA EDUCACIÓN PRESENCIAL SEGURA

Por una revisión del protocolo COVID en los centros educativos y laborales.



 

Apostamos por una educación presencial y segura. Ante las altas tasas de positivos en algunos centros educativos como ha pasado en el IESO Pinares de Pedrajas, exigimos una revisión del protocolo COVID que contengan unas medidas socio sanitarias adecuadas para llevar a cabo la labor docente con la máxima seguridad para todas las personas del centro educativo.

No ha habido respuesta a las exigencias que hemos planteado a las autoridades hace más de una semana, y que cada día reivindicamos con una concentración en las puertas del instituto al acabar la jornada. Aunque la situación en el centro en cuanto al número de positivos y de personas confinadas ha mejorado, creemos que hemos estado desprotegidos durante unos días muy complicados en la vuelta a clase después de las Navidades, y que esa situación puede repetirse tanto en nuestro instituto como en cualquier otro centro educativo.

Por ello, animamos al resto de centros educativos de la provincia y la región, a denunciar la situación de indefensión en la que se encuentra la comunidad educativa. 

Por nuestra parte realizaremos una concentración el próximo martes día 2 de febrero de 2021 a las 12:30 a las puertas de la Dirección Provincial de Educación de Valladolid situada en la Plaza  del Milenio, en la que esperamos el apoyo de todos los que se sientan afectados.



Por una educación presencial segura exigimos:

    1. Proporcionar mascarillas FFP2 en lugar de quirúrgicas al profesorado y PAS de los centros educativos.

    2. Solicitud de segunda PCR obligatoria a alumnado que haya dado positivo en la primera PCR antes de acudir al aula.

    3.En el caso de que un alumno haya estado yendo a clase, encontrándose mal en algún momento y posteriormente sea positivo, se hagan pruebas inmediatamente a todo el alumnado y profesorado que tenga relación con ese alumno.

    4. Cribado masivo en un centro educativo cuando la tasa de positivos sea alta.

    5. Eliminación del requisito de que el positivo tiene que haber sido en el centro educativo para poder confinar un aula.

    6. Exigir que haya personal de enfermería asociado en cada centro educativo.

 

 








Profesores y personal no docente del IESO Pinares de Pedrajas.
Pedrajas de San Esteban (Valladolid).

 

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Informaciones anteriores sobre el conflicto:

> https://solidariosdelaensennanza.000webhostapp.com/

> Sobre los contagios en centros educativos: http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2021/01/sobre-los-contagios-en-centros.html


Informaciones sobre el desarrollo de la concentración:

 

 

La gestión de la pandemia no debe confundirse con la gestión "de las cifras" de la pandemia. Y esto la Junta de Castilla y León lo tiene claro. O eso se desprende de cómo se están realizando las pruebas y test en los hospitales del sistema sanitario público castellano y leonés.

Hace varios días, la prensa local informaba de la existencia de un brote de covid en el Hospital Río Carrión de Palencia que sumaba (a lunes 28 de diciembre) 16 sanitarios afectados. Lo grave no es solo esto, de lo que nos enteramos tarde, mal y nunca. Lo verdaderamente grave es que nos están diciendo los trabajadores del Hospital de Palencia que se les han negado totalmente las pruebas y test que pudieran determinar si hay más contagiados entre los sanitarios.

Según las informaciones que hemos recabado, la Quinta Planta del Hospital Río Carrión fue planta covid entre marzo y abril... tras dejar de ser planta covid se hizo una prueba serológica a los trabajadores pues se suponía que pasaba a ser una planta limpia de covid. En la actualidad, debido a la pandemia, el hospital tiene todas las especialidades. Y las pruebas no se han vuelto a hacer desde entonces. Nunca se hacen pruebas a los trabajadores (ni de la planta citada ni de ninguna otra, ni ningún tipo de test periódico ni nada). Solo cuando uno ha cogido vacaciones (de quince días o más) le hacen una PCR a la vuelta.
En este momento nos encontramos ante un grave brote que afecta a usuarios y sanitarios y, en consecuencia, se ha desinfectado la planta tras este brote que afecta a unos 20 usuarios y una buen número de sanitarios.

Lo que denunciamos en todo momento es la política de ocultación de Salud laboral. Así, cuando surge una trabajadora positiva en la planta, Salud Laboral se inhibe y decide que no se hagan pruebas a los demás trabajadores "cuando no haya síntomas". Después de esto, en el segundo contagio conocido, Salud laboral decide que solo se hagan pruebas a las personas que hicieron la noche con el trabajador afectado... surge una tercera ¡y todo sigue igual! Ya cuando los contagios empiezan a multiplicarse, Salud laboral se digna a llamar a los trabajadores de la citada planta y a testarlos. Justo entonces decide hacer pruebas PCR a los pacientes... ¡bingo! Brote declarado en el Hospital Río Carrión... Pero ¿cómo no?

¿Los futbolistas sí, los médicos, enfermeros y celadores no? ¿Y los asintomáticos famosos como se detectan si no se hacen pruebas? ¿De verdad esto es mejor que la prevención? ¿Les sale más barato afrontar un brote de estas características que testar periódicamente a los y las trabajadores?
 
Ahora, se ha puesto en peligro la vida de los pacientes, de los profesionales y de sus familias... pero a la Junta no le afecta (ya dice Igea que la "responsabilidad es nuestra"), los sindicatos no han dicho ni pío y a Salud laboral no le preocupa (o le preocupa bien poco: durante la pandemia solo abren por las mañanas porque ya se sabe que por las tardes no hay enfermos)...


CONTRA LA MALAPRAXIS Y LA GESTIÓN DE LA PANDEMIA POR PARTE DE LOS IRRESPONSABLES POLÍTICOS DE LA JUNTA.

Más personal y mejor contratado. Más medios - mejor dotados.  Más presupuesto y menos recortes.

Por una sanidad pública y universal de calidad y con recursos.
 


 

 

Francia

¡No al toque de queda! ¡No a la vuelta al "estado de emergencia sanitaria"!


 

El 14 de octubre, el gobierno anunció, por boca de Macron, que había decidido someter a casi 20 millones de habitantes de las ciudades más grandes del país a un toque de queda de 9 p.m. a 6 a.m. durante varias semanas, prohibir las reuniones familiares de varias personas, etc., y restablecer el "estado de emergencia sanitaria" que se había levantado parcialmente hace unos meses. Macron dijo que confiaba en la "responsabilidad" de la población, pero en realidad, estas medidas no son más que controles policiales y medidas represivas que tendrán la tarea de asegurar que los habitantes de París, Grenoble, Lyon, Lille, Marsella, Montpellier, Rouen, Saint Etienne y Toulouse respeten el toque de queda que el Estado les impone. Para ello, se movilizarán 12.000 policías y en caso de incumplimiento reiterado del toque de queda, se impondrá una multa de 3.750 euros y una pena de 6 meses de prisión.

Macron justificó la introducción del toque de queda diciendo que "Nuestro personal médico y paramédico está muy cansado (...). No tenemos más camas libres".

Pero en los últimos meses, cuando se liberaron miles de millones de euros para acudir en ayuda de los capitalistas, el hospital y las instalaciones sanitarias en general, socavados por años y años de "reestructuración" para reducir costes, lo que dio lugar a importantes reducciones en el número de camas, fueron sólo el pariente pobre del plan de recuperación; las miles de camas adicionales anunciadas en mayo no se han visto todavía y no se ha producido el reclutamiento necesario. Es el propio gobierno, obediente a las leyes del capital, el responsable de la "fatiga" (en realidad, de la explotación) del personal a todos los niveles y de la insuficiencia de los medios disponibles para hacer frente a la crisis de la epidemia. Para el capitalismo, los gastos de salud representan una carga intolerable cuando se trata de personas que no pueden ser explotadas en el trabajo (enfermos, ancianos, etc.), y un costo que debe reducirse lo máximo posible para los demás; por esta razón hemos sido testigos de la misma situación en todos los países: las mismas masacres en las residencias de ancianos, las mismas carencias trágicas en los hospitales. ¡La salud del proletariado es incompatible con la salud del capitalismo!

La decisión del Gobierno se presentó como necesaria para detener la reanudación de la epidemia, lo que se observa no sólo por el aumento del número de personas que dan positivo al virus (muchas de las cuales son asintomáticas), sino también por el aumento del número de personas admitidas en los hospitales y el número de muertes. Será necesario evitar el contagio en el ámbito "privado" y familiar, ya que éste sería uno de los lugares más expuestos al contagio.

Sin embargo, esto no es lo que indican las propias estadísticas oficiales; según los últimos datos publicados por "Santé publique France" (1), el mayor número de "clusters" (brotes epidémicos) identificados se encuentra en los lugares de trabajo (21%); luego en las escuelas (principalmente universidades) (18,6%), en las residencias de ancianos (15,6%), en los centros de atención de salud (13,4%), durante "eventos públicos o privados que reúnen a gente" (8%); las reuniones de la familia extendida representarían sólo el 4,7% de los grupos. ¡Si va a haber un toque de queda, debería afectar primero a las empresas y a las escuelas! Pero como el daño causado por la crisis a la actividad económica debe ser minimizado, la salud de los trabajadores y sus familias se sacrifica a la salud de las empresas de los sectores más importantes para el capitalismo.



LA DEMOCRACIA SE QUITA LA MÁSCARA ESTABLECIENDO UN ESTADO DE EMERGENCIA PERMANENTE...

Este toque de queda, de dudosa eficacia sanitaria, sólo podría ser un primer paso, según declaraciones oficiales, ya que Macron dijo que la situación actual podría durar "al menos hasta el verano de 2021". Sobre todo, va acompañado de un retorno al "estado de emergencia", que permite al ejecutivo tomar todas las medidas que considere necesarias para limitar las libertades individuales (prohibición de manifestaciones, orden de confinamiento doméstico, etc.), para regular los desplazamientos, ordenar requisas, etc., y para gobernar mediante decretos. Este estado de emergencia, por lo tanto, de "asistencia sanitaria" sólo tiene el nombre; al otorgar plenos poderes al gobierno, entre otras cosas para contrarrestar las luchas o para permitir que los empresarios se preocupen por el código laboral, muestra su naturaleza esencialmente antiproletaria. La crisis económica, de la que sólo se sienten los primeros efectos desastrosos para el proletariado, provocará inevitablemente reacciones de cólera y de lucha y no son las escasas migajas añadidas por el Presidente del Consejo (ayuda excepcional de 150 euros para los jóvenes) las que cambiarán nada. El gobierno es plenamente consciente de ello; de hecho, en el último período, ha tenido que hacer frente a movimientos sociales de gran envergadura, y ahora está viendo las primeras reacciones sociales y diversas manifestaciones. Se está preparando para reforzar el control social una vez más con estos primeros toques de queda y para restaurar el estado de emergencia. Los demócratas están indignados de que este "estado de emergencia permanente" "socave o incluso ponga en peligro la democracia y altere el estado de derecho" (2). Pero la democracia no corre ningún peligro: se quita la máscara mostrándose como lo que realmente es: al servicio exclusivo del orden capitalista. En cuanto al "estado de derecho", sirve fundamentalmente al derecho de los capitalistas de llevar sus asuntos sin obstáculos. ¡Son las ilusiones sobre la democracia - y los demócratas - las que se sacuden con esta manifestación!



¡NO A LA UNIÓN NACIONAL!

Los proletarios no pueden quejarse de la llamada violación de la democracia en la que el enemigo aparece cara a cara, sino que deben verla como una señal de los enfrentamientos que se avecinan.

Deben oponerse a los sacrificios que se les exigen con el pretexto de la crisis sanitaria; deben negar toda confianza en el gobierno y el estado burgués para defenderlos, contra la epidemia o cualquier otra amenaza. Los llamamientos a la "unión nacional" lanzados por la burguesía, tanto contra el virus como contra el terrorismo islamista, tienen siempre como objetivo paralizarlos y hacerles renunciar a la lucha por la defensa de sus condiciones de vida, de salud y de trabajo. Es por eso que estas apelaciones deben ser rechazadas sin vacilación.

Pero los proletarios también deben prestar atención a las grandes organizaciones sindicales que, unidas, enviaron una carta al Primer Ministro el 14 de octubre pidiendo la apertura de un diálogo social: nada bueno puede salir del diálogo social para los proletarios porque estas organizaciones son partidarias incorregibles de la colaboración de clase y cualquier diálogo que busquen va en esta dirección. Los hechos han demostrado innumerables veces que estas organizaciones están siempre dispuestas a traicionar los intereses de los trabajadores para mantener el orden burgués y la vitalidad del capitalismo.

Sólo una lucha de clase abierta, que rompa con los métodos y objetivos de la colaboración de clase, independiente de toda influencia burguesa y del respeto a los intereses capitalistas locales o nacionales, puede permitir al proletariado defenderse, saliendo de la parálisis en la que se ha visto inmerso por la acción combinada de la burguesía y de todos sus servidores.

Los ataques de los amos y su estado se intensificarán inevitablemente en el próximo período; la respuesta necesaria sólo será efectiva si toma este camino.


Partido Comunista Internacional (El Proletario)

18 de octubre de 2020

www.pcint.org


NOTAS:

(1) https://www.santepubliquefrance.fr/dossiers/coronavirus-covid-19 (Publicación del 17/10)

2) Comunicado de prensa de la "Ligue des droits de l'homme", 16/10/2020

 



 

 

En un mundo capitalista en el que se prima el individualismo, ahora nos hacen creer que la masa joven proletaria salió a protestar por querer ir a beber a los bares o salir de fiesta mas allá de las 22. 

Efectivamente muchos de los presentes ayer iban con esta intención lo que tenemos que ver, y hacerles ver, es que el trasfondo de estas protestas individuales viene sometido por el marco económico en el que viven, en el que se prima su individualismo.

Si bien el salir de fiesta es el detonante, no es el condicionante, un condicionante que no vemos de primeras, pero su hartazgo viene dado por una serie de medidas, que bien no le hicieron actuar antes por la desconexión a las que se ve sometida por el capitalismo, y que cuando actúan espontáneamente cuando inconscientemente ven que el motivo de su alienación ahora no es permitido.


También podemos observar un cambio generacional en Gamonal. Históricamente este barrio ha sido un barrio combativo con un fuerte componente de clase en el que giraba su lucha entorno al colectivo. La nueva generación pierde ese componente de lucha colectivo debido a su alienación.
Este divorcio generacional también se observó en el barrio, cuando los vecinos rechazaron estas protestas. No porque no estén contra las posibles motivaciones de estas, si no porque parte de una organización individual y no colectiva a nivel de barrio y no se ven representada con ellas como si se pudieron ver con el bulevar, con la plaza de toros, con el parking o con el aumento del precio del autobús. Diferentes disturbios con diferentes generaciones en las que pese a ser reacciones espontaneas, si tuvieron este carácter colectivo de barrio y clase.


Otro caso a recalcar es que ninguna organización revolucionaria ha sido participe de estas revueltas, de hecho, ni se han enterado. Esto manifestó el divorcio entre masas y vanguardia que si bien ya sabíamos ahora hemos podido observar que las masas no necesitan de las organizaciones para organizarse entorno a unas protestas. No quiero decir con esto que no necesitamos una organización proletaria, de hecho, por esto mismo podemos ver lo descafeinadas que han sido estas protestas. Con esto quiero mostrar que las masas quieren cambiar su situación y quieren luchar. Si como revolucionarios no sabemos canalizar esta lucha dotándola de los componentes revolucionarios, estamos abocados al fracaso y esas masas serán arropadas por otros sectores, como bien hemos visto a VOX hacerlo.


Nos urge mas que nunca el aprender a analizar las situaciones concretas que se nos dan y agruparnos entorno a una organización castellana revolucionaria. Una organización que trabaje por eliminar este divorcio patente con las masas y las sepa guiar en una lucha revolucionaria, puesto que la conciencia revolucionaria es algo que se elabora fuera del movimiento espontáneo. Una lucha que no caiga en reformismos de luchar por lo “publico” o lo “popular”, y realmente luche por unos valores socialistas sin tapujos.


Debemos estar a la altura de las circunstancias. Todo movimiento social que no está dirigido por el proletariado revolucionario está dirigido por la burguesía, nos la pinten como nos la pinten.

 

 

GAMONAL EN LLAMAS

 

A quienes vivimos en el barrio no nos pilla por sorpresa el fuego de anoche. La sensación de hartazgo generalizada, la impotencia,el sentirse a la merced de las decisiones de un gobierno que, amparado en la ciencia, ha aniquilado todas las libertades civiles, excepto la obligatoriedad del trabajo y el consumo. No cuestionando en modo alguno la producción capitalista, pero si cualquier tipo de organización social o política.

No nos pilla por sorpresa que se haya extendido durante toda la noche por diferentes calles de todos los barrios de la ciudad.

No nos pilla por sorpresa que haya sido, precisamente, organizado por jóvenes. Porque es la misma juventud proletaria que en Madrid las semanas pasadas ha protagonizado una serie de movilizaciones denunciando la segregación de clase de los barrios así como una denuncia de la militarización de las calles y de las condiciones de vida a las que están siendo sometidos.

Juventud hacinada en pisos, que pagan a duras penas, en muchos de los casos gracias a la renta de los padres. Juventud congelada en institutos sin calefacción a 13º (como en el IES Enrique Florez cuyos alumnos salieron ayer a la calle en protesta). Juventud que tiene prohibido ver a sus amigos desde las 22h pero que puede estar repartiendo en moto pizzas hasta la madrugada.

Rápido corrieron algunos a llamarles “negacionistas”. A criminalizarles. A decir que “no es el momento”. O, en el caso de VOX, a intentar apropiárselo, obviando que, muchos de ellos son migrantes de segunda generación y que poco, o nada, se parece el discurso al suyo.

La juventud proletaria ha salido a las calles sin el beneplácito de una izquierda completamente inoperante y lejana de la realidad de los barrios. En los que, los discursos abstractos de “sanidad pública” o “república” quedan lejos de las necesidades diarias de la juventud.

Rápido Mañueco, el presidente de la junta dice que estos jóvenes no ayudan a luchar “contra un enemigo común que es el COVID”. Y no nos podemos más que reír. El mismo enemigo lo dice quien no ve las colas para el reparto de alimentos de las Redes de Solidaridad de clase, el mismo enemigo lo dice quien no ve las ordenes de desahucio que generan ataques de ansiedad constantes a las madres de esos chavales que han quemado todo. El enemigo siempre fue de clase Mañueco. Porque, mientras ustedes pasarán este nuevo confinamiento que se augura en sus chalets de barrios residenciales, en Gamonal esos jóvenes seguramente lo hagan en casas en las que la calefacción se enciende una hora al día para no gastar, casas que nunca parecen seguras, que siempre están bajo la amenaza de un desalojo.

Y si, seguramente estas movilizaciones no sean la panacea de nada. Pero la criminalización de la juventud proletaria no hace más que mostrarnos bajo que intereses responde cada cual. Y curiosamente los del PP y la izquierda socialdemócrata han demostrado ser los mismos.

 

 


NdR. Quien niega la represión, no es un negacionista. Frente a la manipulación, extendamos la contrainformación. Frente a los intentos de instrumentalizar la lucha por parte de los partidos fascistas, extendamos la lucha de clase ANTICAPITALISTA.

Este texto ha sido elaborado juntando estos dos aparecidos en elcorro.org:

> https://elcorro.org/2020/10/31/sobre-las-protestas-en-gamonal/

> https://elcorro.org/2020/10/31/gamonal-en-llamas/ 

 

Más información:

>https://www.burgosconecta.es/burgos/decenas-personas-provocan-20201030222810-nt.html

>https://www.burgosconecta.es/burgos/queman-ocho-contenedores-20201030203746-nt.html

> Otro hilo sobre el tema: https://twitter.com/castella_juv/status/1322463193541840896?s=08

 Recibimos y publicamos:

 

COMUNICADO DE LUCHA INTERNACIONALISTA 

ANTE EL ESTADO DE ALARMA Y EL TOQUE DE QUEDA

 

Este domingo 25 de octubre, el gobierno del PSOE y Unidas Podemos ha aprobado un segundo Estado de Alarma que habilita a las autonomías para imponer el toque de queda de 23h a 6h de la mañana y otras medidas que atentan contra derechos fundamentales.

El gobierno español, así como los autonómicos con competencias en sanidad, educación, transporte, entre otros, siguen sin tomar las medidas necesarias para hacer frente a la emergencia sanitaria y social y continúan anteponiendo los beneficios del capital a la protección de la vida de la clase trabajadora y los sectores
populares. Y para tapar esta nefasta gestión y prepararse para el estallido social que vendrá imponen represión y militarización: todos saben que el toque de queda no servirá para frenar la propagación del virus, pero sí para llenar la calle de policía y seguir criminalizando a la juventud y a los sectores populares.


Tras ocho meses de pandemia no se ha reforzado la sanidad pública (como reflejan las huelgas de los MIR y el anuncio de huelga en la primaria en Catalunya), sus trabajadores están exhaustos, y sigue faltando personal. Tampoco se ha puesto en marcha un sistema eficaz de rastreo, no hay más medios en los ambulatorios para
tratar los casos menos graves y controlar los contactos cercanos, ni se intervinieron los centros médicos privados, ni hay más recursos para la investigación.
Ni siquiera han hecho cosas tan básicas como reducir las aglomeraciones en el transporte público. Tampoco ha habido cambios reales en las residencias para mayores, donde las víctimas de la primera ola se cuentan por miles. Ni se ha regularizado la situación de cientos de miles de compañeros y compañeras sin papeles que continúan a merced de la sobreexplotación y con muchas dificultades para acceder al sistema sanitario.
El resultado es que el Estado Español fue el país de la Unión Europea donde más se disparó la mortalidad en la primera ola (48.000 muertos más que la media de los últimos cuatro años) y hoy encabeza el ránking de contagios por 100.000 habitantes del continente y es uno de los más golpeados por la pandemia en todo el mundo. Sin embargo, sí que ha habido dinero para rescatar a empresas con beneficios con los ERTEs, mientras que a las que siguen funcionando no se les obliga a respetar las medidas que protejan del contagio a los y las trabajadoras. Estuvimos confinados y ahora en toque de queda, pero si no nos han mandado a casa (en muchos casos esperando una ayuda que no se ha llegado a pagar), hemos tenido que seguir yendo al trabajo en metros y autobuses hacinados y sin más medidas de protección que las que nos procuramos cada uno. Cientos de miles de trabajadores están ahora en el paro y sin ayudas porque PSOE y Podemos ni siquiera cumplieron su promesa de derogar la reforma laboral, cuando lo que sería necesario en la situación actual es prohibir el despido.
Tampoco hubo ayudas para compensar a los trabajadores y a los pequeños negocios, de modo que fuera posible cumplir con las cuarentenas. Incluso se han retomado los desahucios en plena pandemia. Ni se ha puesto en marcha el permiso retribuido para los padres y madres que tengan que cuidar a sus hijos e hijas cuando tienen que confinarse. En los colegios e institutos públicos no se han bajado las ratios contratando a más profesorado para garantizar al menos la distancia de seguridad y que se pueda atender en condiciones al alumnado en caso de confinamiento de un grupo o cierre de un centro.
Sin embargo, este gobierno tan supuestamente progresista no ha escatimado dinero en policías y militares para ocupar las calles. Para esto sí que hay recursos: para apalear a los jóvenes de Vallekas que reclamaban más sanidad pública, para imponer miles de multas bajo la ley mordaza (que Sánchez e Iglesias también habían
prometido derogar), para volver a encerrar a los inmigrantes en los CIES... PSOE y PODEMOS responden a la crisis sanitaria y económica con control y represión. Como si el virus se frenara a golpe de porra.
Ya vimos bajo el primer estado de alarma cómo se prohibía el derecho a manifestación.
 

Militarización es sinónimo de silencio y sólo recuperando las calles podremos defender nuestros derechos fundamentales y revertir la nefasta gestión de la pandemia y de la crisis económica global que se está acelerando cada vez más.
 

Fuera el estado de alarma y el toque de queda. No a la militarización de la pandemia.
Más recursos para la sanidad, la educación y los servicios sociales públicos.
Aumento de la frecuencia del transporte público para evitar las aglomeraciones.
Prohibición de los despidos. Nacionalización sin indemnización de las empresas que cierran.
 

¡ESTA CRISIS NO LA PAGAREMOS LOS Y LAS TRABAJADORAS!
 

Lucha Internacionalista
26/1 0/2020

http://www.uit-ci.org/

http://luchainternacionalista.org/?lang=es

 

 


 

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."