Hoy 19 de mayo, comparecemos ante los medios para denunciar la situación higiénico -sanitaria de las cárceles del Estado español, que calificamos de calamitosa. No solo lo decimos nosotrxs, tampoco lxs presxs y familiares que lo sufren en sus carnes, lo afirma rotundamente cualquiera con un mínimo de decencia que tenga contacto con la administración penitenciaria.i
 
Esta situación no ha surgido de un día para otro, sino que es producto del prolongado abandono y desidia de las administraciones públicas, de todas, y muy especialmente de sus máximos responsables a lo largo de los años, los ministros de interior de uno y otro pelaje y en la actualidad de Fernando Grande-Marlaska.
 
Que la sanidad penitenciaria de la mayor parte de las cárceles del país (a excepción de Cataluña, Euskadi y Navarra) dependa de su ministerio, le sitúa en el centro de esta denuncia. Porque hay un abismo entre lo que señalan sus leyes, decretos, reglamentos y normativas (el deber de velar por la vida, la integridad y la salud de lxs presxs; el deber de dar una prestación sanitaria integral; el deber de garantizar que la atención médico-sanitaria sea equivalente al del conjunto de la población; el deber de garantizar la desinfección, la desinsectación y desratización de las dependencias...) y la realidad carcelaria.
 
Falta personal médico y sanitario, solo están cubiertas el 30% de las plazas vacantes. En algunas prisiones no existe ningún médico y se opta por los contratos temporales de servicios privados y/o por las videoconferencias. Las enfermedades infecciosas/ contagiosas (VIH, tuberculosis, escabiosis...) campan a sus anchas sin que se tomen las medidas necesarias para su erradicación. Cucarachas, chinches, ratas, sarna están tan presentes como en las mazmorras del pasado. Este año murió en Estremera un chico por una infección en el oído provocada por una cucaracha. Sus súplicas para ser atendido por el médico de la prisión nunca se atendieron. En Mansilla de las Mulas, los brotes de sarna se suceden desde hace años sin que el JVP de León ni la SGIP ni la cárcel reconozcan siquiera su existencia.
 
Dolencias que serían fácilmente tratadas terminan convirtiéndose en crónicas, con amputaciones o incluso la muerte; todo por la desidia, la ineptitud, la negligencia y en ocasiones la mala fe de unos servicios médicos que olvidaron hace tiempo el juramento hipocrático y las más elementales normas de su código deontológico. Cada vez que permiten en sus consultas la presencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, cada vez que encubren malos tratos y torturas, cada vez que niegan la entrega de un historial médico, cada vez que aplican medidas de contención y tratamientos sin el conocimiento ni el consentimiento de lxs presxs, se alejan de la promesa que hicieron en su día de velar ante todo por la salud y el bienestar de sus pacientes, convirtiéndose en carcelerxs.
 
Los suicidios, que según el Ministerio de Sanidad siguen siendo un grave problema de salud pública y que constituyen la segunda causa externa de muerte en este país (3.953 personas en 2024), se disparan en prisión y su tasa es 8 veces más alta que la de la población en general, sin que aquí se consideren un problema de salud pública.
Estas muertes por suicidios y sobredosis podrían evitarse en gran medida si en lugar de mercadear con metadona, benzodiacepinas y demás psicotrópicos, se tratara a lxs presxs con un mínimo de respeto, dignidad y humanidad. Pero esto es pedir peras a un olmo. Después de más de 200 años de vigencia, la única finalidad que cumple la prisión es la de vertedero que recoge los frutos allá donde nadie sembró y la de trituradora para quien osa rebelarse.
 
Desde diciembre del año pasado, que se convocó la primera acampada contra la desatención sanitaria, hemos venido denunciando el reguero incesante de muertes y situaciones de abandono sanitario en las cárceles, y a partir de hoy volvemos a la carga con una nueva movilización colectiva que se desarrollará entre el 20 y el 30 de mayo frente al Congreso de los Diputados, en torno al dos demandas fácilmente realizables, pues suponen algo tan simple como el cumplimiento de sus propias leyes:
 
  • que se produzca el traspaso de los servicios sanitarios de instituciones penitenciarias al servicio nacional de salud, previsto en la disposición adicional sexta de la ley 16/2003, aprobada un 28 de mayo de hace 23 años.  
  • la excarcelación inmediata de todas las personas presas con enfermedades graves e incurables, por razones humanitarias y de dignidad personal, tal y como recoge el artículo 104.4 del Reglamento Penitenciario.

 

Desde aquí hacemos un llamamiento a grupos, asociaciones, sindicatos, colectivos e individualidades a contribuir y participar en esta campaña, tal y como se indica en el blog creado a tal efecto:https://desatencionenprision.noblogs.org/

 
También podéis dirigiros para cualquier consulta, duda, propuesta, adhesión...al siguiente correo electrónico: infodesatencionenprision@autistici.org.


Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."