[Comunicado] 

El fin de la crisis, la represión y la recuperación



El ambiente estaba enrarecido desde hace meses. El anuncio del fin de la
crisis económica en boca del gobierno, el anuncio del fin de los recortes,
el anuncio de que bajaba el paro…el gobierno ha cambiado de discurso,
mientras lanzaba dos globos sonda: un borrador de ley de seguridad
ciudadana descaradamente represivo y un borrador de ley de interrupción
del embarazo descaradamente clerical. La calle ha cambiado, las mareas y
las luchas laborales han perdido fuerza frente a la respuesta
-indiscutiblemente necesaria- ante estas dos amenazas en forma de decreto
ley. El ambiente estaba enrarecido porque la coyuntura está cambiando
estos últimos meses.

 La “crisis” que nos azota ni empezó en 2007 ni acabará ahora: el paro, la
precariedad, los crímenes machistas, la corrupción, la especulación y la
represión salvaje llevan aquí muchísimos años. Nuestra crisis, la crisis
que azota a nuestra sociedad, es una crisis múltiple y es lo que hace que
seamos una sociedad casi indefensa de personas impotentes. Con la
“crisis” oficial –que es una reestructuración de la estructura de poder,
sin más– nuestra gente está sufriendo y aprendiendo bastante. El
aprendizaje es un proceso lento, pero ya vemos sus frutos. Van a
cumplirse 3 años de la explosión social que supuso el 15 de mayo de 2011,
inicio de un ciclo de movilizaciones que ha recorrido todos los sectores
económicos y sociales y que ha reactivado la vida política y social de
muchas ciudades, barrios y pueblos. Hoy los discursos, los análisis, las
movilizaciones y las formas organizativas de la población tienen la
huella indiscutible de ese proceso: el asamblearismo, la relación con los
medios de comunicación, el desprecio unánime hacía la policía –como
aparato y como individuos–, la cuestión de las violencias, la influencia
del machismo evidente y camuflado….

 Una de las lecciones más interesantes que se está sacando es sobre las
violencias: ¿qué es violencia? ¿quién la ejerce? ¿cómo se gestionan
situaciones de violencia? ¿cómo no caer en una espiral acción-represión
infinita?. En otros territorios (Grecia, Francia, Chile, País Vasco…) el
tema estaba bastante trabajado dado que los colectivos más politizados
tenían una amplia experiencia a sus espaldas en tratar con ciertas
situaciones en la calle, pero no aquí. La cercana lección de Gamonal ha
sido un revulsivo para quienes olvidaron adrede muchas otras luchas
cercanas en que se ha demostrado que las demostraciones de fuerza popular
son la única vía de conseguir algo y que esa fuerza es la que hace
efectivas las vías judiciales, las negociaciones y el resto de supuestas
alternativas. Esa conclusión acota mucho el ficticio debate abstracto y
metafísico sobre la violencia y lo trae a un mundo real de correlaciones
de fuerzas. En este debate entra inevitablemente la cuestión de las
demostraciones de fuerza contra nuestra gente: la represión. ¿Cómo
evitarla? ¿Cómo gestionarla? ¿Somos víctimas inocentes o somos una
amenaza que necesitan eliminar? Llevamos una temporada bastante dura en
cuanto a la represión: en la lucha de Gamonal hubo casi 50 detenidos, 15
en Alcorcón en el conflicto de basuras municipales y yéndonos atrás en el
tiempo tenemos las casi 30 detenciones aleatorias que hubo en Madrid a
principios de diciembre o las dos anarquistas en prisión preventiva desde
el 13 de noviembre.

Lo ocurrido el 2 de febrero en Valladolid y
posteriores sucesos nos pone sobre la mesa la necesidad de dar respuestas
rápidas y contundentes a la represión, pero que no impliquen arriesgar
innecesariamente a más gente de la nuestra. Para ello, hay que
desarrollar formas de acción que eviten la ingenuidad o la ignorancia de
lo que son capaces de hacernos. Que el gobierno busca estallidos sociales
que se desinflen antes de que hayamos desarrollado todo nuestra capacidad
de resistencia es un secreto a voces y es responsabilidad nuestra
gestionar esos estallidos para que desarrollen nuestras capacidades
colectivas y no las debiliten.

 Otra cosa que enrarece el ambiente es que la coyuntura política y
partidista está cambiando rápidamente. Claro, empiezan los años
electorales. Eso explica no sólo las maniobras del gobierno para no
fracturar un Partido Popular al que le crecen los enanos –mentales– sino
también la sorprendente permisividad, complicidad e incluso participación
con determinados conflictos que están teniendo desde los partidos
socialdemócratas y social-liberales. Vuelven una y otra vez los cantos de
sirena electorales, y vuelve otra vez la respuesta propia de la clase
trabajadora: las elecciones no sirven de nada a nuestra gente.

La cuestión de la recuperación es vieja, pero a día de hoy no se tiene tan
presente en la sociedad como a su hermana la represión. La recuperación es
el mecanismo con el que un poder determinado desactiva una amenaza a su
poder integrando a la amenaza en su propio poder. Sin entrar en muchos más
detalles ni en los muchos efectos de la recuperación, la vía electoral es
posiblemente el mejor retrato que podemos hacer de la misma. Si una
mayoría social está dispuesta a un cambio ¿para qué es necesario ganar
unas elecciones para llevarlo a cabo? Si las elecciones son parte de
aquello que hay que cambiar o destruir ¿por qué vamos a entregarnos en
brazos de lo que queremos cambiar o incluso destruir? Podemos respetar a
quién decida entretenerse con el electoralismo como un espectáculo más,
pero no a quién pretenda paralizar y condicionar las luchas por sus
intereses electorales.

 Estamos por todo esto ante un nuevo escenario, distinto al de hace uno o
dos años. Nuestra gente está muy harta, pero cualquier mal movimiento nos
llevará al desencanto y de vuelta a la impotencia. Es tiempo de actuar en
colectivo y con inteligencia. Es tiempo de estrechar lazos y preparar los
golpes que sin duda están por venir.

Valladolid. Febrero de 2013

Grupo Anarquista Cencellada

grupoanarquistacencellada@riseup.net

http://cencellada.noblogs.org/post/2014/02/05/el-fin-de-la-crisis-la-represion-y-la-recuperacion/

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















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Contrainformacion internacional

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."