El relator especial de Naciones Unidas sobre Tortura, Juan Méndez, ha solicitado este martes la prohibición de las técnicas de aislamiento de prisioneros salvo en circunstancias muy excepcionales y por el menor de tiempo posible, con la prohibición total en el caso de menores de edad y personas con problemas mentales.

“La segregación, aislamiento, separación, encierro, ‘supermax’, el agujero, las unidades de vivienda seguras… sea cual sea el nombre, el confinamiento en solitario debe ser prohibido por los países como técnica de castigo o extorsión”, ha dicho Méndez ante el Tercer Comité de la Asamblea General de Naciones Unidas, que se encarga de los asuntos sociales, humanitarios y culturales. Méndez ha recalcado que esta práctica es equiparable a la tortura.

“El aislamiento es una medida cruel contraria a la rehabilitación, el objetivo del sistema penitenciario”, ha señalado durante la presentación de su primer informe sobre esta práctica. Además, ha señalado que esta práctica es de carácter global y está sujeta a abusos.

En este sentido, ha valorado que el aislamiento indefinido y prolongado por más de 15 días debe ser prohibido por completo, citando para justificar su aserción varios estudios científicos que establecen que esta situación causa daños mentales irreversibles.

“Considerando el daño mental severo o el sufrimiento que el aislamiento puede causar, esta práctica es equiparable a la tortura o a los tratamientos crueles, inhumanos o degradantes en caso de ser utilizados como un castigo o contra menores o personas con problemas mentales”, ha dicho Méndez.

Así, ha argüido que esta práctica debe ser utilizada “en situaciones muy excepcionales”. “Las circunstancias en las que su uso es legítimo se deben seguir unas normas de procedimiento. Pido a los Estados que establezcan unas líneas básicas para definir los principios de uso del aislamiento”, ha solicitado. A su juicio, estas circunstancias podrían incluir la protección de presos en caso de que sean homosexuales o bisexuales o que estén amenazados por bandas de la prisión.

Pese a que no existe una definición universal para esta práctica debido a las variaciones existentes en su aplicación, Méndez lo ha acotado como “cualquier régimen en el que un reo sea separado en soledad del resto, excepto los guardias, durante al menos 22 horas al día”.
ESTUDIOS DE CASO

En su informe ha destacado que en Estados Unidos hay entre 20.000 y 25.000 presos en esta situación, mientras que en Argentina el programa de prevención de comportamientos violentos contempla la aplicación de la medida durante nueve meses.

Asimismo, ha advertido sobre el elevado riesgo de tortura en estos casos a causa de la ausencia de testigos y ha denunciado que algunos reos han permanecido en estas condiciones durante años sin que pesaran cargos en su contra o sin ser sometidos a juicio.

Por otra parte, ha afirmado que ha seguido de cerca el caso del soldado estadounidense Bradley Manning, detenido en conexión con las filtraciones de cables diplomáticos estadounidenses a la organización Wikileaks. Según sus investigaciones, Manning permaneció en aislamiento durante ocho meses, pero ya ha sido reubicado. En cualquier caso, ha dicho que publicará un nuevo informe sobre este tema en concreto en las próximas semanas.

Entre los ejemplos destacados en el texto se incluye el caso de Kazajistán, donde el aislamiento puede durar más de dos meses, y el centro de detención de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, donde los expertos han descubierto que, pese a que 30 días es el periodo máximo permitido para el aislamiento, algunos reos fueron encerrados en esas condiciones después de periodos muy cortos en condiciones de encierro habitual durante hasta 18 meses.

En China, un acusado de “entregar secretos de Estado a organizaciones extranjeras” fue aislado durante dos años de los ocho años a los que fue condenado.

“El aislamiento social es uno de los elementos dañinos y el principal objetivo de esta medida. Reduce el contacto social significativo al mínimo absoluto”, ha apostillado Méndez, que ha agregado que un elevado número de personas sufrirá severos daños en su salud a pesar de las situaciones específicas de tiempo, lugar y condiciones previas al confinamiento.

EuropaPress

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Contrainformacion internacional

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

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