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"El desorden mundial, en el cual las potencias imperialistas se han visto colocadas –desde el hundimiento del imperio ruso en 1989-91, pasando por una sucesión insistente de guerras locales y regionales en las cuales cada potencia imperialista buscaba extraer el mayor beneficio posible para sus propios intereses-, no es otra cosa que el nuevo estado de salud del imperialismo".







¡BOMBARDEOS EN SIRIA! ¿TERCERA GUERRA MUNDIAL?


¡NINGUNA GUERRA SINO LA GUERRA DE CLASES!


El ataque militar de las fuerzas de EE.UU, Francia y Gran Bretaña contra instalaciones del Régimen sirio en las ciudades de Damasco y Oms es un paso más en la guerra comercial declarada existente en todo oriente medio entre las fuerzas imperialistas mundiales por el control de zonas geoestratégicas claves. La postura "exaltada" de estas fuerzas occidentales en defensa de "los derechos humanos" de la población siria (contra los ataques químicos de su propio gobierno) es el reverso de la defensa de la "integridad nacional" del gobierno de Moscú. Cara A y Cara B de un mismo disco: la guerra imperialista.

La doble (o doblada) moral de los estados occidentales justifica su agresión armada con la lucha contra las armas químicas utilizadas por el régimen sirio (recordamos las mentiras que justificaron los ataques al Irak de Saddam Hussein, lo que ha pasado en Libia, etcétera). El imperialismo occidental bombardea "metafóricamente" a su opinión pública con mentiras para tranquilizarla y adormecerla  (tranquilizantes en forma de bombas periodísticas y campañas de opinión) mientras bombardea física y realmente a la población de Siria.
 



 NO A LA GUERRA EN SIRIA. ESTADO ESPAÑOL CÓMPLICE.

 El gobierno español dice apoyar los bombardeos porque "es condenable" que haya ataques químicos por, lo que aunque no participa activamente, da apoyo logístico a la coalición occidental y participa de la OTAN y la UE que justifican completamente el ataque [En la categoría de ataque químico, que sepamos, no entra el envenenamiento controlado de la propia población que el Estado español realiza mediante la legalización de productos alimentarios tóxicos, de medicinas y fertilizantes potencialmente tóxicos, o de industrias que generan cáncer y otras enfermedades en el propio territorio español. Esto no es "guerra química contra la propia población"...]. Así, a pesar de su aparente pasividad en este momento, es cómplice (necesario o no, siempre interesado en su propio desarrollo imperialista) del ataque realizado en estos días y con sus tropas sobre el terreno (frontera turca, Líbano, etc.) está colaborando activamente a la represión del proletariado de la zona y al control económico de su propia parte de pastel.
 

Las burguesías de los diversos estados imperialistas en liza se hacen la guerra y se asocian según necesidades del guión: los beneficios mandan. La guerra es la continuación de la política por otros medios: "Siria se ha convertido en el teatro en el cual las potencias imperialistas mayores y las potencias regionales juegan cada una su propia partida, cada cual con el objetivo de hacerse con una parte del botín representado por su territorio y, llegada la ocasión, de meter la mano en una parte de Irak, ya hoy subdividido en diversas partes con los Kurdos en el Norte (que en Siria son apoyados por los americanos), no obstaculizados por los occidentales pero combatidos por Turquía que quiere retomar Mosul; los sunníes en el centro, apoyados por las coaliciones occidentales; y en el sur los chiitas, apoyados por Irán. Rusia, Turquía, Irán, son las potencias que se disputan pedazos de Siria, y contra sus iniciativas los Estados Unidos intentan poner un freno y participar en la división del pastel".


Por todo esto, llamamos a lxs proletarixs de cualquier parte del mundo a combatir y denunciar la intervención militar que se ha producido así como futuras intervenciones que ya se preparan, y a oponerse a ellas fuertemente con todos los medios que la clase tiene a su alcance.
 


 El enemigo está en nuestro propio país, es nuestra propia burguesía.

 Lxs proletarixs y explotadxs sirixs nos necesitan, no les abandonemos.



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Otros textos anteriores:

>http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2017/04/repudiamos-bombardeo-imperialista-en.html
> http://valladolorentodaspartes.blogspot.com.es/2017/04/la-america-de-trump-saca-musculo.html
> http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2014/08/el-primer-aniversario-de-la-matanza-con.html
> http://www.autistici.org/tridnivalka/amenaza-de-bombardeos-en-siria-tercera-guerra-mundial-ninguna-guerra-sino-la-guerra-de-clases/
> http://www.pcint.org/01_Positions/01_02_it/180226_siria.htm
> http://www.pcint.org/18_publication/Fr/35_Syrie/Syrie.htm

La América de Trump saca músculo


El desorden mundial, en el cual las potencias imperialistas se han visto colocadas –desde el hundimiento del imperio ruso en 1989-91, pasando por una sucesión insistente de guerras locales y regionales en las cuales cada potencia imperialista buscaba extraer el mayor beneficio posible para sus propios intereses-, no es otra cosa que el nuevo estado de salud del imperialismo.

Las contradicciones de la sociedad burguesa, sobre cualquier plano, económico, político, social, financiero, cultural y, naturalmente, militar, están explotando desde hace tiempo con una frecuencia cada vez más breve, en el tiempo y en el espacio. El imperialismo, es decir, la política de rapiña y de bandidaje que cada país capitalista avanzado utiliza para acaparar y controlar, en el mundo, porciones de mercado y de territorios económicos, no ha logrado, y no logrará jamás “resolver” las contradicciones de la sociedad capitalista si no es llevándola al nivel del enfrentamiento mundial entre las potencias que se dividen el mundo en zonas de influencia y de colonización. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) son una demostración, tanto en el sentido de que a través de ellas las potencias imperialistas han rediseñado el orden mundial, como en el sentido de que el nuevo orden mundial apenas establecido a través de una victoria militar portaba los gérmenes de un nuevo desorden mundial. La burguesía de un país lucha siempre, constantemente, contra las burguesías competidoras y adversarias de los otros países; y cuanto más se desarrolla la economía capitalista, más las burguesías nacionales que representan los intereses y disfrutan todos los beneficios y los privilegios económicos, políticos y sociales, se hacen aguerridas, codiciosas, insaciables.
La competencia económica y financiera sobre el mercado mundial eleva inevitablemente, en un cierto punto del desarrollo capitalista, el nivel del enfrentamiento: los competidores más fuertes, más organizados, más agresivos tienden a repartirse el mercado en zonas de influencia y de control. Pero el desarrollo capitalista y el desarrollo de sus contradicciones forman al tiempo a otros actores que entran en el mercado volviéndose a su vez competidores, menores en términos de fuerza económica y financiera, pero importantes desde el punto de vista “estratégico”, gracias a sus recursos naturales, a su posición geográfica y a su actividad político-militar en sus regiones.
El cuadro internacional que se representaba desde la mitad del siglo XIX hasta los primeros decenios del XX, con el mundo dividido entre las potencias coloniales europeas, dueñas del mundo, entre las cuales la primera era Inglaterra, después de la Primera y, sobre todo, después de la Segunda Guerra Mundial, ha cambiado del todo. Tras la decadencia de las potencias coloniales de un tiempo emergieron nuevas potencias imperialistas: los Estados Unidos de América y Rusia, grandes vencedores de la Segunda Guerra Mundial, que se repartieron el mundo en dos grandes zonas de influencia –el Occidente euroamericano, (del cual dependían Europa Occidental, el continente africano, América Latina, el Medio Oriente y una parte no pequeña del Extremo Oriente) y el Oriente euro-ruso (del cual dependían Europa Oriental, China y parte de Indochina) en el interior de las cuales había lugar para la continuidad “colonial” de los más viejos países colonialistas, Inglaterra y Francia en particular. Y es gracias a la experiencia histórica de estas dos grandes potencias coloniales que algunas grandes regiones del mundo, como el Próximo y el Medio Oriente, han visto sus confines rediseñados siguiendo los intereses de rapiña y piratería de Londrés, París y Washington.
 
Pero de la gran crisis capitalista mundial de 1.973-75, de la que no se desarrolló una tercera guerra mundial por la combinación de una serie de factores económicos y político militares que alejaron la maduración, salió un cuadro internacional en el cual las grandes potencias imperialistas se enfrentaban más por sus puntos débiles que por sus puntos fuertes. La guerra en Vietnam que América perdió, la secuencia interminable de guerras de liberación nacional de las colonias en África y en el Extremo Oriente, los países del Medio Oriente (estratégicos por el petróleo) constantemente sacudidos por guerras locales e intestinas, una Alemania y un Japón militarmente debilísimos pero importantes en la clasificación de las potencias económicas mundiales al punto de representar no sólo competidores aguerridos a nivel mundial, sino, al mismo tiempo, mercados vitales para las mercancías americanas; y una Rusia con un desarrollo capitalista interno que tenía entonces gran necesidad de la explotación cuasi monopolística de los satélites euro-orientales y para nada propensa a enfrentarse militarmente con los Estados Unidos, con los cuales bastaba el equilibrio del terror dado por los armamentos atómicos. Demostración de que no todas las crisis internacionales de gravedad notable –como fue la guerra de Corea en 1950, o la guerra de Irak en 1991- desembocan en una guerra mundial. Esto no quita que cada crisis, regional o internacional, no haga sino acumular factores de enfrentamiento cada vez más agudos e “imposibles de resolver” si no es con el enfrentamiento militar abierto.
Desde dicho periodo del equilibrio del terror, el desarrollo del imperialismo ha pasado a un periodo en el cual el viejo equilibrio mundial, debido a aquella especie de condominio ruso-americano que “gobernó” el mundo durante treinta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, no ha sido ya aceptable por parte de ninguna potencia imperialista; pero ninguna potencia imperialista actual está en condiciones, hoy, de dictar la agenda mundial de las relaciones recíprocas. Es uno de los motivos por los cuales cada potencia imperialista tiende a enmascarar sus propios intereses con los intereses locales de tal o cual país, no quitándose de intervenir –como en Libia- cuando este tipo de intervención no puede ser utilizada como una “declaración de guerra recíproca”
Esto es lo que sucede en Siria desde hace más de cinco años, país que habría debido ver la caída de Bashar al-Assad hace tiempo, gracias sobre todo a las presiones diplomáticas, económicas y militares de los Estados Unidos, cosa que no ha sucedido.
La población siria, en estos cinco años ha sufrido todo tipo de violencias, de humillaciones brutales, por parte de todas las fuerzas beligerantes: del ejército considerado regular de Assad, de las diversas milicias rebeldes, de las fuerzas militares del ISIS, de los bombardeos de los rusos, de los americanos, de los turcos y de todos los aliados de los Estados Unidos. Indiscutiblemente el ejército de Assad se ha manchado con todo tipo de violencia contra su pueblo, pero no lo han hecho menos las otras fuerzas militares presentes sobre el terreno o actuando mediante agentes en Siria.
Siria, mucho más que Libia, representa un nudo estratégico para las potencias imperialistas: para Rusia, gracias a la única base aérea y portuaria que tiene y que se asoma al Mediterráneo, y desde la cual son posibles acciones de presión y de acción militar en todo el área mediterránea y en toda el área meridional; para las potencias europeas, y en particular Francia, que tiene una tradición imperialista muy radicada en Siria; para los Estados Unidos, que desde el punto de vista del control imperialista del Medio Oriente no pueden aceptar perder a favor de una Rusia que está volviendo a ganar posiciones a despecho de la Alianza Atlántica, y por lo tanto en primer lugar a despecho de los Estados Unidos; para Irán, nueva potencia regional que ha encontrado afortunadamente para ella un nuevo aliado en la Rusia de Putin, y que tiene todo el interés en impedir que Israel y Arabia Saudita radiquen su influencia en el único país en el cual la afinidad religiosa chiita puede ser utilizada para sus propios intereses de potencia regional.

El ataque con agentes químicos (parece que con gas sarín) del 4 de abril por parte de la aviación de Assad en la pequeña ciudad siria de Idlib (pueblo de Khan Sheikhoun), en la zona de Homs, controlada por los rebeldes, matando a ochenta personas –tal y como afirman los medios locales- ha sido el pretexto que Trump ha utilizado para disparar sus misiles desde los portaaviones presentes en la zona. Los 59 misiles Tomahawk lanzados contra la segunda base aérea siria, Shayrat, de los cuales sólo 23 han hecho blanco, han hecho en realidad pocoo daño: han dado a algunos MIG, han matado a 5 personas y herido a 7 (según el gobernador de Homs). De hecho, el día después, desde la misma base han vuelto a salir los aviones sirios para otras operaciones militares. He ahí la “respuesta seria” americana, como ha declarado el presidente Trump: contra “civiles inermes” entre los cuales “hermosos pequeños asesinados brutalmente, ningún hijo de Dios debería sufrir un horror similar”(1) no ha tenido sino un efecto propagandístico, visto que la base, advertida por los rusos, a su vez advertidos previamente por los americanos, había sido evacuada de forma preventiva.

Frente a las innumerables masacres que ha sufrido la población siria, ¿para qué sirve este acto propagandístico de Trump? ¿Ha querido hacer ver al presidente chino Xi Jinping, presente en una cumbre con Trump precisamente ese día, que “América no bromea” advirtiéndole de que sería mejor para él dejsar su protección a Corea del Norte y dejar que los Estados Unidos “se las vean directamente con Pyongyang”? ¿Ha querido molestar a Rusia, la gran protectora de Bashar-al-Assad, y avisarla de que no bombardee más las posiciones de los rebeldes apoyados por los Estados Unidos? ¿Ha querido dar también un aviso a Turquía, que se estaba acercando a Rusia alejándose de los Estados Unidos, subrayando que forma parte de la OTAN y que por lo tanto no puede llevar un doble juego? ¿Ha querido dar a sus propios generales la idea de que los portaaviones americanos presentes en el Mediterráneo no están sólo de “guardia” sino que pueden actuar? ¿Ha querido dar la impresión a sus propios electores de que el nuevo presidente americano no se ocupa sólo de la minería y del carbón y del “Obama care” sino también de la política exterior? Probablemente todas estas cosas juntas, aún si es evidente para todas las cancillerías del mundo que los Estados Unidos no logran salir del impasse en el cual se encuentran en Siria (y no solo, vista la situación en Irak o en Libia) y que el presidente Trump no tiene ninguna “nueva” política externa que seguir, si no aquella que ya era la de Obama y que le viene dictada por los diversos lobbys que le tienen en su mano.
Dicho esto, es indudable que ahora América comienza a mostrar sus músculos, obviamente en defensa de sus intereses nacionales.
Por otra parte, Siria se ha convertido en el teatro en el cual las potencias imperialistas mayores y las potencias regionales juegan cada una su propia partida, cada cual con el objetivo de hacerse con una parte del botín representado por su territorio y, llegada la ocasión, de meter la mano en una parte de Irak, ya hoy subdividido en diversas partes con los Kurdos en el Norte (que en Siria son apoyados por los americanos), no obstaculizados por los occidentales pero combatidos por Turquía que quiere retomar Mosul; los sunníes en el centro, apoyados por las coaliciones occidentales; y en el sur los chiitas, apoyados por Irán. Rusia, Turquía, Irán, son las potencias que se disputan pedazos de Siria, y contra sus iniciativas los Estados Unidos intentan poner un freno y participar en la división del pastel.
De hecho la población siria, de igual manera que no tiene nada bueno que esperar de Bashar-al-Assad, de Rusia ni de Irán, tampoco tiene nada bueno que esperar tampoco de las milicias rebeldes o de los Estados Unidos y de sus aliados occidentales. Y mucho menos de los milicianos del ISIS. En esta guerra la población siria es la víctima a sacrificar, masacrada en su patria y humillada en la emigración; y tampoco puede contar con un movimiento obrero organizado mínimamente y dirigido a llevar a cabo su propia lucha contra todos los beligerantes, porque fue, ya antes, desviado e intoxicado de democracia durante años por las fuerzas estalinistas y después destruido por el nacionalismo y el confesionalismo.
Lo que puede dar a los proletarios sirios una esperanza en el mañana, es el encuentro en la emigración con proletarios clasistas y revolucionarios, entrenados en la resistencia a las ilusiones de la democracia burguesa y al nacionalismo, y tenazmente aferrados a las experiencias revolucionarias del pasado –no a aquellas de las resistencias y del antifascismo, que no han hecho sino volver a abrir la puerta a la conservación burguesa- sino a aquellas de los proletarios rusos, alemanes, italianos y serbios que durante y después de la primera guerra mundial marcharon contra todos los bandidos imperialistas en dirección a la revolución socialista, que no podía y no puede ser otra cosa que anticapitalista y antiburguesa.

Partido Comunista Internacional (El Proletario)
10 abril 2017





NOTAS: 

No a la intervención española en Siria


Después de los atentados de París, una nueva coalición de países se dispone a atacar Siria para, según ellos, poner fin al terrorismo y acabar con la amenaza que se cierne sobre Occidente. Las imágenes de los restaurantes y la sala de conciertos atacados por los yihadistas son repetidas hasta la extenuación junto con otras en las que aparecen soldados del Estado Islámico haciendo alarde de su potencial militar en las regiones de Siria e Irak que dominan. Con ello, la burguesía de todos los países llama a la población a prepararse ante una amenaza que se pretende a las puertas de Europa una vez ha tomado fuerza en el Medio Oriente. Y para preparar esta nueva guerra, sobre todo, se llama al proletariado a secundar unánimemente los planes militares que las principales potencias llevan diseñando desde hace años.
La Unión Sagrada, la defensa de la “patria en peligro” por parte del proletariado, vuelve a ser invocada, una vez más, para refrendar la guerra imperialista en una zona que, precisamente debido a la lucha entre potencias imperialistas rivales, se ha vuelto un verdadero polvorín. Cientos de miles de refugiados, ciudades enteras arrasadas y decenas de miles de muertos a lo largo de Siria, Irak o Afganistán, son el resultado de la política exterior de las civilizadísimas burguesías europeas y americanas. El Medio Oriente es una región de vital importancia tanto por su valor puramente comercial (fuente de codiciadísimas materias primas) como por su valor geoestratégico, determinado por los cada vez más intensos desequilibrios que sufre el reparto del mundo fijado por parte de las diferentes potencias imperialistas. La guerra constituye el corazón y el nervio del capitalismo, es la linfa vital que fortalece su cuerpo: la lucha por el control de los mercados de los cuales extraer los recursos necesarios para la producción o en los cuales colocar los productos de los principales centros económicos ha acompañado a la sociedad burguesa desde los inicios de su tiempo en la historia. Pero también, y sobre todo, la misma inversión en la industria bélica, vivificador imprescindible para los momentos en los que las crisis económicas hacen languidecer la tasa de beneficios necesaria: a través de ella se valoriza el capital sobrante, verdadera causa de las crisis de sobre producción que asolan periódicamente el mundo, y a través de ella se pueden destruir en masa los medios de producción inútiles, dando con esta destrucción paso a una nueva fase de alza en la producción en la cual la ganancia se multiplica bajo la forma de infraestructuras, industrias y bienes de equipo que será necesario volver a poner en marcha.Bajo la guerra imperialista, sea cual sea el manto democrático, pacifista o humanitario con que se cubra, siempre late la imperiosa necesidad de restituir los niveles de la tasa de ganancia.
En Siria se libra una guerra desde hace varios años: desde el momento en que  Francia, Estados Unidos y Rusia, principalmente, intervinieron en las revueltas anti Assad (a favor de estas, en el caso de los primeros, en contra en el caso de Rusia) para garantizar su posición en una región tan importante del mundo, el conflicto armado ha sido sostenido deliberadamente y la aparición de grupos  como el Estado Islámico son la consecuencia del desequilibrio entre las fuerzas contendientes. Este desequilibrio ha dado lugar a nuevas y precipitadas alianzas, como la que EE.UU. mantiene ahora con su viejo archienemigo Irán. Ha dado lugar, también, a la entrada en escena de actores que, durante largo tiempo, a la sombra de la aparente estabilidad de regímenes asentados como el de Bachar Al Assad, han aumentado sus pretensiones de dominio sobre la región, como es el caso de Turquía y Arabia Saudita, valedores en un primer momento de la oposición islamista local y de las facciones burguesas interesadas en mejorar su posición respecto al comercio de petróleo en la región. Así, los elementos locales que ayer eran considerados enemigos acérrimos de la civilización y la libertad, como el Irán de los ayatolás, pasan hoy a ser aliados legítimos porque se necesita su fuerza militar. De la misma manera que se ha visto a “verdaderos garantes de la paz”, como la Turquía que lleva décadas masacrando a la población kurda de su territorio, favorecer abiertamente a los yihadistas del ISIS. Paz, libertad o humanidad, son palabras terribles en boca de la burguesía porque detrás de ellas siempre esconde su necesidad vital de imponer un régimen de terror y de guerra permanente sobre zonas cada vez más amplias del mundo. Los yihadistas de ISIS no son más terroristas que las burguesías de Irán, Siria o Francia que han sembrado de cadáveres el Medio Oriente en nombre del Islam o de la Fraternité. Si ISIS ha llegado a mostrar la cara sanguinaria que hoy se reproduce en los medios de comunicación de todo el mundo, a modo de propaganda bélica, por parte de sus rivales burgueses, es porque el terror ya había sido impuesto en esa parte del globo desde la época de la colonización francesa e inglesa. El discurso sobre paz y terror o libertad y tiranía sólo trata de esconder que la guerra llama a la guerra y que son ejércitos idénticos en lo que se refiere a su naturaleza al servicio de la burguesía, aunque no en igualdad de condiciones, los que se enfrentan.
Hoy la guerra llega a los confines de Europa. Los atentados de París muestran cómo las guerras periféricas que las principales potencias imperialistas han librado desde el final de la II Guerra Mundial en regiones remotas del mundo, se acercan cada vez más al corazón de esas potencias. Las burguesías de todos los países lo saben perfectamente porque, a lo largo del siglo XX, han sido dos guerras mundiales, además de innumerables conflictos de menor intensidad, los que han librado. Conocen, por tanto, que estos actos de guerra, si bien no van a desencadenar inmediatamente un enfrentamiento que le lleve a movilizar todo su potencial militar, político e ideológico, sí que le exige imponer al proletariado la plena adhesión a sus exigencias para, llegado el momento, poder movilizarle en su nombre. Por eso libra, en primer lugar, la batalla en defensa de la democracia, de la libertad amenazada, de la civilización sobre la barbarie. Y la libra contra el proletariado al que en nombre de estas falacias se obliga a aceptar la sumisión absoluta a los intereses de la burguesía. En las últimas semanas, además de la campaña propagandística a gran escala acerca de porqué es necesario invadir Siria, se ha asistido a un espectacular despliegue de ejército, policía y demás servicios de seguridad del Estado en varias capitales europeas. Especialmente en Bruselas, donde durante días la ciudad ha estado completamente militarizada, se han producido verdaderos asaltos militares a barrios proletarios en busca de sospechosos, detenciones masivas (con sólo un acusado finalmente) y un control estricto y riguroso sobre la población: se trata a la vez de un ensayo y de una demostración del futuro que espera al proletariado europeo y americano, de la guerra que su burguesía librará contra él para garantizar, junto con la aplicación de los más exquisitos métodos democráticos de la Unión Sagrada, su sometimiento. Resulta clarificador el hecho de que, en la misma Bruselas, mientras que comercios y calles eran controlados por el ejército, los autobuses que hacen el trayecto de los barrios obreros al centro y de allí a los polígonos industriales, siguiesen funcionando: ¡el interés nacional también exige que los proletarios puedan ser llevados a sus centros de trabajo!
La burguesía española, a través de todos sus voceros de izquierdas o de derechas, repite sin cesar que aunque en esta ocasión se ha atacado a Francia, España podría perfectamente ser el siguiente objetivo. Y que por lo tanto, también aquí, es necesario prepararse para afrontar la llamada lucha anti terrorista en toda su extensión. Como primer paso es prácticamente seguro que, salvado el periodo electoral, el ejército español será enviado como parte de la alianza anti yihadista a apoyar las operaciones francesas en Siria. Las fuerzas armadas españolas no poseen ni la mitad de la capacidad operativa que las francesas, que son las quintas del mundo en efectivos y cuentan con una gran experiencia en el extranjero, pero serán requeridas como parte de un frente político en el que la burguesía española tiene gran interés para afianzar su posición en el mundo, para defender un reparto de la influencia en este que garantizan las condiciones para que su capital pueda exportarse tanto a África como a Oriente Medio (donde empresas de infraestructuras como FCC tienen importantes contratos) y competir con ventaja. España intervendrá en Siria, bien directamente o, muy posiblemente, dando cobertura en otra regiones al ejército francés que así podrá redoblar su presencia en este país. Y lo hará para defender los intereses del capital español, que a su vez pasan por garantizar el dominio de sus socios comerciales en esta región del planeta. La guerra democrática contra el yihadismo tendrá, también en este caso, causas bien distintas de las que sus defensores argumentan.
Junto con la intervención española en la alianza anti yihadista vendrán las consabidas consignas, que ya se han usado y se usan en casos como el de Afganistan, Irak, República Centroafricana, Somalia, etc. El rey, Jefe de Estado y por lo tanto presidente delconsejo de administración de los intereses comunes de la burguesía, lo ha dicho claramente: España necesita unidad para afrontar esta guerra. Unidad que pasa porque el proletariado acepte sin dudar la adhesión a la campaña militar, a la defensa de las exigencias burguesas y a la paz social que estas requieren. Unidad que es una repetición a escala de la sumisión que, todos los días y en todas partes, se exige a los proletarios: en el puesto de trabajo se les exige que se sometan a los despidos para asegurar la viabilidad de la empresa, en todo el país se les exige que acepten las medidas anti obreras de los diferentes gobiernos para que la economía nacional reflote, fuera del país, en fin, que acepten apoyar las aventuras imperialistas de la burguesía. Esta unidad también en España constituye un ensayo de la movilización del proletariado que prepara futuras sacudidas sociales. A medida en que las tensiones interimperialistas crezcan, a medida que la crisis económica muestre que su única solución es una nueva carnicería mundial, se obligará al proletariado a aceptar condiciones de existencia cada vez peores, a aceptar la militarización de manera similar a lo ocurrido estos días en Bélgica... Y todo ello para defender los intereses de la burguesía que hoy se juegan en Siria y mañana en cualquier otra parte del mundo con cualquier otra excusa democrática y pacifista.
Para prepararse para el futuro seguro que le espera, para luchar contra su utilización como carne de cañón al servicio de los intereses de la burguesía mañana como para luchar contra el aumento de la explotación que sufre ya hoy, el proletariado debe desoír los llamados a la unidad nacional, a la guerra en defensa de la democracia. El principal enemigo del proletariado está en casa, es su propia burguesía. La burguesía que en tiempos de paz le explota en los centros de trabajo en nombre de los intereses de la economía nacional y que en tiempos de guerra la exigirá defender con el uniforme de soldado esta economía nacional fuera de sus fronteras. Pero luchar tanto contra las guerras imperialistas de la burguesía como contra los intereses de esta dentro del país, implica luchar también contra las corrientes supuestamente obreras que defienden un capitalismo pacífico y un Estado neutral en los asuntos exteriores. Este es el enemigo más inmediato de la clase proletaria porque le ata a la defensa directa de la democracia como único medio para “parar la guerra” y le lleva a defender un equilibrio imposible en el que el capitalismo no explote a los proletarios, no bombardee ciudades y no invada países. El no a la guerra de este oportunismo político y sindical ha sido, siempre, incapaz de poner freno a las guerras, pero ha sido muy capaz de hacer confiar a los proletarios en que un cambio de gobierno, una protesta institucional o cualquier gesto simbólico constituían toda la lucha posible para él. Las guerras imperialistas, de Irak ayer a Siria hoy, han continuado y todas las consignas democráticas de los partidos llamados obreros y de sus seguidores de la extrema izquierda únicamente han contribuido a encadenar al proletariado a su burguesía.
Para la burguesía la guerra es un asunto estrictamente económico y político: con ella defiende sus intereses en cualquier parte del mundo, dentro y fuera de sus fronteras, y para ello exige al proletariado una sumisión absoluta a estos. Para acabar con las guerras que estallan periódicamente el proletariado debe ocupar el terreno de la lucha de clase, debe romper con la política colaboracionista a la que lleva décadas atado, esto es, debe luchar contra su propia burguesía, contra los intereses de esta en cualquier parte del mundo y contra la movilización bélica que realiza en su defensa. Por ello las posiciones del proletariado frente a la guerra imperialista no pasan ni por el pacifismo, ni por la defensa de la democracia ni por la lucha por la civilización, que son precisamente los argumentos que esgrime la burguesía en sus aventuras militares. Las posiciones del proletariado frente a la guerra imperialista son el derrotismo revolucionario  y el internacionalismo: luchar contra la burguesía nacional como primer enemigo y reconocer a los proletarios de todos los países como sus hermanos de clase, más allá de cualquier división de raza o religión. Esto comienza por la defensa de sus intereses de clase en el terreno inmediato, luchando contra la explotación que sufre en nombre de los intereses de la economía nacional, a través de medios y métodos clasistas que no reparan en respetar los cauces democráticos del diálogo entre patrones y obreros. Esta guerra de guerrillas cotidiana contra las imposiciones anti obreras de la burguesía, que merman cada vez más sus condiciones de existencia, es la escuela de la guerra de clases en la que el proletariado se preparará para una lucha de mayor alcance y está animada por el mismo espíritu de enfrentamiento intransigente que le debe mover a la lucha política contra el Estado burgués. Porque el proletariado sólo podrá poner fin a las carnicerías imperialistas cuando liquide a la clase que las promueve y para ello acabe con su instrumento de dominio político, con su Estado, e imponga su dictadura de clase, llamada a extirpar definitivamente la miseria, la explotación y la guerra acabando con el capitalismo.
Partido Comunista Internacional
28 de Noviembre de 2015
        www.pcint.org


[recibimos y publicamos]


Los gobiernos europeos y la dictadura siria de Al Assad, son responsables de las muertes de miles de refugiados



El mundo entero quedó consternado con la foto del niño sirio llamado Aylan Kurdi, de tan solo 3 años, el pequeño murió al lado de su hermano y de su madre, el único superviviente de la familia fue su padre. Ellos venían de la ciudad de Kobane y huían de las atrocidades del régimen de Bashar  Al Assad  de Siria, de los bombardeos de la OTAN y del reaccionario ISIS, que surgió como otra fuerza en Siria para destruir la lucha del pueblo sirio y kurdo.

 

La familia estaba intentando llegar a Canadá, donde tenían familiares. Habían intentado varias veces el asilo en este país, lo que le fue negado. Lo mismo ocurre con los gobiernos imperialistas de Europa. Lo ocurrido con el niño Aylan es parte del drama cotidiano de miles de inmigrantes y refugiados que mueren o arriesgan sus vidas  cruzando el Mediterráneo.

Los gobiernos europeos  levantan muros, vallas y "blindan" sus fronteras con policías, militares, patrulleras, expulsiones y leyes de extranjería. Mientras dejan correr, de hecho, a la dictadura de Al Assad que es una de las causas de que miles de sirios escapen de sus bombardeos masivos y ataques químicos. El cinismo de los gobiernos de la Unión Europea(UE), de Merkel u Hollande, no tiene límites. Se acuerdan de la guerra cuando las consecuencias les llega a Europa. Son los mismos gobiernos de la OTAN que hoy cierran sus fronteras los que apoyan directa o indirectamente al dictador Bashar Al Assad y sus masacres que ya suman 300.000 víctimas. 


Los refugiados  provienen de Siria y, en menor medida, de Afganistán, Irak, Eritrea y otros países africanos. Se tratan de miles y miles de  jóvenes, trabajadores, familias que huyen de la violencia, la persecución o la miseria que le imponen la crisis económica y social del sistema capitalista-imperialista.
Para la UE sólo se trata de levantar muros, de abordar la inmigración como un problema de orden público. Cada muro que se levanta en Europa abre un nuevo negocio para las mafias, que se lucran de la desesperación. Su "mercado" es inagotable. La mejor manera de luchar contra los traficantes es abrir las puertas a la entrada legal de los refugiados y acabar con el tratado de Schengen y las leyes de extranjería, es poner fin al expolio, es dejar de avalar y armar a los tiranos.

Los pueblos europeos, a diferencia de sus gobiernos, están dando una demostración de solidaridad con los refugiados. La población de Islandia ofrece asilo en sus casas a los refugiados, el pueblo serbio da solidaridad abierta en Belgrado o la movilización de 30 mil personas en Viena (Austria) expresando su solidaridad y disposición a que se abran las fronteras a los inmigrantes. Es urgente abrir todas las fronteras de Europa permitiendo y facilitando la libre circulación de los miles de refugiados, otorgando asilo, vivienda y trabajo a cada uno. Se les debe prestar asistencia para escapar de sus países de origen y que no mueran en el intento. Esta exigencia es extensiva a los gobiernos del mundo, cesando inmediatamente el apoyo a las dictaduras como la de Siria y las intervenciones imperialistas y del reaccionario ISIS. Por todo esto debemos denunciar a los gobernantes de Europa  y de Estados Unidos que vienen condenando a muerte a miles y miles de refugiados y dar apoyo  a los refugiados y a la lucha del pueblo sirio. Llamamos a la movilización de los pueblos, de los trabajadores y la juventud del mundo, a las organizaciones de trabajadores y solidaria con los refugiados, a enfrentar las políticas de extranjería de los gobiernos y contra el régimen de Al Assad y el ISIS, en solidaridad con el pueblo sirio.
UIT-CI (Unidad Internacional de Trabajadores-Cuarta Internacional)








PRESENTACIÓN Y PROYECCIÓN DEL DOCUMENTAL


"ECOS DEL DESGARRO, LA HISTORIA DE UNA REVOLUCIÓN IMPOSIBLE"

 



Un documental que narra la revolución siria desde el punto de vista de los/as activistas y del pueblo, desde una perspectiva libertaria.

Un documental colectivo y auto-gestionado que explica el proceso revolucionario en Siria desde sus inicios, las formas de organización desde la base en las diferentes ciudades, las opiniones y vivencias de los/as activistas sobre el terreno, los antecedentes a las revueltas y la evolución de los acontecimientos, el panorama internacional, etc.

La presentación correrá a cargo del colectivo de cine libertario "CÁMARA NEGRA"



 Será el sábado 14 de febrero a las 18:30 en "La Casa" (ctra. Arca Real km 1,3 frente a FASA, puedes llegar en bus, bus 16 parada C/ bronce nº15)


Después habrá una rica cenita (V)egana, y para acabar la jornada concierto de RAP con:

CALLALAORDEN (desde Aranda de Duero)
BRIGADA DE LA CÓLERA (desde Palencia y Valladolid)





Organiza: GRUPO ANARQUISTA CENCELLADA




  • ¡No a la movilización pro-imperialista por Kurdistán!



  • Desde hace semanas, la suerte de los kurdos de Siria se ha convertido en una de las justificaciones más utilizadas por los imperialistas que intervienen actualmente en la región; los medias internacionales se han focalizado en torno al Kurdistán sirio (Kurdistana Rojava, Kurdistán del Oeste, en kurdo) y a la ciudad de Kobané, ambas asediadas por las fuerzas del grupo denominado “Estado Islámico” (más conocido bajo las siglas en inglés y árabe: ISIS y Daech).

    El Kurdistán sirio, compuesto por tres zonas que tienen frontera con Turquía, Kobané entre otras, con cerca de 2 millones de habitantes (un décimo de la población total siria); pero varias centenas de miles de kurdos vivían y trabajaban en las grandes ciudades sirias, principalmente en Alep y Damas.

    Con el asedio a Kobané, ISIS busca unificar los territorios que controla; pero también y sobre todo adjudicarse el control de la frontera con Turquía, en virtud de que la ciudad representa el pase vital del petróleo de Rakka, capital provincial bajo su dominio luego de haber expulsado al Frente Al-Nosra. Las diferentes facciones rebeldes no luchan solamente contra el gobierno de Damas; luchan también entre si para tratar de capturar territorios sobre los cuales obtener beneficios para quienes los dirigen. La fuerza de ISIS se explica por el hecho de haber logrado, a través o no de una violencia más que brutal, federar en torno suyo más intereses burgueses que sus rivales.

        Además de las declaraciones de la ONU y de dirigentes políticos burgueses a favor de los kurdos de Kobané, los tradicionales llamados de las personalidades demócratas; además de la movilización internacional del PKK (Partido de los trabajadores kurdos) y de sus aliados, así como la de otros grupos kurdos, igualmente se ha notado en numerosos países la participación activa de fuerzas de extrema-izquierda, en nombre de la lucha contra el obscurantismo de ISIS y del llamado a evitar una “masacre” de civiles en Kobané. Esta implicación de la “extrema-izquierda” que se pretende revolucionaria, para los proletarios indignados por las acciones perpetradas por los islamistas de ISIS, en definitiva, solo sirve a convalidar la intervención imperialista.

    Citemos, a modo de ejemplo, extractos de un volante de una organización libertaria, en Francia, activa en esta campaña, la OCL (Organización Comunista Libertaria), que “explicaba” su posición de la manera siguiente:
    Si llamamos a la movilización y a la amplificación de la solidaridad con la resistencia de Kabané y con la lucha del pueblo kurdo en general, es primero porque hay urgencia y cada día, cada hora, cuenta. Y si esta urgencia nos concierne, es porque el movimiento de liberación de Kurdistán – con sus características más bien  positivas y con otras más discutibles y criticables – aparece hoy en día en esta región como la principal fuerza susceptible no solo de contrarrestar la doble barbarie de islamistas y regímenes del área, sino también de introducir en las zonas kurdas, y más allá, elementos suficientes de transformación y ruptura a partir de los cuales al menos se vuelva posible – y pensable – postular formas de igualdad, abrir espacios políticos autónomos [¿?] de apropiación de lo común [¿?] y ofrecer perspectivas comprensibles y audibles de liberación social y política. Esta condición es insuficiente pero necesaria para detener la barbarie actual, hacer que el aire sea de nuevo respirable y que el mundo sea habitable, aquí también” (1).

    Lo que no es audible en el volante de la OCL, cuando fustiga “las dictaduras de Damas y Bagdad”, “los djihadistas” y la “petro-monarquías”, es la denuncia abierta contra el imperialismo. El volante critica esencialmente la falta de eficacia de los bombardeos americanos (juzgados “irrisorios” por los expertos militares de la OCL), afirmando que la coalición imperialista “pretende combatir para eliminar a los djihadistas”, ¡otra forma de decir que no los condena! Cierto es que si nos encontramos en presencia de una lucha contra la “barbarie” (George Bush habría dicho contra “el Eje del Mal”), podemos muy bien desear la victoria de la civilización de los misiles de crucero y caza-bombarderos!

    Por tanto, no hay dudas que la OCL se siente satisfecha por la intensificación de la intervencion americana que se ha hecho creciente y permanente con el pasar de los días.

    Es en todo caso la opinión de los trotskistas del NPA (Nuevo Partido Anti-capitalista) de Toulouse, (Francia), en un comunicado bajo la consigna “Apoyo total e incondicional con los combatientes por la libertad [!] de Kobané” (2) no vacilan en escribir que “la NPA saluda la eficacia de los ataques aéreos de las US Air Force de estos últimos cuatro días”. Y saludando también “la decisión del estado-mayor de US de integrar un comandante de los YPG [milicias kurdas ligadas al PKK] a su QG (Cuartel General) de los ataques aéreos”, alegrándose de antemano por la cara que pondría Turquía [en una reunión] en la OTAN, la NPA “denuncia la cobardía e hipocresía del gobierno [francés] y de la unión Europea” por permanecer como espectadores ante los acontecimientos!






    ¿DESEAN LA DEMOCRACIA EN MEDIO-ORIENTE? ¡LLAMEN AL IMPERIALISMO!


    El primero de noviembre, se organizó una jornada “mundial” de solidaridad con Kobané. En el mensaje oficial de esta jornada, se dice que “Si el mundo desea la democracia en Medio-Oriente, debe apoyar la resistencia kurda en Kobané” (3). ¿Quién es “el mundo? Poco más abajo, el mismo mensaje hablaba de manera más precisa acerca de “actores mundiales”: “Llego la hora de dar a los actores mundiales razones para que cambien de opinión”. Y para disipar toda ambigüedad sobre quiénes son los “actores mundiales” a los que hay que hacerles cambiar de opinión: “La pretendida coalición internacional de lucha contra ISIS no ha aportado una ayuda eficaz a la resistencia kurda (…). No ha cumplido con sus obligaciones que, en materia de derecho internacional, les son propias”.

    Aquí se trata claramente de un llamado al imperialismo (o de una presión sobre éste) para que refuerce su intervención militar en Medio-Oriente, haciendo suyas las argucias burguesas habituales: democracia, derecho internacional, “humanidad”, “prevención de un genocidio en curso” (contra toda discrepancia, el texto habla incluso del “peor genocidio de la historia moderna”!), etc., las mismas que siempre han sido utilizadas para justificar las guerras.

    El “derecho internacional”, son las reglas que sintetizan las relaciones entre Estados burgueses; basado sobre relaciones de fuerza, si no se tiene la fuerza, este derecho jamás sera respetado, tal como las relaciones internacionales lo siguen demostrando.

    La democracia es el sistema pacifico de dominación burguesa basado en un pacto entre clases; solamente posible cuando el capitalista es suficientemente próspero como para comprar la paz social, gracias a la corrupción de amplios sectores de la “aristocracia obrera” y a la concesión de prebendas al resto de los proletarios, que no son sino migajas en proporción a los gigantescos beneficios obtenidos.

    En países donde el capitalismo es demasiado débil y donde las tensiones sociales son demasiado agudas, debido a la necesidad que tiene de arrancar plusvalía a las masas, al más alto grado posible, la dominación burguesa reviste inevitablemente un carácter brutal, violento, terrorista. El terrorismo de los islamistas sirios constituye el pendiente del terrorismo del Estado y el capitalismo sirios, que se ejercen sin freno desde hace décadas. Los crímenes de ISIS empalidecen ante los crímenes del régimen que todavía hoy en día, mata, masacra y tortura a gran escala (desde comienzos de año, cerca de 2000 prisioneros fueron asesinados, en las cárceles del régimen, muchos torturados hasta la muerte) (4).

    ¡Desear la “democracia” en Medio-Oriente significa perpetuar el capitalismo, bajo una forma pacifica, cierto, pero ello es o soñar con los ojos abiertos, o proferir una mentira para camuflar la intervención imperialista!

    Mientras que los partidarios de los combatientes kurdos se movilizan y se agitan, mientras reclaman el envío de armas, piden el retiro de PKK de la lista de “organizaciones terroristas” (lista en que se encuentran inscritos las organizaciones y partidos que enfrentan al imperialismo y a los Estados burgueses occidentales), los “actores internacionales” serios actuaban, en efecto, en el terreno – y en el sentido que deseaban!

    Los bombardeos americanos continúan aumentando (más de un centenar hasta mediados de octubre), y los contactos entre el PYD (nombre de la organización del PKK en Siria) y los Estados Unidos han sido hechos públicos. La prensa internacional ha revelado que difíciles negociaciones secretas han tenido lugar estas últimas semanas entre Turquía, Estados Unidos, el PYD y las organizaciones de Irak para coordinar la defensa de la ciudad y llegar a un acuerdo con las facciones kurdas (5); entre tanto el gobierno turco reprime de manera sangrienta las manifestaciones de kurdos en apoyo a Kobané (más de treinta muertos).

    El PKK/PYD ha obtenido lo que buscaba, gracias especialmente a la batalla de Kobané, es decir, su reconocimiento por parte del imperialismo americano y de los imperialismos occidentales; de hecho la coalición internacional dirigida por los Estados Unidos lo había puesto en la lista negra (terrorist watchlist systeme). Ha obtenido incluso que el PDK (Partido Democrático de Kurdistán) de Barzani, quien dirige al Kurdistán semiautónomo iraquí, abandone a sus partidarios locales del CNK (Consejo Nacional Kurdo sirio, quien reprochaba al PKK/PYD su rechazo a participar a la lucha contra Damas), y reconociese su preeminencia en las regiones kurdas en Siria. Turquía, que a la sombra del petroleo kurdo iraquí, mantiene relaciones privilegiadas con el PDK (6), ha hecho un gesto aceptando dejar pasar por su territorio a los peshmergas (combatientes) del PDK para reforzar a los combatientes de Kobané.

    Signo de la precariedad de la unión de las facciones kurdas, el PKK/PYD solo ha dejado pasar un centenar de combatientes del PDK, precisando que estarán puestos a la retaguardia, es decir, no desea compartir la dirección de los combates con nadie.

    DIVERGENCIA DE INTERESES COMO TELA DE FORO AL REACOMODO EN CURSO

    Hemos visto que las negociaciones entre Turquía, los Estados Unidos y las facciones kurdas continúan siendo difíciles. A pesar de que forma parte de la OTAN, de haber adherido a la coalición, Turquía ve con desagrado que  los americanos utilicen sus aeródromos para atacar a ISIS. Como condición previa pide la autorización de crear en Siria, a lo largo de su frontera, una “zona-tampón” que incluya igualmente una “zona de exclusión aérea” (no-fly zone: zona prohibida a la aviación siria). Pero los americanos no están de acuerdo, en vista que ello los conduciría...  ¡a un conflicto con Damas!

    Desde mediados de verano de 2013, en vista del fracaso en organizar una fuerza de oposición suficientemente solida y confiable, el imperialismo americano efectivamente ha concluido que un derrocamiento de Bachar El-Assad podría desembocar en una situación incontrolable en Siria. El ejemplo de Libia muestra las dificultades para reconstruir un aparato de Estado en un país fragmentado por múltiples facciones rivales. Oficialmente, los americanos se han fijado la tarea de formar una oposición islamista “moderada” contra el régimen sirio, al mismo tiempo que advierte que esta tarea tomara “meses y años”; esto deja todo el tiempo necesario para negociar con el régimen y sus padrinos, Rusia e Irán.

    Entre tanto, el riesgo de derrumbe del régimen iraquí les ha hecho ver que ISIS es el objetivo militar primordial. Pero bombardear en Siria, donde se hallan las bases de ISIS, implica un acuerdo mínimo con el régimen de El-Assad, quien dispone de una aviación y de sistemas sofisticados de defensa antiaérea. Aunque lo nieguen oficialmente, los imperialistas americanos han vuelto a tomar contacto con el régimen sirio que antes habían condenado, dejando incluso que este multiplique sus ataques contra los insurgentes! Así mismo, París, que le grita a Damas su hostilidad, discretamente ha tomado contacto junto, al parecer, a otras capitales europeas, con los Servicios sirios, pidiendo su ayuda en torno a los jóvenes (de nacionalidad europea) que se han ido a combatir con los islamistas (7). La tentativa fracasó debido a que, para colaborar, las autoridades sirias han puesto como condición la reapertura de la embajada de Francia en Damas, sin embargo, esto da un claro indice del giro de los imperialistas.

    Atrayendo la atención sobre los combates de Kobané, los medias internacionales, respondiendo dócilmente a la desiderata del imperialismo americano, han ocultado en los hechos los ataques del régimen contra los insurgentes de Alepo, Homs, etc; según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, no menos de 553 bombardeos habrían sido efectuados por la aviación siria contra los rebeldes, solamente en el periodo que va del 20 al 25 de octubre (8): en el cielo de Siria, saturado de misiles de crucero, aviones americanos y aviones sirios no se hacen la guerra, se dividen la tarea...


    A la inversa, para la Turquía de Erdogan, el enemigo es el régimen sirio y las diversas facciones rebeldes islamistas sus aliados al menos potencialmente. Y por ello reprocha amargamente a los Estados Unidos el no atacar a las fuerzas sirias y el haber renunciado a derrocar el régimen de Bachar El-Assad. Mientras que su presidente, por razones de propaganda nacionalista, acaricia el sueño imposible de un nuevo imperio otomano, Turquía alimenta ambiciones imperialistas bien reales que no va a sacrificar por los intereses americanos. El gobierno turco, inquieto por las efectos que puedan generar las revueltas en Siria, teme que la creación de un Estado kurdo independiente aviva las aspiraciones separatistas entre los kurdos turcos. Turquía se entiende muy bien con las autoridades del Kurdistán iraquí ligadas al PDK de Barzani, debido por supuesto al petroleo, pero también porque son hostiles a la independencia.

    Pero las divergencias que no cesan de multiplicarse entre estas autoridades y Bagdad, así como el avance de ISIS, han cambiado el orden de las cosas. A pesar de que teóricamente cuentan con varias decenas de miles de combatientes fuertemente armados, los peshmergas kurdos sin haber movido un solo dedo por socorrer al ejército regular iraquí atacado por ISIS, han esperado tranquilamente su dispersión para ampliar su territorio, apoderándose de la ciudad de Kirkuk y su región rica en petroleo. Pero a finales de junio, después que las autoridades israelíes habían multiplicado sus declaraciones estruendosas a favor de un Estado kurdo independiente (9), Barzani declaraba a la BBC que iba a organizar un referéndum sobre la independencia del Kurdistán iraquí. Este discurso no ha vuelto a resurgir, pero el Kurdistán iraquí, pertrechado por los diversos imperialismos, hoy goza de una independencia en los hechos.

    El PKK, partido nacionalista burgués

    El PKK es una organización nacionalista kurda de Turquía, creada a finales de los años 70, presente también en la emigración turca en Europa, que ha iniciado a mitad de los años 80 una guerrilla al estilo maoísta por la independencia del Kurdistán turco. Ha logrado en gran parte canalizar para beneficio propio, la cólera de la población kurda sometida desde siempre a una verdadera opresión por parte de las autoridades de Ankara (desde hace mucho tiempo se les ha prohibido hablar en kurdo, incluso en privado, y reprimido de toda veleidad de organización propia, etc.), no obstante representar 1/5 de la población turca. A mediados de los años 90, el PKK abandonara sus platónicas referencias al marxismo para remplazarlo por las de la autonomía. Hoy profesa una ideología puramente democrática digna de un partido parlamentario. A comienzos de 2013 llamo a sus partisanos a entregar las armas luego de la apertura a un “proceso de paz” con el gobierno.

    Durante años, el PKK, protegido por el régimen de Afez El-Assad (padre del presidente actual), se fraguó una retaguardia en las regiones kurdas de Siria; sus adversarios le reprochan haber colaborado durante ese tiempo con los servicios secretos sirios para reprimir toda oposición al régimen. Pero años más tarde, el acercamiento de Siria y Turquía condujo a la expulsión de los militantes del PKK, conduciendo a la captura de su jefe, Öcalan, quien ahora purga cadena perpetua en Turquía.

    Después del estallido de la guerra civil, el deterioro de la relaciones con Turquía ha conducido a un nuevo acercamiento entre el PKK y su organización en Siria (PYD) y el régimen de Damas. En 2012, este último retiraba de Rojava sus soldados y policías de los cuales tenía urgente necesidad para resistir la insurrección, prácticamente abriendo las puertas de la región al PKK/PYD quien, en los hechos, a diferencia de otros partidos y organizaciones kurdas de Siria, siempre ha rechazado embarcarse en la revuelta contra el régimen y a conservado los contactos con las autoridades sirias. Incluso, ha librado batallas sangrientas contra los insurgentes (sirios), tanto de los Islamistas del Frente Al-Nosra, como de los “moderados” pro-Americanos del Ejército Sirio Libre, para defender las fronteras de su región; y dentro de estas no ha vacilado en reprimir a sus adversarios políticos, tal como sucedió en la ciudad de Amuda, en junio de 2013, en una manifestación pacifica, donde el PYD asesino y secuestro a varios militantes de oposición; en protesta, diversas manifestaciones, sit-in y huelgas de hambre, tuvieron lugar en varios sitios, exigiendo la liberación de las personas secuestradas (10).

    El PKK/¨PYD pretende haber realizado, según los nuevos preceptos de Öcalan, una “revolución” en Rojava, estableciendo una organización territorial... ¡a partir del modelo suizo (cantonal)! Según él, esta revolución superaría las revoluciones francesa, rusa y china, por su carácter democrático...

    En realidad, el PKK/PYD es un partido nacionalista burgués, anti-proletario, incapaz no solo de dirigir una revolución, sino de defender los intereses de clase de los explotados; jamás ha vacilado en buscar el apoyo de cualquier Estado burgués o imperialismo; el reconocimiento que los estadounidenses le otorgan es una demostración más de su carácter.

    A despecho de lo que afirman en su propaganda, tomada sin critica alguna por sus seguidores en Europa, tal como los libertarios citados al comienzo de este articulo, el PKK./PYD no llama “a las poblaciones a no brindar confianza alguna a los Estados y a los regímenes en plaza”! No llama “a las poblaciones (…) a romper filas con la resistencia, a pelear, a organizarse por si mismas, a armarse política y militarmente, a organizar la autodefensa social, a coordinar sus milicias populares, a no contar más que con sus propias fuerzas y movilización para proteger su territorio y vidas y echar a los djihadistas” (11). Por otra parte, la población de Kobané, en lugar de participar directamente en la resistencia, huye de Turquía (12); la guerra en curso no es su guerra...

    Única salida: la perspectiva proletaria de clase


       ¿De qué otra forma pudiera ser? Para ello es preciso que se produzca una verdadera revolución, no una pseudo-revolución democrática a la suiza, sino una verdadera revolución social hecha por las masas explotadas y oprimidas. En la Siria burguesa, donde el capitalismo es el modo de producción dominante, históricamente no hay otra salida que la revolución proletaria una revolución socialista.

    Pero una revolución de estas dimensiones no podrá tener como arena una pequeña región agrícola; esta deberá partir de un movimiento de clase en los grandes centros urbanos donde se encuentran concentrados los proletarios de todas las nacionalidades; en esta revolución no se tratara de “proteger un territorio” regional, sino de extenderse primero por todo el país, y luego internacionalmente a todos lo países; ya no solo para defenderse de los djihadistas reaccionarios, sino de sabotear su potencia, agitando las banderas de la lucha de clase dentro de su territorio. No se tratara ya de instaurar un régimen democrático y laico, sino de destruir el Estado burgués y de remplazarlo por el poder dictatorial de los oprimidos, la dictadura del proletariado para extirpar al capitalismo. ¡Es evidente que una revolución de estas características no podrá implorar ayuda a los imperialistas sino que llamara a las masas proletarias a la rebelión! Y esta revolución no podrá ser dirigida por un partido nacional o nacionalista, sino por el partido proletario internacional e internacionalista.

      Nada de ello existe y es por ello que la revuelta en Siria ha degenerado en combates sangrientos, donde se enfrentan diversas fuerzas burguesas, apoyadas más o menos por padrinos extranjeros los cuales, para mantener o consolidar el control sobre partidarios y masas, no tienen otra alternativa que utilizar la ideología dominante más reaccionaria: la religión.

    Tal como escribía Amadeo Bordiga, ante la ausencia del partido de clase, las crisis más graves del orden burgués terminan en una situación contrarrevolucionaria (13), puesto que su ausencia significa que el proletariado es incapaz de actuar como fuerza independiente; a su manera, la burguesía tiene entonces todas las alternativas para salir de la crisis.

    Se nos preguntará que si no hay partido de clase, ni partido proletario independiente, ¿no se podría al menos contrarrestar a los más reaccionarios y apoyar a las fuerzas más democráticas? Y si los imperialistas estadounidenses u otros pueden frenar la “barbarie” o el “oscurantismo” ¿no hay que apoyarlos, en Medio-Oriente o en otros lugares?

    Este es el clásico argumento – escoger el “mal menor”, escoger el campo burgués menos dañino – utilizado hasta las nauseas en tiempos de paz o de guerra, para encadenar el proletariado a la burguesía, e impedir la aparición o el reforzamiento de las organizaciones de clase; su único resultado sera siempre el de entregar los proletarios sin defensa a sus verdugos.

    Efectivamente, no solo es imposible ayudar a las masas oprimidas asociándose de una u otra manera al imperialismo que saquea y asola al planeta, que explota y masacra a las masas en el mundo entero, sino que, actuando así, inevitablemente tiene que reforzar, acrecentar la potencia capitalista, llegando a debilitar la lucha de resistencia más elemental para los proletarios. El primer enemigo de los proletarios es su propia burguesía; aliarse a ella, cualquier sea el pretexto, es traicionar al proletariado.

    Es imposible oponerse realmente a las fuerzas reaccionarias, islamistas o no, retomando los programas y las perspectivas democráticas burguesas y, en consecuencia, aliándose a fuerzas burguesas; al contrario es avanzando un programa y unas perspectivas anti-democráticas, es decir, de clase, anti-capitalistas, anti-burguesas, buscando por medio de esta base la unión con los proletarios y las masas explotadas de todas las nacionalidades y de todos los países.

    Esta regla de oro fue establecida por los comunistas, en 1920: “La Internacional Comunista debe apoyar a movimientos revolucionarios en las colonias y los países atrasados, solo con el fin de reunir a los elementos constitutivos de los futuros partidos proletarios – efectivamente comunistas, no en palabras – y de enseñarles su tarea especifica, es decir la lucha contra las corrientes democráticas burguesas en sus países  (14).

    90 años más tarde, cuando ya no existe la Internacional Comunista sobre la cual apoyarse, la consigna debe ser respetada con tanta aplicación como la Internacional misma, degenerando, las ha rápidamente olvidado. Los proletarios deben oponerse sin vacilaciones a todas las intervenciones que perpetra “su” propio Estado; y brindar toda su solidaridad con las poblaciones martirizadas o en luchas; todo sujeto o acción que se ubique fuera de posiciones de clase, bien sea sobre bases humanitarias, democráticas, nacionalistas u otras, debe ser denunciado por anti-proletario. Parafraseando lo que decía el revolucionario socialista polaco, Warynski a propósito de la independencia de Polonia (15), podríamos decir que “existe en el mundo un pueblo más desgraciado que el de los kurdos – el pueblo de los proletarios”.

    Esto no significa que los proletarios deban desinteresarse por la suerte de los kurdos y otras nacionalidades, a los que hay que reconocerles el pleno derecho a la autodeterminación, pero primero está defender sus intereses de clase; y que en la lucha contra todas las opresiones, incluyendo la opresión nacional, en la lucha contra todas las acciones reaccionarias, comprendidas las islamistas, no deben jamás transigir sobre la necesidad absoluta de la independencia y organización de clase, sobre la unidad de los proletarios por encima de todas las divisiones nacionales, étnicas, religiosas u otras.

    La verdadera solidaridad, no solamente con las masas kurdas de Rojava, sino con las masas proletarizadas de Siria, aplastadas bajo la metralla, o condenados por millones a una existencia miserable de refugiados, consiste aquí, en el corazón de las metrópolis imperialistas, a trabajar por la reactivación de la lucha de clase, revolucionaria e internacionalista contra el capitalismo y el imperialismo y por la reconstitución de su órgano supremo, el partido de clase internacional.

    Y el primer paso indispensable es el rechazo a embarcarse en movilizaciones pro-imperialistas, el rechazo a respaldar fuerzas y partidos no proletarios, el rechazo a adherir a perspectivas no clasistas.


    Partido Comunista Internacional, 13/11/2014


    _____________
    (1) Volante del 3 de octubre de 2014
    (3) http://oclibertaire.free.fr/spip.php?article1599. Entre los firmantes del llamado (personalidades burguesas diversas, artistas, intelectuales, etc.), encontramos en segunda posición al obispo Desmond Tutu, el mismo que había bendecido el pasaje del apartheid a un régimen democrático para perpetuar la explotación negrera de los proletarios sudafricanos. Su firma es suficiente para calificar el llamado.
    (5) Ver el artículo del Financial Times del 24/10/14.
    (6) Los dos principales partidos burgueses del Kurdistán iraqui, se han combatido durante años, armas en la mano, son el PDK de Barzani y el UPK (unión Patriótica de Kurdistán) de Talabani, formado por la fusión de diversos partidos, entre ellos los ex-”marxistas-leninistas”de Komala; Talabani es presidente de Irak desde 2006 (cargo honorifico, sin poder político) y vicepresidente de la Internacional Socialista. La UPK es cercana a las autoridades iranies, por consiguiente favorable al régimen de Damas.
    El clan Barzani que dirige el PDK tiene una larga historia de buenas relaciones con el imperialismo occidental e Israel; ha tejido estrechos vínculos con Turquía y apoya la oposición al régimen sirio. En 2011, el PDK crea el CNK, reuniendo a los partidos kurdos sirios partidarios de la rebelión contra Damas.
    El PYD/PKK reprocha al CNK de haber abandonado la reivindicación de autonomía de Rojava para aliarse con los rebeldes (hostiles a esta); y lo acusa de estar a la orden de Turquía. Las diversas tentativas de acuerdo que tuvieron lugar entre el PYD/PKK, quien predomina en razón de su organización militar, y el CNK, nunca tuvieron efecto.
    (7) cf Le Monde, 7/9/2014
    (11) OCL, volante del 3/10/14.
    (12) Segun Le Monde del 12-13octubre de 2014, en Kobané, de una poblacion inicial de alrededor de 50 mil, en el presente apenas quedan unos 7-8 mil civiles.
    (13) cf «Activisme», Battaglia Comunista n°7/1952
    (14) cf «Theses on the national and colonial question», II Congreso del IC, Moscú, julio 1920. Jane Degas, The Communist International, vol 1, pp. 143, 144
    (15) cf Jacques Droz, «Histoire générale du socialisme», PUF 1977, Tome 3, p. 324.

    Valladolor no admite comentarios
    La apariencia como forma de lucha es un cancer
    El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
    Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
    Piensa, actua y rebelate
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    de batalla.

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    Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

    "Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

    No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

    En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

    Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

    La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

    Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

    No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

    Su lucha es nuestra lucha."