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"El desorden mundial, en el cual las potencias imperialistas se han visto colocadas –desde el hundimiento del imperio ruso en 1989-91, pasando por una sucesión insistente de guerras locales y regionales en las cuales cada potencia imperialista buscaba extraer el mayor beneficio posible para sus propios intereses-, no es otra cosa que el nuevo estado de salud del imperialismo".
[v. más: La América de Trump saca músculo]
¡BOMBARDEOS EN SIRIA! ¿TERCERA GUERRA MUNDIAL?
¡NINGUNA GUERRA SINO LA GUERRA DE CLASES!
El ataque militar de las fuerzas de EE.UU, Francia y Gran Bretaña contra instalaciones del Régimen sirio en las ciudades de Damasco y Oms es un paso más en la guerra comercial declarada existente en todo oriente medio entre las fuerzas imperialistas mundiales por el control de zonas geoestratégicas claves. La postura "exaltada" de estas fuerzas occidentales en defensa de "los derechos humanos" de la población siria (contra los ataques químicos de su propio gobierno) es el reverso de la defensa de la "integridad nacional" del gobierno de Moscú. Cara A y Cara B de un mismo disco: la guerra imperialista.
La doble (o doblada) moral de los estados occidentales justifica su agresión armada con la lucha contra las armas químicas utilizadas por el régimen sirio (recordamos las mentiras que justificaron los ataques al Irak de Saddam Hussein, lo que ha pasado en Libia, etcétera). El imperialismo occidental bombardea "metafóricamente" a su opinión pública con mentiras para tranquilizarla y adormecerla (tranquilizantes en forma de bombas periodísticas y campañas de opinión) mientras bombardea física y realmente a la población de Siria.
NO A LA GUERRA EN SIRIA. ESTADO ESPAÑOL CÓMPLICE.
El gobierno español dice apoyar los bombardeos porque "es condenable" que haya ataques químicos por, lo que aunque no participa activamente, da apoyo logístico a la coalición occidental y participa de la OTAN y la UE que justifican completamente el ataque [En la categoría de ataque químico, que sepamos, no entra el envenenamiento controlado de la propia población que el Estado español realiza mediante la legalización de productos alimentarios tóxicos, de medicinas y fertilizantes potencialmente tóxicos, o de industrias que generan cáncer y otras enfermedades en el propio territorio español. Esto no es "guerra química contra la propia población"...]. Así, a pesar de su aparente pasividad en este momento, es cómplice (necesario o no, siempre interesado en su propio desarrollo imperialista) del ataque realizado en estos días y con sus tropas sobre el terreno (frontera turca, Líbano, etc.) está colaborando activamente a la represión del proletariado de la zona y al control económico de su propia parte de pastel.
Las burguesías de los diversos estados imperialistas en liza se hacen la guerra y se asocian según necesidades del guión: los beneficios mandan. La guerra es la continuación de la política por otros medios: "Siria se ha convertido en el teatro en el cual las potencias imperialistas mayores y las potencias regionales juegan cada una su propia partida, cada cual con el objetivo de hacerse con una parte del botín representado por su territorio y, llegada la ocasión, de meter la mano en una parte de Irak, ya hoy subdividido en diversas partes con los Kurdos en el Norte (que en Siria son apoyados por los americanos), no obstaculizados por los occidentales pero combatidos por Turquía que quiere retomar Mosul; los sunníes en el centro, apoyados por las coaliciones occidentales; y en el sur los chiitas, apoyados por Irán. Rusia, Turquía, Irán, son las potencias que se disputan pedazos de Siria, y contra sus iniciativas los Estados Unidos intentan poner un freno y participar en la división del pastel".
Por todo esto, llamamos a lxs proletarixs de cualquier parte del mundo a combatir y denunciar la intervención militar que se ha producido así como futuras intervenciones que ya se preparan, y a oponerse a ellas fuertemente con todos los medios que la clase tiene a su alcance.
El enemigo está en nuestro propio país, es nuestra propia burguesía.
Lxs proletarixs y explotadxs sirixs nos necesitan, no les abandonemos.
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Otros textos anteriores:
>http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2017/04/repudiamos-bombardeo-imperialista-en.html
> http://valladolorentodaspartes.blogspot.com.es/2017/04/la-america-de-trump-saca-musculo.html
> http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2014/08/el-primer-aniversario-de-la-matanza-con.html
> http://www.autistici.org/tridn
> http://www.pcint.org/01_Positions/01_02_it/180226_siria.htm
> http://www.pcint.org/18_publication/Fr/35_Syrie/Syrie.htm
La
América de Trump saca músculo
El desorden mundial, en el cual las
potencias imperialistas se han visto colocadas –desde el
hundimiento del imperio ruso en 1989-91, pasando por una sucesión
insistente de guerras locales y regionales en las cuales cada
potencia imperialista buscaba extraer el mayor beneficio posible para
sus propios intereses-, no es otra cosa que el nuevo estado de
salud del imperialismo.
Las contradicciones de la sociedad burguesa,
sobre cualquier plano, económico, político, social, financiero,
cultural y, naturalmente, militar, están explotando desde hace
tiempo con una frecuencia cada vez más breve, en el tiempo y en el
espacio. El imperialismo, es decir, la política de rapiña y de
bandidaje que cada país capitalista avanzado utiliza para acaparar y
controlar, en el mundo, porciones de mercado y de territorios
económicos, no ha logrado, y no logrará jamás “resolver” las
contradicciones de la sociedad capitalista si no es llevándola al
nivel del enfrentamiento mundial entre las potencias que se dividen
el mundo en zonas de influencia y de colonización. La Primera Guerra
Mundial (1914-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) son una
demostración, tanto en el sentido de que a través de ellas las
potencias imperialistas han rediseñado el orden mundial, como en el
sentido de que el nuevo orden mundial apenas establecido a través de
una victoria militar portaba los gérmenes de un nuevo desorden
mundial. La burguesía de un país lucha siempre, constantemente,
contra las burguesías competidoras y adversarias de los otros
países; y cuanto más se desarrolla la economía capitalista, más
las burguesías nacionales que representan los intereses y disfrutan
todos los beneficios y los privilegios económicos, políticos y
sociales, se hacen aguerridas, codiciosas, insaciables.
La competencia económica y
financiera sobre el mercado mundial eleva inevitablemente, en un
cierto punto del desarrollo capitalista, el nivel del enfrentamiento:
los competidores más fuertes, más organizados, más agresivos
tienden a repartirse el mercado en zonas de influencia y de control.
Pero el desarrollo capitalista y el desarrollo de sus contradicciones
forman al tiempo a otros actores que entran en el mercado volviéndose
a su vez competidores, menores en términos de fuerza económica y
financiera, pero importantes desde el punto de vista “estratégico”,
gracias a sus recursos naturales, a su posición geográfica y a su
actividad político-militar en sus regiones.
El cuadro internacional que
se representaba desde la mitad del siglo XIX hasta los primeros
decenios del XX, con el mundo dividido entre las potencias coloniales
europeas, dueñas del mundo, entre las cuales la primera era
Inglaterra, después de la Primera y, sobre todo, después de la
Segunda Guerra Mundial, ha cambiado del todo. Tras la decadencia de
las potencias coloniales de un tiempo emergieron nuevas potencias
imperialistas: los Estados Unidos de América y Rusia, grandes
vencedores de la Segunda Guerra Mundial, que se repartieron el mundo
en dos grandes zonas de influencia –el Occidente euroamericano,
(del cual dependían Europa Occidental, el continente africano,
América Latina, el Medio Oriente y una parte no pequeña del Extremo
Oriente) y el Oriente euro-ruso (del cual dependían Europa Oriental,
China y parte de Indochina) en el interior de las cuales había lugar
para la continuidad “colonial” de los más viejos países
colonialistas, Inglaterra y Francia en particular. Y es gracias a la
experiencia histórica de estas dos grandes potencias coloniales que
algunas grandes regiones del mundo, como el Próximo y el Medio
Oriente, han visto sus confines rediseñados siguiendo los intereses
de rapiña y piratería de Londrés, París y Washington.
Pero de la gran crisis
capitalista mundial de 1.973-75, de la que no se desarrolló una
tercera guerra mundial por la combinación de una serie de factores
económicos y político militares que alejaron la maduración, salió
un cuadro internacional en el cual las grandes potencias
imperialistas se enfrentaban más por sus puntos débiles que por
sus puntos fuertes. La guerra en Vietnam que América perdió, la
secuencia interminable de guerras de liberación nacional de las
colonias en África y en el Extremo Oriente, los países del Medio
Oriente (estratégicos por el petróleo) constantemente sacudidos por
guerras locales e intestinas, una Alemania y un Japón militarmente
debilísimos pero importantes en la clasificación de las potencias
económicas mundiales al punto de representar no sólo competidores
aguerridos a nivel mundial, sino, al mismo tiempo, mercados vitales
para las mercancías americanas; y una Rusia con un desarrollo
capitalista interno que tenía entonces gran necesidad de la
explotación cuasi monopolística de los satélites euro-orientales y
para nada propensa a enfrentarse militarmente con los Estados Unidos,
con los cuales bastaba el equilibrio del
terror dado por los armamentos
atómicos. Demostración de que no todas las crisis internacionales
de gravedad notable –como fue la guerra de Corea en 1950, o la
guerra de Irak en 1991- desembocan en una guerra mundial. Esto no
quita que cada crisis, regional o internacional, no haga sino
acumular factores de enfrentamiento cada vez más agudos e
“imposibles de resolver” si no es con el enfrentamiento militar
abierto.
Desde dicho periodo del
equilibrio del terror, el desarrollo del imperialismo ha pasado a un
periodo en el cual el viejo equilibrio mundial, debido a aquella
especie de condominio ruso-americano que “gobernó” el mundo
durante treinta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial,
no ha sido ya aceptable por parte de ninguna potencia imperialista;
pero ninguna potencia imperialista actual está en condiciones, hoy,
de dictar la agenda mundial de las relaciones recíprocas. Es uno de
los motivos por los cuales cada potencia imperialista tiende a
enmascarar sus propios intereses con los intereses locales de tal o
cual país, no quitándose de intervenir –como en Libia- cuando
este tipo de intervención no puede ser utilizada como una
“declaración de guerra recíproca”
Esto es lo que sucede en
Siria desde hace más de cinco años, país que habría debido ver la
caída de Bashar al-Assad hace tiempo, gracias sobre todo a las
presiones diplomáticas, económicas y militares de los Estados
Unidos, cosa que no ha sucedido.
La población siria, en
estos cinco años ha sufrido todo tipo de violencias, de
humillaciones brutales, por parte de todas las fuerzas beligerantes:
del ejército considerado regular de Assad, de las diversas milicias
rebeldes, de las fuerzas militares del ISIS, de los bombardeos de los
rusos, de los americanos, de los turcos y de todos los aliados de los
Estados Unidos. Indiscutiblemente el ejército de Assad se ha
manchado con todo tipo de violencia contra su pueblo, pero no lo han
hecho menos las otras fuerzas militares presentes sobre el terreno o
actuando mediante agentes en Siria.
Siria, mucho más que Libia,
representa un nudo estratégico para las potencias imperialistas:
para Rusia, gracias a la única base aérea y portuaria que tiene y
que se asoma al Mediterráneo, y desde la cual son posibles acciones
de presión y de acción militar en todo el área mediterránea y en
toda el área meridional; para las potencias europeas, y en
particular Francia, que tiene una tradición imperialista muy
radicada en Siria; para los Estados Unidos, que desde el punto de
vista del control imperialista del Medio Oriente no pueden aceptar
perder a favor de una Rusia que está volviendo a ganar posiciones a
despecho de la Alianza Atlántica, y por lo tanto en primer lugar a
despecho de los Estados Unidos; para Irán, nueva potencia regional
que ha encontrado afortunadamente para ella un nuevo aliado en la
Rusia de Putin, y que tiene todo el interés en impedir que Israel y
Arabia Saudita radiquen su influencia en el único país en el cual
la afinidad religiosa chiita puede ser utilizada para sus propios
intereses de potencia regional.
El ataque con agentes
químicos (parece que con gas sarín) del 4 de abril por parte de la
aviación de Assad en la pequeña ciudad siria de Idlib (pueblo de
Khan Sheikhoun), en la zona de Homs, controlada por los rebeldes,
matando a ochenta personas –tal y como afirman los medios locales-
ha sido el pretexto que Trump ha utilizado para disparar sus misiles
desde los portaaviones presentes en la zona. Los 59 misiles Tomahawk
lanzados contra la segunda base aérea siria, Shayrat, de los cuales
sólo 23 han hecho blanco, han hecho en realidad pocoo daño: han
dado a algunos MIG, han matado a 5 personas y herido a 7 (según el
gobernador de Homs). De hecho, el día después, desde la misma base
han vuelto a salir los aviones sirios para otras operaciones
militares. He ahí la “respuesta seria” americana, como ha
declarado el presidente Trump: contra “civiles inermes” entre los
cuales “hermosos pequeños asesinados brutalmente, ningún hijo de
Dios debería sufrir un horror similar”(1) no ha tenido sino un
efecto propagandístico, visto que la base, advertida por los rusos,
a su vez advertidos previamente por los americanos, había sido
evacuada de forma preventiva.
Frente a las innumerables
masacres que ha sufrido la población siria, ¿para qué sirve este
acto propagandístico de Trump? ¿Ha querido hacer ver al presidente
chino Xi Jinping, presente en una cumbre con Trump precisamente ese
día, que “América no bromea” advirtiéndole de que sería mejor
para él dejsar su protección a Corea del Norte y dejar que los
Estados Unidos “se las vean directamente con Pyongyang”? ¿Ha
querido molestar a Rusia, la gran protectora de Bashar-al-Assad, y
avisarla de que no bombardee más las posiciones de los rebeldes
apoyados por los Estados Unidos? ¿Ha querido dar también un aviso a
Turquía, que se estaba acercando a Rusia alejándose de los Estados
Unidos, subrayando que forma parte de la OTAN y que por lo tanto no
puede llevar un doble juego? ¿Ha querido dar a sus propios generales
la idea de que los portaaviones americanos presentes en el
Mediterráneo no están sólo de “guardia” sino que pueden
actuar? ¿Ha querido dar la impresión a sus propios electores de que
el nuevo presidente americano no se ocupa sólo de la minería y del
carbón y del “Obama care” sino también de la política
exterior? Probablemente todas estas cosas juntas, aún si es evidente
para todas las cancillerías del mundo que los Estados Unidos no
logran salir del impasse en el cual se encuentran en Siria (y no
solo, vista la situación en Irak o en Libia) y que el presidente
Trump no tiene ninguna “nueva” política externa que seguir, si
no aquella que ya era la de Obama y que le viene dictada por los
diversos lobbys que le tienen en su mano.
Dicho esto, es indudable que
ahora América comienza a mostrar sus músculos, obviamente en
defensa de sus intereses nacionales.
Por otra parte, Siria se ha
convertido en el teatro en el cual las potencias imperialistas
mayores y las potencias regionales juegan cada una su propia partida,
cada cual con el objetivo de hacerse con una parte del botín
representado por su territorio y, llegada la ocasión, de meter la
mano en una parte de Irak, ya hoy subdividido en diversas partes con
los Kurdos en el Norte (que en Siria son apoyados por los
americanos), no obstaculizados por los occidentales pero combatidos
por Turquía que quiere retomar Mosul; los sunníes en el centro,
apoyados por las coaliciones occidentales; y en el sur los chiitas,
apoyados por Irán. Rusia, Turquía, Irán, son las potencias que se
disputan pedazos de Siria, y contra sus iniciativas los Estados
Unidos intentan poner un freno y participar en la división del
pastel.
De hecho la población
siria, de igual manera que no tiene nada bueno que esperar de
Bashar-al-Assad, de Rusia ni de Irán, tampoco tiene nada bueno que
esperar tampoco de las milicias rebeldes o de los Estados Unidos y de
sus aliados occidentales. Y mucho menos de los milicianos del ISIS.
En esta guerra la población siria es la víctima a sacrificar,
masacrada en su patria y humillada en la emigración; y tampoco puede
contar con un movimiento obrero organizado mínimamente y dirigido a
llevar a cabo su propia lucha contra todos los beligerantes, porque
fue, ya antes, desviado e intoxicado de democracia durante años por
las fuerzas estalinistas y después destruido por el nacionalismo y
el confesionalismo.
Lo que puede dar a los
proletarios sirios una esperanza en el mañana, es el encuentro en la
emigración con proletarios clasistas y revolucionarios, entrenados
en la resistencia a las ilusiones de la democracia burguesa y al
nacionalismo, y tenazmente aferrados a las experiencias
revolucionarias del pasado –no a aquellas de las resistencias y del
antifascismo, que no han hecho sino volver a abrir la puerta a la
conservación burguesa- sino a aquellas de los proletarios rusos,
alemanes, italianos y serbios que durante y después de la primera
guerra mundial marcharon contra todos los bandidos imperialistas en
dirección a la revolución socialista, que no podía y no puede ser
otra cosa que anticapitalista y antiburguesa.
Partido Comunista Internacional (El Proletario)
10 abril 2017
NOTAS:
Las posiciones proletarias frente a la guerra imperialista: derrotismo revolucionario e internacionalismo. - 'No a la intervención española en Siria'
No a la intervención española en Siria
Después de los atentados de París, una nueva coalición de países se dispone
a atacar Siria para, según ellos, poner fin al terrorismo y acabar con la
amenaza que se cierne sobre Occidente. Las imágenes de los restaurantes y la
sala de conciertos atacados por los yihadistas son repetidas hasta la
extenuación junto con otras en las que aparecen soldados del Estado Islámico
haciendo alarde de su potencial militar en las regiones de Siria e Irak que
dominan. Con ello, la burguesía de todos los países llama a la población a
prepararse ante una amenaza que se pretende a las puertas de Europa una vez
ha tomado fuerza en el Medio Oriente. Y para preparar esta nueva guerra,
sobre todo, se llama al proletariado a secundar unánimemente los planes
militares que las principales potencias llevan diseñando desde hace años.
La Unión Sagrada, la defensa de la “patria en peligro” por parte del
proletariado, vuelve a ser invocada, una vez más, para refrendar la guerra
imperialista en una zona que, precisamente debido a la lucha entre potencias
imperialistas rivales, se ha vuelto un verdadero polvorín. Cientos de miles
de refugiados, ciudades enteras arrasadas y decenas de miles de muertos a lo
largo de Siria, Irak o Afganistán, son el resultado de la política exterior
de las civilizadísimas burguesías europeas y americanas. El Medio Oriente es
una región de vital importancia tanto por su valor puramente comercial
(fuente de codiciadísimas materias primas) como por su valor geoestratégico,
determinado por los cada vez más intensos desequilibrios que sufre el
reparto del mundo fijado por parte de las diferentes potencias
imperialistas. La guerra constituye el corazón y el nervio del capitalismo,
es la linfa vital que fortalece su cuerpo: la lucha por el control de los
mercados de los cuales extraer los recursos necesarios para la producción o
en los cuales colocar los productos de los principales centros económicos ha
acompañado a la sociedad burguesa desde los inicios de su tiempo en la
historia. Pero también, y sobre todo, la misma inversión en la industria
bélica, vivificador imprescindible para los momentos en los que las crisis
económicas hacen languidecer la tasa de beneficios necesaria: a través de
ella se valoriza el capital sobrante, verdadera causa de las crisis de sobre
producción que asolan periódicamente el mundo, y a través de ella se pueden
destruir en masa los medios de producción inútiles, dando con esta
destrucción paso a una nueva fase de alza en la producción en la cual la
ganancia se multiplica bajo la forma de infraestructuras, industrias y
bienes de equipo que será necesario volver a poner en marcha.Bajo la guerra
imperialista, sea cual sea el manto democrático, pacifista o humanitario con
que se cubra, siempre late la imperiosa necesidad de restituir los niveles
de la tasa de ganancia.
En Siria se libra una guerra desde hace varios años: desde el momento en
que Francia, Estados Unidos y Rusia, principalmente, intervinieron en las
revueltas anti Assad (a favor de estas, en el caso de los primeros, en
contra en el caso de Rusia) para garantizar su posición en una región tan
importante del mundo, el conflicto armado ha sido sostenido deliberadamente
y la aparición de grupos como el Estado Islámico son la consecuencia del
desequilibrio entre las fuerzas contendientes. Este desequilibrio ha dado
lugar a nuevas y precipitadas alianzas, como la que EE.UU. mantiene ahora
con su viejo archienemigo Irán. Ha dado lugar, también, a la entrada en
escena de actores que, durante largo tiempo, a la sombra de la aparente
estabilidad de regímenes asentados como el de Bachar Al Assad, han aumentado
sus pretensiones de dominio sobre la región, como es el caso de Turquía y
Arabia Saudita, valedores en un primer momento de la oposición islamista
local y de las facciones burguesas interesadas en mejorar su posición
respecto al comercio de petróleo en la región. Así, los elementos locales
que ayer eran considerados enemigos acérrimos de la civilización y la
libertad, como el Irán de los ayatolás, pasan hoy a ser aliados legítimos
porque se necesita su fuerza militar. De la misma manera que se ha visto a
“verdaderos garantes de la paz”, como la Turquía que lleva décadas
masacrando a la población kurda de su territorio, favorecer abiertamente a
los yihadistas del ISIS. Paz, libertad o humanidad, son palabras terribles
en boca de la burguesía porque detrás de ellas siempre esconde su necesidad
vital de imponer un régimen de terror y de guerra permanente sobre zonas
cada vez más amplias del mundo. Los yihadistas de ISIS no son más
terroristas que las burguesías de Irán, Siria o Francia que han sembrado de
cadáveres el Medio Oriente en nombre del Islam o de la Fraternité. Si
ISIS ha llegado a mostrar la cara sanguinaria que hoy se reproduce en los
medios de comunicación de todo el mundo, a modo de propaganda bélica, por
parte de sus rivales burgueses, es porque el terror ya había sido impuesto
en esa parte del globo desde la época de la colonización francesa e inglesa.
El discurso sobre paz y terror o libertad y tiranía sólo trata de esconder
que la guerra llama a la guerra y que son ejércitos idénticos en lo que se
refiere a su naturaleza al servicio de la burguesía, aunque no en igualdad
de condiciones, los que se enfrentan.
Hoy la guerra llega a los confines de Europa. Los atentados de París
muestran cómo las guerras periféricas que las principales potencias
imperialistas han librado desde el final de la II Guerra Mundial en regiones
remotas del mundo, se acercan cada vez más al corazón de esas potencias. Las
burguesías de todos los países lo saben perfectamente porque, a lo largo del
siglo XX, han sido dos guerras mundiales, además de innumerables conflictos
de menor intensidad, los que han librado. Conocen, por tanto, que estos
actos de guerra, si bien no van a desencadenar inmediatamente un
enfrentamiento que le lleve a movilizar todo su potencial militar, político
e ideológico, sí que le exige imponer al proletariado la plena adhesión a
sus exigencias para, llegado el momento, poder movilizarle en su nombre. Por
eso libra, en primer lugar, la batalla en defensa de la democracia, de la
libertad amenazada, de la civilización sobre la barbarie. Y la libra contra
el proletariado al que en nombre de estas falacias se obliga a aceptar la
sumisión absoluta a los intereses de la burguesía. En las últimas semanas,
además de la campaña propagandística a gran escala acerca de porqué es
necesario invadir Siria, se ha asistido a un espectacular despliegue de
ejército, policía y demás servicios de seguridad del Estado en varias
capitales europeas. Especialmente en Bruselas, donde durante días la ciudad
ha estado completamente militarizada, se han producido verdaderos asaltos
militares a barrios proletarios en busca de sospechosos, detenciones masivas
(con sólo un acusado finalmente) y un control estricto y riguroso sobre la
población: se trata a la vez de un ensayo y de una demostración del futuro
que espera al proletariado europeo y americano, de la guerra que su
burguesía librará contra él para garantizar, junto con la aplicación de los
más exquisitos métodos democráticos de la Unión Sagrada, su sometimiento.
Resulta clarificador el hecho de que, en la misma Bruselas, mientras que
comercios y calles eran controlados por el ejército, los autobuses que hacen
el trayecto de los barrios obreros al centro y de allí a los polígonos
industriales, siguiesen funcionando: ¡el interés nacional también exige que
los proletarios puedan ser llevados a sus centros de trabajo!
La burguesía española, a través de todos sus voceros de izquierdas o de
derechas, repite sin cesar que aunque en esta ocasión se ha atacado a
Francia, España podría perfectamente ser el siguiente objetivo. Y que por lo
tanto, también aquí, es necesario prepararse para afrontar la llamada lucha
anti terrorista en toda su extensión. Como primer paso es prácticamente
seguro que, salvado el periodo electoral, el ejército español será enviado
como parte de la alianza anti yihadista a apoyar las operaciones francesas
en Siria. Las fuerzas armadas españolas no poseen ni la mitad de la
capacidad operativa que las francesas, que son las quintas del mundo en
efectivos y cuentan con una gran experiencia en el extranjero, pero serán
requeridas como parte de un frente político en el que la burguesía española
tiene gran interés para afianzar su posición en el mundo, para defender un
reparto de la influencia en este que garantizan las condiciones para que su
capital pueda exportarse tanto a África como a Oriente Medio (donde empresas
de infraestructuras como FCC tienen importantes contratos) y competir con
ventaja. España intervendrá en Siria, bien directamente o, muy posiblemente,
dando cobertura en otra regiones al ejército francés que así podrá redoblar
su presencia en este país. Y lo hará para defender los intereses del capital
español, que a su vez pasan por garantizar el dominio de sus socios
comerciales en esta región del planeta. La guerra democrática contra el
yihadismo tendrá, también en este caso, causas bien distintas de las que sus
defensores argumentan.
Junto con la intervención española en la alianza anti yihadista vendrán las
consabidas consignas, que ya se han usado y se usan en casos como el de
Afganistan, Irak, República Centroafricana, Somalia, etc. El rey, Jefe de
Estado y por lo tanto presidente delconsejo de administración de los
intereses comunes de la burguesía, lo ha dicho claramente: España
necesita unidad para afrontar esta guerra. Unidad que pasa porque el
proletariado acepte sin dudar la adhesión a la campaña militar, a la defensa
de las exigencias burguesas y a la paz social que estas requieren. Unidad
que es una repetición a escala de la sumisión que, todos los días y en todas
partes, se exige a los proletarios: en el puesto de trabajo se les exige que
se sometan a los despidos para asegurar la viabilidad de la empresa, en todo
el país se les exige que acepten las medidas anti obreras de los diferentes
gobiernos para que la economía nacional reflote, fuera del país, en fin, que
acepten apoyar las aventuras imperialistas de la burguesía. Esta unidad
también en España constituye un ensayo de la movilización del proletariado
que prepara futuras sacudidas sociales. A medida en que las tensiones
interimperialistas crezcan, a medida que la crisis económica muestre que su
única solución es una nueva carnicería mundial, se obligará al proletariado
a aceptar condiciones de existencia cada vez peores, a aceptar la
militarización de manera similar a lo ocurrido estos días en Bélgica... Y
todo ello para defender los intereses de la burguesía que hoy se juegan en
Siria y mañana en cualquier otra parte del mundo con cualquier otra excusa
democrática y pacifista.
Para prepararse para el futuro seguro que le espera, para luchar contra su
utilización como carne de cañón al servicio de los intereses de la burguesía
mañana como para luchar contra el aumento de la explotación que sufre ya
hoy, el proletariado debe desoír los llamados a la unidad nacional, a la
guerra en defensa de la democracia. El principal enemigo del proletariado
está en casa, es su propia burguesía. La burguesía que en tiempos de paz
le explota en los centros de trabajo en nombre de los intereses de la
economía nacional y que en tiempos de guerra la exigirá defender con el
uniforme de soldado esta economía nacional fuera de sus fronteras. Pero
luchar tanto contra las guerras imperialistas de la burguesía como contra
los intereses de esta dentro del país, implica luchar también contra las
corrientes supuestamente obreras que defienden un capitalismo pacífico y un
Estado neutral en los asuntos exteriores. Este es el enemigo más inmediato
de la clase proletaria porque le ata a la defensa directa de la democracia
como único medio para “parar la guerra” y le lleva a defender un equilibrio
imposible en el que el capitalismo no explote a los proletarios, no
bombardee ciudades y no invada países. El no a la guerra de este
oportunismo político y sindical ha sido, siempre, incapaz de poner freno a
las guerras, pero ha sido muy capaz de hacer confiar a los proletarios en
que un cambio de gobierno, una protesta institucional o cualquier gesto
simbólico constituían toda la lucha posible para él. Las guerras
imperialistas, de Irak ayer a Siria hoy, han continuado y todas las
consignas democráticas de los partidos llamados obreros y de sus seguidores
de la extrema izquierda únicamente han contribuido a encadenar al
proletariado a su burguesía.
Para la burguesía la guerra es un asunto estrictamente económico y político:
con ella defiende sus intereses en cualquier parte del mundo, dentro y fuera
de sus fronteras, y para ello exige al proletariado una sumisión absoluta a
estos. Para acabar con las guerras que estallan periódicamente el
proletariado debe ocupar el terreno de la lucha de clase, debe romper con la
política colaboracionista a la que lleva décadas atado, esto es, debe luchar
contra su propia burguesía, contra los intereses de esta en cualquier parte
del mundo y contra la movilización bélica que realiza en su defensa. Por
ello las posiciones del proletariado frente a la guerra imperialista no
pasan ni por el pacifismo, ni por la defensa de la democracia ni por la
lucha por la civilización, que son precisamente los argumentos que esgrime
la burguesía en sus aventuras militares. Las posiciones del proletariado
frente a la guerra imperialista son el derrotismo revolucionario y
el internacionalismo: luchar contra la burguesía nacional como primer
enemigo y reconocer a los proletarios de todos los países como sus hermanos
de clase, más allá de cualquier división de raza o religión. Esto comienza
por la defensa de sus intereses de clase en el terreno inmediato, luchando
contra la explotación que sufre en nombre de los intereses de la economía
nacional, a través de medios y métodos clasistas que no reparan en respetar
los cauces democráticos del diálogo entre patrones y obreros. Esta guerra de
guerrillas cotidiana contra las imposiciones anti obreras de la burguesía,
que merman cada vez más sus condiciones de existencia, es la escuela de la
guerra de clases en la que el proletariado se preparará para una lucha de
mayor alcance y está animada por el mismo espíritu de enfrentamiento
intransigente que le debe mover a la lucha política contra el Estado
burgués. Porque el proletariado sólo podrá poner fin a las carnicerías
imperialistas cuando liquide a la clase que las promueve y para ello acabe
con su instrumento de dominio político, con su Estado, e imponga su
dictadura de clase, llamada a extirpar definitivamente la miseria, la
explotación y la guerra acabando con el capitalismo.
Partido Comunista Internacional
28
de Noviembre
de 2015
www.pcint.orgLos gobiernos europeos y la dictadura siria de Al Assad, son responsables de las muertes de miles de refugiados
[recibimos y publicamos]
Los
gobiernos europeos y la dictadura siria de Al Assad, son responsables
de las muertes de miles de refugiados
El
mundo entero quedó consternado con la foto del niño sirio llamado
Aylan Kurdi, de tan solo 3 años, el pequeño murió al lado de su
hermano y de su madre, el único superviviente de la familia fue su
padre. Ellos venían de la ciudad de Kobane y huían de las
atrocidades del régimen de Bashar Al Assad de Siria, de
los bombardeos de la OTAN y del reaccionario ISIS, que surgió como
otra fuerza en Siria para destruir la lucha del pueblo sirio y
kurdo.
La
familia estaba intentando llegar a Canadá, donde tenían familiares.
Habían intentado varias veces el asilo en este país, lo que le fue
negado. Lo mismo ocurre con los gobiernos imperialistas de Europa. Lo
ocurrido con el niño Aylan es parte del drama cotidiano de miles de
inmigrantes y refugiados que mueren o arriesgan sus vidas
cruzando el Mediterráneo.
Los
gobiernos europeos levantan muros, vallas y "blindan"
sus fronteras con policías, militares, patrulleras, expulsiones y
leyes de extranjería. Mientras dejan correr, de hecho, a la
dictadura de Al Assad que es una de las causas de que miles de sirios
escapen de sus bombardeos masivos y ataques químicos. El
cinismo de los gobiernos de la
Unión Europea(UE), de Merkel u Hollande, no tiene límites. Se
acuerdan de la guerra cuando las consecuencias les llega a
Europa. Son los mismos gobiernos de la OTAN que hoy cierran sus
fronteras los que apoyan directa o indirectamente al dictador Bashar
Al Assad y sus masacres que ya suman 300.000 víctimas.
Los
refugiados provienen de Siria y, en menor medida, de
Afganistán, Irak, Eritrea y otros países africanos. Se tratan de
miles y miles de jóvenes, trabajadores, familias que huyen de
la violencia, la persecución o la miseria que le imponen la crisis
económica y social del sistema capitalista-imperialista.
Para
la UE sólo se trata de levantar muros, de abordar la inmigración
como un problema de orden público. Cada muro que se levanta en
Europa abre un nuevo negocio para las mafias, que se lucran de la
desesperación. Su "mercado"
es inagotable. La mejor manera de luchar contra los traficantes es
abrir las puertas a la entrada legal de los refugiados y acabar con
el tratado de Schengen y las leyes de extranjería, es poner fin al
expolio, es dejar de avalar y armar a los tiranos.
Los
pueblos europeos, a diferencia de sus gobiernos, están dando una
demostración de solidaridad con los refugiados. La población de
Islandia ofrece asilo en sus casas a los refugiados, el pueblo serbio
da solidaridad abierta en Belgrado o la movilización de 30 mil
personas en Viena (Austria) expresando su solidaridad y
disposición a que se abran las fronteras a los inmigrantes. Es
urgente abrir todas las fronteras de Europa permitiendo y facilitando
la libre circulación de los miles de refugiados, otorgando asilo,
vivienda y trabajo a cada uno. Se les debe prestar asistencia para
escapar de sus países de origen y que no mueran en el intento. Esta
exigencia es extensiva a los gobiernos del mundo, cesando
inmediatamente el apoyo a las dictaduras como la
de Siria y
las intervenciones imperialistas y del reaccionario ISIS. Por
todo esto debemos denunciar a los gobernantes de Europa y de
Estados Unidos que vienen condenando a muerte a miles y miles de
refugiados y dar apoyo a los refugiados y a la lucha del
pueblo sirio. Llamamos a la movilización de los pueblos, de los
trabajadores y la juventud del mundo, a las organizaciones de
trabajadores y solidaria con los refugiados, a enfrentar las
políticas de extranjería de los gobiernos y contra el régimen de
Al Assad y el ISIS, en solidaridad con el pueblo sirio.
UIT-CI
(Unidad Internacional de Trabajadores-Cuarta Internacional)
[Valladolid, 14/1] Proyección "Ecos del desgarro, La historia de una revolución imposible" + concierto de RAP en La Casa
PRESENTACIÓN Y PROYECCIÓN DEL DOCUMENTAL
"ECOS DEL DESGARRO, LA HISTORIA DE UNA REVOLUCIÓN IMPOSIBLE"
Un documental que narra la revolución siria desde el punto de vista de
los/as activistas y del pueblo, desde una perspectiva libertaria.
Un documental colectivo y auto-gestionado que explica el proceso revolucionario en Siria desde sus inicios, las formas de organización desde la base en las diferentes ciudades, las opiniones y vivencias de los/as activistas sobre el terreno, los antecedentes a las revueltas y la evolución de los acontecimientos, el panorama internacional, etc.
La presentación correrá a cargo del colectivo de cine libertario "CÁMARA NEGRA"
Un documental colectivo y auto-gestionado que explica el proceso revolucionario en Siria desde sus inicios, las formas de organización desde la base en las diferentes ciudades, las opiniones y vivencias de los/as activistas sobre el terreno, los antecedentes a las revueltas y la evolución de los acontecimientos, el panorama internacional, etc.
La presentación correrá a cargo del colectivo de cine libertario "CÁMARA NEGRA"
Será el sábado 14 de febrero a las 18:30 en "La Casa" (ctra. Arca Real km 1,3 frente a FASA, puedes llegar en bus, bus 16 parada C/ bronce nº15)
Después habrá una rica cenita (V)egana, y para acabar la jornada concierto de RAP con:
CALLALAORDEN (desde Aranda de Duero)
BRIGADA DE LA CÓLERA (desde Palencia y Valladolid)
Organiza: GRUPO ANARQUISTA CENCELLADA
¡No a la movilización pro-imperialista por Kurdistán!
Desde hace semanas, la suerte de los kurdos de Siria se ha convertido
en una de las justificaciones más utilizadas por los imperialistas
que intervienen actualmente en la región; los medias internacionales se han focalizado en torno al Kurdistán sirio (Kurdistana Rojava, Kurdistán del Oeste,
en kurdo) y a la ciudad de Kobané, ambas asediadas por las fuerzas
del grupo denominado “Estado Islámico” (más conocido bajo las
siglas en inglés y árabe: ISIS y Daech).
El Kurdistán sirio, compuesto por tres zonas que tienen frontera
con Turquía, Kobané entre otras, con cerca de 2 millones de habitantes
(un décimo de la población total siria); pero varias centenas de miles
de kurdos vivían y trabajaban en las grandes ciudades sirias, principalmente
en Alep y Damas.
Con el asedio a Kobané, ISIS busca unificar los territorios que controla;
pero también y sobre todo adjudicarse el control de la frontera con Turquía,
en virtud de que la ciudad representa el pase vital del petróleo de
Rakka, capital provincial bajo su dominio luego de haber expulsado al
Frente Al-Nosra. Las diferentes facciones rebeldes no luchan solamente
contra el gobierno de Damas; luchan también entre si para tratar de
capturar territorios sobre los cuales obtener beneficios para quienes
los dirigen. La fuerza de ISIS se explica por el hecho de haber logrado,
a través o no de una violencia más que brutal, federar en torno suyo
más intereses burgueses que sus rivales.
Además de las declaraciones de la ONU y de dirigentes políticos burgueses a favor de los kurdos
de Kobané, los tradicionales llamados de las personalidades demócratas;
además de la movilización internacional del PKK (Partido de los trabajadores
kurdos) y de sus aliados, así como la de otros grupos kurdos, igualmente
se ha notado en numerosos países la participación activa de fuerzas
de extrema-izquierda, en nombre de la lucha contra el obscurantismo
de ISIS y del llamado a evitar una “masacre” de civiles en Kobané.
Esta implicación de la “extrema-izquierda” que se pretende revolucionaria,
para los proletarios indignados por las acciones perpetradas por los
islamistas de ISIS, en definitiva, solo sirve a convalidar la intervención
imperialista.
Citemos, a modo de ejemplo, extractos de un volante de una organización libertaria, en Francia, activa en esta campaña, la OCL (Organización Comunista Libertaria),
que “explicaba” su posición de la manera siguiente:
“Si llamamos a la movilización y a la amplificación
de la solidaridad con la resistencia de Kabané y con la lucha del pueblo
kurdo en general, es primero porque hay urgencia y cada día, cada hora,
cuenta. Y si esta urgencia nos concierne, es porque el movimiento de
liberación de Kurdistán – con sus características más bien
positivas y con otras más discutibles y criticables – aparece hoy
en día en esta región como la principal fuerza susceptible no solo
de contrarrestar la doble barbarie de islamistas y regímenes del área,
sino también de introducir en las zonas kurdas, y más allá, elementos
suficientes de transformación y ruptura a partir de los cuales al menos
se vuelva posible – y pensable – postular formas de igualdad, abrir
espacios políticos autónomos [¿?] de apropiación de lo común [¿?] y ofrecer perspectivas comprensibles y audibles
de liberación social y política. Esta condición es insuficiente pero
necesaria para detener la barbarie actual, hacer que el aire sea de
nuevo respirable y que el mundo sea habitable, aquí también”
(1).
Lo que no es audible en el volante de la OCL, cuando
fustiga “las dictaduras de Damas y Bagdad”, “los djihadistas” y la “petro-monarquías”, es la denuncia abierta contra el imperialismo.
El volante critica esencialmente la falta de eficacia de los bombardeos
americanos (juzgados “irrisorios” por los expertos militares
de la OCL), afirmando que la coalición imperialista “pretende combatir para eliminar a los djihadistas”,
¡otra forma de decir que no los condena! Cierto es que si nos encontramos
en presencia de una lucha contra la “barbarie” (George Bush habría dicho
contra “el Eje del Mal”), podemos muy bien desear
la victoria de la civilización de los misiles de crucero
y caza-bombarderos!
Por tanto, no hay dudas que la OCL se siente satisfecha por la intensificación
de la intervencion americana que se ha hecho creciente y permanente
con el pasar de los días.
Es en todo caso la opinión de los trotskistas del NPA (Nuevo Partido
Anti-capitalista) de Toulouse, (Francia), en un comunicado bajo la consigna
“Apoyo total e incondicional con los combatientes
por la libertad [!] de Kobané” (2) no vacilan en escribir
que “la NPA saluda la eficacia de los ataques aéreos
de las US Air Force de estos últimos cuatro días”. Y saludando
también “la decisión del estado-mayor de US de integrar
un comandante de los YPG [milicias kurdas ligadas al PKK] a su QG (Cuartel General) de los ataques aéreos”,
alegrándose de antemano por la cara que pondría Turquía [en una reunión]
en la OTAN, la NPA “denuncia la cobardía e hipocresía del gobierno
[francés] y de la unión Europea” por permanecer
como espectadores ante los acontecimientos!
¿DESEAN LA DEMOCRACIA EN MEDIO-ORIENTE?
¡LLAMEN AL IMPERIALISMO!
El primero de noviembre, se organizó una jornada “mundial” de
solidaridad con Kobané. En el mensaje oficial de esta jornada, se dice
que “Si el mundo desea la democracia en Medio-Oriente,
debe apoyar la resistencia kurda en Kobané” (3). ¿Quién
es “el mundo? Poco más abajo, el mismo mensaje hablaba de manera
más precisa acerca de “actores mundiales”: “Llego la hora de dar a los actores mundiales razones
para que cambien de opinión”. Y para disipar toda ambigüedad
sobre quiénes son los “actores mundiales” a los que hay que
hacerles cambiar de opinión: “La pretendida coalición internacional de lucha
contra ISIS no ha aportado una ayuda eficaz a la resistencia kurda
(…). No ha cumplido con sus obligaciones que, en materia
de derecho internacional, les son propias”.
Aquí se trata claramente de un llamado al imperialismo (o de una
presión sobre éste) para que refuerce su intervención militar en Medio-Oriente, haciendo suyas las argucias burguesas habituales:
democracia, derecho internacional, “humanidad”, “prevención de
un genocidio en curso” (contra toda discrepancia, el texto habla incluso
del “peor genocidio de la historia moderna”!), etc., las mismas
que siempre han sido utilizadas para justificar las guerras.
El “derecho internacional”, son las reglas que sintetizan las
relaciones entre Estados burgueses; basado sobre relaciones de fuerza,
si no se tiene la fuerza, este derecho jamás sera respetado, tal como
las relaciones internacionales lo siguen demostrando.
La democracia es el sistema pacifico de dominación burguesa basado
en un pacto entre clases; solamente posible cuando el capitalista es
suficientemente próspero como para comprar la paz social, gracias a
la corrupción de amplios sectores de la “aristocracia obrera” y
a la concesión de prebendas al resto de los proletarios, que no son
sino migajas en proporción a los gigantescos beneficios obtenidos.
En países donde el capitalismo es demasiado débil y donde las tensiones
sociales son demasiado agudas, debido a la necesidad que tiene de arrancar
plusvalía a las masas, al más alto grado posible, la dominación burguesa
reviste inevitablemente un carácter brutal, violento, terrorista. El
terrorismo de los islamistas sirios constituye el pendiente del terrorismo
del Estado y el capitalismo sirios, que se ejercen sin freno desde hace
décadas. Los crímenes de ISIS empalidecen ante los crímenes del régimen
que todavía hoy en día, mata, masacra y tortura a gran escala (desde
comienzos de año, cerca de 2000 prisioneros fueron asesinados, en las
cárceles del régimen, muchos torturados hasta la muerte) (4).
¡Desear la “democracia” en Medio-Oriente significa perpetuar
el capitalismo, bajo una forma pacifica, cierto, pero ello es o soñar
con los ojos abiertos, o proferir una mentira para camuflar la intervención
imperialista!
Mientras que los partidarios de los combatientes kurdos se movilizan
y se agitan, mientras reclaman el envío de armas, piden el retiro de
PKK de la lista de “organizaciones terroristas” (lista en que se
encuentran inscritos las organizaciones y partidos que enfrentan al
imperialismo y a los Estados burgueses occidentales), los “actores
internacionales” serios actuaban, en efecto, en el terreno – y en
el sentido que deseaban!
Los bombardeos americanos continúan aumentando (más de un centenar
hasta mediados de octubre), y los contactos entre el PYD (nombre de
la organización del PKK en Siria) y los Estados Unidos han sido hechos
públicos. La prensa internacional ha revelado que difíciles negociaciones
secretas han tenido lugar estas últimas semanas entre Turquía, Estados
Unidos, el PYD y las organizaciones de Irak para coordinar la defensa
de la ciudad y llegar a un acuerdo con las facciones kurdas (5); entre
tanto el gobierno turco reprime de manera sangrienta las manifestaciones
de kurdos en apoyo a Kobané (más de treinta muertos).
El PKK/PYD ha obtenido lo que buscaba, gracias especialmente a la
batalla de Kobané, es decir, su reconocimiento por parte del imperialismo
americano y de los imperialismos occidentales; de hecho la coalición
internacional dirigida por los Estados Unidos lo había puesto en la
lista negra (terrorist watchlist systeme). Ha obtenido incluso que el
PDK (Partido Democrático de Kurdistán) de Barzani, quien dirige al
Kurdistán semiautónomo iraquí, abandone a sus partidarios locales del CNK (Consejo Nacional
Kurdo sirio, quien reprochaba al PKK/PYD su rechazo a participar a la
lucha contra Damas), y reconociese su preeminencia en las regiones kurdas
en Siria. Turquía, que a la sombra del petroleo kurdo iraquí, mantiene relaciones privilegiadas con el PDK (6), ha hecho
un gesto aceptando dejar pasar por su territorio a los peshmergas (combatientes) del PDK para
reforzar a los combatientes de Kobané.
Signo de la precariedad de la unión de las facciones kurdas, el PKK/PYD
solo ha dejado pasar un centenar de combatientes del PDK, precisando
que estarán puestos a la retaguardia, es decir, no desea compartir
la dirección de los combates con nadie.
DIVERGENCIA DE INTERESES COMO
TELA DE FORO AL REACOMODO EN CURSO
Hemos visto que las negociaciones entre Turquía, los Estados Unidos
y las facciones kurdas continúan siendo difíciles. A pesar de que
forma parte de la OTAN, de haber adherido a la coalición, Turquía ve con desagrado
que los americanos utilicen sus aeródromos para atacar a ISIS.
Como condición previa pide la autorización de crear en Siria, a lo
largo de su frontera, una “zona-tampón” que incluya igualmente
una “zona de exclusión aérea” (no-fly zone: zona prohibida a la aviación
siria). Pero los americanos no están de acuerdo, en vista que ello
los conduciría... ¡a un conflicto con Damas!
Desde mediados de verano de 2013, en vista del fracaso en organizar
una fuerza de oposición suficientemente solida y confiable, el imperialismo
americano efectivamente ha concluido que un derrocamiento de Bachar
El-Assad podría desembocar en una situación incontrolable en Siria.
El ejemplo de Libia muestra las dificultades para reconstruir un aparato
de Estado en un país fragmentado por múltiples facciones rivales.
Oficialmente, los americanos se han fijado la tarea de formar una oposición
islamista “moderada” contra el régimen sirio, al mismo tiempo que
advierte que esta tarea tomara “meses y años”; esto deja todo el
tiempo necesario para negociar con el régimen y sus padrinos, Rusia
e Irán.
Entre tanto, el riesgo de derrumbe del régimen iraquí les ha hecho ver que ISIS es el objetivo militar primordial.
Pero bombardear en Siria, donde se hallan las bases de ISIS, implica
un acuerdo mínimo con el régimen de El-Assad, quien dispone de una
aviación y de sistemas sofisticados de defensa antiaérea. Aunque lo
nieguen oficialmente, los imperialistas americanos han vuelto a tomar
contacto con el régimen sirio que antes habían condenado, dejando
incluso que este multiplique sus ataques contra los insurgentes! Así
mismo, París, que le grita a Damas su hostilidad, discretamente ha
tomado contacto junto, al parecer, a otras capitales europeas, con los
Servicios sirios, pidiendo su ayuda en torno a los jóvenes (de nacionalidad
europea) que se han ido a combatir con los islamistas (7). La tentativa
fracasó debido a que, para colaborar, las autoridades sirias han puesto
como condición la reapertura de la embajada de Francia en Damas, sin
embargo, esto da un claro indice del giro de los imperialistas.
Atrayendo la atención sobre los combates de Kobané, los medias internacionales,
respondiendo dócilmente a la desiderata del imperialismo americano,
han ocultado en los hechos los ataques del régimen
contra los insurgentes de Alepo, Homs, etc; según el Observatorio Sirio
de los Derechos Humanos, no menos de 553 bombardeos habrían sido efectuados
por la aviación siria contra los rebeldes, solamente en el periodo
que va del 20 al 25 de octubre (8): en el cielo de Siria, saturado de
misiles de crucero, aviones americanos y aviones sirios no se hacen
la guerra, se dividen la tarea...
A la inversa, para la Turquía de Erdogan, el enemigo es el régimen sirio y las diversas facciones rebeldes islamistas sus aliados
al menos potencialmente. Y por ello reprocha amargamente a los Estados
Unidos el no atacar a las fuerzas sirias y el haber renunciado a derrocar
el régimen de Bachar El-Assad. Mientras que su presidente, por razones
de propaganda nacionalista, acaricia el sueño imposible de un nuevo
imperio otomano, Turquía alimenta ambiciones imperialistas bien reales
que no va a sacrificar por los intereses americanos. El gobierno turco,
inquieto por las efectos que puedan generar las revueltas en Siria,
teme que la creación de un Estado kurdo independiente aviva las aspiraciones
separatistas entre los kurdos turcos. Turquía se entiende muy bien
con las autoridades del Kurdistán iraquí ligadas al PDK de Barzani, debido por supuesto al petroleo,
pero también porque son hostiles a la independencia.
Pero las divergencias que no cesan de multiplicarse entre estas autoridades
y Bagdad, así como el avance de ISIS, han cambiado el orden de las
cosas. A pesar de que teóricamente cuentan con varias decenas de miles de combatientes
fuertemente armados, los peshmergas kurdos sin haber movido un solo
dedo por socorrer al ejército regular iraquí atacado por ISIS, han esperado tranquilamente su dispersión
para ampliar su territorio, apoderándose de la ciudad de Kirkuk y su
región rica en petroleo. Pero a finales de junio, después que las
autoridades israelíes habían multiplicado sus declaraciones estruendosas
a favor de un Estado kurdo independiente (9), Barzani declaraba a la
BBC que iba a organizar un referéndum sobre la independencia del Kurdistán iraquí. Este discurso no ha vuelto a resurgir, pero el Kurdistán iraquí, pertrechado por los diversos imperialismos, hoy goza de una
independencia en los hechos.
El PKK, partido nacionalista burgués
El PKK es una organización nacionalista kurda de Turquía, creada
a finales de los años 70, presente también en la emigración turca
en Europa, que ha iniciado a mitad de los años 80 una guerrilla al
estilo maoísta por la independencia del Kurdistán turco. Ha logrado en gran parte canalizar
para beneficio propio, la cólera de la población kurda sometida desde
siempre a una verdadera opresión por parte de las autoridades de Ankara
(desde hace mucho tiempo se les ha prohibido hablar en kurdo, incluso
en privado, y reprimido de toda veleidad de organización propia, etc.),
no obstante representar 1/5 de la población turca. A mediados de los
años 90, el PKK abandonara sus platónicas referencias al marxismo
para remplazarlo por las de la autonomía. Hoy profesa una ideología
puramente democrática digna de un partido parlamentario. A comienzos
de 2013 llamo a sus partisanos a entregar las armas luego de la apertura
a un “proceso de paz” con el gobierno.
Durante años, el PKK, protegido por el régimen de Afez El-Assad
(padre del presidente actual), se fraguó una retaguardia en las regiones
kurdas de Siria; sus adversarios le reprochan haber colaborado durante
ese tiempo con los servicios secretos sirios para reprimir toda oposición
al régimen. Pero años más tarde, el acercamiento de Siria y Turquía
condujo a la expulsión de los militantes del PKK, conduciendo a la
captura de su jefe, Öcalan, quien ahora purga cadena perpetua en Turquía.
Después del estallido de la guerra civil, el deterioro de la relaciones
con Turquía ha conducido a un nuevo acercamiento entre el PKK y su
organización en Siria (PYD) y el régimen de Damas. En 2012, este último
retiraba de Rojava sus soldados y policías de los cuales tenía urgente
necesidad para resistir la insurrección, prácticamente abriendo las
puertas de la región al PKK/PYD quien, en los hechos, a diferencia
de otros partidos y organizaciones kurdas de Siria, siempre ha rechazado
embarcarse en la revuelta contra el régimen y a conservado los contactos
con las autoridades sirias. Incluso, ha librado batallas sangrientas
contra los insurgentes (sirios), tanto de los Islamistas del Frente
Al-Nosra, como de los “moderados” pro-Americanos del Ejército Sirio
Libre, para defender las fronteras de su región; y dentro de estas
no ha vacilado en reprimir a sus adversarios políticos, tal como sucedió
en la ciudad de Amuda, en junio de 2013, en una manifestación pacifica,
donde el PYD asesino y secuestro a varios militantes de oposición;
en protesta, diversas manifestaciones, sit-in y huelgas de hambre, tuvieron
lugar en varios sitios, exigiendo la liberación de las personas secuestradas
(10).
El PKK/¨PYD pretende haber realizado, según los nuevos preceptos
de Öcalan, una “revolución” en Rojava, estableciendo una organización
territorial... ¡a partir del modelo suizo (cantonal)! Según él, esta
revolución superaría las revoluciones francesa, rusa y china, por
su carácter democrático...
En realidad, el PKK/PYD es un partido nacionalista burgués, anti-proletario,
incapaz no solo de dirigir una revolución, sino de defender los intereses
de clase de los explotados; jamás ha vacilado en buscar el apoyo de
cualquier Estado burgués o imperialismo; el reconocimiento que los
estadounidenses le otorgan es una demostración más de su carácter.
A despecho de lo que afirman en su propaganda, tomada sin critica
alguna por sus seguidores en Europa, tal como los libertarios citados
al comienzo de este articulo, el PKK./PYD no llama “a las poblaciones a no brindar confianza alguna
a los Estados y a los regímenes en plaza”! No llama “a las poblaciones (…) a romper filas con la resistencia, a pelear, a
organizarse por si mismas, a armarse política y militarmente, a organizar
la autodefensa social, a coordinar sus milicias populares, a no contar
más que con sus propias fuerzas y movilización para proteger su territorio
y vidas y echar a los djihadistas” (11). Por otra parte, la
población de Kobané, en lugar de participar directamente en la resistencia,
huye de Turquía (12); la guerra en curso no es su guerra...
Única salida: la perspectiva proletaria de clase
¿De qué otra forma pudiera ser? Para ello es preciso
que se produzca una verdadera revolución, no una pseudo-revolución
democrática a la suiza, sino una verdadera revolución social hecha por las masas explotadas y oprimidas. En la Siria burguesa,
donde el capitalismo es el modo de producción dominante, históricamente
no hay otra salida que la revolución proletaria una revolución socialista.
Pero una revolución de estas dimensiones no podrá tener como arena una pequeña región agrícola; esta deberá
partir de un movimiento de clase en los grandes centros urbanos donde
se encuentran concentrados los proletarios de todas las nacionalidades;
en esta revolución no se tratara de “proteger un territorio” regional,
sino de extenderse primero por todo el país, y luego internacionalmente a todos lo países; ya
no solo para defenderse de los djihadistas reaccionarios, sino de sabotear
su potencia, agitando las banderas de la lucha de clase dentro de su
territorio. No se tratara ya de instaurar un régimen democrático y
laico, sino de destruir el Estado burgués y de remplazarlo por el poder dictatorial de los oprimidos, la dictadura
del proletariado para extirpar al capitalismo. ¡Es evidente que una
revolución de estas características no podrá implorar ayuda a los
imperialistas sino que llamara a las masas proletarias a la rebelión!
Y esta revolución no podrá ser dirigida por un partido nacional o
nacionalista, sino por el partido proletario internacional e internacionalista.
Nada de ello existe y es por ello que la revuelta en Siria
ha degenerado en combates sangrientos, donde se enfrentan diversas fuerzas
burguesas, apoyadas más o menos por padrinos extranjeros los cuales,
para mantener o consolidar el control sobre partidarios y masas, no tienen otra alternativa
que utilizar la ideología dominante más reaccionaria: la religión.
Tal como escribía Amadeo Bordiga, ante la ausencia del partido de
clase, las crisis más graves del orden burgués terminan en una situación
contrarrevolucionaria (13), puesto que su ausencia significa que el
proletariado es incapaz de actuar como fuerza independiente; a su manera,
la burguesía tiene entonces todas las alternativas para salir de la
crisis.
Se nos preguntará que si no hay partido de clase, ni partido proletario
independiente, ¿no se podría al menos contrarrestar a los más reaccionarios
y apoyar a las fuerzas más democráticas? Y si los imperialistas estadounidenses
u otros pueden frenar la “barbarie” o el “oscurantismo” ¿no
hay que apoyarlos, en Medio-Oriente o en otros lugares?
Este es el clásico argumento – escoger el “mal menor”, escoger
el campo burgués menos dañino – utilizado hasta las nauseas en tiempos
de paz o de guerra, para encadenar el proletariado a la burguesía,
e impedir la aparición o el reforzamiento de las organizaciones de
clase; su único resultado sera siempre el de entregar los proletarios
sin defensa a sus verdugos.
Efectivamente, no solo es imposible ayudar a las masas oprimidas asociándose
de una u otra manera al imperialismo que saquea y asola al planeta,
que explota y masacra a las masas en el mundo entero, sino que, actuando
así, inevitablemente tiene que reforzar, acrecentar la potencia capitalista,
llegando a debilitar la lucha de resistencia más elemental para los
proletarios. El primer enemigo de los proletarios es su propia burguesía;
aliarse a ella, cualquier sea el pretexto, es traicionar al proletariado.
Es imposible oponerse realmente a las fuerzas reaccionarias, islamistas
o no, retomando los programas y las perspectivas democráticas burguesas
y, en consecuencia, aliándose a fuerzas burguesas; al contrario es
avanzando un programa y unas perspectivas anti-democráticas, es decir, de clase, anti-capitalistas, anti-burguesas,
buscando por medio de esta base la unión con los proletarios y las
masas explotadas de todas las nacionalidades y de todos los países.
Esta regla de oro fue establecida por los comunistas, en 1920: “La Internacional Comunista debe apoyar a movimientos
revolucionarios en las colonias y los países atrasados, solo con el
fin de reunir a los elementos constitutivos de los futuros partidos
proletarios – efectivamente comunistas, no en palabras – y de enseñarles
su tarea especifica, es decir la lucha contra las corrientes democráticas
burguesas en sus países (14).
90 años más tarde, cuando ya no existe la Internacional Comunista
sobre la cual apoyarse, la consigna debe ser respetada con tanta aplicación
como la Internacional misma, degenerando, las ha rápidamente olvidado.
Los proletarios deben oponerse sin vacilaciones a todas las intervenciones
que perpetra “su” propio Estado; y brindar toda su solidaridad con
las poblaciones martirizadas o en luchas; todo sujeto o acción que
se ubique fuera de posiciones de clase, bien sea sobre bases humanitarias,
democráticas, nacionalistas u otras, debe ser denunciado por anti-proletario. Parafraseando lo que decía
el revolucionario socialista polaco, Warynski a propósito de la independencia
de Polonia (15), podríamos decir que “existe en el mundo un pueblo más desgraciado
que el de los kurdos – el pueblo de los proletarios”.
Esto no significa que los proletarios deban desinteresarse por la
suerte de los kurdos y otras nacionalidades, a los que hay que reconocerles
el pleno derecho a la autodeterminación, pero primero está defender sus intereses de clase; y que en la lucha contra
todas las opresiones, incluyendo la opresión nacional, en la lucha
contra todas las acciones reaccionarias, comprendidas las islamistas,
no deben jamás transigir sobre la necesidad absoluta de la independencia
y organización de clase, sobre la unidad de los proletarios por encima
de todas las divisiones nacionales, étnicas, religiosas u otras.
La verdadera solidaridad, no solamente con
las masas kurdas de Rojava, sino con las masas proletarizadas de Siria,
aplastadas bajo la metralla, o condenados por millones a una existencia miserable de refugiados,
consiste aquí, en el corazón de las metrópolis imperialistas, a trabajar
por la reactivación de la lucha de clase, revolucionaria e internacionalista contra
el capitalismo y el imperialismo y por la reconstitución de su órgano
supremo, el partido de clase internacional.
Y el primer paso indispensable es el rechazo a embarcarse en movilizaciones
pro-imperialistas, el rechazo a respaldar fuerzas y partidos no proletarios,
el rechazo a adherir a perspectivas no clasistas.
Partido Comunista Internacional, 13/11/2014
_____________
(1) Volante del 3 de octubre de 2014
(3) http://oclibertaire.free.fr/ spip.php?article1599. Entre los firmantes del llamado (personalidades burguesas diversas,
artistas, intelectuales, etc.), encontramos en segunda posición al
obispo Desmond Tutu, el mismo que había bendecido el pasaje del apartheid
a un régimen democrático para perpetuar la explotación negrera de
los proletarios sudafricanos. Su firma es suficiente para calificar
el llamado.
(4) http://syriahr.com/en/2014/11/ nearly-2000-detainees-killed- inside-the-regimes-detention- facilities
(5) Ver el artículo del Financial Times del 24/10/14.
(6) Los dos principales partidos burgueses del Kurdistán iraqui,
se han combatido durante años, armas en la mano, son el PDK de Barzani
y el UPK (unión Patriótica de Kurdistán) de Talabani, formado por
la fusión de diversos partidos, entre ellos los ex-”marxistas-leninistas”de
Komala; Talabani es presidente de Irak desde 2006 (cargo honorifico,
sin poder político) y vicepresidente de la Internacional Socialista.
La UPK es cercana a las autoridades iranies, por consiguiente favorable
al régimen de Damas.
El clan Barzani que dirige el PDK tiene una larga historia de buenas
relaciones con el imperialismo occidental e Israel; ha tejido estrechos
vínculos con Turquía y apoya la oposición al régimen sirio. En 2011,
el PDK crea el CNK, reuniendo a los partidos kurdos sirios partidarios
de la rebelión contra Damas.
El PYD/PKK reprocha al CNK de haber abandonado la reivindicación
de autonomía de Rojava para aliarse con los rebeldes (hostiles a esta);
y lo acusa de estar a la orden de Turquía. Las diversas tentativas
de acuerdo que tuvieron lugar entre el PYD/PKK, quien predomina en razón
de su organización militar, y el CNK, nunca tuvieron efecto.
(7) cf Le Monde, 7/9/2014
(10) Ver el comunicado del TCK (Movimiento de la juventud kurda) que
llamaba a una “revolucion” contra el PYD: https://syriafreedomforever. wordpress.com/2013/06/23/ statement-by-the-kurdish- youth-movement-tck-about-the- latest-events-in-the-city-of- amouda-and-videos-and- pictures-from-the-protests- and-sit-ins/
(11) OCL, volante del 3/10/14.
(12) Segun Le Monde del 12-13octubre de 2014, en Kobané,
de una poblacion inicial de alrededor de 50 mil, en el presente apenas
quedan unos 7-8 mil civiles.
(13) cf «Activisme», Battaglia Comunista n°7/1952
(14) cf «Theses on the national and colonial question», II Congreso
del IC, Moscú, julio 1920. Jane Degas, The Communist International,
vol 1, pp. 143, 144
(15) cf Jacques Droz, «Histoire générale du socialisme»,
PUF 1977, Tome 3, p. 324.Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.
si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com



