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 Charla-Debate: SITUACIÓN REPRESIVA EN ITALIA, DENTRO y FUERA DE LAS CÁRCELES

Viernes 20 Septiembre a las 7 de la tarde en Kan Seitan (Pedrinyá)


 

El próximo Viernes 20 de Septiembre las compañeras del Comitato CO.RE (Comitato contro carcere e repressione) nos hablarán de la situación en la que se encuentra el Estado italiano bajo el gobierno de los Fratelli de Italia de Giorgia Meloni.

Este gobierno ultraderechista durante el último año ha acelerado su programa electoral represivo con una serie de decretos, que endurecen las medidas contra quien protesta por el medio ambiente o luchan por la vivienda, ha empeorado la situación de las migrantes en las fronteras y dentro de los Centros de Detención y Repatriación (equivalente a los CIEs)...
Todo esto es el inicio de una erosión no demasiado lenta de las libertades individuales y colectivas en nombre de una consigna indeterminada cual es "la diversión ha terminado".

Mientras, los datos sobre los encarcelamientos en Italia están en constante aumento, en condiciones cada vez más peores. Entre ellos había dos personas en huelga de hambre, que denunciaron sus condenas injustas. Una fue Alfredo Cospito preso anarquista que internacionalizó la lucha del movimiento anticarcelario italiano el pasado año.

Esperamos su participación en un debate fructífero a continuación.
Después podrás disfrutar de una cena vegana + kafeta solidaria con músika divertida.

Salud y Anarquía

 


 

 

Alfredo Cospito está en huelga de hambre desde octubre en una cárcel italiana (más de 140 días a estas alturas), contra la nueva ley del Gobierno de Giorgia Meloni que endurece la cadena perpetua, una decisión del Gobierno de Giorgia Meloni que ha provocado muchas polémicas y convertido a Cospito en tema constante de discusión en Italia.


Los hechos de su detención

Los tres hechos que han llevado a Cospito a la cárcel son, en resumen, los siguientes: dinamitó un tramo del TAV en Umbria, promovió un atentado contra un cuartel de carabinieri, sin muertos, y disparó en las rodillas a un peso pesado de una multinacional.

De todos ellos, el episodio que le ha cambiado la vida se produjo en 2012, cuando disparó en las rodillas a Roberto Adinolfi, uno de los pesos pesados de la multinacional Ansaldo Nucleare. Durante el juicio declaró sin ápice de arrepentimiento: «Aquellos disparos fueron una gozada».  

Ahí el Estado italiano se calzó el puño de hierro y lo condenó a 9 años y 6 meses, más otros 20 años por el atentado de Fossano. Además, tuvo que entrar en la cárcel bajo el régimen más duro, el llamado 41 Bis.



Cadena perpetua absoluta

Es una historia un poco complicada, pero por resumir se puede decir que en 2022 Italia, ya con el nuevo Gobierno de Giorgia Meloni, cambió la ley sobre la cadena perpetua, endureciendo aún más las condiciones carcelarias. El objetivo de esta medida, llamada en italiano ergastolo ostativo, una especie de «cadena perpetua total y absoluta», era obstaculizar (ostare, en italiano) cualquier contacto entre la prisión y el exterior, sobre todo en los casos de aquellos presos que nunca hubieran mostrado arrepentimiento. Con la reforma de Meloni, se le ha aplicado el 41 Bis en su versión más dura y lo que era «atentado simple» ha pasado a ser «intento de masacre contra la seguridad del Estado».

Es lo ocurrido con Cospito, que ha visto con ello cambiar su pena por el Tribunal Supremo desde los casi 30 años debidos a los dos atentados de Fossano y de Adinolfi a cadena perpetua absoluta con aislamiento: es decir, el 41 Bis en su versión más dura. «Es un peligro para la comunidad y tiene que quedarse en su celda sin ninguna posibilidad de redención», fue la decisión del Supremo, que ha modificado las acusaciones desde «atentado simple» a «intento de masacre contra la seguridad del Estado»

Una reforma, la del Gobierno de Giorgia Meloni, que ha levantado ampollas a nivel de derechos humanos, en un país como Italia que además es uno de los más atrasados en el tema de la tortura. Y eso que la Constitución del Belpaese dice claramente en su artículo 27 que «las penas no pueden consistir en tratos contrarios al sentido de humanidad y deben tener por objeto la reeducación del condenado».


Todo ha empeorado desde octubre, cuando el anarquista emprendió la huelga de hambre, rechazando cualquier tipo de comida en la cárcel donde se encontraba, en el pueblo de Opera, a pocos kilómetros de Milán. El caso de Alfredo Cospito ha levantado polémicas y acusaciones cruzadas entre las derechas de la dupla «ley y orden» y una izquierda que no sabe realmente dónde ir.  Cuando unos parlamentarios del Partido Demócrata (incluso Ilaria Cucchi, hermana de Stefano, muerto torturado en una cárcel de Roma) fueron de visita a Opera para hablar con Cospito y verificar sus condiciones de salud, el bando derechista empezó a chillar hablando de «complicidad con los terroristas». Se le añadió un durísimo debate en el Parlamento donde los del PD tuvieron que defenderse con fuerza de las acusaciones de «cercanía a la mafia». 

Junto a ello, en las últimas semanas han tenido lugar manifestaciones en ciudades italianas (Milan, Roma, Turín...) y extranjeras (por ejemplo, en las embajadas en Berlín y Barcelona), solidarias con Cospito, así como ayunos y otros métodos de lucha en las prisiones de Chile o el estado español. Unos episodios que han encendido ciertas alarmas, sobre todo por los disturbios y los desórdenes consiguientes, con detenciones incluidas. Para hoy, 9 de marzo, están convocadas concentraciones de URGENCIA en varias ciudades por la situación de extrema gravedad en la que se encuentra el compañero anarquista.


Meloni se mantiene firme («El Estado no puede aceptar los chantajes de los terroristas»). Alfredo Cospito también. Alfredo ha estado tomando agua y azúcar, y ha sido trasladado al hospital recientemente, donde se teme por su vida. Los mensajes del anarquista de Pescara son de rechazo al 41 Bis y a este tipo de cadena perpetua, afirmando, como anarquista individualista que es, que él no es el jefe de nadie. La última carta de Alfredo Cospito, hecha pública por el abogado Flavio Rossi Albertini durante la rueda de prensa en el Senado el 1 de marzo de 2023, fue escrita antes de ser trasladado al servicio de asistencia intensificada (SAI) de la cárcel de Opera en Milan desde el hospital San Paolo también de Milán, donde se encontraba desde el 11 de febrero.


Hoy estoy listo para morir, para que el mundo conozca qué es realmente el 41 bis. 750 personas lo padecen sin mediar palabra, continuamente demonizados por los mass-media

Ahora me toca a mi. Primero me habéis demonizado como el terrorista sanguinario, luego me habéis santificado como el anarquista mártir que se sacrifica por los demás, ahora demonizado de nuevo como horrible (———) Cuando todo termine, no tengo dudas (——) llevado al altar del martirio. Gracias, no acepto vuestros sucios juegos políticos.

En realidad, el verdadero problema del Estado italiano es evitar que se conozcan todos los derechos humanos que son violados en este régimen, el 41 bis, en nombre de una “seguridad” por la cual sacrificar todo. Bueno, deberías haberlo pensado antes de meter a un anarquista aquí dentro. Desconozco las motivaciones reales o las maniobras políticas que hay detrás. El porqué me han usado como “cáliz envenenado” en este régimen. Era bastante difícil no prever cual habría sido mi reacción ante esta “no vida”. Un Estado, el italiano, digno representante de una hipocresía de un occidente que no deja de dar lecciones de moralidad al resto del mundo. El 41 bis a dado lecciones represivas bien acogidas por Estados “democráticos” como el turco (los y las compañeras kurdas saben algo de esto) o el polaco.

Estoy convencido que mi muerte será un obstáculo para este régimen, y que los 750 que lo sufren desde hace décadas puedan vivir una vida digna de ser vivida, con independencia de lo que hayan hecho. Amo la vida, soy un hombre feliz y no la cambiaría por la de otro, y precisamente porque la amo, no puedo aceptar esta no-vida sin esperanza.

Gracias a los compañeros y compañeras por vuestro amor.
Siempre por la anarquía.
Nunca doblegado.
Alfredo Cospito


 

FUENTE y otros textos:

> Derecha e izquierda en jaque por el anarquista Cospito:  https://www.naiz.eus/eu/info/noticia/20230221/derecha-e-izquierda-italianas-en-jaque-por-el-anarquista-alfredo-cospito

> Disturbios en Turín en una manifestación contra el 41 bis:  https://www.europapress.es/internacional/noticia-disturbios-turin-nueva-manifestacion-regimen-prision-anarquista-alfredo-cospito-20230304232910.html

https://www.federacionanarquista.net/9-de-marzo-manifestacion-por-alfredo-cospito-abajo-el-41bis/#/

https://www.federacionanarquista.net/parad-la-ejecucion-concentracion-solidaria-con-alfredo-cospito-en-burgos-el-jueves-9-de-marzo/

https://www.briega.org/es/noticias/dos-presos-lucha-inician-ayunos-intermitentes-solidaridad-con-alfredo-cospito




 

El superdemocrático Estado burgués italiano, con la "Constitución más bella del mundo", no tiene ningún problema en dejar que se pudran en la cárcel quienes se rebelan contra su orden establecido. Un ejemplo de ello es el caso de los anarquistas Alfredo Cospito y Anna Beniamino



Alfredo Cospito y Anna Beniamino, dos anarquistas acusados de haber colocado dos artefactos explosivos de baja intensidad cerca de la antigua escuela de cadetes de los Carabinieri en Fossano (provincia de Cuneo) en 2005, llevan 10 años en prisión. Su acción fue totalmente demostrativa; llevada a cabo en plena noche, no pretendía herir ni matar a nadie, ni causar ningún daño concreto al edificio. En el juicio, celebrado en Turín, Alfredo fue condenado a cadena perpetua y encarcelado en la penitenciaría de Bancali (Sassari) y Anna a 27 años y un mes en Rebibbia.

El 5 de mayo, Alfredo fue trasladado a un régimen penitenciario duro (el "41-bis", normalmente impuesto a los miembros de la mafia culpables de masacres) hecho contra el que se ha presentado una denuncia. Pero desde julio de este año "el delito se ha reformulado y ha pasado a ser 'masacre en perjuicio del Estado' (antes era 'fines terroristas'), el más grave de nuestro ordenamiento jurídico que prevé la posibilidad de cadena perpetua incluso en ausencia de víctimas", un delito que también prevé la cadena perpetua hostil, ¡la llamada “condena sin fin”! (1). Frente a este auténtico empecinamiento judicial, Alfredo Cospito lleva más de dos meses en huelga de hambre; desde el 7 de noviembre, en señal de solidaridad, Anna Beniamino también está en huelga de hambre (el 9 de diciembre, su abogada, Caterina Calia, tras reunirse con ella, declaró que "ahora está en los huesos") y, en cualquier caso, como un signo más de protesta, se ha negado a ser ingresada en el hospital (2).

Alfredo Cospito, sin haber matado a nadie, es el primer anarquista condenado al 41 bis. Es evidente, incluso en este caso, la venganza del Estado contra quienes se atreven a manifestarse violentamente contra la opresión y la violencia, directa e indirecta, de sus fuerzas del orden (basta recordar la larguísima serie de manifestantes asesinados, apaleados, torturados y torturadores, desde Portella della Ginestra el 1 de mayo de 1947 hasta el junio-julio de 1960, pasando por el G8 de Génova en 2001 o Stefano Cucchi en 2009) (3).

Ha habido varias manifestaciones anarquistas de solidaridad con Alfredo y Anna: el 5 de diciembre, en Turín, el día en que se celebró la vista de apelación en la que la fiscalía reiteró su petición de cadena perpetua y doce meses de aislamiento diurno; el 19 de diciembre, en Cagliari, cuando el Tribunal de Vigilancia de Cagliari confirmó el duro régimen penitenciario para Alfredo Cospito; y de nuevo el 29 de diciembre, en Milán, con una manifestación no autorizada, pero en la que participaron 400 personas, no sólo anarquistas, sino también de diversos sectores sindicales y sociales.

Pero, ¿puede un Estado burgués -que en sus ciento sesenta años de existencia nunca ha conseguido derrotar la corrupción, la desviación y la violencia en sus aparatos, la prevaricación, el crimen organizado, y que siempre encuentra la manera de hacer respetables a los delincuentes mientras sean multimillonarios o políticos poderosos- poner en práctica una aplicación coherente de los grandes principios de "igualdad" de los que alardean a diestro y siniestro, los grandes principios que inspiran los derechos civiles y humanos, proclamando que ante su ley "todos son iguales"? ¡Claro que no! La demostración concreta es que no se puede esperar del Estado y de sus instituciones otra cosa que la defensa de los intereses de la clase burguesa dominante; y esta defensa exige que la salvaguarda de los intereses generales de la clase dominante requiera, de vez en cuando, que incluso los miembros de las instituciones sean investigados, juzgados y condenados si son pillados in fraganti, pero sobre todo que los miembros de la clase proletaria sean sistemáticamente castigados y metidos en las celdas de las cárceles si se desvían un pelo de las sagradas leyes del Estado.

En un momento como el actual, en el que la clase burguesa dominante está reforzando su control social hasta tal punto que puede hacer frente a la competencia internacional y a la crisis de superproducción en la que vuelven a sumirse los países capitalistas cíclicamente opulentos, sin tener que hacer frente también a las fuertes tensiones sociales que genera inevitablemente el empeoramiento de las condiciones de vida de amplias capas de la población; en un momento en que la clase burguesa dominante, en defensa de sus beneficios, tiene que golpear cada vez más duramente las condiciones de vida de amplios sectores del proletariado, es natural que adopte medidas especialmente duras contra quienes no sólo no se pliegan al orden establecido, sino que se rebelan y podrían servir de ejemplo a muchos otros. En un momento, como éste, en el que el brote de la pandemia de Sars-CoV2 se tomó como pretexto para enjaular aún más a la población y sobre todo al proletariado -con encierros, mascarillas, Green Cards y obligaciones de vacunación, hasta el punto de suspender de empleo y sueldo a todos los trabajadores que, en Italia, se negaron a vacunarse-, al tiempo que se les obligaba a cumplir con las exigencias de la producción incluso cuando los entornos de trabajo no estaban desinfectados. Pues bien, en un momento en que la burguesía teme que el empeoramiento de las condiciones de vida de las amplias masas genere repentinas explosiones sociales, el gobierno que tomó posesión hace poco más de dos meses -en perfecta continuidad con los gobiernos anteriores- se ha encargado de intervenir en todos aquellos aspectos sociales que de alguna manera hasta ahora podían parecer insuficientemente controlados. El hacha ha caído sobre la masa de parados, a los que los gobiernos anteriores habían asignado una "renta de ciudadanía", sobre la masa de emigrantes que, huyendo de la guerra, la represión y la pobreza extrema, consiguen llegar a territorio italiano -si no mueren en el mar o cruzando el desierto o de hambre y frío en las montañas de la frontera con otras naciones- y sobre grupos políticos, como los anarquistas, que desde hace tiempo se enfrentan a la policía en el valle de Susa y en algunas ciudades. Al mismo tiempo, el apretón económico también está golpeando a las categorías de trabajadores consideradas más expuestas a posibles tensiones sociales, como los de los sectores de la sanidad y la educación pública, a la espera de golpear también al sector del transporte público, utilizando al personal de estos sectores, que normalmente están en contacto con todos los estratos sociales de la población, como la longa manus de las normas impuestas por las medidas gubernamentales. No es casualidad que muchos periódicos hablen de una maniobra gubernamental de lágrimas y sangre...

Entonces, ¿qué significa imponer a un anarquista, como Alfredo Cospito, que se atrevió a reivindicar la acción demostrativa de la que era responsable, subrayando esta reivindicación como "una cuestión de honor" (4), la pena más alta y dura prevista por el sistema penal vigente, como es la cadena perpetua hostil, a pesar de que los dos artefactos explosivos no causaron ni muertos, ni heridos, ni daños graves? Significa que no sólo los actos de este tipo corren el riesgo de ser considerados "crímenes de masacre contra la seguridad del Estado", sino que, a largo plazo, muchos otros actos demostrativos de represión también pueden ser considerados crímenes contra la seguridad del Estado.

Los comunistas revolucionarios estamos a mil kilómetros de distancia de las concepciones anarquistas del Estado y de la sociedad; y tenemos una concepción de la lucha de clases y de la lucha revolucionaria que es completamente diferente del pensamiento individualista e ilusorio que subyace a la ideología anarquista de la violencia. La historia ha demostrado ampliamente que la lucha por la emancipación del proletariado no pasa por grupos conspirativos que se encargan de "despertar las conciencias" hacia los más altos objetivos políticos, sino por un largo proceso de preparación de las masas proletarias para la lucha de resistencia al capital, de defensa de las condiciones de resistencia en el terreno económico e inmediato, y un trabajo igualmente y pacientemente largo de preparación clasista y revolucionaria por parte del partido comunista revolucionario en las filas proletarias, como hizo el partido bolchevique de Lenin en un país, Rusia, mucho más atrasado económica y socialmente que los países capitalistas occidentales.

No obstante, hay que reconocer el mérito de anarquistas como Alfredo y Anna -a quienes expresamos nuestra solidaridad- por haber tenido el valor y, de hecho, el honor, de no ocultar sus actos, de reivindicarlos frente al enemigo burgués, sabiendo muy bien que se arriesgaban a la tortura lenta y sistemática que representa el aislamiento y decenas de años de cárcel. Y hay que destacar, por otro lado, la actitud vengativa y cobarde de un Estado que -al servicio de una clase que nació y se sostiene sobre la opresión de la mayoría de sus muy queridos "ciudadanos", en su país y en los países económicamente más débiles, al servicio de una clase que lleva en su ADN el desprecio por la vida de los asalariados y las masacres de guerra- no duda en utilizar cualquier medio de represión con el único fin de mantener la dominación capitalista sobre la sociedad. La burguesía nunca se conmueve de verdad ante los muertos y heridos en atentados; lo ha demostrado mil veces, como por ejemplo en 1921 ante las víctimas de la "Diana" provocada por una bomba anarquista o en 1980 ante la masacre de Bolonia a manos de los fascistas: los habituales discursos solemnes contra el "terrorismo" van siempre acompañados de propaganda en defensa de la convivencia civil y la paz social con la que se disfraza, ayer como hoy y mañana, el verdadero interés burgués, a saber, la búsqueda del beneficio para el que "la burguesía, en lugar de desaparecer de la historia, quiere la ruina general de la sociedad humana" (5).


El proletariado, que hoy todavía sucumbe a las ilusiones de democracia, de coexistencia pacífica entre las clases, de cohesión nacional, tiene históricamente una tarea que ninguna otra clase social ha tenido antes: acabar con la división de clases de la sociedad, revolucionar la sociedad burguesa de arriba abajo destruyendo su dominación política y su economía basada exclusivamente en el mercantilismo y la explotación del hombre sobre el hombre; transformar, es decir, la producción para el mercado en producción para las necesidades de los seres humanos. Esta sociedad sin clases, que llamamos comunismo desde hace más de doscientos años, y que nos gusta llamar sociedad de especie, sólo se hará realidad mediante la revolución proletaria y comunista, internacional y dirigida por el partido comunista revolucionario. Los primeros ejemplos históricos de esta revolución fueron la Comuna de París de 1871 y la Revolución Rusa de 1917; en aquellos tiempos, el proletariado europeo y americano no estaba preparado para la revolución internacional porque, aunque existía, el partido comunista aún no era tan firme y fuerte internacionalmente como para poder asegurar la victoria de la revolución a escala mundial.

La Historia no se deja dictar por la voluntad ni de los grupos conspirativos ni de los partidos revolucionarios. Los factores objetivos (el desarrollo económico y político de la sociedad y el desarrollo del movimiento proletario independiente) y los factores subjetivos (el desarrollo del partido de clase) deben estar presentes y ser operativos en algún momento. Así como la clase burguesa, desde los primeros ejemplos históricos del capitalismo en la Italia del siglo XV, y luego en la Inglaterra del siglo XVII tuvo que llegar hasta finales de la Francia del siglo XVIII para imponer el salto histórico revolucionario del feudalismo al capitalismo, así la clase proletaria tendrá que reorganizarse -a pesar de las derrotas que ha acumulado en sus 175 años de existencia como clase social y política, pero extrayendo de esas derrotas todas las lecciones históricas necesarias- independientemente de cualquier aparato burgués al reconocerse como una clase que tiene su propia tarea histórica que no comparte ni puede compartir con ninguna otra clase. Esta tarea histórica está representada en realidad por el partido de clase, el partido comunista revolucionario, desde el Manifiesto del Partido Comunista de Marx-Engels de 1848. Por lo tanto, es el partido comunista el que "espera" la maduración de clase del proletariado y el que tiene la tarea de preparar mientras tanto a las vanguardias, y no al revés; la historia, de hecho, ha demostrado que si el proletariado avanza hacia el terreno revolucionario, pero el partido de clase no está preparado para conducirlo a la conquista revolucionaria del poder político -como ocurrió en 1919-1920 en la Alemania desarrollada-, entonces la revolución proletaria no triunfará internacionalmente.

El camino a seguir, para los proletarios conscientes de las tareas históricas de su clase, no es el de la violencia individual y vaga, en la falsa creencia de que "basta con dar ejemplo" para que despierten las "conciencias". El camino a seguir es el de la lucha por recuperar el terreno de clase en el que las reivindicaciones de los trabajadores no dependen de la "posibilidad o no" de los capitalistas, o del Estado, de satisfacerlas, y no son compartidas por el patrón, la empresa o el Estado porque el interés del capital es explotar al máximo, y durante el mayor tiempo posible, la fuerza de trabajo asalariada: en esto consiste el tan querido "crecimiento económico", la tan querida productividad del trabajo, tan amada por gobernantes y capitalistas.

Como en el pasado, serán las fuerzas objetivas de las contradicciones del capitalismo las que empujarán a las masas proletarias a chocar con las fuerzas organizadas del Estado burgués y las fuerzas del oportunismo y el colaboracionismo interclasista que lo apoyan, para defenderse incluso en los primeros niveles de organización de clase en el terreno inmediato. La lucha será extremadamente dura porque la clase burguesa no dejará piedra sobre piedra para mantener el poder, y ningún atajo individualista, aventurero o lucha-armadista podrá acelerar el proceso histórico de maduración de la lucha de clases. Los factores materiales contradictorios que el capitalismo desarrolla sin cesar están en la raíz de los antagonismos de clase y, por tanto, de la lucha de clases: la clase burguesa dominante lo sabe bien, por experiencia histórica, y no cesa de trabajar para que la cita histórica con la revolución proletaria se posponga el mayor tiempo posible. Pero la historia del desarrollo de las fuerzas productivas, y de la lucha entre clases, como dijimos, no se deja dictar ni por los grupos subversivos ni por la clase burguesa dominante. Como en 1871 y 1917, la revolución proletaria sorprenderá inevitablemente a la clase burguesa dominante con su fuerza imparable. Lo que no faltará será la dirección del partido comunista revolucionario, un partido que no puede nacer de la propia revolución, sino que tendrá que estar presente y activo mucho antes. Es por ese partido por el que estamos luchando y resistiendo a lo largo del tiempo.

En 1848, ante los intentos revolucionarios del proletariado en Berlín, Viena, París, Milán, Praga, y la respuesta contrarrevolucionaria del absolutismo y la burguesía unidos contra el proletariado, Marx escribió: "Nunca lo hemos ocultado. Nuestro terreno no es el de la ley; es el de la revolución. El gobierno, por su parte, ha abandonado por fin la hipocresía del terreno legal; se ha situado en el terreno revolucionario: porque el terreno contrarrevolucionario es también revolucionario" (6).

Y así, llegará de nuevo el momento -como en 1919-1920 frente al fascismo- en que, frente al proletariado en movimiento en el terreno de la lucha de clases y revolucionaria, el gobierno burgués abandonará la hipocresía del terreno legal y actuará abiertamente en el terreno de la violencia contrarrevolucionaria; el terreno contrarrevolucionario es, dialécticamente, también revolucionario. Hoy, estamos todavía en medio de un largo período de fuerte depresión del movimiento proletario de clase; pero los factores de crisis del capitalismo trabajan objetivamente por una solución de la crisis general del capitalismo a través de una guerra futura, por tanto por una apertura objetiva de la lucha entre las clases, pero en el terreno de una contrarrevolución preventiva. Este es el terreno en el que debe establecerse y fortalecerse el partido de clase, y no importa si este partido está representado por un puñado de militantes, porque lo esencial e imprescindible es la continuidad teórico-programática con el marxismo, gracias a la cual será posible -cuando el movimiento proletario de clase vuelva a levantar cabeza reorganizándose en el terreno de la independencia de clase- que el partido de clase esté en estrecho contacto con las masas proletarias, que encontrarán en el partido su dirección, como la encontraron en el partido bolchevique de Lenin no sólo en Rusia sino en todo el mundo.


Partido Comunista Internacional

30 de diciembre de 2022


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NOTAS:

(1) Véase https://www.rainews.it/articoli/2022/12/alfredo-cospito-ricorso-in-cassazione-entro-41-bisdda1bed1-5f87-4285-b704-3a01b2cac90.html - y https://www.milanotoday.it/cronaca/manifestazione-anarchica-alfredo.html de 29 de diciembre de 2022

(2) Véase https://torino.corriere.it/notizie/cronaca/22_dicembre_09/processo-agli-anarchici-anna-beniamino-rifiuta-il-ricovero-e-in-sciopero-della-fame-da-un-mese-2e3a4d37-88ac-457b-a35f-793931fc3xlk.shtml

(3) El 1 de mayo de 1947 se celebró el "Día del Trabajador" en el valle llamado Portella della Ginestra, en Piana degli Albanesi (Palermo) unos 4.000 campesinos y jornaleros se habían reunido para manifestarse contra el latifundismo. Apenas había comenzado el mitin cuando desde el monte Pelavet, desde donde se divisaba todo el valle, dispararon las ametralladoras de la banda de Salvatore Giuliano que, de acuerdo con los terratenientes latifundistas, los políticos del independentismo siciliano y los americanos de la CIA, pretendían cortar de raíz el movimiento campesino influido por el Partido Comunista de Togliatti. Hubo 11 muertos y muchos heridos, algunos de ellos graves, que fallecieron más tarde. Del 2 al 4 de julio de 1960 se iba a celebrar en Génova el congreso nacional del Movimento Sociale Italiano (MSI, partido político de la derecha fascista). Contra este desaire a la ciudad "medalla de oro de la Resistencia antifascista", el 30 de junio la CGIL, el PCI y la ISP convocaron manifestaciones en las calles de la ciudad para impedir dicho congreso. El MSI, fundado en 1946, era un partido formado por hombres de la República fascista de Salò y otros procedentes directamente del régimen fascista, y pretendía celebrar su sexto congreso en Génova como una provocación evidente; tras las manifestaciones y los duros enfrentamientos con la policía, dicho congreso fue cancelado. Pero la tensión social que se había creado anteriormente y, en particular, bajo el gobierno del democristiano Tambroni, apoyado exclusivamente por el MSI, siguió teniendo sus efectos en julio. En todas las ciudades de Italia se celebraron manifestaciones sindicales contra el coste de la vida y manifestaciones políticas contra el gobierno; la policía y los carabineros intervinieron fuertemente en todos los lugares, cargando contra las procesiones, disparando, hiriendo y matando. Al final, murieron 11 personas: el 5 de julio, 1 murió en Licata (en la provincia de Agrigento), el 7 de julio, 5 murieron en Reggio Emilia, el 8 de julio, 4 murieron en Palermo, 1 murió en Catania. Ningún miembro de las fuerzas de seguridad fue condenado, muchos manifestantes fueron detenidos, juzgados y encarcelados. En cuanto a Stefano Cucchi, se trató de un asesinato a manos de los carabinieri que lo tenían bajo custodia tras detenerlo y acusarlo de posesión y distribución de drogas; el "caso Cucchi" también causó mucho revuelo porque ya se habían producido casos similares con anterioridad (Federico Aldrovandi, Giuseppe Uva) y porque sus familiares, en particular su hermana Ilaria, nunca dejaron de buscar las causas reales de su repentina e inexplicable muerte. Al final resultó que Stefano Cucchi fue duramente golpeado con porras y pateado mientras estaba en régimen de aislamiento, hasta el punto de que se redujo a la muerte. Pero los casos ahora recordados y más conocidos no fueron los únicos; otros les precedieron y otros les siguieron, y casi siempre los policías y carabineros responsables salieron indemnes.

(4) Véase https://www.radiondadurto.org/2022/12/05/torino-giornata-di-lotta-contro-il-carcere-e-solidarietà-ad- alfredo-guest-and-anna-beniamino.

(5) Véase Per i funerali delle vittime del 'Diana', Il Comunista, 30 de marzo de 1921, en 'Manifesti ed altri documenti politici, 21 de enero-31 de diciembre de 1921', del Partido Comunista de Italia, Reimpresión Feltrinelli .

(6) Véase K. Marx, La burguesía y la contrarrevolución ('Neue Rheinische Zeitung', nº 165, 10 de diciembre de 1848), Marx-Engels, Las revoluciones de 1848, Fondo de Cultura Económica, México 2006.



Partido Comunista Internacional . www.pcint.org

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Con una nueva ronda de elecciones, la clase dominante burguesa renovará su gobierno llamado a gestionar los próximos años de lágrimas y derramamiento de sangre del proletariado italiano, en perfecta continuidad con los gobiernos anteriores.

¿La alternativa a las elecciones?

¡Reorganizar la lucha de clases antiburguesa, antidemocrática y, por tanto, antielectoralista!



El próximo 25 de septiembre, con la votación para renovar el parlamento y poner en marcha un nuevo gobierno, los proletarios están llamados a decidir una vez más qué partidos les oprimirán durante otros cinco años.

Que las elecciones parlamentarias, celebradas a lo largo de todas estas décadas de democracia parlamentaria para "elegir" qué partidos entrarían en el gobierno, no han servido para mejorar permanentemente las condiciones de existencia y de trabajo del proletariado, es un hecho que todo proletario ha comprobado por sí mismo.

El coste de la vida no ha dejado de aumentar, y últimamente se he vuelto intolerable para millones de proletarios; el paro no sólo se mantiene en porcentajes importantes, sino que tiende a aumentar; los salarios llevan años estancados, al igual que las pensiones; el ritmo de trabajo ha aumentado al tiempo que la jornada laboral diaria ha tendido a incrementarse; la inseguridad en el trabajo, en lugar de disminuir, aumenta, al igual que los accidentes y las muertes en el trabajo; cada vez hay menos contratos indefinidos, mientras que aumentan los contratos de duración determinada y toda la serie de contratos por los que los capitalistas administran el trabajo en función de las necesidades inmediatas de sus beneficios. Al mismo tiempo, en el mercado de trabajo, la patronal sigue fomentando la competencia entre proletarios, no sólo entre nativos, entre hombres y mujeres y entre jóvenes y adultos, sino también entre nativos e inmigrantes. Hoy en día, los jóvenes que buscan trabajo, cuando encuentran un empleo, nueve de cada diez veces, no duran en él ni está lo suficientemente remunerado como para permitir una existencia decente: ¡la inseguridad laboral es ahora la norma! Y si el trabajo es inseguro, la vida es insegura.


Ante la inseguridad laboral y vital de millones de proletarios, ¿qué dice la burguesía? ¿Qué dicen los gobernados y los representantes de los partidos ricamente pagados cómodamente sentados en los bancos del parlamento?

Todo el mundo se da golpes de pecho, proclamando que lo importante es que la economía empiece a girar de nuevo, es decir, que vuelva a producir beneficios para las empresas, porque si no hay beneficios, las empresas se ven obligadas a despedir a parte de su personal o incluso a cerrar. Todos declaman la voluntad de "resolver" los problemas con los que lucha Italia, algunos piden más miles de millones a la Unión Europea, otros sugieren más deudas a contraer en el futuro, otros cambian miles de millones de un sector a otro, otros anuncian peligros revanchistas y autárquicos. Y todos culpan a los impuestos que son demasiado altos, como si los impuestos no hubieran sido subidos por los mismos que ahora gritan que hay que bajarlos.

En un torbellino de declamaciones elevadas, pero totalmente vacías de contenido, los políticos de hoy vuelven a montar el teatro de marionetas con el mismo guión de las funciones anteriores. El gobierno cambiará, pero lo que no cambiará es la máquina que aplasta la existencia de la inmensa mayoría del proletariado, llamado por enésima vez a sacrificarse, quedándose sin trabajo y apretándose el cinturón, en favor de la recuperación económica, por tanto en favor de los capitalistas y su sistema económico.

Ningún parlamento burgués hará nada contra la opresión permanente que sufre el proletariado y contra el empeoramiento de sus condiciones de trabajo y de existencia, ningún parlamento burgués hará nada para transformar esta opresión y este empeoramiento en armonía social y bienestar. El único bienestar que les importa realmente a los representantes de la burguesía dominante es su propio bienestar privado, así como, por otro lado, a todo capitalista, a todo empresario le importa sobre todo el bienestar de su capital, de su empresa -de su propiedad privada- aunque tenga que explotar más intensamente su fuerza de trabajo o tenga que deshacerse de ella para asegurarla.

Los proletarios no deben esperar nada bueno de la democracia burguesa porque con ella la clase dominante burguesa enmascara una realidad social que es de opresión y explotación. Con la democracia, la burguesía tiende a reforzar la colaboración interclasista mediante la cual puede seguir explotando el trabajo asalariado a pesar de las tensiones que inevitablemente surgen debido al choque material entre los intereses burgueses y proletarios.

A los capitalistas les interesa explotar a la fuerza de trabajo asalariada porque de esa explotación obtienen la valorización de su capital; a los proletarios les interesa ser explotados lo menos posible (menos horas al día, ritmos de trabajo menos intensos, más descansos, más seguridad en el empleo, más tiempo para ellos y sus familias) y tener un salario más alto. Este choque de intereses de clase -típico de la sociedad capitalista- genera la lucha entre la clase burguesa y la clase proletaria. Y hablamos de clases y no de burgueses individuales o proletarios individuales, porque el capitalismo ha desarrollado el trabajo asociado y lo ha organizado para aumentar cada vez más la productividad del trabajo. Así, el interés de un proletario individual es en realidad el interés de todos los proletarios, porque están sometidos al mismo mecanismo de explotación, a las mismas relaciones burguesas de producción y de propiedad que rigen la vida social en todos los países. Y mientras el proletario individual, o el proletario asociado, se enfrenta a la fuerza de la clase dominante, que, dueña de los medios de producción y distribución, de las materias primas, de la tierra, se apropia de toda la riqueza producida por el trabajo asalariado, el burgués individual, el capitalista individual, mientras compite con todos los demás capitalistas, cuenta con el hecho de que detrás de él tiene la fuerza política, económica y militar del Estado central, que defiende su propiedad y las relaciones sociales capitalistas.

Los proletarios, por muchos votos que den a los partidos que dicen representarlos, nunca conseguirán dar la vuelta a la situación: no pasarán de explotados y oprimidos a productores sociales libres. Seguirán siendo la clase oprimida y explotada tanto en los periodos de crisis del capitalismo como en los de su expansión. Basta con echar la vista atrás un par de generaciones para darse cuenta de que el capitalismo progresa en una espiral de crisis económicas y guerras y breves períodos de paz. Así que la democracia no sirvió para asegurar la prosperidad de las masas proletarias, pero ciertamente sirvió para asegurar los privilegios y un gran bienestar a los capitalistas. La democracia tampoco sirve para asegurar la paz: la guerra, aunque no golpee en la puerta, ha estado y está presente en cada momento de la vida del capitalismo en todo el mundo. Y tal es la competencia y los enfrentamientos entre las potencias imperialistas, que a estas alturas la guerra, que estalló en Europa con las guerras yugoslavas en los años 90, está de nuevo en el patio trasero, en Ucrania, arrastrando a todas las potencias imperialistas de Europa en apoyo del gobierno ucraniano contra el ruso. Mañana, ¿para qué frente decidirá la burguesía italiana gastar miles de millones en armamento y enviar a sus propios soldados? Con el pretexto de la pandemia del Covid-19, la burguesía ha reforzado su control social sobre el proletariado. Con la guerra de Ucrania se refuerza la idea de que la guerra no está tan lejos y que hay que abordarla con la misma "unidad nacional": ayer para derrotar al enemigo "invisible", el virus Sars-CoV2, mañana para derrotar a un enemigo muy visible, identificándolo con el imperialismo adversario del momento. De ser una masa a explotar intensivamente incluso en tiempos de pandemia, el proletariado está condenado a convertirse en carne de cañón en tiempos de guerra. Para eso quiere la burguesía preparar a las masas proletarias y aprovecha la crisis económica en la que se ha sumido para acostumbrar al proletariado a sacrificarse, hoy por la recuperación económica, mañana para defender "la patria": en ambos casos para defender sólo los intereses burgueses y capitalistas.

Los proletarios tienen otro camino para defender sus intereses de clase, y no es el camino de la democracia, no es el camino del parlamentarismo y la colaboración de clases: es el camino de la lucha de clase, de la reanudación de una lucha que pone en su centro exclusivamente los intereses proletarios, empezando por los intereses económicos inmediatos, por los que debe luchar también contra el sindicalismo tricolor, y en perspectiva los intereses de la lucha revolucionaria porque sólo con la revolución el proletariado puede aspirar a su propia emancipación, a acabar con la explotación del trabajo asalariado. Lucha significa confrontación, no diálogo y compromiso. Choque significa organizar para el choque, adoptar programas y medios para vencer al enemigo de la clase burguesa. Pero ante la lucha independiente del proletariado, la burguesía dominante no se queda quieta; si incluso ahora, en ausencia de la lucha de clase independiente del proletariado, la burguesía pasa al ataque de sus condiciones de existencia y de vida, por tanto de sus condiciones sociales y políticas, con mayor razón pasará al ataque mañana ante un proletariado organizado no sólo para defenderse sino también para atacar, para ir a la conquista del poder político que es el primer gran objetivo de la lucha revolucionaria. El arma contundente de la papeleta habrá tenido el final que se merece: acabará en la cloaca de la historia. Abstenerse de las elecciones hoy tiene sentido si uno se prepara para la lucha de clases y sus objetivos revolucionarios.




Partido Comunista Internacional

20 de septiembre de 2022

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La represión burguesa se abate sobre los militantes del sindicalismo de base, con las acusaciones más absurdas, en el marco de la criminalización de las luchas obreras fuera del control del colaboracionismo tricolor Hoy apuntan a las luchas de los trabajadores de la logística, como ayer a los parados, y mañana reprimirán cualquier otro movimiento de lucha



En la madrugada del pasado viernes 22 de julio, cuatro sindicalistas de Si Cobas y dos de USB fueron detenidos y puestos bajo arresto domiciliario acusados de violencia privada, resistencia a funcionario público, sabotaje y perturbación de un servicio público en las huelgas de logística entre 2014 y 2021.

Según la Fiscalía de Piacenza, "estas huelgas se llevaron a cabo con motivos pretextos y con intenciones "extorsionistas", con el fin de obtener mejores condiciones para los trabajadores que las previstas en el contrato nacional". (Ansa)
De hecho, según el GIP, se ha comprobado que "en muchas situaciones la agitación sindical y el ejercicio del derecho de huelga han servido sólo en parte para defender los derechos de los trabajadores, pero sobre todo para consolidar posiciones de fuerza, incluso con la búsqueda de beneficios". Y de nuevo: "Cada delito cometido, cada bloqueo de personas y bienes, cada interrupción de un servicio público o boicot, cada conflicto físico con las fuerzas del orden fue planificado buscado y deseado por los sospechosos que siempre actuaron con la convicción de que podían obtener posiciones de privilegio, casi una especie de inmunidad tras el ejercicio del derecho de huelga".

"En la concreción de tal diseño criminal -continuó el GIP- los trabajadores eran una mera herramienta, utilizados como peones que se movían de un lado a otro para dar mayor énfasis a cada iniciativa (según las transferencias bancarias, el Si Cobas habría gastado más de 200 mil euros en un año para el alquiler de autobuses)". Para lograr sus objetivos, los sospechosos habrían creado grupos criminales capaces de organizar y agrupar a los trabajadores, pero también a sujetos totalmente ajenos al contexto laboral de vez en cuando, para cometer numerosos delitos como los controvertidos, "legitimándolos" con la lucha sindical, "revistiéndolos de la retórica de la lucha de los más débiles contra los más fuertes". en varios casos se ha documentado cómo la reivindicación sindical constituía un mero pretexto tras el que se escondían los ataques dirigidos deliberadamente al sindicato contrario para ganar afiliados. En todos los casos se vio cómo ninguno de los dos sindicatos luchó nunca con el único objetivo de obtener una mejora de las condiciones de todos los trabajadores, sino que actuó como un grupo de presión -un verdadero lobby- interesado en asegurar mejores condiciones para sus acólitos, especialmente en la gestión de los cambios de contrato. En este sentido, los resultados de las escuchas, confirmados por pruebas documentales, han puesto de manifiesto cómo los cambios acordados con el empresario en las relaciones contractuales permitieron a los sindicatos obtener el pago de cantidades destinadas a los trabajadores, pero parcialmente retenidas gracias a mecanismos como el "fondo de resistencia"".

Está claro que este enésimo ataque a las organizaciones de base ajenas al sindicalismo tricolor es un paso más en la criminalización de las luchas y su contenido de clase que el movimiento logístico ha expresado hasta ahora y expresa en estos momentos. Definir como "extorsión" lo que sería una negociación normal aclara bien el teorema de la fiscalía emilianense que desplaza el conflicto a un marco bien definido de prevención de la reanudación de la lucha de clases donde la represión y la criminalización juegan un papel compensatorio a la pérdida de consenso de la política colaboracionista de CGIL, CISL y UIL.

Las detenciones de los sindicalistas de SiCobas y USB son una advertencia para todo el proletariado. Los que luchan fuera del ámbito institucional son considerados delincuentes. Las multinacionales responsables de la muerte de los dos sindicalistas de Si Cobas atropellados y muertos por un coche durante una manifestación hace unos años y los responsables de los dos estudiantes muertos durante la alternancia escolar-trabajo ni siquiera son procesados. La lividez clasista de la burguesía se tensa sabiendo que, a medida que las contradicciones se agudizan, el conflicto social se extenderá, y así juega por adelantado.

Pero la respuesta de los sindicatos de Cobas no se hizo esperar y el sábado 23 de julio se organizó en Piacenza una masiva manifestación nacional unitaria del sindicalismo de base. A ella se unieron grandes delegaciones de toda Italia, como el movimiento estudiantil Movimento NoTav, el Movimento di lotta/Disemplo '7 Novembre' de Nápoles y el Collettivo di fabbrica/Lavoratori Gkn Firenze.

El Si Cobas durante la manifestación reiteró que las detenciones de sus compañeros es la punta del iceberg de una estrategia dirigida a golpear el corazón de las luchas obreras especialmente en la logística donde los términos del caporalato y los salarios de hambre han sido fuertemente cuestionados.

"Este ataque", reza uno de sus documentos, "tiene como objetivo impedir el desarrollo de un movimiento más general contra la guerra, la carvita y las medidas lacrimógenas que los próximos gobiernos, independientemente del color político de la coalición que salga victoriosa de las próximas elecciones, se verán obligados a adoptar en deferencia a los diktats de la patronal y el gran capital industrial y financiero en plena continuidad con la obra de Draghi".

La manifestación tenía como objetivo preliminar la liberación inmediata de los compañeros detenidos, pero en la perspectiva de construir la movilización de un movimiento fuerte que esté a la altura de la grave situación para las masas trabajadoras prevista para el próximo otoño.

La próxima movilización coincidirá con la audiencia de reexamen en Bolonia, invitando a los movimientos a una pronta movilización.

¡Expresamos nuestra solidaridad con los compañeros detenidos!

A la luz de las luchas que tendrán lugar en el futuro, trabajamos en la perspectiva de una gran coordinación de todas las realidades del sindicalismo de base, de los movimientos conflictivos y de los desempleados, donde una única plataforma de lucha pueda englobar las diferentes disputas que tendrán en cuenta única y exclusivamente los intereses del proletariado, al margen de la política concertada de la CGIL, la CISL y la UIL.

¡Contra la represión y la criminalización de los movimientos de lucha!

¡Adelante con la reanudación de la lucha de clases!



Partido Comunista Internacional (El Proletario)

24 de julio de 2022

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ALTERNANCIA ENTRE LA ESCUELA Y EL TRABAJO:

MORIR COMO ESTUDIANTES - TRABAJADORES


 

Antecedentes

La muerte de Lorenzo Parelli, un estudiante de 18 años, durante las prácticas de la escuela al trabajo, ha despertado la indignación tanto de las fuerzas democráticas (sinónimo de burguesas) como de los estudiantes. Su nombre, como el de muchos otros antes que él (y como el de Giuseppe Lenoci, fallecido muy poco antes de escribir este artículo), representa el símbolo de la juventud rota por la clase burguesa, oprimida por una escuela organizada y construida con el único fin de formar a la nueva mano de obra. No contentos con haber creado este sistema, los patrones (y esto es un hecho internacional) quisieron quitarse la máscara de la educación, instituyendo el sistema de alternancia escuela-trabajo. Las ventajas de este sistema son considerables para la clase burguesa: tanto para las grandes empresas, que obtienen, mediante la adaptación de los estudiantes, futuros trabajadores menos propensos a la insubordinación, como para las pequeñas empresas, que en cambio obtienen un buen ahorro de personal.

De hecho, el Sistema Alternativo Escuela-Trabajo (ASL por sus siglas en italiano) -un ejemplo infame de la sed infinita de beneficios de la clase dominante- es ahora uno de los mayores enemigos de los estudiantes. Es un sistema infernal según el cual hacer 200 horas de trabajo no remunerado por parte de cada estudiante se supone que es de alguna manera educativo. Sin embargo, lo más preocupante es la forma en que se forma a los alumnos, enseñándoles a someterse a un maestro desde una edad temprana, en situaciones de trabajo a menudo inseguras y con infraestructuras deterioradas (habituales entre los alumnos y los trabajadores). Si los estudiantes han decidido salir a la calle es precisamente por el método seguido por la escuela burguesa en su explotación sistemática de los trabajadores del futuro. El Ministerio de Educación, asustado (añadimos, por supuesto, ante las demandas contrarias a los intereses de la patronal), ha decidido incluso cambiar el nombre de la ASL, para enturbiar las aguas. Y dado que los periódicos "independientes" están llenos de artículos contra los manifestantes, es necesario entrar en más detalles.



Las manifestaciones

Las primeras manifestaciones, que inmediatamente condujeron a la movilización general de los estudiantes en toda Italia, tuvieron lugar el 28 de enero y el 4 de febrero, con el objetivo de obtener la abolición del Sistema Alternativo Escuela-Trabajo (y también para conmemorar la muerte de Parelli), la abolición de la segunda prueba de bachillerato (restaurada fraudulentamente por el Ministerio, sin tener en cuenta ni los tiempos de estudio de los estudiantes ni el brevísimo tiempo previo a la prueba) y mayores derechos de reunión. Las manifestaciones, gracias a la criminal intervención de la represión policial, se saldaron con decenas de heridos entre los estudiantes: las feroces cargas golpearon a los manifestantes pacíficos para impedirles manifestarse en el centro de las ciudades. Una vez más, la represión golpea a quienes luchan por mejores condiciones. En este caso, absurdamente, la demanda sería sólo para permitir a los estudiantes estudiar, sin trabajo no remunerado.

Hoy, 18 de febrero, se han celebrado grandes manifestaciones en todo el país, demostrando una vez más la combatividad de los estudiantes. Al parecer, este movimiento no tiene intención de detenerse pronto. La creciente rabia social de los estudiantes, después de dos años de enseñanza por así decirlo, sólo para demostrar que la escuela sigue funcionando, está provocando acciones de lucha cada vez mayores, con ocupaciones de escuelas por parte de los estudiantes y con irrupciones cada vez más frecuentes en las comisarías. Por otro lado, la porra golpea cada vez con más fuerza, lo que lleva, por un lado, a las decenas de heridos mencionados anteriormente y, por otro, al desalojo sistemático de las escuelas ocupadas. La imagen, si no es de 1968, parece al menos una reminiscencia de las situaciones estudiantiles de aquellos años. Esto nos pone, necesariamente, en la tesitura de hacer apuntes de continuidad respecto al hilo rojo de la teoría marxista que abordaba la cuestión teórica del análisis de aquellos años.



Ilusiones movimientistas y certeza científica del marxismo

Como bien dice A. Bordiga (Il Programma Comunista nº 8 de 1968) en su documento Nota elementare sugli studenti ed il marxismo autentico di sinistra, el Partido no reconoce ninguna autonomía política o histórica al Movimiento Estudiantil. Si se ha desechado el viejo ropaje pseudo-maoísta, hoy en día seguimos escuchando notas ridículas sobre las posibilidades de la "autonomía del movimiento" o la "revolución estudiantil". Intentar desalojar al proletariado mundial de su único lugar como clase socialista revolucionaria con tesis absurdas sobre la supuesta existencia (¡!) de una clase estudiantil no sólo es absurdo respecto a la teoría marxista, sino también un completo despropósito. Repetimos, con la certeza de la invariancia del marxismo, que la sociedad capitalista está dividida en dos clases, y que no es posible una "revolución estudiantil".

Los estudiantes de hoy, aún más confundidos que sus predecesores de hace 50 años, no tienen una brújula teórica y práctica para comprender el papel de clase que deben desempeñar en la lucha que libran contra las instituciones burguesas. La negación de las necesidades programáticas de su propio supuesto movimiento es un síntoma actual de esta enorme confusión. El objetivo ni siquiera se disfraza de una corriente política mentirosa del marxismo. Muchos de los estudiantes, políticamente, se oponen al Estado burgués desviándose hacia el oportunismo estalinista o los colectivos anarquistas. El desorden y la forma abigarrada de las fuerzas estudiantiles ni siquiera permiten entender qué movimientos son los que dirigen y cuáles son los subordinados, etc. Una cosa es cierta: no será a través de las manifestaciones de las asociaciones comandadas por el CIGL como los estudiantes podrán alcanzar sus objetivos, sino todo lo contrario. Sin embargo, la ilusión del movimientismo maximalista tampoco puede conducir a los jóvenes a resultados reales.

Les decimos a los estudiantes -en base a nuestra evaluación histórica- que no pueden pensar que pueden ganar realmente contra su enemigo, el Estado burgués, sin una clara impronta de clase. Obtener mejores situaciones es importante, por supuesto, pero el problema reside en el sistema capitalista en su totalidad, que con su inevitable dinámica nunca puede garantizar a los estudiantes una condición óptima. Sólo la revolución proletaria mundial, socialista y clasista, podrá resolver definitivamente las contradicciones de este sistema.


¡ESTUDIANTE! ¡MIRA TAMBIÉN LAS CONDICIONES DE LOS TRABAJADORES!

¡ESTUDIANTE! ¡SIN ORGANIZACIÓN DE CLASE TODA LUCHA ES INÚTIL!

SÓLO CON EL PARTIDO COMUNISTA MUNDIAL Y UN PROGRAMA REVOLUCIONARIO MARXISTA SE PODRÁ REVOLUCIONAR ESTE SISTEMA DE ARRIBA A ABAJO.



18 de febrero de 2022

Partido Comunista Internacional

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No nos detendrán!

En la noche del 11 de marzo, inmediatamente después del anuncio del Primer Ministro Conte sobre la decisión del gobierno de cerrar solo pequeñas tiendas, bares y restaurantes, dejando abiertas fábricas, hipermercados, oficinas, bancos y muchos medios de transporte en funcionamiento, lanzamos una exigencia a los sindicatos para que proclamen inmediatamente una huelga indeterminada en el sector privado.


Está claro que el gobierno siguió las instrucciones de la Confindustria [Confederación de Industrias], es decir, de los capitalistas ricos (industriales y banqueros) que no dudan en poner en riesgo la vida de los trabajadores para proteger sus ganancias multimillonarias.
Nadie ha entendido completamente cómo se produce el contagio del coronavirus: las declaraciones del presidente de Confindustria, Boccia, que garantiza que los trabajadores en el trabajo «están protegidos», son, por lo tanto, criminales. La única certeza que tenemos es que hoy hay más de mil muertes y que el sistema de salud se está derrumbando después de años de recortes por parte de multimillonarios. Los recortes fueron votados, aprobados e implementados por los líderes políticos de centro derecha y centroizquierda, desde Salvini hasta Meloni, desde Bersani hasta Zingaretti, desde Monti hasta Renzi (los sectores de terapia intensiva fueron particularmente afectados por los recortes).
Esta es una decisión del gobierno, compartida por todos los gobernadores de las regiones afectadas, incluido Zaia, de la Liga del Norte, la mano derecha de Salvini, quien desde el principio se opuso a una fuerte resistencia al paro de las actividades comerciales y de producción. La única certeza es que los trabajadores, los empleados, los trabajadores del ferrocarril, sí están yendo a trabajar, poniendo en riesgo sus vidas y las de sus seres queridos.
Afortunadamente, a pesar del vergonzoso apoyo ofrecido por las direcciones nacionales de CGIL, CISL y UIL a la decisión de no cerrar las fábricas (¡solo pidieron más protección en el lugar de trabajo!), el jueves 12 de marzo, los trabajadores y trabajadores se hicieron escuchar… y cruzaron sus brazos en masa en todas las fábricas abiertas. Las huelgas fueron proclamadas por varias entidades sindicales corporativas o por sector, tanto confederaciones como entidades de base (algunos sindicatos de base ya han proclamado un estado de huelga a nivel nacional y han comenzado huelgas indefinidamente).


Huelgas en curso
Las siguientes ciudades están en huelga: en Brescia, Imp. Pasotti y varias otras grandes fábricas. En Asti, Vercelli y Cuneo, Mtm, Ikk, Dierre, Trivium están en huelga. En la provincia de Mantova, Corneliani e Iveco, iniciaron la huelga, mientras que en Relevi comenzó un estado de huelga. La huelga comenzó en Whirlpool, en la provincia de Varese, en Ast, en Terni, en Bretaña, en Cormano, en Electrolux, en Susegana, en la provincia de Treviso y en Fincantieri en Marghera. En Liguria, los trabajadores de Fincantieri y el mantenimiento de los barcos están en huelga. Se proclamaron dos días de huelgas a nivel nacional en System House Srl, System Data Center y Out Spa (telecomunicaciones).
Huelga de entregadores motociclistas que corren el riesgo de contagio con entregas a domicilio. En Toscana, las huelgas están en marcha en Piaggio, Pontedera, Gkn, Florencia, Esselunga (donde se proclamó una huelga nacional). Los trabajadores de Almaviva están en huelga indefinidamente y se proclamó una huelga de diez días en Ilva, Taranto. Los trabajadores de Alitalia de varios sectores de servicios en el aeropuerto de Fiumicino, a pesar de no poder ir a la huelga debido a las leyes contra la huelga, exigieron trabajar en condiciones seguras y exigieron un largo bloqueo de las actividades. Ya están programadas otras huelgas en la medida que se abren los establecimientos que cerraron durante unos días: desde Ferrari, en Maranello, hasta muchas empresas en los sectores de caucho-plástico, químicos y afines. En los últimos días, los trabajadores de FCCA en Pomigliano estaban en huelga.
Al expresar total solidaridad y apoyo a los trabajadores en huelga, el Frente de Lucha No Austerity renueva su llamamiento a todos los sindicatos para que proclamen huelgas indefinidas en todos los sectores donde sea posible, a fin de proteger la vida de los trabajadores. y los miembros de tu familia! ¡Las huelgas no deben detenerse hasta que se proteja la vida de todos los trabajadores!
¿Tu fábrica está en huelga? Cuéntanos, servirá de ejemplo para muchos otros. ¿Quieres organizar una huelga en tu fábrica? Contáctanos, te ayudaremos a organizarlo. Escriba a info@frontedilottanoausterity.org
#iostoacasadalavoro
#nonsiamocarnedamacello


Huelgas salvajes estallan en Italia para exigir cierre de plantas durante la pandemia de coronavirus

A medida que el número de muertos en Italia por la pandemia mundial de coronavirus aumentó el jueves y el viernes, estallaron huelgas “salvajes” (no autorizadas) en toda la península, luchando para detener la propagación de la enfermedad mortal. Como el gobierno del primer ministro Giuseppe Conte hace un llamado a los trabajadores de cuello blanco para evitar salir y trabajar desde su casa, los trabajadores de las fábricas exigen limitar el contagio cerrando las plantas industriales cuyas operaciones no son esenciales para combatir el virus.
Están desafiando a la burocracia sindical corrupta de Italia, que ha estado trabajando mano a mano con los bancos y el gobierno Conte para exigir que los trabajadores de producción permanezcan en el trabajo y continúen trabajando, a pesar de la amenaza de que la enfermedad pueda cobrar millones de vidas. Esto es parte de una creciente ola internacional de huelga de los trabajadores contra la indiferencia criminal de la aristocracia financiera a la pandemia de coronavirus. Ha visto huelgas de trabajadores postales de Londres, conductores de autobuses privados en París y trabajadores de Fiat-Chrysler (FCA) en Canadá.
Parece que la ola de huelga en Italia comenzó en la planta Pomigliano de Fiat-Chrysler en Nápoles, que emplea a 6,000 trabajadores. Los trabajadores automotores, en la línea para producir automóviles Alfa-Romeo de lujo para los súper ricos, salieron espontáneamente al comienzo del turno de la tarde a las 2:00 p.m. el martes, protestando por condiciones inseguras.
El miércoles, FCA anunció el cierre de la planta de Pomigliano, junto con las instalaciones en Melfi, Atessa y Cassino, hasta el sábado. Sin embargo, la gerencia de la FCA afirmó que las plantas serían “desinfectadas”, por lo que podría tratar de obligar a los trabajadores a volver a trabajar, demostrando su desprecio criminal por el peligro de contagio entre los trabajadores y otro personal de las plantas.
Esa noche, el primer ministro Conte se vio obligado a anunciar medidas de emergencia intensificadas para abordar el contagio: el cierre de todos los restaurantes, museos, tiendas no esenciales, prohibiciones en reuniones públicas, mayores restricciones de viaje y solicitudes de todos los ciudadanos para permanecer en el interior siempre que sea posible.
No se impusieron restricciones a las operaciones de las grandes corporaciones, que continúan ordenando a los trabajadores que entren en estrechas líneas de ensamblaje para seguir sacando ganancias de la fuerza laboral mientras los infectan a ellos y a sus familias con una enfermedad potencialmente mortal e intratable.
De miércoles a viernes, la ola de huelga se extendió por toda Italia, afectando a todas las grandes industrias. “Los trabajadores están en huelga contra el coronavirus, o más bien contra el gobierno que mantiene las fábricas abiertas a pesar del coronavirus”, escribió el Corriere della Sera .
La ola de huelga se está desvaneciendo casi por completo por los medios corporativos internacionales: la clase dominante está aterrorizada de que la misma ira explosiva se esté acumulando en todas partes, y que el ejemplo de los trabajadores italianos se siga en todo el mundo.
En Brescia, en la región de Lombardía, que se encuentra entre las más afectadas por la enfermedad, el Secolo d’Italia escribió el jueves que “los trabajadores de algunas fábricas han comenzado más una huelga salvaje”. También se está produciendo un brote en Grottaglie, en la provincia meridional de Taranto”.
Los constructores navales en Fincantieri en Liguria abandonaron el trabajo después de que un trabajador dio positivo por coronavirus, y su huelga se extendió rápidamente a otros astilleros de la compañía en la península de Liguria.
Según la publicación sindical estalinista Rassegna Sindicale, los trabajadores de Scotsman Ice (hielo) en Pogliano Milanese, que fabrican unidades de refrigeración, y el fabricante de componentes de automóviles Bitron en Cormano abandonaron el jueves.
El viernes, más de 700 trabajadores de Electrolux en su mayoría mujeres en Solaro se negaron a ir a trabajar. Trabajadores de Lobo di Cornaredo (productores de pernos de fábrica) y Tecnomagnete de Lainate salieron en huelga. Más de 450 trabajadores de la confección de Corneliani en Mantua salieron “para protestar”, en palabras del diario L a Voz de Montova, “contra el fracaso del gobierno … de ordenar el cierre de empresas que no están involucradas en la lucha contra el virus”. En Pistoia, Toscana, los trabajadores de la fábrica ferroviaria de Hitachi iniciaron una huelga de una semana que comenzó ayer hasta el 21 de marzo.
Los paros laborales están afectando a toda la industria siderúrgica de Italia. La mayoría de las fábricas metalúrgicas han cerrado sus operaciones hasta el 22 de marzo. En medio de la creciente rebelión entre los trabajadores de base, los principales sindicatos nacionales de metalúrgicos se vieron obligados a publicar una declaración el viernes advirtiendo que si las compañías no cerraran las operaciones, las huelgas golpearían a toda la industria hasta el 22 de marzo.
El sindicato apeló vagamente a que los salarios estuvieran “cubiertos principalmente con instrumentos contractuales o con cualquier red de seguridad social según lo exige la ley”, escribe Il Riformista. Esto significa que los trabajadores no han recibido garantías creíbles de que recibirán su pago completo a través de la pandemia.
Los ejecutivos sindicales, que ayudaron a mantener a los trabajadores en el trabajo hasta que estallaron las huelgas, y solo convocaron huelgas donde los trabajadores iban a retirarse independientemente, no están menos aterrorizados que el gobierno y las corporaciones por las huelgas y decidieron cerrarlos. Francesca Re David, secretaria general del Sindicato Estalinista de Trabajadores Metalúrgicos de Italia (FIOM), hizo un llamamiento al gobierno para que realice una “consulta” de emergencia para evitar la propagación de huelgas salvajes.
Ayer, el primer ministro Conte celebró una videoconferencia de emergencia con los sindicatos y las asociaciones de empleadores. El comunicado del gobierno sobre la reunión elogió a los representantes sindicales y administrativos por su “máxima colaboración para alcanzar una solución compartida”. Conte “agradeció enormemente la responsabilidad asumida por todos los interlocutores sociales y siguió enfatizando la atmósfera muy constructiva que caracterizó la reunión”. Anoche se celebró otra reunión, “seguros de que todos estarán listos para completar el trabajo lo antes posible”.
El gobierno, los sindicatos y las corporaciones trabajarían “de manera constructiva” para obligar a los trabajadores a arriesgar sus vidas, volviendo a las fábricas durante la pandemia, para satisfacer a los súper ricos de que no se hará nada durante la pandemia que pueda poner en peligro su fortuna. Como señaló el WSWS en su artículo Perspectiva de ayer, “El lema de la oligarquía capitalista es: “Si la acumulación de nuestros miles de millones requiere la muerte de millones, que así sea”.
Los trabajadores no pueden dar confianza a estas sucias maniobras. Para la salud y la supervivencia de la población, las luchas de la clase trabajadora, que estallaron contra el gobierno de Conte, ahora deben tomarse de las manos de sus lacayos sindicales. En Italia y en todo el mundo, la clase trabajadora, no los mercados financieros y sus representantes políticos y sindicales, deben decidir qué plantas operan y en qué condiciones.
Esto requiere la creación de comités de acción para los trabajadores, independientes de los sindicatos y controlados por las bases obreras. Pueden coordinar las luchas de la clase trabajadora, oponerse a los intentos de que los trabajadores de los ferrocarriles vuelvan al trabajo, supervisar el cierre de las plantas, garantizar que los trabajadores que se aíslan a sí mismos sigan recibiendo el pago completo y, en última instancia, supervisar la reapertura y el funcionamiento seguro de plantas después de que termine la pandemia.
Para mantener este trabajo contra la oposición de los sindicatos y la clase dominante, necesitarán una perspectiva revolucionaria contra el gobierno de Conte y sus patrocinadores en los mercados financieros internacionales y la Unión Europea (UE).
La pandemia de coronavirus es una prueba inolvidable de que la clase capitalista no es apta para gobernar. Esta mañana, Conte entró en pánico y prometió proporcionar “equipo de protección personal, incluidas máscaras, gratis para todos los trabajadores”, para que puedan ser obligados a volver al trabajo. Alabó a cualquiera de las plantas afectadas que va a trabajar, arriesgando sus vidas y las de sus familias, amigos y seres queridos, por llevar a cabo “un acto de gran responsabilidad hacia toda la comunidad nacional”.
¡Qué basura! Este “acto de gran responsabilidad nacional” aseguraría que los bancos sigan contando sus ganancias, los burócratas sindicales sus salarios abultados y los trabajadores la muerte de sus seres queridos.
Es hora de una revolución. Las políticas de austeridad en la UE e internacionalmente que han reducido drásticamente el gasto en atención de salud, los salarios y las condiciones de vida deben ser revertidas, y la infraestructura necesaria construida y financiada al incautar la riqueza mal obtenida de la aristocracia financiera. En Italia e internacionalmente, la vida de innumerables millones depende de que el poder político llegue a la clase trabajadora y que el capitalismo sea reemplazado por el socialismo.

Italia: ¡Ponerse en huelga… para no morir!

Solidaridad a los trabajadores en Italia que arriesgan la vida para las ganancias de pocos ricos
La Red sindical internacional de solidaridad y lucha expresa apoyo a los obreros y los trabajadores que están en huelga en Italia. El gobierno, escuchando las solicitudes de los empresarios y los banqueros, frente al drama de la difusión del coronavirus, decidió cerrar las pequeñas actividades comerciales, los bares y los restaurantes… pero dejar abiertas las fábricas, los supermercados, los call center, los bancos y de dejar activos los trenes y los autobuses. ¡Todo lo que sirve para los provechos de los capitalistas!
Las grandes burocracias sindicales han apoyado esta política y han firmado un acuerdo que preve pocos días de cierre de las fábricas sólo para hacerlas… más seguras. ¡Todos los científicos y los médicos dicen que el coronavirus se difunde con mucha facilidad en los lugares cerrados, por lo tanto, los obreros que son obligados a ir a trabajar son amenazados de muerte! El mismo para los empleados del ferrocarril, los trabajadores de los transportes, las empleadas etcétera.
En Italia ya son más que 1.200 los muertos; los hospitales, que han habido muchos cortes en estos años, ya están llenos: pero este no para la sed de provecho de los capitalistas. ¡Es una vergüenza, es la demostración de cómo sea bárbaro y deshuman el capitalismo!
Pero los obreros y las obreras han decidido ponerse en huelga y no ir a trabajar. Algunos sindicados de base han proclamado huelga a tiempo indefinido. Son decenas las fábricas en huelga en todo el País, de las acererías a las fábricas del automóvil, de la industria química a aquella metalmecánica. Tienen proclamado también me pongo en huelga los call center, la telefónica, el comercio, etcétera. ¡Estamos al lado de todos los trabajadores en huelga en Italia! El capitalismo es barbarie: ¡parémoslo!

Que la crisis la paguen los capitalistas

Estallidos de rabia y huelgas espontáneas en Italia por el coronavirus: “Nuestra salud antes que sus beneficios”

Ante una crisis de magnitud en Italia por el coronavirus, que está afectando a toda la población a la que se le ha impuesto una “cuarentena” casi permanente, millones de trabajadores y trabajadoras en Italia están expuestos a condiciones de trabajo insalubres, sin garantías sanitarias elementales, todo por priorizar las ganancias de los empresarios capitalistas.
Las protestas en los lugares de trabajo, las huelgas y la autoorganización, son una respuesta necesaria para enfrentar la prepotencia patronal y para comenzar a discutir las medidas que son necesarias para enfrentar esta crisis, destinando mayor presupuesto al sistema sanitario público, expropiando laboratorios, clínicas privadas y empresas farmacéuticas para poner a disposición de la población todos los recursos necesarios y estableciendo licencias sin reducir el salario para todos los trabajadores en riesgo de contagio, garantizando la prohibición de despidos durante todo este período, entre otras medidas de emergencia. Porque como dicen los propios trabajadores y trabajadoras, nuestras vidas están antes que sus beneficios.



Extraído de: https://borrokagaraia.wordpress.com/2020/03/20/lo-que-nos-estan-ocultando-de-italia/


Más informaciones:
Desde Italia: Lucha de clases en tiempos del coronavirus: http://valladolorinternacionalista.blogspot.com/2020/04/desde-italia-lucha-de-clases-en-tiempos.html

 

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La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."