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Ucrania :
Contra el nacionalismo, por la unión proletaria de clase






¡La fuerza prima sobre el derecho!
Así parece lamentarse el representante francés en la ONU, el pasado 15 de marzo, ante el veto ruso a una condena (1) del referéndum (2) organizado en Crimea en pro o contra de su anexión a Rusia.
Sin embargo no es sólo en la acción rusa en Ucrania, sino en todas las relaciones entre los Estados en que se verifica este adagio. Rusia no ha respetado el tratado que había firmado con Ukrania, Estados Unidos y Gran Bretaña, el cual garantizaba las fronteras de este país de nuevo independiente a cambio de su renuncia a las armas nucleares que se encontraban en su territorio, luego de la desaparición de la URSS. Pero todos los tratados no son más que un pedazo de papel que sólo vale por el interés que tengan sus signatarios en respetarlos! El gobierno francés, tan respetuoso del derecho internacional y de la ONU, estaba más que motivado hace unos meses en atacar a Siria fuera de toda decisión onusiana, tal como lo hicieron los Estados Unidos en Irak o los europeos en Yugoslavia, Israel desde su creación, más un largo etcétera.
Los propagandistas burgueses que denuncian esta anexión de Crimea a Rusia, como «la primera anexión militar en Europa en 70 años» «olvidan» que la más grande anexión llevada a cabo en Europa después de la última gran guerra ha sido la de la RDA por parte de Alemania! Desde el hundimiento de la URSS, golpeada duramente por una crisis económica sin precedentes, las fronteras reconocidas internacionalmente y «legalmente intangibles», muchos países de la Europa oriental han sido modificados, y hasta desaparecido, algunos de manera pacífica, otros por vía armada, y por guerras donde han participado las grandes potencias. El caso de Crimea no tiene nada de excepcional...
Pero el caso de Crimea ha provocado una crisis política internacional con repercusiones de largo alcance. Los grandes Estados europeos, comenzando por Alemania, se han disgustado ante el hecho consumado y porque sus ofertas han sido rechazadas desdeñosamente por Moscú. Sin embargo, los intereses económicos de ambas partes son tan fuertes que la situación podría acarrear, no una guerra abierta entre las diversas potencias, sino una «guerra fría» como ya evocan los medias. Rusia tiene necesidad vital de vender su gas a Europa, sus bancos están muy metidos en Ucrania, y las inversiones occidentales son necesarias para desarrollar una economía todavía muy débil. Alemania no desea perder sus inversiones en el mercado ruso en el que se ha largamente implantado desde la caída de la Unión Soviética y, así como en Italia, aun cuando es menor con respecto a Polonia, no puede ignorar la importancia que representa el gas y el petróleo rusos.
Pero también Francia hace negocios en Rusia (Renault acaba de comprar la principal firma de automóviles local); y a pesar de las sanciones que el gobierno promete aplicar en su contra, no está dispuesta a renunciar a su «cooperación militar», concretamente la jugosa venta de navíos militares: Holllande afirma que los contratos establecidos se harán efectivos. Cuando son miles de millones de euros lo que está en juego, la violación del derecho internacional pasa a un segundo plano. En los Estados Unidos, grandes empresas petroleras y de otras ramas han pedido a Obama que las sanciones contra Rusia no sean aplicadas, temiendo que ello podría perjudicar sus intereses...
El «derecho» no es más que la confirmación de una correlación de fuerzas; cuando esta correlación cambia, el derecho anteriormente establecido deja de tener validez; es esta la gran lección que Putin hace recordar al mundo entero.
Esto se aplica no sólo a las relaciones entre Estados, o entre agentes económicos, sino también en las relaciones entre las clases sociales. Los enfrentamientos entre las clases no se rigen por principios de legalidad y derecho en vigor, sino según relaciones de fuerza reales. Los proletarios no deben dejarse paralizar por el derecho y la legalidad burguesas, que no tienen otro significado que su sometimiento al capitalismo. Su deber es reconstituir sus fuerzas de clase hasta confrontarlas con las de la clase enemiga, sea cual sea su nacionalidad, lengua o etnia, y cualesquiera sean las normas impuestas por la legalidad. La burguesía misma no vacila un segundo a la hora de violar su propia legalidad contra los proletarios, no titubea en utilizar fuerzas para-legales, bandas de extrema derecha y pandillas de todo género, para secundar las fuerzas de represión legales contra la represión. Por tanto, los proletarios deben organizar su propia autodefensa y no confiar en la policía y la justicia del Estado burgués.
Hoy asistimos a una ola desenfrenada de nacionalismo enarbolado por ambas partes: el gobierno provisional de Kiev, presa de múltiples dificultades y que debe solucionar gravísimos problemas (principalmente deudas) ya ha advertido sobre la necesidad de sacrificarse para levantar la economía. Para este la única solución para hacer pasar los futuros ataques anti-obreros, es jugar a la carta del nacionalismo. En este sentido la intervención rusa es una verdadera bendición para tratar de instaurar un clima de unión nacional!
Del otro lado, Putin exalta el nacionalismo ruso presentándose como el protector o liberador de rusos y ucranianos de habla rusa, mientras que en la regiones orientales, los burgueses llaman a la unión regional frente a Kiev.
Pero a la larga toda esta borrachera nacionalista no podrá ocultar los antagonismos de clase. Los proletarios ucranianos se verán obligados a luchar para vivir, como ya bastante lo han hecho en el pasado.
Entonces podrán constatar en los hechos que su enemigo no es el proletario de otra región u otra nación, sino su propia burguesía, aliada a esta o aquella potencia imperialista. Entonces las miasmas del nacionalismo se disiparán, y podrá volver a surgir la unión de clase de los proletarios contra todos los capitalistas, sus partidos, sus Estados, sus fuerzas represivas legales e ilegales, y reconstituir su partido revolucionario internacional para conducir la lucha.
Entonces una vez más se podrá oír de nuevo, en Ucrania y más allá, el grito de guerra de 1848:
¡Proletarios de todos los países, uníos!





(1) El proyecto de resolución de la ONU sobre Ucrania, apoyado por 13 países, ha sido rechazado tras el veto de Rusia y la abstención de China. (NdR)
(2) En el referéndum del 16 de marzo los crimeos responderían a dos preguntas: «¿Aboga usted por la reunificación de la península de Crimea con Rusia conforme a los derechos de la unidad administrativa de la Federación de Rusia?»; y «¿Apoya usted la restitución de la Constitución de la República de Crimea de 1992 y el estatuto de Crimea como parte de Ucrania?». Los resultados no han sido otros que el de un «sí» rotundo a la reunificación con Rusia.
Partido Comunista Internacional
www.pcint.org


EL TEXTO EN:  FRANCÉS,   ITALIANO,   INGLÉS   y   RUSO.  




En nuestra entrada titulada “90.000 hogares en Grecia están sin electricidad”, publicada el 13 de julio de 2012, citábamos: “ha aumentado drásticamente en 2012 el número de los hogares sin electricidad en toda Grecia. En los cinco primeros meses de 2012 el número de los hogares sin electricidad se ha quintuplicado en comparación con los cinco primeros meses de 2011…Ha sido calculado que en la actualidad unos 90. 000 hogares están sin electricidad…”. Si los datos que presentamos en aquella entrada concernían a los ocho primeros meses de 2012, los datos para todo el 2012 son aún peores: 135.000 hogares están sin electricidad, descontando los que estaban sin electricidad los años anteriores.
En concreto, según los datos de la empresa administradora de la red de distribución de electricidad, en 2008 los cortes de suministro eléctrico a petición del consumidor y las reconexiones que los sucedieron fueron 220.371, en 2009 subieron a los 351.877, y en 2012 se dispararon a los 531.944. Según los datos de la misma compañía, en 2012 los cortes de suministro eléctrico por impago llegaron a los 325.011. De estos suministros cortados, los 190.541 se reconectaron, pero por lo menos 134.470 hogares y empresas siguen sin electricidad. Decimos “por lo menos” porque estos datos no incluyen ni a las personas sin techo ni a los que no nunca aparecen en los datos oficiales. Según los datos de la misma Compañía de Electricidad, de estos cortes de electricidad realizados en 2012 los 315.232 conciernen a hogares y el resto a pequeñas y medianas empresas.
Todos los datos comparativos son escalofriantes. ¡Durante los nueve primeros meses de 2012 las órdenes de corte de luz superaron las 4.153.000! Durante los ocho primeros meses de 2011 las órdenes de corte de luz habían llegado a las 900.000, mientras que durante los ocho primeros meses de 2010 habían sido unas 734.000. En el bienio 2012-2013 las nuevas conexiones fueron unas 40.000, si en 2009-2010 fueron unas 100.000 y en 2004-2005 habían sido más de 200.000.
Al mismo tiempo, va creciendo la “deuda” de los consumidores a la Compañía de Electricidad. Si el noviembre de 2011 la deuda de las facturas de electricidad sin pagar entre los pequeños consumidores llegaba a los 289 millones de euros, el mayo de 2012 alcanzó los 668 millones y en la actualidad (diciembre de 2013) se ha disparado a los 1,2 billones de euros. Recordamos que este es el tercer año que los súbditos del Estado griego tendrán que pagar el impuesto inmobiliario extraordinario, uno de los muchísimos impuestos, tributos y contribuciones que ha impuesto el Régimen a la población. Este impuesto está incorporado a las facturas de electricidad.
Según los datos que tenemos a nuestra disposición, con respecto a los nueve primeros meses de 2013, los cortes de electricidad realizados llegaron a los 237.806. Es decir que, para 2013 se esperan realizar más de 330.000 cortes de suministro eléctrico, siendo aún desconocido el número de las reconexiones a realizarse.
Esta noticia es indicativa de como en Grecia el capitalismo está enseñando su verdadero rostro, conduciendo a la mayor parte de la sociedad a la miseria, a la indigencia, a la desesperación, incluso a la muerte. Hace unas semanas una chica de 13 años perdió su vida al respirar dormida los gases de un brasero que había encendido junto con su madre desempleada para calentarse, ya que la Compañía de Electricidad les había cortado el suministro eléctrico. Hace unos días un hombre que llevaba casi dos años desempleado, murió de frío dentro de su casa. Hacia muchos meses que la Compañía de Electricidad le había cortado el suministro eléctrico. De su muerte se enteró el panadero del barrio al notar que la hogaza de pan que le había dejado el día anterior fuera de la puerta de su casa aún estaba en el mismo sitio.
Al mismo tiempo que miles de personas no son capaces de pagar por tener electricidad en su hogar, los sucesivos aumentos del precio del gasóleo, en conjunción con los recortes, los despidos, el desempleo rampante, los impuestos y en general la situación actual preanunciada por la Soberanía ya desde los años ´90, han imposibilitado el uso de la calefacción a gasóleo y han incentivado el uso de las chimeneas y las estufas de leña. Cada noche una nube mortífera cubre el cielo de las ciudades griegas. Es la nube de la denominada “crisis”, la nube de la pobreza y la miseria de la gente que no es capaz de pagar por calentarse con calefacciones a gasóleo o a gas natural. Es la nube de la contaminación provocada por las emisiones de las estufas de leña y las chimeneas, que van sustituyendo a la calefacción a gasóleo.


¡Abajo el imperialismo francés!
 

Desde el 11 de enero, bajo el pretexto de «salvar» el país de una pretendida amenaza terrorista inminente y en «respuesta» a una demanda de ayuda del «presidente interino» local, el gobierno francés ha desatado una intervención militar en Mali. No es, pues, desde ahora que el gobierno actual de izquierda, en continuidad con el gobierno Sarkozy precedente, multiplica las maniobras diplomáticas, las presiones sobre el gobierno malí y prepara fuerzas militares con miras a un ataque contra los insurgentes del Norte-Mali.

No queriendo aparecer en primer plano, y evitando involucrarse demasiado en el terreno, el  presidente Hollande habría tratado de levantar una fuerza militar africana dirigida y asistida logísticamente por su gobierno, en respuesta a la debilidad del ejército malí.
 
En el plano interno malí, el gobierno francés ha utilizado todo tipo de medios para obtener del presidente interino Dioncouda Traoré (1) un pedido de ayuda oficial. Desbordado por las manifestaciones cotidianas exigiendo su dimisión, no podía menos que ceder a las demandas francesas. Desde el comienzo de la intervención militar francesa, el estado de urgencia fue decretado y con ello la prohibición de manifestar en la calle, mientras que los militares se libraban en Bamako a actos de pillaje y a operaciones nocturnas de intimidación hacia los habitantes venidos del Norte.
En el plano diplomático, la intervención militar francesa provocó la hostilidad más o menos abierta de Argelia y Estados Unidos (2), así como de otros países europeos. El enviado especial de la ONU, el ex primer ministro italiano, Prodi (Italia posee intereses en Mali), esperaba que las operaciones militares no se realizaran antes de un año, siendo partidario más bien de emprender negociaciones. El gobierno argelino se oponía a dichas operaciones, dado que para Argelia, la frontera con Mali no era fácil de controlar, y por ello bajo el temor de que su territorio fuese teatro de los combates; de su parte, los americanos, que antes habían formado una parte de los militares malíes, incluyendo a los Tuaregs, que luego pasaron a engrosar las filas de la rebelión (3), afirmaban públicamente que la intervención francesa no valía de nada, y que era preferible una solución política. En realidad, los americanos no tenían ningún deseo de ir a socorrer a un régimen pro-francés en Bamako; esto es, las declaraciones de unanimidad y solidaridad en «la lucha contra el terrorismo» – léase: lucha contra todo lo que amenace el orden capitalista internacional – no pueden esconder las sórdidas rivalidades ínter-imperialistas!
Los cuervos imperialistas franceses defienden desde hace décadas, sin menoscabo de medios militares, su « jardín da caza » africano (esta era la expresión del ex presidente socialista, Miterrand, para nombrar a las antiguas colonias que, no obstante hoy independientes, siguen bajo la dominación francesa); es de esta manera que las grandes sociedades neo-coloniales francesas obtienen sus beneficios. Pero, el inexorable avance, tanto económico como político, de los imperialismos en competencia, amenazan constantemente las posiciones del imperialismo francés, lo que obliga a éste a recurrir a la fuerza para mantenerse.
Finalmente, la decisión francesa de iniciar la intervención militar de manera «unilateral» recibe el apoyo verbal de todas las potencias imperialistas, incluyendo el apoyo de americanos, rusos y chinos, más los Estados de la región. Argelia acepta, a regañadientes, abrir su espacio aéreo a los bombarderos franceses y cerrar su frontera a los rebeldes, mientras que los Estados africanos de la CEDEAO (4) han comenzado a enviar a Malí las fuerzas militares convenidas.
Sin embargo, nada asegura que esta intervención militar imperialista sea un viaje de vacaciones; el gobierno Hollande afirma que durará «el tiempo que sea necesario», al mismo tiempo que en su curso no cesa de aumentar la cantidad de soldados y pertrechos: se habla de 3000 soldados franceses, venidos tanto de Costa de Marfil, como de otros países africanos donde se encuentran estacionados, así como de la metrópolis. Los «especialistas» militares dicen que la guerra será larga...
 
*      *      *
 
Malí, más de dos veces la superficie de Francia, con una población de más de 15 millones de habitantes, es un país esencialmente agrícola (más del 70% de su población vive en el campo). Antigua colonia francesa, el país está integrado por poblaciones con lenguas, costumbres e historias diversas, avatares que junto a la debilidad del desarrollo económico y social impiden su unificación (de nuevo el mito de Babel!, NdR), tal como lo certifican las permanentes insurrecciones de los tuaregs del norte. La crisis económica internacional, que debía inexorablemente golpear a la región (tal es el caso de la vecina Costa de Marfil) agravan todavía más las contradicciones internas del país que ahora, con el cacareado «modelo democrático malí», las clases dirigentes ocultan sus relaciones con el imperialismo, cuyo fin no es otro que el de saquear sus recursos, sin preocuparse por el destino de las poblaciones; lo demuestran las huelgas que han estallado en las diversas empresas, incluyendo en las minas de oro, mientras que el paro y el alza de precios agravan el descontento general.
En marzo del año pasado, pocas semanas antes de las elecciones, como consecuencia de una rebelión de soldados que habían sufrido un revés frente a los rebeldes, una junta militar toma el poder después de derrocar al presidente Amadú Tumani Turé, de quien se sospecha buscaba negociar con los independentistas tuaregs. Pero bajo la presión de los Estados africanos y del imperialismo francés, la junta se vio obligada a ceder el puesto a un “gobierno de transición”; sin embargo, por ser impuesto desde el exterior, un gobierno semejante no puede gozar de legitimidad alguna a ojos de la población, más atenta a lo que dicen los militares golpistas que denuncian la corrupción de los politicos. Entre tanto, en el Norte, el poder había sido tomado por los rebeldes tuaregs, para luego pasar a manos de organizaciones islamistas que se habían cargado con los armas de la guerra en Libia: la caída del régimen de Kadafi bajo los bombardeos de la OTAN tuvo la indeseable virtud de hacer desaparecer a uno de los pilares del orden imperialista en la región...
Unas 60 empresas francesas se encuentran presentes en Mali. Luego de la liberación de los años 90', las grandes sociedades de Estado (banca, telecomunicaciones, textil, etc.) fueron privatizadas a favor notablemente de las grandes empresas Bouygues, Vinci, Vivendi, etc.  Anteriormente, las exportaciones tradicionales eran algodón y ganado, y el oro que es la principal fuente (70% de sus exportaciones) de ingresos de ese país, sin embargo, sus minas, altamente rentables, se encuentran en poder de grandes sociedades británicas y sudafricanas asociadas al Estado malí, la producción de una de ellas es asegurada por una de las filiales de Bouygues, la gigante francesa (5). La falta de capitales ha impedido hasta ahora la explotación de otras riquezas presentes en el suelo malí: el norte, probablemente encierra yacimientos de petroleo (en la región prospectan el gigante petrolero italiano ENI, la argelina Sonatrach, junto a otras empresas menos importantes) y de uranio. A pesar de que para los capitalistas Mali tiene una gran importancia, no obstante es su posición estratégica lo que aquí cuenta. Es cierto que combatiendo a los rebeldes malíes, los militares franceses protegen los yacimientos de uranio que explota Areva en el Níger vecino (Areva ya se había disputado con los tuaregs). Empero, se trata de un plano más amplio donde lo que está en juego son las posiciones dominantes francesas en la región; “En Mali, la Francia se juega también el futuro de su presencia en África”, explica de esta manera a sus lectores el editorialista del cotidiano patronal francés, “Les Echos” (6).
Y no es sólo en Mali que el imperialismo galo ha entrado en acción en estas últimas semanas. El mismo día en que sus aviones comenzaban a atacar a los rebeldes malíes, un fuerte choque militar se desarrollaba en Somalía para tratar de recuperar a un agente de los servicios secretos, rehen de los islamistas locales; los militares franceses no se preocuparon sobremanera de la reacción del gobierno somalí a esta acción sobre su territorio: el gobierno Hollande, que se vanagloria del respeto por la “legalidad burguesa” con respecto a Mali, ha demostrado así, una vez más, que esta legalidad no es más que un pedazo de papel que los gangsters imperialistas invocan sólo cuando les conviene...
En República Centroafricana, el gobierno Hollande había jurado delante de todo el mundo que no era cuestión de enviar soldados franceses a salvar el régimen que, frente a la repentina rebelión, pedía ayuda a Paris (¡en realidad, las tropas francesas ya se encontraban presentes desde la operación “Boali” por la “consolidación de la paz”!). Después que arriba al poder a través de un golpe de Estado militar, aprobado (¿o provocado?) por París, el presidente Bozizé termina por cansar a los imperialistas quienes tratan al régimen de “autista” por el hecho de negarse a seguir sus “consejos”. A finales de diciembre, cientos de soldados (hoy serían alrededor de 600) habían sido enviados, hecho negado por Hollande, a Bangui, la capital; al parecer, sólo para “proteger” a los residentes franceses! En realidad, estos soldados junto a militares chadianos ya presentes en el país, tenían por misión rechazar el avance de los rebeldes hacia Bangui y, al mismo tiempo, hacer presión sobre el régimen. El “mensaje” enviado por los imperialistas franceses aparentemente ha sido bien captado: Bozizé ha aceptado formar un gobierno de coalicion con politicos de la oposición, prometiendo abandonar “proximamente” el poder. Es de esta manera como el gobierno PS-Verdes concibe la no-ingerencia en los asuntos internos de los países africanos...
Las intervenciones militares y las guerras que lleva a cabo desde hace décadas el imperialismo francés en África (las más recientes datan de Libia y Costa de Marfil), no están motivadas por sentimientos “humanitarios” o “democráticos” como lo pretende la propaganda oficial francesa; las mismas se explican únicamente por la defensa de los intereses de las empresas que continúan sometiendo a su orden a las antiguas colonias y acrecentando sus negocios en otros lugares.
Pese a estar constreñido, por causa de la crisis del euro, a cortar en los gastos militares, incluso a “redimensionar” su aparato militar, el imperialismo francés ha hecho un esfuerzo constante en mantener una red de bases militares que hoy cuadrilla una parte de África; y tiene todo interés en seguirlo haciendo, puesto que es precisamente por su rol de gendarme de la región que logra obtener ventajas contantes y sonantes!
El imperialismo francés representa, por lo tanto, una amenaza directa contra las futuras luchas de emancipación de los proletarios y poblaciones oprimidas y explotadas en estos países. Y, de manera más general, una amenaza que pesa sobre el destino de poblaciones civiles que son las que siempre sirven de escudo a los enfrentamientos entre fuerzas y Estados burgueses.
Ahora, los burgueses franceses y sus testaferros politicos van a hacer reposar los costos de sus guerras en los proletarios de Francia; primero, agravando la presión policial hacia los trabajadores inmigrantes, sobre todo los que vienen de estas regiones (el dispositivo “Vigipirate” ha sido reforzado y, según la prensa, los servicios policiales tratan de aumentar la vigilancia de los proletarios venidos de Mali y que se cuentan por decenas de miles en Francia), y segundo, agravando la explotación capitalista.
Si en el momento en que se desata la guerra de Mali, en París se firmaba un histórico acuerdo entre el patronato y los sindicatos más colaboracionistas, con el fin de obligar a los trabajadores a someterse más a las exigencias capitalistas, mientras que Renault anunciaba la supresión de miles de empleos, todo ello releva del azar del calendario.
En el fondo la guerra imperialista al exterior y la guerra social al interior, no son sino dos aspectos de un mismo ataque del capitalismo que busca restaurar sus niveles de beneficios, acrecentando la explotación, miseria y opresion.  Y no es por azar que este ataque capitalista en Francia, que recibe una larga aprobación por parte de todos los partido politicos, del PCF al Frente Nacional, lo lleva a cabo un gobierno de izquierda: nunca un gobierno de derecha hubiese propinado semejante golpe sin producir reacciones. Como siempre, los sirvientes reformistas de la burguesía – los grandes aparatos políticos y sindicales (y sus seguidistas de extrema-izquierda) – son los únicos capaces de paralizar a la clase obrera cuando esta es golpeada por la clase enemiga.
Para los proletarios, el desencadenamiento de la guerra en Mali, que ha provocado de contra-golpe el sangriento ataque islamista al yacimiento gacífero de In Amenas en Argelia, debe ser entendido como una ilustración de lo que les reserva el capitalismo en crisis: no un futuro de mejoras graduales de sus condiciones, después de un momento difícil, sino un futuro de sangre y lagrimas, del que no será posible escapar sino a través de la lucha. El sistema capitalista que ensangrienta al planeta, no puede vivir sin la explotación de los proletarios, a quienes por esta razón se les brinda la posibilidad de aniquilarlo; para ello, es necesario combatir sin vacilar todos los ataques burgueses, en la perspectiva de reanudar la lucha de clase revolucionaria, que ya en el pasado les ha permitido lanzarse al asalto del capitalismo: los proletarios no tienen nada que perder más que sus cadenas, por el contrario tienen un mundo que ganar!
 
¡Abajo la intervención imperialista en Mali!
¡No a la union sacrée en apoyo a la guerra imperialista!
¡Abajo el imperialismo francés!
¡Viva la unión internacional del proletariado!
¡Viva el renacimiento de la lucha de clase contra el capitalismo mundial!



(1) Después de haber sido herido por manifestantes y trasladado a un hospital de París, el presidente malí no tenía muchas ganas de regresar a Bamako.
(2) En el primer comunicado habíamos escrito « preparación », ya que la hostilidad americana y argelina nos hizo considerar que, si bien la intervención se había iniciado, su realización era frenada por esta hostilidad, teniendo por ello que realizar esta operación sin el respaldo de los países otrora aliados en otras aventuras y guerras por el planeta. La rapidez fue otro elemento que duplicó las posibilidades de éxito de la operación argelina en el campo gacífero.
(3) Ver la encuesta del New York Times del 14/1/2013, detallando los gastos americanos para formar a los militares en Mali, en el cuadro de la política anti-terrorista de Estados Unidos en África. Según el cotidiano, 1600 militares formados por los americanos (de 8000 con que cuenta el ejército malí) se han ido con armas y pertrechos a casa de los insurgentes! Cf http:// www. nytimes.com/2013/01/14/world/africa/french-jets-strike-deep-inside-islamist-held-mali.html?pagewanted=1
“la rebelión islamista utiliza los soldados y oficiales formados por los americanos y que han desertado el ejército regular malí el último año, llevando consigo su formación de la lucha contra el terrorismo, sus competencias en torno al combate de vanguardia, así como sus conocimientos de los métodos de inteligencia occidentales. Francia se encuentra frente a un enemigo que los Estados Unidos han ayudado involuntariamente!” !” Cf http:// www. breitbart.com/Big-Peace/2013/01/14/Leading-From-Behind-Part-II-France-Intervenes-in-Mali-After-US-Strategy-Collapses
(4) La CEDEAO (o ECOWAS, siglas en inglés) es la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste. Basada en Lagos, Nigeria, esta comunidad regional posee un parlamento, una corte de justicia y un banco de inversiones para el desarrollo regional. Tratándose de paises casi todos acuñando el CFA como moneda común, Francia no puede dejar de tener gran influencia en su política.
(5) Las minas de oro malíes son particularmente rentables. Según un informe de la FIDH (Federación Internacional de los Derechos Humanos) de septiembre de 2007, en 2005 la producción de una orza de oro costaba allí 95$ mientras que la misma se vendía a 245$ en el mercado. El curso de la onza de oro continúa estando por encima de los 1600$, mientras que el costo de su producción no ha aumentado prácticamente en nada. Nada es menos sorprendente cuando la empresa sudafricana Randgold anunciaba el año pasado beneficios récords en su mina malí de Morila! Randgold y Anglogold subcontrata la producción a una filial de Bouygues, Somadex. En 2005, Somadex despedía a 530 obreros huelguistas. Cf http:// www. peuples-solidaires.org/293-mali-sombres-mines-d%E2%80%99or/
(6) Cf. Les Echos, 18-19/1/13
 
 
Partido Comunista Internacional
20 de enero de 2013
       www.pcint.org

¡El imperialismo francés prepara una intervención militar en Mali!


Desde hace ya varias semanas corren ruidos de sables cada vez más insistentes a propósito de Mali. A finales de septiembre el presidente francés François Hollande, acompañado de su ministro de relaciones exteriores, Laurent Fabius, acuden a la Asamblea General de la ONU a fin de obtener luz verde para una intervención militar en el norte de Mali, ¡cosa que obtuvieron sin ninguna dificultad !
Ya desde la caída del presidente Amadu Turé, la diplomacia francesa se activaba para preparar esta intervención militar, bien sea por medio de negociaciones con la vecina Argelia o bien por medio del envió de fuerzas especiales vía Burkina Faso (1).
Después de haber infligido una dura derrota a los militares malianos, obligados a replegarse al sur del país, llamado el «país útil» (donde se encuentra establecida la mayoría de la población, a diferencia del norte semi-desértico), los Tuaregs tomaban el poder en Bamako. A comienzos de abril, bajo la presión de los Estados vecinos y del imperialismo francés, los militares fueron obligados a abandonar el poder en nombre de un «presidente interino», Traoré. Pero inmediatamente después que es juramentado, el nuevo presidente es víctima de un ataque al palacio presidencial, y donde resulta herido por manifestantes nacionalistas cercanos a los militares. Razón por la que Traoré parte a Francia a curarse.
Mientras Traoré se encuentra de convaleciente en Francia, el primer ministro, Cheik Modibo Diarra, que regresa expresamente de Estados Unidos donde trabajaba para la NASA, se pone entonces a la cabeza del gobierno. En agosto de este año, después que este último regresa a Mali, y conforme al «ultimátum» lanzado por los países africanos de la CEDEAO (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental), se constituye un «gobierno de unión nacional». Pero, a pesar de ello, las divergencias entre el clan del presidente y el del primer ministro, principalmente con respecto al norte (de Mali, ndr, no han desaparecido.
En las semanas que transcurrieron, las presiones internacionales se acentuarán con una intervención militar extranjera al norte de Mali, de donde los guerrilleros tuaregs  habían sido expulsados del poder por organizaciones islamistas.
Estas probablemente estaban mejor armadas, pero fue la cólera de las poblaciones de Tombuctú y otras ciudades frente a los «abusos» de los Tuaregs lo que determinó la huida de estos; el restablecimiento del orden, aunque fuese el orden de una Char'ia brutal, al menos al comienzo, fue plebiscitado por ciertas capas de la población (2).
Para preparar las mentes a una intervención militar, una campaña internacional fue desarrollada tomando como punto principal las «atrocidades» cometidas en el norte del país (destrucción de monumentos religiosos, lapidación de una pareja adúltera, etc.); así, el primer ministro aparece en primera pagina de Le Monde llamando a «desalojar a los narcotraficantes y terroristas de Malí, criticando la voluntad del presidente de negociar y felicitando al ministro Fabius y (al presidente) Hollande por sus intervenciones en la ONU» (3). Finalmente, a comienzos de septiembre, el gobierno malí había cedido y oficialmente pedido una intervención militar extranjera para librar batalla al norte.
Dos veces más grande que la Francia, pero con apenas 15 millones de habitantes, Mali es un país pobre pero que dispone de recursos naturales todavía poco explotados (a parte de la producción de oro); el imperialismo francés tiene múltiples intereses que lo empujan a  intervenir en su antigua colonia: recursos mineros con la probable presencia de petróleo y gas, ademas de yacimientos de uranio; pero también la garantía de no perder «influencia» en toda la sub-región.
El imperialismo francés no querría aparecer en primera línea, prefiriendo dejar que combatan sus tropas africanas, limitándose este a la logística. La presencia en Bamako de militares de la antigua potencia colonial, provocará manifestaciones hostiles a esta presencia: ¡todo el mundo sabe que la presencia del imperialismo francés jamás ha sido motivada por la suerte de las masas locales!
Ni las poblaciones del norte de Mali, Tuaregs u otras, ni en general las masas desheredadas malíes, ni los proletarios franceses, tienen algo que ganar con una intervención militar imperialista, cuyos costos, de una manera u otra, ellas tendrán que pagar.
Los males que sufren las masas malíes no serán resueltos con la guerra, sino con la lucha social y política. La única vía para resolver los problemas que confrontan los proletarios como las masas malíes se encuentra en la lucha contra el orden imperialista internacional que condena, de un lado, a las poblaciones enteras a vegetar en una miseria sin esperanza, y del otro, a los proletarios del mundo entero a sufrir una explotación cada vez más intensa.
En esta lucha son los proletarios de los países imperialistas que tienen la responsabilidad primera, ya que son ellos quienes pueden golpear al corazón del capitalismo mundial y destruir su orden inhumano.
 
¡No a toda intervención militar francesa en Mali!
¡Imperialismo francés fuera de África!
¡Viva la revolución comunista mundial!
 




(1) Ver Le Figaro, 23/9/12. Este artículo, aparentemente muy bien informado por fuentes militares francesas, habla también de un «rol problemático» de las autoridades argelinas (C.f www. lefigaro.fr international 2012/09/23/01003- 20120923 ARTFIG001526 –mali -la-france -en-pointe –contre -aqmi.php. Las tropas especiales francesas se encuentran situadas en Burkina Faso (Cf. www. marianne2.fr / blogsecretdefense / Mali-lo- COS- est- bien- present- au- Sahel- contrairement- a-ce-que-dit- Lauren- Fabius_a763. html
 (2) C.f  www. jolpress.com / international- mali- intervention- armee- militaire- assemblee- gene- rale- onu- islamistes- nord- aqmi- ansar- dine- mujao- touaregs- mnla- charia- article- 813612 .html
(3) Ver Le Monde, 1/10/2012.  El primer ministro se muestra amenazante: «en estos momentos hay que garantizar la seguridad de las grandes ciudades de Mali». ¿A quién apunta con estas amenazas?


Partido Comunista Internacional
7 de Octubre de 2012
      www.pcint.org

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."