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17 de marzo, huelga general en el País Vasco y Navarra :

Lucha de clase frente a todo tipo de nacionalismo, localismo o corporativismo

 

 

 

El próximo 17 de marzo, los sindicatos ELA, LAB, Steilas, Hiru y Etxalde han convocado una huelga general en el País Vasco y Navarra para exigir que el salario mínimo interprofesional se sitúe, en ambas comunidades autónomas, en 1.500 euros.

 

 Esta reivindicación es doblemente engañosa y peligrosa para la clase proletaria del País Vasco, de Navarra y del resto del país. En primer lugar, la exigencia de que se fije un salario mínimo especial para las dos comunidades en que se convoca el paro, implicaría que se concediese a los gobiernos de ambas el derecho a hacerlo, es decir, que se transfiriesen las competencias necesarias para ello desde el gobierno central a los entes autonómicos. Es evidente que se trata de una exigencia que, más que en defensa de las condiciones de vida y de trabajo de los proletarios vascos y navarros se dirige a reforzar el frente común con las burguesías locales vasca y navarra, siempre en liza con el Estado central para apuntalar y ampliar las prerrogativas legales adquiridas. De hecho, una reivindicación del tipo se coloca en la estela de la última ronda de concesiones que el Estado español está realizando tanto a las comunidades de País Vasco y Navarra como a Cataluña y a las puertas de un cambio sustancial del régimen de financiación autonómica que, con toda probabilidad, implicará la extensión del modelo de concierto fiscal que rige en las primeras primero a Cataluña y, después, posiblemente, a otras comunidades.

En segundo lugar, el simple hecho de enarbolar este tipo de reivindicaciones que buscan dividir a los proletarios por su lugar de origen o de residencia, que tienen como objetivo reforzar las diferencias que existen entre los trabajadores de País Vasco y Asturias o entre los de Navarra y La Rioja, colocan a los trabajadores para los que se exige esta ventaja comparativa como apéndices de su propia patronal: el objetivo a lograr sólo puede ser mantener un estatus superior al del resto del proletariado que queda vinculado a las exigencias que la burguesía local impone a la central y, en todo caso, a las necesidades de la primera. Todo un pacto de solidaridad nacional que aboca a los trabajadores a la defensa de la economía vasca y navarra como manera de mantener una situación privilegiada.

Por supuesto, la reivindicación no se logrará. Ninguno de los sindicatos convocantes tiene fe de ningún tipo en ello y simplemente se trata de movilizar a un proletariado que en los últimos años está dando muestras de ser capaz de luchar en defensa de sus verdaderos intereses de clase para que se sume al proyecto regionalista de su patronal, su Parlamento y su burguesía. Pero aún con muy escasas posibilidades de éxito, el simple hecho de que los sindicatos vascos y navarros lancen una convocatoria de este tipo, que sin duda cuenta con la aquiescencia de las autoridades y de los empresarios, ya tendrá un efecto completamente negativo entre los proletarios. Y veremos a la llamada “mayoría sindical vasca”, que de alguna manera pretende ser una alternativa al sindicalismo de concertación de los grandes sindicatos CC.OO., UGT o CGT, imponer no una huelga de clase, sino una movilización por la unidad nacional y en defensa de los intereses inmediatos y generales del empresariado vasco. Todo un entrenamiento para cuando, llegado el momento, los proletarios sean llamados a hacer otro tipo de sacrificios por la economía patria.

Ante los intentos de estas organizaciones (y de aquellas de la izquierda parlamentaria y extra parlamentaria) que les hacen el juego, de vincular la defensa de las condiciones de vida de los proletarios al triunfo de una u otra política burguesa, en este caso de consolidar la descentralización también en el ámbito de la legislación laboral, resulta igualmente peligroso oponer un modelo centralizador y anti autonomista. Si las competencias en materia de Seguridad Social y trabajo continúan en manos del Estado central… ¡estarán igualmente en manos de la clase burguesa! Poca o ninguna importancia tiene que la burguesía explotadora sea española o euskaldún. Los proletarios no pueden depositar ninguna confianza en el enemigo de clase. Sólo su lucha, el enfrentamiento sobre el terreno inmediato -en defensa del salario, de la reducción de la jornada de trabajo, contra la nocividad en las empresas, contra los despidos, etc.-, que es donde se enfrenta tanto con la patronal de la Ikurriña como con la de la rojigualda, tiene algún valor a la hora de imponer sus verdaderas exigencias de clase. La centralización o la descentralización, la confederación o el Estado unitario… son cuestiones que no tienen ninguna importancia para los trabajadores. Pero no porque la cuestión política, la cuestión del Estado (con su legislación, su ordenamiento territorial, etc.) le deba resultar indiferente (¡todo lo contrario!) sino porque en los términos en los que se plantea el enfrentamiento entre esa burguesía vasca que tiene como aliados a ELA, LAB, etc. y la burguesía española… la victoria de ninguno de los dos bandos podría reportarle ningún tipo de beneficio. Tanto la consigna nacionalista, hoy aguada en formas de descentralización de tipo confederal, como la consigna de la unidad nacional son llamamientos que sus diferentes enemigos de clase lanzan para tratar de vincularlos a su campaña de guerra inter-burguesa.

 

Los proletarios del País Vasco y de Navarra han dado buenos ejemplos de lucha en los últimos años. El caso de Tubacex, en 2021, donde una huelga contra los despidos concitó la solidaridad y la organización de buena parte de los proletarios de la fábrica y fue ejemplo para trabajadores de otras muchas empresas y regiones, fue muy significativo. Como lo ha sido el de los trabajadores de Mercedes de Álava, que ya durante los primeros días de la pandemia dio ejemplo negándose a trabajar sin las medidas de seguridad necesarias. De hecho ambas fábricas, Tubacex y Mercedes, vuelven a afrontar conflictos ahora, en un ejemplo claro de que el proletariado debe luchar siempre y en todo momento, porque el enemigo que tiene enfrente siempre y en todo momento tiene dispuestas sus armas contra él. La lucha de clase, la que se libra en defensa de los intereses de los proletarios y sin vincular estos a ningún frente común con otras clases sociales, con la patronal, con la casta política, etc. es la única garantía, aún cuando sea muy débil, de lograr una victoria. La huelga prevista para el 17  de marzo va en contra de este espíritu de lucha… de hecho va encaminado a encarrilarlo por la vía muerta de la solidaridad entre clases.

 

Los proletarios del País Vasco han sido, históricamente, un ejemplo para los proletarios del resto del país. En sus acerías y en sus minas surgieron algunas de las luchas más fuertes de comienzos del siglo XX y, con ellas, los esfuerzos organizativos, tanto sobre el terreno sindical como sobre el político, de la clase trabajadora, que a través de ellos dio su contribución al resto de proletarios de otras regiones. Sin necesidad de irnos muy lejos, la huelga en la empresa Laminación de Bandas en Frío, que duró desde el 30 de noviembre de 1966 hasta el 15 de mayo de 1967, fue un revulsivo fundamental tanto para que los jóvenes proletarios que llenaban las fábricas del desarrollismo español se lanzasen a la lucha como para que los diferentes medios de enfrentamiento empleados (hojas de agitación diarias, comités  y asambleas, ocupaciones de los locales del sindicato vertical…) se tomasen como algo común y necesario, difundiéndose con ellos formas organizativas que impulsarían las luchas del periodo.

 

Las décadas de derrota y desorganización que ha padecido la clase proletaria, la integración de sus organizaciones de clase (que tan sólo de manera embrionaria aparecían en los años de la huelga de bandas) de una manera u otra en el Estado, el virus democrático inoculado para justificar el evidente retroceso en sus condiciones de vida… y en el caso vasco y navarro el peso de un nacionalismo, pacífico y violento, que ha respondido a las necesidades de la clase burguesa vasca y española de esterilizar las fuerzas proletarias. Todo ello ha dado lugar a un terrible limbo de paz social en el que la burguesía impone continuamente sus dictados y los trabajadores deben resignarse a aceptarlos. En este política del trágala la divisa nacionalista, en cualquiera de las formas que ha adoptado, ha resultado de gran ayuda para neutralizar cualquier tipo de respuesta independiente de clase, sobre todo entre los estratos más avanzados del proletariado vasco.

 

El localismo, el corporativismo, el nacionalismo de cualquier tipo… siempre son armas en manos de la clase burguesa. Fomentan la competencia y el enfrentamiento entre proletarios, poniendo en el lugar de la solidaridad de clase, la unidad entre patrones y trabajadores. La forma democrática moderna, consolidada en la estructura autonómica del Estado y que se presenta como un avance frente a la centralización de décadas anteriores, cumple el mismo papel. Esto tanto la clase burguesa como sus aliados políticos y sindicales que llaman a los proletarios a movilizarse en su defensa, lo saben bien. Como bien saben que, cimentando la solidaridad interclasista de hoy, preparan a los trabajadores para los sacrificios que mañana les exigirán.

 

 

¡Contra todo tipo de nacionalismo! ¡Contra cualquier forma de solidaridad entre clases!

¡Por la solidaridad y la unidad de los proletarios de todas las regiones y países!

¡Por la lucha de clase intransigente!

¡Por la reconstitución del Partido Comunista, internacional e internacionalista!

 

 

24 de febrero de 2026

 

Partido Comunista Internacional

Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program


  www.pcint.org




 

Sobre la “huelga por Gaza” del día 15:

Los sindicatos colaboracionistas lanzan gestos vacíos mientras la masacre continúa en Palestina.

Sólo la lucha de clase proletaria podrá liquidar la guerra imperialista.


 

El próximo día 15 de octubre las dos grandes organizaciones sindicales han convocado una “huelga” de dos horas en solidaridad, “contra el genocidio en Gaza”. Esta convocatoria viene después de una serie de actos y manifestaciones masivos que han llamado la atención por su gran capacidad de convocatoria, como el boicot a la participación de un equipo israelí en la Vuelta Ciclista, las huelgas estudiantiles o las grandes manifestaciones por el aniversario del inicio de la actual guerra en Gaza.

El objetivo de CC.OO. y UGT es evidente: colocarse al frente, en el terreno laboral y “social” en el que se desarrolla la huelga, del movimiento en solidaridad con el pueblo palestino y, con ello, dar su contribución para que éste tenga un carácter meramente simbólico, sin ninguna trascendencia, más allá de la protesta estéril y el pacifismo inútil. En septiembre del año pasado organizaciones sindicales como CGT o Solidaridad Obrera ya convocaron una huelga por los mismos motivos. ¿Cuál fue entonces la posición de CC.OO. y UGT? Negarse a participar en ella. Una muestra más de la hipocresía, no moral sino política, que esconde esta convocatoria.

Por su parte, los sindicatos minoritarios, como CGT o los nacionalistas en Cataluña y Euskadi, han lanzado sus propias convocatorias, de “huelga” total durante el día 15 y no limitada como la de CC.OO. y UGT. Sobre esta convocatoria, de mucho menor alcance, y que replica la fragmentación y el aislamiento a que los grandes sindicatos someten al proletariado, se puede repetir lo que dijimos hace un año: sin promover la huelga entre los trabajadores, basándose en una difusión publicitaria y efectista de la misma, esta huelga por decreto coloca a estas organizaciones en el mismo nivel que CC.OO. y UGT.


¡Proletarios!

La guerra de destrucción y devastación que Israel lleva a cabo en Gaza y que seguirá, más pronto que tarde, tanto en la Franja como en Cisjordania, pese a los planes de paz de Estados Unidos, muestra la violencia que es capaz de ejercer una potencia imperialista, contra poblaciones enteras, para imponer sus exigencias territoriales, étnicas o nacionales, detrás de las cuales siempre está el beneficio económico que espera lograr tras la guerra. En el caso de Israel, la situación resulta especialmente sangrante porque en Gaza se está exterminando a la población palestina, primer paso para la consolidación del Gran Israel, con el que tanto la burguesía hebrea como las principales potencias imperialistas de Occidente sueñan desde hace décadas. Como ha llegado a decir el nuevo canciller alemán Merz: Israel está haciendo el trabajo sucio para beneficio tanto suyo como de los occidentales.

La imposición no sólo en el territorio palestino sino en todo Oriente Medio (Siria, Líbano, Egipto…) de un orden imperialista de extrema dureza, capaz de contener en este territorio la amenaza para el comercio y los negocios de Europa y Estados Unidos que supone la presencia de potencias regionales como Irán, ahora aliado a China y a Rusia, es el objetivo primero que se persigue con esta matanza que dura ya dos años. Es por ello que, junto a los bombardeos en Gaza, hemos visto ataques continuos a territorio libanés, bombardeos sobre Damasco, etc. Y en medio, en el centro de ese objetivo, se encuentran las masas palestinas, inermes, desheredadas y machacadas, tanto por décadas de políticas criminales israelíes como por la dureza con que han sido tratadas por las potencias árabes que supuestamente les apoyaban. El orden imperialista mundial juega sus fichas en el tablero de Oriente Medio, como hace un siglo lo hizo en los Balcanes, y la destrucción que esto conlleva golpea a diario a los palestinos en forma de ataques militares y hambruna.


¡Proletarios!

La actual guerra en Gaza muestra el futuro que espera a los proletarios de Estados Unidos y de Europa. En aquel territorio, sus burguesías imponen sus exigencias y su régimen de terror sobre la población palestina, como un paso ineludible en la preparación de un enfrentamiento a mayor escala. Buscan asegurar una paz teñida de sangre y acompañada de la destrucción a escala de toda Gaza, con la que consolidar su posición en la región… para poder dedicar sus esfuerzos y sus recursos a preparar la guerra, de mucho mayor alcance, que está por venir. Controlando la región, buscan tanto el beneficio inmediato como expulsar de ella a las potencias imperialistas rivales (China, Rusia, etc.), porque saben que el enfrentamiento futuro deberá ser con ellas, cualesquiera que sean la alianzas que prevalezcan en un momento u otro.

Es por ello que la victoria de sus burguesías, el triunfo de la coalición internacional que alimenta y ayuda al Estado de Israel, supone un triunfo del militarismo, en el plano social, político y económico, con el que sus burguesías buscan forzar al proletariado a aceptar las exigencias que planteará la guerra de mañana. Con la guerra actual en Gaza, la burguesía no sólo extrae un beneficio a corto y medio plazo, sino que refuerza las cadenas con las que aprisiona a la clase trabajadora de Alemania, Francia, Estados Unidos o España.


¡Proletarios!

El proletariado de los países imperialistas, principales responsables de las iniciativas bélicas de Israel no sólo contra Hamás o la Autoridad Nacional Palestina, sino, en general, contra el pueblo palestino en su conjunto, tiene la tarea, como clase, de luchar contra su propia burguesía, contra sus intereses nacionales y extranjeros y, por lo tanto, contra el militarismo creciente que prepara principalmente sobre todo a las masas proletarias para la guerra (y no solo para la guerra mundial cuando estalle, sino también para las expediciones bélicas, aunque sean «locales») porque es algo que se lleva a cabo en el exclusivo interés burgués e imperialista.

Esta lucha del proletariado contra su propia burguesía —que en esencia es una lucha contra la colaboración de clases— es la verdadera forma de solidarizarse con los pueblos oprimidos y masacrados en otros países, como es el caso de los palestinos y de cualquier otro pueblo reprimido por los poderes dominantes; es, al mismo tiempo, la forma de revelar ante los proletarios de todos los demás países y ante los pueblos dominados y oprimidos que la lucha de clases de los proletarios de los países imperialistas es la única lucha que puede influir en la política imperialista y en las iniciativas de las burguesías imperialistas, la única lucha que puede poner en dificultades a la burguesía imperialista y a la que pueden sumarse y unirse los proletarios de los demás países imperialistas y de los países en los que se lleva a cabo la represión más dura y la masacre por parte de los poderes burgueses nacionales, ampliando así el frente de la lucha de clases que, en perspectiva, transformará la guerra imperialista en guerra entre clases.


¡Proletarios!

Esta lucha de clase, a la que es llamada la clase trabajadora y que deberá asumir hoy o mañana, cuando los tambores de guerra ya hagan un ruido ensordecedor, pasa por la lucha contra las exigencias burguesas también dentro del propio país. La burguesía busca disciplinar política y socialmente al proletariado para que acepte sus imposiciones económicas y bélicas, que inevitablemente traerán (ya lo están haciendo) consecuencias nefastas para la vida de los trabajadores. La lucha contra la guerra imperialista es también la lucha por las condiciones de vida de los proletarios, la lucha por un salario que permita vivir, la lucha contra la carestía, la lucha contra los ritmos de trabajo imposibles de asumir, contra los accidentes laborales… porque en todos estos terrenos la clase burguesa busca extraer del proletariado hasta la última gota de beneficio y lo hace con el ojo puesto en reinvertirlo en nuevas y más dolorosas campañas bélicas.

Para afrontar este camino, la clase proletaria debe romper con la política de paz social, de conciliación con la clase burguesa, que existe desde hace demasiadas décadas. Debe retomar la lucha por medios y métodos clasistas y en defensa exclusiva de sus intereses. Y para ello debe romper con las políticas pseudocombativas que los grandes (y, tras ellos, los pequeños) sindicatos le imponen, con su intento de llevar el malestar social que ha creado la guerra en Gaza hacia el camino del pacifismo y la protesta vacía. Las huelgas simbólicas, incluso las de un día, no destruyen sino refuerzan, porque engañan y desvían la atención, los lazos que apresan a los proletarios en la red del frente interclasista. Los mismos sindicatos que fingen llorar por Gaza permiten cualquier medida anti obrera de la burguesía, sabotean huelgas ejemplares como las de los proletarios del metal de Cádiz o Cartagena, y brindan gustosos con la burguesía cada vez que se abre una fábrica de armas.

Aunque la paz social sea la tónica que prevalece hoy en día, el ejemplo dado por los estibadores de Génova, Turquía y otros países, negándose, en una acción coordinada internacionalmente, a cargar armas para Israel, muestra que es posible salir de la situación de derrota permanente, que la clase proletaria tiene una fuerza que puede hacer temblar los cimientos del orden burgués, a condición de que se dirija contra el enemigo de clase y que se ejerza con medios y métodos verdaderamente clasistas.


¡Por la recuperación de la huelga como arma de la lucha de clase del proletariado tanto para las reivindicaciones inmediatas como para las generales!

¡Por la reorganización clasista del proletariado!

¡Por la solidaridad internacionalista con los proletarios y las masas oprimidas palestinas, en Ucrania, en Rusia y en cualquier otro país! ¡Por la ruptura de los frentes nacionales!

¡Por la defensa intransigente de la lucha de clase proletaria!

 

09/10/2025 Partido Comunista Internacional (El Proletario) - www.pcint.org






 

Sobre la “huelga general” de Valencia el 29 de mayo

La huelga es un arma de lucha de la clase proletaria, no un reclamo publicitario para la política parlamentaria

 

 

El próximo día 29 de mayo, las organizaciones sindicales CGT, CNT y COS han convocado una “huelga general” en la Comunidad Valenciana con el objetivo de hacer dimitir al presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, por su actuación durante las inundaciones del pasado mes de octubre y por la política de reconstrucción seguida durante los meses posteriores.

Esta convocatoria no puede ser tomada, de ninguna manera, como un intento de movilización real del proletariado valenciano. En primer lugar porque ya el mismo lanzamiento del llamado a la huelga, circunscrito únicamente a la Comunidad Valenciana, como si el resto de la clase obrera no tuviese ningún interés en lo que sucede, siguiendo la política provinciana y chovinista que acepta las divisiones burguesas incluso dentro de un mismo país como algo a respetar, tiene un objetivo meramente efectista: continuar con la idea de una “tragedia valenciana”, de un hecho singular y aislado que no tiene mayor importancia para el resto del proletariado.

En segundo lugar, porque evidentemente ninguna de las tres organizaciones convocantes tienen fuerza suficiente como para convocar una movilización de este tipo, ni siquiera limitándola a los confines de la Comunidad Autónoma. Ninguna, de hecho, tiene esperanza de que su llamamiento tenga repercusión más allá de los liberados sindicales y de algunos simpatizantes más o menos estrechos. De nuevo, cuentan con la repercusión mediática no ya para sacar a los trabajadores de sus puestos de trabajo, sino para ganar unos minutos en las noticias y presentar su jornada como un éxito.

Finalmente, porque ni siquiera las secciones sindicales de las organizaciones convocantes se plantean hacer ningún tipo de fuerza en el sentido de imponer la huelga. Para CGT, CNT y COS se trata de un acto simbólico, no de una convocatoria de lucha, y no tratarán de romper los límites de la convocatoria formal.

Esta “huelga” se suma a la ya larga serie de aquellas convocadas con el único interés de generar algo de ruido mediático, arrastrar a sectores sociales no proletarios (como los estudiantes de universidad, principalmente) siempre susceptibles de participar en estas movilizaciones y dar a sus convocantes la pátina de radicalidad que el distanciarse de las grandes organizaciones CC.OO. y UGT les permite: las “huelgas feministas” del 8 de marzo, la “huelga por Palestina” del pasado mes de septiembre… son los ejemplos que anteceden a este engendro.

 

Las inundaciones que arrasaron la zona sur de Valencia el otoño pasado fueron una de las mayores catástrofes que han tenido lugar en la historia reciente de España. Pero no fueron una “tragedia”, no fueron algo inevitable de lo que no se podía escapar… Desde hace cientos de años se sabe de la fuerza de las riadas en la zona, de la importancia de fenómenos meteorológicos como la gota fría y de las consecuencias que la construcción desaforada de viviendas, urbanizaciones, etc. así como del asfaltado de las ramblas o de la proliferación de un inmenso parque automovilístico tendrían como potenciador de los efectos desastrosos de esos eventos naturales. El culpable de lo sucedido no fue el clima, pero tampoco fueron ninguno de los políticos, altos cargos, etc., involucrados en la gestión de los acontecimientos: fue la burguesía en su conjunto, que ha creado en el sur de Valencia una auténtica trampa mortal para los proletarios que hacina en los pueblos de la zona y que, llegado el momento de la riada obligó a mantener el ritmo normal de trabajo a todos los empleados. Mazón, su gobierno, la oposición y todos los agentes sociales que intervinieron (e intervienen todavía) en retrasar la alarma o en la reconstrucción posterior, son culpables en cuanto miembros de esa clase burguesa que es criminal en su conjunto y de la que no se puede separar ni a grupos, ni a facciones ni a individuos para señalarlos como más responsables o más asesinos que el resto.

CGT, CNT y COS tienen el objetivo declarado de favorecer un cambio de gobierno en la Comunidad Valenciana, tratando de que éste pase de las manos de Mazón y el Partido Popular a algún tipo de coalición amplia que incluya a PSOE y a partidos de la izquierda parlamentaria como Compromis. Quieren, por lo tanto, un cambio de cara que alivie la presión, que dé la impresión de que unos nuevos gestores, más a la izquierda, serán suficientes para mejorar las terribles condiciones de vida que padecen los habitantes (mayoritariamente proletarios) de los pueblos devastados.

 

Hoy sabemos que después de la riada del 29 de octubre, después de la destrucción y el caos que causó el agua al desbordarse de las ramblas que atravesaban los pueblos de la región, fue cuando empezó la verdadera pesadilla para sus habitantes. Tanto el gobierno local como el nacional les dejaron aislados, permitiendo que los agonizantes acabasen de morir, que las infecciones cundiesen, etc. para garantizar, antes de intervenir, que podían controlar el peligro social que implicaba un desastre de esta magnitud. Fueron únicamente los voluntarios, miles de personas de Valencia y de otras ciudades, quienes acudieron a ayudar a los vecinos que vivían en una verdadera zona de guerra. Porque, que se recuerde esto, mientras que en Paiporta tantos y tantos luchaban por salir de la mezcla de fango y residuos tóxicos que anegaba el pueblo, a pocos kilómetros, en Valencia, la vida seguía su curso normal. Mientras en pueblos como Benetusser faltaba el agua potable y los víveres más básicos, en Valencia los supermercados hacían negocio como de costumbre. La policía se dedicaba a controlar a los voluntarios en vez de a socorrer a los heridos.

La respuesta que la clase proletaria debió dar en ese momento, la única válida, hubiera sido la convocatoria inmediata de una huelga general e indefinida para forzar a la burguesía a hacerse cargo de la ayuda inmediata a los damnificados con todos los recursos a su disposición. Pero, evidentemente, tanto las grandes organizaciones sindicales como las pequeñas, entre las cuales CGT, CNT y COS, prefirieron mantener la habitual política de paz social a cualquier precio y mantener a los trabajadores en sus casas. Se conformaron con promover esa versión humanitaria pero igualmente perniciosa de la colaboración entre clases que fueron las columnas de voluntarios. En ellas, dirigiendo a los proletarios que sentían a flor de piel la necesidad de la solidaridad de clase a hacer el trabajo que la burguesía no quería hacer, consumieron las mejores fuerzas del momento. Mientras Valencia funcionaba a pleno rendimiento, los jóvenes hacían lo que podían para hacerse cargo de la ayuda, el ejército acampaba a las afueras de la zona, siempre más pendiente de su función de guardián que de intervenir en favor de la población.

 

La huelga es un arma de lucha de la clase proletaria. Es una de las más elementales, pero también una de las más efectivas. Con ella puede golpear directamente en el bolsillo de la patronal, puede dañar a sectores enteros de la burguesía e imponer sus exigencias. Pero para que sea así, debe dirigirse hacia la consecución de reivindicaciones realmente clasistas, que tengan como fin la defensa de las condiciones de vida y lucha de la clase proletaria. Las “huelgas” como las que veremos el próximo 29 de mayo son otro instrumento más para favorecer la colaboración de clase, para presentar un interés común entre el proletariado y los sectores progresistas de la burguesía.  Sirven para educar al proletariado en la defensa de un falso interés común con la clase dominante y en la creencia de que son los medios parlamentarios y democráticos los únicos en los que puede confiar para obtener una mejora en su existencia.

Las condiciones de vida de los proletarios de las zonas afectadas por la riada han sufrido un duro golpe. Miles de despidos, trabajo negro, etc., se suman a las dificultades vitales más básicas como conseguir regularmente alimentos o agua o al hecho de que cientos de niños no pueden ir todavía a la escuela con normalidad, a que no haya centros de salud, etc.

La responsable de esta situación es la clase burguesa que, incapaz de hacer otra cosa que amplificar las catástrofes naturales convirtiéndolas en verdaderos dramas sociales, tiene siempre el ojo puesto en el negocio que supondrá la reconstrucción y no en la ayuda a los necesitados. Pero no es la única responsable. Sus aliados, sus agentes que imponen sus exigencias y consignas entre la clase proletaria, que trabajan por desviar la rabia y el impulso a la lucha y la solidaridad ante estas situaciones hacia exigencias de “cambio de gobierno” o cuestiones parlamentarias, son igualmente culpables. Contra ambos, contra la burguesía y sus socios, deberá levantarse la clase proletaria si quiere poner fin a la verdadera catástrofe que rige el mundo: el capitalismo

 

26 de mayo de 2025

 

 

Partido Comunista Internacional

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Hoy 24 de marzo, ¡HUELGA GENERAL ESTUDIANTIL!

 

Tras una fase de asambleas en centros de estudios de todo el país, la voluntad del estudiantado es clara: caminar hacia la huelga y empujar hacia un nuevo ciclo de movilización y protesta. Convocamos, en este sentido, Huelga General Estudiantil para el próximo 24 de marzo.

CONCENTRACIÓN en VALLADOLID – Plaza de San Pablo – 12:00


Sobre la LOMLOE

El pasado 19 de noviembre el Congreso aprobó la reforma educativa del Gobierno, la LOMLOE que se basa en su mayoría en la recuperación, con ciertos cambios, de la anterior Ley Orgánica de Educación, impulsada y aprobada en el año 2006 por el entonces gobierno del PSOE.

Esta ley se caracteriza, al igual que la LOMCE, por haberse realizado a espaldas de la comunidad educativa. No debemos de olvidar que durante su primera tramitación, el debate del proyecto se realizó “entre cúpulas”, en espacios a los que la gran mayoría de la comunidad educativa difícilmente puede hacer llegar su voz, en los que se encuentra infrarrepresentada y cuyo carácter es como máximo consultivo. Durante la segunda tramitación, cualquier trato con la comunidad educativa y sus representantes se ha desechado de antemano. La ausencia de la participación de los trabajadores docentes y no docentes, estudiantado y familias en la redacción es patente a lo largo de todo el texto, que se queda en medidas esencialmente estéticas y no recoge sus principales reivindicaciones.

Por ello, desde el Frente de Estudiantes no podemos más que denunciar el carácter continuista de la LOMLOE con respecto a la legislación anterior (LOE y LOMCE) que sentó las bases de la mercantilización y privatización de la educación pública. Se trata de una ley que, en línea con la política de gestos del gobierno, deroga algunas de las medidas más mediáticas e impopulares de la LOMCE sin atacar, y de hecho reforzando, la estructura esencial que esta vino a implantar en el sistema educativo, sometiéndolo a los intereses de producción de mano de obra del mercado.

De esta forma, las medidas más difundidas por el gobierno han sido la eliminación de las reválidas, de las titulaciones diferenciadas de la ESO, de la religión computable y de la “demanda social” como argumento para la apertura de centros concertados además de otros beneficios asociados a estos . Son todas medidas positivas pero que, al final, no atacan la base de los problemas que aquejan hoy día a la escuela pública y ni siquiera revierten en lo esencial las realidades a las que se refieren. Si bien se eliminan las reválidas se mantienen e implantan diversas pruebas externas que, realizadas sin compromisos ni toma de responsabilidad por la Administración, y con el acceso público de los datos, inciden en la guetificación de los centros más desfavorecidos y en la culpabilización de los cuerpos docentes, que deben lidiar con complicadas situaciones socioeconómicas y culturales junto a la falta de medios y personal.

Por otro lado, aunque se eliminen las titulaciones diferenciadas, se mantienen los itinerarios en la ESO como base de una estructura que, junto a la FP Básica, no busca acompañar, ayudar e impulsar el máximo desarrollo del alumnado, sino separarlo atendiendo a su rendimiento académico para expulsar progresivamente a los estudiantes con más problemas hacia el mercado laboral. En este sentido, la estructura y el papel que juegan la Formación Profesional y el Bachillerato en la discriminación del alumnado por rendimiento y en la adaptación de la oferta educativa a las necesidades del mercado no se ha modificado un ápice. La Selectividad continuará siendo el filtro segregador que juega su papel no sólo en la expulsión de la clase obrera de los estudios superiores. sino que impide la formación del estudiantado en base a criterios de desarrollo personal y para la satisfacción de las necesidades del conjunto de la sociedad.

El papel y la financiación de la escuela concertada ha sido quizás el punto más atacado de la ley por parte de la patronal de la educación privada al retirarle algunos de los privilegios que les dió la LOMCE. Sin embargo el papel de la privada cómo alternativa, con su posibilidad de acogerse a los conciertos y el deber de la Administración en su financiación quedan firmemente establecidos en la ley y también en los PGE en los que, de hecho, se incrementará la financiación a la concertada. Por ello, las provocaciones de quienes se han beneficiado del negocio de la concertada que sin duda suscitan nuestra más absoluta repulsa, no deben llevarnos a apoyar el proyecto del gobierno que, lejos de querer acabar con la concertada, apuntala su papel en el sistema educativo español.

Fuera del texto queda la situación del profesorado y la del personal de apoyo y orientación. No se plantea ninguna mejora de las condiciones laborales ni de las ratios: tanto las de las aulas como las de los equipos de orientación se mantienen como hasta ahora. Más sorprendente es dejar todo esto de lado cuándo la pandemia ha supuesto una verdadera explosión de la crisis en la que ya estaba sumida la educación pública. En vez de mejorar las condiciones y apoyar a los centros en la elaboración de planes de acompañamiento, para combatir el abandono escolar que se está multiplicando con la pandemia se rebajan las expectativas, camuflándose los datos y situándose menos exigencias académicas. Los docentes quedan fuera de cualquier participación tanto en la elaboración curricular como en la propia dirección de los centros, que sigue siendo dictada por la Administración a través de directores elegidos a dedo.

Para abrir más la puerta a la privatización educativa si que hay, sin embargo, espacio. Llaman la atención dos elementos: el primero, la posibilidad de financiación externa a la administración de la enseñanza pública; y el segundo, la posibilidad de que agentes, de nuevo, externos a la administración proporcionen recursos incorporados a las plataformas digitales. Así, la digitalización educativa (que en abstracto no es negativa y aporta tecnología que podría colocarse al servicio de las necesidades educativas) se concreta en la apertura de nuevas vías de privatización y presencia directa de grandes monopolios, empresas y bancos, en el sistema educativo. La nueva Ley Celaá no hace sino cristalizar esta vía tan explorada ya durante el confinamiento en cuerpo legal.

En último lugar, pero no menos importante, la ley abre la puerta a la creación de un nuevo mercado en la escuela pública. Ante el definitivo crecimiento que ha vivido la educación infantil en los últimos años dedica un apartado al refuerzo de su papel que, sin embargo, no asegura su oferta obligatoria por parte de los poderes públicos. Así, se posibilita que ante el aumento de la demanda posibles externalizaciones o recortes entreguen el sector a la búsqueda de beneficios del sector privado, tal como ha venido sucediendo con la FP.

En conclusión, la LOMLOE constituye un proyecto legislativo ajeno al estudiantado y al conjunto de la comunidad educativa. Elaborado a sus espaldas, no recoge sus principales reivindicaciones, demandas y propuestas, sino que se limita a realizar una declaración de intenciones que, a lo largo del texto, no se ve concretada en medidas específicas que tengan en cuenta en su aplicación las condiciones y necesidades actuales de la educación pública. Sus principales medidas no son más que meras pinceladas estéticas que no hacen más que retocar una estructura que se mantiene y continúa y que sitúa, a todo el sistema educativo, al servicio de las exigencias del mercado español y europeo.

Desde el Frente de Estudiantes, por todo ello, llamamos al conjunto del estudiantado y de la comunidad educativa a no posicionarse bajo el pabellón de quien, en última instancia, apuntalará un sistema educativo al servicio del interés privado. Llamamos al conjunto de la comunidad educativa, que estos meses tanto hemos tenido que pagar las consecuencias del desmantelamiento de la escuela pública, a plantar cara y luchar por sus reivindicaciones. Sabemos que esa es la única manera de conseguir victorias y mejoras en nuestras condiciones de estudio y trabajo. Pero además, llamamos a situar esa lucha bajo la bandera de una educación 100% pública y de la que nadie pueda hacer negocio, una educación que, además, responda a las necesidades del pueblo trabajador y en cuya construcción y desarrollo seamos nosotros, la comunidad educativa, el pilar fundamental.


 

MÁS INFORMACIONES :

> Frente de Estudiantes: sobre la LOMLOE: https://frentedeestudiantes.es/sobre-la-lomloe/

> La LOMLOE, una ley continuista: https://www.cgteducacioncyl.org/IMG/pdf/CGT_LOMLOE_2.pdf

> Solidarios de la Enseñanza: https://solidariosdelaensennanza.000webhostapp.com/

> LOMLOE completa: https://solidariosdelaensennanza.000webhostapp.com/archivos/apl-lomloe-web2020-03-03.pdf




 Huelga del metal en la bahía de Cádiz
           La patronal y la burguesía piden sacrificios y paz, los proletarios responden con la lucha.


Durante ya tres días, las empresas del metal de la bahía de Cádiz, ubicadas principalmente en el mismo Cádiz, en Puerto Real, San Fernando y el campo de Gibraltar, están viviendo una huelga general del sector convocada por los grandes sindicatos UGT, CC.OO. y CGT y otros minoritarios que han mostrado su apoyo a las exigencias que se plantean en la negociación del Convenio Colectivo del metal regional.


Esta huelga tiene lugar después de varias semanas de movilizaciones que fueron protagonizadas, en un principio, por los trabajadores de las empresas auxiliares y que finalmente han forzado a una convocatoria masiva por parte de los sindicatos. Aunque la mayor parte de la prensa, excepción hecha de algunos periódicos locales de la bahía para los que la realidad era imposible de ocultar, ha intentado escamotear la noticia de estas movilizaciones y de la huelga de los días 16, 17 y 18, finalmente el nivel alcanzado por los piquetes, las manifestaciones y los enfrentamientos con la policía, ha hecho inevitable que incluso los principales diarios nacionales hayan tenido que dejar de lado su política de silencio respecto a cualquier movilización proletaria en el país y dar noticia de lo sucedido.
De acuerdo a esta prensa, el día 17 en la ciudad de Cádiz los trabajadores han cortado el puente de acceso a la ciudad, han bloqueado con barricadas las principales avenidas próximas a los astilleros y han logrado bloquear la estación de trenes, todo ello entre fuertes enfrentamientos con la policía que recuerdan a las duras huelgas de la época de la reconversión naval.
 

En Puerto Real, las principales empresas (Navantia, Dragados y Alestis) han estado paradas los días de la huelga, con lo que los polígonos de Río San Pedro y El Trocadero no han tenido actividad. Algunas empresas sencillamente han optado por hacer teletrabajar a sus empleados de administración contando con que la totalidad de los operarios harían huelga y con que los piquetes volverían a ser capaces de bloquear completamente los polígonos. Es de destacar que los trabajadores de Airbus Puerto Real, empresa que se rige por un convenio colectivo propio, no han participado en la huelga: una empresa duramente afectada por los planes de relocalización y cierres de la patronal del metal, cuyos trabajadores han librado una larga lucha contra el cierre de la planta, ha sido aislada por los sindicatos de las movilizaciones del conjunto del sector: Un gran ejemplo de la labor de desorganización y sabotaje de la unidad de clase que estas organizaciones dedicadas a garantizar la colaboración entre clases ejercen siempre.
 

En San Fernando los trabajadores se han enfrentado durante varias horas a la policía, llegando a incendiar un coche que parecía ser de la Brigada de Información. Así mismo han bloqueado las entradas a los astilleros militares con barricadas ardiendo, haciendo total el paro en el metal de la ciudad.
Después de estas jornadas de huelga, la situación continúa prácticamente en la misma situación que hace unas semanas. La Consejería de Empleo de Andalucía ha llamado a los sindicatos CC.OO. y UGT a negociar con la patronal la firma definitiva del nuevo convenio colectivo. Por parte de los sindicatos, la exigencia principal es que el actual convenio acabe en 2021 y en 2022 se abone un incremento salarial en función de la inflación “en plazos negociables”. Por parte de la patronal, se busca prorrogar el convenio hasta 2023 aplicando subidas salariales del 0,5% y 1,5% durante los dos próximos años, suprimir dos pagas extraordinarias y otras medidas organizativas.
Por su parte los sindicatos, con UGT a la cabeza, han condenado la “violencia” de los trabajadores y han llamado a la calma. Los líderes sindicales, significativamente, han insistido ante la prensa en que ellos están con los trabajadores, se entiende que a modo de justificación por haber dejado a su suerte, durante los últimos meses, a los proletarios de las industrias auxiliares tal y como denuncian organizaciones como la Coordinadora de Trabajadores del Metal, corriente autónoma que ha tenido una cierta presencia en las movilizaciones de las últimas semanas organizando a un buen número de proletarios descontentos con la política tradicional de CC.OO. y UGT.

La lucha de los proletarios del metal en la bahía de Cádiz tiene una importancia que va más allá de sus reivindicaciones laborales concretas. Antes de que la pandemia y las medidas de restricción de movimientos, cierres empresariales, etc. comenzasen, la crisis en el sector del metal era una realidad cada vez más cercana. Casi dos años después, la situación no ha variado en lo esencial: el sector del metal, muy especialmente las empresas dedicadas a la automoción, han abordado un plan de reestructuración de sus plantas en todo el mundo para, apoyadas por todos los Estados y todos los gobiernos, liquidar la capacidad productiva que les sobra, tanto el exceso de capital constante invertido como el exceso de mano de obra contratada. Esto ha llevado a una ofensiva patronal en toda regla encaminada a cerrar todas las instalaciones consideradas excedentes y rebajar las condiciones laborales de los proletarios que conserven su empleo. Es el caso de Alcoa en Asturias, Nissan en la zona franca de Barcelona, Tubacex en Euskadi o Airbus en Puerto Real. En todas estas empresas, la patronal ha intentado cerrar, despedir o reducir las condiciones laborales de los trabajadores empleados en ellas. Y es el caso, también, de los cientos de empresas que, como las grandes del sector de la automoción, hacen uso de las medidas facilitadas por el gobierno PSOE-Podemos para despedir temporalmente a la mano de obra que no les resulta necesaria en un momento determinado.
 

La lucha de los proletarios del metal en Cádiz, San Fernando y Puerto Real, si bien se plantea en torno a unas exigencias de mínimos salariales, tiene mucha más trascendencia: es la respuesta a unas medidas anti proletarias que la patronal del metal tiene intención de imponer en todo el país. Toma la forma de un enfrentamiento local y parcial, pero da ejemplo a todos los sectores de que, en el próximo año, van a ver cómo sus empresas intentan tomar medidas similares. Respondiendo con la contundencia con la que lo hacen a las exigencias de la patronal, los trabajadores de Cádiz dan un ejemplo de lucha, especialmente en la medida en que con su determinación logran forzar incluso a los sindicatos como CC.OO. y UGT, históricos saboteadores de este tipo de luchas, a colocarse, al menos en apariencia, a su lado para no ser rebasados.

Pero la lucha de los proletarios de la bahía no da ejemplo sólo a los trabajadores del sector del metal. Si las medidas anti obreras que la patronal está tomando en este sector son especialmente duras, es porque para el conjunto de la burguesía el metal es un punto clave: en torno a sus industrias vive buena parte del proletariado fabril en España y este arrastra consigo a los proletarios de muchos otros sectores. En muchas regiones del país, los trabajadores del metal son un factor determinante en las condiciones de existencia del conjunto del proletariado local. En Cádiz, por ejemplo, la región de España donde más paro hay, buena parte de las rentas salariales dependen de este sector. Atacando precisamente ahí, la burguesía pretende golpear al conjunto del proletariado. Es por ello que ha planteado, conjuntamente y a la vez, esta ofensiva. Buscando el mejor momento para ello, justo al finalizar la pandemia pero con las medidas de control social que el Estado ha impuesto aún vigentes, y haciendo acopio de todas las fuerzas disponibles (prensa, organizaciones políticas, etc.) para imponer los términos de la lucha.
A nadie le puede caber ya la menor duda de que los próximos meses van a traer una serie de reformas legales encaminadas a empeorar considerablemente las condiciones de vida de los proletarios: la reforma laboral, que volverá normales los ERTEs en todos los sectores, la reforma de las pensiones, que aumentará el periodo de cotización obligatorio, etc. ya están sobre la mesa para la burguesía española, que cuenta con imponerlas gracias al impagable esfuerzo que PSOE y Podemos están haciendo desde el gobierno para impedir incluso la más mínima respuesta obrera. Junto con estas reformas del marco legal que regula la existencia de los proletarios, las empresas impondrán, sin duda, una serie de rebajas salariales y empeoramiento de las condiciones laborales muy similares a las que siguieron a la crisis de 2008. Y es en este sentido en el que la patronal del metal está abriendo camino, intentando desbaratar cualquier tipo de resistencia y debilitar con ello al conjunto de la clase proletaria. 

Y es por eso que la respuesta que los trabajadores del metal de la bahía tiene una importancia que va más allá de lo local, como la tuvo hace pocos meses la lucha victoriosa de los obreros de Tubacex: ambos son ejemplos de que, en la medida en que los proletarios van más allá de la resignación y de la confianza en las organizaciones del colaboracionismo político y sindical, en la medida en que tienden a desbordar los límites democráticos que la burguesía ha fijado de antemano para la lucha obrera y buscan situarse, aunque sea de manera muy limitada, sobre el terreno de la verdadera lucha de clase, combatiendo con medios y métodos realmente clasistas, rompiendo el aislamiento local o sectorial de su lucha, etc., pueden vencer.

En Cádiz estos días, como en Tubacex hace unas semanas, los proletarios responden a la ofensiva de la patronal (que en el caso de la empresa de Euskadi llegó incluso a ofrecerles cobrar sin trabajar a cambio de cesar su lucha: ¡este es el miedo que tienen a la clase proletaria cuando se comporta como tal!) y aunque sus luchas parecen dos gotas de agua en un océano de total y absoluta paz social, los próximos años van a poner sobre el tapete, para la práctica totalidad de los proletarios, la necesidad de tomar este mismo camino ante un, más que seguro, brutal empeoramiento de sus condiciones de vida. Para hacerlo deberán saber romper con la política tradicional de colaboración entre clases, de servidumbre para con la burguesía, que las organizaciones oportunistas en el terreno sindical (CC.OO. y UGT, por ejemplo) y político (PSOE y UP, ambos partidos del gobierno) quieren conservar a cualquier precio para evitar que la fuerza de la clase proletaria desborde los márgenes del sometimiento que le han impuesto.


¡Por la reanudación de la lucha de clase del proletariado!
¡Por la solidaridad de clase entre todos los proletarios!
¡Por el renacimiento de organismos proletarios de lucha, independientes de las prácticas del colaboracionismo interclasista!


18/11/2021

Partido Comunista Internacional (El Proletario) -
www.pcint.org


 

Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz.  Ante la convocatoria de Huelga general del 18J...


 


 

Ante la convocatoria de Huelga General en el ámbito de la provincia de Cádiz para el próximo 18 de junio realizada por CGT, la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz manifiesta su total apoyo a la misma, como no puede ser de otra forma, pues desde la Confluencia respaldamos y apoyaremos todas las movilizaciones que surjan desde el seno de la clase obrera, desde una huelga general hasta la más simple acción reivindicativa en defensa de sus intereses.


En este sentido y dado que la movilización se presenta fundamentalmente contra el cierre de la factoría de Airbus en Puerto Real, debemos hacer una especial referencia al sector más vulnerable dentro del ámbito industrial: los trabajadores y trabajadoras de las subcontratas y empresas auxiliares. Este colectivo, el más numeroso con diferencia, tanto en Airbus como en las factorías de Navantia y demás empresas del polígono industrial, es en el que se ceba con mayor crudeza las consecuencias del brutal ataque que la patronal está desplegando sobre toda la clase obrera y los sectores populares. Sobre estos trabajadores y trabajadoras recae la precarización más feroz y es aquí donde la represión sindical campa a sus anchas, obligando a personal muy cualificado a tener que marchar al extranjero o a zonas muy lejanas de sus casas y familias por la escandalosa existencia de “listas negras” que señalan a estos trabajadores como “elementos peligrosos” para el interés explotador de los empresarios. Los centros de trabajo se han convertido en auténticos “campos de concentración” en los que el más mínimo derecho laboral y sindical es suprimido sin contemplaciones, amparada esa patronal en la situación de precariedad, paro galopante y demás miserias e injusticias que, hoy por hoy, sufre una parte cada vez más grande de nuestra clase.

No podemos olvidar a estos compañeros y compañeras, por lo que desde la Confluencia exigimos que en todos los acuerdos, negociaciones y reclamaciones en el entorno del sector del Metal (aeroespacial o naval), sea este colectivo el principal a tener en cuenta y pedimos a todos los sindicatos que, de la misma manera, para esta huelga general, se acojan las demandas y reivindicaciones de todos los trabajadores y trabajadoras que sufren la precarización y represión sea del sector que sea: de la hostelería, de la limpieza, del campo, etc.

Del mismo modo, la Confluencia Sindical aplaude que sean los propios trabajadores y trabajadoras de Airbus las y los que organicen la huelga siempre a través del órgano más legítimo que tiene la clase obrera para expresar sus posiciones, que es la Asamblea. Es la Asamblea, y no desde espacios ajenos a ella, la que debe de decidir si se va a la huelga o no, su duración y su finalización, la organización de piquetes informativos, etc. para que la jornada de huelga sea una jornada de lucha protagonizada por las propias trabajadoras y trabajadores. Que sean estos y estas los que asuman el control de la movilización, en la seguridad de que, a la finalización de esta, habrán ganado una mayor conciencia y nivel de organización que les llevará a planteamientos más eficaces de lucha en la defensa de sus intereses.

 

¡¡¡NO AL CIERRE DE AIRBUS!!!

¡¡¡ NO AL DESMATELAMIENTO INDUSTRIAL DE  LA BAHÍA!!!

¡¡¡CONTRA LA PRECARIZACIÓN Y POR LA DEFENSA DE TODOS NUESTROS DERECHOS LABORALES Y SINDICALES!!!

 

15-6-2021




Informaciones sobre el desarrollo de la jornada de huelga general en prensa:

> https://www.diariodecadiz.es/puerto-real/Airbus-Puerto-Real-discreta-general_0_1584442089.html


[Actualizado a las 22:56...]



¡PROLETARIXS A LA HUELGA!


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Los piquetes de la huelga general convocada por los sindicatos nacionalistas en el País Vasco y Navarra han cortado los accesos a los polígonos industriales y provocado importantes retenciones de tráfico especialmente en Bilbao durante las primeras horas de la jornada de paro.
La jornada de huelga general del 30E ha comenzado con el corte de varias carreteras a primera hora de hoy, jueves, para "garantizar el derecho a la huelga de los trabajadores". En Bilbao se han producido varias quemas de contenedores, se han llevado a cabo pintadas en autobuses en Otxarkoaga. Además, en Bolueta los piquetes han cruzado varios contenedores, y en el polígono de Larrabetzu han realizado barricadas.
En un comunicado, ELA, LAB, Steilas, ESK, Ehne, Hiru y Etxaide, sindicatos integrados en la Carta Social de Euskal Herria, promotora de la huelga general, han asegurado que "a estas horas la actividad es menor que en un día laborable habitual", lo que se está percibiendo en la "densidad del tráfico" y han destacado el "amplio seguimiento".
El paro está teniendo un seguimiento importante en la industria y la producción está parada en algunas de las  grandes empresas. En Gipuzkoa es casi total (CAF de Beasain e Irun, Jaso, Irizar, ABB NIESSEN, JMA, Elay, Indar, Bellota, GKN Legazpi, Sapa, Murias, Arcelor Mittal de Olaberria y Bergara), y también en algunas comarcas de Bizkaia (Lucart, Ormazabal, Onduline, Tecnichapa, Cementos Lemona, Eika, Cikautxo, Gestamp, Cie Automotive, Aludium) y el noreste de Nafarroa (Magotteaux, Aceros Moldeados, Guerra Hermanos, Sarriopapel, Cementos Portland, Arcelor Lesaka, Funvera, Savera).

El seguimiento también ha sido importante en otras importantes empresas del resto de comarcas: Bilbao y Bizkaia (Eldu, Construcciones Olabarri, Lucart, Tecnia, Navacel, Lamincer, Arisawa, Mesa, Arteche); en Araba (Condesa, Inauxa, Amurrio Ferrocarril, Envases Metalúrgicos, Jez, Auria, SDA, Laminaciones Arregui, Guardian, Sidenor Legutio, Arcelor Agurain, Froneri) o Iruñerria (Lácteos, Perfil en Frío, Uscal, Argal, Kybse, VW Navarra, Faurecia Orkoien, Tecnoconfort, Videcart).
Los sindicatos avanzan que algunos grandes centros comerciales no abrirán hoy y citan como ejemplo el Eroski de Garbera, en San Sebastián, informa Efe. Compañerxs han denunciado sin embargo los policías sindicales de LAB en las puertas de El Corte Inglés de Bilbo donde posteriormente ha cargado la ertzaintza.
Respecto a la administración pública, los convocantes anuncian que decenas de ayuntamientos de Gipuzkoa permanecerán cerrados, como los de Beasain, Tolosa, Andoain, Lasarte, Arrasate y Bergara, mientras que augura un "gran seguimiento" en otros municipios como los vizcaínos de Getxo y Bilbao y los alavesas de Salvatierra-Agurain y Llodio.
Además, sostienen que la mayoría de las actividades de la Universidad del País Vasco y de la Universidad Pública de Navarra "se han cancelado", mientras que las facultades de Empresariales y Ciencias Sociales de la Universidad de Mondragón permanecerán cerradas.
Anuncian también que en EITB la huelga afectará a la radio y la televisión, que "sólo emitirán informativos y programas grabados". Los sindicatos añaden que en estas primeras horas, "miles de personas participan en piquetes" en polígonos industriales del País Vasco y Navarra.
Comités adheridos a la huelga en Exkerraldea

A estas horas de la noche se han denunciado al menos 10 detenciones (5 en Navarra y 5 en País Vasco): https://www.lavanguardia.com/local/paisvasco/20200130/473216676351/detenidos-huelga-general-pais-vasco-navarra.html  (v. también: https://eh.lahaine.org/represion-policial-el-dia-de).
FOTOS y VIDEOS (crónica y seguimiento en LaHaine):
> https://eh.lahaine.org/fotos-y-video-importante-seguimiento

SEGUIMIENTO EN LA WEB DE ALASBARRICADAS:
http://alasbarricadas.org/noticias/node/42939
Corte de carretera a la entrada de un Polígono en EH

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."