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Construir autonomía frente a la crisis global
Experiencias de apoyo mutuo para garantizar las necesidades básicas
PROGRAMA DE LAS JORNADAS: https://apoyomutuoocolapso.noblogs.org/programa-de-las-jornadas/
Las actividades se realizarán en Gijón entre el 6 y el 16 de septiembre de 2024. Todas las conferencias tendrán lugar a las 19 horas en el Centro Municipal El Llano. C/ Río de Oro 37, Gijón (excepto las de Alicia Valero y Marta Ribera que serán online). Todas se emitirán por streaming en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/@apoyomutuoocolapso .
TEMAS:
- sindicalismo: https://apoyomutuoocolapso. noblogs.org/ecologismo-base- plataformas-lucha/
- ecologismo de base y plataformas contra el extractivismo: https://apoyomutuoocolapso. noblogs.org/que-puede-aportar- el-sindicalismo-alternativo/
- Luchas en el espacio europeo: Confederation Payssane, Soulevements de la Terre, Gende Elände
- Experiencias en el Estado español: Sindicato Labrego Galego, Assemblea Pagesa- Catalunya, Ganaderas en Red, Cooperativa Actyva Extremadura, Cooperativas Rizoma y Minga (Portugal), EH Kolektiboa y Amillubi (agroecología desde Euskal Herria), Supermercado cooperativo La Osa (Madrid), Unión de Cooperativas Sindicales FAU (Alemania).
- ecologismo de base y plataformas contra el extractivismo: https://apoyomutuoocolapso.
- Luchas en el espacio europeo: Confederation Payssane, Soulevements de la Terre, Gende Elände
- Experiencias en el Estado español: Sindicato Labrego Galego, Assemblea Pagesa- Catalunya, Ganaderas en Red, Cooperativa Actyva Extremadura, Cooperativas Rizoma y Minga (Portugal), EH Kolektiboa y Amillubi (agroecología desde Euskal Herria), Supermercado cooperativo La Osa (Madrid), Unión de Cooperativas Sindicales FAU (Alemania).
- Las
jornadas están enfocadas para enfrentar el debate respecto a la
satisfacción de las necesidades básicas de forma autónoma, en un
contexto en el que el Estado esta abandonando estos servicios: https://apoyomutuoocolapso. noblogs.org/como-promover-la- autonomia-para-garantizar-las- necesidades-basicas-en-un- mundo-en-declive-energetico/
En este punto destacar el de sanidad y cuidados: https://apoyomutuoocolapso. noblogs.org/necesidades- basicas-sanidad-y-cuidados/
Aquí podéis ver el programa completo: https://apoyomutuoocolapso. noblogs.org/programa-de-las- jornadas/
En este punto destacar el de sanidad y cuidados: https://apoyomutuoocolapso.
Aquí podéis ver el programa completo: https://apoyomutuoocolapso.

Desde hace tiempo, venimos advirtiendo los síntomas de una nueva CRISIS que, como no podía ser de otro modo, tiene su epicentro en la INDUSTRIA del metal.
A la supresión del tercer turno en Renault Palencia -que afecta a 500 trabajadores directos en Valladolid y Palencia y otros tantos indirectos-, el ERTE nº 18 en Iveco-Valladolid y otros anuncios similares en plantas de todo el estado español, se suma ahora el anuncio de ARCELOR en Avilés de parar sus hornos totalmente "de manera temporal", lo que supone mandar para casa a 500 trabajadores directos de la acería más todos los indirectos que se verán progresivamente afectados.
Arcelor ya lo había advertido el pasado viernes: «Todas las instalaciones de Asturias pararán de aquí a final de año». Y con esta premisa, consecuencia de la crisis del acero en Europa, anunció ayer la mayor parada en la región desde la crisis económica. Entre el 6 y el 13 de octubre todas las instalaciones de acabados de Avilés pararán, de media, tres días, a excepción de la línea de galvanizado 1 que dejará de producir durante toda la semana. Las instalaciones afectadas son, concretamente, decapado, tándem 1 y 2, precocido continuo, témper 1 y 2, las dos líneas de galvanizado y las dos de hojalata. La medida repercutirá de manera directa en unos 500 trabajadores de plantilla y, esta vez, implicará también a los de las subcontratas, con 50 operarios afectados. La multinacional, como es habitual, aplicará en primera instancia los descansos, vacaciones y reconocimientos médicos pendientes, pero después recurrirá al expediente de regulación de empleo.
La situación de Arcelor es de «emergencia total», tal y como afirmó el consejero delegado del clúster de Asturias de ArcelorMittal, Oswaldo Suárez, quien no se anduvo con rodeos y advirtió de que se ha activado «el modo supervivencia» en las plantas de Avilés y Gijón, afectadas ya por un recorte de 700.000 toneladas -anunciado en mayo- y otro adicional de 100.000 toneladas por cada mes que se prolongue la parada del horno alto 'B', prevista para el próximo mes.
Estos hechos son los prolegómenos de lo que vendrá. La huelga del metal que están llevando a cabo nuestros compañeros en Bizkaia nos da la pauta también para enfrentarla.
La movilización creciente y continuada de la clase trabajadora debe enfrentar todos estos cierres, eres, ertes y despidos con la contundencia propia de los métodos de clase y por objetivos exclusivamente propios de la clase trabajadora.
Ante la crisis que viene, la clase obrera debe levantar bien alta la bandera de la lucha por la reducción del tiempo de trabajo y la racionalización de la producción: trabajar todos y trabajar menos con el mismo salario, subida de salario para los más bajos y producción de lo necesario.
He aquí un pensamiento y una reivindicación propia de la clase obrera que parece haberse olvidado en muchos ámbitos.
Ahora es el momento.
SOLIDARIDAD CON LXS TRABAJADORES DE ARCELOR, RENAULT, IVECO y todos los afectados por cierres y despidos, allí donde se produzcan.
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| Evolución de la balanza comercial alemana |
La economía alemana ya está oficialmente estancada. Con los datos del trimestre en la mano, la UE ha reducido su expectativa de crecimiento al 1,1%. Y cayendo. Era evidente que el estado de la crisis va hoy mucho más allá de la ralentización de la que advertía el FMI. Porque esta recesión que se apunta en Alemania es todo menos local y coyuntural.
Las encuestas de clima económico estaban ya dando los peores resultados mundiales en 7 años. Pero no eran solo las empresas. Desde 1973 los bancos centrales no compraban tanto oro. Incluso China trataba así de ponerse a cubierto de posibles guerras de divisas a la que ella misma ha jugado.
La clave de la aceleración actual de la crisis está en la caída de las exportaciones. No es solo Alemania o China. En España o Portugal es exactamente igual. La ausencia de nuevos mercados y el angostamiento de los existentes no pueden sino traducirse en caídas de la producción. Viene, indefectiblemente un repunte del desempleo.
Por otro lado el mecanismo del crédito está roto. Para empezar en China, cuya deuda acumulada es ya 3 veces el PIB. Pero hasta en Alemania la idea de que los bancos autocondonen la deuda de los estados y las empresas empieza a tomar tracción y discutirse abiertamente. Como vimos, la imposibilidad de subir los tipos durante la supuesta bonanza ha colocado al euro frente a cuestiones existenciales y, de repente, todas las cuestiones que hasta hace poco se consideraban heréticas, son ahora legítimas.
La burbuja del crédito ya no de aire, es asfixiante: solo en EEUU 7 millones de personas no pueden pagar las cuotas del coche que necesitan para ir a trabajar. En China el sobreendeudamiento reduce por primera vez las ventas de coches. En Chile, el endeudamiento de la pequeña burguesía despeña las perspectivas de crecimiento. Ni hablemos de Argentina.
En ese contexto no es de extrañar que los bancos que más crezcan, de Argentina a Gran Bretaña pasando por Portugal, sean los de alimentos. Si en España uno de cada seis hogares cayó en la pobreza durante el primer empellón de la crisis y no se ha recuperado imaginemos una nueva oleada igual de profunda cuando no quedan ahorros de los que tirar porque las subidas reales de salarios de los años supuestamente «buenos» en realidad no han existido. Por dar un ejemplo, en España, los salarios de convenio en las empresas privadas crecieron solo un 1,4% de media para este año… antes de la inflación.
IMPORTANTE:
Hoy todo parece originado por la guerra comercial… y es verdad que la guerra comercial y de divisas está siendo el acelerador que está convirtiendo la crisis de fondo en una nueva recesión. Pero la guerra comercial en todas sus vertientes no es más que una respuesta frente a la crisis. EEUU no tomó el camino de la guerra comercial por capricho de Trump, sino porque su mercado interno estaba quedando arrasado y produciendo tensiones sociales crecientes. La guerra comercial fue la forma en que una parte del capital nacional americano ha intentado coger aire a base de usar todo su poderío político y militar para arrancar mercados y colocaciones de capital provechosas a sus competidores y aliados. Y lo mismo cabe decir del Brexit: la burguesía británica no está empantanada en una fractura cada día más peligrosa por sus sentimientos respecto a Europa. Vayamos a donde vayamos, el problema de fondo es que el capital ya no cabe en el mercado mundial. Por eso los capitales chocan continuamente en su búsqueda a toda costa de nuevos mercados donde colocar la producción y destinos de inversión en los que colocar el capital ocioso. Choques comerciales que cada vez con más frecuencia devienen choques militares.
Es el capital el que se ha convertido en un peligro para la sociedad y no podemos olvidarlo. Especialmente ahora, cuando en un nuevo ahogo, nos diga que aparquemos nuestras necesidades porque no puede satisfacerlas mientras no vuelvan los beneficios. Al revés, es sacrificarnos por sus beneficios lo que permite que el mecanismo infernal de la crisis y la guerra vaya cada vez a más. Dejar de aceptar el sometimiento de nuestras necesidades al capital, las necesidades humanas universales, es el único camino para vencer a la crisis perenne y sus miserias.
FUENTE: https://nuevocurso.org/recesion-alemana-o-nuevo-ataque-global-de-la-crisis/
NUEVO
GOBIERNO DEL PSOE
Tras
la crisis de gobierno late la verdadera crisis política y social que
la burguesía es incapaz de aplacar. El circo parlamentario y
electoral sólo puede garantizar al proletariado miseria y opresión.
Han bastado unos pocos días
para que el Gobierno del PP, con Rajoy a la cabeza, haya pasado de
ser el garante de la estabilidad institucional en España, el
gobierno de la “recuperación” económica y el campeón en la
defensa de la unidad nacional a un simple deshecho del que sus
propios aliados, nacionales e internacionales, se han librado sin más
miramientos. Desde la sentencia del caso Gürtel toda la prensa
burguesa del país, unida a todos los partidos parlamentarios a
excepción del PP, esperaba la caída del presidente del Gobierno y
su sustitución, rápida e indolora, por alguno de sus lugartenientes
que no estuviese implicado directamente en la trama corrupta. Hasta
el último momento del último día de la moción de censura se
especuló con la posibilidad de que el presidente Rajoy dimitiese
dando lugar al nombramiento de un nuevo gobierno por orden del Rey y
sin necesidad de recurrir a que el Parlamento se viese obligado a
nombrar, por su cuenta, a uno que sólo podía sustentarse en una
precaria mayoría creada por el apoyo de los partidos vasco y
catalán, de Podemos y del propio sector del PSOE que es crítico con
Pedro Sánchez. Pero en este caso no ha sido posible, finalmente el
gobierno Rajoy cayó y el PSOE no ha tenido otra opción que auparse
al poder. El editorial de El País,
vale decir la sección de directrices que diariamente le publica este
periódico al Banco Santander y al resto de las grandes empresas
industriales y financieras españolas, pasó del Rajoy
debe irse al Pedro
no debe tardar en irse, en tan sólo un
día, el que hizo falta para comprobar que sólo mediante la
intervención hasta el final del PSOE con su moción de censura
podría llevar a cabo la operación de desalojo.
Pero por debajo de nombres,
siglas y acontecimientos esperpénticos, late una verdadera crisis
política y social que, desde hace ocho años, dificulta la
gobernabilidad del país impidiendo el funcionamiento “normal” de
las instituciones y trayendo un sobresalto detrás de otro. La crisis
económica que desde 2007 a 2014 asoló el país es la responsable de
esta ingobernabilidad y hoy la precaria recuperación que es
ensalzada por todos los grupos políticos, la prensa y las mismas
instituciones del Estado como recompensa a los sacrificios que la
clase proletaria se ha visto obligada a hacer, hereda tanto unos
fundamentos económicos extremadamente débiles como un ámbito
político difícilmente estabilizable.
La burguesía lucha. Lo ha
hecho, históricamente, contra las clases feudales, aristocráticas
y eclesiásticas que taponaban su acceso al poder una vez los
fundamentos del capitalismo estaban lo suficientemente desarrollados.
Entonces, las crisis económicas, crisis causadas por el agotamiento
de las relaciones sociales feudales que constreñían el modo de
producción mercantil/capitalista sirvieron de acicate para que la
burguesía colocase bajo su bandera a la clase proletaria, que junto
al campesinado acabo haciendo de ariete en los sucesivos asaltos al
poder aristocrático. De esta primera lucha, todas las burguesías
pasaron inmediatamente a una de nuevo tipo: aquella que le enfrenta
desde entonces tanto con otras burguesías que compiten con ella (por
mercados, recursos, beneficios y, en definitiva, por el dominio del
propio poder nacional y el predominio en el ámbito internacional)
como con la clase proletaria, a la que el capitalismo en todas y cada
una de sus fases, de la mercantil a la imperialista, sólo ha traído
un tipo de miseria y un grado de explotación siempre creciente. La
burguesía siempre ha prometido paz, siempre se ha hecho garante de
la estabilidad y ha colocado en su bandera la consigna de la paz…Pero
jamás, jamás ha sido capaz de proporcionar algo que no sea
enfrentamientos, guerra, destrucción y muerte. Guerras, comerciales
larvadas o abiertamente declaradas, encaminadas a aplastar a sus
competidores y rivales, para hacerse con su botín y someterlos, han
sido la constante de la vida sobre el planeta desde que la burguesía
ocupo el lugar de clase dominante. Destrucción de recursos de
riqueza, y sobre todo, de mano de obra sobrante cada vez que las
crisis económicas, infinitamente más intensas que aquellas del
régimen feudal precedente lo han hecho necesario. Enfrentamiento
continuo en una sociedad en la cual las clases contradicciones
sociales, lejos de desaparecer, se acentúan a cada momento.
Es sobre este magma de
guerra continuada, de guerra sucia larvada o abierta que se asientan
los fenómenos superficiales de la sociedad, incluso los más
accesorios, que nunca pueden explicarse desde el punto de vista de la
lucha de ideas u hombres porque responden a fuerzas de alcance mucho
mayor como son los potentísimos movimientos de las clases sociales
en lucha. Si España se ha vuelto un país difícilmente gobernable
con los métodos que venían siendo habituales desde 1975, si la
propia unidad del país ha vuelto a ponerse en cuestión desbaratando
el pacto institucional de 1978 o si el hasta ayer régimen
parlamentario bipartidista ha reventado, las causas están en la
verdadera crisis social que corre por sus arterias.
Desde 2007, la crisis
económica supuso la puesta en cuestión del equilibrio
constitucional del país. La drástica caída del beneficio
capitalista, que se llevó por delante al “milagro español”,
lanzó a la lucha a todas las facciones de la burguesía española,
que movilizaron todas sus fuerzas para garantizarse su cuota de
mercado frente a las rivales. Para quien no lo recuerde, baste
señalar que el inicio de la “cuestión catalana” no está en el
“nacionalismo” histórico, sino en la negativa por parte del
Estado central de conceder a Cataluña un régimen tributario similar
al de País Vasco. La emergencia de corrientes políticas como la
CUP, el referéndum o la intervención del gobierno central mediante
el artículo 155 son episodios de una batalla librada únicamente en
torno a quién se queda con los réditos extraídos de la explotación
de la clase proletaria.
En un primer momento el
gobierno del Partido Popular fue la respuesta impuesta por el
conjunto de la burguesía a una situación de crisis y emergencia: la
necesidad de obedecer a los dictados de las principales potencias
imperialistas, que tenían en España buena parte de sus inversiones
internacionales, obligó a un “gobierno fuerte” que, además,
pudiese dar una respuesta contundente a los esporádicos brotes de
respuesta por parte de la clase proletaria a las medidas anti obreras
que fueron impuestas. Pero esta respuesta tuvo eficacia durante
apenas cuatro años: el incremento de la tensión social, las fuertes
tendencias centrífugas auspiciadas por la burguesía y la pequeña
burguesía catalana, la necesidad de incluir a nuevas corrientes
políticas representantes de la pequeña burguesía urbana en las
instituciones como manera de reforzar el dominio ejercido sobre la
clase proletaria… dieron lugar a la fragmentación política que,
en las elecciones de 2016, impidió la formación de un gobierno
estable en un Parlamento que no tenía fuerza ninguna y sin el que se
ha gobernado desde entonces. El precario equilibrio del gobierno
surgido tras las segundas elecciones de 2016, capitaneado por el PP y
apoyado por Ciudadanos, ha constituido el intento de la burguesía
financiera y aquella ligada a la exportación de capital, de imponer
una fuerte tendencia centralizadora contra todas las resistencias
“periféricas” que las diferentes burguesías locales
presentaban, tanto en el ámbito de la lucha autonómica como en el
terreno municipal de las grandes capitales españolas. Pero, desde
hace varios meses, era evidente que el Partido Popular había
fracasado a la hora de encabezar esta corriente, entre otras cosas
debido a su incapacidad para movilizar las fuerzas necesarias para
hacerlo visto su descrédito judicial. La llamada “operación
Ciudadanos”, movimiento auspiciado con el objetivo de llevar al
gobierno al “patriota” Albert Rivera y su improvisado grupo de
parlamentarios, parecía que iba a tener un éxito fulgurante dada la
complicidad con la que contaba entre el estamento judicial, la
prensa, etc. Pero, naturalmente, las mismas fuerzas en liza a las que
esta operación buscaba dejar fuera de juego, han respondido con un
frente unido que ha logrado ganar la partida y, por el momento,
imponer un gobierno socialista sustentado por la mayoría
parlamentaria pero sin ninguna fuerza. No se trata, de ninguna
manera, de una victoria “progresista” o “contra la alta
burguesía”, como vaticinaba Pedro Sánchez hace dos años, sino de
un resultado simétrico al que se buscaba con el ascenso de
Ciudadanos al gobierno: todos ceden, el PSOE gobierna y la
experiencia de décadas al frente del Estado puede dar lo que los
apoyos no permiten.
Los proletarios no pueden
esperar nada bueno de este cambio de gobierno. Si el gobierno del PP
había recrudecido las leyes represivas contra ellos, el PSOE a buen
seguro que las mantendrá. Si el gobierno del PP puso en marcha las
reformas laborales y de las pensiones que han traído el marco legal
para el brutal empobrecimiento de los trabajadores que hemos visto en
los últimos años, el PSOE no moverá un dedo para revocarlas. Es
más, a buen seguro el PSOE capitaneará o preparará el medio para
que otro capitanee las nuevas medidas anti proletarias que la débil
“recuperación” económica exige. La estabilidad que promete el
PSOE es la estabilidad que requieren los capitalistas para hacer sus
negocios obteniendo de estos el máximo beneficio posible. Si el
gobierno llega a consolidarse, lo hará sobre las espaldas de los
proletarios y en la medida en que pueda garantizar a la burguesía el
marco político que necesita para imponer sus exigencias. Si no llega
a hacerlo, este interregno únicamente servirá para preparar el
campo a quien si esté en condiciones de dar esas garantías.
La farsa democrática vuelve
a poner toda su maquinaria en marcha. Si dos años de Podemos en el
Parlamento y cinco de candidaturas de Unidad Popular en ayuntamientos
y Comunidades autónomas estaban mostrando a la clase proletaria la
inutilidad de cualquier intento de politiqueo parlamentario, ahora
vuelve a patrocinarse de nuevo la gran esperanza blanca de la
regeneración democrática, un gobierno socialista que limpiará la
instituciones y restablecerá a la democracia como garante de la paz
social. Pero el que la burguesía deba recurrir cada vez con más
frecuencia a este tipo de maniobras, el que todos los partidos que
dicen representar a los proletarios deban plegarse cada vez con más
frecuencia ante juegos que de ante mano se muestran inútiles, indica
que, lentamente, el margen de maniobra con el que el engaño
democrático y electoral cuenta va desgastándose.
Mientras en España la
crisis de gobierno ocupaba todas las noticias, la Unión Europea
avisaba de que respondería a los aranceles impuestos por EE.UU. con
los suyos propios, continuando una guerra comercial que enfrenta a
las principales potencias imperialistas, China incluida.
Indudablemente se avecinan tiempos difíciles en los que la clase
proletaria será llamada a participar junto a su burguesía en la
defensa de los intereses nacionales, de la economía de la patria y
del Estado. Para ello el juego democrático cumplirá el papel de
engatusar a los proletarios, en apartarles del terreno de la lucha de
clase en defensa de sus intereses para llevarles al redil de la
colaboración interclasista. La crisis social que se manifiesta en la
crisis parlamentaria pronto exigirá nuevos sacrificios a la clase
trabajadora y los gobiernos progresistas y sus amigos serán, con
toda probabilidad, los encargados de imponerlos.
Frente a esto, el
proletariado sólo tiene una vía: abandonar cualquier esperanza en
que las vías democráticas y la colaboración entre clases pueda
darle alguna solución a una situación cada vez peor, retomar el
terreno de la lucha clasista, comenzando por el más inmediato, la
defensa de sus condiciones de supervivencia, en el puesto de trabajo
y en los barrios que habita. En esta lucha, la clase proletaria no
tendrá aliados. No vendrán a socorrerla los “ayuntamientos del
cambio” ni los gobiernos progresistas, sólo su lucha decidida, que
parta del terreno más concreto e inmediato, pero que debe ser capaz
de elevarse al rango de la lucha política, de la lucha contra el
conjunto de la burguesía, puede colocarse en una perspectiva de
victoria de la lucha de clase y revolucionaria.
¡Contra el circo electoral
y cualquier gobierno burgués, sea este conservador o progresista!
¡Por la reanudación de la
lucha de clase!
¡Por la reconstitución del
partido comunista internacional!
Partido Comunista Internacional
(El Proletario)
4
de junio
de 2018
www.pcint.org[Comunicado]
El fin de la crisis, la represión y la recuperación
El ambiente estaba enrarecido desde hace meses. El anuncio del fin de la
crisis económica en boca del gobierno, el anuncio del fin de los recortes,
el anuncio de que bajaba el paro…el gobierno ha cambiado de discurso,
mientras lanzaba dos globos sonda: un borrador de ley de seguridad
ciudadana descaradamente represivo y un borrador de ley de interrupción
del embarazo descaradamente clerical. La calle ha cambiado, las mareas y
las luchas laborales han perdido fuerza frente a la respuesta
-indiscutiblemente necesaria- ante estas dos amenazas en forma de decreto
ley. El ambiente estaba enrarecido porque la coyuntura está cambiando
estos últimos meses.
La “crisis” que nos azota ni empezó en 2007 ni acabará ahora: el paro, la
precariedad, los crímenes machistas, la corrupción, la especulación y la
represión salvaje llevan aquí muchísimos años. Nuestra crisis, la crisis
que azota a nuestra sociedad, es una crisis múltiple y es lo que hace que
seamos una sociedad casi indefensa de personas impotentes. Con la
“crisis” oficial –que es una reestructuración de la estructura de poder,
sin más– nuestra gente está sufriendo y aprendiendo bastante. El
aprendizaje es un proceso lento, pero ya vemos sus frutos. Van a
cumplirse 3 años de la explosión social que supuso el 15 de mayo de 2011,
inicio de un ciclo de movilizaciones que ha recorrido todos los sectores
económicos y sociales y que ha reactivado la vida política y social de
muchas ciudades, barrios y pueblos. Hoy los discursos, los análisis, las
movilizaciones y las formas organizativas de la población tienen la
huella indiscutible de ese proceso: el asamblearismo, la relación con los
medios de comunicación, el desprecio unánime hacía la policía –como
aparato y como individuos–, la cuestión de las violencias, la influencia
del machismo evidente y camuflado….
Una de las lecciones más interesantes que se está sacando es sobre las
violencias: ¿qué es violencia? ¿quién la ejerce? ¿cómo se gestionan
situaciones de violencia? ¿cómo no caer en una espiral acción-represión
infinita?. En otros territorios (Grecia, Francia, Chile, País Vasco…) el
tema estaba bastante trabajado dado que los colectivos más politizados
tenían una amplia experiencia a sus espaldas en tratar con ciertas
situaciones en la calle, pero no aquí. La cercana lección de Gamonal ha
sido un revulsivo para quienes olvidaron adrede muchas otras luchas
cercanas en que se ha demostrado que las demostraciones de fuerza popular
son la única vía de conseguir algo y que esa fuerza es la que hace
efectivas las vías judiciales, las negociaciones y el resto de supuestas
alternativas. Esa conclusión acota mucho el ficticio debate abstracto y
metafísico sobre la violencia y lo trae a un mundo real de correlaciones
de fuerzas. En este debate entra inevitablemente la cuestión de las
demostraciones de fuerza contra nuestra gente: la represión. ¿Cómo
evitarla? ¿Cómo gestionarla? ¿Somos víctimas inocentes o somos una
amenaza que necesitan eliminar? Llevamos una temporada bastante dura en
cuanto a la represión: en la lucha de Gamonal hubo casi 50 detenidos, 15
en Alcorcón en el conflicto de basuras municipales y yéndonos atrás en el
tiempo tenemos las casi 30 detenciones aleatorias que hubo en Madrid a
principios de diciembre o las dos anarquistas en prisión preventiva desde
el 13 de noviembre.
Lo ocurrido el 2 de febrero en Valladolid y
posteriores sucesos nos pone sobre la mesa la necesidad de dar respuestas
rápidas y contundentes a la represión, pero que no impliquen arriesgar
innecesariamente a más gente de la nuestra. Para ello, hay que
desarrollar formas de acción que eviten la ingenuidad o la ignorancia de
lo que son capaces de hacernos. Que el gobierno busca estallidos sociales
que se desinflen antes de que hayamos desarrollado todo nuestra capacidad
de resistencia es un secreto a voces y es responsabilidad nuestra
gestionar esos estallidos para que desarrollen nuestras capacidades
colectivas y no las debiliten.
Otra cosa que enrarece el ambiente es que la coyuntura política y
partidista está cambiando rápidamente. Claro, empiezan los años
electorales. Eso explica no sólo las maniobras del gobierno para no
fracturar un Partido Popular al que le crecen los enanos –mentales– sino
también la sorprendente permisividad, complicidad e incluso participación
con determinados conflictos que están teniendo desde los partidos
socialdemócratas y social-liberales. Vuelven una y otra vez los cantos de
sirena electorales, y vuelve otra vez la respuesta propia de la clase
trabajadora: las elecciones no sirven de nada a nuestra gente.
La cuestión de la recuperación es vieja, pero a día de hoy no se tiene tan
presente en la sociedad como a su hermana la represión. La recuperación es
el mecanismo con el que un poder determinado desactiva una amenaza a su
poder integrando a la amenaza en su propio poder. Sin entrar en muchos más
detalles ni en los muchos efectos de la recuperación, la vía electoral es
posiblemente el mejor retrato que podemos hacer de la misma. Si una
mayoría social está dispuesta a un cambio ¿para qué es necesario ganar
unas elecciones para llevarlo a cabo? Si las elecciones son parte de
aquello que hay que cambiar o destruir ¿por qué vamos a entregarnos en
brazos de lo que queremos cambiar o incluso destruir? Podemos respetar a
quién decida entretenerse con el electoralismo como un espectáculo más,
pero no a quién pretenda paralizar y condicionar las luchas por sus
intereses electorales.
Estamos por todo esto ante un nuevo escenario, distinto al de hace uno o
dos años. Nuestra gente está muy harta, pero cualquier mal movimiento nos
llevará al desencanto y de vuelta a la impotencia. Es tiempo de actuar en
colectivo y con inteligencia. Es tiempo de estrechar lazos y preparar los
golpes que sin duda están por venir.
Valladolid. Febrero de 2013
Grupo Anarquista Cencellada
grupoanarquistacencellada@
http://cencellada.noblogs.org/
En nuestra entrada titulada “90.000 hogares en Grecia están sin electricidad”, publicada el 13 de julio de 2012, citábamos: “ha aumentado drásticamente en 2012 el número de los hogares sin electricidad en toda Grecia. En los cinco primeros meses de 2012 el número de los hogares sin electricidad se ha quintuplicado en comparación con los cinco primeros meses de 2011…Ha sido calculado que en la actualidad unos 90. 000 hogares están sin electricidad…”. Si los datos que presentamos en aquella entrada concernían a los ocho primeros meses de 2012, los datos para todo el 2012 son aún peores: 135.000 hogares están sin electricidad, descontando los que estaban sin electricidad los años anteriores.
En concreto, según los datos de la empresa administradora de la red de distribución de electricidad, en 2008 los cortes de suministro eléctrico a petición del consumidor y las reconexiones que los sucedieron fueron 220.371, en 2009 subieron a los 351.877, y en 2012 se dispararon a los 531.944. Según los datos de la misma compañía, en 2012 los cortes de suministro eléctrico por impago llegaron a los 325.011. De estos suministros cortados, los 190.541 se reconectaron, pero por lo menos 134.470 hogares y empresas siguen sin electricidad. Decimos “por lo menos” porque estos datos no incluyen ni a las personas sin techo ni a los que no nunca aparecen en los datos oficiales. Según los datos de la misma Compañía de Electricidad, de estos cortes de electricidad realizados en 2012 los 315.232 conciernen a hogares y el resto a pequeñas y medianas empresas.
Todos los datos comparativos son escalofriantes. ¡Durante los nueve primeros meses de 2012 las órdenes de corte de luz superaron las 4.153.000! Durante los ocho primeros meses de 2011 las órdenes de corte de luz habían llegado a las 900.000, mientras que durante los ocho primeros meses de 2010 habían sido unas 734.000. En el bienio 2012-2013 las nuevas conexiones fueron unas 40.000, si en 2009-2010 fueron unas 100.000 y en 2004-2005 habían sido más de 200.000.
Al mismo tiempo, va creciendo la “deuda” de los consumidores a la Compañía de Electricidad. Si el noviembre de 2011 la deuda de las facturas de electricidad sin pagar entre los pequeños consumidores llegaba a los 289 millones de euros, el mayo de 2012 alcanzó los 668 millones y en la actualidad (diciembre de 2013) se ha disparado a los 1,2 billones de euros. Recordamos que este es el tercer año que los súbditos del Estado griego tendrán que pagar el impuesto inmobiliario extraordinario, uno de los muchísimos impuestos, tributos y contribuciones que ha impuesto el Régimen a la población. Este impuesto está incorporado a las facturas de electricidad.
Según los datos que tenemos a nuestra disposición, con respecto a los nueve primeros meses de 2013, los cortes de electricidad realizados llegaron a los 237.806. Es decir que, para 2013 se esperan realizar más de 330.000 cortes de suministro eléctrico, siendo aún desconocido el número de las reconexiones a realizarse.
Esta noticia es indicativa de como en Grecia el capitalismo está enseñando su verdadero rostro, conduciendo a la mayor parte de la sociedad a la miseria, a la indigencia, a la desesperación, incluso a la muerte. Hace unas semanas una chica de 13 años perdió su vida al respirar dormida los gases de un brasero que había encendido junto con su madre desempleada para calentarse, ya que la Compañía de Electricidad les había cortado el suministro eléctrico. Hace unos días un hombre que llevaba casi dos años desempleado, murió de frío dentro de su casa. Hacia muchos meses que la Compañía de Electricidad le había cortado el suministro eléctrico. De su muerte se enteró el panadero del barrio al notar que la hogaza de pan que le había dejado el día anterior fuera de la puerta de su casa aún estaba en el mismo sitio.
Al mismo tiempo que miles de personas no son capaces de pagar por tener electricidad en su hogar, los sucesivos aumentos del precio del gasóleo, en conjunción con los recortes, los despidos, el desempleo rampante, los impuestos y en general la situación actual preanunciada por la Soberanía ya desde los años ´90, han imposibilitado el uso de la calefacción a gasóleo y han incentivado el uso de las chimeneas y las estufas de leña. Cada noche una nube mortífera cubre el cielo de las ciudades griegas. Es la nube de la denominada “crisis”, la nube de la pobreza y la miseria de la gente que no es capaz de pagar por calentarse con calefacciones a gasóleo o a gas natural. Es la nube de la contaminación provocada por las emisiones de las estufas de leña y las chimeneas, que van sustituyendo a la calefacción a gasóleo.
Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.
si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com




