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España, ante el espejo del CPT: un informe que alerta sobre violencia en prisiones y exige una ‘tolerancia cero’ efectiva

 

Acaba de publicarse el informe del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura sobre el Estado español, tras la visita efectuada en abril/mayo de 2025. El informe recoge diversas alegaciones de agresiones y malos tratos en centros policiales (Madrid, Cádiz y Huelva), penitenciarios (Algeciras -Cádiz-, Puerto III -Cádiz-, Huelva y Estremera -Madrid) y menores (Marcelo Nessi, Badajoz). El Consejo de Europa urge al Gobierno a aplicar «tolerancia cero» y a transferir la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas. El Ejecutivo defiende sus avances, pero abre investigaciones internas sobre los casos más graves.

El Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa ha publicado un informe demoledor sobre la situación en los centros de detención de España, tras una visita realizada del 28 de abril al 9 de mayo de 2025. El documento, hecho público este 28 de julio, retrata un panorama de «violencia alarmante» en tres prisiones de Andalucía, un uso excesivo de la fuerza generalizado por parte de la policía y una crisis sistémica en la asistencia sanitaria penitenciaria, con más de un centenar de plazas de médico sin cubrir.

 

Tres prisiones andaluzas, en el punto de mira

El CPT reconoce avances notables en las cárceles de Madrid VII y Sevilla II, con una disminución significativa de las denuncias por malos tratos desde sus anteriores visitas. Sin embargo, la situación en los centros penitenciarios de Algeciras, Huelva y Puerto III es «sumamente preocupante». El Comité documenta un patrón reiterado donde los internos denuncian haber sido víctimas de bofetadas, puñetazos, patadas y golpes con porras por parte de los funcionarios, casi siempre en áreas sin cobertura de cámaras de videovigilancia, como los cuartos de registro o los pasillos de seguridad.

52.- Al inicio de la visita, se proporcionaron a la delegación datos estadísticos sobre el número de quejas relativas a malos tratos que se han registrado e investigado en los últimos años.
Los datos demuestran una marcada tendencia al alza: 247 en 2022, 262 en 2023, 281 en 2024 y 81 en el primer trimestre de 2025.
Nota al pie: Desde enero de 2024 hasta marzo de 2025 se presentaron 17 denuncias por malos tratos en la prisión de Algeciras, 16 en la prisión de Puerto III y 20 en la prisión de Huelva
Además, el número de procesos penales concluidos durante el mismo período contra funcionarios de prisiones relacionados con presuntos malos tratos a los reclusos ascendió a cinco en 2022, seis en 2023 y doce en 2024.
Esto dio como resultado un total de once condenas penales y/o disciplinarias de personal penitenciario.

El informe describe casos de «un nivel de violencia alarmante» sobre personas especialmente vulnerables. Entre los testimonios recogidos por la delegación del CPT, se encuentra el de un interno con esclerosis múltiple en silla de ruedas que fue reducido por cinco funcionarios y agredido en la enfermería de Algeciras, o el de una interna que, en estado de agitación por no recibir su medicación, fue golpeada con porras en las piernas por seis funcionarios dentro de su celda. En la prisión de Puerto III, un preso fue inmovilizado boca abajo, esposado y golpeado con porras en las plantas de los pies (falaka), además de recibir puñetazos y patadas. En Huelva, un interno esposado fue agredido con porras en la espalda y, posteriormente, un funcionario le estrelló la cabeza contra la pared en tres ocasiones, mientras otro le golpeó la zona lumbar con una raqueta de detección de metales.

El CPT critica severamente la calidad de los exámenes médicos que se practican tras estos incidentes. Según el informe, los reconocimientos se llevan a cabo casi siempre «a través de barrotes y en presencia de los funcionarios», una práctica que, según el Comité, invalida la confidencialidad, socava la relación médico-paciente y dificulta la investigación efectiva de las denuncias. «El personal sanitario examina a los internos a través de las rejas y con los guardias presentes, lo que impide cualquier garantía de imparcialidad», señala el texto.


Sanidad penitenciaria: «Escasez aguda» y medicación sin control

Uno de los puntos más críticos del informe es la situación de la sanidad en las prisiones. El CPT subraya la «grave escasez de médicos», con 138 facultativos en activo y 106 puestos vacantes a nivel nacional, lo que provoca «retrasos constantes» en la atención a los internos. Esta falta de personal tiene un impacto directo en la salud mental, con una elevada tasa de prescripción de psicofármacos –que afecta a entre el 50% y el 60% de los reclusos– cuyas dosis no son revisadas durante meses por la falta de psiquiatras. Como ejemplo de esta situación, el CPT cita la prisión de Puerto III, donde un psiquiatra visitante tenía programadas consultas para 87 internos en una sola mañana.

El Comité insta al Gobierno a transferir «sin más demora» la competencia de la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas, tal y como prevé la ley desde 2003, para poner fin a una situación que califica de «deficiencia estructural de larga data».

 

Centro de menores de Badajoz y comisarías

La visita del CPT también se extendió al centro de internamiento de menores «Vicente Marcelo Nessi» en Badajoz, donde detectó casos de uso excesivo de la fuerza por parte de personal de seguridad privada, incluyendo golpes con porras y la inmovilización de un menor atándolo a la cama por una extremidad, una práctica prohibida por la ley. El Comité describe un ambiente «austero y carcelario» para los jóvenes y pide la abolición del aislamiento disciplinario para menores de 18 años, así como la instalación de timbres de llamada en las celdas.

En el ámbito policial, el informe recoge denuncias de uso excesivo de la fuerza durante los arrestos, incluyendo golpes y esposado excesivamente apretado, corroborados en algunos casos por la presencia de hematomas. Asimismo, critica las «deficiencias estructurales persistentes» en las comisarías, como la falta de luz natural, la mala ventilación y la ausencia de timbres de alarma en los calabozos de Madrid, como los de Leganitos, Tetuán y la Plaza de Castilla.

 

La respuesta del Gobierno: «Tolerancia cero» e investigaciones abiertas

El Gobierno español ha respondido al informe con un extenso documento donde defiende sus políticas y anuncia medidas correctoras. Fuentes del Ministerio del Interior aseguran que el Ejecutivo «reitera su compromiso de tolerancia cero frente a cualquier abuso físico o verbal contra las personas privadas de libertad» y que estos hechos «no son admitidos y son perseguidos por las vías disciplinarias y penales correspondientes».

En su respuesta, el Gobierno detalla que se han abierto «investigaciones internas» sobre los casos concretos de malos tratos señalados por el CPT en las prisiones andaluzas. Se han reforzado las medidas de supervisión y se han realizado cambios en los equipos directivos de los centros implicados. También se ha emitido una orden que prohíbe el uso de un tipo de sujeción mecánica de siete puntos que el CPT había denunciado como peligroso. El Ejecutivo defiende, asimismo, la existencia de programas de formación en derechos humanos para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la labor de la Oficina Nacional de Garantía de los Derechos Humanos (ONGADH), creada en 2022.

 

Defensa y desacuerdos

El Ejecutivo, sin embargo, mantiene su postura en varios puntos donde discrepa con el Comité. Defiende la legalidad de la detención incomunicada, calificándola de medida excepcional y sujeta a estricto control judicial. También justifica las rejas y mallas metálicas en los módulos de régimen cerrado como una necesidad de seguridad, y no comparte la recomendación de abolir la sanción de separación del grupo para menores de 18 años.

En el ámbito sanitario, el Gobierno admite la grave escasez de médicos, pero argumenta que se han hecho «numerosas convocatorias» para cubrir las plazas y que se sigue trabajando en la compleja transferencia de competencias a las comunidades autónomas, un proceso que, hasta la fecha, solo se ha concretado en el País Vasco y Navarra. El Ministerio del Interior defiende que los partes médicos ya cuentan con sistemas de registro que permiten documentar las lesiones, aunque el CPT insiste en que la falta de confidencialidad invalida su eficacia.

⇒ Consultar informe del
Comité Europeo para la Prevención de la Tortura
sobre el Estado español,
clic aquí

 

 

Este fin de semana próximo se presenta en Palencia, Cuéllar y Valladolid la obra de teatro Yo, la prisión ¡Confieso!. (presentación-lectura dramatizada), libro escrito por Marlon Húngaro y Ricardo Genelhú, que plantea la cárcel como un “personaje” y cuestiona críticamente el sistema penitenciario a través de una dramaturgia que mezcla reflexión política y teatro. 

 



Entrevista realizada por briega a uno de los autores, Ricardo Genelhú. 

Él es un investigador y escritor brasileño en el área de la criminología crítica. Doctor en Derecho Penal por la Universidad Estatal de Río de Janeiro, con Posdoctorados en Política Criminal y Criminología en la Universidad de Hamburgo, miembro de “No Prison” y de otras asociaciones como el Instituto Caricoca de Criminología (ICC) o de la Asociación Lationamericana de Derecho Penal y Criminología (ALPEC) y autor de numerosos artículos y varios libros sobre la crítica a la prisión y al encarcelamiento.

 

Ricardo, una de las cuestiones que más llama la atención en el libro es que la prisión aparece como un personaje con voz propia. ¿Cómo surgió la idea de narrar el sistema carcelario desde esa perspectiva teatral y personificada?

Influenciado por Beckett, Genet, Ionesco, Pinter, etc., y con el objetivo de democratizar y popularizar la criminología, acercándola a sus destinatarios reales, escribí un libro anterior, que también es una obra de teatro, titulado «Contracenando com o diabo ...no covil dos Criminólogos: uma peça de teatro do absurdo sobre a abolição das prisões» (Compartiendo escena con el diablo... en la guarida de los criminólogos: una obra de teatro del absurdo sobre la abolición de las prisiones). La idea del nuevo libro surgió después de que Marlon Húngaro y yo conversáramos sobre el anterior y consideráramos producir otra obra teatral, esta vez con la prisión como protagonista, porque ese es el papel que, lamentablemente, ha desempeñado en nuestra sociedad punitiva. Así pues, la idea solo pretendía revelar, en forma teatral, una realidad aterradoramente preocupante, que debería ofender la lucidez de las personas.

“Yo, la prisión ¡Confieso!” combina dramaturgia y crítica social. ¿Qué puede aportar el teatro o la ficción que quizá no logra un ensayo académico sobre las cárceles?

Creemos que la principal diferencia que puede ofrecer es la de transformar el discurso generalmente burocrático y, a veces, innecesariamente científico, presentado por la criminología, en una narrativa sencilla que, al estar disponible a nivel cotidiano, tiene más posibilidades de ser accesible para quien lo lea que, directa o indirectamente, pueden identificarse más fácilmente con la tristeza, la angustia o el malestar de la historia contada, sensibilizándose con la necesidad de su solución urgente.

Durante el proceso de escritura, ¿hubo testimonios, experiencias o lecturas sobre el sistema penitenciario que influyeran especialmente en la construcción de la obra?

Creemos que nuestra obra es el resultado modesto y simplificado de todo lo que ha influido en nuestra formación, ya sean experiencias personales o profesionales. Además de la innegable influencia de quienes vinieron y lucharon valientemente antes que nosotros e influyeron en nuestro inconformismo sobre la cuestión penitenciaria, siendo imprescindible citar, aunque sin agotar la lista y sin ninguna jerarquía: Raúl Zaffaroni, Sebastián Scheerer, Juarez Tavares, Juarez Cirino, Ignacio Anitua, Vera Andrade, Vera Malaguti, Alicia Alonso, Massimo Pavarini, Howard Becker, Bronislaw Malinowski, innumerables novelistas, dramaturgos, etc.

El libro plantea una crítica radical al modelo de castigo. ¿Qué debate social les gustaría provocar en los lectores después de terminar la obra?

Sin duda, el deseo era intentar llamar la atención de la gente, para que al menos aceptaran escuchar otra versión sobre el encarcelamiento. Una versión que pone de manifiesto el doloroso hecho de que la prisión es ingrata y que no es fiel a la mano que la alimenta, ya que todas las personas estamos sujetas a su arbitrariedad, independientemente de lo que hagamos o dejemos de hacer, es decir, de si nuestras actitudes se consideran delictivas o no.

La cárcel se presenta como una institución estructuralmente violenta. ¿Crees que el problema es cómo funcionan las cárceles o que la propia idea de cárcel es incompatible con una sociedad justa?

Creemos que es lógicamente imposible conciliar «sociedad justa (justicia social) y prisión», porque una contradice evidentemente a la otra. Donde hay prisión, la sociedad será necesariamente injusta, porque el confinamiento nunca dejará de ser selectivo. Para nosotros, el castigo, producido principalmente por la cárcel, no puede coexistir con la idea de civilización (natural en una sociedad justa). De hecho, revela exactamente lo contrario. Es decir, cuanto más castigamos, menos civilizadas demostramos ser, porque, etimológicamente, civilización proviene de ciudadano (civis), y el encarcelamiento sigue la lógica de un zoológico, en el que las personas se convierten en animales de exhibición con una intención que no ha funcionado durante más o menos 250 años. Así, al igual que los animales, encarcelamos solo para satisfacer el placer del espectador que cree que su culpa se verá aliviada por el castigo del nuevo chivo expiatorio que es elegido diariamente por la prisión.

En el libro la prisión “confiesa”, pero rara vez las instituciones lo hacen. ¿Crees que la sociedad realmente quiere escuchar lo que ocurre dentro de las cárceles o preferimos mantenerlo fuera de la vista?

Parece que la mayoría de la gente realmente no quiere saber lo que ocurre en las cárceles, prefiriendo mantener la tragedia del otro, aquella persona considerada criminal, lejos de sus propios ojos, oídos, paladar y tacto, simplemente por juzgar erróneamente que, como mínimo, se lo merecía. Aun así, creemos que no podemos rendirnos, ya sea porque muchas personas ni siquiera tienen la mínima fuerza para manifestarse y exigir justicia, o porque no podríamos dormir tranquilos sabiendo que la prisión, que es el mayor crimen cometido en la Tierra, seguiría engañando a casi todo el mundo y reproduciendo el crimen que ella misma afirmó que combatiría.

Si la prisión pudiera seguir “confesando” más cosas que no aparecen en el libro, ¿qué verdades incómodas del sistema penal creen que aún faltan por decir públicamente?

Quizás la más importante sea también la más difícil de digerir: que la cárcel canaliza nuestro sadismo, consistente en ver a otra persona pagar y sufrir por una deuda que es colectiva, porque solo así nos sentimos ilusoria y provisionalmente menos culpables que esa persona.

Vuestra obra cuestiona el sistema penitenciario como mecanismo de castigo. Si las cárceles no funcionan como se supone —rehabilitar, reintegrar—, ¿por qué crees que seguimos defendiéndolas como solución principal?

Probablemente, todavía se defiende, y casi siempre con vehemencia: a) porque la mayoría de las personas creen inocentemente que la cárcel realmente funciona para lo que se propone, aunque sea de manera ineficaz, lo que ya es suficiente para su mantenimiento; o b) porque las personas imaginan prematuramente que la sociedad se destruiría si se renunciara al encarcelamiento, lo cual es impensable para ellas; o c) porque algunas personas, aun conscientes de la arbitrariedad y la injusticia de la prisión, simplemente desean disfrutar viendo sufrir al otro en su lugar; aunque incluso hay d) quienes creen inocentemente que la prisión hace algún bien, o incluso mucho bien, y que es indispensable.

Si mañana se pudiera reformar radicalmente el sistema penal, ¿qué cambiarías primero y qué papel debería tener —o dejar de tener— la prisión en esa transformación?

Solo hay dos sistemas posibles. Uno es el que Sebastian Scheerer y yo denominamos en nuestro libro” Manifiesto para abolir las prisiones” como método homeopático. Según este, la mayoría de los tipos penales (delitos) se trasladarían a otras ramas del Derecho y se resolverían mediante el Derecho civil, tributario, laboral, administrativo, medioambiental, etc. Obviamente, sin la imposición de sanciones penales, es decir, mediante la aplicación de multas, reparaciones (indemnizaciones, compensaciones, etc.), cierres de actividades, prohibiciones de contratar, etc. Al derecho penal se le reservarían solo unas 8 o 10 conductas que seguirían, al menos durante algún tiempo, siendo consideradas delictivas, aquellas que hipotéticamente ocurren con más frecuencia o que más molestan a la sociedad. Pero el problema de este sistema es que sigue siendo selectivo, lo que hace que una minoría cargue con todo el peso de las desviaciones de la mayoría de las personas. El otro método sería el que llamamos quirúrgico. Según este, todas las conductas pasarían del derecho penal a las demás ramas del derecho, eliminando definitiva e íntegramente el castigo. Por muy radical que parezca, ¿no es eso lo que ya ocurre, y de peor manera, cuando descubrimos que la impunidad de la mayoría de los delitos se acerca, cuando no supera, al 90 %? s decir, no admitimos que los delitos sean resueltos de manera real y eficaz por las demás ramas del derecho, pero no nos molesta que ni siquiera se resuelvan, quedando impunes sus autores, a quienes a menudo ni siquiera llegamos a conocer. Se trata de una incoherencia que debe ser denunciada para que nadie más se atreva a seguir defendiéndola.

Quieres añadir alguna otra aclaración para quienes lean el texto…

Desde hace 250 años, la prisión promete prevenir los delitos mediante la aplicación de castigos. Teniendo en cuenta que prevenir significa hacer que los delitos dejen de ocurrir, es decir, que desaparezcan, ¿por qué cuanto más encarcelamos, más tenemos que encarcelar? Esta es una pregunta cuya respuesta invalida cualquier argumento en contra de la abolición de las prisiones, porque deja claro que el objetivo nunca fue proporcionar una sociedad más segura, ya que el mantenimiento de las cárceles contribuye a nuestra inseguridad, al multiplicar la delincuencia.

Por último, aclaramos que el objetivo de nuestro texto no es defender al delincuente, el delito, la delincuencia, porque ya están muy bien defendidos por quienes desean la continuidad de la cárcel, ya que esta los reproduce de forma incontrolable. El objetivo del libro es mostrar otra versión de un futuro posible, en el que, una vez eliminada la máquina reproductora de delitos, tengamos la oportunidad de vivir mejor, o al menos con alguna esperanza razonable y sensata.

 

Fuente: https://www.briega.org/es/entrevistas/entrevista-a-ricardo-genelhu-co-autor-libro-yo-prision-confieso

 

SE EXTIENDE EL BROTE DE SARNA EN LA CÁRCEL DE MANSILLA DE LAS MULAS



FAMILIARES, AMIGOS Y AMIGAS DE LOS PRESOS DE LA CÁRCEL DE MANSILLA DE LAS MULAS, en León, han denunciado ante nuestro colectivo y otras instancias la existencia de un brote importante de sarna en el interior de la prisión, una situación que lleva ya meses activa y que la dirección de la cárcel oculta y niega.

 
 
Desde hace meses ha habido denuncias por la existencia de una plaga de chinches y algunos presos han sufrido serios picores y ronchas en la piel que no fueron debidamente tratadas. Nos consta (las denuncias son anónimas para evitar represalias) que son decenas los presos afectados, situación que ha sido puesta en conocimiento de los servicios médicos de la cárcel y de la dirección, sin que se hayan tomado las medidas básicas de higiene para detener la plaga, como cambio de colchón, de la ropa de cama, toalla, ropa personal. Además, como es habitual cuando hay quejas entre los internos, los presos que se han atrevido a denunciar esta situación han sido castigados. Según ha podido saber nuestro colectivo de fuentes médicas, el brote de sarna está ya muy avanzado en la cárcel de Mansilla. 
Hay que decir también, que por cuestiones económicas, los presos que no tienen poder adquisitivo no pueden permitirse que alguien desde el exterior les entregue prendas nuevas y limpias.
Otra situación de riesgo es que en la lavandería se junta la ropa de todos los presos, sin discriminar las prendas de los que están afectados de sarna de los que no, lo que supone una mayor propagación del contagio.

Desde CDHC denunciamos el abandono sanitario que sufren las personas presas en este país. No se trata solo de que las plazas del personal sanitario no se cubran. La atención que reciben l@s pres@s es insuficiente, muchas veces inexistente, inadecuada, vejatoria, como lo demuestra el hecho de estar acompañados en consulta por las fuerzas del orden.

Exigimos a la dirección de la cárcel y al Servicio Territorial de Sanidad de León que todos los afectados sean vistos inmediatamente por especialistas para que les apliquen un tratamiento adecuado a su dolencia, que se adopten todas las medidas necesarias para erradicar esta plaga, antes de que se convierta en un problema de salud pública.

La sarna si no se trata a tiempo y de forma tajante puede provocar secuelas de por vida, y hasta la muerte. La desesperación que sufren estas personas por los insoportables picores junto con el trato humillante por parte de los servicios médicos de la prisión les pueden llevar a situaciones límite de las que serían responsables todos aquellos que no hicieron nada para evitarlas.





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COLECTIVO PARA LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LAS CÁRCELES
CDHC




Chinches, sarna y torturas en la cárcel de Mansilla de las Mulas 


 
 
Hace tres semanas este grupo de apoyo a personas presas tuvimos conocimiento de que una plaga de chinches campaba a sus anchas en la prisión de León. 
 
Los hechos son como siguen:
 
    1° El 31 de mayo, la madre de uno de los chicos afectados se pone en contacto con nosotr@s.
 
    2° Su hijo pidió el traslado desde la prisión de Las Palmas de Gran Canaria a la península, llegando a Mansilla sobre el 23 de diciembre de 2024.
 
    3° Ya venía con algunos picores y ronchas en la piel que no fueron tratadas en la cárcel de León hasta febrero de este año.
 
    4° A partir de ahí, su situación no ha hecho más que empeorar, por lo que solicitó en numerosas ocasiones ser visto por el médico de la prisión.
 
    5° Le han recetado sin diagnóstico alguno el siguiente listado de cremas y pastillas: clovate crema( para la psoriasis); diprogenta crema antibiótico( para psoriasis y otros problemas de la piel); permecure crema( para la sarna); elocon crema( para picores) con corticoides; esvastina pastillas (antiestamínico); atarax( ansiolítico); enstilar espuma( psoriasis); diproderm( antiflamatoria y contra el picor); halibut crema( para diversos problemas de la piel como rozaduras, irritación, quemaduras...), más un pinchazo que no sabe de qué.
 
    6° El protocolo consistía en aislarle unos días en enfermería y devolverle a la celda sin aplicar las más elementales reglas de higiene, cómo cambio de colchón, de la ropa de cama, toalla, ropa personal...
 
    7° Hace 15 días, al menos otras 10 personas de su módulo, el 14, empiezan a sentir picores y aparecen las primeras ronchas en manos, brazos...
 
    8° La manera de proceder es idéntica. Aislamiento en enfermería durante unos días, dispensado de cremas diversas y vuelta a la celda con condiciones higiénicas pésimas.
 
    9° Mientras, el primer afectado tras mucho insistir, lo que le acarreó unos días de castigo en aislamiento, salió el 18 de junio a una consulta externa en dermatología, en el hospital de León, que confirma que se trata de sarna en un estado muy avanzado, afirmando que es inhumano que lo hayan tenido de esa manera y añadiendo que si no seguían el protocolo de cambiar la ropa todos los días junto con el tratamiento médico adecuado, no se iba a curar.
 
    10° Al salir de la consulta, la guardia civil se niega a entregarle el informe médico, con la excusa de que no tiene derecho a tenerlo y que lo entregarán en el servicio médico de la cárcel.
 
    11° A día de hoy sigue sin recibir el tratamiento indicado por el dermatólogo, al resto de sus compañeros les van aislando y devolviendo a celdas mientras empeora su situación. Uno de los afectados ha renunciado al colchón y duerme en el suelo desde hace unos días.

 
El abandono sanitario que sufren las personas presas en este país es una vergüenza intolerable. No se trata solo de que las plazas del personal sanitario no se cubran. La atención que reciben l@s pres@s es insuficiente, muchas veces inexistente, inadecuada, vejatoria, como lo demuestra el hecho de estar acompañados en consulta por las fuerzas del orden y en el caso que nos ocupa, es un ejemplo paradigmático de tortura, reconocido por organismos nacionales e internacionales que cada año señalan al Estado español por sus flagrantes incumplimientos.
 
Exigimos a la dirección de la cárcel y al Servicio Territorial de Sanidad de León que todos los afectados sean vistos inmediatamente por especialistas para que les apliquen un tratamiento adecuado a su dolencia, que se adopten todas las medidas necesarias para erradicar esta plaga, antes de que se convierta en un problema de salud pública.
 
La sarna si no se trata a tiempo y de forma tajante puede provocar secuelas de por vida, y hasta la muerte. La desesperación que sufren estas personas por los insoportables picores junto con el trato humillante por parte de los servicios médicos de la prisión les pueden llevar a situaciones límite de las que serían responsables todos aquellos que no hicieron nada para evitarlas.

 
FIRMAN : G.I.P. - Grupo Información de Prisiones León, 
Asamblea Anticarcelaria de Valladolid e Individualidades


 



La máquina social penitenciaria se justifica por el principio de reinserción social como finalidad de las penas de cárcel y garantizando teóricamente el reconocimiento y salvaguarda de los derechos de las personas presas que no hayan sido restringidos por la sentencia condenatoria. Palabrería, porque nada de eso se cumple, sino que el sistema punitivo en su funcionamiento real resulta sumamente destructivo tanto para quienes están condenados legalmente a sufrirlo y presuntos culpables presos como para sus familiares y gente cercana. Los mecanismos de garantía o defensa jurídica sólo funcionan para los presos ricos, una exigua minoría, que pueden gastar mucho dinero en abogados. Y el sistema punitivo se ceba en los pobres, estigmatizando a los más rebeldes o inadaptados y persiguiéndoles de por vida, a ellos y a sus allegados.

Las familias que llegamos a tener a alguno de los nuestros en la cárcel, hemos de sufrir, sin proceso ni delito, una condena tan grave o más que la de nuestros seres queridos encerrados: un gran impacto emocional, mucho dolor, ansiedad, frustración, indignación, impotencia… que duran tanto como la condena judicial y bastante más allá; estigmatización social, malos tratos y humillaciones permanentes por parte de los agentes del orden de (policía, jueces, administración, carceleros…); gastos considerables y continuos que lastran enormemente nuestras economías domésticas… Familias frente a la crueldad carcelaria (FFACC) surge como un intento de autodefensa solidaria ante todo eso.

Nuestra asociación fue fundada por un grupo de mujeres con hijos, hermanos, compañeros o padres encarcelados, muchos de los cuales han encontrado la muerte dentro de los muros. Se apoya en la compañía y atención y recíproca como principal fuente de energía, habiendo organizado varios encuentros en los que se celebran talleres, guiados por una psicoterapeuta, para aprender a cuidarnos, y asambleas en las que dialogamos directamente sobre nuestros problemas comunes y decidimos en pie de igualdad sobre qué hacer para afrontarlos.

Coordinándonos en lo posible con grupos anticarcelarios de la calle y personas presas en lucha, hacemos lo que podemos para denunciar ante la sociedad y las instituciones responsables todos los abusos que sufrimos, tanto nosotras como nuestra gente presa, por medio de movilizaciones en las calles, ante las cárceles, juzgados, instituciones penitenciarias, etc; utilizando lo mejor que podemos los medios publicitarios a nuestro alcance; y también hemos der meternos muchas veces en procedimientos judiciales con la consiguiente necesidad de abogados que nos asesoren y asistan profesionalmente. esa es nuestra principal fuente de gastos.

Hasta hora nos habíamos financiado con ayuda de una caja de resistencia de grupos  libertarios de Valencia, ya desaparecida, donde nos integramos como un grupo más, organizando comidas populares, vendiendo libros, láminas, camisetas, etc. Las sinergias en que nos apoyábamos casi se han disuelto y nosotras estamos bastante agotadas, pero tenemos que seguir adelante, porque todavía tenemos gastos considerables sin cubrir y casos judiciales abiertos: una muerte en prisión, varios enfermos mentales encarcelados, presos con condenas interminables, denuncias de abusos…

https://familiasfrentealacrueldadcarcelaria.noblogs.org/

https://www.facebook.com/familias.presos

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https://www.instagram.com/Frentecrueldadcarcelaria

 Itinerario de Familias frente a la crueldad carcelaria: continuamos preparando la campaña de crowdfunding


Las personas presas, como cualquier otra y un poco más, necesitan muchos cuidados, una parte de los cuales, por exigencia legal, deberían serles proporcionados por la administración penitenciaria que les mantiene encerrados pero está obligada por sus propias leyes a velar al mismo tiempo por su salud y calidad de vida y a proporcionarles los medios para su reinserción social, la finalidad constitucional de las penas de cárcel. Desgraciadamente, no es sólo que eso no se cumpla, sino que el sistema penitenciario resulta muy destructivo tanto para quienes lo sufren encerrados como para sus familiares y allegados.

   Torturas y malos tratos frecuentes e impunes. Régimen de castigo por aislamiento sumamente destructivo. Traslados arbitrarios y punitivos, desarraigantes, desocializantes. Abandono médico. Uso arbitrario de fármacos psicotrópicos. Enfermos mentales presos y, frecuentemente, en régimen de castigo. No excarcelación de enfermos graves y terminales hasta que no es inminente su muerte. Doble discriminacón de las mujeres presas, pues las cárceles están pensadas para hombres. Explotación laboral. Condenas muy largas en general, con dos tipos de cadena perpetua, en la que la resocialización es imposible. Alto índice de mortalidad, por enfermedad grave, sobredosis y suicidios principalmente. Indefensión jurídica manifiesta.

   Para intentar enfrentarse a estas situaciones las familias deben hacer grandes esfuerzos, con gran impacto económico, psicológico y social, en su salud y en su vida, como si, no habiendo hecho nada, tuvieran que sufrir también una condena. Nuestra asociación la formaron en 2017 un grupo de mujeres que tenían familiares presos o los habían perdido: sus hijos, hermanos o compañeros habían muerto estando en prisión. Entre ellas, Pastora González, la madre de Xosé Tarrío, que fue para nosotras una compañera importante por su contagiosa energía y gran corazón. Empezamos con mucho ímpetu. El apoyo y el cuidado recíproco entre nosotras era nuestra principal fuente de energía. Con ayuda de una psicoterapeuta, hicimos varios talleres en los que aprender a articularlo. Encuentros personales, directos, entre nosotras, que aprovechábamos también para hacer asambleas y tomar decisiones.

   Encontramos apoyo sobre todo en gente libertaria de Valencia que mantenía una cierta comunidad de lucha, integrándonos como un grupo más en su caja de resistencia. Esa ha sido durante años nuestra principal fuente de financiación. Nos movilizamos juntas durante varios años en actividades de recaudación y, además, haciendo concentraciones anuales frente a las cárceles de Picassent y Albocàsser y también en la Secretaría General de Institucionanes Penitenciarias, coordinándonos en lo posible con las luchas de las personas presas y con algunos grupos anticarcelarios de la calle y buscando el contacto directo con la gente que sufría los mismos problemas que nosotras. También intentamos comunicarnos a través de redes sociales y otros recursos en internet. Nuestros gastos han sido mayormente los que nos ha ocasionado la necesidad de contar con abogados para denunciar e intentar buscar reparación ante las vulneraciones de los derechos de nuestra gente.

   Aquella sinergia casi se ha roto. Pastora murió y otras compañeras han ido abandonando la asociación. Pero, aunque un poco agotadas, aún quedamos unas cuantas y, sobre todo, aún tenemos gastos sin cubrir y casos abiertos. Uno de ellos, por ejemplo, el de un muchacho que murió en prisión. Otros dos de enfermos mentales presos, uno de los cuales hemos conseguido que salga, pero persiste su enfermedad psíquica y aún le quedan causas pendientes, acusado por los carceleros, de cuando aún estaba preso y en régimen de aislamiento. El otro sigue preso y en régimen de castigo sin ningún tratamiento adecuado. Otros casos son de grandes condenas.

   Nos dirigimos una vez más a personas y grupos afines para pediros vuestro apoyo en el desarrollo de la campaña de crowdfunding que estamos preparando. Querríamos que nos conocierais un poco mejor. Nos vendría bien un poco de apoyo económico, desde luego, pero es tanto o más importante la comunicación y la solidaridad práctica, que crezca en lugar de ir a menos como parece suceder de un tiempo a esta parte. Es necesario afrontar lo que pasa en las cárceles, actuar día a día frente a ello. ¡No nos dejéis solas! ¡No dejemos sola a la gente encarcelada!

    Más información sobre nosotras, ideas, preocupaciones, experiencias y actos, en nuestro blog: https://familiasfrentealacrueldadcarcelaria.noblogs.org/

 





 


Por qué muere nuestra gente en las cárceles


    Porque allí son habituales las torturas y malos tratos. Existe un régimen de castigo que destruye física y mentalmente a sus víctimas. Se traslada arbitrariamente a la gente, desarraigándola de su entorno social y familiar. Se obstaculizan las comunicaciones con la calle, imponiendo despóticamente su intervención o su privación como castigo. El acceso a la cultura casi no existe. Se censuran las publicaciones «por motivos de seguridad». No existe libertad de expresión ni de asociación. La explotación laboral es enorme. Las mujeres presas están doblemente discriminadas, por presas y por mujeres.

    La situación sanitaria es catastrófica, porque la administración penitenciaria incumple sistemáticamente su obligación legal de asegurar a las personas presas unas prestaciones médicas, sanitarias y farmaceúticas iguales a las de cualquier ciudadano. Se abandona a los enfermos sin proporcionarles la medicación y los tratamientos que podrían salvarles. Y, sin embargo, no se aplica la legislación que dispone que deben ser liberados los enfermos muy graves y con padecimientos incurables más que cuando ya es inevitable su muerte a corto plazo. Los enfermos psiquiátricos constituyen un porcentaje muy elevado de la población reclusa, sin que se les reconozca su condición ni se les cuide, yendo a parar muchos de ellos, por el contrario, al régimen de castigo, de donde han salido muertos unos cuantos. En las cárceles no existe psiquiatría ni psicoterapia que valga. Y no es que pensemos que la actividad corriente de los «profesionales de la salud mental» sea ninguna panacea, pero siempre será mejor que el aislamiento, las porras de goma, el gas pimienta o las sujecciones mecánicas.

    No es extraño que más de la mitad de los puestos de trabajo médico-sanitario perma-nezcan vacantes: ¿quién va a querer trabajar en condiciones tan indignas? De los que tienen estómago suficiente, muchos médicos suelen hacerse cómplices de las frecuentes torturas al hacer la vista gorda ante las lesiones resultantes. El tráfico de drogas ilegales está con-sentido, pero, además, se proporciona a los presos todo tipo de drogas legales adictivas sin apenas control médico, para que no molesten. Se suministra metadona sin necesidad y con tal negligencia que ha habido muchas muertes por sobredosis, administradas por los mismos servicios médicos carcelarios. La mortalidad –muchas veces por causas como sobredosis, suicidio o «muerte súbita»– es en las cárceles mucho más elevada que en la calle y abundan los fallecimientos en extrañas y dudosas circunstancias, nunca aclaradas, ya que no se cumplen los trámites prescritos legalmente para ello ni se ofrece a los familiares la oportunidad de exigirlos.

    Las personas presas están indefensas frente a todo eso y ante multitud de decisiones de las autoridades carcelarias y judiciales que les perjudican gravemente. Los Servicios de Orientación y Asistencia Jurídica Penitenciaria y la justicia gratuita son insuficientes. Los Juzgados de Vigilancia, encargados de la «tutela judicial efectiva» de los derechos de las personas presas, inoperantes. El poder punitivo del Estado se ejerce sin respetar ninguno de esos derechos que, en teoría, lo justifican.

    Somos familiares y gente solidaria con las personas presas. Algunas hemos sufrido la muerte de nuestros hijos, hermanos o compañeros, supuestamente confiados al “cuidado” de las instituciones estatales. Estamos intentando apoyarnos mutuamente, organizarnos y coordinarnos para afrontar, denunciar y, a ser posible, detener esa situación degradante. Nos dirigimos a toda persona o grupo que pueda sentir alguna solidaridad o afinidad con nosotras para pediros vuestro apoyo. Queremos hacer una campaña de “micromecenazgo” (crowdfunding) para hacer frente a nuestros gastos pendientes y poder mirar hacia el futuro con un poco más de tranquilidad. Os agradeceríamos cualquier tipo de colaboración, económica, de difusión, o del tipo que se os ocurra. Esto es un primer contacto. Habrá más, y os avisaremos cuando iniciemos la campaña.

Familias frente a la crueldad carcelaria


https://familiasfrentealacrueldadcarcelaria.noblogs.org/

Este pasado domingo se celebró la marcha a la cárcel de TOPAS (Salamanca). Aquí dos breves crónicas de lo sucedido que nos han llegado al correo:


Crónica sentimental de la XXIV edición de la marcha contra la cárcel : 

Tras las interrupciones que provocó la pandemia resultaba difícil recuperar la energía de años atrás, máxime en estos tiempos de baja temperatura social. Pero, se hizo el esfuerzo, contando con el apoyo de CNT y a partir de la iniciativa de varios grupos, en Salamanca, Valladolid, Zamora ,Palencia o Cuellar,y comenzamos a trabajar para hacerla posible. Confluyeron varias actividades (charlas-debate sobre la situación de salud, talleres de carteo a personas presas, conciertos en solidaridad con lxs presxs y la edición de un manifiesto de intenciones reiterando los objetivos –NI FIES NI DISPERSIÓN NI ENFERMOS EN PRISIÓN-que perduran desde los orígenes de las primeras marchas y haciendo hincapié especial en el recuerdo, hace 25 años de la muerte de Virginia Garaioa, la activista que falleció atropellada en la segunda edición de la marcha. Superados los principales obstáculos -que nos puso la Guardia Civil con un desproporcionado despliegue militar y  nos impidió acercarnos a la zona más próxima a la prisión, como es el parking de visitas-se optó por rodear todo el perímetro alambrado de la prisión, unos 3 kilómetros aproximadamente, y fue en el último tramo recorrido cuando pudimos leer el comunicado de la coordinadora de la marcha,  corear con todas las fuerzas los lemas anti carcelarios y escuchar la respuesta de los presxs de 2 pabellones, el de primer grado y el de mujeres, que nos hicieron llegar  de viva voz algunas de las carencias y deplorables condiciones de salubridad, abandono sanitario, alimentación... Finalmente, más emociones pues en el lugar en que perdió la vida Virginia Garaioa, fue leído un resumen de lo que se dijo entonces y una carta personal de Alberto, el insumiso preso entonces. Junto a otras compañeras, Alberto depositó un ramo de rosas negras, expresando su voluntad y la de todxs de continuar en lucha , como rezaba la pancarta  

VIRGINIA DESCANSA EN PAZ  

SEGUIMOS EN GUERRA

¡¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!!!



___________________

24 años luchando contra la macro-cárcel de Topas, y 25 desde el desafortunado desenlace que sufrió Virginia, perdiendo la vida a las puertas de esa prisión.

La marcha a Topas ha contado con más concurrencia que la vez anterior, llegando a Cubo del Vino algo más de treinta personas. Desde esta localidad se puso marcha a la cárcel, dirigidos en todo momento por un amplio dispositivo de la guardia civil, la cual nos impidió el paso al aparcamiento, tanto con el coche como a pie. No hubo enfrentamiento ni situaciones forzadas contra el bloqueo, dada la superioridad numérica de las fuerzas del orden.

Rodeamos la cárcel, primero por carretera, luego campo a través, para después enfilar, como locomotoras, los raíles de la antigua vía ferroviaria. El último lado del cuadrilátero fue el más provechoso, estableciendo contacto con presos y presas desde la larga distancia que nos separaba. La fuerza del grito pudo llegar y nos hicieron saber situaciones intolerables que se vienen denunciando actualmente por el movimiento contra la tortura que es la cárcel.

¡No hay agua caliente!
¡Aquí dentro nos están matando!

Los carceleros y la guardia civil se mostraron alterados por el diálogo, incluyendo el manifiesto que pudieron oír los compañeros de dentro. Contestaciones a cada frase.

¡Son más asesinatos, siempre son más! ¡libertad, libertad, a los presos por luchar!

Tras dos horas de marcha nos despedimos, arrojando coraje, suerte, y lucha a quienes siguen dentro de los muros. Pusimos rumbo al comienzo, al fatal cruce donde se hizo un sentido homenaje a Virginia y la clara declaración de intenciones por parte del compañero insumiso en aquél momento.

¡Por tu memoria continuo luchando, jamás cesaré! aseguró el compañero, ante los aplausos de los allí presentes.

Tras el acto en memoria de Virginia, se realizó una merienda común, compartiendo entre quienes fuimos...

¡POR OTRAS 1000 MARCHAS MÁS!

¡POR EL FIN DE LOS CIES, LOS FIES, LAS CÁRCELES DE MENORES, LA DISPERSIÓN, EL RÉGIMEN DE AISLAMIENTO, Y LOS ENFERMOS EN PRISIÓN!

¡POR EL FIN DE LA TORTURA Y LA REPRESIÓN!

¡ABAJO LOS MUROS!




 



Seguimos preparando las jornadas anticarcelarias que empezarán el día 18 de Mayo y terminarán el día 21 con la marcha a Topas (id apuntando en el calendario).


Os invitamos a asistir a la fiesta de presentación de la marcha a Topas que tendrá lugar el 13 de Mayo en La Galería (c/Vera, número 19, Salamanca). Tocarán el grupo de punkabilly The Monioz y el grupo de hip hop Maestros Combativos Aprovechamos también para invitaros a las demás actividades de la marcha a Topas:

Jueves 18 de Mayo a las 20:00: Concentración frente a la Gerencia de Salud de Área del Sacyl (Avenida Mirat junto a la Plaza Gabriel y Galán) con el lema «Por la sanidad pública también en prisiones»

Viernes 19 de Mayo a las 20:00 en el local de la Cnt (Avenida Italia 24-26) charla «Robar días al juez o el panóptico comestible» con Ana Gordaliza

Sábado 20 de Mayo a las 18:00 en el local de la Cnt (Avenida Italia 24-26) Taller de Carteo con personas presas

Domingo 21 de Mayo a las 12:00 en la plaza de Cubo del Vino, Marcha a Topas


https://marchatopas.noblogs.org/




 XX AÑOS DERRIBANDO MUROS DESDE EL CORAZÓN


La Marcha contra la Macrocárcel de Zuera celebramos este año nuestro XX Aniversario. Muchos de los colectivos a los que os escribimos habéis estado presentes en nuestro recorrido de una manera directa o indirecta. Por eso os escribimos con tiempo para comunicaros que la Marcha este año se celebrará el domingo 16 de abril y nos encantaría que nos acompañárais una vez más. Sabemos que en algunas ocasiones la compañía no puede ser física (aunque es la que más nos gusta) así que os animamos a que nos mandéis algún escrito o archivo de audio si queréis que lo hagamos traspasar los muros con radio Hawai ese día y aprovechéis para saludar a la gente presa de Zuera.


En unas semanas mandaremos más información sobre la jornada. Como actividad previa tenemos concierto en AVV Arrebato el sábado 25 de marzo.




Aprovechamos este momento para comentaros que acabamos de estrenar un canal de Télegram y os animamos a uniros. También podéis encontrarnos en Facebook o Instagram para estar informados de las actividades que vamos realizando.

INSTAGRAM: https://www.instagram.com/marchacontralacarceldezuera/

FACEBOOK: https://es-es.facebook.com/marchazuera/

TELEGRAM (CANAL): https://t.me/marchazuera

WEB: https://marchazuera.noblezabaturra.org/

 


  


 Al compañero José Adrian Poblete Darre le vienen dispersando por las cárceles del estado, manteniéndole en primer grado y en aislamiento, tanto físico como de comunicaciones, etc. con constante traslados de cárcel. El aislamiento al que está sometido es una forma de TORTURA. 

Su participación en diferentes motines y su combatividad en todas las formas de lucha dentro de las prisiones, son la excusa de las instituciones penitenciarias para cebarse con el compañero. Lleva más de 15 años en prisión, sin haber cometido delito alguno de sangre o similar, sin difrutar de permisos ni de ningún otro beneficio penitenciario. 


José Adrián Poblete Darre

CP Madrid V - Ctra Comarcal 611, km 37,6. 

28770 - Soto del Real.


SOLIDARIDAD CON LXS PRESXS EN LUCHA

 



VENGANZA: LA REINSERCIÓN DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS.



Quien esté familiarizadx con lo que sucede en las cárceles, sabrá que si hay algo que no se permite bajo ningún concepto es que lxs presxs denuncien abusos por parte de sus carcelerxs. Quien ignore cuanto sucede en estos oscuros lugares debería saber que los malos tratos físicos y psicológicos están a la orden del día, que la reinserción no existe como no existe la justicia y que las cárceles son negocios donde prevalecen la corrupción, la arbitrariedad y la venganza. A quien ose plantar cara al monstruo le harán la vida imposible, sobre todo si tiene el arrojo de difundir públicamente los casos de maltratos, abusos y/o suicidios encubiertos.

Félix Medina Torres, preso en el módulo de aislamiento de Zuera, publicó el año pasado por estas fechas una carta en la que narraba la brutal paliza de la que él y otros compañeros fueron testigos sobre la persona de Miguel Eda Santiago. Puedes leer la noticia aquí: http://www.presos.org.es/index.php/2019/06/28/grave-denuncia-desde-la-carcel-de-zuera-la-muerte-de-un-preso-el-28-de-mayo-y-las-palizas-a-un-preso-testigo/

Miguel se encontraba entonces preso en  Zuera y denunció el supuesto suicidio de un chaval en mayo del año pasado, quien fue provocado con golpes, amenazas y presiones durante dos días por parte de carcelerxs y que finalmente le llevaron a quitarse la vida. A Miguel lo dejaron en tal estado que tardó semanas en recuperarse. A Miguel le colocaron una soga al cuello invitándole así a “suicidarse”. Finalmente le trasladaron, práctica muy habitual cuando hay altercados de importancia.

Desde que Félix hizo público este comunicado no le han dejado en paz. La guardia que participó en esa paliza mantiene desde entonces una postura chulesca y desafiante y recibe con frecuencia amenazas, insultos y coacciones, le desaparece ropa y le están conduciendo a la desesperación y a la locura.

El pasado día 11 de junio y con la excusa de que unos presos estaban haciendo ruido y tocando el timbre en la galería de aislamiento de la cárcel de Zuera, cuatro o cinco funcionarios junto  con el Jefe de Servicios a la cabeza y armados con cascos, porras y chalecos, se presentaron en su celda entre las 22 y 23 horas pidiéndole que sacara las manos por el cangrejo para, a continuación, esposarle, y conducirle por el pasillo de la galería D hacia la zona libre de cámaras de vigilancia. Le pusieron la zancadilla cayendo al suelo y empezaron los golpes en la cabeza, en las costillas mientras le pisaban las piernas. Uno, de pelo largo, le propino porrazos en piernas y glúteos hasta que el Jefe ordenó parar. No le llevaron al médico hasta el día siguiente, alegando que por la noche no hay personal sanitario. Esa noche la paso en una celda de la galería A, sin mantas y con la luz encendida permanentemente y en un estado de impotencia y rabia tal que le llevo a arrancar la ducha y hacerse cortes en los brazos. El médico no le dio el parte de lesiones. Su abogada ha presentado denuncia solicitando al centro las grabaciones de las cámaras ,el parte de lesiones, que sea reconocido por el forense y que se depuren las responsabilidades de los carceleros y Jefe de Servicios que hicieron guardia esa noche.

Quienes sabemos lo que sucede en las cárceles no esperamos gran cosa de las denuncias por malos tratos que formulan lxs presxs contra la institución, pero tenemos la obligación moral de sacar a la luz estas prácticas tan habituales como odiosas y denunciar la connivencia que existe entre carcelerxs, médicxs, Juzgados de Vigilancia Penitenciaria y demás instancias “democráticas”.

No más muertes encubiertas. No más maltratos sin respuesta.


¿¡SANIDAD ENTRE CUATRO MUROS!?
Las torturas y vejaciones se han convertido en la idiosincracia propia de los centros penitenciarios, y es que, no nos engañemos, la cárcel por sí misma enferma y asesina. Son muchos los determinantes que conllevan al mal estado de salud de las personas presas, lo que, sumado al mayor riesgo de padecer enfermedades infecciosas, inmunodepresoras o crónicas, termina derivando en un elevado índice de problemas relacionados con la salud mental que llevan, en última instancia, al suicidio.
Por lo tanto, podemos decir sin temor a equivocarnos que es sabido por todxs que los llamados derechos humanos, sí, aquellos que nos son inherentes por el mero hecho de serlo, resultan claramente vulnerados dentro de las prisiones, donde las personas deben convertirse en basura, si bien no reparan en esfuerzos para que así lo creamos. Por ello, si ya contábamos con que el trato que reciben las personas presas es denigrante, aún lo es más ahora, precisamente cuando, como sociedad, nos enfrentamos a uno de los momentos más proclives a desembocar en una crisis sanitaria sin precedentes, que en verdad ya nos encontramos.
Ante este escenario, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha decidido priorizar medidas tales como el mayor aislamiento de las personas presas, quienes se han visto obligadas a suspender sus visitas programadas y a permanecer en celdas individuales. Así mismo, se ha recurrido a denegarles cualquier tipo de permiso que pudiera corresponderles. Es decir, en lugar de adoptarse nuevas medidas que contribuyan a revertir la tan acusada falta de personal sanitario en prisión, y con ello, a una mejora en la calidad de vida de las personas presas, se ha optado por establecer toda una serie de medidas restrictivas, dentro de un régimen que de por sí lo es.
El nuevo COVID-19 se propaga con mayor velocidad que la que utiliza un halcón peregrino cuando se lanza en picado a por su presa, lo que implica que, una vez este llame a las puertas de las prisiones, arrasará con quien se le ponga por delante. Y es que, no estamos segurxs de que esto causase el tan famoso efecto mariposa, pero sí lo estamos de que provocaría un demoledor efecto dominó. Una epidemia lanzada al otro lado de los muros supone una masacre en tanto que las personas presas, y la vulnerabilidad que trágicamente les acompaña, configuran un objetivo preciso para el desarrollo de esta enfermedad.
Sin embargo, hemos de dejar de anticiparnos y de presuponer, pues, muy a nuestro pesar, ya es un hecho: «El coronavirus ha invadido las cárceles». La vida nuevamente nos golpea con una sutil ironía, ¿cómo es posible que los gruesos muros de las prisiones, aquellos que parecen infranqueables vistos desde dentro, hallan resistido tan débilmente a la amenaza de un virus?
Teniendo en cuenta el contexto que nos rodea, podemos confirmar, que al menos 300 internxs se hallan en estado de cuarentena dentro de las prisiones españolas, constatando, además, la muerte de una mujer de 78 años, que bien podría haberse encontrado sometida al arresto domiciliario contemplado en sus recurrentes leyes…
En definitiva, tal y como muchas de las personas presas ya vienen reivindicando por medio de diferentes medios de lucha, como huelgas de hambre o motines, desde diferentes colectivos anticarcelarios y organizaciones proderechos humanos se viene denunciando y exigiendo, tanto al Ministerio de Interior como a Instituciones Penitenciarias, que se tomen medidas de urgencia para paliar los efectos resultantes de la imposición del estado de alarma en las prisiones. Para ello se critican las diversas medidas de aislamiento, los cortes de las comunicaciones con los familiares y amigxs, la falta de prevención, análisis, así como la notoria ausencia de personal y recursos sanitarios, y se piden a su vez, medidas tales como la excarcelación inmediata, en especial la de aquellxs enfermxs graves o la de aquellxs que sufren patologías mentales. De manera que se les trate por lo menos mientras dure la pandemia en centros médicos fuera de la prisión donde se asegure los cuidados y no prime la seguridad y el régimen punitivo de la prisión .Necesitan trato humano y no castigo. De confinarse, mejor en casa, con lxs suyxs, paliando de este modo la tortura a la que aboca el aislamiento en las circunstancias descritas (ya de por sí durísimas), y descongestionando la misma reclusión, cruenta y degradante, que se vuelve más en estos momentos.
¡PORQUE NO QUEREMOS MÁS MADRES O PADRES LLORANDO A SUS HIJXS PORQUE MURIERON DE CÁRCEL!
¡LUCHA PARA CON LXS PRESXS!

Lxs Solidarixs







AL SR FERNANDO GRANDE MARLASKA, MINISTERIO DEL INTERIOR. MADRID


Antonio Arevalillo Sanz, interno en este Centro Penitenciario de Zuera( Zaragoza), donde constan mis demás datos personales, quiero, después de leer la carta que nos hizo llegar a la población reclusa en la que agradece nuestra actitud y comportamiento ante la epidemia del COVID-19, darle una respuesta que, a buen seguro, no estará a la altura que usted, como responsable de prisiones merece.
En las prisiones españolas en general y en la de Zuera particularmente, el virus no se manifestó de forma virulenta, todavía. Se sigue con la dinámica de siempre: las muertes por palizas, “los suicidios”, las sobredosis de pastillas que proporcionan los camellos institucionales. Centenares de pres@s muert@s que ni siquiera forman parte de estadísticas pero cuyas cifras se mantienen estables desde hace años. Mucho tendrá que “trabajar” el corona virus para igualar la pandemia que menciono y que padecemos hace ya demasiado tiempo. Estadísticamente, aun con menos población reclusa, somos los que más muertos presentamos. Enhorabuena, llevamos años siendo los primeros.
Por si lo expuesto no fuese suficiente, se nos impide desde hace más de un mes la posibilidad de poder comunicar telefónicamente con nuestros familiares, amig@s, abogad@s, etc, si carecemos de medios económicos, pues han retirado las tarjetas de Telefónica, que era la forma habitual de llamar. Ni siquiera un trabajo puede ser una alternativa, ya somos miles l@s pres@s que trabajamos en la limpieza, de ordenanzas, así como en los talleres de los mal llamados módulos de respeto. Esfuerzos de la mano de obra esclava, sí, se trabaja pero no se cobra. Y mientras todo esto sucede, el Vicepresidente y su mujer, la Ministra de Igualdad, discuten si las granjas son de cerdos o también habría que calificarlas de cerdas. Mire usted, aquí la comida es tan asquerosa que la escupirían los cerdos y las cerdas, los perros y las perras. Comemos la basura de los contenedores de los hipermercados.

En esta prisión, como en todas las demás de las que usted es responsable, no basta con halagos como el suyo de buen comportamiento para conseguir ( ignoro si derechos como en prisiones europeas o privilegios sometidos a voluntades) permisos de salida o la libertad condicional. No tod@s tenemos un cuñado político o somos el cuñado del Rey, ni dinero para pagar a los equipos técnicos de prisiones por un buen informe que facilite lo que no son otra cosa que derechos, una vez cumplidos los plazos de condena sin sanciones.

La corrupción o prevaricación de los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria va en función de sus quehaceres diarios, negándonos abogad@s, mientras los Fiscales no parecen darse por enterad@s, siendo partícipes de estas corruptelas y prevaricaciones, tanto en los casos más leves como pueden ser las sanciones penitenciarias como en los más graves, al no presentarse como parte en los casos denunciados por torturas, algunos con resultado de muerte.

No tengo fe ni convicciones para pensar que algo de lo relatado pueda cambiar. Sois los hijos y nietos del franquismo pero peor porque negáis la redención de penas por un trabajo remunerado, prohibís los indultos generales para aplicar los particulares a quienes jugáis en la misma mesa y encubrís la cadena perpetua con condenas desorbitadas más allá de la vida.

Espero y deseo que el COVID-19 sea, no una peste, sino un virus de conciencia social. Las cárceles son el reflejo de sus sociedades y España es un islote en el mundo, un híbrido que no tuvo su revolución y perdió su identidad social.

Mediante el presente escrito vengo a pedirle que seamos puestos en libertad tod@s l@s pres@s que hayamos cumplido las ¾ partes de nuestra condena y con urgencia (así se requiere debido al estado de alarma sanitaria), l@s que además padezcamos enfermedades crónicas.

Por último, le suplico que reflexione sobre el trabajo que desempeñan los equipos técnicos de prisiones, corruptos e insufribles más allá de lo que pueden expresar estas líneas.



Atentamente: Antonio Arevalillo Sanz
En Zuera a 28 de marzo de 2020


Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."