España, ante el espejo del CPT: un informe que alerta sobre violencia en prisiones y exige una ‘tolerancia cero’ efectiva
Acaba de publicarse el informe del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura sobre el Estado español, tras la visita efectuada en abril/mayo de 2025. El informe recoge diversas alegaciones de agresiones y malos tratos en centros policiales (Madrid, Cádiz y Huelva), penitenciarios (Algeciras -Cádiz-, Puerto III -Cádiz-, Huelva y Estremera -Madrid) y menores (Marcelo Nessi, Badajoz). El Consejo de Europa urge al Gobierno a aplicar «tolerancia cero» y a transferir la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas. El Ejecutivo defiende sus avances, pero abre investigaciones internas sobre los casos más graves.
El Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa ha publicado un informe demoledor sobre la situación en los centros de detención de España, tras una visita realizada del 28 de abril al 9 de mayo de 2025. El documento, hecho público este 28 de julio, retrata un panorama de «violencia alarmante» en tres prisiones de Andalucía, un uso excesivo de la fuerza generalizado por parte de la policía y una crisis sistémica en la asistencia sanitaria penitenciaria, con más de un centenar de plazas de médico sin cubrir.

Tres prisiones andaluzas, en el punto de mira
El CPT reconoce avances notables en las cárceles de Madrid VII y Sevilla II, con una disminución significativa de las denuncias por malos tratos desde sus anteriores visitas. Sin embargo, la situación en los centros penitenciarios de Algeciras, Huelva y Puerto III es «sumamente preocupante». El Comité documenta un patrón reiterado donde los internos denuncian haber sido víctimas de bofetadas, puñetazos, patadas y golpes con porras por parte de los funcionarios, casi siempre en áreas sin cobertura de cámaras de videovigilancia, como los cuartos de registro o los pasillos de seguridad.
52.- Al inicio de la visita, se proporcionaron a la delegación datos estadísticos sobre el número de quejas relativas a malos tratos que se han registrado e investigado en los últimos años.
Los datos demuestran una marcada tendencia al alza: 247 en 2022, 262 en 2023, 281 en 2024 y 81 en el primer trimestre de 2025.
Nota al pie: Desde enero de 2024 hasta marzo de 2025 se presentaron 17 denuncias por malos tratos en la prisión de Algeciras, 16 en la prisión de Puerto III y 20 en la prisión de Huelva
Además, el número de procesos penales concluidos durante el mismo período contra funcionarios de prisiones relacionados con presuntos malos tratos a los reclusos ascendió a cinco en 2022, seis en 2023 y doce en 2024.
Esto dio como resultado un total de once condenas penales y/o disciplinarias de personal penitenciario.
El informe describe casos de «un nivel de violencia alarmante» sobre personas especialmente vulnerables. Entre los testimonios recogidos por la delegación del CPT, se encuentra el de un interno con esclerosis múltiple en silla de ruedas que fue reducido por cinco funcionarios y agredido en la enfermería de Algeciras, o el de una interna que, en estado de agitación por no recibir su medicación, fue golpeada con porras en las piernas por seis funcionarios dentro de su celda. En la prisión de Puerto III, un preso fue inmovilizado boca abajo, esposado y golpeado con porras en las plantas de los pies (falaka), además de recibir puñetazos y patadas. En Huelva, un interno esposado fue agredido con porras en la espalda y, posteriormente, un funcionario le estrelló la cabeza contra la pared en tres ocasiones, mientras otro le golpeó la zona lumbar con una raqueta de detección de metales.
El CPT critica severamente la calidad de los exámenes médicos que se practican tras estos incidentes. Según el informe, los reconocimientos se llevan a cabo casi siempre «a través de barrotes y en presencia de los funcionarios», una práctica que, según el Comité, invalida la confidencialidad, socava la relación médico-paciente y dificulta la investigación efectiva de las denuncias. «El personal sanitario examina a los internos a través de las rejas y con los guardias presentes, lo que impide cualquier garantía de imparcialidad», señala el texto.
Sanidad penitenciaria: «Escasez aguda» y medicación sin control
Uno de los puntos más críticos del informe es la situación de la sanidad en las prisiones. El CPT subraya la «grave escasez de médicos», con 138 facultativos en activo y 106 puestos vacantes a nivel nacional, lo que provoca «retrasos constantes» en la atención a los internos. Esta falta de personal tiene un impacto directo en la salud mental, con una elevada tasa de prescripción de psicofármacos –que afecta a entre el 50% y el 60% de los reclusos– cuyas dosis no son revisadas durante meses por la falta de psiquiatras. Como ejemplo de esta situación, el CPT cita la prisión de Puerto III, donde un psiquiatra visitante tenía programadas consultas para 87 internos en una sola mañana.
El Comité insta al Gobierno a transferir «sin más demora» la competencia de la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas, tal y como prevé la ley desde 2003, para poner fin a una situación que califica de «deficiencia estructural de larga data».
Centro de menores de Badajoz y comisarías
La visita del CPT también se extendió al centro de internamiento de menores «Vicente Marcelo Nessi» en Badajoz, donde detectó casos de uso excesivo de la fuerza por parte de personal de seguridad privada, incluyendo golpes con porras y la inmovilización de un menor atándolo a la cama por una extremidad, una práctica prohibida por la ley. El Comité describe un ambiente «austero y carcelario» para los jóvenes y pide la abolición del aislamiento disciplinario para menores de 18 años, así como la instalación de timbres de llamada en las celdas.
En el ámbito policial, el informe recoge denuncias de uso excesivo de la fuerza durante los arrestos, incluyendo golpes y esposado excesivamente apretado, corroborados en algunos casos por la presencia de hematomas. Asimismo, critica las «deficiencias estructurales persistentes» en las comisarías, como la falta de luz natural, la mala ventilación y la ausencia de timbres de alarma en los calabozos de Madrid, como los de Leganitos, Tetuán y la Plaza de Castilla.
La respuesta del Gobierno: «Tolerancia cero» e investigaciones abiertas
El Gobierno español ha respondido al informe con un extenso documento donde defiende sus políticas y anuncia medidas correctoras. Fuentes del Ministerio del Interior aseguran que el Ejecutivo «reitera su compromiso de tolerancia cero frente a cualquier abuso físico o verbal contra las personas privadas de libertad» y que estos hechos «no son admitidos y son perseguidos por las vías disciplinarias y penales correspondientes».
En su respuesta, el Gobierno detalla que se han abierto «investigaciones internas» sobre los casos concretos de malos tratos señalados por el CPT en las prisiones andaluzas. Se han reforzado las medidas de supervisión y se han realizado cambios en los equipos directivos de los centros implicados. También se ha emitido una orden que prohíbe el uso de un tipo de sujeción mecánica de siete puntos que el CPT había denunciado como peligroso. El Ejecutivo defiende, asimismo, la existencia de programas de formación en derechos humanos para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la labor de la Oficina Nacional de Garantía de los Derechos Humanos (ONGADH), creada en 2022.

Defensa y desacuerdos
El Ejecutivo, sin embargo, mantiene su postura en varios puntos donde discrepa con el Comité. Defiende la legalidad de la detención incomunicada, calificándola de medida excepcional y sujeta a estricto control judicial. También justifica las rejas y mallas metálicas en los módulos de régimen cerrado como una necesidad de seguridad, y no comparte la recomendación de abolir la sanción de separación del grupo para menores de 18 años.
En el ámbito sanitario, el Gobierno admite la grave escasez de médicos, pero argumenta que se han hecho «numerosas convocatorias» para cubrir las plazas y que se sigue trabajando en la compleja transferencia de competencias a las comunidades autónomas, un proceso que, hasta la fecha, solo se ha concretado en el País Vasco y Navarra. El Ministerio del Interior defiende que los partes médicos ya cuentan con sistemas de registro que permiten documentar las lesiones, aunque el CPT insiste en que la falta de confidencialidad invalida su eficacia.
⇒ Consultar informe del
Comité Europeo para la Prevención de la Tortura
sobre el Estado español,
clic aquí
Este fin de semana próximo se presenta en Palencia, Cuéllar y Valladolid la obra de teatro Yo, la prisión ¡Confieso!. (presentación-lectura dramatizada), libro escrito por Marlon Húngaro y Ricardo Genelhú, que plantea la cárcel como un “personaje” y cuestiona críticamente el sistema penitenciario a través de una dramaturgia que mezcla reflexión política y teatro.
Entrevista realizada por briega a uno de los autores, Ricardo Genelhú.
Él es un investigador y escritor brasileño en el área de la criminología crítica. Doctor en Derecho Penal por la Universidad Estatal de Río de Janeiro, con Posdoctorados en Política Criminal y Criminología en la Universidad de Hamburgo, miembro de “No Prison” y de otras asociaciones como el Instituto Caricoca de Criminología (ICC) o de la Asociación Lationamericana de Derecho Penal y Criminología (ALPEC) y autor de numerosos artículos y varios libros sobre la crítica a la prisión y al encarcelamiento.
Ricardo, una de las cuestiones que más llama la atención en el libro es que la prisión aparece como un personaje con voz propia. ¿Cómo surgió la idea de narrar el sistema carcelario desde esa perspectiva teatral y personificada?
Influenciado por Beckett, Genet, Ionesco, Pinter, etc., y con el objetivo de democratizar y popularizar la criminología, acercándola a sus destinatarios reales, escribí un libro anterior, que también es una obra de teatro, titulado «Contracenando com o diabo ...no covil dos Criminólogos: uma peça de teatro do absurdo sobre a abolição das prisões» (Compartiendo escena con el diablo... en la guarida de los criminólogos: una obra de teatro del absurdo sobre la abolición de las prisiones). La idea del nuevo libro surgió después de que Marlon Húngaro y yo conversáramos sobre el anterior y consideráramos producir otra obra teatral, esta vez con la prisión como protagonista, porque ese es el papel que, lamentablemente, ha desempeñado en nuestra sociedad punitiva. Así pues, la idea solo pretendía revelar, en forma teatral, una realidad aterradoramente preocupante, que debería ofender la lucidez de las personas.
“Yo, la prisión ¡Confieso!” combina dramaturgia y crítica social. ¿Qué puede aportar el teatro o la ficción que quizá no logra un ensayo académico sobre las cárceles?
Creemos que la principal diferencia que puede ofrecer es la de transformar el discurso generalmente burocrático y, a veces, innecesariamente científico, presentado por la criminología, en una narrativa sencilla que, al estar disponible a nivel cotidiano, tiene más posibilidades de ser accesible para quien lo lea que, directa o indirectamente, pueden identificarse más fácilmente con la tristeza, la angustia o el malestar de la historia contada, sensibilizándose con la necesidad de su solución urgente.
Durante el proceso de escritura, ¿hubo testimonios, experiencias o lecturas sobre el sistema penitenciario que influyeran especialmente en la construcción de la obra?
Creemos que nuestra obra es el resultado modesto y simplificado de todo lo que ha influido en nuestra formación, ya sean experiencias personales o profesionales. Además de la innegable influencia de quienes vinieron y lucharon valientemente antes que nosotros e influyeron en nuestro inconformismo sobre la cuestión penitenciaria, siendo imprescindible citar, aunque sin agotar la lista y sin ninguna jerarquía: Raúl Zaffaroni, Sebastián Scheerer, Juarez Tavares, Juarez Cirino, Ignacio Anitua, Vera Andrade, Vera Malaguti, Alicia Alonso, Massimo Pavarini, Howard Becker, Bronislaw Malinowski, innumerables novelistas, dramaturgos, etc.
El libro plantea una crítica radical al modelo de castigo. ¿Qué debate social les gustaría provocar en los lectores después de terminar la obra?
Sin duda, el deseo era intentar llamar la atención de la gente, para que al menos aceptaran escuchar otra versión sobre el encarcelamiento. Una versión que pone de manifiesto el doloroso hecho de que la prisión es ingrata y que no es fiel a la mano que la alimenta, ya que todas las personas estamos sujetas a su arbitrariedad, independientemente de lo que hagamos o dejemos de hacer, es decir, de si nuestras actitudes se consideran delictivas o no.
La cárcel se presenta como una institución estructuralmente violenta. ¿Crees que el problema es cómo funcionan las cárceles o que la propia idea de cárcel es incompatible con una sociedad justa?
Creemos que es lógicamente imposible conciliar «sociedad justa (justicia social) y prisión», porque una contradice evidentemente a la otra. Donde hay prisión, la sociedad será necesariamente injusta, porque el confinamiento nunca dejará de ser selectivo. Para nosotros, el castigo, producido principalmente por la cárcel, no puede coexistir con la idea de civilización (natural en una sociedad justa). De hecho, revela exactamente lo contrario. Es decir, cuanto más castigamos, menos civilizadas demostramos ser, porque, etimológicamente, civilización proviene de ciudadano (civis), y el encarcelamiento sigue la lógica de un zoológico, en el que las personas se convierten en animales de exhibición con una intención que no ha funcionado durante más o menos 250 años. Así, al igual que los animales, encarcelamos solo para satisfacer el placer del espectador que cree que su culpa se verá aliviada por el castigo del nuevo chivo expiatorio que es elegido diariamente por la prisión.
En el libro la prisión “confiesa”, pero rara vez las instituciones lo hacen. ¿Crees que la sociedad realmente quiere escuchar lo que ocurre dentro de las cárceles o preferimos mantenerlo fuera de la vista?
Parece que la mayoría de la gente realmente no quiere saber lo que ocurre en las cárceles, prefiriendo mantener la tragedia del otro, aquella persona considerada criminal, lejos de sus propios ojos, oídos, paladar y tacto, simplemente por juzgar erróneamente que, como mínimo, se lo merecía. Aun así, creemos que no podemos rendirnos, ya sea porque muchas personas ni siquiera tienen la mínima fuerza para manifestarse y exigir justicia, o porque no podríamos dormir tranquilos sabiendo que la prisión, que es el mayor crimen cometido en la Tierra, seguiría engañando a casi todo el mundo y reproduciendo el crimen que ella misma afirmó que combatiría.
Si la prisión pudiera seguir “confesando” más cosas que no aparecen en el libro, ¿qué verdades incómodas del sistema penal creen que aún faltan por decir públicamente?
Quizás la más importante sea también la más difícil de digerir: que la cárcel canaliza nuestro sadismo, consistente en ver a otra persona pagar y sufrir por una deuda que es colectiva, porque solo así nos sentimos ilusoria y provisionalmente menos culpables que esa persona.
Vuestra obra cuestiona el sistema penitenciario como mecanismo de castigo. Si las cárceles no funcionan como se supone —rehabilitar, reintegrar—, ¿por qué crees que seguimos defendiéndolas como solución principal?
Probablemente, todavía se defiende, y casi siempre con vehemencia: a) porque la mayoría de las personas creen inocentemente que la cárcel realmente funciona para lo que se propone, aunque sea de manera ineficaz, lo que ya es suficiente para su mantenimiento; o b) porque las personas imaginan prematuramente que la sociedad se destruiría si se renunciara al encarcelamiento, lo cual es impensable para ellas; o c) porque algunas personas, aun conscientes de la arbitrariedad y la injusticia de la prisión, simplemente desean disfrutar viendo sufrir al otro en su lugar; aunque incluso hay d) quienes creen inocentemente que la prisión hace algún bien, o incluso mucho bien, y que es indispensable.
Si mañana se pudiera reformar radicalmente el sistema penal, ¿qué cambiarías primero y qué papel debería tener —o dejar de tener— la prisión en esa transformación?
Solo hay dos sistemas posibles. Uno es el que Sebastian Scheerer y yo denominamos en nuestro libro” Manifiesto para abolir las prisiones” como método homeopático. Según este, la mayoría de los tipos penales (delitos) se trasladarían a otras ramas del Derecho y se resolverían mediante el Derecho civil, tributario, laboral, administrativo, medioambiental, etc. Obviamente, sin la imposición de sanciones penales, es decir, mediante la aplicación de multas, reparaciones (indemnizaciones, compensaciones, etc.), cierres de actividades, prohibiciones de contratar, etc. Al derecho penal se le reservarían solo unas 8 o 10 conductas que seguirían, al menos durante algún tiempo, siendo consideradas delictivas, aquellas que hipotéticamente ocurren con más frecuencia o que más molestan a la sociedad. Pero el problema de este sistema es que sigue siendo selectivo, lo que hace que una minoría cargue con todo el peso de las desviaciones de la mayoría de las personas. El otro método sería el que llamamos quirúrgico. Según este, todas las conductas pasarían del derecho penal a las demás ramas del derecho, eliminando definitiva e íntegramente el castigo. Por muy radical que parezca, ¿no es eso lo que ya ocurre, y de peor manera, cuando descubrimos que la impunidad de la mayoría de los delitos se acerca, cuando no supera, al 90 %? s decir, no admitimos que los delitos sean resueltos de manera real y eficaz por las demás ramas del derecho, pero no nos molesta que ni siquiera se resuelvan, quedando impunes sus autores, a quienes a menudo ni siquiera llegamos a conocer. Se trata de una incoherencia que debe ser denunciada para que nadie más se atreva a seguir defendiéndola.
Quieres añadir alguna otra aclaración para quienes lean el texto…
Desde hace 250 años, la prisión promete prevenir los delitos mediante la aplicación de castigos. Teniendo en cuenta que prevenir significa hacer que los delitos dejen de ocurrir, es decir, que desaparezcan, ¿por qué cuanto más encarcelamos, más tenemos que encarcelar? Esta es una pregunta cuya respuesta invalida cualquier argumento en contra de la abolición de las prisiones, porque deja claro que el objetivo nunca fue proporcionar una sociedad más segura, ya que el mantenimiento de las cárceles contribuye a nuestra inseguridad, al multiplicar la delincuencia.
Por último, aclaramos que el objetivo de nuestro texto no es defender al delincuente, el delito, la delincuencia, porque ya están muy bien defendidos por quienes desean la continuidad de la cárcel, ya que esta los reproduce de forma incontrolable. El objetivo del libro es mostrar otra versión de un futuro posible, en el que, una vez eliminada la máquina reproductora de delitos, tengamos la oportunidad de vivir mejor, o al menos con alguna esperanza razonable y sensata.
SE EXTIENDE EL BROTE DE SARNA EN LA CÁRCEL DE MANSILLA DE LAS MULAS
Chinches, sarna y torturas en la cárcel de Mansilla de las Mulas
La máquina social penitenciaria se justifica por el principio de reinserción social como finalidad de las penas de cárcel y garantizando teóricamente el reconocimiento y salvaguarda de los derechos de las personas presas que no hayan sido restringidos por la sentencia condenatoria. Palabrería, porque nada de eso se cumple, sino que el sistema punitivo en su funcionamiento real resulta sumamente destructivo tanto para quienes están condenados legalmente a sufrirlo y presuntos culpables presos como para sus familiares y gente cercana. Los mecanismos de garantía o defensa jurídica sólo funcionan para los presos ricos, una exigua minoría, que pueden gastar mucho dinero en abogados. Y el sistema punitivo se ceba en los pobres, estigmatizando a los más rebeldes o inadaptados y persiguiéndoles de por vida, a ellos y a sus allegados.
Las familias que llegamos a tener a alguno de los nuestros en la cárcel, hemos de sufrir, sin proceso ni delito, una condena tan grave o más que la de nuestros seres queridos encerrados: un gran impacto emocional, mucho dolor, ansiedad, frustración, indignación, impotencia… que duran tanto como la condena judicial y bastante más allá; estigmatización social, malos tratos y humillaciones permanentes por parte de los agentes del orden de (policía, jueces, administración, carceleros…); gastos considerables y continuos que lastran enormemente nuestras economías domésticas… Familias frente a la crueldad carcelaria (FFACC) surge como un intento de autodefensa solidaria ante todo eso.
Nuestra asociación fue fundada por un grupo de mujeres con hijos, hermanos, compañeros o padres encarcelados, muchos de los cuales han encontrado la muerte dentro de los muros. Se apoya en la compañía y atención y recíproca como principal fuente de energía, habiendo organizado varios encuentros en los que se celebran talleres, guiados por una psicoterapeuta, para aprender a cuidarnos, y asambleas en las que dialogamos directamente sobre nuestros problemas comunes y decidimos en pie de igualdad sobre qué hacer para afrontarlos.
Coordinándonos en lo posible con grupos anticarcelarios de la calle y personas presas en lucha, hacemos lo que podemos para denunciar ante la sociedad y las instituciones responsables todos los abusos que sufrimos, tanto nosotras como nuestra gente presa, por medio de movilizaciones en las calles, ante las cárceles, juzgados, instituciones penitenciarias, etc; utilizando lo mejor que podemos los medios publicitarios a nuestro alcance; y también hemos der meternos muchas veces en procedimientos judiciales con la consiguiente necesidad de abogados que nos asesoren y asistan profesionalmente. esa es nuestra principal fuente de gastos.
Hasta hora nos habíamos financiado con ayuda de una caja de resistencia de grupos libertarios de Valencia, ya desaparecida, donde nos integramos como un grupo más, organizando comidas populares, vendiendo libros, láminas, camisetas, etc. Las sinergias en que nos apoyábamos casi se han disuelto y nosotras estamos bastante agotadas, pero tenemos que seguir adelante, porque todavía tenemos gastos considerables sin cubrir y casos judiciales abiertos: una muerte en prisión, varios enfermos mentales encarcelados, presos con condenas interminables, denuncias de abusos…
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Itinerario de Familias frente a la crueldad carcelaria: continuamos preparando la campaña de crowdfunding
Las personas presas, como cualquier otra y un poco más, necesitan muchos cuidados, una parte de los cuales, por exigencia legal, deberían serles proporcionados por la administración penitenciaria que les mantiene encerrados pero está obligada por sus propias leyes a velar al mismo tiempo por su salud y calidad de vida y a proporcionarles los medios para su reinserción social, la finalidad constitucional de las penas de cárcel. Desgraciadamente, no es sólo que eso no se cumpla, sino que el sistema penitenciario resulta muy destructivo tanto para quienes lo sufren encerrados como para sus familiares y allegados.
Torturas y malos tratos frecuentes e impunes. Régimen de castigo por aislamiento sumamente destructivo. Traslados arbitrarios y punitivos, desarraigantes, desocializantes. Abandono médico. Uso arbitrario de fármacos psicotrópicos. Enfermos mentales presos y, frecuentemente, en régimen de castigo. No excarcelación de enfermos graves y terminales hasta que no es inminente su muerte. Doble discriminacón de las mujeres presas, pues las cárceles están pensadas para hombres. Explotación laboral. Condenas muy largas en general, con dos tipos de cadena perpetua, en la que la resocialización es imposible. Alto índice de mortalidad, por enfermedad grave, sobredosis y suicidios principalmente. Indefensión jurídica manifiesta.
Para intentar enfrentarse a estas situaciones las familias deben hacer grandes esfuerzos, con gran impacto económico, psicológico y social, en su salud y en su vida, como si, no habiendo hecho nada, tuvieran que sufrir también una condena. Nuestra asociación la formaron en 2017 un grupo de mujeres que tenían familiares presos o los habían perdido: sus hijos, hermanos o compañeros habían muerto estando en prisión. Entre ellas, Pastora González, la madre de Xosé Tarrío, que fue para nosotras una compañera importante por su contagiosa energía y gran corazón. Empezamos con mucho ímpetu. El apoyo y el cuidado recíproco entre nosotras era nuestra principal fuente de energía. Con ayuda de una psicoterapeuta, hicimos varios talleres en los que aprender a articularlo. Encuentros personales, directos, entre nosotras, que aprovechábamos también para hacer asambleas y tomar decisiones.
Encontramos apoyo sobre todo en gente libertaria de Valencia que mantenía una cierta comunidad de lucha, integrándonos como un grupo más en su caja de resistencia. Esa ha sido durante años nuestra principal fuente de financiación. Nos movilizamos juntas durante varios años en actividades de recaudación y, además, haciendo concentraciones anuales frente a las cárceles de Picassent y Albocàsser y también en la Secretaría General de Institucionanes Penitenciarias, coordinándonos en lo posible con las luchas de las personas presas y con algunos grupos anticarcelarios de la calle y buscando el contacto directo con la gente que sufría los mismos problemas que nosotras. También intentamos comunicarnos a través de redes sociales y otros recursos en internet. Nuestros gastos han sido mayormente los que nos ha ocasionado la necesidad de contar con abogados para denunciar e intentar buscar reparación ante las vulneraciones de los derechos de nuestra gente.
Aquella sinergia casi se ha roto. Pastora murió y otras compañeras han ido abandonando la asociación. Pero, aunque un poco agotadas, aún quedamos unas cuantas y, sobre todo, aún tenemos gastos sin cubrir y casos abiertos. Uno de ellos, por ejemplo, el de un muchacho que murió en prisión. Otros dos de enfermos mentales presos, uno de los cuales hemos conseguido que salga, pero persiste su enfermedad psíquica y aún le quedan causas pendientes, acusado por los carceleros, de cuando aún estaba preso y en régimen de aislamiento. El otro sigue preso y en régimen de castigo sin ningún tratamiento adecuado. Otros casos son de grandes condenas.
Nos dirigimos una vez más a personas y grupos afines para pediros vuestro apoyo en el desarrollo de la campaña de crowdfunding que estamos preparando. Querríamos que nos conocierais un poco mejor. Nos vendría bien un poco de apoyo económico, desde luego, pero es tanto o más importante la comunicación y la solidaridad práctica, que crezca en lugar de ir a menos como parece suceder de un tiempo a esta parte. Es necesario afrontar lo que pasa en las cárceles, actuar día a día frente a ello. ¡No nos dejéis solas! ¡No dejemos sola a la gente encarcelada!
Más información sobre nosotras, ideas, preocupaciones, experiencias y actos, en nuestro blog: https://
Por qué muere nuestra gente en las cárceles
Porque allí son habituales las torturas y malos tratos. Existe un régimen de castigo que destruye física y mentalmente a sus víctimas. Se traslada arbitrariamente a la gente, desarraigándola de su entorno social y familiar. Se obstaculizan las comunicaciones con la calle, imponiendo despóticamente su intervención o su privación como castigo. El acceso a la cultura casi no existe. Se censuran las publicaciones «por motivos de seguridad». No existe libertad de expresión ni de asociación. La explotación laboral es enorme. Las mujeres presas están doblemente discriminadas, por presas y por mujeres.
La situación sanitaria es catastrófica, porque la administración penitenciaria incumple sistemáticamente su obligación legal de asegurar a las personas presas unas prestaciones médicas, sanitarias y farmaceúticas iguales a las de cualquier ciudadano. Se abandona a los enfermos sin proporcionarles la medicación y los tratamientos que podrían salvarles. Y, sin embargo, no se aplica la legislación que dispone que deben ser liberados los enfermos muy graves y con padecimientos incurables más que cuando ya es inevitable su muerte a corto plazo. Los enfermos psiquiátricos constituyen un porcentaje muy elevado de la población reclusa, sin que se les reconozca su condición ni se les cuide, yendo a parar muchos de ellos, por el contrario, al régimen de castigo, de donde han salido muertos unos cuantos. En las cárceles no existe psiquiatría ni psicoterapia que valga. Y no es que pensemos que la actividad corriente de los «profesionales de la salud mental» sea ninguna panacea, pero siempre será mejor que el aislamiento, las porras de goma, el gas pimienta o las sujecciones mecánicas.
No es extraño que más de la mitad de los puestos de trabajo médico-sanitario perma-nezcan vacantes: ¿quién va a querer trabajar en condiciones tan indignas? De los que tienen estómago suficiente, muchos médicos suelen hacerse cómplices de las frecuentes torturas al hacer la vista gorda ante las lesiones resultantes. El tráfico de drogas ilegales está con-sentido, pero, además, se proporciona a los presos todo tipo de drogas legales adictivas sin apenas control médico, para que no molesten. Se suministra metadona sin necesidad y con tal negligencia que ha habido muchas muertes por sobredosis, administradas por los mismos servicios médicos carcelarios. La mortalidad –muchas veces por causas como sobredosis, suicidio o «muerte súbita»– es en las cárceles mucho más elevada que en la calle y abundan los fallecimientos en extrañas y dudosas circunstancias, nunca aclaradas, ya que no se cumplen los trámites prescritos legalmente para ello ni se ofrece a los familiares la oportunidad de exigirlos.
Las personas presas están indefensas frente a todo eso y ante multitud de decisiones de las autoridades carcelarias y judiciales que les perjudican gravemente. Los Servicios de Orientación y Asistencia Jurídica Penitenciaria y la justicia gratuita son insuficientes. Los Juzgados de Vigilancia, encargados de la «tutela judicial efectiva» de los derechos de las personas presas, inoperantes. El poder punitivo del Estado se ejerce sin respetar ninguno de esos derechos que, en teoría, lo justifican.
Somos familiares y gente solidaria con las personas presas. Algunas hemos sufrido la muerte de nuestros hijos, hermanos o compañeros, supuestamente confiados al “cuidado” de las instituciones estatales. Estamos intentando apoyarnos mutuamente, organizarnos y coordinarnos para afrontar, denunciar y, a ser posible, detener esa situación degradante. Nos dirigimos a toda persona o grupo que pueda sentir alguna solidaridad o afinidad con nosotras para pediros vuestro apoyo. Queremos hacer una campaña de “micromecenazgo” (crowdfunding) para hacer frente a nuestros gastos pendientes y poder mirar hacia el futuro con un poco más de tranquilidad. Os agradeceríamos cualquier tipo de colaboración, económica, de difusión, o del tipo que se os ocurra. Esto es un primer contacto. Habrá más, y os avisaremos cuando iniciemos la campaña.
Familias frente a la crueldad carcelaria
Este pasado domingo se celebró la marcha a la cárcel de TOPAS (Salamanca). Aquí dos breves crónicas de lo sucedido que nos han llegado al correo:
Crónica sentimental de la XXIV edición de la marcha contra la cárcel :
¡Aquí dentro nos están matando!
Seguimos preparando las jornadas anticarcelarias que empezarán el día 18 de Mayo y terminarán el día 21 con la marcha a Topas (id apuntando en el calendario).
Os invitamos a asistir a la fiesta de presentación de la marcha a Topas que tendrá lugar el 13 de Mayo en La Galería (c/Vera, número 19, Salamanca). Tocarán el grupo de punkabilly The Monioz y el grupo de hip hop Maestros Combativos Aprovechamos también para invitaros a las demás actividades de la marcha a Topas:
Jueves 18 de Mayo a las 20:00: Concentración frente a la Gerencia de Salud de Área del Sacyl (Avenida Mirat junto a la Plaza Gabriel y Galán) con el lema «Por la sanidad pública también en prisiones»
Viernes 19 de Mayo a las 20:00 en el local de la Cnt (Avenida Italia 24-26) charla «Robar días al juez o el panóptico comestible» con Ana Gordaliza
Sábado 20 de Mayo a las 18:00 en el local de la Cnt (Avenida Italia 24-26) Taller de Carteo con personas presas
Domingo 21 de Mayo a las 12:00 en la plaza de Cubo del Vino, Marcha a Topas
https://marchatopas.noblogs.org/
XX AÑOS DERRIBANDO MUROS DESDE EL CORAZÓN
La Marcha contra la Macrocárcel de Zuera celebramos este año nuestro XX Aniversario. Muchos de los colectivos a los que os escribimos habéis estado presentes en nuestro recorrido de una manera directa o indirecta. Por eso os escribimos con tiempo para comunicaros que la Marcha este año se celebrará el domingo 16 de abril y nos encantaría que nos acompañárais una vez más. Sabemos que en algunas ocasiones la compañía no puede ser física (aunque es la que más nos gusta) así que os animamos a que nos mandéis algún escrito o archivo de audio si queréis que lo hagamos traspasar los muros con radio Hawai ese día y aprovechéis para saludar a la gente presa de Zuera.
En unas semanas mandaremos más información sobre la jornada. Como actividad previa tenemos concierto en AVV Arrebato el sábado 25 de marzo.
Aprovechamos este momento para comentaros que acabamos de estrenar un canal de Télegram y os animamos a uniros. También podéis encontrarnos en Facebook o Instagram para estar informados de las actividades que vamos realizando.
INSTAGRAM: https://www.instagram.com/
FACEBOOK: https://es-es.facebook.com/
TELEGRAM (CANAL): https://t.me/marchazuera
Al compañero José Adrian Poblete Darre le vienen dispersando por las cárceles del estado, manteniéndole en primer grado y en aislamiento, tanto físico como de comunicaciones, etc. con constante traslados de cárcel. El aislamiento al que está sometido es una forma de TORTURA.
Su participación en diferentes motines y su combatividad en todas las formas de lucha dentro de las prisiones, son la excusa de las instituciones penitenciarias para cebarse con el compañero. Lleva más de 15 años en prisión, sin haber cometido delito alguno de sangre o similar, sin difrutar de permisos ni de ningún otro beneficio penitenciario.
José Adrián Poblete Darre
CP Madrid V - Ctra Comarcal 611, km 37,6.
28770 - Soto del Real.
SOLIDARIDAD CON LXS PRESXS EN LUCHA
VENGANZA: LA REINSERCIÓN DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS.
Quien esté familiarizadx con lo que sucede en las cárceles, sabrá que si hay algo que no se permite bajo ningún concepto es que lxs presxs denuncien abusos por parte de sus carcelerxs. Quien ignore cuanto sucede en estos oscuros lugares debería saber que los malos tratos físicos y psicológicos están a la orden del día, que la reinserción no existe como no existe la justicia y que las cárceles son negocios donde prevalecen la corrupción, la arbitrariedad y la venganza. A quien ose plantar cara al monstruo le harán la vida imposible, sobre todo si tiene el arrojo de difundir públicamente los casos de maltratos, abusos y/o suicidios encubiertos.
El pasado día 11 de junio y con la excusa de que unos presos estaban haciendo ruido y tocando el timbre en la galería de aislamiento de la cárcel de Zuera, cuatro o cinco funcionarios junto con el Jefe de Servicios a la cabeza y armados con cascos, porras y chalecos, se presentaron en su celda entre las 22 y 23 horas pidiéndole que sacara las manos por el cangrejo para, a continuación, esposarle, y conducirle por el pasillo de la galería D hacia la zona libre de cámaras de vigilancia. Le pusieron la zancadilla cayendo al suelo y empezaron los golpes en la cabeza, en las costillas mientras le pisaban las piernas. Uno, de pelo largo, le propino porrazos en piernas y glúteos hasta que el Jefe ordenó parar. No le llevaron al médico hasta el día siguiente, alegando que por la noche no hay personal sanitario. Esa noche la paso en una celda de la galería A, sin mantas y con la luz encendida permanentemente y en un estado de impotencia y rabia tal que le llevo a arrancar la ducha y hacerse cortes en los brazos. El médico no le dio el parte de lesiones. Su abogada ha presentado denuncia solicitando al centro las grabaciones de las cámaras ,el parte de lesiones, que sea reconocido por el forense y que se depuren las responsabilidades de los carceleros y Jefe de Servicios que hicieron guardia esa noche.
Quienes sabemos lo que sucede en las cárceles no esperamos gran cosa de las denuncias por malos tratos que formulan lxs presxs contra la institución, pero tenemos la obligación moral de sacar a la luz estas prácticas tan habituales como odiosas y denunciar la connivencia que existe entre carcelerxs, médicxs, Juzgados de Vigilancia Penitenciaria y demás instancias “democráticas”.
No más muertes encubiertas. No más maltratos sin respuesta.

Por
último, le suplico que reflexione sobre el trabajo que desempeñan los
equipos técnicos de prisiones, corruptos e insufribles más allá de lo
que pueden expresar estas líneas.







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