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 La sección sindical de la Confederación General del Trabajo (CGT) en SAETA Die Casting ha denunciado en una rueda de prensa celebrada ayer el despido de diez trabajadores el pasado 4 de diciembre, despidos que se producen después de aplicarse los acuerdos conseguidos tras la huelga realizada en la factoría durante los meses de junio y julio y que afectan, fundamentalmente, a trabajadores organizados en el sindicato CGT.

 

Según la empresa, los despidos se deben a una “baja carga de trabajo”. Sin embargo, para la organización  sindical esta decisión se debe a la acción que sus trabajadores vienen realizando desde hace meses y, principalmente, a la pasada huelga. 

SAETA Die Casting ha manifestado que en la planta “sobra personal”, pero ningún trabajador de otros departamentos que no secundaron la huelga de julio, como por ejemplo de oficinas, se ha visto afectado por estos despidos. Además, CGT ha recalcado que todas las personas que se han quedado sin empleo son afiliadas a la organización anarcosindicalista, lo que parece demasiada casualidad.

En este sentido, CGT ha explicado que en julio de 2025 se llevó a cabo una huelga muy dura motivada por cuestiones de seguridad, salud laboral y el reconocimiento de la penosidad. Esta movilización concluyó con un acuerdo donde quedaba muy claro que la dirección empresarial tendría que asumir el compromiso de no tomar represalias contra ninguna persona que hubiera estado ejerciendo su derecho fundamental a la protesta a través de la huelga. Así, la empresa está incumpliendo el acuerdo puesto que los despedidos pertenecen al departamento de producción y/o mantenimiento.

 

Este despido colectivo, como cualquiera puede ver, es un castigo y tiene una intencionalidad muy clara, que es debilitar la lucha de los trabajadores, la organización sindical, amedrentar a la plantilla y reprimir  a quienes han plantado cara a los abusos, a la precariedad y a la explotación

CGT considera que estos ceses resultan aún más indignantes si se tienen en cuenta que varios compañeros despedidos cuentan con más de 20 años de antigüedad en la empresa, incluso alguno llega a superar los 30 de servicio. Este hecho pone de manifiesto una falta absoluta de empatía y de respeto por parte de la dirección hacia su plantilla, quienes han dedicado casi toda su vida laboral al sostenimiento de SAETA Die Casting.

 

NOS SOLIDARIZAMOS con LOS DESPEDIDOS y manifestamos abiertamente nuestro total y absoluto apoyo en la LUCHA CONTRA LOS DESPIDOS EN SAETA y por la READMISIÓN de todos los trabajadores afectados.

ANIMAMOS a participar de las convocatorias, actos y concentraciones como la que se celebrará el próximo viernes 19 de diciembre a las 13'30h en las puertas de la Factoría situada en el Polígono San Cristóbal. 

 SOLIDARIDAD ACTIVA Y DE CLASE

READMISIÓN DESPEDIDOS EN SAETA



 

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FUENTE: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/11/12/2025/saeta-die-casting-despide-a-diez-personas-alegando-baja-carga-de-trabajo-en-la-planta-de-valladolid/

INFORMACIONES anteriores sobre el conflicto en SAETA DIE CASTING y la PENOSIDAD:

> Paros en Saeta (17 de junio de 2025): https://valladolorenlainfoobrera.blogspot.com/2025/06/valladolid-paros-en-saeta-die-casting.html 

> Con los trabajadores de SAETA (24 de junio): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/07/con-los-trabajadores-de-saeta.html 

> Basta ya de PENOSIDAD en SAETA (10 de julio): https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/07/basta-ya-de-penosidad-en-saeta.html

> Contra la penosidad en el el trabajo. El caso de Vestas: https://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2025/11/contra-la-penosidad-en-el-trabajo-el.html 

 

 

CONTRA LA PENOSIDAD Y LA TOXICIDAD

EN EL TRABAJO: EL CASO DE VESTAS


A lo largo de nuestra ya dilatada trayectoria el tema de la toxicidad ha sido tratado en numerosas ocasiones, tanto a nivel social como en el ámbito laboral.

Debemos destacar, tanto por su extensión como por su recurrencia e importancia, el trabajo de información y denuncia que se llevó a cabo sobre la peligrosidad y toxicidad del amianto. Este material tóxico, cuyas consecuencias en la salud pueden dar la cara hasta 40 años después de haber sufrido la intoxicación, fue usado durante años como material en innumerables construcciones y productos (más de 3000 de todo tipo), debido a su reducido coste de producción en comparación con otros materiales sustitutivos, vendiéndose como seguro, duradero e inocuo aún cuando había indicios de su toxicidad y riesgo para la salud tanto para los trabajadorxs, dedicados a su producción, como para la generalidad de la población. Finalmente, a la luz de innegables evidencias epidemiológicas sobre su toxicidad, este material fue prohibido. Pero aún hoy sigue en nuestro entorno, tanto por su uso generalizado durante años (vivimos rodeadxs de dicho material) como porque nuestra ciudad albergó una fábrica de amianto durante años que fue "abandonada" y que todavía está pendiente de descontaminación (Terrenos de la antigua fábrica de URALITA, en la ctra. Madrid).

El tema de la toxicidad y penosidad en el trabajo ha vuelto a estar muy presente este verano en las movilizaciones de lxs trabajadorxs de SAETA que desembocaron en una huelga indefinida para que se reconociera la evidente penosidad de su trabajo y se cumplieran y mejoraran las medidas de seguridad para la salud de lxs trabajadorxs. Finalmente, lxs trabajadorxs consiguieron parcialmente sus objetivos, demostrando que la lucha obrera y la solidaridad de clase obtienen resultados.

Un caso especialmente sangrante es el que sufren los trabajadores de VESTAS (en Daimiel, Ciudad Real). Hace pocos meses, tuvo lugar un conflicto laboral en Vestas. Lo que en principio se intentó "vender" como una confrontación entre la empresa, que se negaba a cualquier tipo de negociación y ofrecía como única mejora complementos salariales no consolidables (lo que en la práctica suponía una congelación salarial), y unxs trabajadorxs que pedían mejoras retributivas, pronto, dio paso al auténtico problema de fondo que originaba el malestar y la combatividad de la plantilla: la toxicidad y la mejora de las condiciones de seguridad y salubridad en un trabajo que pone en serio riesgo la salud y la vida de lxs trabajadorxs que lo desempeñan.

VESTAS es una multinacional de matriz danesa dedicada a la producción, instalación y mantenimiento de palas eólicas. Entre los diversos centros de trabajo que tiene en el Estado español adquiere especial relevancia el situado en Daimiel por concentrar el mayor número de trabajadorxs y ser el centro de producción de las palas eólicas (el resto están dedicados a la instalación y mantenimiento de los parques eólicos). Estas palas son confeccionadas con resinas epoxi y numerosos productos químicos más que afectan directamente a la salud de los trabajadorxs, como denunciaban estxs mismos y los sindicatos. Dichos químicos afectan a la reproducción, son cancerígenos, producen mutaciones (muta génicos) o disruptores endocrinos (lo que afecta a órganos fundamentales). Desde 2015 al menos 62 trabajadores han sufrido dermatitis severas o asmas agudas relacionadas directamente con el trabajo en Vestas. Solo en lo que va de año 5 trabajadores han recibido la calificación de enfermedad profesional por parte de la Seguridad Social y 8 más están a la espera. Tampoco es inusual entre la plantilla conocer casos de trabajadores que están teniendo problemas para tener descendencia o trabajadoras que han sufrido abortos.

Esta situación no es nueva para la dirección de la empresa que ya tuvo que enfrentarse a un escándalo similar en su país de origen, Dinamarca. Poco parece importarles la salud de sus trabajadores viendo la forma que tienen de afrontar “estos problemas”: desde el oscurantismo en los productos usados (cambiando químicos que generan efectos cancerígenos por otros, que se sospecha pero aun están en fase de pruebas, que son disruptores endocrinos, aprovechándose de la regulación más laxa sobre estos últimos), hasta la negativa a adoptar medidas de seguridad laboral colectivas abogando únicamente por las personales… o aún más: el despido sistemático todos los años de entre 10 y 20 trabajadorxs, alegando bajadas de rendimiento, lo que en realidad es una "limpieza" de trabajadorxs con alta antigüedad ( y por tanto que llevan más años soportando la toxicidad) así como de lxs "discolxs" que se atreven a quejarse o denunciar las condiciones de trabajo, despidos estos que posteriormente han sido declarados improcedentes.

A lo largo de los años ya son decenas de denuncias las que Vestas acumula ante la Inspección de Trabajo y su respuesta es siempre la misma: recurrir las sanciones hasta la última instancia para luego pagarlas… pero que no se oiga nada. En lo que va de año ha sido denunciada 13 veces y, todas ellas, ha sido sancionada pero tras pagar las multas no ha corregido ninguna de las infracciones que fueron detectadas.

Ante esta situación se inició una serie de paros de 2h varios días a la semana en el mes de marzo pasando a jornadas completas de huelga en los meses de mayo y junio, pero lo que en un principio era un frente de lucha esperanzador que se movilizaba para no ser envenenadxs en sus puestos de trabajo (conformado por cerca de un 90% de lxs trabajadorxs dedicadxs a la producción), pronto se vio frenado por las maniobras anti-obreras y mafiosas de la patronal que además de amenazar a quienes secundaban la huelga con despidos ( cosa que ya venía haciendo), han puesto en práctica el esquirolaje, han "vendido" como violentas las protestas pacíficas de los trabajadorxs para defender su salud, frente a las fuerzas de seguridad y los medios de comunicación, han promovido la inserción del sindicato amarillo Fetico ( al que se han adscrito la mayoría de mandos y encargados) y han amenazado con cerrar la fábrica y dejar a la comarca sin uno de sus mayores centros de empleo.

Sin embargo, es curioso que un conflicto originado por una causa tan justa, como negarte a ser sacrificado en el altar de los beneficios empresariales y la economía de mercado y exigir que tu trabajo, único medio de subsistencia de la clase obrera, se convierta también en la causa de tu enfermedad e incluso de tu muerte, haya sufrido tal nivel de represión en su desarrollo y haya pasado prácticamente inadvertido para el resto de la población estatal, más allá de lxs vecinxs de la comarca.

Vestas y sus fábricas desembarcaron en el país, subvencionada con fondos europeos y nacionales bajo el relato del capitalismo verde, las energías renovables y el impulso económico e industrial a la "España vaciada", para evitar la despoblación. Tal vez no interese demasiado que se conozcan conflictos como este y prácticas caciquiles como las de Vestas, que matan el fabuloso relato de la economía sostenible dejando ver lo que ocultan realmente las imposiciones de las exigencias del mercado capitalista, a costa de la vida de poblaciones enteras.

Viendo el camino ascendente de la explotación y el aumento de la actividad represiva, es momento de reflexionar sobre la necesidad de organizar a los trabajadores de manera independiente, e impulsar sociedades y cajas de resistencia como herramientas unitarias permanentes del conjunto de los trabajadores. La clase obrera hemos de ser conscientes (pues la práctica así nos lo indica) de que solo con la solidaridad y el apoyo mutuo entre nosotros los trabajadores somos capaces de enfrentar cada conflicto allí donde se materialice, así como la actividad explotadora y represora de la patronal y sus cómplices, a pesar de los métodos antiobreros que utilicen.


Por todo esto, desde esta hoja, queremos mostrar nuestra solidaridad con lxs trabajadorxs en lucha de Vestas, con su causa, que hacemos nuestra, y con las acciones pasadas, presentes y futuras, que adopten para luchar por su salud y sus vidas y oponerse a la represión de la patronal.

SOLIDARIDAD CON LXS TRABAJADORES DE VESTAS en DAIMIEL

CONTRA LA PENOSIDAD Y LA TOXICIDAD EN EL TRABAJO. POR LAS CONDICIONES DE VIDA DE LA CLASE TRABAJADORA.

Por las necesidades de los trabajadores, contra las exigencias del capital.



Octubre 2025/nº 331 Comité de Solidaridad de los Trabajadores

 





 
 
En nuestro anterior artículo sobre el conflicto laboral que está teniendo lugar en Saeta Die Casting pretendíamos hacer un llamamiento a la solidaridad obrera, poner en valor las movilizaciones que la plantilla combativa está llevando a cabo y hacernos eco de sus reivindicaciones y de su voz, una voz que no solo han demostrado tener sino que están sabiendo usar con coraje y valentía.
 
 
No vamos a entrar en una simple defensa teórica de la solidaridad obrera como arma fundamental de lxs trabajadorxs en la lucha de clase contra la burguesía patronal, ni vamos a extendernos en que cualquier mejora para lxs trabajadorxs, fruto de la lucha, supone una mejora material para todo el proletariado, se dé en el sector o empresa que se dé, y aunque solo afecte a un número concreto de trabajadorxs. 
 
Lo que pretendemos es más simple: Vamos a exponer el caso concreto de Saeta porque entendemos que puede dejar bastante claro cómo condiciones y circunstancias que pueden parecer particulares en realidad son más generalizadas de lo que pensamos y queremos ver, porque la dinámica de la burguesía siempre es la misma: exprimir a la clase obrera para engordar sus cuentas de resultados, y por tanto los mecanismos y maniobras para lograrlo son similares.
 
 
La razón y el origen del conflicto en SAETA Die Casting (perteneciente al grupo Signify) ha sido que la plantilla ya está harta de jugarse la salud y la propia vida en el trabajo para que la patronal aumente sus beneficios, sin ni siquiera reconocer la penosidad en dicho trabajo, a todas luces evidente.
 
En esta empresa, se incumplen habitualmente la ley y las normativas relativas a salud y seguridad en el trabajo. Esas mismas leyes y normativas que obligan a lxs trabajadorxs a hacer cursos sobre los riesgos laborales a los que están expuestos y qué reglas y medidas de prevención se deben cumplir para evitarlos en la medida de lo posible. Es decir, se nos forma como trabajadores para que cumplamos con las normas de seguridad y conozcamos nuestros derechos sobre este particular. ¿Y con qué finalidad se hace tal cosa? Pues, en cuanto a la producción es más que obvio que lo que se pretende es que se aprenda una determinada manera de trabajar (protocolos, procedimientos, usos de equipos de protección, etc) que evite o reduzca la posibilidad de accidentes, y en cuanto a lo que excede lo meramente productivo se supone que lxs trabajadorxs deben conocer los riesgos y sus derechos para poder formular quejas o denuncias cuando no se estén cumpliendo las normas de seguridad fijadas (aunque a veces parezca algo increíble con las situaciones que vemos: los empresarios nos necesitan vivos para poder explotarnos). 

Pero cuando los trabajadores formulan sus quejas, como en el caso que nos ocupa, la respuesta siempre suele ser la misma: criminalizar a quien reclama sus derechos y denuncia una situación de riesgo, tachándole de díscolo/a, cuando no de vagx, y diciéndole al resto de la plantilla que es un mal compañerx que solo busca escaquearse. Posteriormente, este trabajador empieza a ser objeto de un acoso laboral aún más pronunciado (porque lo mencionado anteriormente ya es acoso laboral) como venganza por su "insolencia" y cuyo objetivo es "disciplinar" no solo a este trabajador sino al resto de la plantilla, mediante el ejemplo de lo que le pasa al que reclama el cumplimiento de la normativa (matonismo patronal).
 
Situaciones como esta ya fueron previstas por quien legisla y para poder combatirlas lxs trabajadorxs siempre tienen el recurso de denunciar las situaciones de riesgo y los incumplimientos de la normativa ante la Inspección de Trabajo. Pero lo que suele pasar cuando lxs trabajadorxs dan este paso (si es que el matonismo patronal no les ha amedrentado lo suficiente como para que abandonen esta idea) es que las denuncias se pierden en el limbo, o cuando aparecen lxs inspectorxs, ese día mágicamente, todo está en perfecto estado de revista: los equipos de protección necesarios están disponibles, los niveles no superan los mínimos previstos y los procedimientos y ritmos de producción son como dicta el manual... En el mejor de los casos, dicha inspección se salda con una pequeña multa y un leve "tirón de orejas". Así pues, junto al matonismo patronal ejercido desde la dirección de la empresa a través de los mandos intermedios, se une el abandono institucional por parte de quien, en teoría, tiene encomendada la defensa de la salud y la seguridad de lxs trabajadorxs.

Situaciones como esta no solo se dan en Saeta y en el sector del metal, situaciones como esta son la práctica habitual en la mayoría de sectores y centros de trabajo, y es por ello por lo que la lucha que está llevando a cabo la plantilla de Saeta nos incumbe directamente como trabajadorxs y merece toda nuestra solidaridad y todo nuestro apoyo.
 
 
LOS TRABAJADORES DE SAETA se concentran todos los martes y jueves de 13'30 a 14'30 en las puertas de la factoría situada en la C/Aluminio del Polígono San Cristóbal. 

 




ACUDE A LAS CONVOCATORIAS. 

APOYA SU CAJA DE RESISTENCIA.
Solidaridad de clase con los trabajadores de SAETA en huelga indefinida.


 
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Informaciones anteriores:

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."