Mostrando entradas con la etiqueta 8 de marzo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 8 de marzo. Mostrar todas las entradas

 8 de marzo.

Con la guerra imperialista en el horizonte, las proletarias y los proletarios deben preparar el retorno de su lucha de clase.


Hace 110 años se reunió en Berna la tercera Conferencia de Mujeres Socialistas. Se trataba de una reunión periódica de mujeres militantes de los principales partidos socialistas europeos que, desde comienzos del siglo pasado, servía para que estos impulsasen la lucha de la mujer proletaria sobre los terrenos específicos en los que ésta tenía un peso socialmente más importante. Partiendo de la situación especialmente dura que le deparaba (y le depara aún) el régimen burgués, las militantes socialistas enarbolaban aquellas banderas que tanto en el ámbito de la lucha económica como en el de las reivindicaciones políticas debían espolear a las proletarias a salir del marasmo en el que el mundo capitalista le sometía y tomar su puesto en la lucha de clase.

En 1915 la primera guerra imperialista mundial ya había comenzado hacía un año. Los principales partidos socialdemócratas, el francés y el alemán, habían sellado el pacto sagrado de colaboración con sus respectivas burguesías nacionales para la defensa de la patria en peligro y cualquier confraternización entre ellos estaba proscrita de antemano. Mientras que las tendencias internacionalistas que existían dentro del movimiento socialista y que poco después darían lugar a las conferencias de Zimmerwald y Kienthal, aún permanecían relativamente ahogadas por el fortísimo efecto que había tenido la traición de las cúpulas políticas y sindicales en favor de la burguesía nacional, fueron las mujeres socialistas las primeras en romper, confusa pero decididamente, la disciplina nacionalista que imperaba en sus organizaciones para participar en la conferencia de aquel año. Fue el primer ejemplo de la pervivencia de los principios internacionalistas básicos en un determinado sector de la socialdemocracia y, con ello, la primera posibilidad que se abría en el sentido de retomar las tesis marxistas favorables a la lucha revolucionaria, contra la guerra imperialista y por la derrota del dominio de clase de la burguesía. De esta forma terminaba su Llamamiento a las mujeres trabajadoras del mundo:

Toda la humanidad mira hacia vosotras, mujeres proletarias de los países beligerantes. Debéis convertiros en heroínas, en redentoras.

¡Uníos! ¡Sed unas solas en la voluntad y en la acción! Proclamad un millón de veces lo que vuestros maridos e hijos aún no pueden evitar: los trabajadores de todos los países son hermanos. Sólo el deseo unido de este pueblo puede ordenar que cese esta matanza.

Sólo el socialismo significa la paz futura para la humanidad. Abajo el capitalismo, que sacrifica a cientos de personas en el altar de la riqueza y el poder de los propietarios.

¡Abajo la guerra! ¡Adelante! ¡Hacia el socialismo!


En 1917, tan sólo dos años después, fueron las mujeres proletarias de la Rusia zarista las que hicieron efectivo el primer paso en este sentido, el 8 de marzo (según el calendario ortodoxo): una protesta en Petrogrado exigiendo que aumentaran las raciones de pan, considerablemente mermadas por efecto de la carestía que provocaba la guerra, dio lugar a los primeros motines que impulsaron la llamada Revolución de febrero. Como es sabido, el movimiento de mujeres proletarias fue el primer paso del primer acto del inicio de la auténtica revolución proletaria, la de octubre de 1917, en la que los bolcheviques dirigieron a las masas proletarias y campesinas (una parte decisiva de las cuales fue movilizada para combatir en la guerra) hasta la toma del poder y la instauración de la dictadura proletaria en Rusia, que, desde el punto de vista de los propios bolcheviques, debía ser el preámbulo de la revolución mundial.

A más de un siglo de distancia, la guerra imperialista aparece de nuevo en un horizonte que ya no parece muy lejano. La gran crisis capitalista de 2008-2013 no sólo trajo un descenso brutal de las condiciones de existencia del proletariado, sino que mostró las dificultades que las principales potencias imperialistas tienen para mantener su sistema de reparto del mundo, su expolio sistemático pero relativamente organizado, de recursos, vías de comunicación, riquezas, etc. Los últimos años han mostrado una tendencia inexorable hacia el enfrentamiento entre estas potencias y, si bien por ahora sólo se plantea de manera remota y a través de terceros agentes, como ha sucedido en Ucrania, en parte en Oriente Medio y en África, la realidad es que en todas partes los tambores de guerra son cada vez más fáciles de escuchar.

Tanto la guerra como el periodo que la antecederá, que se caracterizará por la movilización a una escala cada vez mayor de recursos para el enfrentamiento (desde armamento hasta soldados, desde millones de euros en inversión en equipo militar hasta trabajadores reubicados en lo que serán “industrias esenciales”), implicarán una presión cada vez mayor sobre los proletarios, que verán cómo sus condiciones de vida y trabajo empeorarán sistemáticamente. Las llamadas “conquistas sociales”, que son realmente dádivas que la burguesía otorga a los proletarios para garantizar la paz social, con cargo al excedente de beneficio que logra obtener con su producción, serán seguramente las primeras en desaparecer. Y con ellas el sistema que hoy se cree inamovible y en el que las amplias masas de proletarios de los países capitalistas súper desarrollados fían una vida no tan miserable como sus hermanos de las antiguas colonias, el llamado “tercer mundo”, etc. Tanto la guerra como la propia preparación para la misma significarán una demostración, lenta pero inevitable, de que el capitalismo no puede prometer otra cosa que miseria y destrucción y que cualquier apariencia de paz y estabilidad ha sido sólo un espejismo.


La mujer proletaria ha permanecido en una situación subalterna respecto al hombre proletario, incluso durante las décadas que duró la expansión económica y la relativa paz capitalista (decimos relativa, porque únicamente ha sido tal paz para los países más desarrollados, mientras que en la periferia capitalista la guerra ha sido una constante). A la situación característica de sin reserva, de simple fuerza de trabajo de la cual se puede prescindir, en que la coloca el hecho de pertenecer a la clase proletaria, se suma la situación de especial opresión que padece debido a su sexo. Sobre ella ha recaído, siempre, la mayor parte de la presión familiar, del cuidado del hogar, de los niños…, los puestos peor retribuidos y con peores condiciones en el mundo del trabajo, además de la serie de humillaciones y vejaciones que le son “concedidas” en la sociedad burguesa por el hecho de ser mujer.

Esta situación empeorará a medida que la situación social general se aboque más y más hacia el precipicio de la guerra. Toda opresión se redoblará. Aquella situación que se creía ya superada pero que suponía una ventaja económica o política para la burguesía, volverá. Y la mujer proletaria padecerá, de nuevo, la dura realidad del mundo capitalista incrementada. Será llamada a soportarlo en nombre de la unidad nacional, de la defensa de la patria, del frente único con las mujeres burguesas (que se encubrirá, sin duda, con el manto de la solidaridad feminista o cualquier consigna identitaria del tipo), agitan la bandera de la supuesta “libertad”, de los “derechos conquistados”, como argumento para que participe activamente en esta defensa de los intereses de clase de la burguesía.

La guerra pondrá al proletariado, y en particular a las mujeres proletarias, ante la alternativa de luchar por sus intereses de clase o morir. La movilización bélica supondrá tal presión sobre la clase obrera que no le quedará más remedio que volver al terreno de la lucha de clases, de la defensa intransigente de sus intereses, con medios y métodos exclusivamente clasistas, por lo tanto, no compatibles con la pequeña, la mediana y la gran burguesía, para evitar que la clase burguesa destruya sus vidas, convirtiéndolas, junto con sus hijos, en carne de cañón para sacrificar en los frentes de guerra y en las empresas.

Las mujeres proletarias tienen a sus espaldas una larga tradición de lucha, aunque hoy en día quizá la ignoren. Desde la Comuna de 1871 hasta Petrogrado de 1917, incluida su formación en las grandes organizaciones de clase, políticas y sindicales. Con estos ejemplos han demostrado la fuerza revolucionaria de la que disponen y que podrán volver a utilizar cuando la situación histórica lo requiera. Cuando la burguesía señala, como en los últimos años en Ucrania, Rusia e Israel, de nuevo las frentes de guerra como destino ineludible para los proletarios, la mujer proletaria deberá demostrar una vez más, sin lugar a dudas, que es la heredera de la tradición de lucha más importante de la historia: la lucha de la clase proletaria. Mientras tanto, las mujeres proletarias no podrán dejar de luchar, junto a los hombres proletarios y apoyadas por ellos, por unas condiciones de vida que les permitan vivir con dignidad, defendiendo sus reivindicaciones más elementales y específicas, en materia de maternidad, infancia, trabajo nocturno, etc., en el ámbito de la lucha económica, la defensa de los salarios, las condiciones de trabajo y la seguridad en el trabajo, etc.


¡Viva el 8 de marzo proletario!

¡Viva el Día Internacional de la mujer trabajadora!

¡Por la reanudación de la lucha de clases!


06/03/2025 - Partido Comunista Internacional (El Proletario) www.pcint.org

https://www.pcint.org/01_Positions/01_04_es/250306_8-marzo-es.htm


conferencia de mujeres socialistas (https://finlandiaestacion.com/2025/03/08/guerra-a-la-guerra-la-conferencia-de-mujeres-socialistas-de-1915/



[recibimos y publicamos]



Volvemos a la calle un 8 de marzo. Como venimos repitiendo desde años anteriores, no queremos contribuir a que el Día de la Mujer Trabajadora se convierta en una fecha simbólica y festiva, sino en una jornada combativa donde se reivindiquen las luchas que llevamos a cabo todos los días del año.

Si la precariedad laboral era grande antes, con la pandemia se ha incrementado más. Los datos hablan por sí solos: más de un 50% de personas precarias son mujeres, quienes también han hecho un 52% más de horas extras no pagadas. Miles de mujeres fueron, además, expulsadas del mercado laboral, a pesar de ser quienes estaban al frente de trabajos esenciales: en las residencias, en los hospitales o en los supermercados, entre otros. Todo ello son indicadores de que existe una doble condición de discriminación desde lo laboral y lo social. Mientras, el Gobierno “más progresista de la historia” vuelve a traicionar a la clase trabajadora y no deroga las últimas dos reformas laborales especialmente lesivas para las mujeres. Tan invisibilizado estaba el trabajo de las empleadas de hogar, de cuidados, que hemos llegado hasta 2022 sin que exista el derecho a cobrar el paro al finalizar este tipo de contratos, suponiendo una discriminación indirecta por razón de género, ya que más del 90% de las trabajadoras son mujeres, y la mayoría migrantes.

Por otro lado, en estos dos años hemos comprobado cómo la privatización de los servicios públicos mata y empeora las condiciones de las personas dependientes, así como de las trabajadoras. Un ejemplo claro han sido las residencias donde, después de la situación escandalosa en la que han muerto miles de personas, se siguen vulnerando derechos fundamentales, no se cumplen los protocolos y las salidas o visitas siguen limitadas, no pudiendo así tener una vida digna. Y quienes están sosteniendo esta situación como pueden son las trabajadoras, en su mayoría mujeres, a quienes se les ha pedido un sobre esfuerzo que en muchos casos ha tenido consecuencias en su salud mental.

Todo esto, además, repercute en nuestras pensiones. Nosotras accedemos al mercado laboral en una situación de desigualdad. La sociedad patriarcal nos asigna el rol de cuidadoras lo que hace que tengamos que reducir nuestra jornada para poder conciliar y cuidar ante la salvaje privatización de servicios públicos. Este trabajo invisibilizado, pero imprescindible, se traduce en pensiones más bajas o inexistentes, lo que hace que tengamos que sobrevivir con pensiones mínimas y que seamos dependientes económicamente.

Somos mujeres y personas no binarias, sí, pero ante todo somos trabajadoras y consideramos que la lucha contra el patriarcado no puede desligarse de la lucha de clases. 

Desde el Bloque Crítico Feminista defendemos el feminismo de clase, desde abajo y horizontal. Nuestra lucha está en poder sacar los pies del barro, desde la solidaridad y las relaciones libres en igualdad. Nuestra lucha es contra el capitalismo, el patriarcado y el racismo. Por ello nos posicionamos firmemente contra el feminismo institucional y burgués, que busca romper el techo de cristal que nos impide llegar a puestos de poder en la política y en los negocios, y obvia las condiciones laborales y de vida de las más precarias.

La lucha contra la explotación de las mujeres debe estar ligada a la lucha de clases, tanto igual si hablamos de trabajo sexual como cualquier trabajo asalariado. Pretendemos evitar establecer jerarquías entre las mujeres en relación a qué tipo de explotación están sometidas ya que forma parte de una condición estructural y está relacionado con la posición económica y social de las mujeres. Nosotras apelamos a la autoorganización de la clase trabajadora para la consecución de una vida digna.

El llamado capitalismo morado, pretende convertir el feminismo en una moda, lo ha  incorporado al mercado e introducido en las instituciones políticas, instrumentalizándolo y desvirtuando así la lucha contra la desigualdad.

Nuestra lucha es transfeminista, y estamos en contra de la imposición del binarismo de género y el sistema sexo-género, que niega que existan sexualidades y cuerpos disidentes, y que está a favor de una construcción social y un tipo de relaciones sociales que solo benefician al capitalismo.-

Queremos cerrar el comunicado con una frase que nos dejaron las mujeres zapatistas en su paso por Valladolid: ¡¡¡Que nuestra lucha no tenga fronteras!!!

 

 ¡Por un 8 de marzo feminista y combativo!

 

CNT - CGT - Asamblea de Autodefensa Feminista Marabunta 




__________________

OTROS TEXTOS:

> Contra la guerra económica y social que la burguesía de todos los países libra contra el proletariado, tanto masculino como femenino, y contra la guerra "guerra" que el imperialismo no puede detener: http://valladolorinternacionalista.blogspot.com/2022/03/contra-la-guerra-economica-y-la-guerra.html

> Ukrania, Mujeres, Guerra: https://www.elsaltodiario.com/guerra-en-ucrania/ucrania-mujeres-guerra


 

[recibimos y publicamos]

 

Este año, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la Asamblea 8M Valladolid ha decidido volver a tomar las calles, pero con todas las precauciones posibles porque Ante la emergencia social, el feminismo es esencial.

Convocamos Concentración el lunes 8 de marzo a las 19:00h en Plaza Zorrilla.

Acude a la concentración con mascarilla y gel hidroalcohólico. En el suelo habrá marcas cada 2m señalando la distancia de seguridad, en cada marca se colocará una sola persona.

Con esto pretendemos volver a tomar el espacio público, poniendo de relieve que nuestras reivindicaciones parecen haber pasado a un segundo plano desde que empezó la pandemia.

¡Os esperamos! 

#8MValladolid2021




Convocatorias en Valladolid para el 8 de marzo:

  > Asamblea Feminista 8M Valladolid: https://twitter.com/8mvalladolid

  > LIZA ha convocado varios actos, entre ellos una manifestación a las 12'00 de la mañana desde la plaza de Fuente Dorada: https://es-es.facebook.com/LIZAasamblea/photos/pb.200304097120035.-2207520000../1073409029809533/?type=3&theater

  > CNT convoca a las 18:00 concentración en la Plaza de la Danza. Además anima a decorar los balcones: https://www.cntvalladolid.es/este-8m2021-tambien-en-los-balcones/


Otras informaciones sobre el 8 de marzo:

> [Madrid] Jornadas anticarcelarias transfeministas: https://marzoanticarcelario.noblogs.org/

> [Canarias] En defensa de los intereses de la mujer trabajadora: https://canarias-semanal.org/art/29924/8m-en-defensa-de-los-intereses-de-la-mujer-trabajadora-combatamos-la-ley-burguesa

> [Valladolid] Ante el 8M - Limpiadoras: abusan de nuestra desunión: https://www.cntvalladolid.es/ante-el-8m-limpiadoras-abusan-de-nuestra-desunion/

> [Valladolid] Convocatorias públicas: https://www.tribunavalladolid.com/noticias/confirmado-cinco-actos-tendran-lugar-en-valladolid-el-8m-respetando-las-medidas-sanitarias/1614796066



Jornada Anticarcelaria, en apoyo al 8M:


Sábado 7 de marzo, 19:00h.


Presentación del documental "NOS ROBARON LAS NOCHES"

Debate + Taller participativo



Lugar:
Biblioteca Municipal de Cuéllar "Cronista Herrera", C/Escuelas, 9.





8 M en Valladolid: una enorme manifestación cierra una "huelga" con baja repercusión.





Desde el punto de vista de la movilización general, la "huelga feminista" ha sido un éxito: las manifestaciones tanto por la mañana como por la tarde han sido multitudinarias, más si cabe que el año pasado.

Desde el punto de vista de la huelga general (que en sí misma, desde una concepción de clase, debe implicar pararlo todo, y por tanto no necesita adjetivos -de consumo, laboral, de cuidados...-), la repercusión de la huelga ha sido más bien escasa, salvo entre los estudiantes.



Por la mañana, los sindicatos CGT y CNT así como la asamblea del 8M realizaron varios piquetes informativos que sufrieron la persecución policial y varias cargas sin que se puedan destacar incidentes relevantes, aunque varias personas tuvieron que ser atendidas por las heridas causadas por la actuación policial (v. http://ultimocero.com/destacada/2019/03/09/trabas-policiales-la-accion-los-piquetes/).
Otro grupo con cacerolas animó por el centro a la huelga de consumo (v. http://ultimocero.com/noticias/2019/03/09/una-batucada-piquetera-cacerolas-sartenes-llamo-la-huelga-consumo/). Más interesante fue el asalto al Arzobispado, donde algunos encapuchados lanzaron octavillas y boicotaron un acto religioso (v. http://www.diariodevalladolid.es/noticias/valladolid/piquete-irrumpe-arzobispado-consignas-iglesia_145598.html).

Por la tarde, la manifestación fue enorme: entre 25.000 (cifra policial) y 50.000 personas se manifestaron por el centro de Valladolid con consignas feministas, contra el machismo y el patriarcado. [Así, por comparación, había tanta gente en la mani en Valladolid, una ciudad de 300.000 habitantes, como fachas fueron en autobús el día aquel en Madrid pagados por todos los partidos fascistas y derechones de España].
La manifestación recorrió el centro de Valladolid con graves dificultades para mantener la disposición acordada por el enorme número de gente que acudió. La movilización por la igualdad, contra el machismo, y por los derechos de la mujer trabajadora es, en este sentido, un año más, un éxito rotundo.


Otra cosa es quiénes se acurden de cuál fue el origen del 8 de marzo
y de que la lucha de clase sigue ausente del escenario general...




MÁS INFORMACIÓN.

Twiter de Asamblea 8M Valladolid: https://twitter.com/8MValladolid

Video del comunicado final, en solidaridad con lxs presxs en lucha: https://twitter.com/CNTValladolid/status/1104126289546543110

Crónica de la manifestación de la tarde en Último cero: http://ultimocero.com/noticias/movimientos-sociales/2019/03/09/grito-feminista-del-8m-colapsa-centro-valladolid-una-masiva-e-historica-manifestacion/

Otra crónica en La comuna: http://www.revistalacomuna.com/opinion/08-de-marzo-2019-la-lucha-de-clases-tomo-las-calles/

Otra crónica en prensa: https://www.20minutos.es/noticia/3583198/0/miles-personas-abrazan-causa-feminista-valladolid-piden-clase-politica-menos-palabras-mas-hechos/

Fotos de la manifestación en El norte de Castilla: https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/manifestacion-general-valladolid-20190308210057-ga.html#vca=modulos&vso=elnortedecastilla&vmc=separador-las-imagenes-de-la-jornada&vli=valladolid

Fotos de la manifestación estudiantil por la mañana:
https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/manifestacion-matutina-internacional-mujer-valladolid-20190308172834-ga.html#vca=modulos&vso=elnortedecastilla&vmc=separador-las-imagenes-de-la-jornada&vli=valladolid

Seguimiento de la huelga del 8M en Diario de Vurgos [Burgos]: https://diariodevurgos.com/dvwps/seguimiento-de-la-huelga-8m.php


Concentración en solidaridad con una detenida el día de la Huelga Feminista


Más de un centenar de personas protesta en Portugalete al grito de 'Yo también fui piquetera el 8 M'


Con una pancarta con el lema 'Desobediencia Feminista. Yo también fui piquetera el 8 M', más de un centenar de personas se ha concentrado en  la zona de Portugalete en solidaridad con una mujer detenida en la Huelga General convocada el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Los concentrados han gritado 'Libertad de expresión en peligro de extinción''Vuestra represión no nos amedentra, la historia se escribe con desobediencia''Nos tocan a una, nos tocan a todas'; 'Yo también fui piquetera'; '¡Que viva la lucha de las mujeres!''Libertad de expresión y de manifestación''Patriarcado y capital, alianza criminal' Y y 'Que no, que no, que no tenemos miedo', entre otros.

Sobre la detenida en Burgos: 

Sobre lxs detenidxs en Asturies:

MÁS INFORMACIÓN:






8 DE MARZO, DÍA DE LA MUJER PROLETARIA
LA HUELGA ES UN MÉTODO PARA LUCHAR CONTRA LA CLASE BURGUESA, NO UN ACTO SIMBÓLICO DE “UNIDAD FEMENINA” ENTRE MUJERES EXPLOTADAS Y MUJERES EXPLOTADORAS.
SÓLO LA LUCHA DE CLASE DA A LOS PROLETARIOS DE AMBOS SEXOS LA OPORTUNIDAD DE EXTIRPAR LAS RAÍCES DE LA EXPLOTACIÓN Y LA OPRESIÓN.

En la sociedad capitalista, la mujer proletaria ocupa un lugar especialmente difícil. Por un lado sufre, al igual que los proletarios varones, la explotación vinculada al trabajo asalariado. Desde hace al menos cincuenta años, la mujer proletaria en España ha sido arrojada al mercado laboral, como consecuencia del incremento del tamaño del capital productivo y del consiguiente descenso de los salarios. La fuerza de trabajo femenina ocupa, desde entonces, el mismo papel que la fuerza de trabajo masculina: mano de obra que explotar durante los periodos de bonanza económica y a la que arrojar al basurero cuando las crisis cíclicas del capitalismo la vuelven sobrante. Con el agravante de que esta fuerza de trabajo femenina se enfrenta a condiciones especialmente duras de explotación: ocupa los trabajos peor remunerados, con las peores condiciones de trabajo, sufriendo la precariedad y la inestabilidad de manera continuada… En todo ello no hay ningún misterio, los patrones no “odian” a las mujeres, no les deparan esta situación por el hecho de no ser hombres ni con el fin de perpetuar su situación de subordinación social. El capital, sencillamente, sigue la línea de menor resistencia, sobreexplota la mano de obra femenina porque de esta manera logra extraer mayor plusvalía, utilizando una fuerza de trabajo que resulta ser más maleable y a la que su condición social le vuelve más débil. En este hecho, no hay ningún matiz moral, las bases materiales de la explotación son leyes universales que rigen para la fuerza de trabajo proletaria independientemente de su sexo y, en el caso de la mujer, el que estas rijan con una dureza especialmente lacerante se debe al papel que la sociedad burguesa, desde antes que la mano de obra femenina apareciese masivamente en el mercado de trabajo, ha reservado siempre a la mujer: es esta situación de especial debilidad la que la vuelve una presa fácil de las exigencias del capital y estas, a su vez, consolidan esa situación.
Por otro lado, a la vez que ya no existe prácticamente ninguna mujer proletaria que pueda librarse de las exigencias laborales y, teóricamente, la sociedad burguesa la ha incorporado como miembro de pleno derecho a la obligación de resultar productiva y útil para la empresa, la economía nacional, etc. en el ámbito doméstico la mujer continúa sufriendo la peor parte. Mientras que las leyes que sujetaban a la mujer al hogar y le obligaban a sacrificar su vida a este han sido abolidas, esta “emancipación” se da sólo sobre el papel. En la realidad, la vida cotidiana de millones de proletarias sigue atada a las tareas domésticas, al mantenimiento del hogar, al cuidado de los hijos, etc. y padecen estas duras obligaciones una vez que ha concluido su jornada laboral, en la cual han sido explotadas hasta el último minuto por patrones, hombres y mujeres, que son los primeros en repetir el mantra de la “igualdad de condiciones y oportunidades”.
La mujer proletaria padece la explotación capitalista exactamente igual que lo hacen los hombres, con el agravante de tener que soportar condiciones de trabajo más duras y penosas. Además, después del trabajo, padece el sometimiento cotidiano a las exasperantes tareas del hogar. Y, para dar la puntilla a esta insoportable situación, sufre cotidianamente la violencia de una sociedad en la que es la mercancía más barata y que por tanto le depara todo tipo de vejaciones, incluso las más duras, llegando al asesinato, en el seno de la familia. Y todo esto después de décadas de “avances en los derechos de la mujer”, después de reformas legales que han vuelto a cada mujer un ciudadano equiparable a cada ciudadano varón, después de martillear incesantemente que con la incorporación de la mujer al trabajo se acabaría la opresión que sufría, después de elogiar a las mujeres que han “triunfado” al estilo de Ana Patricia Botín y ponerlas como ejemplo para las mujeres obreras. El capitalismo ha demostrado, tomando la situación de la mujer como referente, que dentro de su mundo ninguna opresión desaparecerá jamás de manera definitiva, porque las bases para el resurgir continuo de estas las da el propio modo de producción, basado en la explotación del trabajo asalariado y en la apropiación privada de los frutos de este trabajo.

Y ante esta realidad, que no hay manera de rebatir ¿cómo responden aquellos que enarbolan la bandera de la lucha por la emancipación de la mujer? ¿Qué proponen quienes han llamado a una especie de “paro nacional femenino” el día 8 de marzo, convocando en él a proletarias y a burguesas, es decir, a quienes padecen esta situación y a quienes se benefician de ella?
Por su parte, los grandes sindicatos, CC.OO. y UGT, han llamado tan sólo a un paro de dos horas pactado con las empresas. Una convocatoria en favor de la “igualdad entre hombres y mujeres” y “contra la violencia machista”, según declaraciones de Unai Sordo, el secretario general de CC.OO., que “marcará un antes y un después”. Para lograr estos objetivos pretenden un cambio en la situación que padece la mujer a través de “las políticas públicas, desde los Presupuestos Generales del Estado, desde las leyes y la cultura, con un nuevo concepto hegemónico de igualdad".

Para estas organizaciones la “igualdad”, que cifran entre otras cosas en la “desaparición del techo de cristal que impide que las mujeres accedan a los puestos directivos en las empresas”, es decir, en que también las mujeres puedan llegar a organizar la explotación del proletariado masculino y femenino, se logrará mediante un paro simbólico de dos horas que debe forzar al Estado y a la burguesía a cambiar de rumbo y acabar con la explotación y la opresión de la mujer proletaria. Fieles a su línea de defensa a ultranza de la conciliación entre proletarios y burgueses, la única alternativa que proponen a la mujer proletaria es la confianza en que las instituciones burguesas, la “cultura” y las “leyes”, vayan a mejorar su situación. Ni una palabra de la situación real que padecen las proletarias, en la que estas instituciones, estas leyes y esta cultura, todas ellas armas en manos de la clase burguesa que las utiliza para perpetuar su dominio social, son el principal enemigo que se encuentran cotidianamente. Ni una palabra, tampoco, de la necesidad de que la proletaria luche junto al proletario, tanto en el terreno laboral contra el patrón que reproduce sistemáticamente esta opresión, como en el terreno social, donde la sociedad burguesa se ensaña cotidianamente con la proletaria reduciéndola al papel de un subalterno social útil únicamente para ser explotada y reproducir la fuerza de trabajo que será explotada mañana. Y si no dicen ni una palabra de esta realidad, es porque el sindicalismo oportunista, que ha hecho de la defensa de la economía empresarial y nacional su bandera, juega el papel de fuerza de contención contra las reacciones proletarias que se rebelan contra esta situación. Son estos sindicatos de concertación quienes se encargan de la gestión de la fuerza de trabajo en el día a día de cualquier empresa, a ellos corresponde “cuidar” de los proletarios como los burgueses “cuidan” de las máquinas. Suya es, por lo tanto, la responsabilidad de que los bajos salarios, las jornadas de trabajo extenuantes, las condiciones de trabajo aberrantes… exigidas por la patronal, puedan imponerse. De la misma manera que en los puestos de trabajo llaman a las mujeres proletarias a aceptar las condiciones de trabajo impuestas en nombre de las necesidades de la empresa, llaman ahora a un “paro” simbólico de dos horas buscando que estas mismas proletarias confíen en que la burguesía y su Estado se apiadarán de ellas.
En lo que toca a las dos centrales anarcosindicalistas (CNT y CGT), a pesar de convocar una huelga “general de 24 horas”, se sitúan detrás del movimiento feminista y de CCOO y UGT, nadando entre las aguas del reformismo clásico y de un radicalismo verbal que no se corresponde con su prácticamente nula labor en los puestos de trabajo. Hacen suyas las consignas y “recomendaciones” generales, sin organizar mínimamente las exigencias prácticas que se corresponderían con su grandilocuencia radical, pretendiendo que con la sola diferencia del color que quieren pintar pueden transformar la convocatoria en algo diferente. Apuntando en sus panfletos a la alianza criminal entre patriarcado y capital y a otras consignas características de la moda del momento, pero sin hacer ningún tipo de diferencia entre ellos y el movimiento feminista interclasista y sin cuestionar, en ningún caso, la validez de esta convocatoria desde un punto de vista mínimamente clasista.


Por su lado, el “movimiento feminista”, el conjunto de grupos de los que realmente ha partido la convocatoria, han llamado a una huelga “laboral, estudiantil, de consumo y de cuidados”. En ella han llamado a participar a todas las mujeres, independientemente de su condición social, es decir, independientemente de la clase social a la que pertenezcan y de la posición que ocupen en la explotación del trabajo asalariado masculino y femenino, pero no a los hombres, a quienes llaman a “hacerse cargo de los cuidados” o “cumplir con los servicios mínimos”. Para ello han contado con la colaboración tanto de la prensa, que les dedica, sobre todo en algunas televisiones, una sección diaria, como de las instituciones, partidos políticos parlamentarios, Ayuntamientos, etc.
Mientras que la convocatoria sindical ha intentado salvar los muebles aparentando algún carácter “obrero”, la que ha partido desde las corrientes feministas ni tan siquiera intenta esconder que se trata de una llamada a la colaboración entre clases, a la unión de mujeres explotadas y explotadoras en nombre de un interés común, que no puede ser otro que la perpetuación de la explotación del proletario y de la proletaria. Y aunque para ello utilicen el término “huelga”, con el fin de movilizar al mayor número de proletarias posibles, lo cierto es que llaman a un paro nacional en el que la más mínima perspectiva de lucha clasista está completamente excluida. Es por ello que la “huelga” es “laboral”, entendiendo por tal no al ámbito laboral de las trabajadoras de la limpieza, de las conserveras, del hogar o de la industria pesada, sino el ámbito laboral de las profesionales y de la pequeña burguesía empresarial. Es por ello, también, que la “huelga” es estudiantil, pescando en las aguas revueltas de un estrato social netamente pequeño burgués y que es caldo de cultivo de todas las corrientes falsamente extremistas que pretenden sustituir al proletariado en su papel histórico. Y, finalmente, es por ello que la “huelga” es “de cuidados y de consumo”, conceptos completamente absurdos que únicamente tienen como fin crear una suerte de identidad común entre burguesas y proletarias (¡Ana Patricia Botín, en estos términos, también podrá secundar la “huelga”) y que pretende mostrar que la explotación y la opresión no la sufren únicamente las mujeres proletarias, sino que sería “transversal” a toda la sociedad.

Con la convocatoria de esta falsa huelga, las corrientes pequeño burguesas de las que se vale la burguesía para inocular el veneno de la colaboración entre clases en el cuerpo social del proletariado, pretenden clavar una pica en Flandes: pretenden que la huelga deje de ser un arma en manos de la clase proletaria para enfrentarse a su enemigo de clase, a la burguesía que conforman hombres y mujeres mancomunados por el hecho de dominar conjuntamente al proletariado, para convertirse en un acto simbólico, cívico, exento de cualquier rastro de lucha de clase con el cual lograr sembrar, aún más, la confusión entre los proletarios. La huelga dejaría así de ser expresión de la fuerza organizada de la clase obrera para convertirse en una consigna de unidad interclasista a la que deben responder proletarios y burgueses por igual.

La burguesía sabe bien que estas corrientes ultra reaccionarias, que traen consigo no sólo unas directrices políticas para fomentar la colaboración entre clases en detrimento de la lucha proletaria, sino también una concepción teórica encaminada a combatir ideológicamente a la clase proletaria, tienen una gran utilidad. Contribuyen a sembrar confusión, a desmoralizar, a agotar en todos los sentidos, a la clase proletaria. Constituyen una medida de profilaxis que se aplica para prevenir que suceda precisamente todo lo contrario a lo que estas corrientes políticas proponen: que el proletariado abandone el terreno de la colaboración entre clases, que luche de manera intransigente en defensa de sus intereses, colocando siempre en un primer plano aquellos de quienes padecen especialmente la opresión burguesa, como las mujeres proletarias, que señale al capitalismo y a cualquier régimen burgués como el enemigo a vencer. Y que para ello haga uso de sus armas históricas de lucha, entre las cuales la huelga ocupa un lugar excepcional, capaz de mostrar tanto la fuerza de la clase organizada como de evidenciar que la lucha librada únicamente sobre el terreno laboral no basta para liquidar las raíces de la explotación y la opresión.
Apoyándose en estas corrientes anti proletarias la burguesía espera debilitar lo suficiente a la clase proletaria como para que, llegado el momento en el que esta se vea obligada a luchar en defensa de sus intereses inmediatos y generales, le sea imposible romper los límites que la política de colaboración entre clases que las organizaciones tradicionales del oportunismo imponen, y todavía encuentre más obstáculos que le desvíen del camino de retorno a su lucha de clase.

La lucha de clases no la crea el proletariado, sino el propio capitalismo, que no puede existir sin agravar cada vez más las condiciones en las que millones de proletarios subsisten. Contra este inexorable determinismo social, la burguesía levanta sus barreras, pone en juego a todos sus aliados, acrecienta la presión social mediante ideologías y movimientos reaccionarios con el fin de frenar o detener por el mayor tiempo posible la reacción proletaria.
Pero pese a ello, el proletariado, la clase en cuyo objetivo histórico se sintetiza el fin de todas las opresiones, sean estas de raza, sexo, edad… representa una fuerza histórica cuyo desarrollo se puede volver más lento, pero jamás parar definitivamente. Y con este desarrollo barrerá tanto las bases materiales que dan lugar a la violencia, la discriminación, como todas sus consecuencias.

¡Por el retorno a la lucha de clase del proletariado de ambos sexos!
¡Por la defensa intransigente de sus condiciones de existencia y de lucha!
¡Por la reconstitución del Partido Comunista!

Partido Comunista Internacional (El Proletario)
www.pcint.org


____________________________________
[NdR: como medio autónomo tenemos nuestra propia posición sobre el tema pero queremos recoger los diversos textos que nos han hecho llegar. Y no son tantos, porque parece que algunxs piensan que al pensar críticamente no somos de "su cuerda". Sentimos decir, a todxs, que somos de nuestra propia cuerda: la lucha de clase independiente.
Recogemos aquí otros textos que hemos considerado de interés para que las posturas en torno a esta "huelga" queden reflejadas:]

 CNT CONVOCA OFICIAL Y PÚBLICAMENTE LA HUELGA DE 24 HORAS PARA EL 8 DE MARZO: https://www.cntvalladolid.es/cnt-convoca-oficial-y-publicamente-la-huelga-feminista-de-veinticuatro-horas/ 

http://nosotras.cnt.es/wp-content/uploads/2018/02/Gu%C3%ADa%20Derecho%20a%20Huelga%208M.pdf


VÍDEO DE CNT: MIL MOTIVOS PARA IR TODOS Y TODAS A LA HUELGA FEMINISTA: https://www.cntvalladolid.es/video-mil-motivos-para-acudir-todas-y-todos-a-la-huelga-feminista/

CGT CONVOCA HUELGA GENERAL DE 24H EL 8 DE MARZO:
http://www.cgt-cyl.org/2018/02/cgt-convoca-huelga-general-el-8-de-marzo/

8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA:
http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2018/03/8m-dia-internacional-de-las-mujeres.html

8 DE MARZO, DÍA DE LA MUJER PROLETARIA, NO DE LA EMPRESARIA Y LA BANQUERA QUE LA EXPLOTAN: http://encuentrocomunista.org/articles/8-de-marzo-dia-internacional-de-la-mujer-trabajadora-no-de-la-empresaria-la-banquera-y-la-politica-que-la-explotan/

FEMINISMO PROLETARIO Y COMUNISMO REVOLUCIONARIO:
https://borrokagaraia.wordpress.com/2018/01/19/feminismo-proletario-y-comunismo-revolucionario/

LOS PROGRES Y EL TRABAJO DOMÉSTICO:
https://ateneoproletariodevallekas.blogspot.com.es/2018/03/los-progres-y-el-trabajo-domestico.html?spref=tw&m=1


ALGUNAS REFLEXIONES EN TORNO AL 8M DE 2018:
http://valladolorinternacionalista.blogspot.com.es/2018/03/panfleto-algunas-reflexiones-en-torno.html


8 DE MARZO CONTRA EL CAPITAL [Folleto]:
http://proletariosrevolucionarios.blogspot.com.es/2018/03/8-de-marzo-contra-el-capital-folleto.html





El movimiento feminista afianza su discurso "antipatriarcal y anticapitalista" con una jornada histórica en Valladolid



Ni la amenaza de lluvia ni el frío influyeron para el "gran éxito" conquistado por el movimiento feminista en la Jornada de Huelga de 24 horas, que se cerró con una impresionante manifestación que recorrió y llenó durante horas las calles de Valladolid de "de dignidad, rebeldía y lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo".
Si la Jornada del 8 de Marzo ha sido larga, no menos lo ha sido su colofón -una manifestación convocada a las 19 horas -que arrancó con una estruendosa traca-  y que hasta cerca de las 22 horas no se daba por concluida, con la lectura del comunicado en dos ocasiones ante la afluencia de  manifestantes, lo que también obligó a ampliar, sobre la marcha, el recorrido para que las personas, que se encontraban en la Plaza Fuente Dorada, pudieran empezar a andar cuando la cabecera se encontraba ya en la Plaza de España.


Más información sobre la jornada en el Estado español:
_________________________
A continuación reproducimos el Manifiesto leído al final de esta histórica manifestación en Valladolid y que no ha podido ser escuchado por muchos de los manifestantes a pesar de bis realizado. Bien por la imposibilidad de  llegar a Portugalete, o por las deficiencias de la megafonía en los primeros momentos de la lectura.
Manifiesto
"Por fin ha llegado este día, momento histórico para las mujeres trabajadoras y personas de identidades diversas de todo el mundo. Desde el movimiento feminista llevamos muchos años trabajando para poder dar ahora este enorme salto cualitativo en nuestra lucha, alcanzando niveles difíciles de imaginar en cuanto a organización, combatividad, solidaridad y claridad en los objetivos. Venimos de lejos, tenemos una larga historia feminista y un recorrido de muchos 8 de marzo tomando la calle, la plaza, la palabra, la acción con el propósito de subvertir el orden del mundo y el discurso heteropatriarcal, racista y capitalista.
Al grito de “ni una menos, vivas nos queremos” que lanzaron las feministas argentinas se llevó a cabo la primera huelga global de mujeres de trabajo productivo y reproductivo el 8 de marzo de 2017. Millones de mujeres de 70 países, desde Argentina a Polonia, desde Turquía a Estados Unidos, desde Brasil a Italia pasando por nuestras tierras, nos contagiamos y ocupamos las calles para hacer visibles nuestros trabajos, nuestras demandas y nuestros cuerpos.
En el Estado español el movimiento feminista en la última década avanza, crece y afianza su discurso antipatriarcal y anticapitalista. La sororidad es nuestra arma; es la acción multitudinaria la que nos permite seguir avanzando. La fecha del 8 de marzo es nuestra, internacional y reivindicativa. Hoy es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y por primera vez os llamamos a la HUELGA GENERAL FEMINISTA DE 24 HORAS a pesar de quienes han querido boicotearla reduciendo la necesidad de la lucha a simples paros simbólicos. Nos están matando no permitiremos que ninguna institución estatal trivialice nuestra lucha, ni la iglesia ni los sindicatos ni la mismísima monarquía. Nosotras ponemos la vida en el centro, por eso defendemos vidas dignas donde todas las personas, en las distintas partes del mundo, podamos acceder a los recursos necesarios para cubrir nuestras necesidades en condiciones de igualdad y de sostenibilidad ambiental.
El patriarcado y el capitalismo con su lógica del beneficio y de la acumulación capitalista, van en contra de lo que proponemos, generan fuertes desigualdades, relaciones de poder y destrucción de los recursos y las condiciones necesarias para una vida digna. La división sexual del trabajo fundamenta la doble explotación que sufrimos las mujeres trabajadoras. Las mujeres trabajadoras le resuelven al capitalismo la cuestión de la reproducción de la especie y de la fuerza de trabajo, lo cual permite que el hombre se inserte en el mercado laboral en mejores condiciones encontrándose en este punto la explicación económica de la brecha salarial. La explotación patriarcal se basa por tanto, en el trabajo doméstico, las tareas reproductivas y de la prole, los cuidados y asistencia a las personas dependientes en situaciones de enfermedad o minusvalía y el intercambio desigual en las relaciones afectivas y sexuales, en la pareja, en la familia y en la sociedad en general.
El trabajo doméstico y de cuidados que hacemos las mujeres es imprescindible para el sostenimiento de la vida. Que mayoritariamente sea gratuito o esté devaluado es una trampa en el desarrollo del capitalismo. Hoy, con la huelga de cuidados en la familia y la sociedad, damos visibilidad a un trabajo que nadie quiere reconocer, ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida. Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas y su corresponsabilidad entre hombres y mujeres. La lucha feminista persigue acabar con los privilegios que el patriarcado otorga a los hombres. Hoy reivindicamos una sociedad libre de opresiones, de explotaciones y violencias machistas. Llamamos a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas. Los recortes presupuestarios en los sectores que más afectan a las mujeres y a las personas de identidades diversas: el sistema de salud, los servicios sociales y la educación así como la justicia patriarcal que nos considera culpables de las violencias que sufrimos sólo por ser mujeres perjudican gravemente nuestras condiciones de vida. Denunciamos por tanto la grave represión y recortes de derechos que estamos sufriendo.
No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo. Por eso, hoy también hacemos huelga laboral. Huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. Nosotras engrosamos las listas del paro. Muchos de los trabajos que realizamos no poseen garantías o no están regulados. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género en la lógica capitalista. Estamos obligadas por imposición patriarcal a ocuparnos íntegramente de los cuidados de forma gratuita, por tanto, claramente, la mayor parcialidad es para nosotras lo cual conlleva precariedad, pensiones irrisorias que no nos garantizan la sostenibilidad vital y dependencia económica de maltratadores.
Acabaremos con la discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral. Denunciamos que ser mujer sea la principal causa de pobreza y que se nos castigue por nuestra diversidad. La precariedad se agrava para muchas de nosotras por tener mayor edad, ser migrada y estar racializadas, por tener diversidad funcional o una imagen alejada de la normatividad. Reivindicamos que nuestra situación laboral nos permita desarrollar un proyecto vital con dignidad y autonomía; y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida: el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de marginación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales. Nuestra identidad es múltiple, somos diversas. Vivimos en el entorno rural y en el entorno urbano, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos payas, gitanas, migradas, refugiadas y racializadas. Nuestras edades son todas y nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer, hetero… Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas, somos las exiliadas. Somos TODAS. Juntas hoy paramos el mundo y le gritamos que vamos a luchar contra todas las violencias que nos atraviesan (físicas, económicas, psicológicas, sociales, institucionales…). Llevamos años gritándolo nos vamos a permitir más agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones.
El Estado español va a continuar sin asumir ninguna responsabilidad puesto que forma parte de los instrumentos sociales que construyen y reproducen el machismo. No vamos a perder nuestro tiempo exigiendo más pactos, las escasas leyes que se han aprobado ni siquiera se desarrollan de manera que puedan ser efectivas, algunas ni disponen de la partida presupuestaria necesaria para su aplicación todo se queda en meras declaraciones de intenciones las cuales en una sociedad donde el machismo asesina y golpea todos los días se convierten en una criminal irresponsabilidad política de las instituciones a todos los niveles.
Denunciamos la represión a quienes encabezan la lucha por los derechos sociales y reproductivos.
Y vamos a acabar con todas las violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, que vivimos las mujeres sea cual sea nuestra edad y condición. QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a mujeres en situación de vulnerabilidad como mujeres migradas y trabajadoras domésticas. Es urgente que nuestra reivindicación 'Ni una menos' sea una realidad y para ello la autodefensa feminista es y será nuestro arma.
Pondremos fin con nuestra lucha feminista a toda opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales! Denunciamos la LGTBIfobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como otra forma de violencia machista. Somos mujeres y somos diversas.
¡MUJERES LIBRES, EN TERRITORIOS LIBRES!
Gritamos bien fuerte contra el capitalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas. Las mujeres tra- bajadoras tenemos un papel primordial en la lucha contra del cambio climático y en la preservación de la biodiversidad. Por eso, apostamos decididamente por la soberanía social y alimentaria de los pueblos. Apoyamos el trabajo de muchas compañeras que ponen en riesgo su vida por defender el territorio y sus cultivos. Exigimos que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política. Exigimos ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética. Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, también hacemos huelga de consumo. ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!
Exigimos también la despatologización de nuestras vidas, nuestras emociones, nuestras circunstancias: la medicalización responde a intereses de grandes empresas, no a nuestra salud. ¡Basta de considerar nuestros procesos de vida como enfermedades!
La educación es la etapa principal en la que construimos nuestras identidades sexuales y de género y por ello las estudiantes, las maestras, la comunidad educativa y todo el movimiento feminista exigimos nuestro derecho a una educación pública, laica y feminista. Libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos, en los que las profesoras somos mayoría, hasta la universidad. Reivindicamos también nuestro derecho a una formación afectivo-sexual que nos enseñe en la diversidad, sin miedos, sin complejos, sin reducirnos a meros objetos y que no permita una sola agresión machista ni LGTBIfóbica en las aulas. Exigimos un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto; y en la que la perspectiva de género se transversal a todas las disciplinas. ¡No somos una excepción, somos una constante que ha sido callada!
Ninguna mujer es ilegal. Las guerras imperialistas son producto y extensión del patriarcado, racismo y del capitalismo para el control de los territorios y de las personas. La consecuencia directa son millares de mujeres trabajadoras las violadas, asesinadas y refugiadas por todo el mundo, mujeres que estamos siendo victimizadas, olvidadas y violentadas. Exigimos la libre circulación de personas, la abolición de las fronteras y la derogación de la ley de extranjería. ¡Somos mujeres y personas de identidades diversas libres en territorios libres!
Desde la Asamblea feminista agradecemos a todas las compañeras su compromiso e implicación con organización de la huelga. Todas las experiencia personales y colectivas que nos ha aportado nos va a hacer más fuertes y unidas en la lucha antipatriarcal y anticapitalista.
¡NOS QUEREMOS LIBRES, NOS QUEREMOS VIVAS, FEMINISTAS, COMBATIVAS! Hoy, la huelga feminista no se acaba:
¡SEGUIREMOS HASTA CONSEGUIR EL MUNDO QUE QUEREMOS!".

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

Traduce-Translate-Μετάφραση

Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."