Las protestas en Bolivia y la necesidad de

la lucha de clase independiente

 

Durante varias semanas, Bolivia ha enfrentado una ola de protestas, manifestaciones y bloqueos de carreteras. La capital, La Paz, se encuentra prácticamente paralizada por los bloqueos, que durante más de cuatro semanas han provocado escasez de productos básicos y han paralizado la actividad económica. Desde principios de mayo, las protestas se han extendido a gran parte del país, involucrando a diversos sectores: pequeños productores de coca, organizaciones indígenas, pequeños comerciantes, camioneros, mineros, maestros y otros.

 El gobierno ha acusado al expresidente Evo Morales y a grupos del narcotráfico de ser responsables del movimiento, lo que constituye un intento flagrante de desacreditar a los manifestantes. Si bien es cierto que los partidarios de Evo Morales se enfrentaron con la policía en La Paz tras una marcha de varios días desde el departamento de Oruro (1), el descontento con la política gubernamental se extiende mucho más allá de los pequeños productores de coca.

Los vacuos llamamientos del gobierno al diálogo, sumados a la represión de las manifestaciones (hubo al menos cuatro manifestantes muertos), no lograron frenar el movimiento: a principios de junio había alrededor de un centenar de bloqueos de carreteras, y la renuncia del presidente, seis meses después de su elección, se convirtió en una de sus principales demandas.

 Rodrigo Paz, quien asumiría la presidencia en noviembre de 2025, fue elegido bajo la consigna de “capitalismo para todos”. Aprovechó el rechazo al MAS (Movimiento al Socialismo), que había estado en el poder durante veinte años (con la excepción del golpe de Estado de 2019) y estaba manchado por escándalos de corrupción, dividido entre partidarios y opositores de Evo Morales, y sobre todo, incapaz de afrontar la crisis económica más grave que el país había experimentado en décadas: el año pasado fue la primera vez que el país entró en recesión en 40 años (excluyendo el año de la Covid): inflación cercana al 20% (anual), una caída del PIB del1,6%, que el FMI prevé que alcance el 3,3% en 2026. Los beneficios de la venta de materias primas, especialmente gas, habían impulsado durante años el crecimiento económico y garantizado la paz social mediante la redistribución de una parte de estos ingresos. Pero la caída en la producción de gas provocó un fuerte descenso de estos ingresos (de más de 6.000 millones de dólares en 2014 a 1.100millones de dólares en 2024), sumiendo las finanzas del país en números rojos y desencadenando la crisis económica. Paz había prometido rectificar la situación sin recurrir a medidas de austeridad drásticas, como exigían los partidarios de extrema derecha, y procurando no afectar desproporcionadamente a las clases pobres.

 

Pero una vez elegido, sus promesas de campaña se desvanecieron; el nuevo gobierno, integrado por figuras de extrema derecha (como el comandante policial responsable de las masacres durante el golpe de Estado de 2019) y con el apoyo de Estados Unidos y la Argentina de Milei, inevitablemente comenzó a servir abiertamente a los intereses de las grandes empresas; implementó una política de austeridad antisocial en consonancia con las recomendaciones del FMI. Se eliminaron los subsidios a los combustibles, provocando un repunte inflacionario, sin que mejorara la calidad de la gasolina importada (2). Se eliminó el impuesto sobre el patrimonio, etc. Para satisfacer una antigua demanda de los grandes terratenientes, una ley (1720) modificó los derechos sobre la tierra para permitir la apropiación de tierras por parte de la agroindustria. Pero la promulgación de esta ley 1720 en abril provocó una reacción inesperada: estallaron poderosas protestas de organizaciones campesinas e indígenas, obligando al gobierno a derogarla parcialmente tras 24 días de movilización. Este revés impulsó la expansión del movimiento contra las medidas de austeridad del gobierno.

 

El movimiento fue liderado por la COB (Central Obrera Boliviana) y los sindicatos campesinos. Sin embargo, la COB no es un sindicato de clase y solo busca evitar la radicalización del movimiento. Si bien una asamblea sindical votó el 1 de mayo a favor de una huelga general, la COB se negó a implementar esta decisión; prefirió organizar grandes manifestaciones “por la democracia” y la defensa de la patria, y apoyar la demanda de renuncia del presidente, es decir, la organización de nuevas elecciones. Si bien la dirigencia de la COB no se ha atrevido hasta ahora a responder positivamente a las ofertas de diálogo de Rodrigo Paz – en varias partes del país, los manifestantes desbordaron a las organizaciones sindicales, acusándolas de intentar obstaculizar la lucha –, es evidente que buscan una manera de poner fin al conflicto de la forma menos dolorosa para el orden establecido. Si fracasan, el gobierno se está preparando para recurrir a la fuerza: ha promulgado una ley que autoriza el uso del ejército.

 

Para el proletariado y las masas pobres, la democracia no es más que una farsa. La crisis capitalista supone una ola redoblada de ataques antisociales y antiobreros, independientemente del gobierno de turno. Frente a estos ataques, solo una lucha decidida, basada en principios claramente anticapitalistas, puede ser efectiva. Esto implica una lucha y organización de clases independiente, para la defensa exclusiva de los intereses proletarios y no de los intereses de la “patria” o del “pueblo”, es decir, en última instancia,  intereses burgueses; el interclasismo siempre implica el sacrificio de los intereses proletarios. El proletariado tiene el potencial de doblegar al poder burgués, siempre que luche desde posiciones de clase y con métodos de clase.

De este modo, puede atraer a la lucha a la pequeña burguesía y al campesinado rebeldes, en lugar de ser engullidos por un magma “popular” paralizante. Esta es la perspectiva que debe seguir, contraria a lo que defienden los diversos grupos de extrema izquierda que abogan por la democracia popular y son serviles al COB.

 

¡Por la lucha de clase independiente del proletariado!

¡Por la reconstitución del partido internacional de clase!

¡Por la revolución comunista internacional!

 

 

Partido Comunista Internacional, 6 de junio de 2026

 www.pcint.org

 

 

________ 

(1) Evo Morales se refugió en esta región para escapar de una condena judicial.

(2) Por razones económicas el Estado importa gasolina poco refinada que obstruye los motores.

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















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Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."