Las luchas empujan al pueblo y al pueblo le empujan las luchas

 

 

Y pasaron las elecciones. La abstención masiva ha quedado eclipsada por el
inesperado reparto de votantes entre las fuerzas electorales, y no digamos
ya por la noticia del recambio de Rey de España. Tertulias, editoriales,
sesudos análisis en webs de contrainformación y debate, comentarios a
todas horas… El parlamentarismo es un árbol que nos está escondiendo un
bosque. Porque detrás de lo electoral, hay mucho más. No olvidemos que los
resultados que puede arrojar una votación no es más que el reflejo borroso
de las fuerzas existentes en la sociedad, y eso es lo que está cambiando.
Compartimos la opinión de que los supuestos “consensos” de la Tra(ns)ición
ya no tienen ninguna fuerza como la mentira mil veces repetida que siempre
han sido. Pero la ruptura del mito de la transición, en un mar de
corrupción, recortes y miseria, no ha supuesto directamente una ruptura
del mito de la democracia.Lo hemos visto miles de veces en los últimos
años en las plazas: el fetichismo por “lo público”, el dogma pacifista, el
respeto al parlamentarismo, el mito paradisiaco de la república tricolor…
La ideología de quienes mandan sigue dando fuerte, aunque las grietas nos
empiezan a dejar ver con luz. Las grietas en el mito de la democracia se
las hemos creado con nuestras luchas, pues es la lucha lo que cambia a las
personas y va creando fuerzas sociales que estén por el cambio real. Es en
la lucha donde nos hemos demostrado una y otra vez que organizarse con
autonomía es necesario, que la horizontalidad es la forma más justa de
organizarse, que la acción directa sirve, que el estado es un aparato de
control, que el dominio hetero-patriarcal no se elimina sólo de palabra,
que los medios mienten, que la propiedad es el robo… Al final, el camino
de nuestras luchas es tan fundamental como sus metas, pues es ahí donde
nos hacemos fuertes como pueblo, como clase y como comunidad de lucha.

Nuestras luchas están cambiando. Por ejemplo, hace unos años parecía
impensable que el derribo de un centro social en una ciudad sitiada y
policial como Barcelona pudiera desatar una lucha intensa, masiva y
múltiple capaz de poner en jaque a sus instituciones. Después del ejemplo
de Gamonal, la expansión del conflicto de Can Vies sigue el mismo patrón:
una población cohesionada resiste el ataque de los intereses
institucionales y privados, combinados e inseparables. Se usan todos los
medios al alcance y la solidaridad se extiende, rompiendo con las mentiras
de la prensa y gobierno. Al final de la lucha, la comunidad que en
principio estaba unida por simple lazos de vecindad es mucho más fuerte
por los lazos de compañerismo.

Este tipo de luchas locales están llevando la percepción de la política
hacía un terreno en el que la población tenemos mucho más poder: nuestras
vidas. Frente a  la política de debates mediáticos y lejanos, parece que
gana peso la política más cercana a nuestra realidad: centros sociales,
desahucios, presxs, huertos urbanos, conflictos laborales… Hemos de
mantener esa trayectoria y no permitir que el fantasma parlamentario
vuelva a encerrar “lo público” en edificios copados por profesionales del
traje y el maletín.

Sin embargo, hay que conocer las amenazas que existen más allá de lo local
e inmediato. Hemos visto la historia ponerse en marcha de nuevo. Hoy
podemos seguir con horror la manera en que los bloques imperiales
despedazan pueblos para explotar recursos y poblaciones como la ucraniana,
egipcia o siria, financiando y preparando a la peor chusma: nacionalistas,
neonazis, déspotas, integristas religiosos… Nos han hablado de ruido de
sables entre potencias, sin que nos digan que nuestra tierra es un blanco
militar prioritario por ser toda la península ibérica un enclave militar
estratégico del bloque occidental. De la misma forma que nos han llevado a
la miseria económica, nos llevarán a la guerra sin pestañear. De hecho, ya
empiezan a preparar el terreno. La relativa fuerza que el nacionalismo
está cogiendo en Europa va de la mano del creciente autoritarismo de los
estados europeos, reforzándose el uno al otro.No nos sorprende, pero si
nos preocupa.

Nos preocupa, porque de la misma forma que hemos visto a la minoría
nacionalista sembrar el caos y el terror en Ucrania, en Castilla es
preocupante la presencia de estas minorías profundamente españolistas
dispuestas a provocar el conflicto con nuestra gente de otros países de la
península y del planeta. De momento, a nuestros caciques les va bien con
el bipartidismo parlamentario – PPSOE– y sindical – CCOO-UGT–  gestionando
la corrupción, pero en un momento en que las luchas están desbordando a
estas estructuras de control político y sindical no nos extrañaría que se
decidieran a levantar una fuerza compuesta por la escoria nacionalista y
sus ideas. Es por ello que consideramos imprescindible combatir estos
grupúsculos – hoy insignificantes– por todos los medios, sin perder de
vista a quienes les cuidan y amparan. Es por ello que aplaudimos a la
gente que dio la cara activamente en Valladolid el pasado mes de mayo, del
mismo modo que nos repugna una vez más la actividad de la policía, sus
detenciones  y su existencia.

Subrayamos entonces la importancia de impulsar las luchas en nuestra
realidad local, sin perder de vista el escenario global. Entre todas ya
formamos una densa red de personas activas y comprometidas en la lucha por
ser personas libres, viviendo en pueblos dignos y en un planeta vivo y
habitable. Hagamos parte de esa red a toda la población.


Valladolid. Junio de 2014


Grupo anarquista Cencellada

http://cencellada.noblogs.org/post/2014/06/09/las-luchas-empujan-al-pueblo-y-al-pueblo-le-empujan-las-luchas/



Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."