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CONTRA LA ARTIFICIALIZACION DE LA VIDA


“¿Quién soy yo entonces’” , se pregunta el Prometeo contemporáneo. […]Hay que considerar el deseo del hombre actual de convertirse en un ´selfmade man´ en un producto: quiere fabricarse a sí mismo no porque no soporte más ser él mismo algo creado, sino también porque no quiere ser una cosa no creada. No es porque lo indigne ser creado por otras potencias (dios, las divinidades, la naturaleza), sino porque no ha sido fabricado en absoluto y porque, al no haber sido fabricado, es inferior a todas sus producciones técnicas. Günther Anders. La obsolescencia del hombre.
 

Nos encontramos en un momento de expansión del poder tecnocientífico sobre todo lo vivo. La naturaleza se está desvaneciendo debido al poder expansivo de la intervención técnica sobre todos los procesos y fenómenos naturales. Al igual que ocurre con la IA donde las fronteras entre lo virtual y lo real poco a poco se van difuminando hasta hacernos perder la orientación, la diferencia entre el mundo real y el virtual desaparece. Ocurre lo mismo  entre lo natural y lo técnico que estas fronteras también se difuminan.
 Ello es debido a la capacidad de las biotecnologías para modificar, alterar, (re)diseñar y controlar los funcionamientos de organismos vivos, tejidos, mircroorganismos, moléculas biológicas…a esto se une todas las tecnologías que han alterado los componentes y equilibrios físico-químicos de los ecosistema. Sin olvidar todas las tecnologías directamente involucradas en el rediseño del mundo tal como lo conocemos para hacerlo óptimo a la lógica del capitalismo: geoingieneria, nanotecnología, bioinformática, neurotecnologias, biología sintética…todas ellas configuran el eje de la dominación.
BIOLOGIA SINTÉTICA: INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA VIDA.

    La biología sintética es una de esas tecnologías que está reconfigurando la vida. Tiene como meta desencadenar toda una revolución industrial de alcances ontológicos, pues expande la capacidad humana para transformar todo lo vivo en objetos artificiales, alterando las relaciones ecológicas, epistémicas y éticas que los seres humanos hemos desarrollado a lo largo de la historia con todas las formas de vida. esta tecnología está inmersa en el proceso de transformación radical de los seres vivos al crear nuevas formas y configuraciones genéticas y bioquímicas, así como nuevos materiales biológicos . Es el proceso tecnocientifico de rediseño de todo lo vivo, para hacerlo funcional al capital. El capitalismo necesita controlar todo lo vivo, por un lado para aumentar la maldita tasa de ganancia, maximizando beneficios y por otro lado como forma de guerra contra todo lo vivo, para poder domesticarlo y controlarlo. 

Así biotécnologos y transhumanistas consideran que la vida es simplemente una composición ordenada de material genético, es decir, una estructura bioquímica que puede y debe ser manipulada y rediseñada, en su visión reduccionista de la vida y de todo lo vivo consideran que la vida es simplemente una organización material de información genética. Según esta absurda lógica que reduce lo vivo a un conjunto de información genética, todo es modificable y redisñable, nuestros cuerpos no serían más que almacenes de información genética, diseñados para ser moldeados a gusto de la lógica tecnocientifica.  Para nosotros, como anarquistas, nuestros cuerpos y todo lo vivo están indisponibles para la técnica. Creando la idea de que lo vivo es sólo “información genética” se legitima la guerra contra la naturaleza y el rediseño de la misma, abriendo así el camino para crear formas de vida sintética sólo hace falta aprender la “gramática” del ADN  para componer nuevos textos con sentido, incluyendo nuevos genomas e, incluso, genomas con  nuevos materiales bioquímicos, sin precedentes en la naturaleza.
Los biotecnólogos han asumido que los seres vivos son “máquinas” y que sus procesos moleculares son “robots” que codifican el código genómico de cada célula. 

En 2010 , el Instituto Venter publicó en la revista Science que había logrado producir el primer organismo vivo con un genoma sintético: una bacteria sintetizada Mycoplasma mycodes con el ADN mínimo necesario para sobrevivir, llamada JCVI-syn3.0. Este genoma sintético en una bacteria huésped natural , Mycoplasma capricolum, transmutando su estructura genómica. En palabras de Craig Venter, dueño del laboratorio donde se diseñó:  “…..ahora sabíamos que teníamos las primeras células derivadas del trasplante intencional del genoma. De esta manera, habíamos efectivamente cambiado una especie en otra”, mediante este rediseño de la vida Venter pretendía demostrar que “el ADN es el software  de la vida”. Sin embargo, dicho genoma no se había sintetizado desde cero en un sentido bioquímico, sino desde un modelo computacional basado en la secuencia original del ADN de una bacteria natural y luego trasplantado a la célula huésped previamente descodificada. Aquí se abre una importante cuestión ¿puede ser la vida creada en un laboratorio? Para nosotros evidentemente no. La  creación de la vida es el producto de una serie de complejos procesos naturales. No un proceso técnico diseñado e ingenierizado por el capitalismo. La biología sintética posee por desgracia, el potencial para modificar la estructura genética y las funciones de cualquier célula para crear un organismo nuevo. 

Las empresas de biotecnología monopolizan y controlan el mercado mundial de estos nuevos “organismos” sintéticos , de la misma manera que Syngenta o Bayern controlan y monopolizan el mercado mundial de las semillas transgénicas, controlando una parte importantísima del capital munidal; o como Microsoft o Apple han monopolizado los sistemas operativos para los ordenadores. Podemos considerar así estos “organismos sintéticos” como un importante proyecto de dominación y control del (bio)capitalismo, que alcanza las formas más eficientes de control técnico sobre los seres vivos.

El objetivo de la tecnociencia es la modificación de lo que ellos llaman software genético para poder transformar lo vivo en artefactos técnicos mediante la intervención técnica en las células y organismos vivos, con el fin de instrumentalizarlas y controlarlas, hacerlas útiles a la lógica del capitalismo. Haciendo la guerra a lo vivo, lo imprevisible, lo caótico, lo no mensurable …pretenden tener el mundo bajo sus manos.

 

 

BIOCAPITALISMO

 La transformación biotecnológica, que diseña formas biológicas previamente no existentes en la naturaleza, está impulsada por el despliegue del capitalismo y el modelo global hegemónico tecnocientifico.
Las consecuencias de esta transformación, son radicales y de alcances profundos. No sólo genera nuevas formas de producir alimentos, fármacos, tejidos para transplantes, organismos nuevos, animales “robotizados”, materiales distintos, biocombustibles lo que finalmente altera los ecosistemas, destruye la naturaleza, altera la relación entre organismos y modifica nuestras concepciones y formas de relación con la naturaleza entera.

Las raíces de esta transformación, no están como sus lacayos pretenden hacer creer en el neolítico, ni siquiera en la modernidad temprana, sino en el proyecto tecnocientifico de dominación y transformación de la naturaleza que surge en los siglos XIX y XX. El objetivo final de este moderno proyecto es la colonización técnica de todo lo vivo para dominar la naturaleza, los organismos y procesos biológicos, sometiéndolos a los fines del capitalismo para proporcionar los medios abundantes para el bienestar material de la civilización tecnocientifica ( y su concentración de poder político, económico y biotecnológico en unos cuantos individuos, multinacionales….), ejerciendo un uso cada vez más intensivo y extractivo de los recursos del planeta y todo lo vivo que habita en él.  

Este proyecto de dominación es impulsado por el crecimiento del capitalismo industrial para edificar un mercado mundial destinado a la venta, producción y distribución  de las mercancías procedentes de la biotecnología: transgénicos, biomateriales, bioreactores y biovectores, nuevas generaciones de fármacos, genomas sintéticos y organismos con genomas sintetizados. Para el capitalismo biotecnológico los seres vivos deben ser transformados, alterados y adaptados a las condiciones y funciones que el capitalismo necesita. Así todo lo natural en esta concepción biotecnológica de lo vivo se reduce a un único valor instrumental, porque su valor intrínseco es irrelevante para la tecnociencia.
En este proceso los organismos dejan de ser naturaleza exterior e independiente de los fines humanos (una verdadera forma de alteridad radical) para ser subsumidos como una forma de producto cultural, que responde a los fines y valores instrumentales del capital. Esto lo estamos viendo ya, por ejemplo, con el proceso de producción industrializada de carne y productos animales. Los animales son transmutados en materia prima de producción industrial, desprovista de valores inherentes, destinados solamente a fines capitalistas. Han sido reducidos a un carácter meramente industrial, comercial, mercantil, a ser carne-cosa-mercancia, ocultando su alteridad vital y sus características como seres vivos: sus formas sociales de vida, su capacidad mental y emocional, sus propios fines e intenciones.  Así la capacidad técnica de la manipulación de los organismos vivos ha implicado la idea de que podemos reducir la naturaleza a un producto técnico funcional al capitalismo.

 

LA CONSTRUCCIÓN ARTIFICIAL DE LA VIDA

 La biología sintética funciona con la lógica ingenieril de la fabricación “partes extra partes” y la composición estructural desde un diseño previo configurado computacionalmente, trabaja con “herramientas” y materiales hechos con enlaces bioquímicos y genéticos: ingeniería de ADN, y Biobricks, estandarización de partes biológicas, construcción de organismos vivos y de protocelulas no existentes en la naturaleza. Las principales líneas de desarrollo de la biología sintética son circuitos de ADN, minimización de genomas, creación de protocélulas…en conjunto la biología sintética perfila el objetivo final de poder fabricar nuevas formas de vida, organismos vivos de diseño que cumplan las funciones y los fines asignados por el programa biotecnológico.
Hasta conseguir su objetivo final, la biología sintética trabaja en dos grandes propósitos: diseño y construcción de partes, componentes o sistemas biológicos y en el rediseño de sistemas biológicos existentes para rediseñar sus funciones y metabolismos para fines de utilidad tecnológica, industrial y comercial. Se encarga de diseñar lo que no existe en la naturaleza o de rediseñar lo existente. Así crea miles de productos aplicables a la lógica capitalista como por ejemplo: bioremediación ambiental, biocombustibles, biomateriales, alimentos, medicamentos, para la industria ingeniería medica (terapia génica), nanosistemas, neurofarmacos y neurotecnologias…

En el pasado el capital se invertía en comprar tierras, granos de cultivo, cosechas, productos de campo y animales creados o seleccionados, además de la fuerza laboral humana y de la maquinaria, pero en la actualidad el biocapital genera nuevas formas de valor adicional en producciones industriales que tienen como materia prima células, bacterias, virus, órganos y organismos multicelulares enteros para ser transformados y convertidos en mercancías. El biocapital es una forma de capital simbólico y cultural. Mediante la biotecnología , la sociedad deposita su confianza en un poder técnico que promete curar enfermedades, acabar con las hambrunas o, quizás, vencer a la enfermedad y prolongar indefinidamente la vida humana. El sueño húmedo de los transhumanistas. Mediante la biotecnología se refuerza el mito de una humanidad capaz de reconfigurar todas las formas de vida sobre la tierra, de modificarse así misma u obtener el máximo provecho de todos los organismos rediseñándolos, dando lugar a un tecno totalitarismo transhumanista donde todo estaría bajo el control de expertos e ingenieros. Haciendo desaparecer la naturaleza y consolidando la desaparición del humano ante la barbarie técnica.
Se esta construyendo una nueva forma de control político de las formas de vida (humana y no humana) ya que interviene en la materia común de todas ellas- sus configuraciones genómicas y sus funciones fisiológicas, reconfigurando la dimensión política, simbólica y axiológica de la vida humana y de sus relaciones con la naturaleza. El biocapitalismo opera mediante instituciones, lobbies, filántropos, multinacionales…como forma de racionalizar la vida social. Tecnociencia y economía política constituyen un nuevo paradigma epistémico de racionalización, producción y control de la vida en su totalidad.

Los organismos vivos convertidos en mercancías con valor de uso y reproducción, se transmuta asi la materia viva en capital. Estos organismos vivos rediseñados y convertidos en mercancía tienen un doble cariz: son los nuevos obreros y, al mismo tiempo, mercancías y productos. Así pues en la “era de la biotecnología” el capitalismo está logrando no sólo extraer y explotar los “recursos” de la tierra, para convertirlos en materia transformada por el trabajo humano, sino que también está conquistando las capacidades productivas y de trabajo de muchos organismos vivos. Estos trabajaran como si fueran robots industriales, sin descanso, sin poder oponerse, sin derechos laborales: los nuevos obreros del biocapitalismo ya no son solamente seres humanos, son microorganismos, plantas y animales rediseñados (algún dia cercano también los humanos), además de robots con programas de IA. De este modo los organismos vivos rediseñados se transforman de materia prima a sujetos de la reproducción capitalista.

Capital y biotecnología se basan en la producción de nuevos organismos vivos como fuentes de energía, trabajo y materia prima.

Rechazar la artificialización de la vida es indispensable para conseguir la libertad. Desmantelar todos los proyectos de la sociedad tecnototalitaria es indispensable para poder confrontar la dominación. Contra toda autoridad. Por la anarquía.


                  CHIMPANCES DEL FUTURO, MADRIP, JUNIO 2026
                            chimpancesdelfuturo@protonmail.me

 




Contra la carestía de la vida, los salarios bajos y las malas condiciones laborales la única salida es la lucha de clase, no los actos simbólicos ni las movilizaciones de delegados sindicales

 

 

 

El próximo jueves 3 de noviembre los dos principales sindicatos del país, CC.OO. y UGT, han convocado una manifestación en Madrid para exigir al gobierno y a la patronal medidas encaminadas a frenar la pérdida de poder adquisitivo que padecen los salarios de los trabajadores desde hace tiempo y flexibilidad en la negociación de las futuras normas laborales que se impongan.

Esta manifestación es la culminación de una serie de actos simbólicos, tales como las concentraciones frente a las sedes de la patronal del pasado 7 de octubre y asambleas en centros de trabajo… He aquí el famoso otoño caliente que prometieron en verano si la situación económica no mejoraba drásticamente. He aquí el significado real de sus campañas publicitarias y de la ferocidad con que se expresan en prensa y televisión. Después de unas concentraciones, unas asambleas que realmente no han tenido lugar sino en alguna empresa aislada… una manifestación convocada un jueves laborable en horario de trabajo y, por lo tanto, pensada para que únicamente asistan los delegados sindicales y el resto de liberados a los que convenga sacar de su trabajo de burócratas durante unas horas.

 

 

Y, mientras tanto, ¿qué les pasa a los trabajadores?

De acuerdo con las publicaciones de las propias Comisiones Obreras, hasta el verano los precios crecieron al 10,2%, y la inflación estructural al 5,5%. Mientras, los salarios prácticamente no crecen: sólo un 1,33% lo que supone una media del 2,42% para los 5,8 millones de trabajadores que tienen firmado un convenio y del 0% para los 4,8 millones que aún no lo tienen (de la publicación Análisis de la inflación, editada por CC.OO. en julio de este año).

Desde julio la situación no ha hecho sino empeorar. Pese a que, según CC.OO. (y los últimos datos del INE lo confirman) la inflación es potenciada por la aplicación de sustanciosos márgenes de beneficio empresarial sobre la ya de por sí acusada tendencia al aumento de precios consecuencia de las políticas monetarias del BCE y la FED, la política de este sindicato, de UGT y del resto de pequeñas organizaciones que, por la fuerza o por su propia voluntad la siguen, ha sido la de colaborar a mantener los salarios en un nivel lo suficientemente bajo como para que no resulten un lastre en el crecimiento de la economía española. Todos los convenios que se están firmando tienen como base un incremento salarial notablemente inferior al crecimiento esperado de los precios. Basta con fijarse en las últimas grandes movilizaciones que han convocado los sindicatos, centradas en el sector del metal de Cantabria, Orense y ahora Bizkaia. Pese a la combatividad que los trabajadores han demostrado en estas huelgas, pese a la capacidad para mantener el conflicto a lo largo de semanas y semanas… Desde CC.OO. y UGT, contando con el inestimable apoyo de la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz, se ha hecho todo lo posible para evitar que esta fuerza de los proletarios se transformase en una victoria plena sobre el terreno del salario. Así, en Cantabria los trabajadores fueron llevados a votar (con excepción de una importante minoría, partidaria de continuar la huelga) un acuerdo que implicaba un 4,2% de incremento salarial en 2022 (lo que supone un descenso del 6% del salario real para este año). En Orense, los trabajadores percibirán un incremento, siempre para 2022, del 5%... es decir, otro descenso de más de seis puntos. Y, si todo sigue como hasta ahora, en las próximas semanas veremos cómo CC.OO. fuerza otro acuerdo similar en el metal de Bizkaia, pese a la combatividad y capacidad de lucha que los proletarios del sector del metal sin duda van a mostrar.

¿Cuál es, entonces, la realidad? CC.OO. y UGT trabajan para contener la presión proletaria, hacen todo lo posible para lograr mantener los salarios bajos, luchan por desorganizar las huelgas y las movilizaciones allí donde no pueden impedir que comiencen y, siempre, acaban presentando un frente unido con el gobierno para imponer la política económica que este, en representación de la burguesía nacional, exige. Hoy es la contención salarial, hace diez años, durante la pasada crisis de 2008-2013 fueron los despidos y la reducción de las prestaciones sociales… En todo caso, siempre contra la clase proletaria.

 

 

Propaganda de guerra también en casa

Es precisamente en el gobierno donde se articula una pieza fundamental de este esfuerzo de desmovilización e imposición de las exigencias que patronal y burguesía imponen. El tono de esta lucha cotidiana contra el proletariado, la propaganda que pretende pasar por ventajas y victorias lo que son derrotas y cesiones que se pagarán caras en los próximos años, forma parte de un sistema de propaganda dirigido a refrendar la política sindical y a dar una visión dulcificada de sus consecuencias. La socialdemocracia de Pedro Sánchez, los neoestalinistas de Yolanda Díaz y los residuos populistas de Belarra y Montero, han adquirido con su experiencia histórica la capacidad de utilizar los resortes propagandísticos necesarios para imponer las medidas anti obreras que la situación requiere. En un momento en que estas medidas todavía pueden parecer relativamente suaves en comparación con las que se padecieron hace 10 años, la coalición izquierdista que controla el gobierno tiene todavía margen de maniobra para pintar de rosa el panorama… Pero lo que realmente hace es preparar munición y reservas para el momento en que tenga que imponer con mano dura.

 

 

Una única salida.

  Mientras el gobierno y los sindicatos escenifican un enfrentamiento de pega con la patronal, mientras se lanzan brindis al sol como el del próximo jueves 3 en Madrid… La labor de zapa de las fuerzas burguesas, tanto la de aquellas que se muestran abiertamente como tales como la de esas que trabajan entre los proletarios, sigue imparable. Las condiciones laborales del conjunto de los proletarios van a sufrir un empeoramiento drástico, primero en términos salariales y, posteriormente, en forma de despidos, recortes de las prestaciones sociales, etc. Y esta va a ser la tónica durante los próximos meses, en todos los convenios colectivos que se firmen y en todas las iniciativas gubernamentales que se pongan en marcha. Por otro lado, a medida que la situación económica empeore como consecuencia de la guerra de Ucrania, cuanto más necesario sea exigir sacrificios a los proletarios en nombre de la economía nacional, la “línea dura” tanto del gobierno como de la patronal se impondrá. Ya se puede ver a Borrel, miembro histórico del aparato socialista, defender en su puesto de representante para Asuntos Exteriores de la UE las medidas de las que tarde o temprano se hablará también en España: las exigencias de guerra lo primero, sacrificios en nombre del esfuerzo militar, control implacable de toda oposición… Son frases que hoy pueden sonar lejanas, pero que están en la cabeza de todos los burgueses nacionales.

Hablar hoy de la posibilidad, para la clase proletaria, de revertir totalmente esta situación, es ilusorio. El control que la política de colaboración entre clases que ha dominado a los proletarios desde hace décadas, articulada mediante los mecanismos democráticos de “participación en el Estado”, las formas parlamentarias que se extienden hasta los centros de trabajo, las grandes organizaciones sindicales integradas en el aparato estatal, etc. es todavía lo suficientemente fuerte como para lograr que, incluso en situaciones en las que la tensión social crece como consecuencia del empeoramiento generalizado de las condiciones de vida, el único recurso que se cree disponible es exigir a la burguesía que se avenga a no ser demasiado exigente, a mantener la cohesión social… a respetar ella también esa política de colaboración, en una palabra.

Pero la clase proletaria, por su propia condición, por el lugar que ocupa en la sociedad capitalista, va a padecer irremediablemente las consecuencias del curso que está tomando la situación. Ya lo hace, de hecho, en forma de descensos del salario, de empeoramiento de la situación laboral, de una precariedad creciente… Y lo hará aún más cuando las medidas más exigentes, que sin duda la escalada bélica en Ucrania traerá, se pongan en marcha. Y esta situación, que es inevitable, debe contribuir a desgastar, lenta pero implacablemente, esos vínculos, esa confianza, ese respeto para con la burguesía que hoy parece inamovible.

Las recientes huelgas en el metal, de Cádiz a Bizkaia, pese a que han sido derrotadas por la acción combinada de las fuerzas del sindicalismo oportunista y de la propaganda del gobierno, muestran que cuando los proletarios se ven empujados a la lucha y asumen conducir esta con fuerza y determinación, la paz social y la aparente norma de claudicar tarde o temprano ante el enemigo, se ven en serio peligro.

Estos impulsos elementales y básicos a la lucha son la base sobre la que se debe volver la capacidad de resistir (y, llegado el caso, atacar) de los proletarios. La defensa incondicional de las condiciones de vida, la lucha llevada a cabo sin respetar las reglas del juego impuestas por la patronal y sus aliados políticos y sindicales, la fuerza y la solidaridad de clase frente a una legislación diseñada específicamente para ahogar la capacidad de lucha del proletariado… Son lecciones que en los últimos meses los proletarios de diferentes sectores y regiones han ofrecido al resto de la clase.

No ha sido de manera generalizada y no se ha mantenido en el tiempo, pero la movilización de los trabajadores eventuales y subcontratados en la bahía de Cádiz, rompiendo con la división y la competencia entre ellos a que les obligan las condiciones laborales impuestas por patronal y sindicatos, fue un ejemplo de esta tendencia a la lucha que cobra fuerza cuando se generaliza mediante el uso de medios y métodos clasistas. Como fue un ejemplo, un poco antes, la larga lucha de los trabajadores de Tubacex o, más recientemente, de los proletarios del metal en Orense y Cantabria, que han sido capaces de retomar métodos (piquetes, enfrentamientos con los esquiroles, resistencia a la policía…) que parecían olvidados desde hacía décadas.

 

¡Contra el circo sindical y la desmovilización que intenta imponer a los proletarios!

¡Por la defensa intransigente de las condiciones de vida y de trabajo!

¡Por la vuelta a los medios y los métodos de la lucha de clase!

 

 

30 de octubre de 2022

 

Partido Comunista Internacional

Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program 

www.pcint.org

 



 

 

Subida del salario mínimo interprofesional y caída del salario real

 

 

Durante los últimos meses se ha estado hablando mucho del supuesto enfrentamiento entre el gobierno de PSOE-Podemos y la patronal a cuenta de la subida del salario mínimo interprofesional, del talante negociador de la ministra de trabajo perteneciente al PCE y de la obcecación de los líderes empresariales que finalmente han visto como se aprobaba dicha subida contra su voluntad.

Los medios de comunicación afines al gobierno y todos los palmeros que le defienden en platós de televisión, columnas de prensa y redes sociales, levantan la bandera de la victoria ante el hecho de que finalmente el salario mínimo haya subido… 15 euros. De por sí esta subida es de risa y sólo puede considerarla como tal victoria quien tiene interés en ocultar el verdadero empeoramiento de las condiciones de vida de los proletarios que estamos padeciendo desde hace años.

 

Yendo a los datos. Antes de la subida, el salario mínimo interprofesional (SMI) estaba en 950 euros. La subida fue, como se ha dicho, de 15 euros, es decir, un 1,6%, que lo deja en 965 euros. Por otro lado, la inflación (el incremento de los precios sostenido a lo largo de un periodo, en este caso lo que llevamos de 2021) está en un 4%. Los 965 euros del salario mínimo ahora valen un 4% menos de lo que valían 965 euros hace un año. Es decir, los 965 euros de hoy son el equivalente a 926,6 euros de hace un año. Con lo que tenemos que el salario mínimo interprofesional ha descendido aproximadamente 23 euros, un 2,4%.

 

La pugna real entre gobierno y patronal era la siguiente: las organizaciones empresariales querían que el salario mínimo nominal se quedase estancado, es decir, que el salario mínimo real bajase un 4%. El gobierno les ha permitido bajarlo un 2,6%. Curiosa victoria esta que se ha dado empeorando las condiciones de vida de los trabajadores.

 

Tomamos ahora los datos no del salario mínimo sino de las subidas salariales que se han producido por aprobación de los nuevos convenios colectivos en el periodo enero-agosto de 2021. 

Como se sabe, los convenios colectivos son normativas laborales con el carácter de ley que, bien en un sector bien en una empresa determinada, regulan las condiciones salariales, etc. Por lo general, dado que la inflación casi siempre es positiva, los convenios colectivos, al aprobarse, suelen implicar subidas salariales que compensen (un poco, poco o nada) la caída del poder adquisitivo de los salarios. La diferencia entre los incrementos del salario nominal (el que viene reflejado en el papel) y la inflación (la subida de los precios) determina la evolución del salario real (la cantidad de cosas que se puede comprar con el salario nominal). Como hemos visto con el salario mínimo interprofesional, aún en el caso de que se produzca una subida nominal, si la inflación es mayor, se tendrá una caída del salario real. Pero cuando hablamos de la evolución salarial según convenios, no nos referimos a los sectores peor pagados de la clase proletaria (los que cobran el SMI) sino a la evolución salarial de la gran mayoría de la clase proletaria porque, de los aproximadamente 16 millones de asalariados que hay en España (sin tener en cuenta funcionarios) 15,2 millones estarían sujetos a convenio colectivo.

Según los datos que proporciona el Instituto Nacional de Estadística (INE), la media del incremento salarial por convenio en el periodo enero-agosto de 2021 fue de 1,5%. De nuevo, con el dato de inflación en el 4%, vemos que la disminución media del salario real es del 2,5%.

 

La realidad es esta: mientras el gobierno ha puesto a disposición de la patronal los mecanismos de ajuste de empleo que esta ha considerado necesarios (ERTEs, despidos, etc.), mientras que a buena parte de los proletarios se les ha obligado, cuando entran en ERTE, a ceder el 30% de su salario al Estado (es decir, a la administración general de la burguesía), etc., en términos salariales vivimos una auténtica ofensiva patronal, que va camino de reducir las ya de por sí exiguas nóminas a niveles de verdadera miseria.

Y mientras todo esto sucede, el gobierno PSOE-Podemos y las organizaciones sindicales cantan victoria… una victoria verdaderamente siniestra porque consiste no sólo en obligar al proletariado a hacerse cargo del peso de la crisis económica sino, además, a hacerle aceptar este hecho pasándolo como medidas supuestamente favorables para los trabajadores y cubiertas del manto mágico del antifascismo y la lucha contra la derecha.

 

Cartel de mayo del 68: "El voto no cambia nada. La lucha continúa"

 

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."