Este fin de semana pasado tuvo lugar un DEBATE en Valladolid sobre la SITUACIÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO y la CREACIÓN Y EXTENSIÓN DE LAS CAJAS DE RESISTENCIA con la intervención de compañeros y aportaciones de distinto origen.
Recogemos en esta entrada parte de las aportaciones realizadas al debate y el LLAMAMIENTO a la organización y la creación de CAJAS PERMANENTES:
Desde Cádiz:
LA PEOR
TANQUETA
Las
imágenes de represión policial, con tanquetas incluidas, durante la
huelga del metal del 2022, sirvieron para que el resto del Estado se
enterara de lo que ocurría en la Bahía de Cádiz. Días de
reivindicaciones en las calles, en las que gran parte del pueblo, no
sólo los trabajadores y trabajadoras afectados directamente,
luchamos y dimos un ejemplo de dignidad y lucha. En Cádiz, se
hablaba de CLASE OBRERA y esto trascendía en cada imagen. El
gobierno, por miedo a que lo que ocurría en tierras gaditanas se repitiese en
el resto del Estado, mandó a sus perros a actuar con contundencia.
Pero la actuación policial durante la huelga,
y posteriormente con detenciones aleatorias y selectivas, no
consiguió en ningún momento apagar la llama de la rebeldía. Es
más, de alguna manera, la avivó y consiguió que, con la
solidaridad de la Clase Obrera SIN FRONTERA, se convirtiera la Bahía
en un símbolo de lucha obrera que aún perdura.
Efectivamente,
la represión policial no fue la que llevó a los trabajadores de
nuevo a las factorías. Ya dijimos en su momento, y volvemos a repetir, que los trabajadores no salimos a la calle solo por la negociación
de un convenio y una subida salarial, que también, algo que vendía
el sindicalismo oficialista. Se salió a la calle exigiendo dignidad
y denunciando las condición de semi esclavitud que existían y aún
existen en el sector. Fueron precisamente estas mismas condiciones de
esclavitud y de represión laboral, con la connivencia de los
sindicatos mayoritarios, las que nos hicieron volver al trabajo. Es
decir, por lo mismo que salimos a la calle, por lo mismo que
denunciamos, se utilizó como elemento represivo para acabar con la
huelga.
La
represión laboral es la que convierte a las empresas en pequeñas
dictaduras. Puede que haya, en según qué ámbitos, democracia y
libertad de expresión pero no en las factorías: éstas son cárceles
en las que el hecho contractual encadena a los trabajadores y anula
las posibilidades reivindicativas. Sumado a una inexistente
protección sindical.
El
contrato de obra y servicio en la subcontratación -durante
décadas el contrato dominante en el sector- le daba toda la libertad al empresario para decir: " tú sí y
tú no"," si te portas bien te contrato y si te portas mal
te echo". Los diferentes gobiernos y el sindicalismo dieron este
contrato como BUENO y no lo reformaron. ¡Sorprendentemente! Y
después de más de 30 años, tuvo que ser el Tribunal Supremo el que
adelantara por la "izquierda" a partidos políticos y
sindicatos y, en un cambio de doctrina, lo considerara ABUSIVO.
Siempre,
habría miles, ponemos el ejemplo de Eduardo, último fallecido en
accidente de trabajo: "62 años, toda una vida en el metal y
solo 2 días de antigüedad el día que murió". Es muy difícil
que un trabajador pueda decir: " yo aquí hoy no me subo"
sin antigüedad y sin blindaje sindical ni de ningún tipo.
El
contrato de obra y servicio desapareció después de la última
Reforma;
las
empresas ahora utilizan, mayoritariamente, el contrato fijo
discontinuo. Este contrato, según como se presenta sin regularizar,
ha creado más problemas que soluciones.
Para
acabar con la represión laboral en nuestro sector se necesitaría,
entre otras cosas, regularizar el nuevo contrato fijo discontinuo o
presentar otro más adecuado y crear mecanismos (bolsas de trabajo,
caja de resistencia, control de tornos, representación sindical
efectiva,..)
que blinden a los trabajadores.
La
represión laboral dentro de las factorías es la peor TANQUETA y es
la que impide que los trabajadores podamos reivindicar nuestros
derechos dentro y fuera de ella.
Desde Bizkaia:
SITUACIÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO Y CAJAS DE RESISTENCIA
(...) Enlazando con la primera parte del título del debate propuesto “situación del movimiento obrero” es innegable que todo movimiento social requiere de compromiso, tiempo y esfuerzos que afectan a nuestro propio entorno, en Tubacex estuvimos prácticamente 8 meses de huelga, 236 días, y esto supuso un gran desgaste que aún hoy arrastramos, tensiones entre compañeros, tensiones familiares, desajustes económicos, sanciones económicas, juicios penales pendientes, etc. pero siempre tendremos presente que luchamos por algo justo, que evitamos 129 despidos, que enseñamos a los gestores de nuestra empresa que los trabajadores podemos poner los límites a su despotismo y que la unión de los trabajadores sigue siendo un arma muy poderosa, porque a veces se les olvida que somos las trabajadoras y trabajadores quienes fabricamos, quienes producimos.
Decíamos que la unión de los trabajadores es un “arma poderosa”, pero precisa de herramientas para concretar ese poder en logros para los trabajadores; en ese sentido es donde los sindicatos y las cajas de resistencia adquieren la importancia. Señalaba Andoni Kaiero (el que fuera Catedrático y Decano de la Facultad de Sociología de la Universidad de Deusto) en su texto “Los desafíos del sindicalismo en el siglo XXI” (2012) algunos de los retos a los que debía hacer frente el sindicalismo como la nuevas formas del trabajo y su deber de protagonizar e impulsar el reparto de trabajo (¿Qué sentido tiene que mientras unas personas están en el paro, otras destrocen su salud con jornadas interminables?), pero si alguna idea quedó grabada en mi mente de aquel texto es que únicamente podrían sobrevivir los sindicatos si se mostraban eficaces, solo perdurarán si logran beneficios para los trabajadores. Es por esto, que los medios de comunicación dirigidos por los poderes fácticos se esfuerzan tanto en señalar sus errores y minimizar sus logros, hay “patente de corso” para criticar las horas sindicales, las huelgas, a los propios sindicalistas… todo está permitido para dañar su reputación todo para tratar de evitar que los trabajadores y trabajadoras se reconozcan a sí mismos como miembros de una misma clase social organizada.
Las Cajas de Resistencia son una herramienta mucho más concreta y en ocasiones son una parte más de la organización de los propios sindicatos, pero el modelo sindical de los sindicatos mayoritarios estatales no se acogió a esta fórmula, lo que en muchas ocasiones les limita cuando los gestores empresariales deciden no negociar de buena fe y pasar por encima de los derechos de los trabajadores; esta dinámica funciona exactamente igual que la de los sindicatos (aunque en el sentido opuesto), si los gestores logran sus objetivos, si logran aumentar su productividad reduciendo los salarios, aumentando las horas de trabajo… seguirán por ese camino, poco importa si se producen con acuerdo, o no, con los sindicatos, solo la confrontación real y efectiva puede hacer que a estos gestores no les compense sufrir las pérdidas de una huelga, frente a esas ganancias, pero los trabajadores también precisan de un soporte para poder hacer frente a sus propias pérdidas en los periodos de huelga, es ahí donde las cajas de resistencia muestran su valía.
Sin duda las cajas de resistencia de 2 de los sindicatos mayoritarios en el País Vasco, como son ELA y LAB son las que provocan situaciones tan reseñables como la recogida por un artículo del periódico La Vanguardia, donde dice que durante el año 2022, el 50,36% de las huelgas del estado tuvieran lugar en Euskadi, cuando únicamente representa el 5% de la población estatal.
Durante la huelga nosotros nos decidimos a poner en marcha la Aiaraldeko Elkartasun Kutxa (Caja Solidaria de Aiaraldea) como resultado de un proceso, primero nuestros compañeros que tenían que prestar los servicios mínimos o de mantenimiento decidieron donar parte de sus salarios para mejorar las condiciones de los que estábamos fuera (con ese dinero pagamos carpas, mesas, bancos…), después empezamos a ayudar a las personas que necesitaban dinero porque no podían aguantar (primero empezaron a solicitar las personas de los sindicatos que no tenían caja de resistencia pero después algunas personas que eran de ELA y LAB también se vieron obligados a pedir dinero, lo que demuestra que ningún sistema es perfecto, solo la honradez y solidaridad de las compañeras y compañeros hizo posible el milagro de aguantar tantos días, eso y la evidente soberbia de una dirección de la empresa que cometió algunos errores graves por no contar con esa solidaridad entre compañeras). [...]
Desde Valladolid:
LA TEMPESTAD
En una sociedad como la actual dividida
y polarizada en dos clases tan antagónicas, por una parte los
explotadores y represores, y por otra los explotados y represaliados,
es prácticamente imposible que no existan enfrentamientos. En ellos,
los primeros utilizan como arma fundamental la actividad represiva
que tienen monopolizada a su servicio; los segundos, para librarse de
su represión, tienen la unidad y la solidaridad de clase, y cuando
esta se consigue está demostrado que es más fuerte que la
represión.
Los represores lo saben y por eso uno
de sus principales objetivos es dividir continuamente a sus
opositores. Los represaliados también lo saben, pero no siempre
utilizan las herramientas necesarias para conseguir dicha unidad y
solidaridad.
Hay un refrán que dice que “Solo nos
acordamos de Santa Bárbara cuando truena”.
El trueno es síntoma de que se acerca
la tempestad. Pero nosotros estamos convencidos de que rezar a Santa
Bárbara no nos librará de esa tempestad que se avecina. Aplicando
dicho refrán al mundo laboral, vemos cómo las condiciones de
trabajo, los métodos de explotación y la actividad represiva se
agravan más y más; la reducción de los salarios provoca que a
muchos obreros no les llega para vivir dignamente; la situación del
paro está llevando a millones de personas a la miseria y la
marginación. Esto es solo una parte de los truenos que anuncian la
cercana tempestad en el mundo laboral, una tempestad de incalculables
consecuencias y que no se podrá afrontar con inútiles rezos ni con
indiferencia.
Es por tanto de vital importancia que
la clase trabajadora utilicemos las herramientas para forjar esa
unidad y apoyo mutuo que nos permita estar preparados para afrontar y
vencer a la tormenta que se nos acerca una vez más.
LLAMAMIENTO
Una herramienta imprescindible para
conseguir la unidad y el apoyo mutuo entre la clase obrera son las
Cajas de Resistencia y Comités de Solidaridad de los Trabajadores
que con su larga experiencia y su actividad permanente tienen
demostrada su efectividad. Por ello consideramos necesaria la
creación de más cajas solidarias y antirrepresivas, el
fortalecimiento de las ya existentes y la colaboración con la
coordinadora de estas, constituida como red de ámbito nacional.
Para afrontar la lucha obrera de
base: Cajas de Resistencia, Solidaridad de clase y para nuestra
clase.
Contra la explotación y la
represión: Solidaridad, resistencia y unión.
Contra la actividad de los
sindicatos vendidos: la actividad y la lucha de los obreros unidos.
Contra el capitalismo explotador:
la unidad y lucha del trabajador.
Comité de Solidaridad de los
Trabajadores