PALESTINA:

RECORDAR y NO OLVIDAR

 

Hoy en día se escucha muchas veces que “dato mata relato”. Nuestro relato dice que el que mata es Israel, que el que sigue torturando es Israel y que el genocidio se sigue perpetrando ante los ojos de todo el mundo, y cuando se habla de ello, es de forma muy esporádica y muy sutil.

Existen datos, pero para los defensores del Estado de Israel, todos los datos sobre palestinos muertos o niños sepultados bajo los escombros, que no provienen del Estado de Israel, son datos de terroristas, datos de Hamás, utilizados con fines propagandísticos. Si aún tenemos que acudir a los datos para horrorizarnos, es que no hemos entendido nada de este mundo. Un solo asesinato sistemático, un solo represaliado, un solo exiliado forzoso del pueblo palestino, una sola familia separada entre sí, sería motivo suficiente para tomar partido por este pueblo oprimido y por su lucha por una vida y un futuro sin opresión étnica, política y económica, en su propia casa.

Sabemos que empresas y entidades colaboran, comercian, participan o son propiedad de grupos capitalistas que se llenan los bolsillos directamente (mediante la venta de armas y medios de destrucción) o indirectamente (mediante inversiones en un futuro que prevé la erradicación de los palestinos de Gaza y Cisjordania). Carrefour, el Real Valladolid o Vitaldin (la antigua Dulciora) son algunos ejemplos de estas empresas en nuestra ciudad, una muestra de que el dinero manchado de sangre no huele mal y de que en el capitalismo las ganancias se obtienen, incluso mediante el genocidio.

Denunciar su colaboración, su silencio, aquiescencia o su apoyo abierto al genocidio, dejando de contribuir a su enriquecimiento, debería ser una postura de pura humanidad. Al igual que las protestas masivas en las calles y la presión sobre los políticos. Pero, aún así ¿es suficiente? ¿Cómo generar verdadero impacto con nuestras acciones frente a las élites políticas para que no vuelvan siempre a las palabras vacías, la hipocresía, los gestos sin significado? Si hoy en día somos débiles, ¿cómo podemos pretender influir en las relaciones entre Estados a nivel planetario, impedir genocidios, guerras, asesinatos de personas como nosotros en otras partes del mundo? Los ricos y las élites no son quienes mueren en los bombardeos ni quienes son enviados al frente a defender sus intereses.

Debemos recordar y no olvidar a los muertos. Debemos hablar de solidaridad de clase, de internacionalismo, de antiimperialismo (correcto), pero estas palabras se enfrentan a la dureza de la realidad material. El capitalismo es el culpable de este genocidio, el capitalismo por partes y en su conjunto como sistema criminal.

Ha habido esfuerzos en buena dirección, como el de los trabajadores portuarios de Francia, Italia y Grecia para boicotear la carga y descarga de material destinado a Israel, lo que tuvo un impacto directo en su guerra contra los palestinos. Pero son solo pequeñas chispas y se limitan a una sola zona.

La clase trabajadora, el proletariado, el pueblo «sin reservas», tenga trabajo o no, es un sujeto planetario, pero sin comunicación ni coordinación internacional. Estamos divididos por el individualismo, la ideología democrática, los diversos nacionalismos reaccionarios, el racismo, la arrogancia del mundo occidental... y esta división está siendo fomentada desde el poder para perpetuarse.

¿Qué podemos hacer? Podemos continuar con el boicot a nivel individual o con pequeños gestos... o podemos organizarnos, por encima de las categorías en las que nos dividen y con las que nos enfrentan, organizarnos juntos y entrar realmente en la lucha, en nuestros barrios, nuestras calles, aulas y puestos de trabajo; enfrentarnos a los capitalistas que causan y se benefician de las guerras y del genocidio del pueblo palestino, a nivel nacional e internacional, a los planificadores del nuevo orden mundial —que incluye el exterminio de etnias y de poblaciones en zonas de interés para el lucro capitalista o por motivos de guerras entre Estados, así como a la represión desatada en el interior—. Pero para luchar y organizarnos, debemos combatir lo que es, realmente, su mayor triunfo: nuestra desunión.


Hacemos un llamamiento a la clase trabajadora, a los proletarios, a las masas sin recursos, a las etnias oprimidas de todos los lugares, para que se den cuenta de que en Palestina se está produciendo una matanza, un genocidio, y que necesitan nuestra ayuda «desde fuera»: que toda la explotación laboral, la miseria, la opresión, los asesinatos y las guerras en el capitalismo solo existen porque no hemos sido capaces de unirnos, de luchar juntos, más allá de las naciones, las razas y los géneros, por un mundo sin élites parasitarias, por un mundo en el que cada una de nuestras acciones no fuera un paso hacia el enriquecimiento de otros, sino que nos desarrollara y elevara a todos, como seres humanos auténticos, como comunidad humana.


Solidaridad con el pueblo palestino: basta ya de asesinatos, basta de genocidio.

¡A la lucha! ¡Para que los palestinos puedan vivir como personas y no como animales destinados al matadero!

¡A la lucha! ¡Para que vivamos como personas con una vida plena donde queramos vivir, y no seamos tratados como objetos andantes destinados a la explotación y a la opresión en beneficio de los capitalistas!



Marzo 2026 / 333 -         

Comité de Solidaridad de los Trabajadores


Fotografía de Rizel Abdel Jawad @rizek_eldremle

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

Traduce-Translate-Μετάφραση

Contrainformacion internacional

Anticarcelario / contra la sociedad cárcel

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."