lunes, 16 de marzo de 2026

El monte no olvida... ¡La gente sí!

 

Una cosa quedó clara el verano del año pasado: el operativo de incendios forestales fue insuficiente y se vio sobrepasado por la oleada de incendios que arrasó 144.000 Ha y dejó 5 personas muertas. Un operativo compuesto mayoritariamente por fijos discontinuos e interinos, contratados por alguna de las 35 empresas privadas que operan en la Comunidad y entre las que destaca Tragsa.

La parte pública está formada por lxs agentes medioambientales, las charlis o carrocetas con conductor y peón manguerista y lxs vigilantes de incendios: soy unx de ellxs. 
En verano somos los ojos del monte, pero de un tiempo a esta parte, diversos estudios oficiales cuestionan esta labor, afirmando que son los particulares, a través del 112, quienes dan la mayor parte de avisos de incendios. Presentan como irrefutables unos resultados que ni siquiera tienen en consideración que el 112 es un servicio que funciona 24 horas al día los 365 días al año, mientras que lxs vigilantes trabajamos 10 horas diarias, 6 meses al año. Da igual cual sea la realidad. Ya han decidido que estamos amortizadxs y la prueba más clara es la implantación definitiva, en todas las provincias, de los sistemas de videovigilancia que nos sustituirán. El señor Quiñones, Consejero de Medio Ambiente, niega este extremo, pero todos los hechos apuntan en esta dirección.
 
El incendio de la Sierra de la Culebra de 2022, con 65.600 Ha quemadas y cuatro muertos, le puso en el punto de mira y obligado por las circunstancias reconoció con la boca pequeña la necesidad de aumentar recursos económicos y humanos para proteger las masas forestales, por lo que la prevención era fundamental. Todavía humeaba Zamora, cuando reunidos el Consejero, los representantes de CCOO y UGT y el presidente del sector privado acuerdan en la Mesa del Diálogo Social (sic), del 27 de septiembre de 2022, "en relación con los escuchas de incendios en puestos de vigilancia de montes (...) acometer un proceso de análisis de la eficacia del sistema de vigilancia en sus vertientes humana y telemática para formular una propuesta de modernización, restructuración y adaptación que optimice las capacidades de ambos planificando una prestación a 12 meses en 2025 con el personal necesario para compatibilizar ambos sistemas". Esa optimización vino de la mano del Director de Patrimonio Natural y Política Forestal, mediante una resolución de diciembre de 2022 y según la cual, unas 60 torretas de las 164 existentes solo trabajarían a 6 meses porque se instalarían cámaras de video vigilancia, justificando esta medida en que "la mayor parte de estos puestos se concentran en áreas con menor peligro de incendios". 
 
Solo en Palencia la medida afectó a 5 puestos de los 14 existentes, tres situados en pleno parque de la montaña palentina y los otros dos en zonas forestales de gran riqueza. Al resto de lxs vigilantes nos enviaron a las bases de las charlis para realizar "otras funciones complementarias propias de su grupo". Un cajón de sastre donde cabe todo, desde limpiar a pico y pala los pasos de ganado, arrojar neumáticos en una supuesta escombrera en Brañosera, dar de comer a los ciervos de la reserva del Monte El Viejo, que no cumplen ni los más mínimos controles veterinarios (30 de ellos murieron por comer hierba contaminada procedente de La Nava), trasladar cientos de EPI's de un lugar a otro, mientras lxs trabajadores no disponían de lo fundamental para trabajar, pintar puertas, verjas...y tocarnos las narices hasta aburrirnos. 
 
Los trabajos preventivos realizados son mínimos. No hay vehículos, no hay maquinaria, no hay herramientas, no hay organización, ni saben qué hacer con nosotrxs, bueno, sí saben, somos un grupo a extinguir, somos lxs invisibles.
 
El resto del operativo no está mejor. Lxs compañerxs denuncian contratos precarios, jornadas interminables en época de alto riesgo, donde la hora extra diurna se paga a 14€ y la nocturna a 17€, avituallamientos escasos y en ocasiones en malas condiciones, coordinación nefasta, comunicaciones pésimas, formación inexistente...
 
Así las cosas y dado que nada nuevo se espera para la campaña de 2026, porque nada han hecho, salvo vender humo y lanzar las consignas propias de época electoral, la asociación de trabajadores de incendios forestales de Castilla y León (ATIFCYL), convocó unas marchas con el nombre El monte no olvida, para recorrer parte de las zonas arrasadas por el fuego del verano pasado, recordar a los que dejaron la vida en ellos, denunciar las condiciones laborales de lxs que se enfrentan a los incendios, señalar a los responsables de semejante desastre y recordar al conjunto del operativo, que no han secundado las marchas, que, aunque pocxs, no dan la batalla por perdida, conscientes de que solo la perseverancia en la lucha da resultados.
 
 
LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO